jueves, 10 de junio de 2010

PÁGINA DE AVISOS DEL 45´

AVISADORES DE "EL SOL" 65 AÑOS ATRÁS

Fuente: "El Sol" suplemento anual 1945

LA ESTATUILLA DE LEANDRO N. ALEM EN LA SALA HISTORICA DE LA BIBLIOTECA SARMIENTO


Chalo Agnelli
El 9 julio de 1926 en la Biblioteca Pública Municipal “Domingo Faustino Sarmiento”, se descubrió una estatuilla a manera de diorama del Dr. Leandro Nicéforo Alem, colocada en la pared exterior a unos 3 metros del suelo, sobre la actual calle Alem, próximo a la esquina. Esa calle que había llevado el número 14 y luego bautizada “3 de Febrero”. Una estatuilla que simboliza el respeto y el reconocimiento a un hombre político cuyos principios y valores éticos lo enaltecieron e hicieron lo propio con aquellos que lo seguían,” de quien el 1º de julio de 1896, se cumplían 30 años de su fortuito final. Alem había nacido en Buenos Aires un 11 de marzo de 1842.
Era intendente en Quilmes don Ángel E. Levanti y numerosos eran los concejales radicales entre otros: Clemente Bo, Carlos Canova, Isidoro Iriarte, Pedro P. Oliveri, Pedro Polonioli, Agustín L. Rocca, Emilio Torre y José Eduardo López, que será intendente al año siguiente y para su familia ese edificio tenía honda significación ya que durante la intendencia de su padre José Andrés López en 1904, mediante una ordenanza se estableció la construcción de ese edificio señero. Este prohombre de la historia local además de haber sido un sostenedor consecuente de la primera biblioteca quilmeña, instalada a instancias de doña Juana Manso en su visita a Quilmes en 1868, fue precursor de nuestra historia con su libro “Quilmes de antaño (ver en este blog nota del 8/6/09)
El 9 de junio de 1926 se había presentado un proyecto de resolución para que se proceda a colocar la estatuilla de bronce del Dr. Leandro N. Alem que se hallaba en la municipalidad en el frente sur de la biblioteca, agregando que se el acto inaugural se haría en los festejos patrios del 9 de Julio de ese mismo año (Acta del H.C.D. libro 10, folio 441)
 En 1996 se agregó una plaqueta conmemorativa de los 100 años del suicidio de Alem, y el 4 de noviembre de 2003, advertidas las autoridades de la municipalidad y por la directora de la Biblioteca Lic. Nancy Castagnini, del avance de los vándalos y ladrones de placas, estatuas y monumentos, inteligentemente resolvieron preservar estatuilla y plaqueta y las re emplazaron en el interior de la biblioteca: para resguardarla de actos de vandalismo propios de una sociedad que perdió el camino trazado por hombres que como Alem señalaron a la posteridad.”
Había sucedido poco tiempo antes de esos hechos, que el agente de
policía que hacía la guardia de madrugada en la Comisaría 1ª, siendo las 4 de la mañana advierte que un grupo de personas con una escalera y una camioneta se movilizaba en la esquina de Alem y Mitre sobre la vereda de la Biblioteca. Ve que apoyan la escalera en la pared y tratan de desprender la figura del Alem que allí se hallaba. Se acerca para indagarlos y los individuos le dicen que eran trabajadores municipales. Extrañado el policía de que estuvieran haciendo esa tarea a esa hora y de que no tuvieran nada a la vista que los identificara como tales, vuelve a la comisaría y da parte de lo que sucedía. De inmediato el comisario y otros agentes se trasladan al lugar y cuando los delincuentes ven el grupo policial que se les acercaba trataron de escapar, pero igualmente fueron alcanzados y detenidos. La estatuilla estaba casi desprendida de la pared, entonces las autoridades municipales la retiraron y la dejaron en custodia en la Sala Histórica de la Biblioteca, donde hoy está emplazada. 
"Seguramente, vendrán tiempos en lo que se podremos disfrutar las obras de arte y las obras conmemorativas que forman parte del patrimonio histórico y cultura de los pueblos, en los lugares donde originalmente fueron ubicadas, al aire libre, como los referentes que nos retrotraen a hechos, situaciones y personalidades que nos dieron nacionalidad." [1]
 Monumentos, monolitos y estatuas tuvieron desde tiempos remotos en la historia de Occidente una finalidad pedagógica que los protagonistas de la Organización Nacional se tomaron muy a pecho poblando de estatuaria no sólo a Buenos Aires, sino también todas las ciudades y pueblos del país. Las improcedentes antinomias dieron cuenta de alguna de esa estatuaria y en los últimos 30 años se sumaron los depredadores materiales e intelectuales.

Diario La Verdad. Julio de 1926, momento en que se coloca la estatuilla en la pared exterior de la Biblioteca Sarmiento
El que desee visitar esa estatuilla de don Leandro N. Alem puede hacerlo en la sala histórica de la Biblioteca Sarmiento. 
 
Chalo Agnelli - 10 de junio 2010 // 11 de marzo de 2012
Actualizada 11 de marzo 2014 
NOTA

[1] Entre comillas las palabras de la Lic Castagnini en el informe que da cuenta de los hechos del emplazamiento dentro de la Sala Histórica de la Biblioteca


lunes, 7 de junio de 2010

QUILMES HACE HISTORIA - QUILMES HACE CULTURA

Plasmar acontecimientos de “apenas recién” es hacer historia para el futuro. Esta página que pretende afianzar nuestra identidad no puede quedar afuera de lo que mañana será un documento para analizar los sucesos culturales de esta primera década del siglo XXI y del año del Bicentenario.
El reciente domingo 6 de junio, la Asociación Amigos de  las Artes de Quilmes nos trajo un acontecimiento de notable relieve, el Ensamble Sinfónico XXI que ya habían traído el año pasado, pero en esta visita estrenó una orquesta crecida en calidad y en número de intérpretes. El ámbito del despliegue fue la Casa de la Cultura,
Ensamble es un conjunto de instrumentos tocando simultáneamente una obra musical.  Desde la interpretación "pedagógico", la labor de ensamble significa aprender a tocar junto con otros músicos, desarrollando la capacidad de "oír", entender los diversos  códigos establecidos y poder seguir las indicaciones del director. En Ensamble, la palabra clave es "equilibrio", equilibrio en varios sentidos: tempo, volumen, precisión de ejecución, matices, función específica de cada instrumento, indicaciones de "batuta" etc.
Este grupo dirigido por Federico Sánchez, superó con creces las expectativas del público presente. Once violines, 4 violas, 4 violonchelos, 2 contrabajos, 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagots, 1 corno, 1 saxo, 2 trompetas, bombo y timbales, nos brindaron la obertura de “El Barbero de Sevilla” de Gioachino Rossini, la Sinfonía Nº 1 en Do mayor opus 21 de Ludwig van Beethoven y una composición de Jorge Mockert llamada “Luminiscencia Marinas para Marimba y Orquesta”. Y allí la protagonista de la noche, la marimba y, por supuesto, su interprete. La Lic. Marina Calzado Linaje fue la “marimbista” que, no creo equivocarme si afirmo, es la primera vez que ese instrumentos se escucha en el partido.


Wilkipedia nos explica que la marimba es un instrumento de percusión, un “idiófono”, de forma parecida al xilófono. Consiste en un paralelepípedo de madera con una boca superior cuadrangular recogida por los bordes y que ensancha en la parte superior y se estrecha en la parte inferior hasta cerrarse en forma piramidal. Posee una serie de lengüetas sonoras de distintos tamaños, dispuestas de mayor a menor, excavadas por la parte inferior. Estas lengüetas tienen perforaciones en sus extremos, y por esos orificios se atan con cordones que las sostienen suspendidas de clavijas verticales, fijas en un armazón trapezoidal. Cada tecla tiene su propia caja de resonancia.
Y otro hallazgo de esa tarde, para los neófitos del arte musical, fue Jorge Mockert, un compositor, arreglador, orquestador, pianista, percusionista y docente que  nació en Paraná en 1958. Su carrera, aunque breve - murió a los 49 años el 26 de mayo de 2008 - le valió el reconocimiento nacional e internacional por su obra, que lo ubica entre los músicos argentinos más relevantes del nuevo milenio.
El numeroso público atrapado en la transfiguración de la música osciló entre júbilo y euforia con la composición de Mockert y su ejecutante que, con cuatro palillos, nos dio el placer de experimentar sonidos nuevos, metálicos pero armónicos, y agitó los duendes del antiguo “salón de baile” de la Casa de la Cultura, como afirmó la señora Ana Chavanne, miembro de la Asociación organizadora. Efectivamente los más grandes pudimos recuperar, entre sensaciones dulces y melodiosas, las historias de padres y abuelos que alguna vez giraron en rondas de valses, tangos y foxtrots en ese espacio recuperado para el patrimonio histórico local no hace muchos años.
La música se enmarcó en la obra pictórica del artista plástico Horacio Farías que inauguró su exposición el 7 de mayo próximo pasado.
La Asociación Amigos de las Artes formada por generosos vecinos de Quilmes, sin fines de lucro, viene desarrollando acontecimientos artísticos que periódicamente incrementan el despliegue cultural que se realizan en la localidad.
Hay sucesos del presente que por su carácter coyuntural se hacen historia. Este fue uno de esos momentos, por eso está en EL QUILMERO.

 Chalo Agnelli
6 de junio de 2010
Año del Bicentenario