viernes, 6 de marzo de 2015

" LOS INDIOS KILMES" ¿QUILMES O KILMES? (2ª NOTA)



"El periodismo es un fuego en el que vale la pena hacer arder".
Numerosas fueron las revistas que se publicaron en Quilmes. Abarcaron todos los tópicos posibles. Unas prolongadas en el tiempo, otras de pocos números, pero muy valiosas todas. 
La primera revista ilustrada se lanzó a partir del 14 de julio de 1922, fue "El Plata", fue un magazine social que alcanzó extraordinaria difusión. 
Algunas instituciones tuvieron sus propias revistas como “Fuego y Agua” de los Bomberos Voluntarios,  “Vida Católica” de la parroquia Sagrado Corazón de La Colonia, la del Consejo Municipal de Turismo, los anuarios y números extraordinarios de los periódicos El Sol, Perspectiva Sur, Nuevo Horizonte, etc ,etc. Entre tantas se destacaron “Quilmes, generando cultura” y una publicación básicamente orientada hacia lo popular, la defensa de la libertad de prensa,[1] el apoyo a la educación y la docencia: esa revista fue “Los Indios Kilmes… un periodismo que nace para intentar dar espacio a quines no lo tienen”. 
El primer número llegó a los lectores quilmeños en junio de 1993, con un valor de $ 3. Era su director el preciado periodista Dardo Abbattista, subdirector Enrique Rodríguez, Jefe de Redacción Andrés Mombrú, e integraban el equipo Leonor Núñez, Ariel Piytrell, Víctor Gullotta, Oscar “Tacho” Soto, Raúl Caramelo y contaba con la colaboración del Pbro. Luis Farinello.
Entre sus considerables y suculentos artículos, hay uno que nos interesa – aunque en próximas entregas publicaremos otros – por una cuestión que hace a nuestra Historia que es de lo cuanto se ocupa EL QUILMERO. Es una reflexión del colega y amigo Prof. Víctor Gabriel Gullotta, integrante de la Agrupación Los Quilmeros; titulado “Porque escribimos Kilmes con K y no con Q”, refiriéndose al nombre de la revista, pero que esclarece en algo el topónimo de este partido que se enfrenta al Río de la Plata y el de la villa tucumana sobre la Ruta Nacional Nº 40 que es asentamiento de descendientes del guerrero pueblo de los Quilmes, y el gentilicio de los habitantes de ambos territorios argentinos. 
Este tema se trató en EL QUILMERO el sábado, 18 de septiembre de 2010, en las etiquetas: “Las Tres Fundaciones” o “Los Quilmes”, bajo el título: ¿QUILMES O KILMES?, [2] 
El siguiente razonamiento enriquece lo conceptual. Gullotta explica con certero análisis las particularidades y circunstancias en torno al sustantivo patronímico con que se bautizó el pueblo y se dio por extinguida la Reducción, en lo que en mi teoría denomino la segunda fundación... Pero… ¡Quilmeños, a las cosas! (Chalo Agnelli)

PORQUE ESCRIBIMOS “KILMES” CON “K” Y NO CON “Q”


por el Prof. Víctor Gabriel Gullotta [3] 
Setiembre de 1993.
El Primer Triunvirato, por De­creto del 14 de agosto de 1812, funda el nacimiento de nuestra actual Ciu­dad como “pueblo de los Kilmes”. Lo escribe con “K” y no con “Q”. La cuestión nunca fue aclarada. Quedó en el olvido. Muchos nos han pregun­tado, acostumbrados por el logo universal de “Quilmes” qué queríamos decir con la “K”. La primera invasión inglesa que desembarcó en el fango de la ribera, o la conocida espuma cervecera, o el decano del fútbol ar­gentino, o el paisaje del balneario repleto de veraneantes, crearon la úni­ca y definitiva sensación que “Quilmes” se escribe así desde siem­pre. Pero la Revista se presenta a contrapelo de esa “sensación”. Inten­taremos dar algunas explicaciones.
Hay por lo menos dos circuns­tancias históricas, complejas en sí mismas, que fundamentan previamen­te la forma de escritura de ese famoso Decreto: las permanentes modifica­ciones en el uso del lenguaje escrito por los españoles, por un lado, y los intentos por traducir de manera fidedigna la lengua indígena, por el otro.
Ahora, meterse con la cuestión de una simple letra perdida en el abe­cedario puede parecer académico, y por lo tanto aburrido. Sin embargo, algunas veces, mirando hacia las pe­queñas cosas nos encontramos con el abismo del universo.


Documento emitido por el Primer Triunvirato, el 14/02/1812, firmado por Bernardino Rivadavia, y otros, anterior al Decreto de la Fundación, donde ya se escribe “Pueblo de los Kilmes” con “K”. Tema que ignoran los historiadores locales. Cuando transcriben estos documentos no se lo hace fielmente. (Original en el Archivo General de la Nación)
EL USO ESPAÑOL DEL VOCABLO "QUI"
La “K” no se utilizaba en el lenguaje español antiguo. En todos los documentos españoles, desde la época de la conquista, la “q”, unida con la “u”, era una consonante. Palabras de uso cotidiano como “quando” (cuan­do), “qualquiera” (cualquiera), se es­cribían con “q”, en perjuicio del mis­mo sonido que podía producir la “c” en determinadas palabras, o la “K” que directamente no se utilizaba.
La evolución del vocablo “qui”, que aquí nos interesa, hizo que la “u” desapareciera por no pronunciarse y la “q” se trastocara por otra consonan­te. Por ejemplo, en algunas palabras: “coquina” (cocina), “torquere” (tor­cer). Estos viejos usos tendieron a desaparecer probablemente a comien­zos del siglo X d.c., momento que con­fluye con la época del mencionado Decreto. Hasta ese entonces las pala­bras con “qui”, “quo”, “qua”, “que”, eran muy habituales en el lenguaje de nuestros atropellados visitantes.
De modo que los españoles, al llegar a la región del Valle Calchaquí en el siglo XVII para someter a los indios del lugar y conquistar su territorio, debieron escuchar que allí se encontraba un grupo ubicado al “Oes­te del Tucumán”, que sonaba y se escribía para el invasor como “quilme”, el pueblo de los “quilmes”. Quedó entonces bautizado en todos los documentos militares, eclesiásti­cos y políticos oficiales de esta mane­ra. El Gobernador militar siempre lo escribió con minúscula, como nombre común. Más tarde, en el último cuarto del siglo XVII, cuando ya estaban forzados en estas tierras, se los deno­minó como pueblo de la “Santa Cruz de los Quilmes”, con mayúsculas, reconociéndoles el carácter de nombre propio.
Los indios no tenían escritura por la cual hubieran dejado testimonio; sólo un lenguaje distinto: el “kakán”, que algunos prefieren escribir como “cacán” (catamarcano). De él se sabe casi nada. Por eso, tal vez, todo esto se reduzca escépticamente a un invento de los escritores que hablan desde otras culturas. Sin embargo no­sotros creemos que alguna explica­ción todavía es posible.
Primera hipótesis: el vocablo “qui” - de resonancias latinas - había sufrido muchos cambios en la evolu­ción del lenguaje español, desde la conquista al siglo XIX, momento en el cual se produce el Decreto. Estos cam­bios e inestabilidad del vocablo ha­brían influenciado para escribir el nom­bre del nuevo pueblo con “U” y no con “Qui”, en 1812.



Comienzo del Decreto de Fundación de nuestra ac­tual Ciudad, fechado el día 14/08/1812, donde se observa que se escribe “Kilmes”, y no “Quilmes”. Tema para la revisión histórica. Fotografía del origi­nal que se encuentra en el Archivo General de la Nación (División Gobierno Nacional, junio 1812, S10, C6, A6, N° 4). 
ALGUNAS VOCES QUECHUAS CON “K” 
La lengua dominante en el No­roeste argentino, antes de la llegada de los españoles, era el quechua y prove­nía de las amplias extensiones del imperio incaico. Es significativo que algunas voces derivadas del quechua, incluido el “kakán”, fueron anotadas por los traductores a partir de una consonante distinta, por ejemplo: “khólla” (colla), “karanchu” (carancho). Respondía a la necesidad de señalar un sonido más áspero, abrupto. “Qui” suena con cierta ca­dencia y suavidad. “Ki” suena repen­tino como el golpe de una piedra.
El origen indudablemente no era español ni latino. La “k” posee un origen muy primitivo, como nuestros indios. Ya el alfabeto fenicio escribía esta letra, y pasó al alfabeto griego con la misma figura. De allí se difundió a otros pueblos (germanos e ingleses). Por ello en algún momento se puede pensar que la traducción de la fonética quechua se hizo en el sentido de otro diccionario, tal vez germano o inglés, que tiene muchas más palabras que comienzan o utilizan la “k”. Pero esto es poco probable puesto que también grandes lingüistas españoles se pre­ocuparon por la fonética indígena utilizando la “k” como sonido más fide­digno, y utilizando el alfabeto antiguo completo. Detrás de todo esto no obs­tante queda pendiente una profunda cuestión de filología y filosofía del lenguaje. 
Segunda hipótesis: es muy pro­bable que la traducción fonética del quechua se realizara por la “k” para no confundir el sentido propio del idioma indígena, y su posible enseñanza es­crita, ya que ella tiene un sonido unívoco, de una sola pronunciación, cualquiera sea la vocal que la acompa­ñe. El vocablo “qui”, inestable, podría confundirse, en cambio, como “cui”. Aquella expresaba además un sonido original, tosco como las serranías. 
EL DECRETO DE 1812, EN EL ORIGEN LA "K"  El 14 de Agosto de 1812 el Primer Triunvirato emite el siguiente Decreto, cuyo contenido no vamos ahora a analizar: “Declárase al pue­blo de los Kilmes libre a toda clase personas; su territorio por la propie­dad del Estado. Se derogan y suprimen todos los derechos y privilegios que gozaban los pocos indios que existen en dicha población, y en su virtud se extingue en los citados naturales toda jurisdicción, amparándoles por ahora en la posesión de los terrenos que ocupan y cultivan...”
Sostenemos que la escritura como “Kilmes” no fue un error de quien escribió el Decreto (ya había además algunos antecedentes). Res­pondía a los principios revoluciona­rios de Mayo, a la recuperación, a veces parcial, de la línea indigenista de San Martín, Belgrano y Moreno.
La “k” era por lo menos una letra no española y expresaba una lucha contra el lenguaje heredado. Se remitía a la forma universal del len­guaje indígena, ya traducido y conoci­do para esa época.
No obstante, todavía a la utili­zación de esta letra se le podrían dar dos interpretaciones opuestas: para algunos liberales señalará la supuesta dignidad imperial de un nuevo pueblo, igualado ahora a nombres como “Franklin”, o “Kaiser”, en el más re­pulsivo sentimiento procentralista, y para otros, como nosotros, señalará de alguna manera el origen autóctono de los naturales de esta tierra, y el rescate de su propia lengua y fonética. Que curiosamente no fueron reafirmados en diversos aspectos de la historia posterior, construida con tantos olvi­dos. De aquí entonces el nombre de nuestra Revista. 
Tercera hipótesis: al seguir escribiéndose ”Quilmes”, en vez de “Kilmes” como lo indicaba el Decreto, se cometió una reimpresión del error original, como cuando los españoles llegaron al Valle Calchaquí, y con soberbia dieron nombre a todas las cosas poniéndoles su sello. Así esta­mos. Se nos escapó una letra, tal vez se nos escabulló un destino.
Prof. Víctor Gabriel Gullotta
 Compilación y compaginación Chalo Agnelli

REFERENCIAS


[1] En la editorial del Nº 2 de setiembre de 1993, se informa; “Por otra parte el concejal Hernández, mitad PJ y mitad del MODIN, amenazó ‘pegarle un tipo en al cabeza’ al directo del periódico quilmeño ‘Nuevo Horizonte’, Pedro Navarro” 
[2] Ver en http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/09/quilmes-o-kilmes.html/ 
[3] Víctor Gabiel Gullotta nació el 27 de junio de 1956. Cursó estudios primarios en la Escuela Nª 64 de San Francisco Solano y los secundarios en la EEMNº 2 Luis Piedrabuena de la misma Ciudad. En 1981, egresó como Profesor de Filosofía y Pedagogía en el Instituto del Profesorado del Consejo de Superior de Educación Católica. Entre 1986/87 realizó cursos de perfeccionamiento en el área de Epistemología y Lógica de la UBA. En 1994 publicó "San Francisco Solano: una historia para contar (1580/1993)", El Monje Editor. Ejerció como docente en escuelas secundarios de Quilmes y Florencio Varela durante 26 años. Publicó varios artículos de historia local en la Revista "Los Indios Kilmes" y otros medios periodísticos. Tiene un libro todavía inédito titulado: "Luciérnagas de Solano". Integra la Asociación Historiadores Los Quilmeros



lunes, 2 de marzo de 2015

EL QUILMERO EN LA RADIO "QUILMES FM 106.5"



Desde hace algunos años varios amigos y seguidores de mis aportes a Quilmes, su historia, su cultura y su gente a través de
EL QUILMERO y de otros medios de prensa, radiales, visuales, charlas, conferencias, etc. me sugerían realizar un programa radial que tratara esos temas. Uno de los más insistentes fue el periodista Pedro Navarro y también recibí hace poco más de un año el aliento del Prof. Juan Carlos Lombán. Así fue que conversando con los integrantes de la Comisión Administradora de la Biblioteca Popular Pedro
Goyena de la que formo parte y con colegas y amigos de la Agrupación Los Quilmeros decidí tomar el micrófono y atreverme, pero con el acompañamiento eficaz y fraterno de la presidenta de la Goyena Ana Aispurú, con su voz tonante aunque inconstante en mantenerse sana. Pero también estarán: Alejandro Re, Claudio Schbib, por EXANQUI, Ariel Ghizzardi, por el Archivo de la Escuela Normal, Raquel Gail y representantes de las 10 Bibliotecas Populares de Quilmes dependientes de la CONABIP. Así que comienza:        

                      "EL QUILMERO FM" 
             PROGRAMA RADIAL EN LA
RADIO QUILMES
FM 106.5
TAMBIÉN ESCUCHANOS ONLINE www.radioquilmesfm.com.ar
4224 – 7048
Facebook: 
El QUILMEROS FM
DESDE EL 4 DE MARZO TODOS LOS
MIÉRCOLES DE 18 A 19 HS.
Conducción: Ana Aispurú y Chalo Agnelli 
TEMARIO:
Quilmes su historia y su gente;
Cultura y sociedad;
Literatura, entrevistas y música de “Más acá”;
Noticias de: BIBL. POPULAR PEDRO GOYENA y demás
BIBLIOTECA POPULARES que integran el Consejo Asesor Permanente de Bibliotecas Populares de Quilmes (CAPBPQ)
        Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes;
EXANQUI (Centro de ex alumnos de la Escuela Normal de Quilmes)
Actividades del Club S. y D. “Juan Bautista Alberdi”
Y mucho más… … … 
 

sábado, 28 de febrero de 2015

COMIENZAN LAS CLASES - JULIETA FIRPO, RECUERDO DE UNA EX ALUMNA DE LA ESCUELA NORMAL

“El principal capital de una Nación es el capital humano: 
los cerebros que hacen, que crean, que diseñan, que proyectan; 
la fuerza de trabajo y los deseos de realizarnos en comunidad; 
y, fundamentalmente, las ganas de ser, 
todos juntos, una sociedad que puede cuidar 
y educar a sus niños, proteger a sus ancianos 
y los más vulnerables, crear, desarrollar, 
hacer posible un futuro mejor.” Facundo Manes [1]

En diciembre de 1997, la revista "Quilmes generando Cultura"esa extraordinario divulgadora de la vida social, cultural y educativa y de toda aquella gente que forjaba estos emprendimientos en bien de la historia de Quilmes, que dirigía el benemérito Ariel Bucich, órgano de difusión de la Comisión Coordinadora de Actividades Culturales del Partido de Quilmes, publicó una página dedicada a nuestra Escuela Normal Superior, cuya autora fue la profesora María Julieta Firpo (1941 - 2011), [2] maestra egresada "de la Normal" en 1958, luego profesora en esa Institución e Inspectora de la Dirección General de Escuelas Privadas. ¡Aquí vamos al rescate de la Historia y sus Hacedores...! 

RECUERDOS DEL PASO POR LA ESCUELA PÚBLICA
por Julieta Firpo de Núñez
Como sucede cuando pasan los años y las cosas con quienes hemos 
compartido tantas vi­vencias, pasan a ser parte de nosotros mismos, es que me animaré a hablarle a esta querida escuela, como si estuviera viva, porque de hecho lo está, puesto que nosotros, alumnos y maestros que la integramos estamos vivos y también lo están dentro de sus muros, todos cuantos pasaron por ella, que entrete­jieron sus vidas con la suya y llevaron adelante sus ideales.
Naciste escuela, a dos años del Centenario de la patria, el mismo año de la sanción de la Ley Electoral, tan deseada, el año en que nacieron mis padres, cómo olvidarlo. Naciste gracias a la iniciativa de un maestro, Don Atanasio Lanz, que quería para su Quilmes natal, una escuela formadora de maestros, que brindara Educación, el emblemáti­co espacio donde desaparece la oscuri­dad de la ignorancia y nace la luz de la razón, el brillo de las ideas, el triunfo de la libertad por sobre la opresión.
"El día que se abre una escuela están de duelo los tiranos", dijo San Martín y ello habrá acontecido, segura­mente, aquel 23 de octubre de 1912, en plena primavera, todo un símbolo.
RECUERDOS DEL ALMA
Tengo el alma plagada de recuer­dos, porque aquí aprendí a ser lo que más quiero en la vida: maestra, aquí amé a la naturaleza en tu inolvidable parque, en aquellos recreos e intermi­nables paseos de las horas libres en medio de tus árboles maravillosos, al­gunos pocos de los cuales aún quedan. Aquí también conocí a quien hoy es mi marido, alumno del Colegio Nacional, con quien compartíamos la misma au­la, nosotros los del Normal a la mañana y los chicos del Nacional por la tarde. Recuerdo aquellas pasaditas que los galanes siempre hacían en las últimas horas por las ventanas abiertas que da­ban a la sombreada vereda de la calle Colón. Me acuerdo del kiosco legenda­rio de los Curtís, entonces un simple carrito, que a la hora de los recreos se llenaba de enormes tortas negras, de la 'bañadera' de Abbatantuono que llegaba puntualmente para llevarnos al anexo, a dar nuestras primeras prácticas, las manos cargadas de láminas, carteles, tizas de colores, títeres, globos y hasta algún gatito o perrito, para cumplir al pie de la letra con el uso del material concreto, perentoria recomendación de nuestra profesora de práctica y a la vez de didáctica, la inefable Mme. Chanel, desbordante de "charme y coquetería".
NOMBRES GRANDES
¡Cuántos nombres ligados a tu his­toria! Los famosos directores, José So­sa del Valle, Juan Manuel Cotta y la rectísima Srta. Luther, Edelmiro Rossi, un profesor de verbo tan encendido, que contribuyó a consolidar la vocación de tantos maestros quilmeños. Ho­racio Fasce, Ángel Castellán, Servando Dozo, verdaderos "pozos de sabidu­ría", el profesor Jorge Carlos Panelo, cuyas publicaciones aparecen aun hoy en "La Nación"; Raúl Palacios, el exi­gente profesor de geografía, la profe­sora de Matemática Nélida Sanchini de Montórfano, después rectora, con quien aprendimos a la perfección todos los teoremas y fórmulas matemáticas, la vice-directora Srta. Irene Rodríguez Garay, que había compuesto, me acuerdo, una canción que entonábamos todos los 23 de octubre y que comenzaba así: "Nuestra Escuela Normal, la mamá espiritual, su onomástico cumpla con gran felicidad". Las clases de Educa­ción Física de Isabel Bombelli, Juanita Calvo y Leticia Corsiforti, hoy Rectora de la Escuela. Los recordados profeso­res Bertana y Cortizas. El Rector Dunet y la Sra. Ana Inés Manzo de Torrico, y muchos otros nombres que sería imposible enu­merar. La Escuela siempre tuvo exce­lentes profesores y era famosa por la calidad de su enseñanza.

Lo cierto es que ha pasado por aquí, la Historia de la Educación de un siglo, desde la cartilla de nuestros abuelos, hasta los Programas de Asuntos y los Centros de interés, la famosa discusión laica o libre del año '58, que dividió a la escuela en dos bandos irreconciliables, el 2º Congreso Pedagógico y aquel memorable Congreso de Pedagogía Constructivista en homenaje a Jean Piaget, que reunió a más de ochocientos docen­tes de todo el país y que recibió entre otros famosos auspicios, el de Barbel Inhelder, la compañera de investiga­ciones de ese sabio que revolucionó la Pedagogía contemporánea.
UN PRESENTE
Y llegamos al presente, a la transfe­rencia a la Provincia y la Escuela divi­dida en cuatro instituciones diferentes, el Jardín N° 959, la E.G.B. N° 84, la Escuela Media N° 20 y el I.S.F.D. N° 104, a pesar de lo cual nos sentimos una sola escuela y bregamos por la Unidad Académica de las Escuelas Normales, en especial de ésta, nuestra Escuela Normal de Quilmes, pues sin esta uni­dad nuestra historia perdería su sentido fundacional. Pero es necesario decir que la Unidad Académica sólo tiene sentido si no olvidamos que esta escue­la fue fundada para formar maestros, así la concibió Sarmiento, que creó un nivel, en aquel entonces el secundario, para la formación científica y pedagó­gica de los futuros maestros y los otros niveles, para que éstos pudieran efec­tuar sus prácticas en ellos, por eso lla­mamos por muchos años, a nuestra escuela primaria "curso de aplicación", nombre que aún hoy a veces emplea­mos a pesar del tiempo. Lo cierto es, escuela, que aún sigues en marcha, va­riando métodos y cambiando jurisdic­ciones. Podrán haber variado la calidad de tus saberes, según los tiempos y las circunstancias, pero lo que sí es seguro es que no hay ex-alumno que no se sien­ta orgulloso de haber pasado por tus au­las. Y eso quiere decir algo: que hay un espíritu, algo inmarcesible que nos une.
FORMADORA DE HOMBRES LIBRES
Yo te deseo, escuela, un futuro sin claudicaciones. Escuela no bajes los brazos, y cuando digo escuela me refie­ro a todos los maestros y alumnos que te formamos, no cedas ante autoritaris­mos ni demagogias. Sigue siempre fiel a lo que has sido: formadora de hombres libres.
María Julieta Firpo de Núñez (1941 - 2011) - Ex alumna y profesora 
de la Escuela Normal.


Promoción de egresados de 1958 de 5º 1ª:
Travieso, Francisco Alberto – Baletka, Elba Amalia – Baluja, Isabel Julia – Argües, Mirta Yolanda – Bellacomo, María Vicenta – Calvo, Marta Elena – Caro, Susana Teresa – Cichello, Marta Inés – Crisafi, Liliana Celia - D'Auro, Beatriz Graciela – Demicheli, Leonor Ester – D´Isernia, Avelina Marta – Donati, Luján Adela – Drago, Rosa Elsa – Esteban, Estela Mónica – Firpo, María Julieta – Fischer, Mirta Haydée – Gerchkovich, Beatriz – Kalbermatten, Lidia Teresita – Llense, María Margarita – Maggi, Emma Olga – Marcoleri, Elba Sara – Merediz, María Del Carmen – Molinari, María Mercedes – Montefusco, Alba Edith – Passotti, Haydée Graciela – Pérez, Elena Catalina – Piccinini, Rosa Elsa – Reidel, Beatriz Ofelia – Saenz, Alicia Beatriz, - Santarossa, Carlota Rosa – Schuler, María Ester – Soto, Rosa Sara – Tagliapietra, Elsie María – Urbán, María Catalina – Vaccaro, Carmen Delia – Vega, Noemí Rosario (Tomado del libro "Historia para un Centenario" Pág 82)
 La Lic. Julieta Firpo con la Lic. Nancy Castagnini y Chalo Agnelli, en el Colegio de Abogados, durante el homenaje realizado a don Felipe Jorge Firpo, su padre, fundador de la Biblioteca Popular Manuel Estrada de Bernal y autor de la crónica miscelánica "Recuerdos del viejo Bernal". Año del Bicentenario, marzo de 2012.



Compaginación e investigación Chalo Agnelli
REFERENCIAS
[1] Facundo Manes es un neurocientífico argentino creador del Instituto de Neurología Cognitiva y del Instituto de Neurociencias de la Universidad Favaloro. Wikipedia Colaboración Carlos Córdoba.
[2] Ver en EL QUILMERO del viernes, 10 de febrero de 2012, “MARÍA JULIETA FIRPO DE NUÑEZ” http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/02/maria-julieta-firpo-de-nunez.html/
Y en Agnelli, Chalo. “Maestros y Escuelas de Quilmes” Ed. Jarmat, Quilmes 2004. Pág. 119.