jueves, 8 de octubre de 2009

LA LENGUA DE LOS QUILMES

EL CACAN LA LENGUA DE LOS QUILMES
Cacán


Fuente: http://paisdelosquilmes.blogspot.com
Colaboración del Ing. Alejandro Agnelli


Cacán, kakán y según algunas versiones, también kaká, cacá e incluso chaká, idioma hablado por la etnia pazioca en el noroeste argentino y Norte Chico chileno hasta aproximadamente mediados del siglo XVIII.

Distribución geográfica.
A la llegada de los españoles en 1535/1536 la mayor parte de la población autóctona de la región de las actuales provincias argentinas de Salta ( su centro-sur), Tucumán (su extremo oeste), Catamarca, La Rioja, norte de San Juan, oeste de Santiago del Estero, extremo noroeste de Córdoba, así como de las actuales regiones chilenas de Atacama ( su mitad meridional ) y Coquimbo hablaba un idioma propio llamado kakán.El sacerdote católico misionero Pedro Alonso de Barzana en carta a su colega el fraile Juan Sebastián fechada el 8 de septiembre de 1594 dice: "La caca usan todos los diaguitas y todo el valle de Calchaquí y el valle de Catamarca y gran parte de la conquista [provincia] de la Nueva Rioja y los pueblos casi todos que sirven [ encomendados] a [la ciudad de] San Tiago [Santiago del Estero], así como los poblados en el río del Estero [ el río Dulce] como otros muchos que están en la sierra [las montañas del centro norte de Chile] ".

Se considera que éste idioma se hallaba dividido al menos en tres grupos dialectales: el kalchakí en los Valles Calchaquíes, Santa María, Yocavil, el diaguita occidental en el Norte Chico y, al este de los Andes en los valles de Belén, Hualfín y Abaucán, por último el capayán en La Rioja, norte de San Juan extendiéndose acaso con el nombre de origen español indama hasta el oeste de Santiago del Estero y extremo noroeste de Córdoba, por su parte arqueólogos como Boman han supuesto que el kakán se hablaba (ca. el s. XV) por todo el oeste de la provincia de San Juan hasta la Cordillera del Tigre, esto es hasta casi confinar con el Aconcagua ubicado en el norte de Mendoza.

Filiación.
Lengua del grupo andino presenta rasgos que parecen emparentarle con el mapudungun, el cunza y el runa simi, aunque éstos, generalmente de tipo lexical pueden deberse a "préstamos", se desconocen mayores detalles como para precisar su ubicación lingüística.

Características.
Este idioma fue ágrafo (sin escrituras completas), sus primeras transcripciones al español y al latín (con las limitaciones fonéticas correspondientes) se debieron a la actividad de los misioneros tras la conquista española del siglo XVI, Alonso de Barzana y Pedro Añasco escribieron hacia 1540 preceptos gramaticales y vocabularios, Barzana también redactó textos de doctrina cristiana, catecismos, confesionarios, homilías, plegarias y sermones en kakán pero estos no fueron publicados. Uno de los misioneros – Lozano – expresa que sus colegas, los frailes Hernando de Torre Blanca y Diego de Sotelo: "eran peritísimos en el idioma cacano (...)
Y, añade: es [el cacán] una lengua dulce y armoniosa, tenía dificultades enormes de pronunciación, a tal punto que sólo lo percibe [entiende] quien lo mamó de leche, porque es en extremo arrevesada [gramaticalmente] y forma sus voces en sólo el paladar.
Como el kunza, el kakán casi con certeza era una lengua polisintética, de modo que a partir de diversos morfemas, según el contexto, se formaban lexemas.
Así el arrevesamiento probablemente habría estado (desde la perspectiva de los hablantes de otros idiomas) no sólo en el plano gramatical sino en el semántico, por ejemplo la palabra vichi (cuesta) parece haber sido utilizada (según el contexto) también con los significados antonómicos de descenso y de ascenso. Algo semejante se observa en anko o ango, su significado principal parece haber sido el de "aguada" en y esto se corrobora si se nota que se compone de las palabras an (alto) y ko (agua), es decir "agua de altura" o "agua en la altura", pero también habría sido prácticamente un sinónimo de kata (ladera, faldeo) y translaticiamente o metonímicamente habría significado a un poblado de montaña (en cuanto a que un poblado en un sitio seco como el de las montañas pobladas por los paziocas requería sí o sí de una aguada), pero también la misma palabra anko (siempre según el contexto) parece haber significado a un yermo, a la sequedad acaso porque los poblados ubicados en las aguadas de montaña lo estaban también en regiones áridas, en todo caso lo más probable es que una palabra variara substancialmente de significado según la zona dialectal.Y las zonas dialectales del kakán muy posiblemente abundaron por dos motivos: en el extenso territorio que habitó esta etnia nunca llegó a darse un estado centralizado pazioca (o "diaguita"), o en su defecto un gran centro cultual, que favoreciera la unificación normativa de esta lengua, por otra parte el territorio pazioca estaba muy subdividido por elevadísimas montañas y extensos desiertos, tal subdivisión ha de haber favorecido una fuerte diversificación dialectal.
Tal dificultad explica que los misioneros e incluso conquistadores prefirieran como lengua vehicular la ya lengua general runa simi en lugar del idioma kakán.
Desde 1634 comenzó a ser obligatorio el uso del castellano.Una ordenanza real de 1770 estableció que sólo se usase el español, esto motivó prácticamente la desaparición absoluta de este idioma que parece haber dejado sus rasgos fonológicos en los "acentos" regionales, mientras que gran parte de la toponimia vernácula mantiene las palabras cacanas aunque desconociéndose casi siempre su significado.La mayoría de las palabras que de este idioma se mantienen se observan en apellidos (pero el problema es que el significado de los mismos o se ha perdido o es actualmente muy dudoso) y (la principal fuente actual para elucidar los significados) la toponimia.
Entre las pocas palabras con significado aún conocido se observan las siguientes:

Ai, huay, wai=vuelta.
Am, an=alto.
Aman=arbustal, herbal.
Ampa= curso de agua, río.
Ampu, apu = jefe principal, señor.
Amnan, anam= padre
Ani=cielo.
Anka = ¿cóndor?.
Anko, Ango = aguada, poblado en un faldeo.
Anta= montaña.
Anto=sol.
Ao, hao, ahao = sitio, paraje, lugar, caserío.
Arau=greda.
Ato, atoh=zorro.
Ay=cerro principal, montaña.
Aya=sepulcro, seco, árido.
Aybe=especie de paja (Stipa paposa).
Bal, hual= redondo.
Chan=combate.
Chi, chin = silencio.
Chi(2)=cosa enhiesta.
Chil'li= gotear ( por extensión: llover, nevar ).
Gasta = pueblo.
Güi, bis, kix= espina.
Ha, hak, kak= peñón.
Hasi:tosca, loma de tierra compacta.
Huala=extenso, amplio, importante.
Huako=hondonada.
Huil= quebrada.
Huilla=pradera.
Huillis = vizcacha.
Hume=jume (planta psamófila).
Huyu=cerro (en especial los de forma cónica).
Isma, ishma, ismi=pájaro.
Ka = águila, ¿cóndor?.
Kalcha = bravo.
Kak = piedra.
Kakanchik (transcripto al castellano: "cacanchic")=Nombre de una deidad al parecer de la fertilidad.
Kas= blanquecino.
Kata = faldeo, ladera.
Kaylle=idolillos que solían labrarse en cobre.
Ki = muy, una variante parofónica (gi, ki)= espina.
Kimil = cactácea.
Kkuli=trabajador.
Ko, po = agua.
Kochan= laguna, pantano, fango.
Kolal = jefe, "cacique".
Kulan = mejor.
Kuña=apuro.
Lan= cáutamente.
Luka = vivienda.
Machi= "chamán", "mago".
Man = hacia.
Marka = fortaleza, fortificación.
Motí"=maíz.
Niki, ñiki = aprehender.
Nono = seno de mujer (mama). Oha=obscuro.
Olta=pozo.
Pagan, "paganzo"= puma.
Pal'la=hablador.
Papak(a) = secreto, oculto.
Pa, pe=zona.
Pihe:abispa colorada.
Pissi = pequeño.
Polko = banda de hierbas para ceñir cabezas, especie de "vincha".
Puke = espina.
Sana=negro.
Saño=barro, arcilla.
Shinka=suncho, chilca (planta compositacea espinosa –Flourencia tortuosa–).
Si=brecha, endidura, separación.
Sin=rodear.
Singui, sikki, inki = mejor.
Suu: Parte asignada en un reparto tras un trabajo).
Ti = brillo, resplandor.
Tin, tinah=metal/es.
Titakin (transcripto al castellano titaquín): soberano.
Tino = unión.
To= fatiga, apunamiento.
Tuk=¿resplandor?, cocuyo.
Ual, hual=pendiente, hondonada.
Uil=serpiente.
Uka= ensenada, bolsón entre montañas.
Uaya, walla, ualla,hualla=montaña.
Vichi=cuesta.
Ya=sufijo diminutivo.
Yakta=región, territorio.
Yan=camino.
Yoka = cerro.
Vil = sitio.
Wama, uama= madre.
Watun, uatun = grande.
Wil=caer. Wipo=cierta especie de pez.
Zupka="altar", lugar de sacrificio.

Fonología
Tal cual se ha indicado, para quienes no le tenían como lengua materna, el kakán era una lengua en extremo difícil, Barzana expresa que es
lengua tan gutural que parece no se instituyó para salir de los labios
Sin embargo la palabra gutural no parece ser la correcta sino que está indicando una gran frecuencia de fonemas de articulación palatal tal como lo indica la serie: [ch], [sh], [ñ], [ll], [y], [k], también resulta bastante frecuente la [g] oclusiva velar, mientras que la "b" con que los cronistas coloniales han transcripto muchas palabras parece corresponder generalmente a la consonante continuada sin fricción [w]; por otra parte llama la atención la infrecuencia de la [d].
Así es que corresponde hacer notar lo siguiente: las palabras de la lista fueron inicialmente transcriptas al castellano de modo que en lugar de la k usada en este artículo las transcripciones previas al castellano lo fueron utilizando la c antes de a, o u o el dígrafo qu antes de i, e; de un modo semejante las palabras aquí transcriptas con h sonora lo fueron al castellano arcaico con x y luego con j o – antes de e, i – con g. La w con valor vocálico aquí utilizada ha sido frecuentemente transcripta al castellano con el dígrafo gü antes de i e, o directamente gu (sin diéresis)


Fuente: http://paisdelosquilmes.blogspot.com/2009/08/el-reencuentro-entre-los-quilmes-y-los.html

miércoles, 7 de octubre de 2009

EL COLEGIO NACIONAL DE QUILMES - ORIGEN




Prof. Chalo Agnelli


Siguiendo la proposición que 10 años atrás había hecho el maestro Atanasio Antonio Lanz en el homenaje que le hicieron colegas y amigos en el Club Social, cuando fue nombrado inspector de la Provincia y que dio origen a la Escuela Normal de Quilmes, el director de esa institución José Domingo Sosa del Valle, delegado de los Centros
José D. Sosa del V
Educacionales de Quilmes en los homenajes a Bartolomé Mitre realizados en la Capital Federal con motivo del centenario de su nacimiento, tuvo la inspiración de homenajear al fundador de los Colegios Nacionales propiciando la creación de un establecimiento de esta índole en su ciudad por adopción. 
Así lo conciben con el maestro Doroteo Yoldi, el Dr. José U. Orengo y los docentes que junto a los nombrados firman el acta fundacional en esa primera asamblea del 11 de febrero de 1922: Fortunato Cichero, Olivio Acosta, Cornelia V. Cichero, Sarah Cichero, Lilia Nieves Bruno de Raris, Angélica Morales Gorleri de Ferrero, José Ferrero, Ana María Borzi de Faragó, Catalina Borzi, María Manuela Job Ramírez de Francis, Antonio y Evaristo Iglesias, Rafael Barrios, Guido Girotto, Antonio y Eduardo Colombo, Juana y Raquel Sol. 
EL ACTA FUNDACIONAL 
Dice esa acta: “En la ciudad de Quilmes a once días del mes de febrero de mil novecientos veintidós, reunidos en asamblea en el local de la calle Leandro N. Alem Nº306, los profesores consignados al margen y que firman la presente acta, bajo la presidencia provisoria del Sr. José Sosa del Valle, resuelven crear
Doroteo Yoldi
un colegio mixto de segunda enseñanza que se denominará ‘Colegio Secundario Quilmes’ con asiento en esta ciudad y con las bases y orientaciones que determinarán en el reglamento General cuya redacción se recomienda a una Comisión Especial integrada por los señores Fortunato L. Cichero, Olivio J. Acosta, Rafael Barrios, Doroteo Yoldi y José Sosa del Valle, que deberá expedirse en el perentorio término de tres días”
    Así nació el Colegio Nacional Secundario Quilmes hace 99 años, bajo el lema “Filantropía - Ciencia - Constancia”. 
Colegio San Luis en la calle Alem pintura de Bloise
 EL ESTABLECIMIENTO 
Para iniciar sus clases el profesor Yoldi brindó el local de su escuela “San Luis Gonzaga”, en horas de la tarde y de la noche; Alem 306, entre Alvear y Mitre, [1] donde posteriormente tuvo el primer asiento el Museo "Quilmes de Antaño". Hasta  mediados de 1924 el colegio permaneció en ese domicilio y a partir de esa fecha compartió el edificio de la Escuela Normal Mixta, la vieja casona  que el "ladrillero" Francisco Ctibor había comprado, a principios de siglo XX, a la familia Clark, sus propietarios originales desde mediados del siglo XIX.
El 6 de marzo de 1927 se eligieron nuevas autoridades: rectora, Ana María Borzi de Faragó; vicerrector, Doroteo Yoldi; secretario, Julio J. Raris; presidente de la Asociación de Padres, José Sosa del Valle. Las clases, ese año, comenzaron el 21 de marzo desde las 14 a 19 horas.
Se iniciaron los trámites de oficialización a partir de 1928, a instancias de los señores Victoriano Imizcoz, Héctor y Horacio Ithuralde. Este último en 1930, tras el golpe de estado cívico-militar-eclesiástico, del 6 de septiembre, fue designado secretario privado del dictador militar José Félix Uriburu. Los trámites, afortunadamente, fueron breves y el 12 de octubre de ese mismo año, el establecimiento en ciernes para la formación de bachilleres, fue incorporado al Colegio Nacional Juan Martín de Pueyrredón de la Capital Federal y simultáneamente se confirmó a todos los docentes que habían colaborado ad honorem, hasta la fecha. 
Al acto de inauguración asistió el dictador Uriburu quien fue recibido por el comisionado municipal don Raúl Ithuralde, hermano de Héctor, comisionado de Quilmes desde el 18 de setiembre de 1930 hasta el 28 de febrero de 1932.
Don Victoriano Imizcoz (en el centro) y el Prof. Mezzadra (izquierda) Foto Alberto Moodie Imizcoz
   El 6 de diciembre de 1937 por decreto del Presidente Justo se le da el nombre del maestro “José Manuel Estrada” hoy Escuela Media N°14.
Ana María Borzi de Faragó
Fueron sus primero directores los profesores: José Sosa del Valle, Olivio Acosta, Doroteo Yoldi, Juan Canter, Juan Domingo Pozzo y ya oficializada, Ana María Borzi de Faragó, José Ulises Orengo; en 1956, tras el golpe de estado dictatorial, fue director interventor del Colegio el Prof. Antonio Colombo, también profesor de la Escuela Normal.
 Como se mencionó, los primeros ocho años los docentes trabajaron sin sueldo. La escuela disponía de una subvención fija de la Municipalidad para material didáctico. En 1923 se fundó la Asociación Cooperadora de padres que sufragaban los sueldos de los celadores y auxiliares y los gastos de luz y material didáctico. La primera comisión estuvo formada por el Prof. Sosa del Valle, Cristóbal Galli, Ricardo Humbert, Antonio Tropeano, Pedro Dreich y Luis Casabona.
Entre algunos de los docentes de aquellos primeros años se recuerda a Catalina Borzi, Armando Bucich, Carlos Barraza, José A. Craviotto, Oscar Echelini, José Orengo, Luis Ricagno, Enrique Rocca Rivarola, María Vazzano, Eleonor Welby, etc.
PRIMERAS PROMOCIONES
 La primera promoción de bachilleres la integraron: Edith Amor (luego farmacéutica), María Luisa Sheffler (abogado), Virgilio F. Gachassin (médico), Carlos Galli, César Lassalle, Alberto Peratta, Manuel Ramos, Manuel Rocca Rivarola (médico) Santiago Seredi y Pablo Espinosa (abogado y Secretario de Educación de la Nación en los años '50) De la siguiente, formaron parte: Esther Amor, Antonio Tropeano, Saúl Trinca (médico), Ernesto Garibotti (escribano y político) y Luis Casabona.
Escultura de J. M. Estrada donada por la biblioteca homónima del Bernal. Escultura de Oscar Albertazzi.
JOSÉ MANUEL ESTRADA 
El 17 de setiembre de 1958 la Biblioteca Popular José Manuel Estrada dirigida por don Felipe Firpo, su fundador,  donó al Colegio una escultura de José Manuel Estrada, realizada por el escultor Oscar Albertazzi, en cuya base se colocó una plaza que reza: "Pienso que menos educa el que menos ama", hoy la estatua se halla en el patio próxima a al ingreso al nuevo establecimiento.
Prof. Rosa Bucich de von Scoultz
Dejaron una impronta imperecedera durante su gestión directiva dos educadoras de elevada formación y compromiso: Rosa Bucich de von Schoultz, mujer destacada en la vida cultural quilmeña, hermana del profesor y ex intendente don Armando Bucich, y Palmira Sagrario Bollo Cabrios, prestigiosa historiadora y presidenta de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes en los últimos años. Fue la fundadora de la biblioteca “Florentino Ameghino”, el 11 de setiembre de 1975. Durante su gestión fue incansable promotora, junto con las autoridades de la Escuela Normal, para obtener un establecimiento acorde a los fines educativos en el predio que compartían desde mediados de 1924.
Palmira S. Bollo Cabrios "Mirita"
Fue su sucesor, el Prof. Carlos Scalise quien junto con la Prof. Ana María Borzi de Faragó colocó la piedra fundamental del anhelado edificio. 
LA ESCUELA DE ENSEÑANZA MEDIA Nº14 
En los últimos años dirigió la institución la profesora e historiadora, miembro de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes, María del Carmen Aizpurúa y luego la profesora Nora Rozic con un notable plantel docente en un confortable edificio propio. Están a cargo de la biblioteca las docentes: Aída Muzzalupo, Elizabeth Francken y Mora Camarero Deprati de Baratti, quien realizó un detallado trabajo en el archivo histórico del establecimiento iniciado por la profesora Mirita Bollo.
    El Colegio Nacional hoy, ocupa la misma manzana con la Escuela Secundaria N°20, el Instituto Superior del Profesorado Nº104 y el Jardín de Infantes Nº949, que integran la Unidad Académica de lo que fue la Escuela Normal, fundada en 1912. El Nacional tiene entrada sobre la calle Conesa casi esquina Sarmiento.
LA EDUCACION CIUDADANA
 En nuestro país la comunidad, el pueblo tuvo un papel protagónico en la creación, instalación y funcionamiento de la educación pública, a pesar de todas sus deficiencias, producidas en su mayoría por intereses espurios que pretendieron acabar con ella, privatizarla y hacerla instrumento de un capitalismo salvaje, que no es el que pensó el liberalismo primigenio de los revolucionarios de Mayo ni de la generación del 80.
Muchos hombres y mujeres, trabajadores, amas de casa, profesionales, comerciantes e industriales abogaron y se comprometieron con la educación pública a través de asociaciones de padres, mutuales, cooperadoras y otras agrupaciones afines.
La Escuela de Enseñanza Media Nº14 ex Colegio Nacional de Quilmes tuvo en la figura de don Santiago Héctor Schuster a uno de esos protagonistas de la educación fuera de las aulas, pero soporte, sostén de esos espacios en la cooperadora, durante 39 años, hasta 1983, en que fue merecidamente homenajeado por la institución, pudiendo reconocerse su persona en la frase del Dr. René G. Favaloro: “Debe entenderse que todos somos educadores. Cada acto de nuestra vida cotidiana tiene implicancias, a veces significativas, pues entonces procuremos enseñar con el ejemplo.”
Investigación, argumentación y compilación, Prof. Chalo Agnelli
Colaboración Prof. Mora Camarero
Quilmes, octubre de 2009 / 2019

FUENTES
Agnelli, Chalo. "Maestros y Escuelas de Quilmes". Ed. Jarmat. 2ª edición. 2012
Camarero de Baratti, Mora. "El Colegio Nacional 'José Manuel Estrada' de Quilmes en su 85ª Aniversario". 6º Jornada Provincial Histórica Fotográfica en Quilmes. 10 de noviembre de 2007. Quilmes.
Revista "Cien Ciudades Argentinas". 1928.-
Archivo Histórico del Colegio Nacional de Quilmes. 
Giordano, Víctor. Hemeroteca del diario "El Sol" de Quilmes. "Imágenes de antaño" N° 3 del 12/10/1978.  

NOTA

[1] En un artículo del diario El Sol del martes 20 de mayo de 2008 dice: “en Alem entre Sarmiento y Mitre”, lo cual es erróneo. El artista Domingo Bloise pintó esa casona, en la cual hizo sus estudios primarios, la obra se halla en el Museo Histórico Regional Almirante Guillermo Brown.








lunes, 5 de octubre de 2009

QUILMES DESDE LOS QUILMES

lunes 17 de agosto de 2009


HISTORIA DE QUILMES DESDE EL ORIGEN DE LOS QUILMES


Investigación y compilación del Prof. Chalo Agnelli

Hacer la historia de un pueblo es desarrollar la evolución de su gente, lo que va más allá de su geografía. Hacer la historia de Quilmes es remontarnos al desarrollo histórico de nuestros primeros pobladores, los pueblos quilmes y acalianos.
Intentaremos reconocer a este “pueblo originario”, como se bautizó desde 1994 a los llamados “indios” por los descubridores españoles, creyendo que habían llegado a la India; o “aborígenes”, [1] que, según la Real Academia, somos todos los originarios del territorio de nacimiento, término extensivo a “los primitivos moradores de un país”; o “nativos”, “naturales”, adjetivos también demasiado amplios pues todos los nacidos en Argentina ayer u hoy somos nativo y naturales; o “indígenas” que no es un término agradable pues remite a “indigente”, pobre, sin recursos, ¡“que no es gente”! En fin después de todas estas disquisiciones lingüísticas y semánticas creemos que esta es la historia de un pueblo argentino que, aunque pre-existente al Estado Nacional, a la Argentina, hoy son La Historia Argentina y la historia de Quilmes, partido de la provincia de Buenos Aires que fuera la reducción de la Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes, luego, en 1812, Pueblo Libre de los Quilmes y hoy partido y ciudad. Las abundantes referencias apuntan a profundizar en nuevas investigaciones y puntos de vista criteriosos.
El territorio ubicado en el noroeste argentino entre las provincias de Salta, Tucumán y Catamarca, entre los ríos Santa María o Yocavil de Tucumán al sur y el Calchaquí de Salta al norte, en documentos de la época colonial se llamó Valle Calchaquí, se justifica el nombre referido a un cacique, Juan Calchaqui o Juan el de los calchaquíes [2] (de “calchac”: bravo y “qui-y”: muy, mucho, es decir: los muy bravos) que parecería haber dominado esa región. En ese territorio se desarrolló una cultura pre-incaica apodada de Santa María, en el año 850 de nuestra era, cuando el centro de la cultura hegemónica era Tiahuanaco en Bolivia. Entre las parcialidades más significativas de esta región estaban los quilmes que precisamente se ubicaban en el noroeste de la provincia de Tucumán y al este de la de Catamarca.
La historiadora Guillermina Sors de Triceri, en su libro "Quilmes colonial”, editado por el Archivo Levene en 1937, da cuenta de una carta dirigida la rey por el gobernador del Tucumán Lucas de Figueroa y Mendoza, el 20 de noviembre de 1662, donde señala que en esa región se hallaba la nación de los quilmes, “… distribuidos en once sitios con trescientos hombres de guerra, y otras nueve naciones indígenas…”
Efectivamente con ellos hubo otras parcialidades o tribus, que el Prof. Juan Pablo Vera en el trabajo que presentó en 1937 llamado “La conquista del Tucumán”, nombra como: los atacamas, hualfines, yocahuiles, acalianos, tolombones, andalgalás, famatinas y calchaquíes; Guillermina Sors agrega: amaychas, anguinahaos, upingaschas, casminchangos, tocpos, anchapas y tucumangastas. Puede que algunos de estos patronímicos se refieran a un mismo grupo. A partir del siglo XVI se adjudicó a todos estos pueblos el nombre común de “calchaquíes”, según el Pbro. Pedro Lozano, escritor, historiador y eclesiástico español, nacido en Madrid en 1697 y fallecido en Humahuaca en 1752.
El profesor Vera agrega que es un error adjudicarles el nombre calchaquíes cuando sólo es la denominación de una parcialidad, que quizá pudo ser la de más injerencia y poderío en la zona, lo que fue superado por la resistencia que pusieron luego los quilmes para conservar su libertad y su dignidad en el “Fuerte Quemado”, “pucará”; edificación militar levantada en la cima de los cerros, sitio arqueológico que se encuentra en el Departamento Santa María, al norte de la ciudad cabecera departamental y a unos 15 kilómetros al sur de Quilmes, sobre la margen izquierda del Río Santa María.
Lozano conjetura que los quilmes arribaron al territorio argentino cruzando los Andes desde Chile huyendo de la estampida incaica. De esto, bien dice el profesor Juan Carlos Lombán en su libro “Nueva historia de Quilmes”, no hay pruebas fehacientes.
Esta teoría llevaría a suponer que la presencia de los Quilmes es más reciente y de esta manera no se condice con la “indudable homogeneidad de su patrimonio gutural con el de los otros grupos calchaquíes, sin presentar al examen de los estudiosos, prácticamente ningún elemento de claro origen chileno.” [3]

Las excavaciones efectuadas en el pueblo llamado Antiguo Quilmes, en la provincia de Tucumán, permitieron hallar elementos con una antigüedad de poco más de 1000 años a la fecha: ”… es decir unos 500 años anteriores a la conquista de Chile por los Incas.”
Sin embargo también admite el Prof. Lombán, que en la vecina región trasandina hay varias toponimias que comienzan con el prefijo “quil” lo que podría respaldar la teoría del Pbro. Lozano.
El investigador Pablo Cabrera afirmó que procedían de La Rioja y así lo intentó demostrar en la Revista de la Universidad Nacional de Córdoba en 1917. [4]
El Prof. Vera en el documento mencionado da varios interpretaciones lingüísticas de términos que pertenecen a la toponimia del noroeste, como “diaguita” o “tiac-y-ta” que se traduce “gente del pueblo”; “tucma” nombre de un cacique de la región (Tucman, Tucumán, Tucumanhao, Tucuyman, Tucuma…) Pero se le asignan varias otras significaciones: “el país de algodón” (Groussac), “el país de los turcos” ( Adán Quiroga), “Cabeza luminosa” (Hutchinson [5] y Nicolás Avellaneda) etc.
La lengua de los quilmes no era el quechua que hablaban con variaciones fonéticas y semánticas los otros pueblos del valle, sino el Kakan o cacano, el Pbro. Lozano dice que “apenas lo percibe quien no lo mamó con la leche” y el Prof. Vera agrega: “… idioma borrascoso, gutural y muy difícil de pronunciar y comprender”, calificación, la de este último, lucubrada desde la imaginación, imposible de la experiencia concreta.
Según la carta del gobernador Figueroa los quilmes integraban con otras parcialidades un territorio de 14 leguas del Valle lo cual se corresponde con lo reducido de sus integrantes unos 3000 individuos que contaban con 300 hombres de guerra. Esto engrandece la temeridad y valentía de este pueblo que se enfrentaba con un ejército conquistador fuertemente pertrechado y con varias décadas de práctica bélica. El documento deja entrever que estos pueblos eran independientes unos de otros, lo cual no explica que haya sido así antes de la fecha de la carta del gobernador. El historiador Jaime Freyre arguye que durante el siglo XVI estaban sojuzgados, “…a un Señor que señorea todos los caciques”; que podría ser el mencionado Juan Calchaquí.
Los quilmes ni sus vecinos se doblegaron a los encomenderos a los que fueron destinados ni a las imposiciones de franciscanos que intentaron imponerles la fe cristiana En 1588 fueron sometidos por el gobernador Juan Ramírez de Velazco, pero en 1630 se reinició la rebelión libertaria, no sólo de los quilmes, sino también de otras parcialidades tucumanas. Las luchas duraron 6 años y en 1636 se estableció un acuerdo de partes, los españoles abandonarían el valle y ellos prestarían una mita voluntaria a las ciudades vecinas. La petulancia y la soberbia del conquistador no favorecieron la convivencia, se permitió que se instalaran los jesuitas con dos reducciones generándose rispideces y encontronazos, de manera que en 1658 fueron combustible fácil de encender por el filibustero español Pedro Bohórquez que se pretendía descendiente del último rey inca.
En 1659 comienza la intervención de Alonso de Mercado y Villacorta. Los quilmes estaban liderados por el cacique Martín Iquim. En 1665 son derrotados definitivamente y comienza el “extrañamiento” o “desnaturalización”. Les quitan sus tierras, su aire seco, sus aguas, los animales con los que hacían sus prendas de vestir y su alimento, las piedras con las que construían sus casas, las plantas con las que se curaban y que les servían de combustible; los separan de todo lo que les era propio, dérmico, genético, considerando las generaciones que habían transcurrido su existencia en ese lugar y los traen a un territorio húmedo, lodoso, con especies animales y vegetales totalmente ajenas a su conocimiento y “… la severidad de las condiciones de trabajo, la remuneración de las labores, las extracciones ilegales de indos de la reducción para servicio personal o público, las dificultades de adaptación por el traslado … las enfermedades, las pestes y epidemias y el ‘desgano vital’ de los pobladores”, como reafirma el Prof. Jorge Levorati en “La Reducción de los Quilmes”, fueron incidencias suficiente para que en 1805 con motivo del pedido que el párroco Juan Marcos hace al virrey Sobremonte para que se declaren nulas las elecciones del cabildo indio, afirma que tan sólo quedan, “doce o trece indios que componen este pueblo”. En 140 años la extinción fue prácticamente total.
Refiriéndose al acendrado apego a la tierra de origen escribió el Dr. José A. Craviotto en un aniversario de Quilmes: [6] “A los 380 años de la llegada de los españoles a lo que hoy es Quilmes, luego de casi cuatro siglos de historia, podría preguntarse si existe aquí ese ‘estado sublime de comunión del hombre con la tierra en un espacio geográfico singular, en virtud del cual adquiere conciencia colectiva de individualidad’. Es esa conciencia que se la puede describir como una identidad existente entre los habitantes en cuanto a sentimientos básicos, tendencias y manera de encarar las cosas comunes creadoras de un estado de conciencia general que une a todos en los mismo anhelos y propósitos fundamentales […] Ese conciencia fue llamada ‘homonoia’ por los antiguos, y estaba forjada por la acendrada convivencia en el mismo suelo […] Precisamente los quilmes tenían ese sublime estado de comunión con su valle, con el espacio geográfico del noroeste, y desde ese estado se afirmaba su conciencia colectiva de individualidad, su homonoia.
Derrotados por Alonso de Mercado y Villacorta, atravesaron el país y los ubicaron frente al Río de la Plata, en tierras que cedió el alcalde mayor principal Juan del Pozo y Silva a cambio de otras más al sur con encomienda de naturales pampa, a pedido del gobernador José Martínez de Salazar que, de ninguna manera se puede considerar fundador de Quilmes, pues solo fue gestor de un trámite que acordó con Mercado y Villacorta, al cual se le podría conceder esa “fundación” [7]que no fue tal ni nunca existió; Quilmes fue fundado, si se quiere usar esa palabra, por el pie del primer quilmes que pisó este suelo del Pago de la Magdalena.
Según los valores de nuestra época, conquistados después de cruentas luchas por la dignidad humana, hagamos una pausa en el discurrir y pensemos: la Revolución Francesa, la derrota de la inquisición del catolicismo romano, las conquistas obreras, la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789, la Declaración de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la liberación de la mujer y el respeto a la diversidad sexual… según esta filosofía de lo humano como esencia, lo que aconteció con el pueblo quilmes y sus hermanos acalianos fue un genocidio, como lo fue la “conquista al desierto”, de la que concluye el historiador Felipe Pigna: “El saldo fue el de miles de indios muertos, catorce mil reducidos a la servidumbre, y la ocupación de quince mil leguas cuadradas, que se destinarían, teóricamente, a la agricultura y la ganadería. Las enfermedades contraídas por el contacto con los blancos, la pobreza y el hambre aceleraron la mortandad de los indígenas patagónicos sobrevivientes.” [8] Pero en aquellas épocas pasadas los valores eran otros.
Digo en el libro Migraciones remedando a otros autores de prestigio y solidez intelectual que el híbrido es nuestra condición racial, si de razas se puede hablar en el siglo XXI. El híbrido conformó una conciencia individual, familiar y comunitaria que mal o bien diseña al siendo argentino [9] y sus consecuencias históricas, políticas y socioculturales; “... toda cultura es híbrida y es candorosa la idea de algo platónicamente americano”, dice Ernesto Sábato. Y agrega el historiador José I. García Hamilton: “Acaso tengamos que asumir que no existen en el mundo nacionalidades puras e inocentes, sino que la evolución natural, la mixtura racial y las migraciones sucesivas nos han hecho como somos y, por lo tanto, debemos hacernos cargo de las miserias y grandezas de nuestro pasado y de todos los componentes de nuestra sangre. Se trata ahora de convertirnos en sociedades más tolerantes, productivas, pluralistas y prósperas, y encarar la herencia y los males de la conquista y la extensión territorial con equilibrio y sensatez, que es la mejor base para impartir justicia y reparar iniquidades.”
Hace 345 años que los quilmes llegaron a estas costas rioplatenses, pero la historia de la comunidad quilmeña bien podría decirse que tiene 1000 años.












Compilación e investigación, 
Prof. H. Ch. Agnelli
Bibliografía
1. Ambrosetti, Juan B. “La antigua ciudad de los Quilmes ”Boletín del instituto Geográfico Argentino. Tomo XVIII, Pág. 33.
2. Ameghino, Florentino. “Obras completas y correspondencia científica de Florentino Ameghino” Edición oficial ordenada. Gob.. de la Pcia. De bs. As. Vol. III – Pág. 363. La Plata, 1915.
3. Brauch, Carlos. “Exploraciones arqueológicas en las provincias de Tucumán y Catamarca” 1911. Buenos Aires.
4. Levoratti, Jorge. “La Reducción de los Quilmes – 1666/1812” Ed. Tiempo Sur. Julio 2000.
5. Lombán Juan Carlos. “Nueva historia de Quilmes” El Monje Ediciones. Quilmes 1990.
6. Lozano, Pedro. “Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán.” Reimpresión en Buenos Aires: Imprenta Popular, 1873-75.
7. Márquez Miranda, Fernando. “La antigua provincia de los diaguitas.” En Historia de la Nación Argentina, Ricardo Levene, 2º edición. Vol. I, Cap. III. Bs. As. El Ateneo, 1939.
8. Melie, Augusto. “Papeles del archivo. La ciudad de Quilmes” Bs. As.. Archivo General de la Nación.
9. Otamendi, Luís. “Origen de Quilmes”. Quilmes Municipalidad de Quilmes, Biblioteca Sarmiento, 1978.
10. Palermo, Miguel A. y Boixados Roxana E. “Transformación en una comunidad desnaturalizada. Los quilmes, del valle calchaquí a Buenos Aires”. Tandil, anuario del IEHS, 1991.
11. Quiroga Adán. “Petrografías y pictografías de Calchaquí”. Universidad Nacional de Tucumán. Bs. As. 1931
12. Sors de Triceri, Guillermina. “Quilmes Colonial” Archivo Histórico de la Pcia. de Buenos Aires Ricardo Levene. 1937.

NOTAS
[1]Ver: http://www.aborigenargentino.com.ar/ - www.kilmesblog.com.ar - www.comunidadindiaquilmes.es.tl
[2] Vera, Prof. Juan Pablo. “La conquista del Tucumán” 1937
[3] Ob. Cit. Pág. 27
[4] Año IV. T. IV, diciembre de 1917, Pág. 430
[5] Tomás José Hutchinson o José Hutchinson, nació en Stonyford, County Kilkenny, Irlanda el 18 de enero de 1802 - murió en 2 Via Maragliano, Florencia el 23 de marzo de 1895, físico, médico y geógrafo que debe hacerse cargo del consulado británico en la ciudad de Rosario en 1860. (1868). Autor de los libros de viajes y geografía: “The Parana: with incidents of the Paraguayan war, and South American recollections, from 1861-1868” . Editor E. Stanford, 1868. 424 páginas y de “Buenos Ayres and Argentine Gleanings: With Extracts from a Diary of Salado Exploration in 1862”
[6] Dr. José Agustín Craviotto, “Quilmes a través de los años”. 1966, a los 300 años de la fundación de Quilmes.
[7] Ver “Cuaderno de Identidad Nº 5” “La fundación de Quilmes”.
[8] www.elhistoriador.com.ar
[9] No uso el infinitivo SER, pues considero que estamos en constante y vertiginosa transformación estamos SIENDO.