miércoles, 10 de febrero de 2010

MÁS SOBRE EL BAÑADO - MANUEL ALES

EL BAÑADO DE LA RIBERA
Manuel Ales un historiador quilmeño afable y subjetivo en el afecto de los años vividos por su pueblo natal, en su libro “Síntesis Histórica de Quilmas 1856-1966” de la serie archivos y fuentes de información que dirigía Carlos G. Maier; y publicado en 1968 por la Biblioteca Pública Municipal “Domingo Faustino Sarmiento”, hace una exhaustiva reseña de lo que era el bañado de la Ribera en el siglo XIX. El libro está dedicado a sus nietas María Verónica y Paula Beatriz Ales, lo que nos permite reconocer el objetivo que movió a Ales, durante tantos años a la investigación histórica de su lugar de origen, Quilmas. Y ese objetivo fue que las nuevas generaciones conocieran la historia de este pueblo para amarlo como él lo amo.
Transcribo directamente el texto pues no se puede perder ni una sola palabra:
“En 1885 Guillermo Parry compró en remate los lotes 3 y 4 del bañado municipal y, posteriormente también los 1 y 2, que hablan sido adquiridos por Juan María Gutiérrez y luego desistió, hallándose comprendidos entre las calles Cevallos, Alem, arroyo Manzanos (actual avenida Cervantes), Hernández, Mozart y Olavarría hasta Cevallos.
Fue cercado y se dejaron cuatro tranqueras, junto a las cuales se construyeron otras tantas casas para los cuidadores de las mismas. Dichas tranqueras estaban: una como a 100 m al Sur de la avenida Otamendi, en el camino que corría de Norte a Sur en el deslinde del monte y el bañado, continuando con el "camino de los eucaliptus" (actual calle Doroteo Yoldi) por el que se llegaba al llamado "chateau Parry". El cuidador de dicha tranquera se llamaba Batista Constantini.
La tranquera de Cevallos y Garibaldi estaba al cuidado de José Romero, quien además trabajaba de alfarero en el "chateau".
Las otras dos tranqueras, que se hallaban en Mozart y Guido y en Mozart y Dorrego, no se recuerda quién las cuidaba. Las casas, más o menos modificadas, aun existen (1968). De cada tranquera partía un camino que las unía al "chateau", situado en la Calle Doroteo Yoldi y Balcarce, existiendo todavía la construcción principal, pues los galpones depósitos y demás construcciones secundarias que se habían hecho, han desaparecido hace mucho.
Los tales caminos eran de tierra, abovedados, con zanjas laterales y plantas de sarandí para su reparo y conservación. Todavía pueden verse algunos trozos en el bañado. No eran rectos y, especialmente el que partía de Garibaldi, por sus muchas curvas era conocido por el "camino de las víboras". 
El objeto del establecimiento era el de explotar leña, frutas, mimbre, etc., a cuyo efecto se formó un monte de sauces, palmeras, mimbres, membrillos, perales, álamos, etc.
Según "El Quilmero" del 18 de octubre de 1888, entonces había: 800.000 plantas de mimbre, sauce y álamo Carolina 200.000 casuarinas;600.000 pinos en masetas y 300.000 frutales.
Se realizaron obras de zanjeo, relleno, abovedamiento (sic) y canalización, así como la construcción de una casa para vivienda y oficinas (que es lo que aun está), galpones y depósitos. El primer administrador fue don Roberto N. Clark. Entre el personal se recuerda a Aspitia (capataz); José Romero (alfarero); Castellanelli (canastero); Manuel Ferreyra y Joaquín Rumi (carreros y repartidores de leña).
Los actuales arroyos llamados "Verde y Colorado", se originaron en zanjas hechas por el chateau para comunicación con el río y desagotación (sic) del bañado, zanjas que al ser erosionadas por la corriente, se transformaron en los actuales arroyos. Por otra parte, los nombres de Verde y Colorado, provienen del color que tenían los puentes que los atravesaban.
El bañado tenía más o menos a media distancia entre la barranca y la ribera, una depresión longitudinal en sentido Norte-Sur, desde el arroyo Giménez al Santo Domingo, a la cual se llamaba "arroyo del Medio". Su ancho y profundidad eran variables, dependiendo de las lluvias y las crecientes del río, siendo por BernaI donde alcanzaba su mayor importancia, teniendo más el aspecto de un estero que el de arroyo. Había que ser muy "baqueano" para cruzar entonces el bañado y mucho más para hacerlo con el arroyo del Medio.
Entre sus juncos, paja brava, duraznillo y demás plantas propias del lugar, vivían gran cantidad de animales silvestres, en especial aves, como ser patos y gansos, mirasoles, gallaretas, garzas, cigüeñas, biguás, chorlos, agachonas, gaviotas, becacinas, y pájaros en general, a tal punto que había varias personas que hacían de la caza su medio de vida.
Hoy, que casi nadie podría indicar donde estaba el arroyo del Medio y tampoco se ven la casi totalidad de las aves nombradas, podría ponerse en duda que alguna vez hayan existido allí.
Otra cosa muchas veces nombrada y también desaparecida es el Arroyo Manzanos. Este corría aproximadamente por la actual avenida Cervantes, viniendo del Sur y desembocando en el río a la altura de la avenida Otamendi. Para cruzarlo había allí dos puentes y en sus proximidades tuvieron sus "boliches" Cuitiño y Risso.
En el límite sur del monte desagua el arroyo de las Cañas, que no es otra cosa que la desembocadura del arroyo Giménez.”
Pinturas. 1º Diego Miño, 2º Bonifacio Famuceno Oroquieta; 3º "Niño pensativo" de Julio Rebolé. 
Chalo Agnelli

JULIO PAZ - MÁS REPERCUSIONES POR SU FALLECIMIENTO


Ha muerto en Milán el destacado dibujante y grabador argentino Julio Paz

Hoy, miércoles 10 de Febrero del corriente, acabo de recibir la noticia del fallecimiento de Julio Paz.
Mediante el correo que me enviara el siempre amigo Chalo Agnielli, me entero de esta dolorosa pérdida para el arte nacional. Julio Paz fue un auténtico artista que supo enfrentar ante el mundo su condición de tal. Asumido con suma dignidad en su hacer, dio al mundo un verdadero ejemplo de lo que es un creador. La fuerza expresiva de sus dibujos y grabados, su concepto clarificado casi desde sus comienzos sobre la creatividad, han permitido que la crítica nacional e internacional haya valorizado su obra. Sus trascendentes exposiciones en Europa, América y especialmente en nuestro país han sabido de un reconocimiento que otorgó a su obra las más destacadas distinciones.
Recuerdo siempre la imagen de sus padres acercando diariamente a la escuela de Bellas Artes de Quilmes durante años a dos muy jóvenes alumnos: Julio Paz y su pequeña hermana Hilda Paz. Ese gesto de sus padres representaba en mi el amor familiar y sobre todo el fenómeno de una rara comprensión de la vocación artística de sus hijos.
Julio, al igual que Hilda, podríamos decir que casi desde su nacimiento, jamás llegaron a apartarse del arte, de la creación. He aquí, una verdadera herencia recibida por ambos.
Como amigo de este talentoso artista, y acompañando el hondo pesar de su familia y especialmente sintiéndome abrazado en el sentimiento de su querida hermana también consagrada artista Hilda, no puedo dejar de expresar mi  profunda satisfacción de haber intervenido, tal vez, en el desarrollo artístico de ambos desde sus primeros pasos.

Con mucho pesar,

Manuel Oliveira.

lunes, 8 de febrero de 2010

JULIO PAZ, SU FALLECIMIENTO - POR MANUEL OLIVEIRA Y CLAUDIO L. PÉREZ

Falleció en Milán el artista plástico argentino, Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Grabado 1971; Julio Paz.

Colaboración del escritor Claudio L. Pérez
El viernes 5 de febrero falleció en el Hospital Sacco, de Milán, Italia, el gran artista plástico argentino Julio Paz.
Había nacido en Avellaneda, en 1939, y residió en Quilmes desde 1949 hasta 1976, año en que partió al exilio después de haber sido amenazado de muerte en su lugar de trabajo, la Escuela Municipal de Bellas Artes Carlos Morel, de la ciudad Quilmes.
Diseñador gráfico, dibujante, grabador y pintor su obra recibió innumerables premios nacionales e internacionales: Salón Internacional de Grabado de Biella, Italia, en 1992: VIII Internacional de Arte Gráfico en Berlín, República Democrática Alemana, en 1987; Medalla de Honor en la IV Exhibición Internacional de Arte Gráfico en Lodz, Polonia, en 1985; Premio Internacional de Grabado, en Japón, en 1885, entre otros.
Expuso en museos y galerías de nuestro país y el exterior: Museo Municipal de Artes Visuales de Santa Fe; Museo Provincial de Bellas Artes de Tucumán; Museo Municipal de Artes Visuales de Quilmes; Langsan Gallery, de Armandale, Australia; Galería Arte Vigente, Caracas, Venezuela; Academia de Bellas Artes, de Brera, Milán; Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, Bs. As., Argentina; Café Paz, en Kulturhaus Mitte, Berlín, Alemania; Museo de Historia de la Ciudad de Lodz, Polonia; por nombrar sólo algunas de las instituciones que mostraron su trabajo.
Poseen obra los muesos de Arte Contemporáneo, de Artes Plásticas Eduardo Sívori, del Grabado, de Arte Moderno, Nacional de Bellas Artes, en Buenos Aires, y distintos museos del interior del país. En el exterior disponen de obras de Julio Paz: el Museo Nacional de Bellas Artes de La Paz, Bolivia; el Museo de Arte Gráfico Moderno de El Cairo, Egipto; la Biblioteca Nacional de París, Francia; el Museo del Libro y la Escritura de Liepzig, Alemania; Museo del Grabado Latinoamericano de San Juan, Puerto Rico; y distintas instituciones y colecciones privadas del país y el mundo.
Su obra transmite la búsqueda quimérica de los sueños incumplidos del humanismo latinoamericano. Fiel a su época, registra los hechos más crudos de nuestra realidad sin ceñirse a un anecdotario cronológico sino que se adentra en nuestros problemas con una crítica sutil a la insensibilidad y el individualismo. El color es un elemento que Julio Paz ha manejado con visible talento y con una fuerza que trasmite siempre esperanza y calidez.
La literatura fue uno de los ríos que alimentó su trabajo artístico, desde la serie de “Los inventos” donde recreaba los más vulgares objetos de nuestra cotidianeidad, como un Verne sudamericano, hasta sus retratos de Onetti, con quién compartió una larga noche en Montevideo y Cortázar, a quién conoció en el exilio.
El Luna Park, Gardel, los pugilistas, los circos sin nombre, las Madres de Plaza de Mayo, sus alusiones a Quilmes y Bernal, los lugares en los que fue feliz, aparecen en su obra una y otra vez, como si nunca hubiera partido definitivamente del país que lo expulsó y no supo, todavía, recuperarlo.
Julio Paz era hermano de Hilda Paz reconocida artista plástica y profesora de la Escuela de Bellas Artes Carlos Morel.
La última gran muestra antológica, de este bernalense por adopción, emigrado forzoso por intolerancia de los déspotas, fue “La mano que…”, exposición presentada en el Palazzo Reale de Milán, en mayo de 2008, coincidiendo con la celebración de la Semana Argentina en Milán. Una vez más Julio Paz dio muestras de su talento compositivo con pinturas y grabados que volvieron sobre sus temas de siempre, el amor, la patria lejana, la soledad, y el arte. Como si Van Gogh, Chagall, Frida Kahlo, Gauguin, Goya, alimentaran aún su solitario, inconfundible, noble camino hacia una belleza que, no sabía, ya había encontrado muchos años atrás.
Julio Paz a la izquierda
Colaboración del escritor Claudio L. Pérez
06/02/2010

REPERCUSIONES POR SU FALLECIMIENTO

Hoy, miércoles 10 de Febrero del corriente, acabo de recibir la noticia del fallecimiento de Julio Paz.

Mediante el correo que me enviara el siempre amigo Chalo Agnelli, me entero de esta dolorosa pérdida para el arte nacional. Julio Paz fue un auténtico artista que supo enfrentar ante el mundo su condición de tal. Asumido con suma dignidad en su hacer, dio al mundo un verdadero ejemplo de lo que es un creador. La fuerza expresiva de sus dibujos y grabados, su concepto clarificado casi desde sus comienzos sobre la creatividad, han permitido que la crítica nacional e internacional haya valorizado su obra. Sus trascendentes exposiciones en Europa, América y especialmente en nuestro país han sabido de un reconocimiento que otorgó a su obra las más destacadas distinciones.

Recuerdo siempre la imagen de sus padres acercando diariamente a la escuela de Bellas Artes de Quilmes durante años a dos muy jóvenes alumnos: Julio Paz y su pequeña hermana Hilda Paz. Ese gesto de sus padres representaba en mi el amor familiar y sobre todo el fenómeno de una rara comprensión de la vocación artística de sus hijos.

Julio, al igual que Hilda, podríamos decir que casi desde su nacimiento, jamás llegaron a apartarse del arte, de la creación. He aquí, una verdadera herencia recibida por ambos.

Como amigo de este talentoso artista, y acompañando el hondo pesar de su familia y especialmente sintiéndome abrazado en el sentimiento de su querida hermana también consagrada artista Hilda, no puedo dejar de expresar mi  profunda satisfacción de haber intervenido, tal vez, en el desarrollo artístico de ambos desde sus primeros pasos.

Con mucho pesar

Manuel Oliveira.