domingo, 15 de marzo de 2020

CONGRESO DE HISTORIA SANMARTINANO – MORENIANO 24 A 31 DE JULIO DE 1978


En medio de la sombra de la muerte, digitada por el Estado, que se venía esparciendo por el país desde 1976, en medio del miedo, el exilio, la crisis económica de una dictadura cívico-militar-eclesiástica que implantó un neoliberalismo macabro (el tercero) se realizó en Quilmes el Congreso de Historia Sanmartiniano – Moreniano. Era el año del Bicentenario del nacimiento del General Don José de San Martín y del Dr. Don Mariano Moreno. Las dos más preclaras mentes de lo que fue una Revolución auténtica y sin retrocesos (Chalo Agnelli)
En este Congreso se honró al Libertador quien dijo: 
* "Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas".
* “La patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene. La tropa debe ser tanto más virtuosa y honesta, cuanto es creada para conservar el orden, afianzar el poder de las leyes y dar fuerza al gobierno para ejecutarlas y hacerse respetar de los malvados que serían más insolentes con el mal ejemplo de los militares. La Patria no es abrigadora de crímenes”.



Y se honró al Pensador Revolucionario quien dijo:
* “Desde el descubrimiento empezó la malicia de perseguir a unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas.”
* “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila.”



Seguimos para esta reseña lo publicado en el folleto de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Quilmes “Quilmes Informativo Cultural” (con algunas incursiones de términos y enfoques del compilador) correspondiente a los meses de setiembre y octubre de ese fatídico 1978; que reseña bajo el título:

REPERCUSIÓN NACIONAL TUVO EL CONGRESO DE HISTORIA SANMARTINIANO - MORENIANO
La foto muestra la cebecera de la sesión de clausura del día 31 de julio, mientras usa de la palabra el Dr. Barba, quien está acompañado por el intendente de facto comodoro (R) Osvaldo Gally, los presidentes de los Institutos Nacionales Sanmartiniano y Moreniano, general Joaquín Aguilar Pinedo y Dr. Jorge Feijóo.

Jornadas pletóricas de fervoroso espíritu de investigación histórica se cumplieron en la ciudad de Quilmes entre el 24 y el 31 de julio ppdo. con la realización del Congreso Nacional de Historia Sanmartiniano Moreniano, organizado por la Municipalidad y pres­tigiado por la participación del presidente de la Academia Nacional de la Historia, Dr. Enrique Barba y de 122 historiadores representantes de casi todas las provincias que inter­cambiaron conocimientos y compartieron una larga semana de fecunda camaradería. 
TRABAJOS Y PONENCIAS APROBADOS 
El Congreso Nacional de Historia Sanmartiniano-Moreniano se reunió entre los días 24 y 31 de julio, con 122 participantes divididos en dos comisiones de trabajo: la N° 1 estaba presidida por el Sr. Carlos A. Terbeck con el Sr. José Abel Goldar como secretario y la profesora Hebe García de Bargero co­mo relatora e incluía a los congresistas con apellidos de la ‘A’ a la ‘H’; la N° 2 tuvo como presidente al profesor A. J. Pérez Amuchástegui, como secretaria a la profesora Juana Celia Gemignani de Romani y como relator al Sr. Alejan­dro Molle, e incluía a los restantes congresistas. Ambas comisiones se reunieron en seis sesiones de trabajo cada una, incluyendo el plenario del jueves 27 por la tarde, presidido éste por el Dr. Barba. En total se presentaron 29 tra­bajos y 9 ponencias. Estas fueron aprobadas en su totalidad y, de los trabajos, lo fueron 19, con recomendación de publicación (tarea esta última que se encuentra en estudio y preparación actualmente)
La nómina de los trabajos y ponencias aprobados fue la siguiente: 
TÍTULOS Y AUTORES 
“Mariano Moreno” por el Prof. Francisco Míguez 
“El pensamiento político de Moreno y su incidencia en el com­promiso libertador sudamericano” por A. J. Pérez Amuchástegui 
“La Representación de los Hacendados y una fuente poco conocida” Por Carlos Alberto Suárez 
“A propósito de Mariano Moreno” por Ángel Castellán 
“La Mita de Potosí vista por Mariano Moreno a través de su disertación sobre el servicio personal de los indios” por María Marta Fasano y Marta Amalia Pavón. 
“Algunos aspectos del pensamiento político de Mariano Moreno” por Marta I. Verdenelli de van Gelder y Ana Teresa Zigón. 
“El pensamiento de Moreno y la acción política de San Martín. Participación de Monteagudo” por Carlos Augusto Terbeck 
“Mariano Moreno y la Revolución Francesa” por Eduardo O. Dürnohöfer 
“Mariano Moreno y su ideario” por Alcibíades Lappas. 
“La conciencia nacional a través de los hombres de Mayo” por Palmira Bollo Cabrios 
“Don Juan de San Martín, ejemplo del hombre público cristiano” por Alejando F. Molle 
“San Martín y el Perú” por Oreste C. Ales 
“La Posta de San Martín” por Norma V. Y. de de la Torre. 
“Repatriación de los restos del Libertador y su traslación por la Armada Argentina” por Juan L. Almedia 
“Personalidad agregia del Gral. José Francisco de San Martín, el Libertador” Por Francisco Míguez 
“Los regimientos en que revistó San Martín durante su perma­nencia en España” Por Margarita Gossi de Bottini y Atilio Bottini 
“Episodios de la Independencia del Perú a través de la correspon­dencia entre el Libertador y el Marqués de Torre Tagle” por Aníbal J. Luzuriaga 
“San Martín y la Universidad de San Marcos en Lima” por Luis A. Ledesma Medina 
“Vida y personalidad del Gral. José de San Martín” (Residencia del Libertador en el exilio) por Daniel López Barreto.
Se aprobaron además 9 ponencias: 2 del Gral. Oreste C. Ales, 2 del Sr. José María Prado y una de cada uno de los siguientes congresistas: Dr. Leopoldo A. Cuello y profesores Juana Celia Gemignani de Romani, Ernesto Del Gesso, F. Adolfo Maseiopinto y A. J. Pérez Amuchástegui. 
COMBATE DE QUILMES 
Entre las actividades que se cumplieron en los días en que transcurrió el Congreso de Historia Sanmartiniano Moreniano, uno de los actos de mayor trascendencia por las personalidades que reunió fue la inauguración por parte de la Municipalidad de Quilmes del Paseo Ribereño "Combate de Quilmes".
El 28 de julio, en vísperas del aniversario de ese hecho de armas, la Armada Nacional donó un monumento conmemorativo consistente en un ancla,[1] junto a la cual se descubrieron placas y se colocaron ofrendas florales. Estuvieron presentes el entonces (execrable figura que ensució con su presencia la figura de dos padres de la patria) comandante en jefe de la armada, almirante Emilio Massera, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, general Manuel Ibérico Saint Jean (otro individuo de oscura memoria que dijo: "Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, después a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los tímidos"); el comisionado muni­cipal de Quilmes, comodoro (R) Osvaldo Gally; el director del Departamento Histórico Naval, contraal­mirante Laurio H. Destefani, otras autoridades, los integrantes del Congreso e invitados especiales.
CRÓNICA DEL CONGRESO 
La afortunada circunstancia de que en 1978, se cumpliera el bicentenario del nacimiento de dos patriotas de tan significativa actuación en el destino de nuestro país como el Dr. Ma­riano Moreno y el General D. José de San Martín movió a la Municipalidad de Quilmes a organizar el Congreso Nacional de Historia Sanmartiniano Moreniano en memoria de esos ilustres prohombres, reuniendo a más de un centenar de historiadores, profesores e investi­gadores de todo el territorio argentino quienes entre el 24 y el 31 de julio cumplieron un interesante programa de trabajo y estudio y de conocimiento de lugares quilmeños y de camaradería que dejó gratos recuerdos entre quienes lo compartieron.
Haremos ahora una breve reseña de lo que fueron esos días verdaderamente históricos: 
EN LA CASA DE LA CULTURA 
El lunes 24 por la tarde en la Casa de la Cultura se realizó la primera reunión preparatoria durante la cual el Comodoro (R) D. Osvaldo Gally dio la bienve­nida a los congresistas. Previamente se les habían entregado en una carpeta la documenta­ción del Congreso (resúmenes y programas), así como recuerdos de nuestro medio. En esa sesión fue designado presidente del Congreso el titular de la Academia Nacional de la Histo­ria Dr. Enrique M. Barba. 
PLACA DEL CONGRESO 
Al día siguiente, martes 25, se rindió homenaje a los próceres que motivaron el evento: al Gral. San Martín ante su monumento en la plaza que lleva su nom­bre y del Dr. Moreno en la plaza Ramón Falcón (afortunadamente hoy llamada del Bicentenario), ante la placa que los recuerda. Más tarde con- tw$uó la sesión preparatoria y se designó como vicepresidentes del Congreso a los presiden­tes del Instituto Nacional Sanmartiniano y del Moreniano, Gral. Joaquín Aguilar Pinedo y Dr. Jorge Feijoo. Por la tarde se efectuó la sesión inaugural con la concurrencia de importan­tes autoridades, usando de la palabra el comodoro Gally y el Dr. Barba, quien en esa ocasión designó como secretarios a los profesores Palmira S. Bollo Cabrios y Aníbal J. Luzuriaga y como vocales a la Prof. Edith Debenedetti y al Sr. Luis E. Otamendi. 
EXPOSICIÓN NUMISMÁTICA 
Posteriormente la concurrencia se dirigió al Museo de Artes Visuales donde se inauguró la Exposición Numis­mática, Documental e Iconográfica, ocasión en que usó de la palabra el Director de Cultura de la Municipalidad, Prof. Armando B. González. Esta muestra contó con la activa participa­ción de los miembros del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades. El acto se cerró con un lunch. 
TALLER REGIONAL QUILMES 
El miércoles 26 se iniciaron las sesiones de trabajo en el Círculo Univer­sitario de Quilmes. A mediodía se efectuó la visita al Taller Regional Quilmes de la Fuerza Aérea Argentina, ocasión en que se agasajó a los congresistas que luego recorrieron la zona ribereña y por la tarde realizaron la segunda sesión de trabajo. 
PARQUE DE LA CERVECERÍA 
El jueves 27 los congresistas pasaron la mañana recorriendo la Cervecería Quilmes, empre­sa que a mediodía los agasajó en el Parque de su propiedad. Por la tarde continuaron consi­derándose trabajos, esta vez reunidas ambas comisiones en plenario presidido por el Dr. Barba. Por la noche, en la Casa de la Cultura, ofreció un concierto el Conjunto Vocal de Cámara de la Municipalidad, que dirige el maestro Néstor Andrenacci. 
MUSEO “ALTE. GUILLERMO BROWN" 
El viernes 28 por la mañana continuaron las sesiones de trabajo y a mediodía, pese a las inclemencias del tiempo se visitó la Papelera Massuh, recorriéndose las instalaciones y parti­cipando de un agasajo. Por la tarde hubo nuevamente un plenario en el Círculo Universita­rio. A las 18 se concurrió al Museo Histórico Regional “Alte. Brown" en Bernal, donde se exhibió un audiovisual sobre “La gesta de Patagones" y posteriormente, en la Casa de la Cultura, ofreció un recital la pianista Ana Schapiro.
La presencia de estos genocidas, asesinos seriales, ensució la memoria del Padre de la Patria, quien dijo:“La patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene.” Y la memoria del infatigable héroe Almirante Guillermo E. Brown

Momento de la inauguración del Paseo Ribereño "Combate de Quilmes", el 29 de julio, en vísperas del aniveersario de ese hecho de armas. La Armada Nacional donó un monumento conmemoriativo consistente en un ancla, junto a la cual se descubrieron placas. En la foto, los genocidas: E. Massera, quien era comandante en jefe de la Armada, el general M. I. Saint Jean, goberandor de facto de la Provincia, el contralmirante L. H. Destefani, director del departamento Histórico Naval, el intendente de facto O. Gally, otras autoriades, integantes del Congreso y escaso público. 
PASEO RIBEREÑO 
Por la mañana del sábado 29 se llevó a cabo la inauguración del Paseo Ribereño “Com­bate Naval de Quilmes”, acto en que se descubrieron un monumento donado por la Marina y varias placas, colocándose ofrendas florales en la víspera del 152° aniversario de ese glorioso hecho de armas.
Concurrieron al acto (los genocidas) Massera, Ibérico Saint Jean y autori­dades, usando de la palabra el contraalmirante Laurio H. Destefani y el comisionado Gally. Luego se efectuó un agasajo en el Pejerrey Club y por la tarde se realizó el llamado "Viaje de los tres siglos", a partir de la plaza principal de Quilmes, llegando hasta el Museo del Transporte y la histórica Casa de Santa Coloma. Por la no­che en la Casa de la Cultura se exhibió un audiovisual sobre el Campeonato Mundial de Fútbol.
Ancla que se colocó el 29 de julio de 1978, en oportunidadla inauguración del Paseo Ribereño “Com­bate Naval de Quilmes” (Ver en EL QUILMERO del jueves, 31 de diciembre de 2015 “El ancla de la Ribera – un misterio para resolver”)

ACTO DE CLAUSURA 
El lunes 31, luego del descanso dominical, se realizaron por la mañana las últimas sesiones de trabajo y a mediodía se visitó el Batallón Depósito de Arsenales "Gral. Domingo Viejo Bueno", donde luego de mostrarse el material allí existente, se sirvió un sabroso locro y se entregó como recuerdo un banderín de la valiente unidad, a cada congresista. Por la tarde, en el salón de actos de la Casa de la Cultura se efectuó el acto de clausura: allí la profesora Gemignani de Romani leyó la nómina de los trabajos y ponencias aprobados; el profesor A. J. Pérez Amuchástegui habló en nombre de los congresistas, haciéndolo a continuación el Gral. Aguilar Pinedo, el Dr. Feijoo y el Dr. Barba; finalmente se entregó al comodoro Gally un pergamino con la firma de todos los congresistas, como expresivo reconoci­miento.
Última actividad del Congreso fue la cena servida en el local de la Cámara de Comerciantes en Artefactos para el Hogar, a la cual asistieron las autoridades y los congresis­tas. En esa ocasión el comodoro Gally agradeció la presencia de quienes actuaron en el Con­greso y el profesor Pérez Amuchástegui formuló la última ponencia: contra los historiadores extranjeros que deforman la verdad sobre la figura del Gral. San Martín. Antes de partir los congresistas recibieron diplomas y certificaciones y la hermosa medalla del Congreso diseña­da por el maestro Víctor E. Roverano.
Fue el Congreso un acontecimiento cultural de inusual importancia que hallará adecuada culminación con la no muy lejana publicación de los trabajos y ponencias aprobados y de una crónica más detallada para satisfacción de más de un centenar de participantes fer­vorosos. (Salvo los calificativos en negrita del compilador, el resto del texto es textual)
ADENDA

Medalla conmemorativa del Congreso según diseño del Maestro Víctor Roverano
En la segunda quincena de octubre de 1980 se editó un libro con los detalles del Congreso y la nómina de trabajos aprobados con recomendación de publicación; con una tirada de 1000 ejemplares que se repartieron entre los participantes, las Bibliotecas Populares, instituciones históricas, educativas y culturales del Partido de Quilmes y partidos vecinos. 
Para completar la historia es necesario agregar algunos sucesos previos a este congreso, durante su organización – quien esto escribe fue testigo de reuniones en las que se debatieron estas circunstancias - donde no todo fue armonía, pues algunos invitados característicos se negaron a participar, en primer lugar, pues ponencias de alto nivel académico no fueron aprobadas sin razones válidas, por la comisión de publicación, integrada por: la Prof. Palmira S. Bollo Cabrios, secretaria del Congreso; el Prof. Armando González, Director de Cultura de la Municipalidad de Quilmes; el señor José Abel Goldar, Director del Museo Histórico Municipal Alte. Brown y las colaboradoras señoras Elena Fontanari de Mesa y Beatriz Ronconi de Sdrubolini, personal de la Dirección de Cultura. Los contestatarios presentaron nota escrita al Secretario de Gobierno y Cultura Prof. Agustín L. J. Bottaro con las razones de su negativa, entre las que también se señaló la situación grave por la que estaba pasando nuestro país; nota firmada, entre otros,  por el profesor Juan Carlos Lombán, el artista plástico Aldo Severi, educadores y algunos miembros de la Asociación Cultural Sanmartiniana de Quilmes.
Compilación, compaginación y argumentación Prof. Chalo Agnelli
FUENTES
“QUILMES Informativo Cultural” Año 1 N° 2 setiembre – octubre 1978 (Colaborador del Informativo José Abel Goldar)
Biblioteca Popular Pedro Goyena
NOTA

[1] Ver en EL QUILMERO del jueves, 31 de diciembre de 2015 “El ancla de la Ribera – un misterio para resolver”


"QUILMES, MUJERES EN LA HISTORIA" - CONFERENCIA

El  viernes 13 de marzo a las 18 hs. en la Casa de La Cultura (Rivadavia y Sarmiento) se iba a realizarar la conferencia "QUILMES, MUJERES EN LA HISTORIA, AYER, HOY Y SIEMPRE", como parte de las actividades en homenaje al Mes de la Mujer. Los acontecimientos que afligen al país y al mundo por la pandemia del "coronavirus" se debió que suspender. Esta fue la tercera vez que esta charla se vio frustrada, en los últimos dos años, de modos que ya no creo que se realice ni en un futuro próximo ni lejano. La intención y el trabajo previo fueron de aprendizaje para el autor, solo lamento que no resurgieran para la memoria de los quilmeños esas mujeres que rara vez concebimos en su merecida dimensión; mujeres, quienes nos han rodeado, quienes nos rodean y quienes nos dejaron y dejan invisibles ascuas de Cultura.

Promovía la charla la Junta de Estudios Históricoen su 80° aniversario ; disertación con la que también se iniciaba el ciclo 2020 de presentaciones mensuales. Auspiciaban el evento la Secretaría de Educación y Cultura de la Municipalidad de Quilmes, la Asociación Historiadores Los Quilmeros y la Biblioteca Popular Pedro Goyena, y el disertante era el Prof. Chalo Agnelli. Se agradece a quienes prestaron su colaboración desde dos meses antes del día prefijado para concretar este evento: Mariana Hurrell, Cristina Secco, Marisol Vecchi, Ana Aispurú y Alejandro Gibaut.
 
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

EL TREN DE LA MUERTE PASÓ POR QUILMES POR GUSTAVO MOURE - 2011


Termina la guerra de Malvinas y con ella la dictadura cívico–militar-eclesiástica autodenominada ‘el proceso’; una formación del Roca embiste, en Quilmes, a otra produciendo un accidente ferroviario de trágicas consecuencias, es el 17 de octubre de 1982. Este es el relato preciso de Gustavo Moure que ilustra aquel incidente introduciendo al lector desde una anécdota que se enlaza con la experiencia de un primer narrador. Se publicó por primera vez en una trascendente publicación, la revista “El Parque”, un emprendimiento gráfico de Jorge Contreras que nació en Ranelagh y se extendió por todo Berazategui y Quilmes. Luego la página de Facebook ‘Ciudad de Quilmes’ le reeditó el 26 de mayo de 2011 y, de esta recogemos, la ‘testimonios vivenciales’, esos que aportan quienes fueron testigos directos o indirectos, los que desde la pequeña historia, completan la otra, siempre parcial y perfectible. (Chalo Agnelli) 


De chico escuchaba junto a mis amigos la historia que nos contaba Carlos y no dejaba de sorprenderme. Una y otra vez le pedíamos que volviera a repetirla y él lo hacía sin problema. Cuando el piso temblaba y el relato se interrumpía por la bocina ensordecedora que anunciaba el paso de un nuevo convoy, la historia cobraba más impresión en aquellos días de potrero y pelota en el campito de Guido e Yrigoyen al lado de las vías, cuando nuestra corta edad aún nos permitía sorprendernos seguido.
Se trató de un choque de trenes que había tenido lugar “hace muchos años, cuando ustedes eran muy chicos. Un tren embistió a otro por detrás y murió un montón de gente”, decía Carlos, que si algo nos había enseñado, como buen ferroviario, era el respeto por los rieles, algo que quizás explica porqué nuestro equipo de fútbol se llamó La Locomotora...
Que si el tren va más rápido que un auto, que si chocan dos trenes de frente, etc., etc. El morbo juvenil hacía que no nos cansáramos de especular incluso de que manera podría descarrilar un tren. Recuerdo una anécdota, vaya a saber contada por quién, que aseguraba que el cuero de chancho era tan duro que podía sacar una de esas moles de hierro de la vía.
No es que planeáramos comprobarlo, pero el paredón lindero a las vías, partido en el medio a causa del choque a la altura de la calle Solís, y el vagón quemado que descansa volcado en el fondo del campo cerca de Triunvirato, fueron alimento constante de nuestra imaginación.
Cuando hacíamos nuestras expediciones hacia el tren quemado–por supuesto sin que nuestros padres supieran porque teníamos prohibido cruzar las vías- en varias oportunidades nos quedamos charlando dentro del vagón imaginando que alguna vez ese mismo coche había estado cubierto de cuerpos sin vida por el fatídico choque.
Tuve que esperar quince años para que Carlos, quince años más viejo, me contara que en realidad ese vagón no había pertenecido al accidente, sino que fue depositado allí por los militares en la época del mundial de 1978 para que los turistas no lo vieran debido a su escalofriante aspecto (por lo menos a nosotros siempre nos inspiró cierta apariencia tenebrosa)
Por suerte, para que el “encanto” de la historia no se perdiera del todo, Carlos me confirmó que el paredón sí estaba partido a causa del estampido de un vagón que fue a parar encima de los trenes de carga que paraban en la vía de maniobras detrás del paredón.
Había un tren que se dirigía a Constitución desde Ranelagh, justo acá frente a mi casa que esperaba la señal de paso. En esa época los trenes llevaban la locomotora en un extremo, y en el otro una especie de vagón con cabina de conductor similar al subte que se llamaba plus. El tren estaba parado con el plus mirando hacia Constitución y la máquina en el fondo. Un tren que venía de La Plata también con el plus adelante y la máquina detrás, dobló en la curva de Triunvirato pero la distancia entre la cola del tren y esa curva no le dio tiempo a frenar. El maquinista clavó los frenos y empezó a correr hacia atrás del tren gritando que chocaban. Escuché un estruendo tremendo. Cuando salí vi el desastre”. 
Tantos años y el relato de Carlos se mantenía inalterado. Cuando encontré frente a mí las tapas de diario El Sol y Diario Popular, no pude sino asombrarme de que el choque había sido en realidad una catástrofe, la más importante en la historia de Quilmes, y entre las 10 más fatales a escala nacional, encabezadas por la maldita y fresca tragedia de Once. 
“Más de 30 muertos en choque de trenes en Quilmes”, tituló El Sol. “Catástrofe en Quilmes. Al menos 37 muertos”, aseguró Popular.
Si los títulos me conmovieron las fotografías superaron todo lo que mi imaginación había elaborado, ya que en ese momento la historia contada por los periódicos superaba el relato dantesco que Carlos me había contado. Después de 23 años, volví a tener contacto visual con la trágica escena; la última y única vez había sido de la mano de mi abuela a los dos años, cuando el 18 de octubre de 1982 me llevó a ver lo que quedó del siniestro al día siguiente del choque.
En las imágenes de los diarios se alcanza a distinguir “El Campito”, el paredón roto, la fila de más de 20 ambulancias estacionadas una detrás de la otra sobre las vías esperando para partir al hospital con los sobrevivientes, y la apocalíptica imagen de un vagón doblado en forma de “L” reducido a pura chatarra.
Fue un domingo lluvioso en el que se festejó el día de la madre. El almanaque marcó 17 de octubre, el reloj las 18.43. El barro conspiró aún más con las tareas de rescate realizadas por los Bomberos Voluntarios de Quilmes e innumerable cantidad de vecinos que voluntariamente comenzaron a retirar heridos de los vagones.
La cifra de víctimas fatales nunca se determinó con exactitud. Los informes de la policía y autoridades sanitarias aseguraron cerca de la medianoche que los muertos fueron 32 y los heridos más de 60. A esa cifra los bomberos agregaron cinco personas más que aún estaban atrapadas en medio de los restos del vagón más dañado. Al día siguiente Defensa Civil informó que habían fallecido 19 personas y Ferrocarriles Argentinos 17. No sólo la variedad de informes sino la diferencia exagerada entre unos y otros contribuyeron a que el número de muertos quedara indeterminado, sobre todo porque se desconoce la suerte de los 63 heridos en los días subsiguientes al choque. “Para mí murieron como 40 personas, pero los diarios hablaron de la mitad. Vi tantos cuerpos. Gente sin piernas, gente aplastada...”, recordó Carlos.

Las responsabilidades recayeron en los señaleros. El tren 3818 proveniente de Ranelagh se detuvo justo en la señal que se encuentra frente a la casa de Carlos que indicaba peligro. En cambio, el tren 3822 que venía de La Plata encontró las señales con el paso permitido.
Carlos me comentó que los señaleros se turnaban en el puesto. “La garita sur que está luego del cruce de Guido estaba clausurada, y la de Ezpeleta por cuestión de presupuesto no funcionaba los fines de semana. Berazategui pidió vía a la central de la estación de Quilmes y los señaleros no tenían ni idea que había un tren parado antes del cruce de Guido y le dieron el visto bueno”. 
Los diarios explicaron que otro tren que partió desde Quilmes rumbo a La Plata estuvo a punto de producir un triple choque si no fuera por el instinto del maquinista que no pasó la curva de Guido al advertir peligro, ya que si bien le habían ordenado que avanzara, la señal indicaba lo contrario. El azar impidió que embistiera al vagón que quedó atravesado en ambas vías.
Fue tal la magnitud del accidente que junto a los bomberos quilmeños vinieron a trabajar en las tareas de socorro, bomberos de Florencio Varela, Bernal, Berazategui e incluso según el testimonio de Carlos, una dotación de La Boca.
Por momentos, los gritos de dolor de las víctimas se mezclaban con las instrucciones y pedidos de los bomberos. La oscura noche se veía iluminada por los destellos y las chispas de los equipos de soldadura, utilizados por los servidores públicos quiénes abrieron un boquete en el vagón UC 3780 para rescatar a las personas atrapadas. Con el transcurso de las horas la confusión se adueñó del lugar, que en los instantes posteriores al accidente fue dando paso a una nerviosa calma”. 
La crónica periodística da cuenta de las sensaciones que se vivieron en la trágica noche. Uno de los sobrevivientes declaró que “Eran impresionantes los gritos y gemidos de dolor de los heridos. Había algunos aprisionados por los hierros que clamaban auxilio, es algo que no olvidaré jamás”. 
El choque de Quilmes se inscribió en la historia como uno de los accidentes que contó mayor cantidad de víctimas fatales. En accidentes ferroviarios sólo fue superada por la tragedia de Benavides en 1970 y la de Santa Fe en 1978. En el primer caso chocaron un rápido que provenía de Tucumán, y otro servicio local repleto de pasajeros que causó la muerte de 142 personas y 368 heridos. El segundo accidente se produjo cuando el Tren Estrella del Norte chocó a un camión carguero provocando la muerte de 56 pasajeros. El resto de las tragedias ferroviarias son de similares o menores consecuencias que la de Quilmes.
Quise volver al lugar para contemplar la escena e imaginar cómo había sido esa noche lluviosa de octubre. El paredón destruido se conserva igual que las fotos de hace 23 años. Me paré en las vías y comprendí algo de la sensación de ese maquinista desesperado por salvar su vida al observar que el impacto era inevitable. La noche cayó sobre el campito, pero ya no se veían las luces de las ambulancias, ni se oían los gritos de dolor. Esta vez bajó la señal. El paso firme y tranquilo de un tren me permitió retirarme en paz.
Tapa: "Manos suplicantes" de Mirta Tachini  
 Por Gustavo Moure, en revista mensual “El Parque” de Jorge Contreras Año 1 N° 7 (2004), reeditado en la página de Facebook "Ciudad de Quilmes" el 26 de mayo de 2011

Ejemplares de la Revista ‘El Parque” en la hemeroteca de la Biblioteca Popular Pedro Goyena.
TESTIMONIOS VIVENCIALES
Ester Martínez En ese accidente falleció un chico del barrio que no le había dicho a su mamá que viajaba a La Plata a ver un partido de fútbol, la madre se enteró del accidente sin pensar que su hijo había fallecido en él...
Ariel Alejandro Wagnerrecuerdo ese accidente. De hecho, conocí más detalles años después porque mi ex esposa vivía a dos cuadras de allí. Tengo entendido que fue pasando la barrera de Triunvirato y Primera Junta. Más hacia la Cervecería que la cementera. Esa suerte de curva, siempre fue peligrosa. Muchos accidentes ocurrieron en esa barrera porque los automóviles que pasaban, no podían ver al tren venir hasta que pasaran casi la totalidad de la barrera, debido al paredón de la Cervecería, tanto en el depósito como en la fábrica cuadras después. Esto ocurría si se venía por Triunvirato o por Amoedo. La barrera de Guido y Amoedo, también siempre fue peligrosa y más aún porque los paredones en esa área son más cerrados a excepción de la Plaza actual que antes era un baldío que, generalmente, era utilizado por los Circos que visitaban la ciudad. Con el bajo nivel en Guido-Amoedo, se redujo el peligro.
Lucas Valledor Mi viejo se iba a laburar y escuchó una explosión y corrió, hasta llegar al lugar, estaba en la estación, fue unos de los primeros en llegar, se quedo ahí ayudando a sacar gente. Él era policía en ese entonces.
José Ignacio Pastorino Lo recuerdo perfectamente, yo tenía por esa época 17 años y vivía en Ranelagh y esa tarde de domingo (Día de la Madre) con mi amigo Daniel nos dispusimos ir a Quilmes a tomar mate con unos amigos. Tomamos el tren y como solíamos viajar de colados nos sentamos en el último asiento del último vagón. Al llegar a Guido el tren se detiene, transcurre un largo periodo de tiempo y el tren seguía allí. Mi amigo me invita a que nos bajemos y tomemos el 324 ya que, según parecía el tren no se iba a mover de ahí por un largo rato; "me fumo un pucho y si no arranca vamos" le dije. Cuando estaba por terminarlo veo que un canillita, que se asoma por el estribo, tira todos los diarios y se tira del vagón. No llegué a entender por qué lo hacía, tampoco tuve tiempo, un sonido ensordecedor y una estampida me aturdió de sobremanera. Vi bebés expulsados de los brazos de sus madres como proyectiles, gente eyectada como muñecos y lo que me aterró es ver como el vagón en el que estábamos se aplastaba como si fuese de papel. Como solía viajar muy reclinado (casi acostado) en mi caso el techo quedó a 10 cm de mi cabeza y no llegó a tocarme. Mi amigo, en frente, sí había sido golpeado y estaba desmayado frente a mí. Pasado el colapso solo se escuchaban gritos y quejidos; pensé en quedarnos y esperar que nos rescaten pero un denso humo (proveniente de la máquina) me asustó; imaginé que moriríamos quemados en ese sarcófago de metal. Saqué fuerzas de donde no tenía, cargué a mi amigo y salimos tambaleando por lo que quedaba de puerta. Cuando llegamos a Guido él ya se había repuesto y pudimos seguir caminando, al principio sin rumbo fijo y más tarde a tomar el 324 según nuestros planes. No teníamos real dimensión de la catástrofe hasta llegar a la casa de nuestro amigo en donde por la TV pasaban la noticia. Yo esa noche volví a nacer.
Manuel Oviedo Yo vivía en Amoedo a 30 cuadras del lugar, y tal vez por ser domingo y lluvioso, había más silencio que un día laborable, desde allá se escuchó el estruendo que produjo el choque, casi llegando las 7 de la tarde...
Walter Cai Ese día, me acuerdo perfectamente, ya que murió mi amigo Freddy que estuvo viajando en tren toda la tarde. A las 18 hs más o menos fue el accidente. A dos chicos que estaban con él que los sacó un hombre cuando vio venir el tren, pero Freddy no pudo escapar.
Mariana Centurión Estos días me anda rondando este recuerdo espantoso. Era mi hermana la que viajaba después de visitar a su novio que era colimba. Su retraso a la hora de llegar, la incertidumbre hasta que tocó el timbre de casa. Unos muchachones la estaban molestando a ella y a su cuñada y debieron cambiarse de vagón. Ese lugar terminó siendo el de mayor impacto. Una suerte de "destino final" fue el que experimentaron.
Héctor Tassino Yo viajaba en el segundo tramo del primer vagón, Fanga Petrocchi de La Plata un amigo mío que también jugaba al hockey iba en el otro tren que estaba parado, falleció desnucado; era muy alto, el tren iba lleno. Había llovido y estaba lleno de barro ya que habían replanado el terreno. Venían cientos de personas que visitaron los colimbas del Bim 3. Yo rompí con la cabeza el separador de vagones y me cayeron todos los cuerpos del resto del vagón; el primer tramo, como se ve en la foto, desapareció. Cuando bajé del tren salté como un metro y medio de altura, ya que se había elevado al doblarse para abajo la primer parte, con una chica en brazos que le dolía la espada, me enterré hasta las rodillas. La gente se veía apilada por las ventanillas y mutilada. Lentamente llegué a la calle y ya estaban llegando ambulancias. Pase 10 días sin dormir, me despertaba el estruendo… y dos meses más soñando con el nene que pedía limosnas que durante varios días nadie reclamó el cuerpo. Yo le había abierto la puerta para pasar a la primer parte del tren, a él y a otros ya que era de esas puertas corredizas que nunca andan. Hasta hace poco tenía el boleto. Los milicos taparon todo. Jamás podía haber 37 muertos. Iban todos parados apretados y el tren chocó a más de 45 km/h. De los dos trenes sacaron fallecidos. Todavía recuerdo los gritos, los lamentos, la sangre y el estruendo del choque, un ruido parecido al de las cataratas en la Garganta del Diablo. Una tremenda experiencia…
Alfredo Ramón Yanelli Este terrible accidente me marcó creo yo para todo la vida. Trabajaba en frente, justo en la pista de karting junto a mi amigo Cacho fui el primero en entrar, si ven la foto los bomberos me están ayudando a mí, que estoy en el interior justo en esa ventana asistiendo a los que quedaron atrapados entre los hierros, les cuento una anécdota: yo en ese momento para ayudar a un chico peruano que estaba atrapado desde las piernas y nivelarlo lo ato con mi campera, con el transcurso de las horas y ya lo único que quedaba eran los cuerpos de los fallecidos, salgo por recomendación de los bomberos y me retiro hacia el predio del karting, cuando paso el cordón policial me acuerdo de la campera y quiero regresar para recuperarla y termino preso por discutir con un policía. Luego con el transcurrir de los años estando en la casa de mi abuela en el barrio de Tolosa frente al predio de talleres ferroviarios veo las chatas con desaguase de trenes viejos y los voy a ver de cerca, recorriendo las chatas veo entre los hierros de un vagón mi campera todavía atada y créanme no tuve el valor para sacarla. Hoy día se lo cuento a mi esposa y no sé si me cree, pero yo siempre lo voy a recordar hasta el último de mis días.
Celeste Lorenzetti Yo iba en ese tren era chica, estábamos entre el vagón que se incrustó y el que quedó colgando tuvimos que saltar, vi una persona sin cabeza. No encontrábamos a mi papá. Alguien nos subió a un auto y nos llevó al hospital de Quilmes. Hasta la noche no supimos nada de él, por suerte estaba ahí herido, pero bien. En realidad fueron más de 100 muertos y muchísimos más heridos. El hospital estaba re lleno, gente herida en el patio una al lado de otra. Era el Día de la Madre así que imagínense un tren a full, entrabamos a presión, fue horrible. Un día que jamás olvidé, y a raíz de ese accidento ahora quedé con una epilepsia. Obvio el ferrocarril mintió desde el minuto cero sobre las victimas y los heridos. En Tucumán mi papá figuraba en la lista de los muertos, mi tía que estaba allá casi se infarta...
Beatriz Liliana Marcos Yo fui una accidentada del tren y también del choque con los bomberos, recuerdo que después del choque me subieron a una camioneta celeste con mucha gente, fue terrible.
Lucas Gabriel Díaz Hoy se cumple 35 años de esta terrible tragedia (2017)
Carlos Lapegna Yo trabajaba en Policía, Fui el primero llegar con mi compañero. Hoy todavía no puedo olvidar el terror y la tristeza de semejante tragedia. Que Dios guarde siempre a niños, mujeres y hombres que murieron en ese accidente.
Leonel Simonetto Faltó mencionar el accidente ferroviario de 1981, donde un tren de pasajeros embistió a un tren carguero, en Brandsen. Y el otro en 1964, cuando un tren de pasajeros embistió a un tren carguero cerca de la estación Altamirano. Es una casualidad que las locomotoras de dichos accidentes tenían de sobrenombre ‘luciérnaga’. Uno en 1964 y el otro en 1981
Uno el 1 de febrero y el otro el 8 de marzo, respectivamente.
Pam Ela Ese día falleció mi papá. Yo apenas tenía seis años. Tengo en la memoria la imagen de una portada de diario en la que aparecía una foto en donde dos personas estaban sacando el cuerpo de un hombre. A pesar de que estaba en blanco y negro logramos distinguir los diseños del suéter. Se trataba de él...
Facebook ‘Ciudad de Quilmes’ el 26 de mayo de 2011/2017
Compilación, cometarios y compaginación Chalo Agnelli
EL QUILMERO, 2017