lunes, 12 de diciembre de 2016

ALGUNOS ASPECTOS DE LA GANADERIA EN QUILMES 1810-1910 (COLABORACIÓN)



DESARROLLO GANADERO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
 Por Prof. María Del Carmen Aizpurúa
Múltiples factores hacen de la provincia de Buenos Aires, una de las zonas más propi­cias del país para la cría de ganado: buenos campos de pastoreo, precipitaciones anuales suficientes, clima benigno, litoral marítimo amplio. Todo ello permitió abrigar esperanzas para un próspero futuro ganaderil.
Al inicio del período que nos ocupa de los 310.307 Km. de superficie de esta provincia, de cada 1.000 Km., 684 estaban destinados al pastoreo. Mayor densidad de ganado acusaba la parte norte de la
Troperos de Carlos Morel
provincia. Considerados por legua cuadrada 19 partidos presentaban 27.000 animales, 17 partidos, 24.000 animales y 19 par­tidos, 19.000 animales. (1)

El mayor porcentaje de este ganado era ovino con 57.838.073 cabezas de acuer­do a datos suministrados por el Censo de 1881. El gran incremento de ganado ovi­no se había iniciado a comienzos de la década del 50, al compás de las exporta­ciones de lanas - demandas para la industria textil y grasas -. Estos productos habían desplazado rápidamente a los productos tradicionales - tasajo y cuero - en el valor total de las exportaciones.
La tenencia ganadera dentro de los límites de la provincia llegaba a cifras tan elevadas “que ofrecía verdaderos síntomas de sofocación” (2). Unido esto a la di­fícil salida que lograban los crecimientos anuales, determinaron un notable encare­cimiento de la tierra.
Este fuerte incremento del número de cabezas de ganado, produjo el sobre pastoreo de las tierras, fenómeno muy curioso en un país que contaba con tierras abundantes pero que recién estuvieron disponibles después de la campaña al desierto.

GANADO
CENSOS
1881
1888
1895
1808
Vacunos
Lanar
Caballar
Porcinos
4.754.180
57.838.073
2.397.787
155.134
8.343.266 51.238.782 1.172.727 205.316
7.745.896
52.630.451
1.675.385
248.270
10.351235
34.604.972
2319.953
711.241     (3)

De acuerdo al censo de 1881, existió en algunos partidos de la provincia de Buenos Aires, una proporción de ganado mayor que la capacidad receptiva de la tierra de ese momento, estimada en 0,8 a 0,5 cabezas por hectárea. Así San Andrés exhibía 1,36 cabezas por hectárea; Baradero 1,89 cabezas por hectárea; Arrecifes 1,65 cabezas por hectárea y Salto 1,74 cabezas por hectárea. (4)
Dentro de este panorama van a producirse una serie de hechos que modifican estructural mente la economía de la provincia.
En primer lugar la disminución del consumo de tasajo por los mercados de Cuba y de Brasil como consecuencia de la desaparición gradual de la esclavitud.
Las siguientes cifras, referentes a los animales faenados por los saladeros de la provincia de Buenos Aires muestran elocuentemente este proceso.

1892    443.200 animales
1893    380.900 animales
1894    352.000 animales
1895    328.400 animales
1896    209.500 animales
1897    249.900 animales
1898    105.700 animales (5)
1899    100.600 animales

Esto motivó la necesidad de buscar nuevos sistemas para conservar las carnes de­jando de lado el sistema del salado, reemplazándolo por el enfriamiento o congela­do.
En un primer momento el frigorífico se orientó hacia la carne ovina y los criado­res buscaron animales de mejores aptitudes para este efecto que el merino. El ‘Lin­coln’ pasó entonces al primer plano y el proceso de “desmerinización” se hizo aún más rápido en la provincia de Buenos Aires por el poco éxito del mismo en los campos bajos y húmedos y por la mayor adaptabilidad del ‘Lincoln’ a los pastos duros.
La existencia del ganado ovino llega a su punto culminante hacia fines del siglo; con un consiguiente aumento de la producción y mejora notable de la calidad del ganado que de 38.972.294 cabezas mestizas en 1888, (6) pasa a 43.694.282 cabe­zas en 1895, (7) y a 33.119.442 en 1908 lo que significa un 95,70 % sobre el total de ganado ovino. (8)
El frigorífico se instala en 1883, pero el ganado vacuno demorará aún muchos años antes de cumplir el proceso de mestización indispensable para atender el comercio exterior.
El ganado vacuno se exportaba, además, en pié para el consumo de los saladeros del Uruguay y para Chile y Brasil. A partir de 1895, comenzó a exportarse también en pie a Inglaterra. Se trataba por supuesto de animales mestizados pues el ganado criollo huesudo y muy nervioso no resultaba apto para la exportación, ésta exi­gía animales de esqueleto fino, amplias masas musculares y gran mansedumbre. La provincia de Buenos Aires marchaba a la cabeza del refinamiento del ganado vacuno habiendo aumentado de 80.650 cabezas en 1881, (9) a 3.045.670 en 1888, (10) y 3.592.323 en 1895. (11) Estas cifras hacen que Buenos Aires poseyese el 88% del ga­nado mejorado del país.



En el año 1900, se producen dos hechos que van a cambiar fundamentalmente el panorama de la ganadería: el paulatino decaimiento del interés por el ganado ovino y el desarrollo creciente del frigorífico. (12) 
Lo primero se produce por la crisis lanera en Francia, unido a un invierno inusita­damente lluvioso que produjo una gran mortandad de ovinos. 
En cuanto a lo segundo, el Reino Unido cierra en ese año la importación de ganado en pie, alegando un brote de fiebre aftos.
Comienza entonces el gran progreso vacuno. Las 21.700.000 cabezas existentes en el país en 1895, llegan en 1908, a 29.117.000 cabezas. Buenos Aires principal zona de influencia frigorífica se destaca sobre todo el país, tanto por su número 10.351.000 animales, con un aumento del 33% como por la alta mestización, ya que sólo el 8,7% del ganado era criollo, 894.488 cabezas. (13)

EVOLUCIÓN TERRITORIAL Y DEMOGRÁFICA DEL PARTIDO DE QUILMES
Los límites y extensión del partido de Quilmes, configuran un espacio físico im­portante dentro de la distribución territorial de la provincia; es necesario pues, ob­servar cuales son las modificaciones sufridas en el transcurso de los años que comprende este estudio.
A principios de 1880, nuestro partido contaba con una extensión de 46.200 hectáreas, distribuidas de la siguiente manera: macizo central del pueblo: 90 hectáreas: quintas, chacras, calles y plazas: 19.182 hectáreas para pastoreo: 26.928 hectáreas. (14)
Según el censo Agrícolo-Pecuario de la Provincia de Buenos Aires de 1888, se configuran 48.441 hectáreas, distribuidas en 536 propiedades, con un valor aproxi­mado de 360 $ m/n por hectárea.
Esa extensión se verá significativamente modificada, cuando se produce la separa­ción del partido de Florencio Vareta, tendremos entonces en 1895, 313.00 hectá­reas como consecuencia de ese hecho. (15)
Esto significó una disminución de 17.141 hectáreas, manteniendo ese total en 1908, tal lo determina el Censo Nacional Agropecuario de ese año.


Censos
Ouilmes
1881
1888
1895
1908
hectáreas
46.200
48.441
31.300
31.300
(16)
A través de este análisis podemos observar como se relaciona este proceso con la evolución demográfica de la zona.

Censos
1869
1881
1890
1895
1908
Habitantes
6.809
8.431
12.847
12.048
26.150

(17)

Estos datos nos muestran la disminución de población que sufre el partido entre 1890 y 1885; inversamente estos resultados se trasladaron también a la densidad de población, la cual aumenta considerablemente entre 1881 y 1895.

Pese al aumento absoluto de la población rural, esta disminuyó su porcentaje en cuanto al total de población. 
LA GANADERÍA DEL PARTIDO DE QUILMES (1880-1910) 
El desarrollo económico de Quilmes, en el transcurso del siglo pasado, se operó, sobre la base de la explotación ganadera. En el
Resero criollo arreando ganado (argentinafolkloreyprovincia.es)
transcurso de la primera mitad del si­glo XIX, se desarrolló en forma creciente la instalación de gran cantidad de saladeros, tal como consigna el Dr. Craviotto ya que “...debía aprovecharse al máximo la explotación ganadera, sobre todo cuando la carne adquirió valor monetario para la alimentación de la gran cantidad de esclavos que trabajaban en establecimientos del Brasil; (...) el saladero habría de convertirse en una actividad más racional y lucrativa.” (19)

Con este antecedente, y con una población rural que configuraba el 67 o/o del to­tal de sus habitantes para 1895, no resulta difícil inferir que la ganadería constituyó en los últimos años del siglo pasado y los primeros del presente, una de las actividades vitales de la economía quilmeña a pesar de que en 1880, se inicia el proceso decre­ciente de esta actividad.
Para poder realizar un análisis cuantitativo del proceso ganadero es necesario no desvincular de este objetivo el desarrollo que sufre en su conjunto toda la provincia de Buenos Aires, la que incorpora, a partir de 1880, la actividad agrícola como com­plemento de la actividad pecuario y el proceso de desmerinización como consecuencia de la aparición del frigorífico.
Veamos pues como repercuten estas pautas en nuestro partido a la luz de los gua­rismos que nos brindan los Censos Provinciales de 1881 y 1888, el Segundo Censo Nacional de 1895, el Censo Agropecuario Nacional de 1908, y estadísticas com­plementarias del Anuario Estadístico de la Provincia de Buenos Aires. (20)
A través de lo representado se observa un paulatino aumente) del ganado bovino entre 1881, y 1895. El descenso en su número comienza en 1896, mientras que para los restantes rubros recién se produce en 1908.
El dato más significativo lo constituye la disminución del ganado ovino operada entre 1881, y 1888, variable que continúa hasta 1908. Hasta el año 1895, la evolución del ganado ovino y del bovino, responden así a las condiciones generales que se dan en la provincia de Buenos Aires.
Atendiendo a los totales de estos cuatro tipos de ganado es oportuno destacar el aumento que se produce en 1895, con respecto a 1888, para decaer nuevamente en 1908, época desde la cual Quilmes comienza a abandonar la producción ganadera pues ya inicia su crecimiento industrial.
A través de los Censos Provinciales podemos determinar muy claramente como la ganadería de Quilmes va disminuyendo gradualmente su importancia en el conjunto de la provincia de Buenos Aires.
Así en cuanto a la existencia de ganado bovino para el Censo de 1881, la producción de Quilmes constituirá el 0,30 o/o; en 1895, el 0,48 o/o y en 1908, el 0,23%. En cuanto al ganado ovino, en 1881, los lanares quilmeños eran el 0,12% de la provincia; en 1888 el 0,04%, en 1895 el 0,03% y en 1908 el 0,013%.
En el siguiente cuadro, se puede notar el proceso antes mencionado, a través de una mayor discriminación de razas, donde el mestizo en todas sus variables constitu­ye el tipo más generalizado. El bovino criollo alcanzó un notable aumento en 1895; en el grupo de ovinos se nota también la superioridad numérica de los mestizos, aunque para 1888, presenta un leve aumento del grupo puro, siguiendo una tendencia decreciente para los años siguientes.
(21) 
Dijimos al comenzar este estudio que la explotación agropecuaria, era el sostén sobre el que se gestaba la grandeza económica de Quilmes los siguientes datos nos permiten ver, a través de los valores económicos principales la importancia relevante de este rubro en comparación con la actividad industrial y comercial, para 1881.

Valores en tierra: 90.669.600 $ m/n
Capital Industrial: 2.078.700 $ m/n
Capital Comercial: 4.812.900 $ m/n
Valores en cercas: 3.010.491  $ m/n
Plantíos fijos: 17.347.500 $ m/n (22)

Los valores relacionados con la tierra se modifican notoriamente en el año 1888.

Valor del terreno: 17.457.830 $ m/n

Valor en cercos: 407.048 $ m/n

Valor en Plantaciones: 500.752 $ m/n

Valor en animales de trabajo: 193.291 $ m/n

Valor del material de explotación 165.662 $ m/n (23)

Se finaliza este análisis comparativo, demostrando que para 1888, el número de propiedades rurales era de 536 en tanto para 1908, disminuye a 271, acompañando la tendencia decreciente de los demás rubros. (24) 
ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE LA ACTIVIDAD PECUARIA EN QUILMES
 Con respecto a las actividades derivadas de la ganadería en Quilmes, hay que re­saltar los siguientes aspectos: el derecho de Abasto, los mataderos de yeguas y aceite de potro y otras actividades derivadas de la ganadería.
 Carlos Morel: Gaucho boleando vacunos

El derecho de Abasto fue una preocupación por parte de la Municipalidad, dere­cho que anualmente se presentaba a licitación imponiendo dicho organismo los derechos y obligaciones a cumplir por ambas partes.
Es así que manejando los contratos firmados entre don Ramón Madrid en 1882, y don Alejandro Lasalle en 1885, con la Municipalidad se puede establecer las si­guientes bases:
1. El contratista se encargaba de la percepción del derecho de Abasto por un año.
2. Abonaría a la Municipalidad el pago de derecho del mes al vencimiento de cada mensualidad.
3. El contratista tendría derecho a cobrar por cada animal destinado al Abasto un porcentaje, y cobrar a los abastecedores del cuartel primero por cada animal que matasen, como derecho de corrales, todo en conformidad a la Ley de Impuestos Municipales.
4. La Municipalidad por su parte se obliga a hacer efectivo el pago de las deudas al rematador toda vez que los abastecedores se negasen a ello.
También a través de inventarios y planillas de matanza de los corrales de Abasto de los años 1888-1889 y 1890, (25) se puede establecer la relación entre las cabezas de ganado que entraron, cuántas se faenaron y cuál fue el derecho de Abasto per­cibido por la Municipalidad.

(libreriacapitulo.blogspot.com.ar)
En 1888, entraron 5.504 animales, se faenaron 5.157 animales, con un remanen­te de 347; el derecho percibido en dicho año fue de $ 3.000. (26)

En 1889, entraron 6.209 animales, se faenaron 6.205 cabezas, con un remanen­te de sólo 4 animales; cobrándose dicho año por derecho de Abasto la suma de $ 6.000. (27)
En el año 1890, entraron 5.982 animales, se faenaron 5.553 cabezas con un re­manente de 429 animales (falta en este año el mes de diciembre); desconociéndose el derecho de Abasto cobrado durante dicho año por la Municipalidad (28)

Son frecuentes las quejas que en el periódico local “El Quilmero” no
(1)
por la escasez de carne, sino por la mala calidad y precio de la misma, estableciendo que: “Sería bueno que el comisario de corrales preste especial atención no sólo respecto a las reses enfermas sino de aquellas cuyo estado de flacura es causa suficiente para no dejarla carnear”. (29)

(2)

La situación y descripción dantesca de Guillermo Enrique Hudson en “Allá lejos y hace tiempo” de los mataderos de yeguarizos en la década de 1870, no había cambiado. (Ve en este blog del martes, 10 de junio de 2014, “Saladeros y mataderos en la provincia De Buenos Aires”) 

Hudson nos describe así un matadero: "... solían sacrificarse centenares de cabezas al aire libre… Cada animal era enlazado,

(3)
desjarreteado y degollado. El espectáculo resultaba repugnante y horrible… donde el animal caía, se lo mataba quitándole el cuero y una porción de carne y de la grasa. El resto quedaba abando­nado. La sangre, tan abundante derramada a diario, mezclándose con la tierra, había formado una costra de quince centímetros de espesor. El lector imaginará el olor de semejante costra al que se le unía el de la inmensa cantidad de desperdicios, carne y huesos amontonados por todas partes... Ese olor de
La yerra, litografía coloreada de 1833.
carroña, de carne putrefacta y de la vieja y siempre refrescada costra de tierra y sangre coagulada ...”
(30)

Dicha descripción, deplorable por cierto, parece haber sido hecha en 1895, de­bido a que encaja perfectamente con los conceptos vertidos oportunamente por los señores Idelfonso  Salas v Eduardo Otamendi miembros de la Comisión Higiénica de Quilmes, con respecto al mataderos de yeguas y criadero de cerdo de los señores Cavanna y Cía. El informe de estado higiénico considera: "Se hicieron las siguientes indicaciones:
1. Que procediesen a hacer desaparecer los montones de carne y hueso que allí existían en estado de descomposición y provenientes del cocimiento de la carne de yeguas y que usan como combustible y alimentación de cerdos.
2. Procediesen a sacar los huesos que se encontraban desparramados . . . como así mismo quemar animales muertos y restos de la carne en mal estado.
3. Desagotar los charcos.
4. Limpiar las zanjas.” (31)
Al no comprobarse que se habían cumplido con las indicaciones correspondientes, la Comisión Higiénica, recomienda la clausura del matadero, hasta que no se cumplan las mismas y otras que se hacen indispensables como ser “pavimentación y techo de chiqueros, piletas de baño, sumideros, hornos de cremación para los restos orgánicos, etc.’’ (32)
Por resolución del 19 de febrero de 1895, la Comisión de Higiene propuso las siguientes mejoras en el establecimiento de los señores Grosso y Borsini: 
“1. El trabajo de la matanza de yeguas se avisará por una señal de género u otra materia, levantada en el edificio a bastante altura para ser visible a regular distancia, balándose sólo cuando haya concluido la faena.
2. La matanza, desuelle y desposte sólo durará hasta las 3 de la tarde con el objeto de que se haga en las horas siguientes del mismo día una prolija limpieza y desin­fección.
3. Los residuos de las reses que no se aprovechan en la alimentación mediata de |los cerdos serán sacados diariamente de la fábrica y llevados a una distancia no menos de 200 metros para ser depositados en pozos o si no desparramados con rastrillos sobre el terreno.
4. Se establece dos cañerías para llevar agua para la limpieza y lavado.
5. Se procederá a la construcción de un piso impermeable para facilitar el lavado” (33)
Si bien la empresa a través de Luis Cavanna acepta las modificaciones, piden sin embargo la posibilidad de realizar el piso
con ladrillos de canto, estableciéndose que se obtendrá el mismo resultado a un costo muy inferior, accediendo la Municipali­dad a dicho requerimiento.
Sin embargo, las mejoras no se realizan, las condiciones insalubres continúan. Un año después un nuevo informe de la Comisión Higiénica, tras como resultado se multe a dicha empresa. Como respuesta ésta pide “se exonere a pagar dicha multa, ya que el matadero casi no funciona por escasez de animales, y además se les ha cancelado un crédito que habían pedido para la realización de tales obras (sic)”.
La Municipalidad con fecha marzo 6 de 1896, libra a la empresa del pago de la multa y le otorga un nuevo plazo de dos meses para la
finalización de las obras. Esta resolución desconoce cada uno de los puntos detallados en el informe de la Comisión de Higiene, como así también la de bregar por el bienestar y salud de sus ciu­dadanos.
Al parecer algunas condiciones se fueron modificando. En junio de 1899, los se­ñores Adolfo y Augusto Sackmannn peticionan ante el intendente Joaquín Amoedo el correspondiente permiso para poner en funcionamiento en su fábrica de aceite de pescado, en el campo de Sebastián Casares, en el cuartel 4, una planta para elabo­rar aceite de potro durante los meses de junio y agosto. La respuesta no se hace es­perar; pero atendiendo a los siguientes requisitos. 
“1. Los propietarios deberán respetar las disposiciones que tome la intendencia u ordenanzas que en adelante se sanciones.
2. El pago de los Impuestos Municipales se efectuará a Tesorería, en el acto de presentar las guías de campaña, no pudiendo efectuar la matanza sin antes llenar los requisitos.
3. La hora de matanza será de 7 am a 2 pm incurriendo en una multa de cien pe­sos c/legal si se llegase a comprobar que se faenase fuera de esa hora.
Este permiso caducará en el momento que se dejare de dar cumplimiento a cualquiera de las disposiciones en él establecidas”.  (34)
Al parecer con el nuevo siglo, llegan algunas mejoras ya que las condiciones es­tablecidas apuntan a mejorar las condiciones de salubridad e higiene.
En cuanto a otras actividades económicas derivadas de la ganadería podemos in­dicar que parte del ganado vacuno, además de ser destinado para el abasto de la po­blación quilmeña, en otra parte era enviado a la Capital Federal, seguramente para cubrir también igual necesidad.
Tenemos datos de que en el año 1881, se exportaron 1.634 animales para la Ca­pital; en el año 1883,968 y en el año 1884,392 animales. (35)
En cuanto a las actividades relacionadas con la industria del cuero podemos in­dicar las siguientes cifras:


1881
1883
1884
Cueros vacunos
1.282
1.781
2.276
Cueros de becerro y nonato
130
30

Cueros lanares
107,301
16.144
9.865
Cueros de potro
64

30

(36)

Quilmes se destacó también en la cría del ganado de raza. Muchos de los ganaderos del partido se forzaron por llevar a cabo un mejoramiento de sus plan­teles. Fruto de este esfuerzo fueron los
SALADERO DE LA TEJA
premios otorgados en las exposiciones en que anualmente y como es tradición, organiza la Sociedad Rural Argentina. Así en el año 1886, Leonardo Pereyra, ganadero quilmeño, dueño de la Cabaña San Juan, obtuvo los siguientes premios:

2º Premio con un animal Hereford puro de sexo masculino de 1.780 Kg. de peso a los 2 años y 5 meses, de nombre TOLTECA.
3º Premio con una hembra, de la misma raza de 1.155 Kg. de dos años y 6 meses, CHOLULA. (37)
En el año 1897, animales de la Cabaña del Rincón de Tomas Bell y nuevamente de la Cabaña de San Juan del antes mencionado L. Pereyra obtuvieron el 1º Premio Medalla de Plata y el 3º Premio Diploma Honorífico. (38)
Muchos ganaderos de este partido integraron también la Sociedad Rural, demos­trando así su inserción en la actividad ganadera. En el año 1890, pertenecían a ella Cosme Argerich, Carlos Clark y Guillermo Davidson (39); a ellos se unió Diego Thomas en 1893, (40) y Federico Newton en 1897. (41) 
CONCLUSIONES
 El análisis de los datos obtenidos y la consulta a las fuentes citadas nos permiten elaborar ciertas reflexiones que consideramos de significación.
En el aspecto demográfico detectamos que entre los años 1890 y 1895, se produ­ce una disminución de 800 personas en el caudal de habitantes, esto es consecuencia directa de la separación del partido de Florencio Varela; fenómeno que se refleja en el aumento de la densidad de la población pasando de 26,62 habitantes por Km2.
Otro elemento significativo lo constituye la disminución del porcentaje de la población rural a partir de 1869; esto se detecta comparando los datos que brindan los distintos censos consultados.
En relación al número de cabezas de ganado que hemos registrado (bovino - equi­no - ovino y porcino), se nota una considerable disminución a partir del Censo de 1881, a pesar del leve repunte señalado en el Censo de 1895. Podemos afirmar que, entre 1881 y 1908, el ganado ovino casi desaparece en la zona ya que de 70.722 cabezas se registran en la primera de las fechas marcadas se disminuye 4.548 ejem­plares al final del período estudiado. Este fenómeno se acompaña por un creci­miento del ganado bovino pero no tan significativamente.
Consecuencia directa del proceso señalado, se produce en la zona una merma considerable en el número de propiedades rurales.
Evidentemente que estos elementos: propiedades rurales, número de ganado y valor de la tierra, están en disminución porque las transformaciones estructurales a nivel económico ya comienzan en este período a sentar sus bases de proyección, nos referimos al inicio
del proceso industrial que se opera con mayor celeridad, después del período que hemos analizado.
Como aspectos peculiares detectamos que en la década del ‘90 es significativa la producción de cueros dentro del partido como también la “exportación” de carne desde Quilmes hacía la Capital Federal para ser faenada y derivadas hacia el consumo interno. Uno de los caracteres más llamativos que se pudieron registrar, es el proceso de mestizaje que se produjo en algunos establecimientos especialmente en las pro­piedades de los señores Bell y Pereyra. Esto permitió que se obtuvieran importantes premios en los Concursos de la Sociedad Rural y que representantes de Quilmes integraran dicha institución.
A la luz de los documentos del Archivo inédito Municipal, se destaca la mala calidad de las carnes utilizadas para el consumo de la población como así también las malas condiciones de higiene y salubridad de los lugares de matanza.
* La profesora María del Carmen Aispurúa fue rectora de la Escuela de E. M. Nº 14 (Colegio Nacional) de Quilmes y a su vez de la escuela de E. M. Nº 3 ‘Francisco Salustio’. Investigadora y miembro adscripto y secretaria de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes durante varios años. En el Boletín Nº 1 de la Junta de 1983, publicó el trabajo “Las Islas Malvinas. Bibliografía argentina y extranjera.” Este artículo está editado en el Boletín Nº 2 de dicha Institución en 1987. El nivel académico de sus trabajos de investigación histórica, sobre todo en lo que hace al rigor estadístico, dieron alto reconocimiento a la J. E. H. de Quilmes en su segunda época. Aquí, su generosidad nos permite divulgarlo como material bibliográfico para docentes y educandos.
Compilación y compaginación Héctor Chalo Agnelli
FUENTE
Aizpurua, María del Carmen. "Algunos aspectos de la ganadería en Quilmes 1810 - 1910", Boletín Nº 2 de la Junta de Estudios Históricos, Quilmes, Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Quilmes. 1987. Pp. 11 a 23.
Fotos 1; 2 y 3 gentileza Claudio Schbib
 NOTAS 
1 Censo General De La Provincia De Buenos Aires Demográfico, Agrí­cola, Industrial Y Comercial. Verificado el 9 de Octubre de 1881, bajo la Adminis­tración del Dr. Dardo Rocha. Buenos Aires, Imprenta El Diario, 1883.
2 Ricardo M. Ortiz, Historia Económica de la Argentina. Buenos Aires, Pampa y Cielo, 1964, Tomo I, Pág. 161.
3 Cuadro Confeccionado con datos tomados de los siguientes censos: Censo General de la Provincia, 1881 Op. Cit; Censo Agrícolo-Pecuario de la provincia de Buenos Aires levantado en el mes de octubre de 1888. Para contribuir a la representación de la República Ar­gentina en la Exposición Universal de París. Buenos Aires, Establecimiento Tipográfico El Censor, 1889; Segundo censo de la Republica Argentina 1895. Mayo 10 de 1895. Decreta­do en la administración del Dr. Sáenz Peña, verificado en la del Dr. Uriburu. Tres Tomos. Buenos Aires, taller de la Penitenciarte Nacional, 1898; Censo Agropecuario Nacional. La Ganadería, la Agricultura en 1908. Buenos Aires de las oficinas Metereológicas Argentinas, 1909.
4 Censo General De La Provincia 1881 Op. Cit.
5 Alfredo J. Montoya, Historia De Los Saladeros Argentinos, Buenos Aires Raigal, 1956, Pág. 96
6 Censo Agricolopecuario 1888 Op. Cit.
7 Segundo Censo De La República Argentina 1895, Op. Cit.
8 Censo Agropecuario Nacional 1881 Op. Cit.
9 Censo General De La Provincia 1881 Op. Cit
10 Censo Agrícolo-Pecuario 1888 Op. Cit.
11 Segundo Censo de la República Argentina 1895 Op. Cit
12 El pionero del refrigerador fue Charles Tellier quien en 1867, inventó un dispositivo destinado a fabricar hielo. Entre 1868 y 1869, se centró en el análisis del frío industrial y sus aplicaciones. Pronto se dedicó a la fabricación de aparatos frigoríficos para la conservación de los alimentos.
13 Censo Agropecuario Nacional. 1908 Op. Cit
14 Censo General de la Provincia 1881 Op. Cit
15 Segundo Censo de la República Argentina Op. Cit Pág. 130.
16 Segundo Censo de la República Argentina 1895 Op. Cit. Pág 130.
17 Segundo Censo de la República Argentina  1895 Op. Cit Pig.51.
18 y 19 J. A. Craviotto, Quilmes A Través de los Años. Municipalidad de Quilmes. Quilmes, 1969, Pág. 169-170.
20 ;21 y 22 Censo General de la Provincia. 1881 Op. Cit. Pág. 435. 
23 Censo Agrícolo-Pecuario. 1888 Op. Cit., Pág 47.
25; 26; 27 y 28 Archivo Municipal Quilmes. Legajo 51 Expediente J. En La Bi­blioteca Municipal Domingo Faustino Sarmiento.
29 El Quilmero. Periódico De Intereses Rurales. Año XIII Nº 1264. Quilmes, domingo 15 de enero de 1888, P. 1 C. 1.
30 Guillermo Enrique Hudson, “Allá Lejos y Hace Tiempo”, Buenos Aires, Peuser 1965, Pág 322-323.

31; 32 y 33 Archivo Municipal de Quilmes. Legajo 18. Expediente 1 B. Año 1895. En Biblioteca Municipal Domingo Faustino Sarmiento.
34 Archivo Municipal Quilmes. Legajo 16. Expediente 1 S. En Biblioteca Municipal Domingo F. Sarmiento.
35 y 36 Anuario Estadístico de la provincia De Buenos Aires.
37 Anales de la Sociedad Rural Argentina. Revista. Vol. XX, Año 1886.
38 Anales de la Sociedad Rural Argentina. Revista. Vol. XXXI Año 1897.
39 Anales de la Sociedad Rural Argentina. Revista. Vol. XXIV Año 1890.
40 Anales de la Sociedad Rural Argentina. Revista. Vol. XXVII. Año 1893.
41 Anales de la Sociedad Rural Argentina. Revista. Vol. XXXI. Año 1897.







viernes, 9 de diciembre de 2016

SOCIEDADES CULTURALES-RECREATIVAS, DE SERVICIOS Y CLUBES


“A mí me han explicado que la felicidad humana tiene varias dimensiones, y una de ellas es la dimensión social; es decir, uno precisa pertenecer a un grupo. A lo mejor es un grupo chico, un club, algo que puede imaginarse como una cáscara de cebolla, algo que le sigue a la familia, que es el primer grupo de pertenencia.” 
Arq. Rodolfo Livingston
Al crecimiento rápido que tuvo el barrio La Colonia, después del flujo genovés y canario de fines del siglo XIX, siguió hasta mediados del XX, un aluvión inmigratorio de diverso origen. 
Muchas fueron las instituciones que nacieron de la tendencia gregaria de esa gran inmigración. Instituciones sociales, culturales, educativas, deportivas, religiosas, comerciales, que colaboraron en el crecimiento del barrio. Unas desaparecidas, pero memorables, otras pasando por diversas etapas hasta hoy, cada una con su impronta.
La historia de estas entidades, de sus fundadores y seguidores es la historia del barrio porque fueron esos italianos, españoles, vascos,

alemanes, franceses, polacos, lituanos, sirios, libaneses, armenios, judíos, griegos, sefardíes, que lo poblaron, los que sincretizaron sus costumbres y les imprimieron sello distintivo.
Por los desafortunados resquebrajamientos sociales que se dieron en las últimas décadas; la desaparición o empequeñecimiento de las redes de confianza y solidaridad; más la situación de jóvenes y adultos que dejaron de creer en la posibilidad de cambio, viejo motor de reivindicaciones; desde que se desperdigaron conceptos como ‘utopía’, ‘idealismo’, ‘compromiso’, ‘responsabilidad’; se impulsó a optar por el individualismo, el escepticismo, la tevecracia chavacana, que de últimas le da al pueblo trabajador el aliciente de una licuadora o un viaje a Disneyworld. La vida social y los espacios de su desarrollo fueron desfalleciendo y agonizando como tan vívidamente se pinta en la película “Luna de Avellaneda” del director Campanella.
LOS PRECURSORES
Hoy las alternativas son otras. Ya los clubes, los centros culturales y sociedades de fomento son escasos y de poca influencia en la vida de la gente. Algunos clubes prevalecen a gran costo y esfuerzo. Surgen centros culturales de iniciativa privada, como lo fueron siempre, pero gestados por uno o dos pioneros de la cultura, las artes y la sociabilidad como: Casa de Arte Doña Rosa (Gustavo Castignola),
Polaridades (Norma Camos), el Centro Cultual Artenpie (Norberto Lombardi, Horacio Liñan, Claudio Pérez), los numerosos Cafés Literarios, como “Entre Libros”  que se realizó en la Biblioteca Popular Pedro Goyena (Nilda Deluca), etc.
Recorriendo las páginas de los primeros números del periódico “El Quilmero, de 1875 y 1876, se encuentran empecinadas arengas para provocar el interés y el impulso que movilice a la creación de un Club Social. “Un centro que realice acontecimientos sociales para estimular la buena vecindad; que permita unir a las familias para que nazca la camaradería que promueve empresas sociales, culturales y económicas de todo tipo;”[...] y que propendería al progreso del Partido.
El Progreso de Quilmes, periódico del Dr. José Antonio Wilde en el Nº 48 del domingo 29 de marzo de 1874, anuncia la constitución de
la Sociedad “Unión Fraternal”, presidida por Rodolfo L. Vega, con el objetivo de realizar reuniones sociales.
En el Nº 49 del domingo 5 del mismo año se constituyó la Sociedad Musical de Quilmes presidida por José H. Navarro, y como socio honorario Rodolfo L. Vega.
Pero parece que estas sociedades nacían agónicas pues el domingo 17 de mayo siguiente, en el Nº 55 el periódico convoca a la formación de un Club que se denominaría “político-social”, característica, la primera, que se rechaza en el Nº 56 del domingo siguiente. Esta intención no pasó de eso.
Los principales promotores de esta iniciativa fueron el Dr. Wilde, Pedro Giménez y José Andrés López.
En la miscelánea histórica de José Andrés López, [1] encontramos que los dos primeros “círculos” sociales del pueblo se formaron en torno a dos figuras beneméritas de la historia local: el de Andrés Baranda que tenía como sede el Hotel de Risso y el de la “botica” cuyo dirigente era José Agustín Matienzo y la sede su farmacia en la esquina de Rivadavia y Brown. Si bien eran antagónicos en lo político coincidían en todo lo demás. “Eran antaño centros naturales de comercio social la botica de Matienzo y el hotel de Risso, donde se congregaban los vecinos, según sus opiniones.”[2]
Más adelante don Agapito Echagüe estableció en la planta alta del único edificio que la contaba en el pueblo, frente a la iglesia, el Centro Social “La Amistad”. Desaparecido aproximadamente en 1874. Luego un grupo de catorce jóvenes creó el centro que denominaron “Todos o ninguno”.
En marzo de 1876, se iniciaron reuniones para la creación del Club
Social en una casa de la calle 13. Dice el periódico 'El Quilmero' del domingo 5 de marzo: “Así como lo esperamos este proyecto surte el efecto deseado. Desde ya felicitamos al vecindario y nos felicitamos nosotros pues tendremos una centro de reunión donde acortar las noches de invierno y del que podrán surgir nuevos pasos de progreso para la localidad.”
En el N° 27 de 'El Quilmero' del jueves 2 de marzo de 1876, bajo el título ESTAMOS CONFORMES, se dan las posibles bases que tendría un Club Social en el pueblo: "PRIMERA BASE. Los Centros Sociales servirán de Bolsa o Sala de Comercio; punto de reunión, diversión y de todo lo que redunde en provecho del municipio en general y de los asociados. SEGUNDA Las autoridades del municipio deben oír sus opiniones y proteger las buenas ideas que de ellos nazcan. TERCERA. Todo meeting o presentación favorable al municipio participará de estos centros. CUARTO. Que la comisión directiva convoque a sus socios para discutir todo proyecto que se presente en bien del municipio. QUINTO. No debe permitirse tratar asuntos políticos pues además de ser cuestiones enojosas producen desunión. SEXTO. Nombren sus delegados y estos se entiendan con los demás Centros a fin de que entre ellos reine la mayor armonía y uniformidad de ideas. SÉPTIMO. Traten de establecer un periódico en su municipio y
permutarlo con el de otros. OCTAVO. Que estos centros los compongan el mayor número de vecinos y de este modo todas las ideas que en ellos se aprueben se tendrán como aprobadas por la mayoría del vecindario. NOVENO: debe tener un salón de lectura donde se hallen todos los periódicos o al menos la mayor parte. DÉCIMO. Que la cuota mensual no exceda de treinta pesos y a de ingresos sea insignificante, pues con esto se conseguirá que además de los propietarios y comerciantes ingresarán como socios artesanos y demás personas decentes...”
Luego en el N° 31 del jueves 16 bajo el título AL VECINDARIO. CLUB SOCIAL; nos cuenta que el domingo 19, en el salón municipal se hará una reunión a la que se invita a todo el vecindario sin excepción para instalar un Club Social. Se elegirá comisión directiva y se establecerá la cuota de ingreso y mensual. Firman Mariano Solla, Felipe Amoedo, José Matienzo, José A. Wilde y Mariano Otamendi.
En número 33 de 'El Quilmero' del 23 de marzo, se informa bajo el título "INSTALACIÓN DEL CLUB SOCIAL": “El domingo próximo pasado concurrieron 21 individuos que fundarán el Club Social y son: Ventura Martínez, Nicasio Escobar, Emiliano Reina (maestro), José A. Matienzo (boticario) Antonio Barrera (profesor de música), Juan Iturralde, (comerciante) Mariano Rodríguez, Félix Risso (hotelero), Carlos Clark,(terrateniente) Martín Cristoforetti (preceptor), Mariano Solla, Felipe Amoedo, Juan S. Lechiguero (escribano), Miguel Arce, Andrés Baungart (comerciante), Dr. José A. Wilde, Pedro Giménez (linotipista), Francisco Grafiada, Francisco Lanatta, (jefe de estación) J.
Miguel Costa, y Publio Massini. Se formó una comisión para elaborar el reglamento, integrada por: M. Solla, J.A.Wilde, F. Amoedo, J.Ithuralde y P. Giménez."
Ya se echaba la semilla de la primera agrupación social que tendría con los años otras manifestaciones e intentos, exitosos unos, perdurables otros, frustrados muchos.
En abril de 1879, en se constituyó el Club “Fraternidad”. Integraron la primea comisión provisoria: presidente honorario, don Manuel Amoroso; presidente, Dr. José A. Wilde; vicepresidente, José A. López; tesorero, Indalecio Sánchez; secretario, Rodolfo L. Vega; vocales, Julio Casavalle, Aristóbulo Cabrera y entre sus primeros socios fundadores: Olegario Ponce de León, Celestino Risso, Osvaldo Gari, Enrique Wilde, Agustín Berraondo y José Sixto Carbone. Al mes se trasladaron a una casa de la calle Alsina frente a la plaza principal (hoy San Martín), contando ya con 35 socios. En julio sumaron 50. En junio de 1880 se mudaron a la planta alta de la casa y comercio del Sr. Ithuralde (cuñado de Matienzo) en la calle Rivadavia y Alvear, donde instalaron billares (los primeros que se vieron en Quilmes, precursores de las que entusiasman hoy a los aficionados en el Club Unión de la calle Andrés Baranda) y mesas de ajedrez (precursoras del Club de Ajedrez)
La Fraternidad contaba con 70 socios. El servicio de confitería estaba a cargo de Juan Barrera (hijo y hermano de los dos prestigiosos músicos Antonio, padre e hijo) Finalizado el mandato de la comisión provisoria se eligió la efectiva, formada por: presidente, Dr. José A. Wilde; vicepresidente, Mariano Solla; tesorero, Juan
Ithuralde; secretario, José A. López; vocales: Miguel A. Páez y Justo del Valle. Los nombres más sólidos del pueblo se asociaron al club. Andrés Baranda, Felipe Amoedo (también cuñado de Matienzo e Ithuralde), Eduardo Casares, Jesús Campelo, Juan y Roberto Clark, Ángel G. De Elía, Publio C. Massini, etcétera.
Los acontecimientos y los efectos de la revolución del 80, dividieron los lazos fraternos y La Fraternidad se diluyó en el pantano de las prevenciones, los prejuicios y el partidismo, que tanto impedimento nos puso hasta ayer a los argentinos. Años después en una reunión en el salón municipal un grupo de vecinos gestó un nuevo club social que fue presidido por Jacobo Peuser (1843 –1901, prestigioso editor con residencia transitoria en Quilmes) Ocuparon un local en la calle Mitre y Humberto Primo. El tiempo y la desaparición física de algunos de sus promotores extinguieron este centro del mismo modo que los demás.[3]
ENTIDADES DE BIEN PÚBLIO
Con el siglo XX fue notable el espíritu social, participativo, el hondo compromiso comunitario y la solidaridad que manifestaron aquellos primeros quilmeños. Prueba indiscutible es la cantidad de clubes, centros culturales, sociedades barriales y de fomento, etc. que nacieron a partir del nuevo siglo y hasta la década del 40.
Las reyertas internas por cuestiones mezquinas, por personalismos, por intolerancia y elitismo, las intromisiones ideológicas y partidistas nunca faltaron, como en la actualidad, en las agrupaciones que perduran por fuerza y valor de tres ó cuatro individuos.
Muchos de los clubes que aquí se nombran no existen, la mayoría persistió muy pocos años o se transformó y fusionó con otros:
El Club Social; Círculo Argentino (fundado por Atanasio Lanz y José Sosa del Valle); El Club filodramático Alberto Ghiraldo fundado el 13 de mayo de 1913 en Lavalle 626; el Small Club; Club El Rincón; Club Estudiantes de Quilmes; Club Atlético Balneario de Quilmes; Club de Jóvenes Los Quilmes; el Porvenir (Lavalle 1188); el Moreno Juniors (Moreno 117, aún existe); Club Social y Deportivo Hospital de Quilmes (25 de Mayo 465); el Alumni (Garay 276, fundado en 1932, aún prevalece); el Quilmes Rinding Club (entidad de equitación fundada el 1 de septiembre de 1934, con pista en la Av. Isidoro Iriarte camino a la Ribera) Club Social Lirios del Plata; Club Atlético
Honor y Patria (1932); Juventud Unida de Bernal (Chacabuco 573); el Quilmes Athletic Club (ya centenario); el Argentino de Quilmes; el Círculo Libanés, el Cultural Club Bernal; Club Progresista (Cerrito 56, Bernal); el Club Náutico; la Sociedad Juventud Naciente; Club S. D y Biblioteca Labarde (con sede en Alem y Cevallos); Club de Pelota de Quilmes (en la calle Mitre); Grupo Libre Debate; Club de Planeadores; Asociación Deportiva C.O.S.Q.E.; Centro Cultural y Biblioteca José Andrés López;  Sociedad Cultural y Deportiva Defensores de Saavedra (calle Saavedra); la Asociación de tiro y gimnasia; el Clay Pigeon Club de tiro al platillo (fundado 16 de septiembre de 1932, cercano a La Ribera)  La Asociación Cultural José Ingenieros (1930) Unión Ciclista Quilmeña (1930) La Sociedad Recreativa ¿Quo Vadis? (1930) Centro Ajedrecista Eslava (1930) Conjunto Teatral Infantil (1930) Sociedad Recreativa Corazones Unidos (1930) Sdad Recreativa La Buseca en la calle Brown y Las Heras, (1930), [4] Club Bernardino Rivadavia (27 de febrero de 1931, presidido por Bruno Galotti), Club Villa La Perla (1933, presidente José Zaccone), Club Ciclista Imparcial (1934) y uno de los últimos el Velox Club (24 de junio 1951) Estos son algunos pocos de los más renombrados, y circunscriptos en un radio reducido del Partido de Quilmes. A estos se sumaban los creados en Berazategui.
Los clubes y entidades de La Colonia que se reseñan a continuación, no tenían fines de lucro. El negocio, con las divergencias humanas consabidas, eran el bien común, la participación, la integración sin distinciones étnicas, religiosas, ideológicas ni económicas.
Los entretenimientos y vida social, además de estrategias de encuentro humano eran útiles para acordar soluciones a los problemas comunes de una comunidad en formación y así se constituía las entidades de bien público.

                                                        Investigación Prof. Chalo Agnelli

FUENTE 
Agnelli, Chalo. "La Colonia de Valerga - historia social del segundo barrio de quilmes". Ed Tiempo Sur. Quilmes, 2010. Cap. Pp. 

NOTAS

[1] “Quilmes de Antaño” 
[2] Ídem ant.  Pág. 322. 
[3] Idem cit. ant. 
[4] La fecha después de las instituciones indica la de la Revista “Quilmes” aparecida el 11 de octubre de 1930. de donde se sacaron los datos. No se pudo precisar más que lo expuesto.

 

martes, 6 de diciembre de 2016

JOSÉ AGUSTÍN MATIENZO – PRIMER FARMACÉUTICO DE QUILMES. 1839 - 1896 (CON APÉNDICE INCLUIDO)

José Agustín Matienzo, hijo de Tomás y de Ramona Capetillo, nació en Villaverde de Trucíos (Trutzioz), [1] pueblo cántabro en el País Vasco, en 1839. [2] Su nacimiento lo unía de alguna manera a don Andrés Baranda, hijo de padre cántabro. En el capítulo “Guerra de
círculos” de su libro "Quilmes de antaño", dice José Andrés López: [3] “El círculo de Baranda y el de "la botica" eran antagónicos, respecto de política local menuda, aunque en la general coincidieran casi siempre.” 
En la adolescencia llegó a la Argentina, era 1855. Año en que se produjo una importante inmigración vasca, tanto del Iparralde como del Enogalde; muchos de esos hombres, muchas de esas mujeres, familias euskeras se establecieron en Quilmes. 
José Agustín se graduó en la Universidad de Buenos Aires, de boticario, título que se daba a los actuales farmacéuticos, que si bien el término desaparece a principios del siglo XIX, se conservó en nuestro país como rémora hasta que se regularon los estudios de farmacia, afirmándose el de 'farmacéutico'.[4] El boticario no sólo vendía remedios, sino que los preparaba fundamentalmente.
Con visión de futuro, buscó para ejercer su profesión un punto del país donde no hubiera competencia; ese lugar fue Quilmes. Era el año 1863, conyuntural para su vida. Instaló la primera farmacia a varias leguas a la redonda. 
"Fue su primera diligencia adquirir el botiquín del doctor Wilde y, con él por fundamento, estableció la botica en la hoy calle
Ex Banco Quilmes donde se hallaba la botica de Matienzo
Rivadavia y Mitre.
Algún tiempo después adquirió de don Pedro Costa, padre del ex - gobernador don Julio A. Costa, la casa donde éste naciera, calle Rivadavia y Almirante Brown, y allí trasladó la botica. Pronto el nombre del señor Matienzo era en el pueblo y Partido familiar a todos los oídos en los que sonaba con acentos acariciadores. Y la botica fue […] un centro “sui generis” de atracción social y política, que tuvo pronto influencia decisiva en todas las manifestaciones y actividades de la vida de Quilmes.” 

Fue un gran alivio para los dos facultativos locales don Fabián Cueli y José Antonio Wilde el arribo de Matienzo, quitaba un peso grande a sus obligaciones, pues muchas veces después de atender pacientes durante largas jornadas, por la noche, debían preparar medicamentos. Además fue una contención contra los curanderos y los mercachifles y buhoneros de la salud.
La Botica de Matienzo en la esquina NO de Rivadavia y Brown. Foto Colección Alcíbíades Rodríguez - Museo Fotográfico de Quilmes.
CONSEJERO 
No tardaron sus bellas prendas morales en granjearle unánimes simpatías y afectos. Desinteresado y generoso hasta la abnegación. A él se acudía en busca de consejo, orientación y ayuda. "A esa influencia se la llamó el 'círculo de la botica' y durante más de tres lustros, allí tuvieron consagración los candidatos para todos los puestos y empleos electivos o de administración, por el procedimiento más simplista". 
PATRIARCA 
De ahí, que lo rodeara un prestigio de patriarca. Su casa se constituyó, por natural gravitación de su personalidad, en el más importante centro de la vida político-social de Quil­mes. “La ecuanimidad era sólo una faceta de las muchas que reflejaban la luz de su alma; un singular don de gentes, su altruismo practicado en su más recta y noble acepción, su raro desinterés, su carácter franco, abierto a todas las expansiones generosas, la sencillez de su trato, la lógica de su razonamiento, la rectitud de su juicio, la sensatez de su consejo, lo sano de su intención, un buen sentido práctico en todo aquello que no le fuera personal, era otras tantas luces que de su alma irradiaban y que, estando en constante acción lo convirtieron, sin quererlo ni buscarlo, pero sin esquivarlo tampoco, en consuelo y guía de necesitados. Los que  su consejo o generosidad acudían no lo hacían en vano, porque si era pródigo de buenas palabras, lo era también de buenas obras."
POLÍTICO
Matienzo era 'alsinista', admirador de su caudillo don Adolfo Alsina. Asimismo, su participación en el gobierno local fue activa. Miembro del Concejo Municipal du­rante varios períodos: desde 1864 a 1868; en 1874 y 1875 y en 1886 y 1887. Integró el Consejo Escolar y numerosas co­misiones y entidades, puede decirse que no hubo en su época iniciativas de interés general a las que no prestara su entusiasta apoyo. 
Casó el 28 de agosto de 1865, con doña Petrona Ana Joaquina Dupuy Morel (n. 1834), con quien tuvo siete hijos, entre estos: Ramona, Ana (n. 1867), Agustín U. (1869-1954), J. María (n.1875), Carlos Alberto (1878). Ana Dupuy era hija de Indalecia Morel y Dupuy y de José María Dupuy y Patrón fusilado por la mazorca en 1842;  ella con sus cinco hermanas constituyeron familias que tuvieron primordial relevancia socio-política y cultural en lo que fue la tercera fundación de Quilmes a partir de 1852. Su hermano Luis José (1827) fue fundador junto a su primo Fortunato de la Plaza de la ciudad de Miramar. Era sobrina del precursor del arte argentino, Carlos Morel, quien en casa de los Matienzo-Dupuy transcurrió los últimos años de su vida. El 10 de noviembre de 1956, en homenaje organizado por la Escuela Municipal de Bellas Artes 'Carlos Morel', se colocó en esa esquina una placa recordatoria de este artista. 
MODELO DE RECTITUD 
La bondad y generosidad de José Agustín Matienzo, traducidos en
innúmeros actos de bien, hicieron que al ocurrir su fallecimiento, el 6 de mayo de 1896, sus restos recibieran sepultura en el atrio de la iglesia parroquial (hoy Catedral). En la lápida que lo cubre puede leerse: “Modelo de rectitud, bondad y abnegación. La Municipalidad, a nombre del pueblo, en homenaje a sus virtudes”. En tal opor­tunidad, hablaron el doctor Nicolás Videla, en re­presentación de la Municipalidad, don José Andrés Ló­pez por el pueblo de Quilmes, y en nombre de sus amigos, el doctor Pacífico Díaz, quien expresó: “La rectitud de sus procederes, su amor a la justicia y la bondad proverbial de su alma le captaron el amor y la confianza del pueblo que lo miraba y honraba como una especie de patriarca...”. Una calle del casco urbano de Quilmes lleva su nombre.
Investigación y compilación Prof. Héctor Chalo Agnelli
1989 - 2013 - 2016
APÉNDICE
HISTORIA ORAL
Memorias de doña Filomena María F.A.B. de Baunelle y Martel de Yori (Quilmes 1881 – 1962)
EL “COLO”
Ya grande, allá por 1890, tenía don Agustín (siempre se obviaba su primer nombre lo que trajo muchas confusiones) un dependiente muy joven, tendría unos 17 años, español y curiosamente pelirrojo, cosa extraña parecía ser, ese genoma entre los peninsulares, salvo los del norte. Se perdió su nombre, pero en algún documento que hayan preservado los descendientes del boticario debe figurar. Le decían “el colorado de Matienzo” o “Colo”, él no se mosqueaba. Matienzo le tenía paternal cariño y el joven acentuada admiración.
Su tarea era la de repartidor (lo que hoy llaman, “delivery”). Cuando los doctores del pueblo volvían de sus visitas médicas por la Campaña, pasaban por la botica y le dejaban a don Agustín o a su asistenta (después hablaremos de ella) la lista de medicamentos que necesitaban fulano, mengano o perengano, quienes vivían “en el campo de…”, “al lado de la chacra de…” o “entre el arroyo y el camino de las Lomas…”; para más datos. Y allá iba el “Colo” a hacer el reparto con un bayo más cuidado que la indumentaria de su jinete. Nunca tuvo dificultades en hallar el vago domicilio que le daban ni lo amilanaban las lluvias impertinentes ni las tolvaneras, ya sean del sudeste o del pampero; ni jamás se perdió a pesar de sus pocos años de argentinidad.
Solía pasar horas tallando en madera, con una pequeña navaja sevillana, vívidos pájaros que una vez concluidos regalaba a unos o a otros aunque no los conociera, pero siempre que le cayera bien la persona con tan solo verlos; para ese, aunque nunca hubiera intercambiado una palabra, era su ave de madera.
No hablaba más de lo necesario y en un tono bajo con un fuerte acento castizo. Su grupo de ‘trato’, más que amigos, pues no se le conoció ninguno en particular, era el que rodeaba al jocoso flebótomo y barbero Navarro.
Otros de sus ocios los pasaba junto al tío Carlos (Carlos Morel) quien en verano se sentaba en una mecedora de mimbre bajo la galería a la puerta de su habitación, separada de la casa principal, a tomar el fresco de la tarde y el Colo se arrimaba junto a él con un banquito y así permanecían hasta el atardecer sin intercambiar más que monosílabos. Trabajó en la botica de Matienzo hasta que murió don Agustín, el primer farmacéutico que tuvo Quilmes. Luego se fue del pueblo, dicen que a La Plata. No se supo más de él.

LA LUCIANA
Haber instalado la primera 'botica' en un pueblo y Partido tan grande como lo era Quilmes en aquel entonces, le imponía a don Agustín Matienzo mucho trabajo, muchas horas dedicadas a porveer a la población de los ungüentos que la alivien de sus males físicos - y por qué no espirituales -, de modo que, aproximadamente en 1875, tomo un empleado que le llevara las cuentas, pero este individuo no fue honesto con su patrón, fue despedido y a pesar que no había sido poco lo que sisó, Matienzo se negó a denunciarlo y el hombre se escabulló una noche sin dar cuenta de nada.
Un par de años después, por recomendación de la maestra Juana María Cabrera, don Agustín tomó como asistenta a cargo de los libros de caja y papeles administrativos a Luciana Martínez. Ella vivía sola en una casa muy humilde en las calles Nº 8 después Buenos Aires (hoy Nicolás Videla y la Nº 21 hoy Moreno) Sus padres habían muerto allí y sus hermanos se habían dispersado a los cuatro vientos: uno de ellos tenía una colchonería en el pueblo. Había sido alumna y de la señorita Rivero y trabajó, poco tiempo, en una tienda en la Ciudad, pero el viaje no sólo le resultaba oneroso, sino que además le consumía mucho tiempo, de modo que cuando Matienzo le propone trabajar con él, no la asaltó ninguna duda.
A diferencia del anterior, Luciana fue una fiel empleada, dedicada, rigurosa para llevar las cuentas, registros, hacer los pedidos e inventarios. No era común en esos años que una mujer lleve la administración de un comercio y mucho menos de una empresa cualquiera fuera, de manera que don José Agustín Matienzo fue innovador en esto también.
A pesar de ser una bella mujer, Luciana nunca se casó. Un par de años después de la muerte de Matienzo pasó a trabajar para unos comercios de la familia Lavaggi, pero no por mucho tiempo pues siguió los pasos de su mentora, la maestra Juana María Cabrera e ingresó al convento de las Carmelitas Descalzas en el monasterio Santa Teresa de Jesús, casa conventual de clausura junto a la iglesia homónima en la Capital Federal. Malhadado destino para las mujeres más vulnerables de esa época.
Esquina de Brown y Rivadavia, ayer y hoy: Botica de Matienzo y el importante edificio que fue el Banco Popular de Quilmes (Fotos Museo Fotográfico)
Placa señalando el lugar donde se hallaba la Botica de Matienzo, colocada sobre el frente del actual edificio que da a la calle Rivadavia, por el Colegio de Farmacéuticos de Quilmes el 1 de diciembre de 1988.
FUENTES 
Agnelli, Chalo. "Migraciones" Ed. JARMAT, Bernal, 2006.
Cutolo, Vicente Osvaldo. "Nuevo Diccionario Biográfico Argentino (1750-1930)" Ed. ELCHE Buenos Aires, 1975. Tomo IV - Pág. 471 
López, José Andrés. "Quilmes de antaño" Ed de autor. Quilmes, 1934
Censo de pobalción de 1895. 
REFERENCIAS

[1] Municipio español de la comunidad autónoma de Cantabria. Como enclave cántabro en el País Vasco limita con los municipios vizcaínos de la comarca de Las Encartaciones, Carranza, Arcentales y Trucíos.
[2] López, José A. “Quilmes de Antaño”. Ed. de Autor, 1934, pp 79- 96.
Craviotto, José A. “Quilmes a través de los años” Ed. de Municipalidad de Quilmes. 1966.
Periódico “La Verdad”, de Quilmes, núm. esp. del 9 de julio de 1924.
[3] López, José A. “Quilmes de Antaño”. Ob. Cit.
[4] “En agosto de 1827 Carta Molina inauguró la cátedra de Física Experimental y de Materia Médica y Farmacia de la Universidad de Buenos Aires. Si bien, habría dictado una sola vez el curso de Física Experimental, siguió impartiendo Materia Médica para los estudiantes de Farmacia hasta 1833”, señala el doctor en Medicina y en Historia de la Ciencia, Miguel de Asúa. Un nuevo hito para el derrotero histórico de la enseñanza de la Farmacia puede emplazarse en el 5 de julio de 1852, cuando el farmacéutico Juan Ignacio Robles solicitó al gobierno provincial de Buenos Aires autorización para formar una cátedra de Farmacia en su laboratorio privado, dada la ausencia de profesores y
cátedras de esa materia. El gobernador Vicente Fidel López autorizó, tres días después, el curso propuesto por Robles y habilitó, a quienes lo hubiesen realizado, a ser examinados para la obtención del título de Farmacéutico en la Universidad de Buenos Aires. A su vez, la propia Facultad de Medicina facultó a Robles para que impartiese “uno o dos cursos” hasta que se constituyera la cátedra de Farmacia. Pero, si de poner de relieve un año clave para la instauración de la enseñanza oficial de la Farmacia en la Argentina se tratase, ese fue 1854. “Por decreto del 24 de abril de 1854 el gobierno argentino autorizó a la Facultad de Medicina de Buenos Aires a matricular alumnos de Farmacia. La primera matrícula fue concedida al alumno Esteban Massini, el 3 de mayo de 1854. Pronto se inscribieron 8 estudiantes más, en lo que constituyó la primera camada de estudiantes universitarios de Farmacia en la Argentina”, señalan los doctores Roberto García, Adriana Carlucci y Carlos Bregni, de la Cátedra de Farmacotecnia I de la FFyB, en un artículo de la revista Acta Farmacéutica Bonaerense. 57 AÑOS DE LA FACULTAD DE FARMACIA Y BIOQUÍMICA DE LA UBA Fragmentos de su rica historia Por Amalia Beatriz Dellamea Centro de Divulgación Científica Facultad de Farmacia y Bioquímica. Universidad de Buenos Aires.