miércoles, 10 de marzo de 2010

DR. FERNANDO POZZO Y LA HISTORIA EN QUILMES

PROMOTOR DEL ACERVO HISTÓRICO DE QUILMES

por Chalo Agnelli 
Marzo de 2010


Conocer la vida y la obra de quilmeños y quilmeros que dejaron huella honda en nuestro partido permite recuperar algunos los valores perdidos y amansar los nuevos. Poco se recuerda a esas mujeres y a esos hombres, sus personalidades y obras, pero todo lo que dejaron y pertenece a nuestro acervo los recupera.
Fernando Isidoro Pozzo fue hombre de la cultura y de la salud que desde la función pública alcanzó logros de los que aún hoy gozamos los quilmeños.
Nació en Paraná, Entre Ríos, el 2 de enero de 1887. Era el mayor de los cinco hijos de Juan Pozzo, porteño, descendiente de genoveses y Dominga Baluguera Quintana, nacida en Paraná, cuyos antepasados llegaron con Garay. Su niñez y adolescencia 
transcurrió en la casa paterna de Santa Fe, donde cursó sus estudios primarios y secundarios hasta completar el bachillerato en el Colegio de los Jesuitas. Se trasladó a Buenos Aires en 1904, para estudiar medicina y se instaló en la casa de su primo hermano el escritor Manuel Gálvez Baluguera (1), con quien compartió aquella bohemia que el novelista refleja en su novela "El mal metafísico", que resintió sus estudios hasta que la radicación de su familia en Buenos Aires determinó que se reencauzara en sus objetivos y logró graduarse en la especialidad de pediatría a los 26 años, en diciembre de 1913; elige la especialidad pediatría. Comienza trabajando en el hospital Rawson. Pocos meses después se traslada al pueblo quilmeño de Bernal y pone un consultorio en una casona de la calle Lavalle N° 520, entre 25 de Mayo y Avellaneda.
JEFE DE SALA DE PRIMEROS AUXILIOS
Fernando se radicó en Bernal con su hermano Juan Domingo, [2] atraído por otros familiares que habían llegado antes como María Josefa Pozzo de Vezzulla y el Dr. Gaspar Sanguinetti, [3] el primer médico de Bernal, casado con Asunción Pozzo, ambas hermanas de Fernando y Juan Domingo.
Ante la cantidad de industrias que se estaban radicando en Bernal y el consecuente aumento de la población, se requería en las inmediaciones un servicio sanitario que asistiera los accidentes y problemas de salud de carácter urgente. Con este fin propició la creación de una sala de primeros auxilios,  el 12 de marzo de 1914, un grupo de vecinos de ese pueblo constituye la "Sociedad de Bomberos Voluntarios y Sala de Primeros Auxilios", integran la Comisión Provisoria: Manuel Badaracco, Mariano Pastor, Enrique Olivero, Santiago Vezzulla, Santiago Ferro, Manuel Dubois, Marcos Antonieto, Luis Ferrari, Horacio Cange, Víctor Vacccaro y Antonio Brisheto, Pedro Gambetta y Juan Rodríguez Varela; por unanimidad nombran Jefe de Sala de Primeros Auxilios al recientemente graduado Dr. Fernando Pozzo. La Sociedad estaba ubicada en la calle 9 de Julio y Chacabuco. 
El Dr. Pozzo intercedió ante el Dr. Abel Ayerza (1861-1918), para que done tres vacas lecheras destinadas al Dispensario de Lactantes. El Dr. Ayerza, prestigioso facultativo, había sido su profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, en la cátedra de Clínica Médica.
 CELIA
Celia Rodríguez
El 12 de noviembre de 1917, contrae matrimonio con Celia Rodríguez Compmartin, (4) una mujer de extraordinaria cultura, escritora, traductora de inglés, bisnieta del brigadier Martín Rodríguez, nacida en la Capital Federal el 29 de setiembre de 1891. Celia también tenía lazos añejos con la localidad y lo acompañará fielmente en la imperecedera gesta hudsoniana. El matrimonio se trasladó a Quilmes en marzo de 1922, primero a una propiedad en Alsina y Alvear, frente a lo que luego sería la Cultural Británica y luego a un chalet que mandaron construir en Garibaldi y Pringles. 
EN EL HOSPITAL DE QUILMES
El prestigio profesional del Dr. Pozzo lo llevó al cargo de subdirector del Hospital de Quilmes. Varias asociaciones fabriles, sociales y gremiales contaron con su asistencia médica.
Su vocación por la literatura, especialmente la anglosajona, y su conocimiento del idioma inglés (además hablaba y escribía en italiano y francés) se amalgamaron con el gusto por la historia de Quilmes y del viejo Pago de la Magdalena. Afición adquirida por su amistad con el Dr. Craviotto y el trato con familias de hondo arraigo en el partido, de espíritu gregario e instinto de pertenencia.
Por este camino llegó a la vida y a la obra de escritor Guillermo Enrique Hudson y con el apoyo de su esposa comenzó a traducir en 1928, “Allá lejos y hace tiempo”, la autobiografía y los recuerdos del escritor, durante su infancia en “Los veinticinco ombúes” (hoy Parque Ecológico Cultural y Museo Histórico Provincial “Guillermo Enrique Hudson”, reserva ecológica de 54 Has.) la chacra de los padres de Hudson en el actual Florencio Varela, hasta 1891, partido de Quilmes. Aunque algunos puristas consideran que sus traducciones no fueron del todo precisas, en Gran Bretaña está considerado como el difusor por excelencia de la obra de Hudson, junto con Violeta Shinya, sobrina nieta del escritor (Borges decía de Hudson, en sus afinadas ironías, que en sus escritos tenía un inglés "muy chacomusero") 
Hombre multifacético, también fue deportista. Canchas de tenis del Quilmes Atlético Club en Guido y Paz, año 1927. De izquierda a derecha Dr. Fer­nando Pozzo; Gastón Texier, quien fue tesorero del Q AC en el año '27 y presidente de Cristale­rías Rigolleau (en el momento de su fallecimiento era el so­cio N° 1 del Club); Rodolfo Labourt, vicepresidencia de la entidad decana del fútbol argentino y Guillermo Jordán, presidente del QAC desde 1924 hasta 1931. (Foto de Alcibíades Rodríguez para el diario El Sol recuperada por el cronista Justiniano Gallego, 24 de septiembre de 1995.
LOS VEINTICINCO OMBÚES
En 1929, con el Dr. Craviotto había emprendido una investigación para hallar la casa donde vivió Hudson en Florencio Varela. Recorrió a caballo esos campos hasta encontrar “Los veinticinco ombúes” que Hudson describe en su libro  “Allá lejos y hace tiempo” (1918). El periplo tuvo el éxito esperado y hoy la provincia y la municipalidad de Florencio Varela cuentan en su patrimonio cultural con el Museo Histórico Provincial Guillermo Enrique Hudson. 
Este suceso histórico para las letras y la tradición de esta región ‘gransurbonaerense’ lo expuso Pozzo en “Cómo encontré los 25 ombúes”, nota publicada en el diario La Nación del 26 de diciembre de 1934.
Cuenta la escritora y periodista Ana María de Mena, autora del libro “Don Gregorio”, la siguiente anécdota para este blog: “Cuando Pozzo inició la búsqueda del ranchito natal de Hudson, le pidió a Don Alfonso Ayerza - quien entonces vivía en la estancia “Las Hormigas” de Plátanos - que le diera una mano. Probablemente le haya solicitado caballos, ya que la búsqueda se hizo atravesando campos. Don Alfonso y un hermano suyo fueron los introductores de la raza árabe en la Argentina y quienes primero inscribieron animales de ese pedigree en el Stud Book Argentino. Seguramente tenían los mejores caballos de la zona.
El caso fue que por ser peoncito en "Las Hormigas", cuando contaba con dieciseis o diecisiete años, Gregorio Serventi acompañó a Pozzo en esa búsqueda, supongo que como baqueano, ya que conocía los campos de Ayerza que en algún sector pudieron ser lindantes con la propiedad de los Davidson a la altura del arroyo Conchitas (habría que investigar esto con los planos y cartografía de aquella época).
Cuando entrevisté a Serventi para la biografía que edité con el título "Don Gregorio", él me contó - creo que sin tener cabal dimensión de la significación histórica que tiene para los hudsonianos - que había un intruso viviendo en el ranchito. También recordaba especialmente la alegría de Pozzo y sus acompañantes cuando hallaron la vieja construcción donde nació el escritor.
Le cupo también a Serventi, ser el custodio de una porción del techo original del ranchito, cuando lo rescató con César Bustillo -nieto de Ayerza- del fuego que unos obreros hacían para un asado. Los entretuvieron y cuando se dio la ocasión cargaron el maderamen al vehículo de Bustillo y lo llevaron a su atelier de Plátanos que hoy es museo. Cuando Bustillo falleció, Serventi custodió toda su vida ese taller. Una conversación casual hizo que la Comisión Amigos del Museo que entonces presidía Violeta Shinya se enterara que esa pieza de la construcción original de la casa natal de Hudson estaba en Plátanos. Organizaron entonces un acto y -luego de las gestiones del caso- Don Gregorio entregó a la Comisión la porción de techo que hoy se exhibe en el Museo Hudson. En "Don Gregorio" hay una foto publicada de esa circunstancia."
Don Gregorio Serventi entrega el trozo de techo que rescató de la casa de Guillermo E. Hudson a Violeta Shinya, sobrina nieta del escritor. (Foto gentileza de la periodista Ana María de Mena autora del libro "Don Gregorio", donde figura esta foto)
En 1930, se crea con su actuación la Asociación Amigos de Hudson de Buenos Aires. La estación del ferrocarril Roca, que originalmente fue la parada "Huergo", luego “El Palo" y más tarde se llamó "Conchitas", tomó el nombre Guillermo Enrique Hudson, el 7 de Noviembre de ese mismo año, por iniciativa de una comisión especialmente formada con ese fin, que lideraba el Dr. Pozzo.
En 1935, se solicitó a la Municipalidad de Quilmes apoyo para concretar el libro como un homenaje del pueblo de Quilmes a este escritor angloquilmeño. El H. Concejo Deliberante y el intendente Pedro P. Oliveri oficializaron la solicitud con la adquisición de los derechos de traducción de la obra.
Escribió en las páginas liminares de la edición del 18 de octubre de 1938, de editorial Peuser: “Cuando decidí traducir FAR AWAY AND LONG AGO, resolví hacerlo de modo que la versión castellana conservara la mayor fidelidad, dándole todo el carácter argentino que Hudson le quiso imprimir, ya que, aunque lo escribió en inglés, estoy seguro que lo pensó en nuestro idioma”.
El prólogo fue realizado por un especial amigo de Hudson el aventurero inglés Roberto B. Cunninghame Graham que tanta pasión supo tener por la cultura y la tradición argentina y sobre todo por el gaucho y el caballo. En esas páginas agradece a quienes lo ayudaron y aconsejaron en distintas especialidades: Edwin French, Jorge Casares, [5] Eric Paterson, Heriberto Jordan, [6] Adolfo Vásquez Gomes, [7] Justo P. Sáenz (h) y por supuesto su esposa. Cecilia Rodríguez Compmartin.
A esta primera traducción siguieron: "Una cierva en el parque de Richmond"; "Niño perdido" y muchos cuentos cortos de Hudson. En la segunda edición de 1942 escribe: “Hudson ha vuelto con el centenario de su nacimiento a ser argentino y curiosamente al recobrarlo se siente en nuestro país una gran simpatía por ese hombre que no fue un propulsor ni un hacendado, ni un político, que no mejoró los ganados ni cultivó las tierras, sino todo lo contrario; es decir, que fue un desocupado, cantor de la Soledad de la Pampa, del gaucho, del ganado bravío, de los pájaros del Plata, de la sencilla y a veces trágica vida campesina, de todo lo que parece más rústico y más salvaje, haciéndonos sentir emociones de un mundo desaparecido.” 
BODAS DE PLATA
En 1939, celebró sus bodas de plata profesionales en el pueblo que adoptó como suyo, con el respeto y el cariño de todos sus contemporáneos, sobre todo de aquellos niños que atendió a lo largo de esos 25 años. Tuvieron Celia y Fernando una quinta, en la que aún era localidad quilmeña de Ranelagh (hasta 1960), que bautizaron "La Trapalanda", como el pueblo perdido, el paraíso mítico de Hudson donde iban a pastar los caballos y a trinar las aves después de muertos. Allí habían hecho levantar una pequeña casa réplica de la que existió en "Los veinticinco ombúes", donde nació el primer escritor y naturista quilmeño. Hicieron traer de la "estanzuela varelense" el retoño de un ombú que creció jocundo en la propiedad y aún persiste y con él el retoño del pino de San Lorenzo. Allí transcurrió sus últimos años Celia.
COMISIONADO EN QUILMES
 En 1940, la intervención federal en la provincia de Buenos Aires, a cargo del Dr. Octavio Amadeo, durante la presidencia del Dr. Ortiz, conociendo la figuración nacional e internacional alcanzada por el rescata de la obra de Guillermo Enrique Hudson, pero sobre todo por simpatía y la sana influencia que Pozzo tenía en todos los estratos de la población, lo designó comisionado municipal de Quilmes, cargo que ocupó desde el 15 de mayo de 1940, hasta el 15 de abril de 1941.
En este breve período, fue notable la cantidad y la calidad de su administración, sobre todo en el área de la educación y la cultura, que concretó con el apoyo total de pueblo que conocía su trayectoria humanista y rodeándose de lo mejor de la intelectualidad local.
Promovió la Junta de Estudios Históricos de Quilmes, que se fundó el 12 de julio de 1940, por decreto Nº 1670; poco después, el 14 de agosto de 1940, por decreto Nº 1685, formó la Comisión pro Monumento al Gral. José de San Martín, el que hoy se levanta en la plaza principal de Quilmes. En el acto de colocación de la piedra fundamental de dicho Monumento realizado el 8 de diciembre de 1940, a las 17 hs. en la plaza, que aún se llamaba Carlos Pellegini, como Comisionado Municipal, Pozzo, después de las palabras del presidente de la comisión Pro Monumento don Héctor Ithuralde, recibió la piedra pronunciando un discurso en el que expresó entre otros conceptos referentes: 
"... la función pública no es prebenda, sino un honor que la colectividad confiere al ciudadano que la ejerce, quien debe responder no sólo con sus aptitudes de capacidad, inteligencia y carácter, sino también, y por sobre todas ellas, con dignidad.(DIARIO "EL SOL", 10/12/1940) 
Pozzo y su esposa Celia tuvieron, además, el honor de apadrinar con el interventor de la provincia y la Sra. María del Pilar Guido de Castellanos, nieta del Gral. Guido Spano, la ceremonia de colocación de la piedra basal del polémico monumento que realizaría el escultor Antonio Sassone, el único en su tipo en el mundo, costeado íntegramente por el pueblo de Quilmes. 
Promovió  establecer una Comisión Municipal de Cultura (VER NOTA AL RESPECTO EN ESTE BLOG), que se oficializó durante la intendencia del Dr. Manuel J. Cruz, el 7 de julio de 1942 por la ordenanza Nº 1333; a través de la Junta incentivó la creación del Museo “Quilmes de antaño”, hoy, "Histórico Regional Almirante Guillermo Brown" que primero se instaló en lo que fuera la escuela San Luis Gonzaga del Prof. Doroteo Yoldi en Alem entre Alvear y Mitre, hasta 1946, luego se trasladó a la calle Brown 470 hasta 1952 y finalmente a su local actual en Bernal. Provisto de un patrimonio histórico aportado generosamente por las antiguas familias del partido de Quilmes.
Cuenta el Dr. Eusebi en su investigación sobre la Aviación en Quilmes que: “En octubre de 1940, el Centro de Aviación Civil incorpora 40 pilotos reservistas clase 1920, becados por el Gobierno de la Nación, para seguir cursos de aviadores en nuestra ciudad. En noviembre del mismo año se constituye el ‘Círculo de protectores de la juventud aviadora quilmeña’ a invitación de la Brigada Quilmes del Club de Planeadores Albatros, se designa una comisión provisoria y se  constituye una comisión local,  presidida por el Dr. Pozzo...” [8]
También en 1940, Pozzo con su esposa y un grupo de intelectuales formado por Ian Drysdale, César Bustillo (hijo del arquitecto Alejandro Bustillo), el Dr. José A. Craviotto, Jorge Casares y César Barrera Nicholson, gestionan la donación del solar que prevalecía de la vieja estancia los Hudson. De donde provenían las aves embalsamadas por el autor de aquellas páginas memorables, que Mary Helen Hudson, su hermana menor, había conservado.
Nueve años después, en 1949, el vizconde de Davidson dona a la provincia de Buenos Aires aproximadamente 4 hectáreas de “el solar”; con destino a la creación del Museo y Parque Evocativo. La donación es aceptada por Decreto Nª 3061. En 1957, siete años después de la muerte de Fernando Pozzo, la provincia de Buenos Aires crea el Museo y Parque Evocativo "Guillermo Enrique Hudson" por Decreto Nº 7641 con dependencia de la Dirección de Museos, Reservas e Investigaciones Culturales.
En su “Antología de Guillermo Enrique Hudson; precedida de estudios críticos sobre su vida y su obra” (1941) [9] muestra el Dr. Pozzo la hondura que alcanzó en el conocimiento literario, geográfico, científico y sociológico de este ornitólogo (como gustan titularlo en primacía en Inglaterra) y escritor universal que fue el vecino Hudson.
Con la colaboración de Eduardo González Lanuza tradujo "El gorrión en Londres", que Hudson publicó en 1883. Colaboró con numerosos trabajos en periódicos y revistas sobre Hudson, sobre el amigo de este, el aristócrata inglés, Cunninghame Graham, un apasionado del suelo argentino y su gente, y sobre los hermanos Guillermo y John Parish Robertson.
Entre las obras del Dr. Fernando Pozzo se destacan: “Semblanza de Hudson”, el prólogo para “Páginas escogidas”; “Cunninghame Graham en los veinticinco ombúes”, en diario La Nación, marzo 15 de 1936; “Un Quijote escocés, Don Roberto Cunninghame Graham”, La Nación setiembre 22 de 1935, etc.
En el año 2001, la Editorial Municipal de Berazategui realizó una importante edición de “Allá lejos y hace tiempo”, la última de las tantas que se hicieron de la obra máxima de Hudson; esta edición de EDIBER cuenta con ilustraciones del plástico Ludovico Pérez, la coordinación de Ana María de Mena y el prólogo del Prof. Juan Carlos Lombán, que después del fallecimiento del Dr. Pozzo fue el referente más erudito de la obra hudsoniana.
El 22 de diciembre de 1944, fundo y presidió en Quilmes el Instituto Argentino de Cultura Británica y la Asociación Amigos de Hudson de Buenos Aires, acompañado, entre otros, por: el Prof. Luis Ricagno, los doctores A. Iacobucci, José Eduardo López y Oscar Echelini, y los señores: J. Frazer, E. Mongiardini, Eduardo Colombo, D. Malfatto, J. Brown, E. Millington Drake y la Sra. de Cowes.
En 1945, por decreto Nº 3445, integró como presidente la Comisión
Municipal de Cultura, que él había creado durante su administración al frente del municipio. Lo acompañaron: como vice, el Dr. Alberto Iacobucci; secretario, el Prof. Armando Bucich; tesorero, Gustavo F. Rennes y vocales: María Josefa Lombán de Casado, Santiago Celsi, el Dr. José U. Orengo, Víctor Roverano y el Ing. Antonio Mandelli.
El Dr. Fernando Pozzo murió en el pueblo que llegó a ser su lugar en el mundo, el 25 de febrero de 1950, a los 63 años.
Celia Rodríguez permaneció en la localidad que tanto amaba, que tanto le había dado en la persona de su esposo. Murió el 25 de setiembre de 1962. Durante 45 años sus casas en Bernal, en Quilmes y en su quinta "Trapalanda" de Ranelagh, todos prestigiosos reductos culturales. Numerosas figuras quilmeñas, como el Dr. José A. Craviotto, Adela García Salaberry, Raquel Adler, el Dr. Pennington, César Barrera Nicholson, Aimé F. Tschiffely, Luis E. Otamendi, Manuel Ales, el Prof. Guido Girotto, Oscar Echelini, Juan Manuel Cotta, Felipe Jorge Firpo y porteños como González Lanuza, Martínez Estrada, Violeta Shinya, Jorge L. Borges, la visitaban.
LLEVARÁ EL NOMBRE DEL DR. POZZO UNA SALA DEL MUSEO GUILLERMO ENRIQUE HUDSON
Tuvo lugar, como estaba anuncia­do el acto en homenaje al médico qullmeño Fernando Pozzo organizado por la Comisión Nacional de Homenaje a Güíllérmo Enrique Hudson en el Cincuentenario de su muerte. Luego de realizada la apertura de la ceremonia hizo uso de la palabra el convecino profesor Juan Carlos Lombán quien comenzó aclarando el hondo significado de la frase que dio título a la conferencia: “El profe­ta de Hudson en el nuevo mundo” y las circunstancias en que fue for­mulada por Roberto Cunnighame Graham, refiriéndose al doctor Pozzo.
Explicó luego el profesor Lombán las razones por las cuales considera­ba al doctor Pozzo como el verdade­ro descubridor de Hudson en el país, la localización de “Los veinticinco ombúes” en 1929, marca “un hito fundamental en la historia de la cultura argentina, aún insufi­cientemente justipreciada”. Después de referirse a aspectos de la vida del evocado, y de su actua­ción como médico en Bernal y Quil­mes, y su labor como comisionado de este partido, se detuvo en la tesone­ra acción de difusión hudsoniana, a la que analizó en detalle.
Aclaró que el monumento a Hud­son erigido en la plaza Falcón (hoy del Bicentenario), de Quilmes, en 1940, constituye “el primer monumento a Hudson levantado en plaza alguna del país”, iniciativa de la que fue permanente animador.
Finalizó el orador abogando por que los poderes públicos le rindan al doctor Pozzo el homenaje oficial que tanto merece. Posteriormente pronunció breves palabras el presidente del Instituto Argentino de Cultura Británica de Quilmes »ingeniero Alberto Enrique Jordán, para expresar la adhesión de la entidad al homenaje.
La directora del museo Hudson profesora Violeta Shinya, leyó una carta del disertante en la que se soli­citaba se impusiera el nombre del doctor Pozzo a alguna dependencia importante de aquél, y anunció qué la iniciativa quedó concretada: pró­ximamente se colocará un retrato del doctor Fernando Pozzo en la sala que llevará su nombre. El Sol, 3 de junio de 1972.

En año 1972, los Srs. Ponziani y Crescenzo, presidente y secretario del Club Social Y Deportivo Juventud Unida de Bernal solicitaron al intendente nombrar a la calle N° 163 de esta localidad con el nombre “Dr. Fernando Isidoro Pozzo”, a pedido de los vecinos, por ser un gran médico, filántropo por excelencia, fundador del Hospital Vecinal de Bernal hoy Hospital Julio Méndez. (Gerardo Parrao)
 
Compilación, investigación y notas Prof. Chalo Agnelli
Dir. del Blog.
Miembro de la Junta de Estudios Históricos,
Vicepresidente de la Bibl. P. Pedro Goyena
y Pte. de la Asociación Historiadores Los Quilmeros
(E.B.P.: 4091-15388)
Publicado en el periódico quilmeño "Perspectiva Sur”, 
el 12 de agosto de 2016

BIBLIOGRAFÍA
Agnelli, Chalo. “Migraciones” Ed. Jarmat. 2007
Cella, Orlando. "El Monumento al Libertador Gral. José Francisco de San Martín erigido en la ciudad de Quilmes". Ed. Jarmat. Quilmes, 2006.
“Antología de Guillermo Enrique Hudson” Con estudios críticos sobre su vida y obra. Buenos Aires. Editorial Losada. 1941. 280p. 5h. Rústica. Primera Edición. Retrato fotográfico en frontis del autor. Estudios críticos sobre su vida y obra de Fernando Pozzo, E. Martínez Estrada, Jorge Casares, Jorge Luis Borges, H. J. Massingham, V. S. Pritchett y Hugo Manning. Ilustrado con láminas.
Firpo, Felipe, J. “Recuerdo del Viejo Bernal”. El Monje Editor, Quilmes, 1992.
Sosa de Newton Lily. “Diccionario biográfico de mujeres argentinas” Plus Ultra. Buenos Aires 1980.
Hemeroteca del diario "El Sol"
Hemeroteca de la Biblioteca José M. Estrada, periódico Periódico Crónica de Bernal.
http://elquilmero.blogspot.com/
NOTAS
1 Manuel Domingo José Ciríaco Gálvez Baluguera (Paraná /7/7/1882 – f. Bs. As, 5/11/62) Novelista, ensayista, autor teatral, periodista, autor de biografías y memorias. Comienza sus estudios en el Colegio de los Jesuitas de Santa Fe, y concluye su bachillerato en el Colegio del Salvador de Buenos Aires. En 1898, ingresa a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. A los 18 años (1900) publica su primera nota periodística en La Nueva época de Santa Fe. A los 22 años (1904) se gradúa de abogado y publica su tesis "La trata de blancas". Fue nombrado en 1906 inspector de enseñanza secundaria, normal y especial. Entre 1939 y 1940 respectivamente publica la Vida de Hipólito Yrigoyen y de Juan Manuel de Rosas. Ver "El mal metafísico" en http://unaposiblelectura.blogspot.com.ar
2 Juan Domingo Pozzo, tratadista de Derecho Laboral, miembro de la comisión directiva de la Sdad. Hospital de Quilmes “Isidoro G. Iriarte” entre 1930 y 1946 y presidente de la misma entre 1943 y 1946 año en que se creo el Pabellón de Maternidad Otto S. Bemberg. Durante muchos años fue asesor letrado ad honorem de dicha institución. Ejerció como profesor de historia en el colegio Nacional. En 1942 obtiene con la Junta de Estudios Históricos, que el Int. Manuel A. Cruz cambie el nombre del Museo de Quilmes, que era José M. Estrada y en esos años se hallaba en la calle Brown y hoy se encuentra en Bernal (1954), por del Alte. Guillermo Brown. Casado con Delia Rita Rocca Rivarola. J. D. Pozzo falleció en la Capital Federal el 29/12/1972. (V. “Migraciones”. Ed Jarmat.)
3 Llegó a Bernal en 1911. Habitaban una suntuosa quinta en la esquina de Belgrano y Avellaneda, llamada “La Rubina” Falleció el 16/9/1961.
4 Ver en EL QUILMERO del lunes, 29 de julio de 2013, CELIA RODRÍGUEZ COMPMARTÍN DE POZZO, TRADUCTORA DE HUDSON
https://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/07/celia-rodriguez-
compmartin-de-pozzo.html
5 Autor de “William Henry Hudson y su amor a los pájaros”. Buenos Aires, 1929. En "Hornero".
6 Con su hermano Guillermo fue un notable jugador de fútbol en el Lobos Athletic Club, fundado en 1892, en la ciudad de Lobos.
7 Nacido en el Ferrol, 1869, fallecido en Montevideo en 1950, periodista, escritor y político, integrante en su fundación (1910) del Comité Ejecutivo del Partido Socialista del Uruguay con el cargo de vicesecretario general.
8 Ver en blog http://elquilmero.blogspot.com/ “La Aviación en Quilmes, del Dr. Carlos Eusebi, nota subida el 8, 9 y 10/4/2010.
9 “Antología de Guillermo Enrique Hudson: precedida de estudios críticos sobre su vida y su obra” Fernando Pozzo et al. Buenos Aires: Losada, 1941. 286 pp., 5 láms. Contenido: Semblanza de Hudson/ Fernando Pozzo- Estética y filosofía de Hudson/ Ezequiel Martínez Estrada-Hudson y su amor a los pájaros/ Jorge Casares-Nota sobre La tierra purpúrea/ Jorge Luis Borges-Hudson, el naturalista/ V. S. Pritchett-Hudson, el gran primitivo/ H. J. Massingham-Significación e influencia futura de Hudson/ Hugo Manning-Páginas escogidas de Hudson: Allá lejos y hace tiempo. Días de ocio en la Patagonia. El naturalista del Plata. El ombú. Aventuras entre pájaros.

martes, 9 de marzo de 2010

SAN FRANCISCO SOLANO - ALMIRANTE BROWN (COLABORACIÓN)

ALGUNOS DATOS HISTÓRICOS DE SAN FRANCISCO SOLANO - ALMIRANTE BROWN
EXTRAÍDOS DE NUESTROS LIBROS LOCALES

Colaboración de Juan Corvalán
Ante un nuevo aniversario de Solano-Almirante Brown, es conveniente recordar que fue dentro de este territorio donde tuvo lugar el nacimiento de la gran comunidad solanense conformada por uno y otro lado de la avenida 24. José Arocena sostiene que: la sociedad local puede o no coincidir territorialmente con el municipio. Para reconocer a una sociedad como tal, esta debe contar con relaciones de interdependencia socioeconómicas y una historia común. Ambas características son cumplidas por nuestros “solanos”: Los de acá y los de allá, nos educamos y compramos (entre tantas otras actividades) de un lado y del otro de la vieja traza del Ferrocarril Provincial y es innegable que compartimos una historia común.
ANTIGUOS PROPIETARIOS 
Luis G. Barbieri en su libro Historia del Pueblo de San Francisco Solano y Villa La Florida nos cuenta que en el año 1773 el Convento de San Francisco de Buenos Aires compra a Félix de la Cruz el paraje denominado “Cañada de Gaete”, por su parte, los herederos de Don Juan de Ortiz hicieron donación al mismo Convento de las tierras comprendidas entre las actuales Burzaco y Claypole. Donde los religiosos realizaron algunas construcciones y plantaciones de frutales y hortalizas, lugar que era conocido como “Chacras de San Francisco”.
Nobleza obliga aclarar que antes de Félix de la Cruz estas tierras tuvieron otros propietarios.
En 1817 el Convento vende estos terrenos a Don Juan Rubio, quién a su vez las vende a Don Manuel Alejandro Obligado (participante de la Semana de Mayo y posteriormente vinculado económica y políticamente a Juan Manuel de Rosas). A su muerte lo hereda su hijo, el doctor Pastor Obligado que fue elegido como el primer Gobernador Constitucional de Buenos Aires, en 1853. A quién le sucede el hijo de este, Pastor Servando Obligado célebre, entre otras actividades, por ser el autor de las célebres “Tradiciones”, libros en los cuales volcó aspectos de su vida en esta comarca. A este lo hereda su hija Julia, quién contrajo matrimonio con Don Pedro Claypole.
Por su parte Gabriel Gullotta en su libro San Francisco Solano: Una Historia para Contar (1580-1993) precisa la ubicación del núcleo central de la chacra de los Obligado delineado por las calles Humberto Primo, Avenida 24, calle 847 y Cala. Sobre la casa, dice que fue construida pensando en un lugar de descanso, aunque tuvo características de estancia ganadera y estima que en ella no habría más de 200 cabezas de ganado vacuno, lanar y caballar.
Gullotta realiza una interesante observación al asentamiento de esta familia: con la llegada a estas tierras de Manuel Alejandro Obligado entramos en una época de transición entre la vieja propiedad colonial y la estancia más moderna. Con él y sus descendientes estas tierras permanecieron sin modificaciones sustanciales por 123 años, hasta la primer subdivisión, y no se vendieron por 131 años, hasta su primer loteo a particulares.
HISTORIA RECIENTE 
En tanto en el libro Un Poco de Historia en Imágenes de San Francisco Solano Barbieri señala que el 1º de diciembre de 1989, Solano Almirante Brown fue declarada localidad. Mientras que en el año 2004, mediante la Ordenanza nº 8.157 el Honorable Concejo Deliberante de Almirante Brown estipula que los días 10 de marzo como fecha de celebración de la localidad de San Francisco Solano, por ser ese día de 1549 la fecha del natalicio del santo.
LA HISTORIA PRESENTE 
Para corroborar y/o profundizar lo anteriormente expuesto, puede el lector recurrir a la bibliografía citada y hasta cuenta con la posibilidad de recurrir a los autores de los mismos.
En el mismo sentido deseo que la celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo sea el comienzo de una etapa en la que la lectura frecuente y analítica de nuestra historia local se convierta en costumbre para poder entender, como señala el Profesor Juan Carlos Lombán, los aspectos del pasado que aún hoy siguen gravitando.
Juan Corvalán
San Francisco Solano, 9 de marzo 2010

lunes, 8 de marzo de 2010

ADELA GARCÍA SALAVERRY. ESAS BRAVAS MUJERES DE ENTONCES

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Retrato de Adela García Salaberry realizado por Emilia Bertolé.
ESAS BRAVAS MUJERES DE ENTONCES
Prof. Chalo Agnelli
Desde la personalidad, ocultada ingratamente por la “historia oficial”, de Juana Manso, [1] muchas fueron las mujeres que tuvieron, calladamente la mayor parte de las veces, un accionar de lucha contra el orden establecido. Entre las más recordadas están: Alicia Moreau, Cecilia Grierson, Julieta Lanteri Renshaw, la sexta mujer médica graduada en el país, Elvira Rawson de Dellepiane y Adela García Salaberry.
Adela García Salaberry, notoria militante de la dignificación de su sexo y de la cultura, nació en Buenos Aires el 4 de octubre de 1889, hija de Federico García y Encarnación Salaberry, padre marino que devino en educador, su madre pertenecía a una familia de posición social acomodada. Vivían frente a la iglesia de San Ignacio, en el barrio de Montserrat. En algunos documentos su apellido aparece con dos "L".
Fallecido su padre ambas mujeres comenzaron a sufris apremios económicos. En poco tiempo la viuda su Adela hija en la calle perdieron su casa y en 1920 se afincaron en Bernal donde conservaban casa de fin de semana y parientes residentes.
En 1910, egresó de la Escuela Normal de Profesores de La Plata como profesora en Letras.
Ejerció la dirección de una escuela del Tigre. Fue profesora de castellano y educación estética de la Escuela Normal "Dolores Lavalle de Lavalle", y en las escuelas de Comercio Nº 2 de Mujeres y Superior de Comercio de La Plata y Avellaneda y en la Escuela Nacional de Comercio "Dr. Antonio Bermejo" desde 1940. Ocupó cargos en la Dirección General de Escuelas de la provincia de Buenos Aires y en el Banco de La Nación.
Entre 1920 y 1924 fue inspectora de la Escuela de Madres Lactantes de Avellaneda y, entre 1928 y 1935, directora de la biblioteca del colegio nacional "Mariano Moreno" de la Capital Federal.
Fue profesora de declamación en el Conservatorio Williams de Bernal, ubicado en la calle Belgrano 699 esquina Ramella, que dirigía la señora Amelia Piaggio. Esa extraordinaria institución fundada en la ciudad de Buenos Aires el 23 de noviembre de 1862 (ver trayectoria en este blog) por el maestro Alberto Williams que formó tantos músicos en Quilmes y el país. 
Fue parte del trío de mujeres del Centro Feminista que formó una Comisión de Sufragistas presidida por Alicia Moreau de Justo, secundada por Elvira Sáenz Hayes y la misma Adela García Salaberry. Tres pioneras que luego fundaron la Unión Feminista Nacional en 1918 con el fin de unificar las distintas organizaciones feministas que existían en ese entonces, como el Centro Socialista Femenino, la Agrupación Socialista Femenina, y el Consejo Nacional de Mujeres. Adela fue secretaria de la organización y junto a ella militaron: Julia García Games, Ángela Costa, Elsa Bachofen, Berta de Gerchunoff, Consuelo G. de García, Clotilde Rossi, Josefina L. de Mantecón, Julieta Lantieri [2] y Alfonsina Storni que solía participar de los actos de la U.F.N y visitar la casa de Adela en Bernal.
Esta organización tenía como fin nuclear a las mujeres en centros distribuidos por todo el país, dignificar las condiciones del trabajo femenino y alcanzar la igualdad de derechos con el hombre. Su accionar político fue decisivo en la sanción de leyes imprescindibles para el reconocimiento de esos derechos. Además, la U.F.N. publicaba “Nuestra Causa”, una revista mensual especializada en política, aunque también incluyó secciones de sociología, literatura, arte y educación. Durante su primer año y hasta el número 11, estuvo dirigida por Petrona Eyle, que fue sucedida por Adela durante dos números, a partir de lo cual se inició, hasta junio de 1921, una dirección colegiada compuesta Lola S. De Bourguet, Adelia Di Carlo y Elisa Bachofen, entre otras. También perteneció a la Agrupación de Mujeres de Artes y Letras y fue presidenta-fundadora del Centro de Arte Kultur, que tuvo mucha convocatoria en su tiempo; allí concurrían entre otros: Angelina Augusta Civani Pagano de Duchase, Enrique de Gandia, Marcos Victoria, José María Moner Sans y Juan José de Soiza Reilli.
Además de la docencia, las colaboraciones en revistas y su obra propia, Adela fue redactora de numerosos petitorios masivos dirigidos a legisladores; como también participó en acciones de lobby y movilizaciones que las mujeres realizaban previas a los actos electorales para reafirmar su presencia.
Actuó como periodista desde 1911 en "El Día" de La Plata; colaboró con las revistas: "El Hogar", “Fray Mocho”, "Caras y Caretas" y los periódicos: "La Razón", “La Prensa, y “Crónica” de Bernal. Fue secretaria de redacción de “La revista de Instrucción Pública”, órgano oficial del Ministerio de Educación de la Nación. Encontramos en la “Revista Nativa” una poesía suya que describe lo que significa "el pericón" para el gaucho: el baile, la dispersión, la alegría, la china (enero, 1924, Año I Nº 1)  En la revista quilmeña “La Urraca” del periodista Mordy Strugo, escribió en diciembre de 1938 un sentido obituario sobre Alfonsina Storni, recientemente fallecida, que trasunta la admiración y la amistad que las unía.
Fue directora fundado­ra de “Renovación” de Bernal; un semanario que apareció a partir de julio de 1937 con el lema “Verdad y Justicia”. La redacción estuvo en la calle Hipólito Yrigoyen 518. Se publicó durante tres años y el Dr. José A. Craviotto fue un constante colaborador, sus primeras investigaciones históricas fundamentales aparecieron por primera vez en ese medio.Fue corresponsal en Bernal del periódico quilmeño de E. Mauri Casabal "El Plata", donde escribió notas que deben haber incomodado a los mismos editores, sin embargo nunca fue censurada.
Pasó por todos los géneros literarios: escribió poesías, algunas en francés, cuento, novela y ensayo literario y biográfico. Algunas de sus obras publicadas son: Luz y sombra (1924); La gloria del corazón (1924); El momento (1930, reeditado en 1949); "Vidas" (cuatro tomos, 1938, 1940, 1943 y 1950); “Florencio Parravicini íntimo” (1947) con este actor y su esposa la unía una sincera amistad; “Angelito Vélez, sus danzas y su vida” (1950); "Por televisión argentina: primer cuaderno " (1958); “Don José J. Podestá” (1858-1958). 
Ver en el blog "El Quilmero en la Goyena"
En verso pu­blicó: “Momentos sentimentales”, edición de la Sociedad Editorial Argentina (1923); "Bruma, poemario, y Hiedra", novela,  (1927); en francés: "Toi en moi" (1938); "Rythme serein" (1946, hay un ejemplar en la Biblioteca Popular Pedro Goyena) y "Symbolisme",“Fleur de Lys” (1956). Tradujo en francés "Moments de vie", de Jean Greiffier (1953). También incursionó en el arte dramático con una pieza llamada “Las dos sombras” que se transmitió por Radio Rivadavia en 1934. Se suman “Revelación”, “Mi carné de periodista”, “Consagración”, obras editadas en los Talleres Gráficos Argentinos de Lorenzo Rosso.
Fue una entusiasta conferencista, de voz seductora y rigurosa en la palabra. Con frecuencia se la escuchó en el Club Argentino de Mujeres, en la Sociedad Popular de Educación y en la Asociación Nacional del Profesorado.
Entre los numerosos premios y reconocimientos recibió un homenaje de la Escuela de Bellas Artes Carlos Morel, en 1961 obtuvo la medalla de plata de la Sociedad de Escritores de la Provincia de Buenos Aires y por sus antecedentes, fue nombrada miembro de mérito por la Academia Hispano Americana de Heredia, Costa Rica, y los gobiernos de Hispano América, España y Portugal.
Era una mujer enérgica muy emprendedora y autosuficiente. Como se muestra en la página “Profesionales” de la revista “Nuestra Causa” del 10 de octubre de 1919; [3] donde anuncia textualmente: “Adela García Salaberry. Se encarga en el rápido diligenciamiento de exhortos para los Tribunales Provincial y Federal de La Plata. Testimonias y copias con excelente caligrafía y rapidez, a precios muy módicos. Personalmente o por correo.”
 En un artículo del diario “La Razón” de 1919, se la menciona pues “solicitó su enrolamiento en el Distrito Militar de La Plata sin éxito; pero sentando precedente”. En esta actitud imitó a su amiga de viajes Julieta Lateri, en el Ferrocarril del Sud, cuando se encontraban yendo a la capital, Julieta desde Berazategui y Adela desde su Bernal.
Página donde aparecen otros nombres de otras compañeras de lucha. No todo fue maravilloso e idílico en su vida, sufrió discriminación de género, no sólo por hombres sino también por sus congéneres de sexo; fue difamada y sospechada. Su militancia y su actitud ante el mundo la hacían políticamente incorrecta para muchos sectores conservadores burgueses y ultramontanos, sin embargo, ella mantuvo siempre una dignidad íntegra y no respondió a las ofensas más que con su desprecio e ignorándolas, que era lo que más enfurecía a sus contrincantes.
Su apoyo a la ley del voto femenino en 1947 la estigmatizaron entre los “contras”, motejándola de “peronista”, tendencia que no hizo suya, tan sólo supo ver los hechos positivos que se concretaron en el primer gobierno del Gral. Perón a favor de la mujer y de los menos privilegiados.
Si bien la mayor parte de sus días transcurría en la Capital Federal y en la ciudad de La Plata, su casa de Bernal era un “Salón” que competía con el de Raquel Adler, aunque se tenían una distante amistad. Allí se encontraban algunos intelectuales de Bernal, Quilmes, La Plata y heterogéneas visitas de la Capital Federal, como el matrimonio Justo, José León Pagano, Angelina Pagano, Margarita Abella Caprile, Enrique Larreta, Ramón Gómez de la Serna, Alfonsina, Angelita Vélez, entre otros, y muchos niños de los alrededores a los que invitaba a pasar, les convidaba golosinas y les leía poemas que escuchaban azorados.
Entre los vecinos locales eran asiduos los profesores: Ana María Borzi de Faragó, Juan Manuel Cotta, Mercedes Ayala de Hutchinson,los hermanos Piaggio, Ema, Elsa, Amelia y Celestino, don Jorge Felipe Firpo - que la recuerda con tanto afecto en su historia de Bernal - Nelly Lombardo Cichero de Tumini, el Dr. Fernando Pozzo y su esposa Celia Rodríguez Compmartin, el Dr. José A. Craviotto, la señorita Ana Hutchison, la obstetra Catalina Navarro, el escultor Luis Perlotti, que dejó tantas obras en Quilmes y Bernal, que le obsequió un perfil en sobrerrelieve de Alfonsina Storni que luego Adela donó a la Escuela de Bellas Artes “Carlos Morel”; también la visitó la cantante lírica Luisa Bertana, fallecida tan tempranamente en medio de una carrera exitosa.
Adela murió en Bernal, el 21 de noviembre de 1965. Fiel, hasta último momento, con sus convicciones sociales y políticas, legó su casa y su inmensa biblioteca a la Municipalidad de Quilmes para que las destinaran a obras sociales. 
 La escritora quilmeña Stella Bertinelli de Ingolotti escribió una precisa biografía novelada de esta olvidada mujer, que se presentará próximamente. El título es "Roca 635", el domicilio de Adela en Villa Crámer, Bernal, desde la década del veinte hasta su muerte; allí hoy funciona la Guardería Municipal Salaberry. 
El 5 de abril de 2007  al inaugurase la sala permanente “Vida y Homenaje a la Mujer” en el Museo Histórico Regional Almirante Brown, la Subsecretaría de Cultura de Municipalidad de Quilmes realizó una muestra de fotografías de Adela García Salaberry, 75 fotografías encabezadas por el titulo “Adela García Salaberry, su vida a través de las imágenes”.
 
 Dedicatoria de Enrique Larreta en su libro "Santa María del Buen Aire"
 
Dedicatoria  Ramón Gómez de la Serna en su libro "Greguerías"
Dedicatoria de Margarita Abella Caprile en su libro "Perfiles en la niebla"
BIBLIOGRAFÍA
Firpo Felipe Jorge. “Recuerdos del viejo Bernal” El Monje Editor. Quilmes, noviembe 1992.
Web del Partido Socialista de Tres de Febrero: www.ps3f.com.ar
Periódicos: “Crónica” de Bernal, Hemeroteca de la biblioteca José Manuel Estrada; hemeroteca de “El Sol” de Quilmes.
Archivo personal del autor.
Investigación y Compilación de Chalo Agnelli
Las dedicatorias pertenecen a una colección de libros propios
Biblioteca Popular Pedro Goyena
Relatos de Ana Hutchison y Catalina Navarro

NOTAS
[1] Afortunadamente recuperada por algunos autores en las últimas décadas como la historia novelada “Cómo se atreve” de Silvia Miguens, editado por Sudamericana en 2004. Y la pieza de radioteatro sobre su vida, premiada en Argentares, de la autora María Mercedes Di Benedetto.
[2] "Paloma Blanca" - Biografía de Julieta Lanteri de Ana María De Mena y de Bellota, Araceli “Julieta  Lantieri, la pasión de una mujer”, Ed. Planeta, Argentina.
[3]Todo es Historia” Nº 252, marzo de 2005.