miércoles, 3 de julio de 2013

EL CICLISMO EN QUILMES


Como casi todo, y cuando digo “casi”, digo el 90 % de las actividades humanas, el ciclismo en Quilmes tuvo una holgada historia. Esta es apenas una aproximación muy reducida a esa historia sobre dos ruedas. 
ANTECEDENTES 
En el último cuarto del S. XIX, el velocípedo se había popularizado tanto en Europa y los E.E.U.U. que hasta había escuelas para aprender a andar en esos vehículos, algunos de los cuales eran verdaderamente estrafalarios. 
En 1867, las ruedas de la bicicleta eran metálicas.
En 1875, se introdujo el avance de las ruedas de goma maciza. 
El 7 de enero de 1887, el norteamericano Thomas Stevens realiza el primer viaje en bicicleta alrededor del mundo. Partió de San Francisco y regresó a la misma ciudad luego de pedalear durante más de tres años.
En 1889, John Boyd Dunlop inventó la cámara consistente en un aro tubular de caucho relleno de aire, que aísla la rueda del suelo. El 19 de julio de 1903, el francés  Maurice Garin (un deshollinador de 32 años) ganó el Primer Tour de Francia. La competencia ciclística duró 19 días y estuvo compuesta de seis etapas, con un recorrido total de 2.428 kilómetros.
El ciclismo fue introducido en Argentina en 1898 por la comunidad italiana que se radicó a partir de la gran ola inmigratoria que se extendió entre 1850 y 1950, organizándose en el tradicional Club Italiano de Buenos Aires, llamado inicialmente Club Ciclista Italiano. En la primera década del siglo XX, el ciclismo se convirtió en uno de los deportes más populares del país, construyéndose gran cantidad de velódromos.  

EN QUILMES DÉCADA DEL 20 
En Quilmes la bicicleta fue principalmente el medio de traslación de los trabajadores, sobre todo. Era una escena típica detenerse a observar el arribo, en los cambios de turno de la Cervecería, de una infinidad de obreros con sus bicicletas. El mismo espectáculo se veía en la entrada de la Fabril Financiera, la Textilia y en la Rigolleau.
Las mujeres en los primeros tiempos fueron remisas al pedaleo, principalmente por pudor, pues se les levantaban las polleras, pero cuando se generalizó entre ellas el uso del pantalón se fueron haciendo más habitués, sobre todo paseando por la avenida Cervantes en la Ribera.
El Plata, Quilmes, Julio 11 de 1926. 
CON GRAN ÉXITO SE REALIZÓ EL CAMPEONATO CICLISTA DE LA ZONA SUB-URBANA (sic) Se había realizado en la mañana del domingo anterior a la publicación la noticia en El Plata a lo largo de la calle Mitre. Los ciclistas eran de Quilmes, Bernal y Ramos Mejía. Aunque se había anunciado su presencia no se presentaron competidores de Lanús y Moreno que conjuntamente con los anteriores conforman la Zona Sub-urbana de la Federación Ciclista Argentina. Se sortearon los doce  corredores en tres series que se corrieron con intérvalos de diez minutos con el siguiente resultado:
1ª serie: 1º Francisco Ballante del Club Ciclista Bernal; 2º Andrés Mora del Club Ciclista Quilmes; 3º Ricardo García, del C. C. Quilmes; 4º Alfredo Repetti del C. C. Q.
2ª serie: 1º Fernando C. Alesandri del C.C.Bernal; 2º Horacio Sifredi del C.C.Q.; 3º Luis Soressi del C.C.Q.; 4º Santiago Pavecio del C.C.Q.
3ª serie: 1º Armando Bergamasco del C.C.Q.; 2º José Binelli del C.C.B.; 3º José Álvarez del Sporting Club Ramos Mejía.
Eliminados los clasificados en los puestos 3º y 4º, se corrió en repechaje entre los segundos.
Repechaje: 1º José Binelli y Andrés Mora, 2º José Binelli. Se largó el final con el siguiente resultado: 1º Fernando C. Alessandi de Bernal, 2º Armando Bergamasco de Quilmes; 3º Francisco Ballante de Bernal, 4º Andrés Mora de Quilmes.


El Plata, Quilmes, Octubre 10 de 1926.
CARRERA CICLISTA 
El Club Ciclista Quilmes organiza para el 12 de octubre una carrera para debutantes y perdedores que no posean licencia de la Federación Ciclista Argentina. El recorrido será de 5 vueltas al circuito comprendido entre las calles: Mitre, Brandsen, Centenario (H. Yrigoyen) y Rivadavia; largando de la plaza Carlos Pellegrini (hoy San Martín) y llegada frente al palacio municipal. Se instituyeron valiosos premios para los ganadores. 
Nota periodística de El Plata, Quilmes, Octubre 17 de 1926. LA PRUEBA CICLISTA DEL 12 DE OCTUBRE TUVO SINGULAR ÉXITO.
La carrera organizada por el Club Ciclista Quilmes el pasado 12 de octubre, la que se desarrolló en un ambiente entusiasta acusando por momentos instantes de viva expectativa ya que se tornaba reñida en muchas ocasiones. A las 8 horas se dio la señal de partida. La colocación de los competidores fue la siguiente:
1º Santiago V. Piazzardi del Club Ciclista Bernal, en 25 minutos, 9 segundos con máquina “Alción"
2º A. Ramos, del Club Ciclista Quilmes, a 5 máquinas.
3º E. Braga del Club Ciclista Quilmes a 300 metros.
4º E. Bick de C.C.B. a 500 metros.
En el transcurso de la prueba hubo un accidente, uno de lo competidores fue arrollado por un automóvil que en esos momentos circulaba por la calle Rivadavia, sitio en que se llevaba a cabo el concurso, afortunadamente no hubo secuelas de gravedad. Sería conveniente que las autoridades, en pruebas análogas, tomen medidas suspendiendo el tránsito lo que insumiría una demora de contados minutos. 
El 31 de octubre de 1926, que fue una año muy activo en este deporte, anuncia El Plata: LA CARRERA ORGANIZADA POR EL CLUB CICLISTA QUILMES HA DESPERTADO MUCHA EXPECTATIVA. El progama se desarrollará en los meses de noviembre y diciembre. Ese mismo día 31, se desarrolló una carrera cuyo recorrido será Quilmes – Gutiérrez – Quilmes. La largada fue a las 7 de la mañana desde las puertas del Palacio Municipal (hoy Casa de la Cultura). Intervinieron competidores de 2ª y 3ª categoría de la Federación Ciclista Argentina. El recorrido total fue de 40 kilómetros. En cuanto al programa que se desarrollará en los meses de noviembre y diciembre fue: 14 de noviembre a las 7 hs. Carrera Quilmes - Gerli - Quilmes, para 3ª categoría, 30 km; se recibieron inscripciones hasta el 10 de noviembre a las 19 hs. El 28 de noviembre se realizó una carrera a las 7 hs que tuvo un recorrido Quilmes – Florencio Varela – Quilmes, a la americana de 2ª y 3ª categoría, 25 km. Se recibieron adhesiones hasta el 24 de noviembre a las 19 hs. El 12 de diciembre a las 7 hs. Se hizo el Clásico Circuito Quilmes, 20 vueltas de 2º y 3ª categoría de 50 kilómetros. Se inscribió hasta el 8 de diciembre a las 19 hs. El costo de las inscripciones fueron según las categorías, 2ª, $ 1,50; 3ª, $ 1.-; y a la americana por equipo $3.- 
En diciembre de 1926 se había realizado la prueba Circuito Quilmes de 60 km. El ganador fue Cosme Saavedra. El C.C.Quilmes no se le entregó en tiempo y forma la copa correspondiente, por lo cual varios émulos del ciclista asociados, en junio de 1927, intimaron a la Institución a que cumpliera con su compromiso. 
El 16 de enero de 1927 informa El Plata: CARRERA DE TRES HORAS A LA AMERICANA. Organizada por el Club Ciclista Quilmes y bajo el auspicio de la Federación Ciclista Argentina, se realizará hoy la prueba denominada “Tres horas a la americana“. Tomarán parte equipos de dos corredores: uno de 3ª categoría y uno de 2ª categoría, o bien dos de 3ª. Se realizará en la pista situada en la calle Andrés Baranda y Brandsen (luego Santiago Valerga, hoy San Mauro) 
El 1º de mayo de 1927, El Plata publica que se fusionaron el Club Ciclista Bernal con el Bernal Athletic Club con el nombre de Athletic Cicles Club, con el objeto de promover la práctica no sólo del ciclismo sino de todos los deportes atléticos. La institución contaba con un terreno destinado a campo de deportes en la calle Belgrano y Cerrito donde se proyectaba contruir, a su vez, una pista para ciclismo con curvas elevadas y una para atletismo. La nueva entidad organizó el 1º de mayo, una carrera ciclista en la que se disputó el premio Campeonato Ciclista de la Zona Sud en la que intervinieron corredores de todas las categorías de Quilmes Bernal y Lanús. La competencia comenzó a las 7 hs. y los corredores largarán con intervalos de 5 minutos. 
El 29 de mayo de ese mismo año el señor Emilio Pitzer donó los materiales necesarios para construir una casa en el Campo de Deportes de la Institución. A su vez, el Dr. Sergio Agüero, vecino de Bernal, se ofreció como facultativo de los socios del Club.

Antonio Stedile
Stedile y Alessandri (25/5/1925


El 25 de mayo de 1927 con motivo de los festejos patrios se efectuó en la calle Rivadavia el Campeonato de Velocidad del partido de Quilmes. Tomaron parte en la prueba un buen número de aficionados y las finales fueron bastante reñidas: 1ª categoría: 1º F. C. Alessandri del Athletic Cicles Club Bernal; 2º Antonio Stedile de la misma institución; 3º H. Ramos del Club Ciclista Quilmes; 4º A Rapetti, idem. 2ª categoría: 1º E. Braga del C.C.Q.; 2º A. Castillo, del A.C.C Bernal y 3º N. Fabre de Quilmes (libre.)

Campeonato de Velocidad (Foto Cortés)

UNIÓN CICLISTA QUILMEÑA 
En 1930 se fundó la Unión Ciclista Quilmeña, en la que se fundieron distintas agrupaciones de ese deporte.
Por esos años la bicicleta había adquirido una enorme difusión como medio de traslación entre la clase obrera y amplios sectores de la clase media baja. El uso de este medio popularizó a su vez el ciclismo como manifestación deportiva.
La Unión Ciclista Quilmeña, en pocos años llegó a ser una de las más importantes organizaciones del país en lo que al ciclismo libre se refiere.
En cinco años de existencia, según el periódico La Verdad en su número extaordinario de 1936 (Pág. 128), realizó 33 pruebas, entre las que merecen significativa distinción las Doble Brandsen, realizada 3 veces; Las 4 horas a la americana y el Campeonato de Quilmes.
Su primer presidente fue Luis Pollarolo y los colaboradores que actuaron con relevante dedicación y eficacia fueron: Pablo y Alberto S. Bergamasco – quienes luego tuvieron una de las fábricas de bicicletas más importantes del país – Demetrio Constantino, Huego Martignano, Bernardo Hernández, Elías Scarabotti, Leandro Bozolazes, Pedro Botto, Arturo Palmieri, Marino Giosepetti, Horacio Siffredi y Virgilio Scarabotti.
Los ciclistas que más se desatacaron en las pruebas de esta U.C.Q. fueron: Francisco Feldberg, uno de los mejores entrenadores de la zona; Evaristo y Armando Bergamasco, A. Moras, Horacio Siffredi, E. Ballante, S. Stedile y M. Alessandri.
En 1936, la Comisión Directiva estaba compuesta de la siguiente manera: presidente, Aníbal Derudi; vicepresidente, Carlos Boaro; secretario, Alberto S. Bergamasco; pro, Francisco Feldberg; tesorero, Evaristo Bergamasco; por, Remo Cavallo; vocales: Ricardo García, Armando Bergamasco, Pedro Prieto, Ezequiel Garralde y Juan Aicardi; revisiores de cuentas: Bautista Etchevertz y Ticiano Visintainer. 
CLUB CICLISTA IMPARCIAL 
El 8 de abril de 1934, se produce una secesión en la U.C.Q. y 41 aficionados a este deporte entre los cual 16 eran corredores de conocida actuación en la localidad fundaron el Club Ciclista Imparcial. La primera C. D. Estaba integrada por: Alberto Medina, José Crepaldi, Alfonso, Cosecruto, Manuel Piñeyro, Clemente Agnelli, Manuel Guerrero, etc.
Desde su creación a 1936 esta nueva entidad realizó 9 carreras y 3 excursiones a La Plata, Palermo y Tigre. Entre los corredores que obtuvieron las mejores colocaciones figuran: Clemente Álvarez, Vicente Galzerán, Jorge Braik, Roberto La Palma, Ernesto La Palma, A. César, Francisco Walser, Francisco Feldberg, Salvador Giaconia, Carlos Nielsen, Antonio Falcone, Aurelio Benedetti, Manuel Guerrero, Leonardo Portillo, Carlos Boaro, Eugenio Padín, Emiliano Alonso, Adolfo Poteno y Pedro Gianino.
Ese año la C.D. estaba formada por: presidente, José Crepaldi; vice, Antonio Menéndez; secretario, Manuel Guerrero; por, José Del Campo; tesorero, Luis Piedras; pro, Fernando Guerra, etc.
El 1º de setiembre se realizó la Gran Prueba Ciclista en la rotonda del balneario con una duración de 4 horas. Comenzó a las 8 de la mañana. Participaron equipos de dos corredores cada uno. La secretaría de la Unión de Ciclistas Quilmeña estaba en la calle Andrés Baranda 1080 (vieja numeración) [1]


EL CICLISMO FEMENINO 
En 1938, el Club Alsina de La Colonia realizó el segundo concurso ciclístico femenino el 31 de julio participando las jóvenes: Gemma Penazzo, Norma Cuesta, Clotilde Prieto, Norma Bergamasco, Elena Bergamasco de García, Hermelinda Rivas, Aída Bonavita, etc.; que obtuvieron premios donados por Agustín Magaldi, Casa Laplena, Casa Dentaro y Casa Bergamasco, etc. 
Elena y Norma Bergamasco, siguiendo el entusiasmo de sus hermanos, participaron en varias carreras con resultados sorprendentes. Su práctica fue imitada por muchas jóvenes de Quilmes lo que, por supuesto, favoreció el negocio de su familia. 
EL CICLISMO EN LOS CLUBES DE BARRIO
 Jorge Rodríguez cruzó Los Andes con su bicicleta en 1938, a la edad de 52 años; Quilmes - Santiago de Chile ida y vuelta, llevaba en su pecho las insignias del Club Alsina, su patrocinante.
 Don Jorge Rodríguez y su hijo Alcibíades que además de notable fotógrafo fue exponente del ciclismo local. (circa 1940)

Ángel J. Forcato
El ciclista Jorge Rodríguez - padre del afamado fotógrafo don Alcibíades - conquistó EN 1938, un triunfo para el Club Alsina realizando el raid Quilmes – Mar del Plata – Tandil – Azul – Quilmes; partió el 4 de octubre y retornó a las puertas de la institución el día 12 de ese mes. Este notable atleta merece un capítulo aparte en esta reseña a pedal que emprendimos, su primer cruce de Los Andes en bicicleta.
 Ángel José Forcato ganó numerosa pruebas ciclistas entre 1935 y 1940, murió a temprana edad
 Forcato y Arca (1938)
Familia Forcato-Borgo, Ángel es el pequeño en el centro

El 7 de octubre de 1945 un nutrido grupo de vecinos de La Colonia se agolpó frente a las puertas del Club Social y Deportivo Tucumán en la calle Andrés Baranda, con motivo de la carrera de bicicletas en homenaje al ciclista fallecido Bruno Merk que esa institución había organizado. El número de participantes fue inusual. El señor Luis Ronconi registró la llegada. Fueron ganadores Jorge Rivera y Francisco Córdoba, corredores de 3ª categoría libre que ocuparon en ese orden los dos primeros puestos. [3] 
En 1946 con la notable cantidad de 123 ciclistas se corrió la prueba Doble Brandsen, organizada por el Club Social y Deportivo Juventud de Villa Elsa. Resultó ganador Oscar Muleiro el “pedalista” de 3ª categoría de la localidad de Adrogué.
El Quilmes Atlético Club también tuvo su figura ciclista en el bernalense Oscar Giacché que llegó a colocarse en una posición preponderante entre los ciclistas argentinos de la década del `40. Resultó triunfador en distintas pruebas sobre distintas distancias y participó en el Campeonato Americano disputado en Santiago de Chile donde alcanzó registros notables que lo elevaron a la categoría de uno de los más extraordinarios ciclistas sudamericano. Además a Giacche se le sumaba que era muy buen mozo y con un físico privilegiado, que aún hoy hacen suspirar a alguna abuela cuando se lo recuerda. [4]

Prueba menores Quilmes Florencio Varela ida y vuelta 25/6/39
En 1955 el Club Alsina realizó una prueba ciclística que bautizó Jorge Rodríguez, en homenaje a uno de los mayores propulsores del ciclismo en Quilmes, sus hijos los asociados Carlos y Alcibíades Rodríguez donaron el trofeo correspondiente que fue obtenido por Obdulio Rodríguez a quien siguieron en 2º y 3º puesto, Victorino Legano y Enrique Tornadore. [5]


ANTONIO TORNADORE 
La adrenalina del esfuerzo físico también puede producir placer, y el ciclismo es un generador de adrenalina. Otra de las figuras jóvenes que se destacaron en Quilmes en este deporte es Antonio Tornadore, como coequiper соn su hermano Enrique; ambos bajo la dirección del famoso bernalense Oscar Giacché.
Antonio Tornadore comenzó a correr en 1949. En la cate­goría para menores de 16 años obtuvo 16 primeros puestos y numerosos segundos. En la división siguiente, para menores de 18 años, conquistó veinte triunfos y ya en tercera, ca­tegoría, superó la treintena de éxitos. Actuó en el C. A. Platense en La Federación  Argentina de Ciclismo y la escudería Legnano.
El Club Social y Deportivo Tucumán, cuya divisa de­fendió, se vio prestigiado con los logros de este joven. Este Club dio en la década del `50 singular impulso al ciclismo quilmeño. Impor­tantes pruebas se efectuaron con los auspicios de la institución de la avenida Baranda


ENRIQUE TORNADORE 
De Tornadore se decía que andaba con tanta soltura sobre su bicicleta que parecía que las ruedas eran una prolongación de su persona. Se inició en el ciclismo poco después que su hermano Antonio. Fue representante del Club Tucumán, participó, como su hermano, en las competencias libres y del C. A. Platense en las que patrocina la Federación Argentina. Las primeras 20 carreras, las ganó en la categoría reservada para menores de 16 años. Luego ingresó a la categoría siguiente y los primeros puestos llegaron a sumar 35. En la tercera categoría obtuvo 13 trofeos llegando el año 1955.
Triunfó en todos los circuitos del Gran Buenos Aires, el velódromo del Club Atlético Platense, en el circuito K.D.T. (Kilómetro, Distancia, Tiempo) [6] y en las pistas del Autódromo 17 de Octubre (luego llamado Autódromo Gral. San Martín, en 1983 Autódromo Municipal de Buenos Aires y desde 2005 bautizado Oscar y Juan Gálvez) Antonio y Enrique Tornadore tuvieron en el campeón Oscar Giacche, el hombre que los orientó y les hizo conocer secretos del este deporte, pero también fueron seguidores de Jorge Bátiz, el "Platense Bátiz"; triple campeón argentino de Velocidad Pura, con sus triunfos alcanzados en 1952, 1953 y 1955.


LOS HERMANOS DAZZÁN 
En 1984 eran figuras del ciclismo local los hermanos Benito y Octavio Dazzán. Este último realizó una carrera notable, corriendo en Japón para una firma italiana. Benito tuvo dificultades con la Federación Ciclista Argentina que manejaba el señor Alexandre, quien le negó la licencia, sin motivo alguno, que lo habilitaba a participar de la prueba de los seis día que se realizó en el Luna Park. No fue la única vez que Alexandre puso palos en los rayos de las bicicletas de los hermanos Dazzán.

 Investigación y compilado Chalo Agnelli
abril 1985 - junio 2013
Colaboración Mora Camarero Deprati de Barati, 
Silvia Stedile, Benito Dazzán y Alcibíades Rodríguez

FUENTES 
Periódicos: "El Plata", "Norte", "A.B.C.", "El Sol", "Enfoques", "El Periodista" Memorias Anuales del Club Alsina. 
NOTAS



[1] http://www.educar.org/educacionfisicaydeportiva/historia/ciclismo.asp. 
[2] http://es.wikipedia.org/wiki/Deporte_en_Argentina. 
[3] Número extraordinario del diario El Sol, de noviembre de 1945. 
[4] El Sol. Número Extraordinario. Noviembre de 1947, Pág. 141. 
[5] De “La Colonia de Valerga – Historia social del segundo barrio de Quilmes” Ed. Tiempo Sur, Quilmes 2011. Cap.6 Sociedades Culturales-Recreativas, de Servicios y Clubes. 
[6] Entre calle Salguero, avenida Costanera Rafael Obligado, avenida General Sarmiento y avenida Leopoldo Lugones.

martes, 2 de julio de 2013

PEDRO FELIX ROTELO UN FOTÓGRAFO DE LAS COSAS NUESTRAS


En julio de 1957, descendientes del constructor de la Escuela Nº 1 don Pedro Etchevertz, a través del Centro de Ex Alumnos obsequiaron a la Sra. Lila Giordano de Campelo, directora durante el Centenario de ese establecimiento educativo, una fotografía del edificio actual, tomada en 1910 por el fotógrafo don Pedro Félix Rotelo. 
 Chalo Agnelli
La escuela Nº 1 "Bernardino Rivadavia", foto tomada en 1910 por Pedro Félix Rotelo a poco de concluido el edificio. Obsérvese que a la izquierda se ve en construcción lo que sería la nueva municipalidad (hoy Casa de la Cultura) que se inauguró en 1912.
PEDRO FÉLIX ROTELO BAIGORRIA
Las primeras exploraciones sobre este fotógrafo viejo vecino de Quilmes las hizo el profesor Fernando San Martín en su libro “Quilmes, mil imágenes…”. [1] Incursionando en lazos de familia se pudo ampliar la actuación de este, uno de los primeros fotógrafos locales que utilizó el color como vemos en las fotos generosamente facilitadas por Natalia y Néstor Rotelo, sus descendientes.
Pedro Félix Rotelo y Baigorria nació en Quilmes en 1885, hijo de Pedro Félix y de Eufemia Baigorria, quien era hija del Coronel Antonino Baigorria y de Rita Agüero, puntanos. 
 
Eufemia Baigorria con el pequeño Pedro Félix (circa 1885)
Los Rotelo Baigorria vivían en una casa sobre la calle Brandsen 219, en el límite sur del pueblo, propiedad que permaneció en la familia hasta fines de 1970. El pequeño Pedro hizo la escuela primaria en la Nº 1.
Su padre y su abuelo habían estado vinculados al mercado ganadero con el que Pedro Félix rompió y se orientó hacia otras labores.
Fundó en su misma casa de la calle Brandsen 219, el periódico radical
EL TRIBUNO, en junio de 1913; un periódico con tres tiradas los días 5; 15 y 25 de cada mes. Acompañaba al nombre el axioma “Defiende los principios de la Unión Cívica Radical”. Contenía
noticias sociales, culturales, policiales y sobre todo políticas de fuerte militancia radical. Había acompañado  a Rodolfo A. López en la creación el 18 de junio de 1909, del Club de la Juventud un Centro Cívico Social que en algunas oportunidades estuvo enfrentado al Comité Central de la Unión Cívica Radical. Fue un tenaz propagandista de la ley de voto universal y obligatorio. En 1914 trasladó su comercio a la  calle Tres de Febrero (hoy Alem) 226, donde estableció un estudio y venta de artículos fotográficos: placas, papeles, baños, etc. compostura de toda clase de aparatos fotográficos, revelación e impresión de copias y toma de fotos sociales. 
 
En este local tenía la representación de la empresa “La Pilarica” fabricantes de chapas esmaltadas y bronces. Además tenía un laboratorio en su domicilio particular.
Fue co-fundador del “Sportivo Atlétic Club” el 5 de setiembre de 1915 del que ocupó la secretaría de la primera comisión directiva. También en 1913, fue secretario de la “Unión Artesanos” de Quilmes. (No es la misma que la de La Colonia)
En el Tribuno N° 2 del 5 de junio de 1913, Pedro publica un homenaje a la memoria de quien fueron sus maestros Emilio Ivancovich (fallecido en 1910) y de Celestina Marty de Mac Kay; también fallecida. Se casó con Francisca Bordenave, nacida el 27 de julio de 1887 en el pueblo de Lobos. Tuvieron cuatro hijos. Pedro, Alberto, Román y Ana.
Francisca Bordenave de Rotelo
Fotos postales de Quilmes tomadas por Hols un fotógrafos itinerantes que fotografiaban para editoras capitalinas de tarjetas postales, algunas iluminadas como estas. (gentileza Natalia y Néstor Rotelo. Poseen colección Fernando San Martín y Carlos Scott)
Salida de la iglesia parroquial (circa 1913)
Primer estadio de Argentino de Quilmes
Avenida Otamendi a la Ribera (circa 1913)
Esquina de Rivadavia y Sarmiento, a la izquierda la municipalidad (hoy Casa de la Cultura) a la derecha se ve parte del frente de lo que fue vivienda de don Andrés Baranda y luego de la familia Barrera Nicholson (circa 1914)
Vista tomada desde la torre de la actual Catedral, al fondo se ve la Cervecería y debajo a la izquierda donde hay palmeras y un molino de viento la primera escuela secundaria que tuvo Quilmes, "San Luis Gonzaga" del profesor Doroteo Yoldi.
La costa del Plata en Quilmes
Esquina de Sarmiento y Alem, la Comisaría 1ª construida por don Pedro Etchevertz.
 Terminal del tranvía a caballo en la esquina donde termina Rivadavia y comienza la avenida Otamendi, cruce con Cevallos
FAMILIA ROTELO. [2]
Robustiano Rotelo nació en 1823 en la ciudad de Buenos Aires. Su familia adhería a la causa Federal, por esta circunstancia después de la batalla de Caseros, en 1851, que acabo con el régimen rosista, prefirieron alejarse prudentemente de la ciudad y, como hicieron otras familias de igual tendencia, se establecieron en Quilmes, donde se casa con Hipólita Villarruel. Era arriero y matarife. Fueron sus hijos: Pedro Félix, nacido en 1857 (padre del fotógrafo); María Felisa (L.12 Nº 114) nacida el 8 de mayo de 1864, fueron padrinos Martiniano Merlo y Belén Delgado;[3] Francisco Solano (L. 13 Nº 179) nacido el 24 de julio de 1865, fueron padrinos Martiniano Merlo y Dalmacia González; Josefa Mariana (L. 15 Nº 236) nacida en 1867 y Juan Pablo (L. 17 Nº 166) nacido en 1869. [4] 
El periódico “El Quilmero” anuncia el 23 de agosto de 1883 que tiene puesto de carne en el mercado municipal. Él y sus hermanos fueron abastecedores y como su padre matarifes, llegando a ser en Quilmes uno de los capitales más fuertes en ese ramo, designados por la municipalidad mayores contribuyentes. 
Fueron hijos el fotógrafo y periodista Pedro Félix, Norberto del Carmen, Román y Feliciano.
El mencionado Pedro Felix Rotelo Baigorria y su esposa Francisca Bordenave tienen tres hijos de los que sólo sobrevive Pedro Alberto Rotelo Bordenave, quien, a su vez, se casó el 26 de marzo de 1940 con Irma Blanca Giménez sus hijos fueron Hugo Alberto, Mario, Néstor Horacio y Edgardo.
Román E. que se casó con Ana Presinger, de origen alemán, y su hijo Román E. se casó con María Victoria Sandra Agnelli, hija de Armando y de Francisca Morino, nacida en Brasil, tuvieron dos hijos Griselda Rotelo de Quarleri y Daniel Rotelo Agnelli
Lino Armando se casó con la Leonor Imirizaldu de una extensa familia de educadores quilmeños.
En el periódico “Norte” [5] una necrológica detalla los lazos de esta última generación de la familia, dice la misma: “Norberto del Carmen Rotelo Baigorria, falleció el 29 de diciembre de 1939; su madre Eufemia Baigorria de Rotelo, hermanos: Pedro, Román, Lino y Feliciano (permaneció soltero), sus sobrinos Pedro Alberto, Román E., Salvador y Lino Armando Rotelo, sus hermanos políticos Eusebia Francisca Bordenave de Rotelo, Ana Presinger de Rotelo y Leonor Imirizaldu de Rotelo. [6] Casa mortuoria Brandsen 219” 
 Investigación Chalo Agnelli
mayo 1976 - junio 2013 
Colaboración Natalia y Néstor Rotelo, Fernando San Martín y 
Laura Campelo

NOTAS

[1] San Martín, Fernando. “Quilmes, mil imágenes – 133 años de historia fotográfica” 
[2] Datos recavados en la documentación existente en el archivo histórico de la Biblioteca Municipal Domingo Faustino Sarmiento. Proyecto genealógico para Néstor Rotelo. 
[3] Libro de bautismos de la Catedral de Quilmes, libro 12 Nº 114, año 1864. 
[4] Se consignan únicamente los hijos vivos.  
[5] Periódico Norte del 30/12/1939 Pág. 7
[6] Leonor Imirizaldu de Rotelo, maestra y directora de las escuelas 30 y de la 9.

FOTOS 
Colaboración Natalia y Néstor Rotelo.


lunes, 1 de julio de 2013

LA HISTORIA COMO EXPERIENCIA PERSONAL... Y SIGUE.



por Chalo Agnelli
En el año 2010, como parte de las actividades de la Comisión del Bicentenario de Quilmes, se realizó un homenaje a los precursores de la historia quilmeña: José Andrés López, el Dr. Fernando Pozzo, don César Barrera Nicholson, don José Goldar y su hijo José Abel Goldar, el Dr. José Alcides Craviotto, el Sr. Oscar Echelini, el profesor Manuel Ales, la eminente indigenista Guillermina Sors de Tricerri, don Luis Eduardo Otamendi, don Felipe Jorge Firpo, la profesora Palmira Sagrario Bollo Cabrios, el profesor y bibliotecario y editor don Carlos Guillermo Maier, el profesor Juan Carlos Lombán y don Luis Gerardo Barbieri. Me tocó dar dos conferencias, en la ocasión, una en el Colegio de Abogados y la segunda en el Museo Regional Almirante Guillermo Brown de Bernal. Además se hizo un cuadernillo con breves reseñas biográficas de estas personalidades que trabajaron por la identidad quilmeña, sus tradiciones y  su historia. En ese fascículo incluí un prólogo que explica las motivaciones iniciales que me indujeron a trabajar en el hecho histórico a lo largo de 52 años.
El 1 de julio de 2013, 'Día del Historiador' como homenaje a todos los historiadores y a quienes a través de mis aportes enriquecieron nuestra identidad reproduzco ese preámbulo.


... y sigue la historia… 
Comenzando las actividades de los 200 años de la Revolución de Mayo, la Comisión del Bicentenario Quilmes 1810-2010 consideró rendir un tributo a aquellos que trazaron un surco en la historiografía local, aquellos que, según Tolstoi, desde la aldea describieron el mundo. La presidenta Lic. Nancy Castagnini tuvo la deferencia de encomendarme esa tarea que emprendí con el convencimiento del objetivo que se perseguía, con el placer con que realizo mis trabajos de historia local y con la intención primordial de hacer docencia divulgando nuestro pasado y afirmando nuestra identidad quilmeña.
Inducido por mi familia materna, extensa y profundamente vinculada a Quilmes, desde los primeros años de mi niñez sentí curiosidad por nuestra historia, quizá instigado por las anécdotas de mi abuela y sus primas, por las charlas de sobremesa que eran un rito impostergable en mi familia, pero tengo la certeza que las conferencias y actos alusivos a los que asistí con motivo de las celebraciones del tricentenario quilmeño, en 1966, fueron los disparadores que trazaron esta impronta historicista y localista que me acomete.

Comisión del Bicentenario: de izq. a der.: Guillermo Arbert, Chalo Agnelli, María del Carmen Destéfano, Ely Fontana (+), Juan Carlos Lombán (+), Félix Luna (+), Silvia Scarinci y Nancy Castagnini.

Crecemos con y en los otros. La calidad del propio crecimiento es directamente proporcional a la calidad integral de las personas con que nos rodeamos en la vida. Y esa calidad no está determinada por los conocimientos académicos, los títulos acumulados, la fortuna material ni el prestigio social que sean características de un individuo cualquiera, sino por su altruismo, sus valores humanitarios, su honorabilidad, su genio afable y generoso, el reconocimiento que sepa mostrar en acciones provechosas para los demás, el don de gentes con que permita a ese otro que lo encuentre en su camino a compartir acciones en bien común, acciones que repiquen positivamente en toda la comunidad. Gozar de estos atributos y tener la capacidad de advertirlos sin alardes se resume en ‘sabiduría de vivir’.
 
Inauguré 1966, año del Sesquicentenario de la Independencia Argentina y el Tricentenario de la llegada de los quilmes y acalianos, el 18 de junio, en la Biblioteca Pública Municipal “Domingo Faustino Sarmiento” de la que era, y aún soy, empecinado concurrente – además de la Popular Pedro Goyena - y donde llegué a gozar, no de la amistad, pues la diferencia de edades era grande, pero sí de la consideración y el interés por los temas que me llevaban, de su director el profesor Carlos Guillermo Maier, con quien en 1970 hice un curso de bibliotecario para maestros en la Escuela Primaria Nº 6 de Bernal.
En esa ocasión el profesor Juan Carlos Lombán, que era director del colegio San Jorge, brindó, un homenaje al Dr. José A. Craviotto, el máximo historiador de Quilmes, que había fallecido el año anterior. Su pérdida tan temprana abría un bache en la historiografía quilmeña, pero también una puerta. Se percibía una gran congoja en el ambiente. Si bien yo era muy joven, tenía especial percepción del ánimo circundante, condición que aún conservo en menor medida. Afortunadamente el Dr. Craviotto, junto a don César Barrera Nicholson dejaron a Quilmes una obra histórica extraordinaria que me propuso compilar y divulgar lo más prontamente posible. Esta conferencias fue editada por la Municipalidad en la Serie Medallones Biográfico (N°5) que dirigía el Prof. Carlos Guillermo Maier.
La segunda experiencia reveladora fue el martes 9 de agosto de ese providencial año `66. Con mis amigos Vicente Morandi, Juan Eduardo Alonso, Leopoldo Russo, Oskar Lambskins y Lucho Illanes asistí a una charla del profesor Manuel Ales, en el Círculo Universitario, que ilustró con diapositivas. Simultáneamente Ales presentaba su libro “Quilmes fin de siglo” con el agregado de un plano topográfico del pueblo de Quilmes, levantado por orden superior por la comisión del Sur en 1856, recuperado por don Pedro Etchevertz y actualizado hasta 1890, por el mismo Ales, en 1963. Conservo un ejemplar de dicho libro, obsequio del Prof. Maier, firmado por él, con correcciones que Ales le había hecho el 18 de junio de ese mismo año, para una próxima edición oficial. 
Por aquellos años, aún, se respetaban rigurosamente la puntualidad, de modo que la conferencia empezó a las 18 horas en punto y, una vez concluida, con mis amigos, corrimos en el Ford Falcon de Lucho - en verdad de su padre - hasta la escuela Media Nº 3, donde Juan Eduardo estaba terminando la secundaria, a otra charla. El conferencista era el secretario de la Comisión de Cultura de la municipalidad, José Abel Goldar.
Conocía a los Goldar, padre e hijo, como vecinos, habitaban una casa próxima a la mía, en La Colonia, a pocos metros de la plaza Aristóbulo del Valle. Su tema fueron los 300 años del transcurrir histórico local y complementado por diapositivas. Así como las presentaciones de los profesores Lombán y Ales fueron reveladoras, la de Goldar fue motivadora. Fue la segunda charla con apoyo visual a la que concurrí.
Al concluir se informó a los presentes que don Luis Otamendi continuaría el ciclo de conferencias - aniversario el sábado siguiente, a las 11 hs. en el 2º piso de la municipalidad.
El jueves 11 de agosto de 1966, a las 18 hs., en el Colegio Nazaret (Conesa 406) el Prof. Manuel Ales volvió a dar su conferencia sobre “El Quilmes de antaño”, ilustrada con diapositivas. La misma se realizó en el Círculo Universitario, Paz 871. Si bien ya lo había escuchado, siempre se hacen variaciones, convenientes agregados, pero, sobre todo, no pude rechazar la invitación del rector de secundario del Colegio, el Prof. Celiar R. Cella, padrino de la Biblioteca Goyena, con quien mantuve amistad hasta su fallecimiento.
El sábado 13 de agosto, víspera de la fecha conmemorativa, a las 10:45 hs. estaba en la puerta de la Comuna solo; mis amigos esquivaron con astucia mi compañía. No era su tema. Arrastrarlos a dos conferencias en un mismo día fue suficiente para ellos.
En la puerta me informaron que era exclusiva para personal municipal, pero entre los asistentes estaban, Omar Andragnez, Felipe Ruesta y el señor Monicat, municipales, amigos de mi familia que me facilitaron el ingreso.
 No recuerdo por qué inconveniente el señor Otamendi no concurrió, pero envió el texto de la charla que leyó en parte el Prof. Ales, su amigo y par en varios trabajos históricos, y el periodista Norberto Giallombardo.
A don Luis lo había conocido el 17 de agosto de 1964 en su homenaje al Dr. José Antonio Wilde, que se realizó en la Biblioteca Sarmiento. Charla que me instó a leer “Buenos Aires desde 70 años atrás” y a iniciarme como exégeta de su vida y su obra. Misceláneas porteñas del Dr. Wilde que releí más de dos veces; libro del que, además, colecciono distintas ediciones (la más antigua que poseo es de 1904) En esta oportunidad la reiterada mención de Guillermina Sors, por parte de estos historiadores me condujo a su libro “Quilmes colonial”.
Conocía desde la adolescencia, otras misceláneas históricas las del “Quilmes de antaño” de don José Andrés López, ejemplar que estaba en la biblioteca de mi abuela, y las memorias de “Estampas de antaño” de Marcelo Traversi.
A partir de 1974, comencé a compartir con el señor Otamendi el accionar de la Sociedad de Escritores de la Provincia que se había fundado por iniciativa del Prof. Francisco Míguez. Ambos, y también el Prof. Ales, fuimos miembros de su comisión directiva. Yo formaba parte de la ‘guardia nueva’ junto a Jorge Padula Perkins, Alicia Armella, María Elisa Ezquerra, Julia Rosignol y otros.
No recuerdo con precisión el tema que se abordó aquel 13 de agosto; no quiero presumir de memorioso, pero arriesgaría que trató sobre el pueblo originario que dio nombre y gentilicio a los aquí nacidos y criados. Ayuda a mi memoria el hábito, que siempre tuve, de tomar notas durante las charlas, apuntes que aún conservo en su mayoría.
A esta altura de la sucesión de conferencias ya estaba totalmente compenetrado de la historia quilmeña, de modo que las siguientes fueron necesidad vital.
El martes 16 de agosto siguiente, a las 18:30, fui a escuchar nuevamente al Prof. Juan Calos Lombán, quien se explayó sobre, “Maestros del viejo Quilmes”. Se realizó en la Biblioteca Sarmiento; organizada y auspiciada por la Comisión Municipal de Cultura y la misma Biblioteca que dirigía el Prof. Guillermo Maier, quien presentó el libro de edición municipal “Antiguos Maestros de Quilmes”, de autoría del disertante y el auspicio de las entidades mencionadas y de la Comisión de Festejos del Tricentenario,
No imaginaba, en ese entonces, que en el futuro compartiría tantas vivencias con el Prof. Lombán y con su esposa Lucrecia Lombán. Quien, para mis escasos 20 años, resultaba un intelectual imponente, pero sus palabras, recomponiendo la biografía del Dr. Craviotto, me permitieron comprender ese impulso llamado pasión, con el que algunas personas transitan por la vida. Muchas veces visité el Colegio San Jorge acompañado por Lombán, así como luego, ya en ejercicio de la docencia acompañé a Lucrecia en la fundación en Quilmes de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos.
 El sábado 27 de agosto a las 19 hs. en la Biblioteca Popular J. M. Estrada de Bernal, la segunda charla de José Abel Goldar en este aniversario. Su tema fue “Quilmes de ayer, en el Quilmes de hoy”. Acompañaron esta charla dos muestras: una de fotos de Alcibíades Rodríguez, “Historia de Quilmes a través de la fotografía” e “Historia de Quilmes a través del libro”, sobre la obra del Dr. Craviotto y otros historiadores quilmeños. La primera fue presentada por el presidente de la biblioteca don Felipe Jorge Firpo y la segunda por el presidente de la Comisión de Cultura don Juan Agustín Isetta.
Continué este periplo el viernes 9 de setiembre, en la Biblioteca Municipal, la señora Violeta Shinya trazó una semblanza biográfica y literaria de su tío abuelo, el primer escritor y naturalista quilmeño Guillermo Enrique Hudson. A partir de la cual devoré casi toda la obra traducida del “Hijo dilecto de Quilmes”
Se cerró el ciclo de conferencias aniversario el 9 de diciembre a las 18:30 hs., en la Biblioteca, con una amena charla del profesor Juan Carlos F. Merediz, secretario del Instituto Americano de Lexicografía, “Algunos topónimos de Quilmes”. La misma estuvo auspiciada y organizada por la Comisión Municipal de Cultura, la Dirección de la Biblioteca y dicho Instituto. También habló en este evento el Prof. Alberto F. J. Otamendi, quien fue el primer donante de una importante bibliografía previamente a la apertura de la Biblioteca Popular Pedro Goyena y fiel colaborador de la Prof. Ana I. Manzo. A quien acompañé a esta conferencia.
Me creo en el deber de divulgar esta anécdota personal pues las actitudes de vida de estos historiadores, como las de quienes fueron mis dilectos profesores Rodolfo Merediz, Palmira Bollo Cabrios, el Dr. Antonio Pérez Amuchástegui, Orlando Cella, marcaron mi incursión en la historia; “Crecemos con y en los otros. La calidad del propio crecimiento es directamente proporcional a la calidad integral de las personas con que nos rodeamos en la vida." Efectivamente, como historiador o cronista o lo que sea, a algunos les preocupan mucho los títulos y los diplomas, yo no los tengo en la materia, pero me jacto de haber tenido en cuanto al transcurrir de Quilmes y su gente los mejore maestros: los profesores Maier, Merediz, Míguez, Otamendi, Goldar y mi mentor el profesor Juan Carlos Lombán. Estos párrafos, sinceramiento, tal vez, no sirvan para justificar las falencias de que adolecen mis trabajos. Lo que sí puede tener mayor fuerza es proclamar que he trabajado al impulso de un amor profundo, incurable y sincero por Quilmes y su gente de antes, de hoy y también de mañana si surgen personas que sienten lo mismo y recorriendo mis investigaciones, compilaciones, notas, artículos sociales, culturales, deportivos, biografías, bibliografías, trabajan por esta punto geográfico difuminado en la megalópolis que conforman la ciudad de Buenos Aires y el "gransurbonaerense"; este territorio que en los últimos 60 años perdió su perfil y características propias. De todos modos y a pesar de los tijeretazos a la memoria que los gobernantes han decretado desde hace tres (o cuatro) décadas seguiré con mi vocación por Quilmes.
De modo que es mi deber transmitir a la comunidad quilmeña que los hijos del Prof. Lombán y las hijas de Lila Giordano de Campelo me han legado todo su archivo histórico, documentos y bibliografía referente al partido de Quilmes.
Fui cronista de la historia desde hace tantos años, y más, como los que les llevó a muchos terminar una carrera en esa ciencia y luego dejarla colgada en la pared. Lo que me movilizó tanto como a algunos “titulados” es que le di a la Historia Local una difusión de tal magnitud que nunca se hizo y lo que sí me enorgullece es contar con tantos jóvenes que con mi aliento siguen mi huella como yo seguí la de los historiadores mencionados. 
La gente cree que los que nos ocupamos de la historia, ya sea como historiadores, como cronistas y compiladores, vivimos añorando el pasado, pero no es así, al contrario, amamos el presente y guardamos firmes esperanzas en el futuro, pues sabemos que la historia es cíclica y progresiva, es como una helicoidal que avanza vertiginosamente. Hay sucesos y coyunturas que con las incorporaciones de las variantes nuevas se repiten someramente. Por supuesto que dejando muchas secuelas de vida en la travesía y muchos rencores que necesitan, algunos de ellos cinco o seis siglos para subsanarlos.
Prof. Carlos Guillermo Maier


Prof. Manuel Ales
Don Pedro Etchevertz

Prof. José Abel Goldar
Todas las conferencias realizadas en la Biblioteca Sarmiento las abría su director el Prof. Maier. Este fecundo maestro, que tuvo la iniciativa y la inquietud de preservar esas investigaciones, publicándolas en la Serie de Medallones Biográficos, la Serie Bio-bibliográfica y la Serie Archivos y Fuentes de Información; material de consulta fundamental para los historiadores actuales.
Indirectamente he sido discípulo de todos ellos sin ser alumno. Me hubiera gustado decirles todo lo que les debo y también el feliz recuerdo de las empresas intelectuales llevadas adelante desde sus enseñanzas.
Esta secuencia es ejemplo de un circuito informal para llegar al conocimiento partiendo de intereses previos. Conocimientos que, si existe la curiosidad como conducta o surgen motivaciones sustanciosas, se va incrementando con nuevas experiencias. 
Hay figuras de nuestra historia que, por tiempo y espacio, no se reseñan en este documento; tracé las biografías de aquellos que consideramos los primeros, que dejaron trabajos fundantes; como las de Atanasio Antonio Lanz, José Andrés López, José A. Craviotto, César Barrera Nicholson, Lila Giordano de Campelo, Evaristo y Antonio Iglesias; las presenté en “Maestros y Escuelas de Quilmes”; la del periodista Juan Carlos Buceta Basigalup en “Cuadernos de Identidad Nº 1”; otras en “La Colonia, el segundo barrio de Quilmes”. 
En esta reseña rindo tributo a todos, hombres y mujeres que trabajaron para reafirmar la identidad de los que hoy habitan los partidos de Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, territorios del viejo Pago de la Magdalena su origen común.
Si hoy olvidamos los cimientos y si se olvida a quienes hicieron los cimientos, el futuro nos lo reclamará. Mucho se habrán equivocado nuestros maestros, pero a ellos debemos que nos enseñaran a reconocer a nuestros fundadores. Un pueblo sin identidad, sin sentido de pertenencia es un pueblo sin conciencia ciudadana
FOTOS
Arriba, el profesor Juan Carlos Lombán con la señora Lila Giordano de Campelo.
Abajo, don Luis Gerardo Barbieri, el Prof. Lombán, la Lic. Nancy Castagnini y Chalo Agnelli
Chalo Agnelli
1 de julio 2013/2016/2019