lunes, 15 de febrero de 2016

ARCHIVO HISTÓRICO DE LA MUNICIPALIDAD DE QUILMES



En “Aproximaciones a la gestión cultural” libro del Lic. Padula Perkins al que convocamos para sustentar conceptos, se afirma: 
El patrimonio cultural es un bien de carácter social o colectivo que adquiere tal condición por mérito propio, en virtud del valor artístico, histórico, so­ciológico, lingüístico, antropológico, etnológico, estético, científico, arqueoló­gico, cultural en definitiva, que le reconoce la sociedad local, regional o inter­nacional […] El patrimonio cultural puede clasificarse en distintas categorías o formas de presentación. Los primeros elementos en ser reconocidos en tal condición resul­taban clasificables en dos subcategorías: “Patrimonio material inmueble”, referido a todos los bienes que no puedan trasladarse, fueren sitios arqueológicos, edificios urbanos de todo tipo, estatuas y monumentos, etcétera. “Patrimonio material mueble”, que incluye todos los bienes trasladables, es decir, objetos, tales como obras de arte, mobiliario, monedas, libros, documen­tos, etcétera. Estos últimos se insertan asimismo en la categoría de “patrimonio documental”. (Ver: http://bibliogoyena.blogspot.com.ar/2015/11/aproximaciones-la-gestion-cultural-de_19.html)
 
ARCHIVO HISTÓRICO DE LA MUNICIPALIDAD DE QUILMES
Quilmes posee dos fuentes archivísticas de incalculable valor patrimonial que son el Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes "Silvia Manuela Gorleri" y la Hemeroteca del Multimedio "El Sol".
En 1941, tras la creación de la Junta de Estudios Históricos, promovida por el Dr. Fernando Pozzo y guiada por prohombres y promujeres como el Dr. Craviotto, el Dr. José Eduardo López, el Dr. Oscar Echelini, don César Barrera Nicholsón, la Prof. Ana María Borzi de Faragó, la señora María Dora Smoglie, los profesores Evaristo y Antonio Iglesias, Juan Carlos Lombán  y luego prosiguieron avanzando las décadas, con denuedo, entre otros: el Prof. Francisco Míguez, las profesoras Palmira Bollo Cabrios y Mabel Rodríguez de Contardo, la Arq. Marta Oliva, el Museol. Francisco Devicenzi. etc. se estableció, conservó y administró en la Biblioteca Pública Municipal Domingo Faustino Sarmiento el Archivo Histórico Documental y Administrativo del Partido de Quilmes. En su origen se tomó como modelo el Archivo Histórico de la Provincia que dirigía el Dr. Ricardo Levene, y que hoy lleva el nombre de este historiador.
En las últimas dos décadas el Archivo quilmeño que tenía como sede la Biblioteca Pública Municipal se fue disgregando, difuminando sus objetivos y decayendo el valor inconmensurable de un patrimonio de 350 años. No posee personal idóneo como lo fuera alguna vez, cuando la Biblioteca tenía Director, el profesor Carlos Guillermo Maier quien lo sustentó con un equipo de trabajo óptimo como lo fueron, entre otros, Roberto Dittmer, Cristina Secco, Teresita Griggeri, etc. Luego espacios de la "Sarmiento" se fueron ocupando con oficinas de dependencias municipales ajenas a su fin y el área de Archivo quedó disminuida. 
Recuperar esta Institución es un desafío grande, pero no imposible como lo demostró el equipo que coordina la Prof. Raquel Gail,cuando en el año 2006 (este año se cumple un década de existencia) comenzó a rescatar el Archivo de la Escuela Normal; hoy considerado uno de los más importantes de la Provincia
El siguiente trabajo sobre los Archivos Comunales y Municipales fue publicado en el blog del Archivo Escuela Normal  http://archivo104.blogspot.com.ar/ que creemos esclarecedor para recuperar el valor del patrimonio documental del Partido de Quilmes.    

UNA FUENTE DOCUMENTAL INSUSTITUIBLE PARA LA HISTORIA LOCAL Y REGIONAL
Willams N. Alcaraz
Gálvez (Sta. Fe), 2002
INTRODUCCIÓN 
La vida institucional de los pueblos y ciudades está reflejada en la documentación que produce el gobierno local para ordenar y atender las necesidades de los vecinos asentados dentro de los límites territoriales de su jurisdicción.
Cuidar ese patrimonio documental que se fue depositando a lo largo de los años es un imperativo de nuestro tiempo a pesar de los contratiempos de la economía, es obligación no sólo de las autoridades sino también de la ciudadanía.
Esa es la fuente documental que sirve al historiador para estudiar los hechos del pasado en el lugar; para interrogar sobre lo que se hizo y lo que no se logró hacer. Para facilitar esa tarea se deberán ir mejorando y organizando los archivos de Comunas y Municipios para la mejor conservación de los documentos a lo largo de los años venideros en sus diversos soportes; en papel y electrónicos, como también la fotografía, periódicos relacionados con la localidad y la región; pudiéndose agregar otros archivos provenientes de instituciones oficiales y privadas de la ciudad o pueblo. 
LOS GOBIERNOS COMUNALES Y MUNICIPALES 
Exceptuadas las ciudades de Santa Fe y Rosario, en la mayoría de los pueblos del interior de la provincia de Santa Fe el gobierno comunal hace ya bastante tiempo que ha superado la centuria de existencia. Desde las primeras designaciones en 1883 de las Comisiones de Progreso Local, y luego a partir de 1885 como Comisión de Fomento, designadas aquellas y éstas a propuesta del Jefe Político del departamento.
Recién en 1913, se realizan las primeras elecciones para elegir el gobierno local donde intervenía en la organización de dichos comicios una comisión compuesta por los 25 mayores contribuyentes del distrito y luego en forma más directa por el padrón electoral nacional.
Otras poblaciones más favorecidas por el crecimiento poblacional y su actividad productiva fueron accediendo a la categoría de ciudad. Allí hay una etapa con una serie de documentos que concluyen (como los libros de actas de la Comisión de Fomento) y comienza una nueva modalidad administrativa, por un lado está el Departamento Ejecutivo Municipal (DEM) y por el otro el Honorable Concejo Municipal (HCM) se encarga de aprobar las ordenanzas que se requieren para la buena marcha del gobierno local.
La cantidad de poblaciones existentes en la provincia es de 363 de las cuales 48 son municipalidades y 315 comunas; con una variada conformación poblacional por lo que se deberá establecer una escala mínima de requisitos para mejorar u organizar el funcionamiento del archivo comunal o municipal según la producción documental de cada lugar en base a una categorización por la cantidad de población del distrito. 
EL ARCHIVO 
Como parte de una política de conservación del patrimonio documental, aparte de la localización física en el edificio comunal o municipal también se deberá entrenar al personal para atender a la organización del archivo, la limpieza del fondo documental que se encuentra guardado con diversos grados
de conservación; la preparación de los índices de los períodos de tiempo que abarca el material existente en el repositorio y el que ingresa periódicamente de manera que permitan al consultante, tanto interno como externo, obtener una respuesta rápida a su requerimiento. 
De todo ese material que existe en el archivo y el que ingresa permanentemente, una parte de esa documentación, pasado el tiempo reglamentario, deberá ser expurgada y el resto pasará a un período intermedio y finalmente incorporada como testimonio histórico de consulta. 
En los pueblos, a lo largo de su existencia del gobierno comunal, hay una sola unidad productora, la Comisión de Fomento y sus secciones administrativas según el desarrollo del lugar.
Para el caso de los que han accedido a la categoría de ciudad, ahí se produce una división; por un lado está el archivo municipal que corresponde al Departamento Ejecutivo Municipal y que también contiene la documentación del antiguo gobierno comunal.
Por la otra parte está el archivo del Honorable Concejo Municipal, que nace a partir de la declaración de ciudad y recibe la documentación que produce el cuerpo deliberativo.
En el material que guarda el archivo comunal o municipal no está la historia cronológicamente desarrollada, sólo están los documentos producidos por la institución y sus diversas áreas a lo largo de los años; que son la fuente primaria que el investigador interesado consultará para tomar las referencias de los mismos para desarrollar luego su trabajo como producto de la investigación efectuada. 
 
 
 
QUÉ DOCUMENTACIÓN COMPONE UN ARCHIVO 
Aparte del material consistente en legajos que se archivan temporariamente, la parte documental que se considera histórica está comprendida entre otros por:
· Libros de actas de la Comisión de Fomento
· Libros de contabilidad
· Libros copiadores de notas
· Biblioratos con notas recibidas
· Libros de Ordenanzas
· Libros de Decretos
· Libros de Resoluciones
· Legajos varios
· Legajos de obras completadas
· Legajos de proyectos
· Informes de auditorías
· Documentación referida al personal que desarrolló tareas en la comuna o municipio
· Planos y mapas catastrales, de rutas, etc.
· Censos varios
· Guías
· Fotografías
· Periódicos locales
· Publicaciones referidas al quehacer municipal
Y la información más reciente que está contenida en soporte magnético y electrónico: cintas, videocasetes, diskets y C.D. (material que requiere un cuidado de conservación más especial) 
UNA PROPUESTA 
Para el caso de poblaciones pequeñas y medianas el archivo comunal o municipal podrá aparte de la conservación de su documentación propia; incorporar donaciones de particulares e instituciones del pueblo, fotografías de diversos acontecimientos sociales, de edificios, maquinaria y de familias. En
una ampliación al aporte destinado a la conservación del patrimonio documental del lugar, en caso de no existir repositorios destinados a tal efecto como un museo. 
UNA SITUACIÓN A TENER EN CUENTA 
Dada la existencia de numerosos distritos con una fuerte disminución poblacional, en el futuro las comunas en tal situación podrán ser desafectadas y sus jurisdicciones territoriales anexadas a otras limítrofes en su totalidad o fragmentadas. En tales casos el archivo comunal será incorporado al de la nueva configuración territorial como un archivo cerrado (que no se agregan nuevos documentos). 
CONCLUSIÓN 
Para lograr estos objetivos destinados a la conservación del Patrimonio documental de los archivos comunales y municipales, es necesario que se establezca una clara política provincial al respecto, promovida por el Archivo General de la Provincia mediante el Sistema Provincial de Archivos (SIPAR), la adhesión de comunas y municipalidades, el apoyo del gremio de empleados municipales, la Universidad y otras entidades, junto con la población de cada lugar. 
Todos consustanciados en el valor de la documentación preservada y a preservar como pilar de nuestra identidad local integrando lo regional, provincial y nacional.


FUENTE:
 Mundo Archivístico, Boletín Semanal Nº 199.



sábado, 13 de febrero de 2016

LA VIDA DE 'LAS CULTURAS' EN QUILMES, HOY Y AYER



La cultura es el cúmulo de acciones propias de mujeres y hombres: sus historias y tradiciones, la esencia de cada comunidad, la producción artesanal, artística y educativa de todo tipo y valor en su amplio espectro. No hay una cultura general sino que cada familia, cada grupo humano, barrio, pueblo, genera con instrumentos propios una cultura que a veces se generaliza y
adquiere dimensiones mayores abarcando toda una sociedad y otras permanece limitada en el sustrato originario.
Quilmes tiene una extraordinaria tradición cultural, desde aquel concierto que organizó en 1841, el párroco Juan Bautista Camogli para celebrar el día de la Patrona de la Independencia Americana y el 12º aniversario de gobierno de Juan Manuel de Rosas “en su primera y gloriosa administración” según un informe del juez de paz Manuel G. López; día en el que actuó la pianista Máxima Aspitia de 12 años y luego se entonaron “Cielitos” y se representaron escenas de los “Diálogos patrios” de Bartolomé Hidalgo; [1] culminando la fiesta con un baile con orquesta de guitarras y violines que se prolongó por tres días. Y paulatinamente después de 1852 al conformarse el actual Partido la actividad cultural fue creciendo: “… cuando el apacible centro rural en que había llegado a construirse el viejo pueblo, se convierte en una cotizada villa veraniega…” al decir del historiador José Abel Goldar en su libro “Panorama de las artes quilmeñas”; luego llegaría el coro de niños que formó en 1876, don Antonio Barrera (padre): la primera función dramática organizada en 1877, por Manuel Casavalle y José Andrés López, quien fue el primer dramaturgo quilmeño; el cuarteto “Quilmes”, la fundación del Club La Fraternidad y de la Sociedad Italiana (1878)… Larga y abundante es la actividad cultural multifacética y multicultural que tuvo Quilmes desde aquel 1841, durante todo el siglo XX y persiste hasta hoy extraordinariamente.
COLECTIVO CUL­TURAL QUILMEÑO 
El viernes 5 de febrero, nos informa el periódico Perspectiva Sur, el Colectivo Cul­tural Quilmeño se reunió en la Municipali­dad con el secretario de Cultura, Ariel Domene, el subsecretario de Control
Comunal, Marcelo Perich y la secretaria interina de Séguridad, Analía Paluzzi.
En la reunión expresaron la preocu­pación que generaron los hechos sucedidos le 30 de enero en el Centro Cultural Gleyzer, con las murgas de los espacios ‘Onda Verde’ y ‘Juana Azurduy’ y con los artistas nucleados en ‘Kilmes Hip Hop’, quienes estaban desarrollando una actividad cultural cuando personal de la policía fuertemente armados, junto a inspectores municipales, irrumpieron en el espacio sin orden judicial. 
Valoramos positivamente el encuentro y el reconocimiento al C.C. Quilmeño. Continuaremos el camino de construcción de una ordenanza que contemple a todos los espacios culturales
autogestivos, sin fines de lucro e independientes de Quilmes”. Manifestaron los representantes de las instituciones. 
El Colectivo Cultural Quilmeño está con­formado por: ‘Centro Cultural Factótum’, ‘Centro Cultural Pampero’, ‘Centro Cultural Cons­truyendo Patria’, ‘Comunidad Contempo’, ‘Cen­tro Cultural Contrasentidos’, ‘Cultura C.O.V.I.’, ‘El Patio de Sánchez’, ‘Casa Popular Isabel Valenzi’, ‘Interlunio Club Cultural’, Centro Cultural Raymundo Gleyzer’, ‘El Andamio Espacio Cultural’, ‘Artenpié Centro Cultu­ral’, ‘Centro Cultural Guaraní José Asunción Fores’, ‘El Bunker’, ‘Candombe Onda Verde’, ‘Centro Cultural Ernesto Che’, ‘Sociedad de Fomento 20 de Julio’, ‘Sociedad de Fomento 12 de Octubre’, ‘Unión Músicos Independientes’ (U.M.I.), ‘La Fábrica del Rock’, ‘Espacio Comunitario La Pacha’, ‘Asociación Civil
Integración Boliviana’, ‘Consejo de la nación Tonokote’, ‘EPA José Martín Amigo’, ‘Ciclo de Sesiones Espaciales’, ‘Centro Tradicionalista El Rodeo’, ‘Centro Cultural Juana Azurduy’, ‘Artistas Independientes’, ‘Asocia­ción Civil Voto Latino Producciones’.
Así definen su accionar en su página de Facebook: “Las actividades que se desarrollan en estos espacios son expresiones genuinas del pueblo, lugares donde la cultura vive y se promueve. Artistas, vecinos, adultos y niños concurren cotidianamente a nuestros espacios como espectadores de algún número artístico o como los propios realizadores que encuentran allí un lugar para crear. Nuestros espacios tienen el propósito de promover y difundir la cultura popular, no son parte del circuito comercial, no lucran con el trabajo de los artistas. Hoy no existe figura legal que nos contenga ni contemple, y nos dé un marco propio y acorde a nuestra actividad. No somos comercios, somos centros culturales.” 
A estas activas agrupaciones, Quilmes puede sumarle, ahí no más, a la vuelta de cada hogar, en todos los barrios y ciudades del distrito: sus 10 Bibliotecas Populares que ofrecen cursos de todo tipo, los
Museos que están recobrando su figuración; la ‘Casa de Arte Doña Rosa’, el elenco municipal ‘Luz y Sombra’, el elenco ‘Florencio Amoroso’ del Círculo Médico, el ‘Teatro Don Bosco’, los encuentros anuales que realizan particulares como las Jornadas Provinciales de Fotografía e Historia que se hacen en el Colegio de Abogados, el Curso “Historia de Quilmes – Las tres fundaciones” que organiza la Biblioteca P. P. Goyena, las actividades de la Ludoteca de la Biblioteca P. del Río, y el sinnúmero de actividades extracurriculares que producen las escuela públicas, así como la Escuela de Bellas Artes Carlos Morel, los Centros para la Tercera Edad, los clubes barriales que aún persisten denodadamente contra desvinculación del tiempo, músicos, intérpretes, plásticos, artistas de la danza, artísticas plásticos, muralistas, actores y actrices, folkloristas, cantantes líricos, escritores, historiadores, editoriales… tantos que sería infinito nombrarlos a todos e injusto olvidar a algunos. 
 La Asociación Cultural Kilme de gloriosa actuación entre las décadas del '80 y '90, con exposiciones, publicación de libros, conferencias, etc.
CONCLUSIÓN
Escribió el Lic. Jorge Padula Perkins, quilmeño, en su libro"Aproximaciones a la gestión cultural" recientemente editado en España, un concepto de cultura que es importante dar a conocer. "Cultura es un vocablo polisémico que ha recibido definiciones con influencias del arte, de la sociología de la historia, de la educación, de la antropología, de la filosofía de la psicología... Abarca las manifestaciones artísticas, pero no se agota en ellas. Se expande en usos, costumbres, historia, lengua, religión, mitos, creencias, vestimentas, comidas ,valores, símbolos...: es decir, alcanza el carácter de cosmovisión personal y colectiva. Por eso algunos estudiosos del tema prefieren hablar de 'culturas' en plural, para que desde el vocablo mismo quede establecido la diversidad que significa [...] Emparentada y escindida en los teórico, en lo jurídico y en lo empírico de la educación [...] sigue unida a ella indefectiblemente, en tanto que se educa desde un marco sociocultural particular, los contenidos están imbuidos de determinas culturas y no de otras y sus objetivos se relacionan con 'culturizar' a las personas en convergencia con el contexto predominante."
 Elenco de Dora Barrera Nicholson, 1927 (foto Santiago de La Fuente, gentileza familia Arbert-Canezza)
Crónica Chalo Agnelli
FUENTE 
Perspectiva Sur 
Facebook: Colectivo Cultural Quilmeño 
NOTA
[1] Es considerado el iniciador formal y el primer representante de la literatura gauchesca. Nacido en Montevideo en 1788. Cruzó el Río de la Plata en 1818, e inició una singular carrera de poeta profesional, que duró apenas cuatro años, ya que murió joven, en 1822. Leer más




lunes, 8 de febrero de 2016

SANTA COLOMA, SOLAR HISTÓRICO - ESTANISLAO KLIMASZEWSKI Y GUILLERMO TRONCOSO (COMPILACIÓN)




Estas dos publicaciones, distantes en el tiempo una de la otra, responden mil y una pregunta sobre el Monumento Histórico Nacional Casa Santa Coloma que languidece en Bernal, presa de la desidia y el olvido. Corresponde el primero a Estanislao Klimaszewski, tomado de la revista del diario La Prensa y el segundo tomado de el diario El Sol de Quilmes es de Guillermo Troncoso quien nos compara con la fortaleza de la identidad que conservan a través de su historia pueblo de otros rumbos. Anteriormente EL QUILMERO presentó el riguroso trabajo de investigación [1] que actualiza hechos y conceptos. La síntesis es la respuesta y la pregunta que queda galgueando entre tanto olvido. (Chalo Agnelli)
MINITURISMO: BERNAL Y UN SOLAR HISTÓRICO
Por Estanislao Klimaszewski

La finca de Santa Coloma, en Bernal, un monumento histórico muy poco conocido. Declarada Monumento Histórico Nacional el 10 de diciembre de 1945, y provincial en 1992 por su gran valor arquitectónico e histórico. [2] 

La finca de Santa Coloma en la locali­dad de Bernal, debe esta dis­tinción al papel que desem­peñó durante la Segunda In­vasión Inglesa.
Hoy se encuentra en situación de abandono. La casa de Santa Coloma ha sufrido la desidia y el abandono por parte de sus dueños y autoridades gubernamentales que se han ido deshaciendo en promesas a lo largo de los año.
Procedente de Las Lomas (La Plata), el mayor general Gower —segundo en el man­do después de Whitelocke— llegó a Reducción de Quil­mes el 1 de julio de 1807 y al avistar la casa de Santa Colo­ma, decidió pasar la noche en ella. En la madrugada del 2 de julio el militar recibió órdenes de cruzar el Ria­chuelo y partió con las tro­pas de vanguardia hacia los corrales de Miserere.

De la antigua propiedad, que tenía treinta y dos me­tros de frente, se conserva en la actividad la galería Este con vista hacia el río. El esti­lo colonial del conjunto es evidente en puertas y venta­nas y sus habitaciones, que dan sobre un patio techado; en la parte trasera del mis­mo, la Comisión Nacional de Monumentos Históricos re­construyó el antiguo palo­mar. Cuando en 1978 se creó el obispado de Quilmes, la propiedad pasó a su juris­dicción.

Junto a la casa histórica, se encuentra la capilla de Ma­ría Auxiliadora a cargo del cura párroco Roberto Zardini, inaugurada el 8 de di­ciembre de 1941. En los te­rrenos que circundan la casa hay pinos y eucaliptos y se encuentran instalados juegos para niños y una cancha de bochas. 

LA CASONA 
Juan Antonio de Santa Co­loma y Solla, miembro del Cabildo de Buenos Aires, adquirió las tierras de doña Juana Nepomucena de Echeverría el 30 de octubre de 1805. Era una fracción de tierras de mil varas de frente por 9 mil de fondo, situada en el Partido de la Magdalena (hoy Quilmes) y limitada en su frente por el Río de la Plata, al norte con una propiedad de Francisco Moreno, al oeste con tierras del convento Santo Domingo (luego propiedad de los Urquizú) y al sur por el camino de Chascomús. Con la ayuda de cien esclavos traí­dos desde África, Santa Colo­ma construyó su morada con ladrillos y barro. El trabajo se efectuó entre 1805 y 1806. Los pisos eran de baldosa, puertas y ventanas de alga­rrobo y las vigas de urunday. Las habitaciones de la casa eran diecisiete, entre dormi­torios, comedor y sala de re­cepción. Además había una capilla, cochera, almacén de forraje y caballerizas, un co­rredor conducía al horno de pan.
Junto a su mujer, Ana María Lezica de la Torre Tagle, y sus once hijos, [3] Santa Coloma habitó la casa hasta su muerte en 1829. Cuando en 1888 muere también su esposa, los herederos pusie­ron la casa en venta y su última dueña fue Gerónima Lezica de Crámer quien la compró en 1893; sus hijas do­naron la casa a la Congrega­ción de Hijas de María Auxi­liadora de Bernal.

Durante los últimos cuatro meses de 1983, la Comisión Nacional de Monumentos Históricos, realizó refaccio­nes en el lugar. El trabajo fue licitado a una empresa local a través del Servicio Nacional de Arquitectura. “Al efectuarse estas labores, se procura respetar en lo posible la construcción origi­nal”, destaca el arquitec­to Jorge López, asesor de la comisión.

A un costo estimativo de 60.000 pesos se procedió a pintar la casa, apuntalar el palomar, reparar puertas y ventanas y revocar las mol­duras. Se reparó el techo de chapa, se colocaron mayores desagües y se embaldosaron los pisos de tierra. 

MONUMENTO HISTÓRICO 
El primer trabajo de res­tauración se efectuó en 1947, dos años después que el de­creto 30.838 declarase a la casa Monumento Histórico. Hace unos quince se renovó totalmente el techo de la ga­lería. En la parte trasera de la casa se hizo una rudimen­taria construcción de ladri­llos que la comisión actual considera que arruina las lí­neas del conjunto. En carta cursada al obispo de Quil­mes, monseñor Jorge Novak, se sugirió la remoción de la estructura mencionada y también que se dé a la casa un uso adecuado. Algunas de sus posibilidades son: museo histórico, oficinas administrativas, aulas para cate­cismo. 

PATRIMONIO HISTÓRICO EN EL BROWN 
El Museo Histórico Regio­nal Almirante Brown ubica­do en la calle 25 de Mayo 198 de Bernal, conserva algunos de los elementos de la casa de Santa Coloma. Además en la galería de entrada se pue­de observar un mapa histó­rico que ilustra el lugar de los desembarcos ingleses. En la sala Regional se encuen­tran algunos testimonios re­lacionados con las invasiones: una bala de cañón, pro­bablemente de las fuerzas del subinspector Arze quien debía contener a Beresford y una reja y una hoja de venta­na de lo de Santa Coloma, expuestas cerca de una foto deL antiguo fuerte Barragán desde el que se avistaron por primera vez las naves del co­modoro Pophan en 1806. 

LAS INVASIONES INGLESAS 
Con exactitud, el doctor Jorge A. Craviotto, historia­dor de la zona, ubica el lugar del desembarco inicial, el 25 de junio de 1806, en la latitud sur 34° 42’ 19” y la longi­tud oeste 58° 14’ 2”. La Prefectura Naval local da el punto aguas adentro, frente a la escollera del Club Náu­tico de Quilmes. “El desem­barco se realizó en distintos lugares entre Bernal y Hudson”, sugiere el doctor Vicente Macignani hijo del fundador del club. Declaraciones del ingeniero Ricardo F. Goñi parecen corrobo­rarlo, el nombrado es dueño de unas 320 hectáreas en 1a zona de arroyo Colares en Hudson, y hace unos quince años, el doctor Vicente Giunta descubrió allí un fusil. También se desenterró una pala con mango de acero de la misma antigüedad.
Durante la bajante histó­rica de 1938, el agua se retiró 8 kilómetros de la costa de Quilmes quedando al descubierto restos de varias em­barcaciones antiguas. Los habitantes del lugar, sin em­bargo, no se acercaron lo su­ficiente a lo que podrían ser cascos de galeones o partes de un navío inglés.
La casa de Santa Coloma se encuentra en la calle Ge­neral Roca 833 de la localidad de Bernal, partido de Quilmes.

Estanislao Klimaszewski
CUANDO PARTE DE LA HISTORIA SE CONVIERTE EN OLVIDO[4]
Por Guillermo Troncoso
Quilmes al igual que muchas ciudades del conourbano bonaerense no valora su patrimonio cultural a pesar de ser uno de los puntos de referencia si se habla de historia argentina. En sus costas desembarcaron los ingleses al mando de William Carr Beresford en 1806 y también fue protagonista de la segunda invasión un año después cuando John Whitelocke instaló su comando de operaciones por unas horas en la casa de la familia Santa Coloma.  Precisamente este punto trascendental muestra hoy un presente lamentable, abandonado, como si nadie reparase en el valor fundamental de este patrimonio de la ciudad. Pasan los años y sucesivamente los distintos gobiernos no explotan un recurso extraordinario que ostenta este distrito, el valor de su rica historia. 
OLVIDO 
Parece mentira y duele haber sido testigo de cómo Quilmes y sus autoridades fueron indiferentes ante la conmemoración del Bicentenario de las invasiones británicas (1806-2006, 1807-2007), oportunidad única e irrepetible para proyectar el potencial histórico de la ciudad a nivel mundial, detalle en el que ningún político reparó. Sólo vale mencionar y destacar el esfuerzo de historiadores locales, entidades y comunicadores para mantener viva la memoria, cualidad de la que carecen los argentinos.
 Vale recordar a modo de ejemplo cómo Inglaterra recreó la histórica batalla de Trafalgar, evocando al Almirante Nelson, quien comandó a la más gloriosa victoria a las naves británicas el 21 de octubre de 1805. La conmemoración tuvo repercusión mundial y hasta salieron publicaciones dedicadas a la épica puja naval.

Pero volviendo a Quilmes, la realidad de olvido contrasta con la valoración que otras ciudades le dan a su patrimonio. Paredes a punto de caerse, la humedad que corroe las estructuras sumado a una falta total de mantenimiento revelan el presente del monumento de Santa Coloma que indica cómo las autoridades desconocen y desprecian los orígenes de la misma tierra que los vio nacer.

Las últimas gestiones municipales nunca brindaron a este monumento la atención adecuada conque se debe preservar a un espacio tan añejo cuya
mantención requiere el trabajo de profesionales, sin embargo esta cuestión parece no estar en la agenda de ninguno de los funcionarios que pasaron por el área de Cultura ni de los últimos gabinetes quilmeños.
No se puede dejar de mencionar como este medio reflejó en sus páginas años atrás como en Santa Coloma dormían vagabundos y por sus techos las filtraciones de agua eran similares a la de una catarata en días de lluvia.
Afortunadamente varios historiadores locales evocan este espacio en algunos de sus escritos o en conferencias que cada tanto se realizan en la sede bernalense, aunque son emprendimientos culturales que a la hora de buscar apoyo en la Comuna no encuentran respuestas. A pesar que más de alguna Junta de Estudios Históricos llevó esta inquietud a los funcionarios de aquel entonces e incluso presentó un proyecto para potenciar el turismo histórico en Quilmes, ninguno de los políticos de turno brindó una respuesta seria y con más apuros que fundamentos se colocó a la ex plaza Falcón el nombre de Bicentenario como única evocación de tamaño hecho histórico.
Santa Coloma, simplemente es una postal del olvido y el abandono, de la desidia e indiferencia de aquellos que muchas veces no valoran uno de los aspectos más importantes que puede tener un pueblo: su propia historia, pilar de la construcción del presente y que a veces brinda respuesta para no repetir errores en el futuro. 
EL RECUERDO DE LA BATALLA DE TRAFALGAR
 Gran Bretaña conmemoró en 2005 en la bahía de Portsmouth los festejos por el Bicentenario de la histórica batalla de Trafalgar, en la que su flota, al mando del almirante Horacio Nelson, derrotó a Francia y España y se aseguró el dominio sobre los mares durante más de un siglo. Se estima que cerca de
250 mil personas llegaron desde todos los rincones de Gran Bretaña y del mundo para presenciar los festejos, que se extendieron por seis días. Las carabelas llamaron la atención, pero sobre todo se destacaban 110 naves de guerra, como los portaaviones "HMS Invincible", de Gran Bretaña, el “Charles de Gaulle”, de Francia, y el “Príncipe de Asturias”, de España. También estuvieron el buque escuela de Brasil, “Cisne Branco”, el “Capitán Miranda”, de Uruguay y el colombiano “Gloria”. Además, unos 10 mil yates y veleros de todo el mundo se sumaron para ver de cerca el homenaje al almirante Nelson, quien murió en combate el 21 de octubre de 1805.
La fiesta terminó con una exhibición de poderío moderno con aviones de las fuerzas aéreas británica, rusa y estadounidense. El plato fuerte llegó después
de la caída del sol: una recreación de la batalla que tuvo lugar en 1805 en el cabo español de Trafalgar, con una espectacular puesta en escena que incluyó disparos de cañón, salvas, efectos especiales y la presencia de veleros históricos de cinco países. El 21 de octubre de 1805, unos 3.700 marineros, sobre todo españoles y franceses, murieron frente a las costas de Cádiz, en el cabo de Trafalgar. Nelson comandaba el "Victory", una ágil fragata y prodigio de la técnica naval del siglo XIX. Una réplica de ese buque, junto a otros 16 barcos de época, participó en la recreación del combate durante un espectáculo diseñado para mostrar cómo se luchaba en aquellas batallas navales. En Trafalgar la flota inglesa de 27 naves venció a la escuadra hispano-francesa de 33 buques, dirigida por el almirante galo Charles Villeneuve. La batalla se saldó con un infierno de fuego y metralla y en medio de una furiosa tormenta. El almirante Nelson cayó muerto en la cubierta de su buque alcanzado por una bala de mosquetón después de arengar a sus hombres. El recuerdo de una de las victorias más importantes de la armada británica, que puso fin a las ambiciones marinas de Napoleón, se hizo en un marco "políticamente correcto", se evitó marcar la posición de vencedores y vencidos, y la recreación se hizo entre dos ejércitos imaginarios, uno rojo y otro azul, sin nombres verdaderos para no herir sentimientos.

EN SÍNTESIS 
La finca de Santa Coloma, en Bernal, un monumento histórico muy poco conocido. Declarada Monumento Histórico Nacional el 10 de diciembre de 1945, y provincial en 1992 por su gran valor arquitectónico e histórico...”
“Quilmes y sus autoridades fueron indiferentes ante la conmemoración del Bicentenario de las invasiones británicas (1806-2006 // 1807-2007), oportunidad única e irrepetible para proyectar el potencial histórico de la ciudad a nivel mundial, detalle en el que ningún político reparó...”

“En Quilmes, la realidad de olvido contrasta con la valoración que otras ciudades le dan a su patrimonio. Paredes a punto de caerse, la humedad que corroe las estructuras sumado a una falta total de mantenimiento revelan el presente del monumento…”

“La Junta de Estudios Históricos llevó esta inquietud a los funcionarios de aquel entonces e incluso presentó un proyecto para potenciar el turismo histórico en Quilmes, ninguno de los políticos de turno brindó una respuesta seria…”

“Santa Coloma, simplemente es una postal del olvido y el abandono, de la desidia e indiferencia de aquellos que muchas veces no valoran uno de los aspectos más importantes que puede tener un pueblo: su propia historia, pilar de la construcción del presente y que a veces brinda respuesta para no repetir errores en el futuro...”
Guillermo Troncoso, 2008
Quinta de Santa Coloma, ubicada en Gral. Roca y La Paz, Villa Cramer, Bernal, fue declarada Monumento Histórico el 10 de diciembre de 1945 por Decreto Nacional N°30838, por su valor Histórico debido a la ocupación de la casona durante el 1 y 2 de Julio de 1807, por las tropas británicas en la segunda invasión Inglesa y por su valor Arquitectónico como claro ejemplo de las quintas de veraneo de fines de siglo XVIII y principios del XIX. Monumento Histórico por ley Provincial N°11242 del 23 de abril de 1992.
FUENTES Y FOTO
 Portal www.revisionistas.com.ar
Turone, Gabriel Oscar. “La Finca de Santa Coloma hoy”
Vigil, Carlos. “Los monumentos y lugares históricos de la Argentina”. Editorial Atlántida, Buenos Aires (1959).
Escudo de la familia de Santa Coloma en  http://familypedia.wikia.com
NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del sábado, 6 de febrero de 2016, SANTA COLOMA - "CUANDO LA HISTORIA SE OLVIDA" (COLABORACIÓN)

[2] La Prensa, revista. Segunda Sección. “Para la casa y la familia”; junio, 1987. 

[3] Otros autores dicen 13.Ver en https://plus.google.com/ del 20 de noviembre de 2013 y sobre Martín de Santa Coloma en http://www.revisionistas.com.ar/?p=1849 

[4] Publicado el Lunes, 28 de Abril de 2008 En la edición digital de el Matutino El Sol. elsol@elsolquilmes.com.ar/ http://www.elsolnoticias.com.ar/