viernes, 30 de octubre de 2020

JOSÉ OCHOA, UN CURA DE PROMOCIÓN SOCIAL


Por Chalo Agnelli

Hubo sacerdotes y religiosas visionarios y comprometidos con la dignidad humana, promotores de una obra que se adelantó a los novísimos cánones del Concilio Vaticano II. El apostolado cristiano y el dinamismo de estos hombres y mujeres también les valieron persecuciones y enemistades aún en el campo de la Iglesia Católica.

DE FALCES A BERNAL

España entre fines del siglo XIX y principios del XX, se debatía en incendios sociales y políticos, producidos por la guerra de la Independencia de Cuba, la aparición de los regionalismos, el fortalecimiento del movimiento obrero y la sostenida persistencia republicana como respuesta a los abusos de la monarquía y las clases privilegias. La inmigración española en la Argentina entre 1891 y 1900 fue de 73.600 personas, entre estos estaban los Ochoa, una de las tantos familias inmigrantes que buscaban un destino mejor para sí y para sus hijos.

José Ochoa nació en Santa María de Falces, parte suroeste de la Comunidad Foral de Navarra, España, el 18 de marzo de 1900, fueron sus padres don Práxedes Ochoa y doña Ventura Echarri. Era niño aún cuando la familia se estableció en Buenos Aires.

No fue difícil para sus padres, advertidos de su capacidad intelectual, para que ingresara en el Colegio Don Bosco que los Padres Salesianos regenteaban en la ciudad de Buenos Aires.[1]

Entrando en la adolescencia, movido por la vocación sacerdotal, el 5 de noviembre de 1913 pasó al Seminario de Bernal. Y aquí, el 29 de enero de 1917, recibió los hábitos de manos del padre inspector José Vespignani.[2]

Fue consagrado con profesión perpetua a la vida religiosa en Turín (Italia), adonde había sido enviado a estudiar Teología. Monseñor Gamba, quien le confiriera todas las órdenes ecle­siásticas, lo consagra finalmente sacerdote, el 11 de julio de 1926.

TRAYECTORIA. En 1927, lo destinan al Colegio de San Nicolás de los Arroyos, en la provincia de Buenos Aires, donde ocupa el cargo de consejero escolar, y simultáneamente se desempeña como profesor del Teologado Salesiano, tercer ciclo de la formación sacerdotal, después de pasar por el aspirantado y el noviciado.

En 1931,es trasladado a General Acha, en La Pampa, como catequista, y en 1932, vuelve al Colegio Don Bosco, donde se había formado, con el mismo cargo.


En 1934, a ocho años de su ordenación, retorna con alegría a Bernal, de donde guardaba el recuerdo de felices momentos de juventud, y comienza su labor parroquial hasta 1944; un hombre, un pueblo su gente, su historia…

En 1945, nuevamente será su escenario el anchuroso ámbito pampeano, lo designan director y párroco de General Pico, para pa­sar luego, con el mismo cargo, a Santa Rosa.

En 1960 es trasladado a Ensenada, donde continúa desem­peñando sus funciones de cura párroco, y en 1964 actúa, tam­bién, como director del Colegio Salesiano.

En 1967 es nombrado asesor espiritual del Colegio Sagrado Cora­zón, de La Plata, y capellán de las Hijas de María Auxiliadora.

OBRA CUMPLIDA EN LA PAMPA Y ENSENADA. Era un hombre de energía superior. A él se debe la construcción de la mayor parte de la actual Catedral de Santa Rosa (La Pam­pa), y parte de la ampliación del templo de General Pico. Fue asesor en la construcción de varias capillas, en las localidades de Santa Teresita, en el departamento de Guatraché,[3] la de Speluzzi,[4] la  de Vértiz,[5] la del barrio Villa Alonso[6] de la ciudad de Santa Rosa y echó las bases de las capillas de La Puma[7] y Dorila[8] de esa provincia; todas localidades muy jóvenes, en pleno desarrollo. Construyó el salón Don Bosco, en General Pico, para pro­mover las obras asistenciales, fundó el Club Bochófilo Don Bosco y el Hogar de Ancianos Don Bosco.

En Ensenada estableció el Jardín de Infantes, anexo al Co­legio Salesiano, y comienza con los grados primarios del Co­legio de la Inmaculada.

Debió andar ligero de equipaje José Ochoa para estar siempre dispuesto a los sorpresivos traslados que le exigía el voto de obediencia.

BERNAL. En once años de trabajo parroquial supo asimilarse a todos los estamentos del pueblo y sus organizaciones, impulsado irrefrenablemente en extender su cometido de dignidad humana, en el más amplio sentido, a todos los sectores de la comunidad bernalense.


Con sus fieles colaboradores los sacerdotes: Emilio Gantarutti, Francisco Gozesik, Abrahán Bonamino y José Russo,[9] acompañó con denuedo a la vecindad para levantar la capillas de San Antonio y en el barrio Los Hornos (Bernal Oeste) la de Jesús el Niño de Belén, cuya línea arquitectónica fue ideada por el Ing. Daniel Olmos. La piedra fundamental se colocó el 29 de octubre de 1939.

El local de la Escuela Vecinal de Villa La Perla, en Larrea 177, se había habilitado el 25 de mayo de 1925, provisoriamente en la casa de don Lázaro Molinari, y a cargo de las maestras María Yolanda Canessa, primero y luego de Juana Gavio. El 15 de febrero de 1930 bendijo el establecimiento el sacerdote Luis Correa Llanos, el segundo párroco que tuvo Bernal.[10] Cuando llega el padre Ochoa, la Escuela Capilla de Santa Teresita estaba flaqueando y por su iniciativa se obtiene un subsidio municipal, y tras otras mejoras el 9 de marzo de 1937, se abre la inscripción escolar para dos secciones de primera grado y preescolar.

En la sitio donde las tropas británicas invasoras habían pernoctado desde las 16 horas desde el día 1 julio de 1907, hasta las 9 hs. del día siguiente, la casa más antigua del pueblo, desde el 19 de abril de 1914, funcionaba un oratorio festivo salesiano administrado por la Hermanas de María Auxiliadora. Doña Gerónima Lezica de Cramer y sus hijos habían donado la propiedad a dicha congregación. En junio de 1936, bajo la dirección del padre Ochoa se comenzó a construir con planos trazados por el inefable Ing. Olmos la capilla de Santa Coloma. Al acto de colocación de la piedra basal asistieron el intendente Victoriano Huisi el presidente del H. Concejo Deliberante Ernesto Garibotti, el Pbro. Guillermo Brett quien procedió a la bendición y Ochoa que pudo dejarla terminada y bendecida el 23 de agosto de 1942.

El 13 de septiembre de ese año, con la dirección de la señorita María Elena Nieto, fundó el Hogar - Escuela Don Bosco. Y en 1941 creó el Hogar de Ancianas Margarita Bosco, que fue conducido por Ángela Ponti.

En Villa Mafalda[11] el Pbro. Luis Correa Llanos, había iniciado una misión en un galpón del vecino Juan Castellaro, simultáneamente funcionaba allí un oratorio salesiano, pero dicho centro se debió cerrar pues no se pudo seguir pagando el alquiler. La señorita Margarita Morris, presidenta de la Doctrina Cristiana, de acuerdo con el padre Ochoa obtuvo un terreno y, con la colaboración de gran parte de la vecindad del lugar, se erigió la capilla San Antonio, bendecida el 23 de agosto de 1942.

El siguiente paso fue instalar, tanto en Santa Teresita como en la capilla de Santa Coloma, talleres gratuitos para mujeres, servicio que en Santa Coloma habían iniciado las monjas, taller gratuito de Corte y Confección atendido por: Antonia Ricagno, Josefina Pavesi, Carolina Piccinini y Clara Beccheli, y una Academia Infantil dirigida por Mercedes Moreno. 

Su empeño era que todas estas asociaciones conserven su autonomía. Con este esquema organizó la Junta Parroquial con las diversas asociaciones conexas: La Federación de Maestros y Profesores Católicos, Hogar Escuela Don Bosco, Escuela Santa Teresita, Asociación de las Jóvenes de Acción Católica, Federación de Asociaciones Católicas de Empleadas (F.A.C.E); Academias para Obreras; Círculo de Obreros Católicos, Juventud Obrera Católica (J.O.C.), etc.

Además de las horas que ocupaban en la parroquia como consultor y consejero de las mujeres y los hombres de la comunidad. Periódicamente hacía visitas domiciliarias a impedidos y ancianos. Su accionar social y docente también fue de relevancia: "Como profesor de las escuelas secundarias, mereció la confianza de sus discípulos, que lo respetaban y admiraban por sus dotes personales, su cultura y bonhomía." [12[

Como cultor de la música, el padre Ochoa gozó de gran prestigio en La Pampa. Dirigió el coro polifónico en San Nicolás, en General Acha y en Bernal. Su virtud fue reunir coreutas no solo de las organizaciones católicas locales, sino también a gente de distinta procedencia social, de distinta extracción y de distintos credos.

Estaba absolutamente identificado con el folklore nacional, así quedó manifiesto con la creación del conjunto tradicionalista "La Huella" en 1950, con el fin de divulgar el arte autóctono y enseñar danzas y cantos en las escuelas públicas y privadas.

El periodismo también lo tuvo como protagonista con el semanario "El Amigo del Hogar", con las noticias parroquiales de General pico, La Pampa.

LA BIBLIOTECA

A poco de arribar a Bernal entable vínculos fraternos con otros jóvenes de la comunidad y comienzan a imaginar la creación de una Biblioteca. El 19 de septiembre de 1937 se inaugura oficialmente la Biblioteca Popular José Manuel Estrada acompañado entre otros muchos por don Domingo Di Carli y el benemérito vecino y ex alumno salesiano don Felipe Jorge Firpo, quien la dirigió desde 1937 hasta 1946. 

 “La figura del padre Ochoa adquirió relieves singulares. Algunos de esos momentos lo sitúan en el púlpito, donde siempre hablaba con claridad y elocuencia. Con puño de vasco sacude a veces el micrófono porque es verboso y pujante cuando se trata de defender los fueros de la justicia.” Decía uno de sus más cercanos amigos don Felipe J. Firpo, quien demostró en el libro “Un cura de promoción social”, con documen­tación fehaciente la obra espiritual, social y cultural reali­zada por el Pbro. José Ochoa en bien de la comunidad donde actuó y con quien fundó la Biblioteca Manuel Estrada, uno de los tantos frutos de la trayectoria laboral y plurifacética de Ochoa.

 Afectado por una pertinaz deficiencia cardíaca, murió el 24 de julio de 1968. En sus últimos años. Aún los problemas de salud irreversibles, no cejó en proseguir su empeñoso accionar impulsado por su tozudez euskera.

Investigación, compilación y notas Prof. Chalo Agnelli

Colaboración fotos y notas periodísticas Alejandro Gibaut

FUENTES

Biblioteca Popular José M. Estrada (1/10/1970) “Un cura de promoción social”. Impreso en los Talleres e la Dirección de Impresiones del estado y Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires. La Plata

Biblioteca Popular Pedro Goyena

Facebook “Bernal, su historia y su gente”

Valla, Celso J. (1970) “Bernal y los salesianos” Pro Manuscrito. La Plata.

NOTAS



[1] Ubicado en la calle Solís 252 del barrio de Monserrat en la CABA

[2] José Vespignani nació el 2 de enero de 1854, en la ciudad de Lugo, Italia. Perteneció a la S.D.B., fue inspector de su Orden en la Argentina. Fundador de la Basílica María Auxiliadora y San Carlos; inspirador y promotor, junto con Lorenzo Massa, de los de los Exploradores Argentinos de Don Bosco. Lorenzo Massa fue el fundador del Club Atlético San Lorenzo de Almagro.

[3] Santa Teresa o Colonia Santa Teresa en La Pampa fue fundada el 15 de octubre de 1921.

[4] Speluzzi, La Pampa, dentro del departamento de Maracó, fundada el 11 de noviembre de 1807.

[5] Vértiz localidad pampeana del departamento de Chapaleufú, fundada en 20 de septiembre de 1907.

[6] Villa Alonso se encuentra directamente al este del centro de la ciudad de Santa Rosa, La Pampa.

[7] Departamento de Quemú-Quemú en la provincia de La Pampa.

[8] Localidad del departamento de Maracó en La Pampa.

[9] El Pbro. José Russo fue profesor de religión en la Escuela Nacional de Artes y Oficios de Quilmes.

[10] A su vez era maestro en el aspirantado de la casa salesiana, egresado de esa misma Escuela Normal del colegio Pío IX de Bernal en 1904, Ver en el Blog EL QUILMERO del miércoles, 11 de septiembre de 2013 “Maestros formados en Quilmes antes de 1912” (colaboración)

[11] Villa Mafalda la delimitan las calles Caseros, Monteagudo, Av. Di­rectorio y Las Heras. Ver en EL QUILMERO del martes, 22 de octubre de 2013 “Villas (Barrios) del Partido de Quilmes – 1940” 

12 “Un cura de promoción social” Pág. 130

lunes, 26 de octubre de 2020

ESCUELA PRIMARIA Nº 23, DE BERNAL POR RAQUEL GAIL


UNA ÉPOCA QUE YA NADIE PUEDE RECORDAR

por Prof. Raquel Gail

Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes “Silvia Manuela Gorleri”

El año 1909 se crearon cuatro escuelas en el distrito de Quilmes, que llevaban los números 23, 24, 25 y 26. Las dos últimas estaban destinadas a adultos y funcionaban en el turno vespertino, para los trabajadores una vez finalizado su horario de labor. La Nº 25 estaba en el local de la Nº 13, en La Colonia, y la Nº 26 en el local de la infantil Nº 4, en Berazategui, donde era maestro y director don Atanasio Antonio Lanz Zabala.

La Nº 23, como bien dice el profesor Agnelli,[1] se crea por decreto del 19 de abril de 1909. Era Presidente de la Nación Figueroa Alcorta, Director de Escuelas Carlos Vega Belgrano e Intendente de Quilmes Manuel Ramella. Se hallaba a pocas cuadras de la estación Bernal en la quinta “La Violetas”, propiedad de Ángel Picasso, ubicada frente al actual edificio, en la manzana comprendida entre las calles San Martín, Lamadrid, Vieytes y Otamendi.


Fue su directora y maestra fundadora Aída Montes de Olmos. No inicia las clases hasta el 5 de junio por “falta de útiles”, según indican las planillas mensuales que se enviaban al Consejo Escolar. Tenía 13 inscriptos, concluyendo el año con 45 en 3 secciones. En 1912 funciona en una propiedad de Bautista Ballestrelli y desde 1914 en la de Aquiles Tenisse.

María Aída Montes, luego Sra. de Olmos, nacida en Cañuelas en 1886, se graduó Maestra Normal en 1908, ingresó a la flamante Escuela Primaria Nº 23 en 1909, como personal único. Tenía 23 años. Fue censada con su familia en Capital Federal (1895). Era hija de Martín Montes, agricultor español, y de Victorina Cardoso, argentina, nacida en San Miguel del Monte, en 1855. Sus hermanas fueron María Balvanera (1877), María Herminda (1879), casada en Bernal en 1923, Manuela Micaela (1882), Libia (1883) y Elina, todas nacidas en Cañuelas.

Con el rápido crecimiento de la matrícula, se incorporaron las maestras Aurelia Olcese y Emma Lucarini. La primera se desempeñó hasta 1916 inclusive, la segunda sólo hasta 1912. Ambas tenían diploma de Maestra Infantil. En 1912 ingresa otra Maestra Normal, la Sra. Clara Olimpia Girón de Lemos. Esta maestra, recibida en 1906, nació 13 de setiembre de 1883 en Pergamino, hija de Pedro Girón, francés, y Liberata Pedernera, argentina. En 1895 vivía en La Plata, con su madre viuda y algunos de sus hermanos: Jerónimo (Arrecifes, 1868), Juan del Rosario (Arrecifes, 1875) y Eusebia Juana (Arrecifes, 1879). Otros hermanos fueron Pedro (Arrecifes, 1870), María Liberata (Arrecifes, 1871), Emilio (Arrecifes, 1872), María Isidora (Arrecifes, 1874) y Pedro Faustino (Arrecifes, 1877). Se casó con Manuel Aniseto [sic] Lemos (n. 1872), hijo de un agricultor español establecido en Quilmes, el 1º de febrero de 1912, con quien tuvo cuatro hijos. Llegó a la escuela Nº 23 el mismo año de su boda. Al año siguiente pasó a la Nº 6 y en 1914 ascendió a Directora, cargo que ocupó en forma continuada durante varios años. En 1926 pasa a la dirección de la Nº 2 de Berazategui durante un año, en lugar de la Sra. de Rosalía Davel de Deambrosi. Falleció en 1978, a la avanzada edad de 94 años.

25° Aniversario de la Escuela Primaria N° 23, 1934.
 Orestes Mestorino, destacado pedagogo, y Margarita Esmoris fueron nombrados sucesivamente en 1913, pero ambos pasaron de inmediato a la escuela Nº 6, Mestorino en calidad de Director.

Mestorino era italiano, asentado con su madre María y su hermanita menor, Julia, nacida en Argentina, en una vivienda multifamiliar en Arenales y Río Bamba de la Capital, según el censo de 1895. La madre declara ser casada y haber tenido 7 hijos. Obtuvo el título de Maestro Infantil en los exámenes de 1912-1913 (Revista de Educación Nº 3, marzo 1913, pág. 430 y ss.) y de profesor de Enseñanza Secundaria en Pedagogía y Ciencias afines en 1914 (Revista Archivos de Ciencias de la Educación, Época II, enero de 1915, Tomo I, Nº 2, pág. 286). Maestro por excelencia, cuyo principal centro de preocupación siempre fue la escuela, en 1912 fue Director Interino de la Escuela Nº 9 de Pilar; pasa con igual cargo a la Nº 12 del mismo distrito; maestro de la Escuela Nº 9 de San Martín; en 1913 maestro de la Escuela Nº 23 de Quilmes; Director de la Escuela de Adultos Nº 27 (en el local de la Nº 6), donde dictaba aritmética y dactilografía, con retención del cargo anterior; de la 23 pasa a la Nº 6 con retención del cargo de la Nº 27; en 1919 es destinado como Director de la Escuela Nº 3 de Saavedra, donde creó la primera Cooperativa Escolar del país; en 1923 pasa a Director de la Escuela Nº 1 de Saladillo; en 1926 asciende a Inspector Seccional de escuelas (Revista de Educación, Año LXVII, Nº 4, ago-set 1926, pág. 1.041). Orestes Mestorino fue autor de varios libros de texto para la enseñanza primaria y artículos especializados.

Esmoris era hija de José Esmoris (Esmoriz) y de María Murialdo, nacida en Quilmes el 9 de mayo de 1887. Tenía varios hermanos: José Francisco (1884), Agustín Santiago (1885), María Emilia (1888). Fue aprobada en los exámenes para primer grupo en 1904 (Revista de Educación, 1905, Tomo IV, Nº 1-2, pág. 65). En 1906 se presentó a exámenes para maestra Infantil de 2º grupo (Revista de Educación Nº 1-2-3, 1907, pág. 274). Se desempeñó en la Escuela Nº 9 desde 1905 hasta 1910; al crearse la nueva Escuela Nº 2 en Berazategui pasa a ésa (1911) y en 1913 pasa a la Nº 23 donde permanece diez años. Es Directora-fundadora de la escuela Nº 37 (hoy Nº 8 de Berazategui) a partir de 1923 (Revista de Educación, 1923, Nº 7, pág. 379), ubicada en la propiedad de un belga llamado Humberto Lemal, en las calles 143 y 11 según la nomenclatura actual. Renuncia a ese cargo en 1926 (Revista de Educación, 1926, Nº 2, pág. 565), después de 20 años de labor.

En su reemplazo fue designada Francisca Santa María. También era quilmeña, hija de Ciríaco Santa María, comerciante, y Julia Cáneva o Cámera, y sólo trabajó dos años en el establecimiento.

En 1917 Aída Montes contrae enlace y pasa como Directora a la escuela Nº 12, de marzo a noviembre, para regresar luego a la dirección de la Nº 23, donde continúa hasta su renuncia en 1923 (Revista de Educación, 1923, Nº 8, pág. 989). Ese año ocupa el cargo directivo, siempre a cargo de grado, la Srta. Natalia A. Dolz Díaz, procedente de la Nº 12. Parece que se hubiera producido una permuta transitoria. Dolz había nacido en Chivilcoy en 1883. En 1906 se presentó a exámenes para Maestra Infantil, que aprobó satisfactoriamente (Revista de Educación Nº 1 y 2, 1907, pág. 270 y ss.).

También ingresa María Fertitta Mazzini, probablemente nacida en Maipú en 1896 y diplomada por la Escuela Normal Popular de La Plata en 1915 (Revista de Educación, Año LVII, julio de 1916, Nº 6, pág. 682). En 1926 pasa a la escuela Nº 19 (Revista de Educación, 1926, Nº 5, pág. 1.487) y al año siguiente a la Nº 6 de Bernal (Revista de Educación, Nº1, enero-febrero de 1927, pág. 244). Su hermana Angélica Adela ingresa a la escuela Nº 11 en 1920. Durante los años siguientes son Montes, Fertitta y Esmoris las tres maestras de la Nº 23.


FUENTES:

Además de las citadas en el texto, son fuentes las planillas de estadística escolar que obran en el Archivo Histórico “Ricardo Levene”, La Plata.

Prof. Raquel Gail, Quilmes 11 de mayo de 2020

NOTAS


[1] Ver en EL QUILMERO del martes, 25 de octubre de 2011 “Las Primeras Escuelas Primarias De Bernal” y en Agnelli, Chalo (2004) “Maestros y Escuelas de Quilmes” Ed. Jarmat, Quilmes.

 

 

jueves, 22 de octubre de 2020

FRANCISCO JUAN DEVICENZI, MUSEÓLOGO (1941-2020)


Por Chalo Agnelli

La museología argentina perdió recientemente a uno de los más activos profesionales que se desempeñó durante décadas en instituciones de Quilmes, la ciudad de Buenos Aires y muchas otras del interior del país, Francisco Juan Devicenzi, “Quique”, murió el lunes 19 de octubre de 2020, en el sanatorio Güemes de la CABA.

Para resumir su amplia trayectoria recurrimos a la nota que el domingo, 27 de abril de 2014, realizamos en EL QUILMERO en ocasión del reconocimiento que Devicenzi recibió de ADIMRA la Asociación de Directores de Museos de la República Argentina.[1] Decía la gacetilla de prensa que no llegó:

    ADIMRA quiere reconocer la labor docente, museológica y cultural realizada por el Lic. Francisco Juan Devincenzi. En este sentido es importante destacar que este gran amigo de nuestra institución se desempeñó en diversas organizaciones como son el Museo Histórico Nacional, el Cabildo de Buenos Aires, el Museo del Traje y el Museo Roca e Instituto de Investigaciones Históricas llevando adelante exposiciones, cursos y guiones de visitas guiadas. Como voluntario también colaboró en el Museo de la Casa de Gobierno, en el Museo José Hernández.

En la provincia de Córdoba trabajó en el Museo Fray José de San Alberto, en las Mercedarias del Niño Jesús y en el Museo Brocheriano. En Catamarca lo hizo en el Museo Antropológico Carrizo organizando cursos de historias regionales en distintos lugares de la provincia llegando hasta Belén. Participó en numerosos congresos museológicos aportando ponencias.

Fue becado por el ICOM para asistir a las conferencias internacionales de Noruega y Austria. Por otra parte participó en los encuentros regionales de América Latina. Recibió innumerables premios como el Dr. Benjamín Redondo, el Candil, el Kilme de Honor, el Cervantes y el Reino de España a la trayectoria entre otros. Realizó distintos circuitos turísticos y museológicos como el “Browniano”, “Integrando los museos de Quilmes” recibiendo por ello el “Premio a la Docencia Turística". Es Técnico Nacional Superior en Museología Histórica, Guía de Turismo, Bibliotecario Profesional, Máster en Cultura Argentina y Licenciado en Museología.

Ha dado numerosos cursos. Asistió a más de trescientos encuentros organizando diversos aspectos de los mismos. Su reciente actividad profesional ha sido Subdirector de Museos en la Municipalidad de Quilmes habiendo trabajado previamente casi diez años “ad honorem” formando actualmente, desde hace casi veinte años, las cátedras de instrumentación profesional y las específicas de la Carrera de Guías de Turismo en institutos terciarios y desde hace casi treinta años participando en la concientización turística de adultos de la Escuela 29 (ex experimental de Adultos Manuel Belgrano).

Quique nació en Avellaneda y como Guillermo Enrique Hudson un 4 de agosto de 1941, exactamente cien años después que el primer naturalista y escritor quilmeño, algo que lo enorgullecía mucho. Una vez egresado de la Escuela Nacional de Museología que funcionaba en el Cabildo de Buenos Aires ingresó en la Universidad del Museo Social Argentino. Trabajando en el Museo Roca entabló una estrecha amistad con Hebe Clementi[2] su directora.

Fue el último director del Museo Guillermo Brown de Bernal y del complejo museológico de Quilmes que dio a esas instituciones el relieve y la jerarquía que le habían proporcionado sus fundadores y la impronta de quien consideró su maestro en lo local, el historiador José Abel Goldar. Precisamente fue en la casa de este historiador quilmeño y ex director del Museo Brown donde lo conocí. Allí solía pernoctar cuando aún vivía en Avellaneda y se demoraba tarde en la noche quilmeña, actuando en eventos culturales.

Convocado por la profesora Palmira Bollo Cabrios, integró la Junta de Estudios Históricos de Quilmes desde 1978, en su segundo período, de la que fue protesorero y vicepresidente; fue distinguido Miembro Honorario en el tercer período de esta institución que este año cumple 80 años.

En 1981, como miembro de la Junta ideó el itinerario “Viajes por los tres siglos de Quilmes” y confección una “Mini-guía” de sitio quilmeños de interés, que el mismo condujo en varias ocasiones.

Con José A, Goldar fue el  autor  de un cuadernillo con la “Historia del Museo Alte. Brown” que editó la municipalidad y se distribuyó entre las instituciones educativas de la localidad. (1982) Participó en panelas, jornadas, congresos representando a la Junta. Era muy convocante, a sus conferencias a las que asistía siempre numeroso público, por su decir un tanto desenfadado, descomedido y a veces agudo. Lamentablemente ese temperamento no le permitió, en varias oportunidades, insertarse en proyectos grupales lo que hubiera sido enriquecedor por su inmenso potencial.

Cuenta el museólogo Rubén Ravera que fue un entusiasta colaborador del Museo Histórico Provincial “Guillermo Enrique Hudson”, llevando contingentes de sus alumnos de la carrera de turismo a ese maravilloso rincón varelense de “Los veinticinco ombúes”. También lo fue de la “Asociación Amigos de las Artes Quilmes.

 
En la Biblioteca Popular Pedro Goyena, realizó en los últimos años, cuando creyó que era una materia pendiente, el curso de computación, junto al Dr. Ricardo Angelino. Y siempre fue una presencia esperada en las actividades de esa institución.

Fue docente largo años en instituciones educativas de nivel secundario y terciario, profesor en la Escuela Municipal de Bellas Artes Carlos Morel y en el instituto Superior de Formación Técnica N° 173 de Lomas de Zamora.

Francisco Juan Devicenzi como albacea del Libro de Actas de la Junta fundadora (1949-1953), que por gentileza de la esposa e hijas del Dr. José A. Craviotto le fue destinado, tuvo el encomiable gesto de entregarlo oficialmente a la Junta, recientemente, el domingo 14 de junio de 2020. La responsable y gestora de esta diligencia fue su amiga la antropóloga Mónica Cereda, delegada en la Junta por Asociación Historiadores Los Quilmeros.

Quique, era un personaje muy particular. Nada escapaba de su amplia cultura
general. Últimamente solía sentarse al sol, en la vereda del bar que se halla en la esquina de Brown y Alsina y quienes nos lo topábamos, nos prendíamos con él en charlas fecundas llenas de recuerdos y de anécdotas.

Largos fueron los años que trabajó en la Municipalidad de Quilmes, en el área de Cultura. Quienes han trabajado con él recuerdan que si bien tenía sólidas ideas política, afirmadas en lo popular, como funcionario era de difícil encolumnamiento.

Ya no veremos su imponente figura en los actos culturales ni caminado por la peatonal Rivadavia. No se escuchará su voz estentórea y su sutil ironía. Una ausencia más que nos desbasta a los quilmeños, a la museología y a la cultura.  

 
La muerte es ese trayecto democrático que en forma fortuita nos hace a todos detener la marcha. La muerte de los seres queridos, cercanos, con quienes atravesamos la vida también nos despoja de pedazos nuestros, porciones de vida irrecuperables. Sólo la memoria y la consecuente misión de divulgar su existencia los devuelve.”

Prof. Chalo Agnelli

Aportes: María Rosa Mariani, Rubén Ravera, Mario Scalise, Claudio Schbib, Blanca Moure, Alejandro Gibaut.

NOTA


[1] Asociación civil con más de una década de existencia, QUE se organizó formalmente a partir del 10 de noviembre de 1995, con la Personería Jurídica Nº 604/98. Decía la nota de distinción

[2] Hebe Clementi, historiadora, docente y ex funcionaria de Cultura durante la gestión del ex presidente Raúl Alfonsín. Licenciada en Historia de América mantuvo mientras pudo, el ejercicio de la docencia en la Universidad de Buenos Aires, tarea que fue interrumpida en la recordada "Noche de los bastones largos", poco después del golpe de 1966. Un puesto similar en la facultad de La Plata sucumbió bajo el golpe de 1976. Escribió los ensayos 'La frontera en América' 'Juventud y política' y 'Formación de la conciencia americana' entre otros y en los 80 dirigió el Museo Roca y la Dirección Nacional del Libro.