miércoles, 5 de junio de 2013

MÁXIMO SALABERRY Y EL DIARIO "CRÓNICA" DE BERNAL - 7 DE JUNIO DIA DEL PERIODISTA


de "Cuadernos de Identidad I" Pp. 65 y 66. Editorial Tiempo Sur

Quilmes, 2009
(Reseña del periodismo bernalense) 
Los verdaderos historiadores son, para mí, los periodistas, que día a día o semana tras semana, van relatando los sucesos que acontecen, y con más verdad si esto sucede en un pueblo chico, como por ejemplo Bernal”. Así comienza don Felipe J. Firpo, en "Recuerdos del viejo Bernal” el capítulo dedicado al periodismo local, y a los dos cronistas fundacionales, Santiago Uccello [1] y Máximo Salaberry.
ORÍGENES
Aproximadamente en 1880, en la esquina de Belgrano y Don Bosco don Máximo Salaberry, padre,  abrió la tienda "La Guarda". Por esos años Bernal no era ni siquiera un villorrio, tan solo quintas, fondas y algunos núcleos de población muy escueto, al oeste próximo a la parada de Félix Bernal. 
En una entrevista realizada por el periódico “Crónica” en 1923, a una tía de don Máximo el tendero,  Felipa Salaberry de Cichero, quien de 10 años llegó en 1849, con sus padres y hermanos desde el país vasco y vivió en el lugar desde 1879, contaba: “Entre los primeros negocios del lugar estaba la carnicería de Juan Valle, los servicios de cochero de don Francisco Razeto en sociedad con Juan Baglie, el almacén de Valerga que se llamaba 'Marica', ubicado en la calle Granaderos y Uriburo y era el primero de esta zona como lo fue el de Moreyra en la calle La Madrid y Vicente López, el de Tassano en Don Bosco, el del 'Gallo' que fue de los Salaberry, Recuerdo viejos vecinos de menos antigüedad, de lo que podríamos decir su tercera época, Sixto Colomer, que vivía en Constitución y Baccari, Ramón Leguizamón, empleado del mercado de frutos, Pedro Sanmartano, empleado de un ministerio. Los Acchino que ocupaban la quinta de Berna con chacra y luego habitaron esta villa y fueron grandes propulsores de su progreso. El vecino más antiguo de Don Bosco es Ignacio Tassano que reside actualmente en la calle Montes de Oca en Barracas nació en Don Bosco en 1874, en la única casa que existía entonces construida por su padre don Pedro, quien fue el primer inquilino de los Eizaguirre en el hoy pueblo de Don Bosco fundado en 1927. En esa casa se instaló la primera escuela de Bernal." 
EL PERIODISMO 
Salaberry, el tendero, tuvo dos hijos Bernabé y su homónimo, Máximo que convencidos que la prensa era un instrumento de progreso y movidos por deseos de comunicación, espíritu de participación y solidaridad social fundaron en 1922, el semanario "Crónica". 
Ya existía desde 1912, dirigido por Santiago Uccello "La Unión", fundado por el Pbro. Nicolás Esandi que perduró hasta 1967. "Crónica" se inauguró el 7 de enero de 1922. Con el axioma "Cuatro palabras", los Salaberry fijaron los principios que moverían esta publicación: libertad de expresión, respeto a todas las ideas y a las libertades individuales y suma atención a cuanto esté ligado al progreso y la cultura del pueblo, "... toda censura nos parecerá poca, todo elogio nos resulta válido al comentar la bondad o la maldad de las reacciones políticas y sociales...". 
Nacido en un momento político trascendental, también se propone como un instrumento de lucha cívica. 
Finaliza el primer gobierno de Yrigoyen durante el cual la Argentina dio un salto real hacia el futuro. Marcelo T. de Alvear comienza su presidencia. Hay un importante crecimiento industrial. Crece la corriente inmigratoria de posguerra. La sorpresa son la gran cantidad de automóviles que recorren las calles del país. Brasil gana el Campeonato Sudamericano de Fútbol, la Argentina cuarta. Firpo derrota a Jim Traccy. Matos Rodríguez compone "La Cumparcila". Benito Mussolini inicia su apogeo político en Italia.
MÁXIMO DIRECTOR-PROPIETARIO 
Muy pronto, Bernabé Salaberry, por diferencias insalvables, deja la dirección DE "Crónica" en manos de su hermano quien continúa al frente hasta poco antes de su muerte.
Raúl Giácomo, compañero de tareas de Máximo Salaberry, durante varios años, en ocasión de cumplir el diario 25 años decía: "Es siempre tarea lírica la fundación de un periódico lugareño."
Ese mismo año otros periódicos nacieron en el partido de Quilmes: 1º.- el 14 de julio "El Plata" dirigido por Emilio Mauri Casabal; 2º.- "La Colonia" en el barrio de ese nombre, con sede en la calle Córdoba y Andrés Baranda, dirigido por Eloy Numa Damonte, luego intendente local; 3º.- la revista "Vida Nuestra" dirigida por Valentín Zamora; 4º.- el periódico conservador "La Reacción" de Manuel A. Huisi y 5º.- la revista del Centro Comercial de Quilmes que dirigía José Rosso. Todos de corta existencia.
"Crónica", en cambio, subsistió con la claridad de criterio de su director y la autenticidad y compromiso de su función de divulgador local consecuente con el quehacer comunitaria.
En el período de organización de los pueblos aparecieron figuras con empuje progresista que utilizaron las páginas de un periódico para divulgar su convencimiento que el progreso era el objetivo. Así fueron el Dr. José Antonio Wilde con “El Progreso” y Pedro Giménez a través de "El Quilmero” (1875-1889)
Salaberry fue el cronista que pintó minuciosamente los sucesos que determinaron el crecimiento civil, político, económico, social y cultural de Bernal y de todo el partido de Quilmes.
Sus primeros números retratan a los vecinos referentes de su comunidad: Carlas Braggio, propulsor de la radiotelefonía, Mauricio Zubieta, ambos de la Asociación de Fomento; Vicente Vaccaro, también periodista, corresponsal local del diario "La Prensa"; Santiago Vezzulla, presidente de los Bomberos Voluntarios; Arturo Pedemonte, de la Compañía Central de Seguros; Francisco Armesto, propietario del cine-teatro Regina; las familias que prestaron un gran número de miembros a todo el espectro del quehacer comunitario como los Pozzo, Bagú-Abadié, De Carli, Sanguinetti, Caffarena, Lucich, Tassano, Bozzo, Lombardo-Cichero, Karinkanta-Ferrazzuolo, Angelino; los deportistas de la época como los hermanos Giache en el ciclismo, Pedro Malgor en el automovilismo, Bradley en vuelo en globo, Carlos Clark en el fútbol; en el quehacer cultural dando reseñas de las actuaciones de Ricardo Passano (2/9/1922), la soprano quilmeña Luisa Bertana y el barítono local Pedro Galetto, la poesía de Adela García Salaberry; las instituciones señeras: la Asociación de Fomento, los Bomberos, el Hospital, instituciones de las que Máximo Salaberry fue puntal y fundador del Centro Comercial e Industrial de Bernal, el Club de Estudiantes; y el "Honor y Patria", los conservatorios "Williams" dirigido por Amelia Piaggio y el "Rossegger" en 9 de julio 43; el desarrollo productivo de empresas como "La Panificadora" de Jorge Amat y Jaime Monserrat, que se hallaba en Zapiola 52; la fábrica de mosaicos "La Vasconia" de Simón Nájera en San Martín 484; y el comercio: la panadería "La Moderna" de Felipe Yameti en Belgrano 393, la zapatería de la viuda de Nietro, "La Angelical” en 9 de julio 65, la dulcería y fábrica de pastas "El Misto" de Pons y Bugatto en San Martín 724, el quiosco de la estación de José Micone.
Sus páginas dan una detallada relación de los carnavales de 1923 y 1924, que superaron generosamente a los de la ciudad cabecera, Quilmes; sobre la curiosidad que despertaron las primeras mujeres al volante por las lodosas y desiguales calles del pueblo, Sara y Emilia Bo. Pero no se quedó en el pueblo, sino que se difundió por todo el Partido. La figura de Máximo Salaberry adquirió consideración y respeto en la gente de Berazategui, Ezpeleta, todos los puntos cardinales de Quilmes, sus barrios, Los Hornos (hoy Bernal Oeste), La Paz, Don Bosco y Bernal mismo.
"Crónica" publicaba anualmente un número extraordinario con abundante material gráfico y literario. Poseía talleres propios. Fueron sus cronistas, redactores y colaboradores: las poetas bernalenses Raquel Adler y Adela García Salaberry, Tomás Aguilar, Juan Carlos Buceta Basigalup, Raimundo Calcagno, Julio Faggiano, Amilcar Lami, Américo Penzi, César Premoli, David Tolzes, el reportero gráfico Santiago de la Fuente.
Eran administrador Santiago Oppido y Francisco Urtasum. Fueron secretarios de redacción: A Lamí, A. Penzi y R. R. Calcagno.
Recorrer las páginas de este periódico pone al lector en época. Permite conocer las posibilidades y carencias de los hombres y mujeres que transitaban por las calles de Bernal entre 1921 y 1969, año en el que "Crónica" hizo silencio ante la indiferencia de las nuevas generaciones que iban perdido la identidad local ante el crecimiento poblacional, urbano y tecnológico de la zona surbonaerense.
En 1914, su hermano Bernabé había fundado y dirigido una revista llamada “La Democracia” de la que Máximo no fue parte. Los hermanos tuvieron diferencias y Bernabé envió una nota al diario “El Sol”, fechada el 4 de enero de 1940 que apareció el día 24 de ese mes, señalando el error que se difundía con respecto a quien era el propietario el periódico “La Democracia”, pues el nombre de Máximo tenía mayor eco en la comunidad.
Crónica” hizo historia además de vivirla. Máximo Salaberry salvó todos los obstáculos y llego a darle vida a su periódico signado por la virtud de la constancia.
Entre su incansable acción social, fue cofundador del Círculo de la Prensa de Quilmes, el 4 de julio de 1949, junto con Jorge Barton, Juan Carlos Buceta Basigalup, Horacio Colucchio, Alfredo Faggiano, José M. González, Víctor Manuel Rocca, Jaime de La Fuente, David Tolzes, el Prof. Francisco Urrestarazu, La sede se hallaba en la calle Manuel Quintana 709. 
Salaberry brindo un apoyo activo a la Sociedad de Fomento y al desarrollo deportivo de Bernal. La letra escrita era lo suyo, no sólo la nota periodística, sino incursionó en la narrativa, la poesía y fue autor de piezas dramáticas.
El primero de los periodistas de Bernal falleció a muy temprana edad, tenía 57 años, su esposa Elena Kovachevich siguió durante un breve tiempo al frente del periódico, pero luego debió venderlo, perdurando sus páginas hasta 1969.
El periodismo desde 1852, jugó un papel trascendente en el desarrollo de los pueblos de la provincia de Buenos Aires y el interior del país. Hasta hoy en día es la voz delegada de la gente común, monitor de las organizaciones políticas y sociales e impulsor de transformaciones.
 Prof. Chalo Agnelli
NOTA



[1] Fue el primero que realizó una reseña historica de la localidad de Bernal.
 


martes, 4 de junio de 2013

JUAN CORVALÁN EN EL CUARTO CONGRESO ARGENTINO DE CULTURA Y CONFERENCIA EN LA BIBLIOTECA ALBERDI DE SOLANO


Sobre la participación del Lic. Juan Corvalán de la agupación "los quilmeros", en el Cuarto Congreso Argentino de Cultura.


"La Historiografía Quilmeña: Identidad, Patrimonio y Recurso de Municipio", la misma se realizó en el marco del Cuarto Congreso Argentino de Cultura los días 29, 30 y 31 de mayo del corriente, Organizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, el Instituto de Cultura de Chaco, el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y el Consejo Federal de Cultura (CFC), y que reunió a especialistas de la cultura, artistas y destacados referentes culturales y políticos provinciales, nacionales e internacionales, puedo decirte que:
• La convocatoria de artículos, dentro de sietes ejes temáticos pautados, comenzó a mediados del mes de febrero del año en curso.
• La cantidad de artículos seleccionados y publicados en la página Web del Congreso, un poco más de 70 y remitidos desde distintos puntos del país, dan la pauta de que la Gestión Cultural es una actividad/profesión que cuentan con muchos entusiastas y capacitados trabajadores de la Gestión Cultural en el país. La variedad de propuestas, metodología de abordaje, objetos de análisis, etc. de alguna manera, sienta otro precedente para terminar con la improvisación en la administración del área de cultura.
• En los artículos se observa referencias bibliográficas a reconocidos pensadores de la gestión cultural, como ser: Ezequiel Ander-Egg, García Canclini, Bonfil Batalla, entre otros. Algo que me causó más emoción aún, es ver que el que el autor del artículo que encabeza el listado de los seleccionados es Adolfo Colombres: autor nada más y nada menos que del Manual del Promotor Cultural, entre tantos otros méritos.
• Es motivador que ocurran estas convocatorias abiertas en las cuales los gestores culturales independientes declaramos espontáneamente pensares y sentires.
• Este es el segundo reconocimiento en gestión cultural que obtengo a nivel nacional. El primero había sido en nombre del Ciclo de Encuentros Itinerante Pasado y Presente de Nuestros Barrios (Resolución SG N° 429/2009). Que demostró que se pueden coorganizar actividades proactivas con la misma calidad e interés en distintos lugares y con diferentes actores sociales: un escenario público, un Club de Leones, un Club de Fútbol, un Centro Integrador Comunitario (CIC) ó en una Sociedad de Fomento.
• El articulo “La Historiografía Quilmeña: Identidad, Patrimonio y Recurso de Municipio” es la continuidad de los artículos que escribo sobre historia local y de gestión cultural; del Ciclo de Encuentros Itinerante Pasado y Presente de Nuestros Barrios; mi pensamiento respecto a la importancia para la cultura local de la puesta en valor de la historial local, que Lombán sintetiza en un párrafo que cito en mi participación en el libro "Quilmes 346 años y un Bicentenario - 10 autores para un homenaje", donde expreso que Quilmes tiene las condiciones necesarias para posicionarse como el distrito histórico por excelencia de la provincia de Buenos Aires.

• En definitiva, el articulo “La Historiografía Quilmeña: Identidad, Patrimonio y Recurso de Municipio” releva elementos y factores propios del distrito, y concluye que articulándolos se podrá identificar al distrito como referente histórico provincial.
http://www.congresodecultura.gob.ar/wp-content/uploads/2013/05/CORVALAN-LA-HISTORIOGRAFÍA-QUILMEÑA-IDENTIDAD-PATRIMONIO-Y-RECURSO-DEL-MUNICIPIO.pdf?6d36e6
 El domingo 9 de junio a las 17 en la Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi de San Francisco Solano el Lic. Juan Corvalán expondrá sobre su trabajo en el libro "Quilmes 346 años y un Bicentenario - 10 autores para un homenaje", aporte histórico titulado: "Una aproximación a las demarcaciones de las propiedades ubicadas en el sudoeste de Quilmes en el siglo XIX"



 

lunes, 3 de junio de 2013

NORBERTO MARTÍN, NOMBRE DE TEATRO (1925-2018)

Desde el año 2013, Quilmes tiene un teatro municipal con todas las particularidades y necesidades que requiere el arte dramático y sus derivados, por eso es bueno recuperar para la memoria a aquellos que fueron construyendo y transitando su historia desde la fundación en la representación teatral realizada el 10 de agosto de 1879 en el Salón Muncipal con dos 'juguetes cómicos': "El Crepúsculo" y "La Pomada Blanca" de José Andrés López.
El miércoles 4 de abril de 2018, a los 92 años, Norberto Martín, figura imprescindible del espectáculo teatral quilmeño, partió definitivamente hacia otros escenarios. 
Elenco "Luz y Sombra", Norberto Martín primero a la izquierda. (1959 circa)
 Por  Chalo Agnelli
de "La Colonia de Valerga - El Segundo Barrio De Quilmes” 
Cap. 9. Ed. Tiempo Sur, Quilmes, 2010
Decir teatro en Quilmes necesariamente nos remite entre otros a un nombre esencial, el mismo que se rememora cuando se dice Luz y Sombra, indiscutiblemente, Norberto Martín. Si bien el nombre que identifica hasta hoy al elenco fue idea de otro notable actor quilmeño Antonio Di Noto. [1]  
1948.- Elenco "Luz y Sombra": 1 Ricardo Cornaglia, 2 Gubaro, 3 Corner, 4 José Jové, 5 Bugato, 6 Martinoli, 7 Obdulio Manini, 8 Ludovico Pérez, 9 Norberto Martín, 10 Salvo, 11 Whait, 12 Horacio Martín, 13 Properci, 14 Antonio Di Noto, 16 Gatti, 17 Irma Edreira, 18 Ernesto Comesaña, 19 García, 21 Luis Vidal, (Foto archivo de José Jové, datos del mismo y de Norberto Martín)
Norberto fue el vecino de La Colonia que un buen día con un grupo de jóvenes comenzó a amasar en el barrio una utopía; y para ello ejerció una tenacidad inusitada, casi fanatismo, dio mucho de su tiempo, puso en juego afectos y hasta sus escasos ingresos. Ejerció el teatro como su ambición, su vida, hasta postergando bienestar económico y afectos.
Nació el 10 de setiembre de 1925 en un rancho a dos aguas ubicado en la calle San Martín entre Rivadavia y Alsina a mitad de cuadra sobre la vereda impar. La partera fue su abuela paterna. Sus padres fueron Josefa Brignoli y José, andaluz, nacido en Málaga. Además de este matrimonio nacieron María Isabel y Horacio. Su madre, nacida en Quilmes, era de origen genovés, pertenecía a una familia de arraigo en la localidad.
A los pocos meses se mudaron a una propiedad de La Colonia sita en calle Bernardo de Irigoyen 741(hoy hay un taller metalúrgico), local de 6,60 x 4.40 m donde había estado la carnicería de Esteban Marciano y que su padre compró a un catalán de Avellaneda en cuotas de $70 mensuales.
La casa donde se crió, fue el laboratorio de ensayo de los potenciales actores y allí se inauguró el microteatro, siendo el primer elenco estable que tuvo Quilmes con sala propia. Construida en todos sus vericuetos por Norberto y el infaltable amigo Di Noto. Allí también se realizaban conciertos, recitales poéticos y conferencias.
Don José era tipógrafo y linotipista, fue el aliento espiritual y, muchas veces, material, de ese teatrito. Cuando comenzaron las representaciones, actuó como boletero, publicista, jefe de relaciones públicas y el primer espectador de todas las puestas. Murió en 1973.
 
Norberto cursó la primaria en la Escuela N° 1, luego estudió Química Industrial y terminó el bachillerato en el Inst. Martín Güemes de Bernal (nocturno de la Escuela Primaria N° 23). Tuvo diversos trabajos, entre ellos en la empresa Ducilo, pero en el teatro tuvo el papel protagónico, como actor, autor, director, escenógrafo, iluminador, todo cuanto a Talía y Melpómene compete.
Las primeras incursiones teatrales las realizó en el Centro Español Republicano que durante la guerra civil del 36 se llamó SARE (Sociedad de Ayuda a la República Española) que estaba en la calle Alem entre Moreno y San Martín y que luego se trasladó sobre lo que fue el cine Moderno en la calle Hipólito Yrigoyen, donde José Martín, el sastre Ramiro Pérez y otros paisanos republicanos fundaron el Centro Español de orientación socialista. Allí, el 11 de octubre de 1947, Norberto tuvo su debut en las tablas, en “La honra de los hombres” de Jacinto Benavente, junto con A. Bugatto, Ernesto Comesaña, Antonio Di Noto, Irma y Ángel Edreira, Obdulio Manini, Horacio Martín, Pilar Pérez de Manini, Armando Salvo, Concepción Seijo, Luis Vidal, el apoyo de Héctor Cañás, Cucú Naboulet y otros jóvenes que jugaban al fútbol en el barrio, hacían la retreta por Rivadavia y se agrupaban por la comunión de ideas socialistas en la confitería Colón de la esquina de Gaboto y Rivadavia, que en esos años pertenecía a un hermano del pintor Julio Rebolé, que atendía la caja. Luego adquirió el establecimiento un tío de Ángel Edreira, don Jesús.
En torno a las mesas de mármol se reunían jóvenes intelectuales y la bohemia quilmeña de todos los sectores políticos. No faltaban las discusiones, pero nunca la violencia, ni faltaba el que daba cátedra a voz en cuello o el que lloraba penas de amor. Desde el “reservado para familias”, al que se ingresaba por la puerta de la calle Gaboto, las muchachas espiaban la reunión grandilocuente de sus congéneres y las matronas se escandalizaban y pedían al mozo que imponga orden.
El primer grupo que formaron estos actores en ciernes se llamó Tiempo y Espacio y que se presentó en un concurso dramático que realizó el director de teatro del Club 12 de Octubre Sr. Manini, padre de Obdulio. La pieza era de Rostand, El hombre que yo maté y con ella ganaron numerosos premios. La escenografía fue de Francisco Fernández Melo, quien en 1927, había sido paisajista de la plaza Aristóbulo del Valle. El estímulo los empujó a prepararse para el segundo concurso con una obra escrita por Norberto, “Cadenas de siempre”, donde se presentaron como grupo experimental, pero resultó un fracaso, sólo la escenografía de Gerónimo Narizzano fue premiada. Esto no apagó la lámpara de la ambición teatral y luego nació Luz y Sombra”, un 15 de abril de 1949, en uno de los templos locales de la bohemia que era la confitería Colón, el otro era el bar de Cerrutti.
 Con “Cadenas de siempre” (1949) se inició como dramaturgo, luego siguieron: “Simulacro de réquiem” (1952), “Una casilla blanca en la costa” (1957), “Una cabalgata extraviada” (1960), duramente tratada por la crítica, [2]La Celda(1962) que volvió a representarse en 1967 con la escenografía de Agustín Vigo Giai y la colaboración de alumnos de la Escuela de Bellas Artes “Carlos Morel”. En 1995, dirigió la comedia musical “Un juicio de morondanga” que escribió junto a su esposa, desde 1991, Elvira Lamanna. [3] Acumuló alrededor de 20 piezas teatrales de su autoría.
Interior del actual Teatro Municipal
Se inició como director en 1950, con  El Puente, con la que Carlos Gorostiza rompía la rutina de la dramaturgia argentina. Luego vinieron muchas, como “Yerma” en 1959, que también se representó en Bernal y en la Capital. En 1960, ganó el premio a la dirección de la obra “Antígona” de Jean Cocteau, en el tercer concurso de teatro independiente de Quilmes. Siguió con “Un amante en la ciudad” de Ezio D´Errico.
El 1° de mayo de 1961, comienza con su grupo un nuevo emprendimiento teatral trasladando al elenco a una nueva sala en Moreno 635, entre Rivadavia y Alem. Y volver a empezar, con todo lo que eso implicaba, pero definitivamente con éxito.
En esta segunda sala dirige “Volpone” de Ben Jonson, “Medea” de Eurípides con adaptación de José Abel Goldar y la escenografía y el vestuario de Agustín Vigo Giai; en 1963, “Lo que no sabés”, “El hombre del destino” y de Ionesco: “Jacobo o la sumisión” y “El porvenir está en los huevos”; en 1964 dirigió su “Una cabalgata extraviada” y “La vida que te di” de Piradello.
En 1967, Martín y su grupo inauguraron la tercera sala de teatro en Quilmes. Esta vez en la Casa de la Cultura, en el antiguo salón de bailes, donde con sus propias manos construyeron escenario y platea. Se estrenó con su obra “La Celda”. Luego dirigió: “Arlequín servidor de dos patrones”, de Goldoni, “Los prójimos” de Gorostiza; en 1969 dirigió la opera prima de Leopoldo Russo, titulada “Buenos Aires de ninguno”; en 1970, “Recordando con ira”de John Osborne; 1971, “La cocina de los ángeles” de A. Husson y Romeo y Julieta” de W. Shakespeare; 1972, “¿A qué jugamos?” de C. Gorostiza y “El tobogán” de Jacobo Langsner; en 1973, “Otelo” de W. Shakespeare, “Los prójimos” y “El lugar” de Gorostiza; en 1983 dirigió “Monserrat” de Emmanuel Robles; en 1985, “Cornudo apaleado” de Alejandro Casona; en 1986.
Esperando la carroza” de Jacobo Langsner; en 1987, “La casa de Bernarda Alba” de García Lorca y se sucedieron muchas más porque esta es apenas una mota del fatigoso desandar por las tablas de Norberto Martín.
Fue Jefe de División en el Departamento de Cultura de la Municipalidad de Quilmes, Director General de Teatro y Director del Elenco Municipal “Luz y Sombra”. 
AUTOCRÍTICA
Norberto Martín se juzgaba haber sido demasiado exigente, primero y sobre todo con él mismo; se acusaba de haber sido un tanto dictatorial y consideraba que tendría que haber tenido un temperamento más moderado, pero... la pasión por la dramaturgia sólo le hacía ver, en aquellos primeros años de su trayectoria, los objetivos que quería alcanzar con cada puesta escena.
LA COLONIA
Norberto transcurrió la mayor parte de su vida en La Colonia. Primero en Sáenz Peña entre Malvinas y Tucumán, luego en Primero de Mayo y Andres Baranda y más adelante en Bernal.
Sus dos hijos,  Alejandro y Adriana, lo siguieron por los caminos del teatro; ocasionalmente trabajaron junto a él; le dieron ocho nietos: Vanesa, Leonardo, Mariana, Mircia, Facundo, Lautaro, Mauricio y Cleia; algunos actores también. 
DISTINCIONES 
Recibió numerosos premios y nominaciones entre ellos el “Kilme de Honor”. En 1991 recibió la jubilación “... que hubiera desechado si no hubiese visto y comprobado que la continuidad artística y estética del teatro en tanto siguiera siendo municipal, estaba asegurada...” escribió pensando en el teatro hasta en el momento definitorio de cerrar una etapa de 42 años. Pero esencialmente no se alejó nunca ya que siguió en bambalinas ocupándose de la utilería, la escenografía, el vestuario y su imponderable experiencia.
El 2 de julio de 2005, a los 80 años, en Casa de Arte Doña Rosa junto con su inclaudicable colega y amigo Antonio Di Noto y a Baby Tagnochetti, actuó en “A propósito del tiempo” de Gorostiza, dirigidos por Alejandro Casagrande, recuperando el antiguo elenco “Tiempo y Espacio”. 
En noviembre de 2008, fue homenajedo por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Quilmes con la presentencia de familiares, amigos, y numerosos vecinos y seguidores de la obra de este dramaturgo que creyó que su pueblo natal, Quilmes, le era suficiente para descollar en su creación, no se le hizo necesario ir a buscarla a la Capital.
Así llegó a los 60 años de la creación de este elenco por el que pasaron y donde se hicieron centenares de artistas locales. El viernes 22 de mayo del 2009, en la Casa de la Cultura se realizó un conmovedor homenaje a la institución - que hoy dirige su hijo Alejandro - y se distinguió con una medalla a sus precursores. Del mismo modo el periódico local El Sol, el 5 de noviembre de 2009, lo distinguió con  "El Sol de Oro".
Norberto Martín con su compañera de vida Elvira Lamanna y Chalo Agnelli
Los artistas están hechos de un ADN distinto al resto de los mortales y el ADN de Norberto Martín es de puro teatro.  Pasaron 69 años de aquel 15 de abril. Generoso para unos, arbitrario para otros, polémico, apasionado e infatigable, le abrió el camino al teatro quilmeño y La Colonia puso el muro donde colgar la panoplia de las dos máscaras, pero la diestra y el índice que señalaba el derrotero fue de Norberto Martín.
Dos obras literarias de Martín: libretos teatrales, "Tres piezas quilmigenas" (2008) y la novela "Los juegos particulares", con alusiones autobiográficas. 
HOMENAJE 
Los domingos 20 y 27 de noviembre de 2016, a las 20 hs, el Elenco Municipal Luz y Sombra presentó, en el Teatro Municipal de Quilmes ubicado en Mitre 721 de Quilmes Centro, el espectáculo Cuando se comienza a improvisar la vida, homenaje a su fundador, con guión de Lautaro Martín y Laura Sánchez basado en textos del mismo Norberto.
La propuesta atraviesa la vida del artista, describiendo su obra literaria en sus diversos géneros: poesía, teatro y narración.
 “Recordar... ya que ello da sentido al haber vivido: si todo lo olvidáramos, acaso..¿no nos convertiríamos en una piedra que late?” Martín desarrolla sus pensamientos y reflexiones en una hora de espectáculo. Y le da sentido a su creatividad. Porque Norberto es más que un director teatral, es un artesano del teatro”. 
El homenaje recorrió su historia, pasando por sus obras escritas y representadas; sus cortos y puestas en escena. Los textos desarrollados durante el espectáculo fueron:
Cuando se comienza a improvisar la vida” (Autobiografía-2016) de N. Martín 
“El Puente” de C. Gorostiza”A telón bajo” (Quílmicas-poemas-1952) N. Martín 
“Simulacro de Réquiem” (teatro-1947) N. Martín 
“Oda al Miedo” (Grito -poesía-1947) N. Martín 
“Una noche de insomnio” (teatro – 1945) N. Martín
“A propósito del tiempo” de C. Gorostiza 
“La Celda” (teatro-1952) N. Martín
“Amantes en Soledad” (cortometraje- 1960) Norberto Martín.
El elenco estuvo conformado por: Germán Simón; Adriana Martín; Sergio Marchetti; Franco Russo; Jéssica Estepo; Lautaro Martín; Eduardo Wul; Laura Sánchez.
Las musas (bailarinas): Vanesa Pérez, Anahí Giménez, Mariela Aristimuño. Coreografía: Adriana Martín. Música original: Irma Pantigoso. Arreglo musical: Facundo Martín
La faz técnica fue cumplida por Marcelo Solís en el diseño de iluminación, gráfica y sonido; Nico Sánchez realizó los carteles de publicitarios; Laura Sánchez y Lautaro Martín en la asistencia de dirección. La dirección y puesta en escena estuvo a cargo de Alejandro Martín; contando con la colaboración de Fernando San Martín
Noemí Tagnochetti, Elsa Juárez, Alejandro y Norberto Martín y Elvira Lamanna
EN LA PLACITA DE LA COLONIA
El 30 de diciembre de 2018, familiares y amigos de Norberto, convocados por su hijo Alejandro Martín participaron de una sencilla ceremonia de despedida de en la plaza Aristóbulo del Valle, o en la placita de La Colonia, su plaza, la plaza de su infancia. Así se cumplió su deseo, que "sus cenizas fueran eternas compañeras de los árboles que pueblan el lugar". Excelente destino, excelente homenaje. Allí irán también las cenizas de quien suscribe, así que nos encontraremos nuevamente, como tantas veces cruzándola en nuestro trayectos de vida, sentados bajo esos tilos discutiendo sobre la construcción de una escena para “Tres piezas Quilmígenas” sus obras de teatro que publicó en 2008 y luego para “Los juegos particulares” (2015), recuperando momentos de su vida, ese barrio, La Colonia, sus vecinos; barrio donde nació “Luz y Sombra” y esa pléyade de grandes que son el capital social que destacó a Quilmes por sobre tantos pueblos de la provincia y del país: Santiago (el fundador) y su hijo Carlos D. Valerga, Aldo Severi, Rodolfo y Daniel Binelli, Luis Vidal, Carlos Corrales, Vera Stankaitis, Rosita Dolabjian, Pedro Copes, Ludovico Pérez, José Ramos Delgado, Vicente Zito, Oscar Rodríguez Reino, Francisco Fernández Melo, Pedro Mergassi, Silvia Roldán, Carlos Calzzeta, Omar "Clavelito" Andragñez, Francisco "Francisquín" Abbatantuono, Héctor Tiscornia, Antonio V. M. Rocca, José Jové, Baltazar Alaimo, Oreste Huber, Reynal O´Connor y muchos, muchos más…
Norberto Martín con Leopoldo Russo y Chalo Agnelli (2003)
Entrevistas e investigación Prof. Chalo Agnelli
NOTAS

[1] Ver el título “El Teatro” 
[2] Esta pieza luego fue revisada por José Abel Goldar y repuesta en 1964, pero las críticas volvieron a ser bastante dispares. 
[3] Elvira Lamanna es nieta de Pedro Galeani en cuya casa en la calle Pellegrini entre A. del Valle y Gran Canaria se trazó la fundación del Club Alsina en 1927.