domingo, 27 de septiembre de 2020

"PASADO, PRESENTE, HISTORIA..." POR LIC. ARIEL GHIZZARDI

ALGUNAS REFLEXIONES PERSONALES SOBRE SU INCIDENCIA POLÍTICA Y SOCIAL, SU UTILIDAD Y ENSEÑANZA

Por Ariel Ghizzardi

Estamos regidos por el pasado, aunque si miramos a nuestro alrededor, nadie parece comprenderlo. Sucede que, excepto algunos pocos, no somos concientes del poder del pasado. Pero si nos paramos a pensar en ello, veremos que el pasado ha sido siempre más importante que el presente. El presente es como una isla de coral que asoma sobre el agua, pero que se asienta sobre millones de corales muertos bajo la superficie que nadie ve. Análogamente, nuestro mundo cotidiano se asienta sobre millones y millones de acontecimientos y decisiones que tuvieron lugar en el pasado. Y lo que cada uno individualmente añade en el presente, carece de la menor trascendencia.

Como nos dice Juan B. Justo, “El presente es un momento fugaz. Salimos continuamente del pasado, entramos a cada instante en el porvenir.” [1] Y ese pasado del que estamos saliendo constantemente es un enorme territorio que la mayoría desconoce.

Rara vez pensamos que ese pasado ha contenido múltiples promesas de futuro - futuro que es nuestro presente y también nuestro porvenir - pero que solo una de ellas se ha realizado: es en la que estamos viviendo. Como dice Arnold J. Toynbee, un historiador británico que fue famoso durante algunos años del siglo XX: “La transformación del pasado en futuro es el proceso que hace posible una sola de estas múltiples posibilidades y que deja en el limbo el resto de ellas”[2] ¿Por qué esa posibilidad se convierte en presente y no alguna de las otras? La respuesta está escondida en ese pasado que ignoramos.

Pensemos en un ejemplo de la vida cotidiana: un adolescente desayuna y luego va a un comercio a comprar el nuevo CD de su grupo favorito. El chico cree que vive en un momento moderno, en un puro presente.

Pero ¿Quién ha definido que es un “grupo”? ¿Quién ha definido que es un “comercio”? ¿Quién ha definido que es un “adolescente”? ¿O un “desayuno”? ¿O la religión que practica, la ropa que viste, lo que debe o no comer? Por no hablar de todo lo demás, del entorno social de ese chico: la familia, los estudios, el transporte, el gobierno, las leyes... eso que llamamos la cultura a la que pertenecemos. En resumidas cuentas, la sociedad en que vivimos. ¿Nos preguntamos alguna vez cómo se decidió todo eso? Casi nunca.

Nada de eso se ha decidido en el presente. La mayor parte se decidió hace muchos años. Cien años, quinientos, mil años. Algunas cosas, hace decenas de miles de años. ¿Quiénes, cómo y por qué lo decidieron?

Pensemos que nuestra historia, la de los humanos, comienza hace mucho tiempo y es consecuencia de la interacción del hombre con la naturaleza. Como dice George Novack, “La formación, reforma y transformación de las estructuras sociales durante el último millón de años no puede entenderse recurriendo a ningún ser sobrenatural, a factores ideales, a mezquinas causas personales o a causas invariables. El hombre se hizo a sí mismo, actuando sobre la naturaleza y cambiando sus elementos para satisfacer sus necesidades mediante el trabajo. El desarrollo posterior y la diversificación del proceso del trabajo desde el salvajismo hasta nuestra civilización actual ha continuado transformando sus aptitudes y características.” [3]

Somos, pues, la suma de los actos de nuestros antepasados - desde los más remotos a los más cercanos - en la lucha con la naturaleza para obtener de ella lo necesario para la vida humana. A lo largo de la misma, en forma colectiva, se fueron construyendo las diversas formas de organización social que en el transcurso del tiempo tuvo la humanidad.

¿De qué nos puede servir la historia, entonces? Siguiendo a José Luis Romero, podríamos decir de ella que: “...maestra debía ser - y seguir siendo - porque es capaz de enseñar a pensar históricamente y de descubrir al hombre lo que posee sin saber que lo posee.”[4] Y eso que poseemos, sin saberlo, y que nos moldea sin que nos demos cuenta, es el pasado.

Ese chico del que venimos hablando - y todos nosotros - está y estamos sentados sobre una montaña de pasado. Y no se da cuenta de ello. Su vida se rige por aquello que nunca ve, en lo que nunca piensa, que ni siquiera conoce. Es una forma de coerción que se acepta sin cuestionamientos. Con casi toda la actividad humana pasa lo mismo. No sabemos, por que se nos ha ocultado, que "... El presente incluye todo el pasado”,[5] tal como lo expresara Antonio Gramsci.

Siguiendo con el mismo chico, vemos que se muestra escéptico ante otras formas de control: las restricciones paternas, los reglamentos escolares, la publicidad política, las leyes. En cambio, el dominio invisible del pasado, que gobierna casi toda en su vida, no lo pone en tela de juicio. No conoce la historia, no conoce el pasado, y por lo tanto no conoce el presente, si aceptamos que conocer es explicar por razones. Lo mismo que la mayoría de los adultos.

Pero al hablar de historia, debemos recordar que esta palabra designa “...el proceso de la investigación en el pasado del hombre en sociedad”,[6] tal como lo dice otro historiador británico, Edward H. Carr: “Los hechos históricos son, por supuesto, hechos acerca de individuos, mas no de acciones de individuos llevadas a cabo aisladamente ... Son hechos acerca de las relaciones existentes entre los individuos en el seno de la sociedad ...”[7] Lo que deja en claro el escaso papel de los “grandes hombres” en el desarrollo de los acontecimientos históricos.

Pero nos es imposible olvidar el pasado, recordarlo es una ventaja evolutiva para los humanos como especie. La suerte de la especie no puede depender del redescubrimiento de la cultura por cada generación.

No es posible escapar a este control si no se puede conectar activamente la vida actual con ciertos condicionamientos sociales que proceden del pasado, sin darse cuenta de que lo que pasa en la vida actual está relacionado con cierto tipo de constricciones cuyas raíces se hunden en el pasado remoto. Estas constricciones pocas veces actúan por medios materiales, tal como la violencia física: el control se ejerce casi siempre a través de un programa interiorizado que naturaliza el hecho de que las cosas son como son. Se transforman en habituales. Así, tal como lo dice Ángel J. Cappelletti hablando sobre la idea de la libertad en el Renacimiento "... la primer causa de la servidumbre (y más concretamente, de la sociedad dividida entre gobernantes y gobernados o, en otras palabras, del Estado), es el hábito.”[8] Es decir que hemos aceptado como natural a la sociedad dividida en clases, en la que existen pobres y ricos, explotados y explotadores, y por último, la existencia de un Estado al servicio de los poderosos.

Entre esas cosas naturalizadas está el resistirse a conocer lo que contradice ese programa. La experiencia y las investigaciones en el campo de las ciencias sociales proveen suficiente evidencia como para suponer con cierto margen de seguridad que la resistencia a conocer está ligada profundamente a diferentes prohibiciones sociales que pesan sobre el conocimiento. El conocimiento está ligado al cuestionamiento y la crítica social y por eso es peligroso.

¿Y, entonces, no podemos hacer nada desde nuestro presente/isla? Bien, podemos bucear para ver lo que hay bajo la superficie, podemos penetrar el suelo del presente buscando los restos del pasado que mantienen en su lugar a nuestra cultura y ver de qué está hecho. Podemos pensar por qué y cómo y quiénes intervinieron y cuándo y dónde pasaron las cosas, podemos conocerlo, podemos investigar nuestra historia Y así entender por qué las cosas son como son, qué configuró esta isla/cultura/presente en la que vivimos.

Pensemos en un problema técnico o social cualquiera, que este ocurriendo en este momento; lo vemos, podemos describirlo, casi, es como sacarle una fotografía y, aún más, a partir de ella, podemos intentar un diagnóstico y una solución, pero ¿será el diagnóstico acertado? ¿A partir de él podremos hallar la solución correcta, la que acabe con el problema con menor costo y esfuerzo, sin causar perjuicios?

Pensemos un poco más. La detallada descripción de un fenómeno - no importa dentro de que campo esté situado - solo nos indica la situación actual. No nos dice casi nada con respecto a cómo y por qué se llegó a esta situación. No tenemos bases firmes para la correcta solución del problema; nos falta conocer el cómo y el por qué, sin los cuales difícilmente lleguemos a una solución acertada. Un intento de remediar la situación/problema puede llevarnos a tomar medidas incompatibles con el proceso que lo ha causado. No podemos resolver un problema a partir de una visión “fotográfica” del mismo: necesitamos ver la película que nos explique cómo y por qué se llego a esta escena. Y para la sociedad humana y sus problemas, la película se llama historia.

Por eso mismo, el conocimiento del pasado - eso a lo que llamamos historia - es la herramienta social más poderosa que posee la humanidad. La historia no es una relación desapasionada de acontecimientos. Ni es el patio de recreo de los académicos que sobre ella discuten. Ni su finalidad es que obtengamos un conocimiento que es mero adorno o fuente de prestigio.

La finalidad de la historia es explicar el presente, decir por qué el mundo que nos rodea es como es. La historia nos cuenta qué es importante en nuestro mundo, y cómo ha llegado a serlo. Nos cuenta por qué las cosas que valoramos o despreciamos son las cosas que debemos valorar o despreciar. Y también nos cuenta qué ha de pasarse por alto o desecharse. Sin olvidarnos que todos estamos material y afectivamente implicados en los juicios de valor que hacemos. Al ser conscientes de esto, nos aseguraremos que los aspectos personales o grupales incluidos en el material/problema/situación que estudiamos no confunda nuestro análisis.

Y esto nos permite saber qué hacer para cambiar las cosas. Este es un verdadero poder, un poder profundo. El poder de definir toda una sociedad. Nadie puede tenerlo individualmente, ya que lo que cada uno agregamos es intrascendente, pero podemos tenerlo colectivamente.

Cada uno se puede construir a sí mismo, pero sólo puede hacerlo a partir de la imagen de lo mejor que la humanidad pudo desarrollar. Y la humanidad siempre pudo, afortunadamente, construir “modelos”. Tomar ejemplo de los mejores no implica una actitud pasiva, porque el ejemplo del otro es un llamado a la actividad, a la construcción y a la acción.

Dicho de otra manera, el individualismo no soluciona ni siquiera los problemas personales y mucho menos los colectivos, ni ayuda a cambiar el mundo. De nuevo en palabras de E. H. Carr: “La tendencia a proclamar al genio individual como fuerza creadora de la historia es característica de las fases primitivas de la conciencia histórica.”[9] Y más adelante agrega: “Todos los movimientos efectivos tienen unos cuantos adalides y multitudes de seguidores; pero esto no quiere decir que la multitud no sea esencial para su triunfo. En historia el número cuenta.”[10] Y hoy ya hemos superado esas interpretaciones individualistas y somos concientes de la importancia de las masas en la luchas por cambiar el presente y el futuro.

No nos sirve de nada conocer el pasado, si no es para entender el presente. Y si no entendemos el presente, mal podremos modificarlo. Y para modificarlo, debemos saber que nuestras acciones individuales poco cuentan, que eso es una tarea colectiva. Y la acción colectiva de los seres humanos actuando en sociedad, organizada racionalmente y con fines predeterminados, se llama política.

Cabe agregar una reflexión sobre la posibilidad de tratar de imaginar cómo habrían sido las cosas si tal o cual hecho del pasado no hubiera sucedido. Preguntarnos, por ejemplo: ¿qué hubiera sucedido si Perón hubiese fracasado el 17 de octubre? Sobre este asunto dice el historiador argentino Juan Carlos Torre: “Ahora bien, el desenlace del 17 de octubre no tuvo nada de inevitable. Durante esa jornada crucial se insinuaron cursos de acción que hubieran llevado quizás… al fracaso de la movilización popular...al eclipse político de Perón.”[11] Este tipo de ejercicio es llamado “Historia virtual” y Niall Ferguson, historiador que se incluye en esta corriente, dice que “Somos perfectamente conscientes de que no podemos viajar hacia atrás en el tiempo y hacer las cosas de manera diferente. Pero ocuparnos en imaginar contrafactuales de este tipo forma parte esencial de nuestra manera de aprender. Dado que las decisiones sobre el futuro están - por lo general - basadas en una ponderación de las consecuencias potenciales de diversos cursos de acción, es sensato comparar los resultados de lo que en efecto hicimos en el pasado con resultados concebibles de lo que podríamos haber hecho.”[12] Ahora bien, tanto Carr como Novack (y otros historiadores de diversas corrientes) rechazan esta práctica por considerarla inútil. Carr dice sobre el tema: “Nada es inevitable en la historia, excepto en el sentido formal de que, para haber ocurrido de otra manera, las causas antecedentes tendrían que haber sido otras.”[13] lan Kershaw la llama “experimento mental”, agregando: “Dado el elevado número de posibles variables que habría que tener en cuenta, esta fórmula degenera rápidamente en poco más que un juego de adivinanzas académico.”[14] En lo personal, creo que - realizado con prudencia y realismo - puede ser un ejercicio válido. Un buen ejemplo es el artículo mencionado de J.C. Torre.

No debemos perder de vista que la actividad, la construcción y la acción necesarias para poder cambiar el curso de los acontecimientos, es una tarea de conjunto. Pero el plantearse una “tarea de conjunto” implica el preguntarnos a donde queremos llegar. Como decía J. B. Justo: "... ¿Cómo guiarnos hacia el porvenir? Para ello es necesario ante todo querer andar, querer dirigir las actividades humanas en algún sentido. ... Esa intención práctica es lo propio del método para indagar las leyes de la Historia... No sabríamos qué preguntar al pasado sin nuestros anhelos para el porvenir... Para comprender la Historia hay que hacerla, defendiendo al pueblo con inteligencia y con amor.”[15]

Y para eso sirve conocer, estudiar y enseñar la historia.

Lic. Ariel Ghizzardi/2016

Compilación Prof. Chalo Agnelli

El Lic. Ariel Ángel Ghizzardi nació en Puerto San Julián, provincia de Santa Cruz el 15 de agosto de 1944. Sus estudios realizados son: 1961: Maestro Normal Nacional; Escuela Normal Nacional Mixta de Quilmes “Almirante Guillermo Brown”. 1972: Licenciado en Economía, Facultad de Ciencia Económicas, UBA. 1993 a 2008: Cursa en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA la  Licenciatura y el Profesorado de Historia. Su experiencia en la docencia se desarrollo: 1965/1983: 15 años de antigüedad en Enseñanza Primaria Común. 1982/1984: Profesor de Economía, de Organización del Comercio y de la Empresa y de Contabilidad en la Escuela Nacional de Comercio “Dr. T. Achaval Rodríguez”, Berazategui. 1986: Jefe de Trabajos Prácticos de Proyectos de Inversión, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Belgrano. 1986/1987: Profesor Adjunto de la cátedra de Comercialización, en la Licenciatura en Publicidad, Universidad de Palermo.

NOTAS


[1] Justo, Juan B.: (1969) “Teoría y Práctica de la Historia”; Ed. Libera, Buenos Aires  Pág. 6

[2] Toynbee, A. J.: (1964) “El experimento contemporáneo con la civilización occidental”; Emece Editores SA, Buenos Aires. Pág. 14

[3] Novack, G. (1975) “Para comprender la historia...”; Ed. Plunna, Buenos Aires. Pág. 34 y 35

[4] Romero, J.L.(1988) “La vida histórica”; Ed. Sudamericana SA, Buenos Aires. Pág. 62

[5] Gramsci, A.: (1975) “Cuadernos de la cárcel”; Ed. Einaudi, Turín (Italia) Pág. 137

[6] Carr, E. H. (1993) “¿Qué es la Historia?”, Ed. Planeta Argentina SA, Buenos Aires. Pág. 64

[7] Carr, E. H. (1993) “¿Qué es la Historia?” Ed. Planeta Argentina SA. Buenos Aires. Pág. 69.

[8] Etienne de la Boetie y la libertad política, en: Cappelletti, A. J.: (1986) “La idea de la Libertad en el Renacimiento”; Ed. Laia SA, Barcelona (España) Pág. 67.

[9] Carr, E. H.: (1993) ¿Qué es la Historia?, Ed. Planeta Argentina SA, Buenos Aires. Pág. 59.

[10] Carr, E. H. (1993) ¿Qué es la Historia? Ed. Planeta Argentina SA, Buenos Aires. Pág. 67.

[11] Puede verse la respuesta a esta pregunta en: Torre, J.C., VI. La Argentina sin el peronismo ¿Qué hubiera ocurrido si hubiese fracasado el 17 de octubre? , en: Ferguson, N. (director): (1998) “Historia virtual”; Grupo Santillana Ediciones SA Madrid (España) Pp. 273 a 311

12   Ferguson, Niall (director) (1998) “Historia virtual”; Grupo Santillana de Ediciones SA Madrid (España) Pág. 14

13    Citado por Ferguson, N., en: Ferguson, N. (director) (1998) “Historia virtual”; Grupo Santillana de Ediciones SA, , Madrid (España) Pág.56

[14] Kershaw, I.: (2008) “Decisiones trascendentales”; Grupo Ed. 62, Ediciones Península, Barcelona (España) Pág. 135

[15] Justo, Juan B.: (1969) “Teoría y Práctica de la Historia”; Ed. Libera. Buenos Aires, , Pp. 10 y 11

 


 

domingo, 20 de septiembre de 2020

“QUILMES, 14 MIRADAS QUE HACEN HISTORIA” - RESEÑA DE LAS MIRADA

 Chalo Agnelli

…un libro que reúne 14 trabajos de investigación histórica emprendidos desde distintas enfoques historiográficos... 14 Miradas que convergen en Quilmes, su gente, su historia. La tapa es una pintura del Maestro Ludovico Pérez, "La esquina de Andrés Baranda y Salta" (hoy calle Bombero Sánchez) del Barrio La Colonia. La geografía, la vida política y social, la música y la danza, la educación y sus artífices, la inmigración en distintas facetas, loteos y agrimensuras, entrevistas, el deporte, el accionar por el bien común... nada falta en este libro porque mucho aún tiene Quilmes para historiar y estos investigadores son su caudaloso Capital Social. Fue declarado por el H. C. Deliberante de Interés Municipal y Cultural  mediante el expediente  N°2-27955 del 18 de agosto de 2020.  Daré un paneo ligero sobre cada una estas Miradas, para que el lector tengo un atisbo de lo que se encontrará.

1. SAN FRANCISCO SOLANO: LOS INTENTOS DE AUTONOMÍA DEL LEJANO OESTE por Fernando Sannino

El primer trabajo es una reseña autorreferencial de la que el autor se despega luego para entrar en la sucesión las circunstancias inherentes a las posibilidades por la que los solaneneses transitaron para obtener la autonomía de San Francisco Solano, ciudad del Partido de Quilmes. El profesor Fernando Sannino presenta cinco factores que considera inhibidores de la autonomía municipal: los legales, políticos, territoriales, socio-culturales y económicos para concluir con el legado que dejaron los autonomistas a las actuales generaciones y las que vendrán.

2. LA RIBEREÑA JAZZ BAND - CUANDO QUILMES SONÓ COMO NUEVA ORLENAS por Leonardo Simón

De inmediato pasamos a la música, en este caso el jazz y su existencia en Quilmes desde mediados del siglo pasado. El autor nos lleva al Chicago del conurbano y nos trae Nueva Orleans a la Ribera. Sus cultores, sus intérpretes, bandas, blue, ragtime, dixiland,  discos, las FM, instituciones que lo frecuentaron… Una investigación que no tiene parangón en el ámbito local. “Siempre que hablo de jazz., me sale una vos pareja… El rock es una piscina, el jazz es todo un océano” dice Carlos Santana en el epígrafe que preanuncia la Mirada jazzística.

3. LA REVOLUCIÓN DEL 4 DE JUNIO DE 1943 EN QUILMES – EL DESEQUILBRIO DE LA PERDURABILIDAD por Chalo Agnelli

Ahora me toca a mí y los voy a transplantar a un Quilmes de los ‘40. Tras el segundo golpe de estado cívico-militar que vivió nuestra Argentina y después de la infame década de los conservaduros: ¿cómo resultaron esos años, de 1943 a 1948, para la organización política institucional del municipio? Destituido el intendente electo Dr. Manuel Cruz se pasearon por Quilmes 7 (siete) comisionados en 5 (cinco) años. Algunos sin saber a dónde venían, otros que creyeron que la comuna era un cuartel y los hubo de actuación histriónica. Hasta que llegamos al 1 mayo de 1948 con el intendente, ya en democracia, Dr. Eloy Numa P. Damonte y comenzó otro Quilmes y otra Argentina.

4. CENTENARIO DE LOS PRIMEROS MAESTROS QUILMEÑOS 1916 – 2016 Por Raquel Diana Gail y colaboración de Chalo Agnelli

En 2006, un grupo de alumnos, ex alumnos, docentes coordinados por la profesora Raquel Gail fueron al rescate del Archivo de la Escuela Normal de Quilmes (hoy I.S.P. N° 104) al que luego bautizaron con el nombre de la que fue la primera secretaria de esa institución “Silvia Manuel Gorleri”; Proyecto Piloto Nº 1 del Programa de Archivos Escolares y Museos Históricos de la Educación de la República Argentina. Los documentos recuperados en la organización y catalogación del Archivo permitieron, cuando la escuela cumplió 100 años, (2012) publicar el libro “Historia para un Centenario”, ya con tres ediciones. La investigación biográfica profesional recreada por Raquel Gail sobre las primeras 21 maestras y un maestro que en 2016 cumplieron 100 años de egresadas de esa centenaria institución, brinda, en esta Tercera Mirada, un aporte sustancial a desarrollo educativo de Quilmes y la región. Mi colaboración fue insignificante, tan sólo por haber sido voluntariado del Archivo de la que fue mi Escuela, mi Magisterio.  

5. TASSANO, OTRO NOMBRE PARA LA INMIGRACIÓN por Jorge Tassano, Roberto Tassano y Chalo Agnelli

“En todas las épocas la fuerza de la inmigración laburanta y brava diseñó la Tierra, trazó senderos y destapó vertientes, abrió cursos inesperados y diseminó su simiente para engrandecer las etnias, para calificar la especie”. Así comienza esta Mirada. Mirada que enlaza la incursión en viejos documentos con la historia oral. Tema, la inmigración, tan significativa en Quilmes como en tantas ciudades de la Provincia y el País todo. Los Tassano, una de las primeras familias que dejó la cuna italiana y eligió Bernal como su lugar en el mundo y para labrar un futuro para sus descendientes y fuentes de trabajos para sus paisanos. Semblanza de un trayecto de vida en esa localidad quilmeña, la de tantas familias inmigrantes que poblaron esta ‘gransurbonaerense’. Cinco generaciones que marcaron un hito de cultura y de progreso. Mirada que tomamos de las historias y las anécdotas de don Jorge y de su hijo Roberto quienes completaron esta investigación, que inauguraron pasados historiadores locales.

6. LA PRIMERA FUNDACIÓN DE BERNAL por Alejandro Gibaut.

Otra Mirada sobre Bernal. Don Félix, Santa Coloma y dos personalidades descubiertas entre archivos y hemerotecas de ultranza por el quilmero Gibaut coordinador general de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes. Esas dos proto-fundadores de Bernal fueron Jorge Temperley y Emilio Bunge, quienes el 15 de diciembre de 1872, cuando el ferrocarril Buenos Aires-Ensenada acababa de atravesar la peniplanicie quilmeña, hicieron el primer loteo, envión para la formación del pueblo de Bernal.

7. TRES REPORTAJES DEL PERIODISTA QUILMERO RICARDO DEBELJUH A VALORES DEL ARTE Y LA CULTURA DE QUILMES PARA EL MUNDO por Ricardo Debeljuh

Entre los valores de Quilmes para el mundo, Debeljuh puso su mirada sobre, Daniel Binelli, referente quilmeño de La Colonia de lo que fue el tango en ese partido del 'gransurbonaerense', heredero de una saga de badoneonistas que tuvieron vasta relevancia desde 1920 e hicieron de Quilmes un “Barrio de Tango”. Le sigue otro sonido, Yamil López, hijo del bajista Oscar “Mono” López, un joven guitarrista que empezó como autodidacta y luego frecuentó a “tremendos maestros”. Resultado, dos bandas significativas: “Beler” y “La Berisso”. Y se cierran los reportajes con la belleza y la gracia de Nadia Muzyca, quien desde su ciudad natal desarrolló una carrera extraordinaria en la danza. Convocada por Julio Bocca, revolucionó su vida y materializó sus sueños: el Ballet Argentino, el Teatro Argentino de La Plata y, el broche tan anhelado, el Colón. Tres valores de Quilmes para el mundo.

8. LA CALLE 889: LÍMITE OESTE DE UNA  CHACRA DE WILFREDO LATHAM EN VILLA LA FLORIDA EN EL SIGLO XIX por Juan Corvalán.

Otro trabajo que, como el primero, nos lleva al “cercano oeste” quilmeño, tan hurgado por este investigador quilmero desde Miradas anteriores. ¡Cuánto ignoramos sobre Quilmes y su historia! ¡Cuánto hay que aprender de Quilmes y su gente! Vecinos que hubo y desarrollaron una industria agroganadera, la primera de la región; industria de excelencia en aquellas épocas que era la referencia argentina en el mundo. Wilfredo Latham - cuyos restos yacen en el Cementerio de Ezpeleta - fue un empresario que tuvo una de sus chacras en lo que hoy es Villa La Florida. El trabajo ubica exactamente la propiedad de Latham, rigurosamente documentada por certeras agrimensuras, llamada “La Segunda Chacra” en esa localidad floreciente que perteneció luego a sus descendientes.

9. RECUERDOS DE UNA FAMILIA HISTÓRICA DE EZPELETA por Mauro Murillo

Volvemos con el trabajo de este joven quilmero de 18 años, a la inmigración. En este caso la inmigración vasca, principalmente del Iparralde o “País Vasco Francés” (con perdón de los euskeras) Familias que se asentaron al sur del pueblo de Quilmes, en Ezpeleta, y dieron sus apellidos a nomenclaturas de barrios y calles. Algunas de sus tierras son hoy parte del tercer Cementerio de Quilmes. Apellidos que, la característica endogámica quilmeña, hacen eco hoy en varios vecinos. Un trabajo genealógico y autorreferencial, cuyo autor, basa sus fuentes en la Historia Oral. La vida de estas familias entre fines del siglo XIX y hasta mediados del XX. En las fuentes orales, los protagonistas participan de la producción con sus memorias, guiados por el entrevistador, y además la fuente material de imágenes, fotografías, retratos, grupos de familia, han sido Miradas hábilmente empleadas por el autor. Relatos curiosos de su transcurrir y de su descendencia. Otra Mirada al fascinante tema de la inmigración.

10. HISTORIA DE LOS BARRIOS FERROVIARIO Y NAVAL DE EZPELETA – PARTIDO DE QUILMES – 50 AÑOS – 1968/2018 por Claudio Daniel Schbib

Esta Mirada nos vuelve a Ezpeleta y su crecimiento poblacional con la constitución de nuevos barrios. “El haber iniciado esta investigación, puso en nuestras manos un inmenso caudal de información que de no haberlo plasmado, con el tiempo se perdería parte fundamental de la historia de los Barrios Ferroviario y Naval de Ezpeleta”, nos dice el autor que tiene en su haber una amplísima y sustanciosa bibliografía sobre esa localidad quilmeña, en todos sus aspectos exógenos y endógenos. Nombres, personalidades, instituciones que fundaron estos barrios desde la humildad de sus posibilidades. Tras este trabajo de Historia Oral acaba, Schbib, de publicar un nuevo trabajo titulado: “Historia de Ezpeleta – Partido de Quilmes – Parte Segunda”. El cierre de esta Mirada, con una reflexión del recientemente fallecido Miguel Ángel Morelli, es un acierto descomunal que no solo define este trabajo, sino también, podríamos afirmar, todo el libro.

11. QUILMEÑAS HACIENDO HISTORIA, HOCKEY FEMENINO DEL QAC (1924-1969) por Marta Julia Oliva

Esta polimatía de Miradas entra ahora en el deporte. En la mujer en el deporte. El hockey femenino y la exitosa trayectoria en Quilmes, que alcanzó ribetes internacionales. Propiciado por Esther Ross, docente fundadora del High School en 1907, al año siguiente,1908, pasa a vestir en 1925, los colores del Quilmes Atlético Club, que resultó la pista de despegue de este deporte y fueron muchas las jóvenes que con apasionado entusiasmo lo frecuentaron. Fechas, nombres, “Las Imbatibles”, Holanda… páginas de historia que también son homenaje y reconocimiento a esas mujeres que se atrevieron, en una época que no era muy común, salir a competir en pericia y fuerza con los deportes masculinos más promocionados.

12. ARBITRARIEDADES DE LA JUSTICIA EN EL PAGO DE LA MAGDALENA SIGLO XIX por Mónica A. Cereda

Para este Mirada tomo el primer párrafo con el que inicia la autora su investigación: “El presente trabajo analiza y construye una interpretación de los litigios de los indios y los blancos que tuvieron lugar en el marco de la justica civil, en particular, y considerando como sujeto analítico a todos los indígenas que habitaban el Pago de La Magdalena al momento de litigar en los juzgados coloniales. El trabajo muestra como las justicias se desplegaban en la administración de dichos pleitos; que participación tuvo el indio querellante y querellado y finalmente, en qué medida los derechos establecidos por la legislación imperante se extendieron a este sector social en la práctica.” Este trabajo se suma al pleito emprendido  por la cacica Isabel Pallamay y el de la quilme Micaela Illescas que bien patentiza la benemérita Guillermina Sors en su imprescindible “Quilmes Colonial”, para entender los manejos de la justicia de esas épocas.

13. LA ADOLESCENCIA EN LOS AÑOS ‘60 – UN RELATO EN PRIMERA PERSONA por María Rosa Mariani

Una Mirada etaria y autorreferencial que nos lleva a pasada la mitad del siglo XX. Esa década de los ‘60 que fue de los jóvenes y de la mujer, de los defensores del idealismo y la equidad. Los jóvenes de los ‘60 cambiaron la historia de la humanidad. El rock y su despliegue en Quilmes: Vox Dei; la escuela como eje de la vida social y sus protagonistas, educandos y educadores: la Normal, el Nacional, el Comercial… y la vida de afuera: los clubes bailables, los asaltos, la vuelta al perro por Rivadavia y… Una precisa pintura de una época que no quedó en el tiempo, pues muchos de los protagonistas, como la autora, siguen desafiando lo convencional propio y ajeno. Puede ser una Mirada nostálgica, pero también una exacta recreación de un momento histórico mundial y específicamente quilmeño.

14. BREVE HISTORIA DEL CLUB DEL TRUEQUE por Rubén Ravera

Mirada histórica cercana. La respuesta de la comunidad aglutinada a una de las tantas crisis económicas que padeció el pueblo argentino. Y en este caso, la ciudad de Bernal fue cuna de esta idea de asociación, independiente de la administración estatal, con fines de utilidad pública que fue el Club del Trueque. Empezó en 1995, con la promoción de vínculos recíprocos y solidarios para paliar la violenta e irrefrenable inflación. Paso a paso nos narra el autor el proceso llevado a cabo por un noble grupo de vecinos. Y hoy: “El Club del Trueque sigue investigando y proponiendo ideas para ayudar a crear un mundo mejor, un planeta preservado y una humanidad que pueda llegar a las generaciones futuras con valores de amor, respeto y responsabilidad”.

***


Aquí se cierran estas Miradas, el cuarto libro de la Asociación Historiadores Los Quilmeros, una institución que se creó el 20 de diciembre de 2011. Son los títulos anteriormente publicados:

“Quilmes, 346 años y un Bicentenario (1666-1812-2012) 10 autores para un homenaje” (2012) Ed. Buenos Aires Books

“Un Territorio Tres Historias” (2014) Ed. Jarmat

“Quilmes, 350 años, un Bicentenario y un Centenario – 14 autores para 3 homenajes” (2016) Ed. Buenos Aires Books

Escribió Félix Luna: "Al final, con el prolongado correr de los años, no sabe uno, realmente, si lo que le ha interesado es la historia en sí o la vida de los hombres con sus intimidades, grandezas y pequeñeces... Empero, lo cierto, lo que se comprueba, es que la vida de los hombres y, en este caso, la de los que se han dedicado a indagar en el pasado, resulta a veces, amena y pintoresca. Pierde el engolamiento académico. Y en esto es lo que estamos..." (Del prólogo del libro) 


 



¡Consummatum est, cum laude!

miércoles, 16 de septiembre de 2020

LA COLONIA BARRIO DE TANGO - HECTOR TISCORNIA - SU VOZ

 Héctor Alejandro Tiscornia nació el 10 de agosto de 1920, en Quilmes, en una propiedad de la esquina NO de Carlos Pellegrini y Andrés Baranda, La Colonia (hoy allí hay una farmacia). En 1935, estudió canto con el maestro Hilarión Giménez Wilde, nieto del benemérito Dr. José Antonio Wilde. Tenía 15 años cuando debutó como cantor en el Teatro Colón de la Sociedad Italiana, con el tango de Horacio Petoroci “Lo han visto con otra” y el vals “Amante corazón”.

En el año 1937, Tiscornia, con la orquesta típica de Francisco Abbatantuono, se presentó en el Club “Sportivo Alsina”.

En 1942 entró a trabajar a la Cervecería y al año siguiente en Ducilo donde se jubiló.

Después de su jubilación se integró a la orquesta del Centro de Jubilados y Pensionados “Algo porque vivir”; reorganizando la orquesta de Abbatantuono que, también jubilado, actuaba en dicho Centro.

En esta institución, después de su viudez, conoció a la que sería durante 30 años su segunda compañera, también viuda, nacida en Quilmes (1912), Josefina Haydée B. Yori.

 Dejó definitivamente su barrio natal en agosto de 2008, un mes después del fallecimiento de su vital esposa. Él contaba 88 años y ella 96.

Chalo Agnelli

Ver en EL QUILMERO del jueves, 17 de enero de 2019 “Héctor A. Tiscornia - 1920-2008 - El último chansonnier”