jueves, 17 de abril de 2014

BERNAL, CONFLICTOS DE AYER Y DE HOY ENTRE CALLES Y CRUCES



por Chalo Agnelli
Acabamos de informarnos por el periódico “Bernales” del Norberto Giallombardo que se inicaron los trabajos para concretar el cruce bajo vías en la vecina ciudad quilmeña. Dice la nota: “COMENZÓ LA OBRA DEL BAJO VÍAS DE BERNAL (16/04/2014)- Luego
de más de cuarenta años de espera para contar con pasos bajo vías y no obstante las controvertidas situaciones de reclamos de orden técnico y ambientalista, a las que como se recordará, el señor Intendente puso fin con aquella rotunda “decisión política” pronunciada en al Club Bernal, la obra en la calle Espora-Avellaneda, que fue dos veces licitada y su costo varias veces multiplicado, se inició oficialmente el sábado 1º de marzo de este año 2014, con la instalación de un  obrador consistente en un contenedor y un baño químico.  Pese a ello, los grupos de vecinos identificados como ‘autoconvocados contra el bajo vías en Espora-Avellaneda’ continúan sus reclamos formales ante el Municipio de Quilmes, el Gobierno Provincial, el Estado Nacional y el Poder Judicial, sin aparentes respuestas hasta el presente. Ante lo que podría denominarse ‘cuenta regresiva’ el tiempo de la obra al día de hoy, es de un mes y medio y el obrador  instalado en Uriburu, entre Andrade y Espora, está en actividad, habiéndose registrado en la tarde de ayer, la presencia de cinco operarios cortando y doblando varillas de hierro, en forma manual.” (publicado en www.periodicobernales.com)


¡¡¡CUARENTA AÑOS...!!! 
Pero retrotraigámonos 86 años atrás, 1928, cuando otras dificultades, no menos, contradictorias aquejaban al pueblo de Bernal y enfrentaban a sus vecinos. La apertura de calles. Don Luis Pedemonte había cedido generosamente a la Congregación Salesiana para que concretaran su misión una porción de tierra que se extendía de la calle Belgrano hasta Dardo Rocha, un trapecio perfecto. El crecimiento del pueblo, los nuevos loteos requerían de la vecindad que se abrieran las calles que circundaban ese “latifundio”, como lo califica el periódico El Plata, pues complicaba en gran medida tanto el desplazamiento urbano como la instalación de servicios públicos. “El gas como servicio público se difundió al promediar el año 1913 y su uso doméstico fue muy lento en arraigar, no obstante que completaba el confort familias con verdadera eficiencia. Este servicio estuvo a cargo de una empresa privada que tenía instalado en Bernal un enorme gasómetro”, nos cuenta Gotardo Pedemonte en su libro sobre la historia de Bernal. [1] En esos años era párroco el Pbro. Luis Correa Llano, pero estaba a cargo de la Orden y sus propiedades el Pbro. Nicolás Esandi, quien desde 1914, fue el primer párroco de Bernal hasta
Nicolás Esandi
1923,  luego inspector salesiano y más adelante primer obispo de Viedma. Es bueno saber para quienes busquen datos de sus antepasados, que hasta 1914, los bautismos y casamientos se concretaban en la parroquia de la Inmaculada Concepción de Quilmes, hoy Catedral.

El tema del conflicto eran las calles Lavalle y Chacabuco que se interrumpían en la actual calle Don Bosco, en ese entonces aún llamada Independencia, como aún se denomina del lado de Barrio Parque. Había que atravesar la “chacra de los curas”, y estos no estaban conformes. El asunto llegó a la justicia. Era intendente de Quilmes ese año, el Dr. José Eduardo López, de la U.C.R., hermano del diputando provincial Dr. Rodolfo A. López. [2] La municipalidad había logrado que la Dirección de Catastro de la provincia aprobara el pedido de apertura de calles y se contrató a la empresa “Sociedad Apis” para que hiciera los trabajo, pero una orden de “no innovar” - como se suele judiciar hoy – del juez y presidente de la cámara de apelaciones José Ignacio Ferrando, [3] frenó la tarea de atravesar la huerta salesiana.


EL PLATA 
El periódico El Plata de 1928 nos ilustra fehacientemente sobre este problema urbano bajo el título: 
”SE APLAZA LA APERTURA DE CALLES EN BERNAL – RESOLUCIÓN DEL JUEZ FERRANDO”. El lunes a última hora, recibió la Municipalidad un oficio del juez Dr. Raúl I. Ferrando, ordenando la suspensión de todo procedimien­to para la apertura de calles en Bernal, que debía efectuarse al día siguiente. Motiva esta interven­ción de la justicia, la protesta judicial entablada por la Sociedad Apis en contra del decidido empe­ño del P. E. Municipal, para ha­llar pronto remedio a un mal que traba el progreso de una zona importante del vecino pueblo.

Mucho nos tememos que la re­solución del mencionado juez, prolongue indefinidamente el actual estado de cosas. Conocida es la actuación de católico activo que caracteriza al Dr. Ferrando, para que una vez más, en un país li­bre como el nuestro, el derecho canónigo o los intereses a su cus­todia no se imponga al Código que fue dictado para todos los que viven este suelo, sin excepciones, ni dogmas, ni religiones. Bastan sutilezas de procedimiento para conseguirlo. Veremos que dice ahora el Concejo Deliberante, de la desviación de miras con que trate este asun­to, sin mezquinos intereses subal­ternos, depende que Berna!
Dr. José Eduardo López
se li­bre de ese amplio latifundio en­clavado en el corazón del pueblo.

No queremos aventurarnos a pro­nosticar actitudes, queremos creer simplemente que cumplirán con su deber por sobre los odios políticos.
Está en juego el prestigio de la autoridad municipal y nadie – creemos - se atreverá a levantar bandera de incondicionalismo por derechos gravados que no sean los del municipio que se juegan enteros en este episodio simple planteado por una sociedad que se empeña en sostener la integridad de un patrimonio que traba el adelanto edilicio del pueblo más progresista del partido: Bernal. 
EL ACTA DE PROTESTA. Para ilustración del lector trans­cribimos a continuación el acta le­vantada por el escribano público, Sr. Ceferino J. Ramos, a pedido del padre N. Esandi: “Con fecha 2 de Mayo del co­rriente año, el compareciente ante la S. A. Apis formalizó con el Sr. Intendente Municipal del Partido un convenio ‘ad referendum’ refe­rente a la cesión de tierras desti­nado a la apertura de calles Lavalle y Chacabuco de Indepen­dencia (hoy Don Bosco) a Zapiola, en Bernal, con las cláusulas y condiciones que el mismo determinara; que con fe­cha trece del corriente el Sr. In­tendente Municipal ha hecho sa­ber al compareciente que por vía administrativa, procederá a librar al tránsito público las anunciadas calles. Dados estos antecedentes, siguió diciendo el exponente que no es­tando encuadrada dicha resolución dentro de los términos pactados en el referido convenio ‘ad referen­dum’ ,me pide a mi el autori­zante, haga saber al Sr. Intendente Municipal Dr. D. José Eduar­do López, que notificado del De­creto de 13 del corriente, formula su más categórica protesta por cuanto la considera atentatoria al derecho de propiedad y niega fa­cultades al Departamento Ejecuti­vo de la Municipalidad, para to­mar posesión de tierras a que hace referencia sin previo cumplimiento de las cláusulas del con­venio reservando para, la S. A. Apis el derecho de ejercitar las acciones que legalmente correspon­dieran y haciendo responsable al Sr. Intendente.” 

“LA APERTURA DE ALGUNAS CALLES”

Bajo este título Gotardo Pedemonte se ocupa de este tema específico en el libro mencionado: “Un motivo de progreso para determinadas zonas de Bernal, fue la aper­tura de varias calles que interferían el movimiento de la población, para lo cual el vecindario y las instituciones lo­cales prestaron su oportuna colaboración. Laboriosas y largas gestiones demandó la apertura de las calles Lavalle y Chacabuco en pleno centro de Bernal, como igualmente la de la calle Ramella en el cruce del F.C. del Sud; la calle Pringles, de 25 de Mayo a 9 de Julio, y otras más, para consolidar el crecimiento de entonces y lo­grar en cierto modo la regulación de un plano catastral, Demoras y polémicas inoperantes, han demorado la solu­ción de estos asuntos, en razón de que en su momento fue­ron encarados con criterios abiertamente políticos, y algu­nas veces, de exigencias equivocadas, ya que en este orden de cosas debe buscarse la conciliación de los intereses re­cíprocos, con sentido de armónica convivencia, y no la adopción de campañas periodísticas desagradables o de me­dios violatorios de los derechos privados. Fue una práctica errónea la de arbitrar recursos im­perativos, cuando la solución de problemas de ésta índole, resulta mucho más expeditiva y fácil por la vía de la conci­liación. Y este error ha demorado por años el progreso de algunos lugares, que sufrieron las resultancias de la teme­ridad de ciertos actores que tomaron parte en esta cuestión. Cuando en 1927 se logró poner en práctica el principio del respeto al
derecho de propiedad y conjugarlo cuerdamente con los intereses de la comunidad, todo pudo resolverse: las calles se abrieron y en torno de muchos lugares baldíos, se levantaron hermosas viviendas que son hoy un orgullo para Bernal. Indudablemente la apertura de las nombradas calles fue en definitiva un motivo de sólido progreso para todo el pueblo en general, y para las zonas vecinas en particular. Las Memorias anuales de la Asociación de Fomento refle­jan las inquietudes del vecindario y los trabajos realizados por su intermedio, ante las autoridades comunales y los propietarios respectivos.” 

REFLEXIÓN FINAL 
Algunos años después las calles se abrieron. Luego los salesianos lotearon parte de la propiedad. ¡No se demoró tanto como “40 años” en llegar la solución! Esperemos que el desventurado cruce sub-vial de Bernal se concreté y que alguien como EL QUILMERO dentro de 46 años narre lo desopilante que ha sido en estos largos años esta empresa urbana. 
Varias historias de Quilmes nos muestran que en este pueblo todo fue lento, pausado, logrado con cierta modorra y pesadez; desde la llegada del ferrocarril en 1872, que sumó 15 años, [4] hasta el paso a nivel Alsina-Pellegrini [5] y… … … Salvo el fecundo período 1935 - 1965, el del auge de las Sociedades de Fomento, durante el cual el Partido sí tuvo un progreso urbano ágil y de criterio patrimonial.

Investigación y compilación Chalo Agnelli 
Director del blog EL QUILMERO
NOTAS


[1] Pedemonte, Gotardo. “Breve reseña de hechos y acontecimientos que hacen a la historia de Bernal”. Ed. de la Secr. de Gobierno y Cultura de la Municipalidad de Quilmes. Bibl. D. F. Sarmiento. Quilmes, 1970. Pág. 148 
[2] Ambos eran hijos de don José Andrés López, también intendente de Quilmes en el período 1904/1905. José Eduardo tiene una calle en Barrio Parque, Rodolfo en Quilmes, la antigua Santa Fe y José Andrés la calle 844 de San Francisco Solano. Esta familia dio otro intendente a Quilmes, que fue Rodolfo Adalberto “Robín” López de noble fama (1º/5/58 – 26/4/62). Ver: http://elquilmero.blogspot.com.ar/2009/06/el-intendente-jose-andres-lopez.html 
[3] José Ignacio Ferrando fue jurisconsulto (1892 - Buenos Aires - 7 de diciembre de 1941) Se graduó en 1916 de abogado en la fa­cultad de derecho de la ciudad natal; su tesis fue titulada “El mensaje del presidente Monroe ante la cuestión de las Islas Malvinas”. Actuó en la magistratura, desde secretario de un juzgado en lo civil y vocal a presidente de la cámara de apelaciones durante varios períodos. Fue también poeta, escritor y conferenciante.
 [4] Ver: http://elquilmero.blogspot.com.ar/2011/09/la-larga-travesia-del-ferrocarril.html 
[5] Ver: http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/09/la-linea-278-el-nefasto-cruce-peatonal.html y http://elquilmero.blogspot.com.ar/2014/01/cruce-peatonal-alsina-pellegrini-se.html

miércoles, 16 de abril de 2014

ACALIANOS EN QUILMES DESDE 1667 - SEGUNDA PARTE - (COLABORACIÓN) CURSO DE HISTORIA DE QUILMES - ALEJANDRO RE


Primera jornada de la Historia de Quilmes en el Museo de Artes Visuales el pasado sábado 12 de abril, a cargo del Lic. Alejandro Re. La segunda jornada es el próximo sábado 26 a cargo de las profesoras Patricia Adamini y Corina Paccanella. (para ver el video cliquear en la dirección de la web)

martes, 15 de abril de 2014

A 65 AÑOS DE LA CREACIÓN DEL LUZ Y SOMBRA (COLABORACIÓN)



FUE UNA INESPERADA ‘QUILMERÍADA’

1949 -15 DE ABRIL – 2014
de Norberto Martín
Esto, no es más que el homenaje de uno de sus fundadores en el nombre de todas las personas que hicieron posible nuestro entrañable Teatro "Luz y Sombra".

Aquel grupo de amigos y vecinos que en un entusiasta y fragoroso comienzo, entregaron el precioso tiempo en un paréntesis de sus actividades, de un franco o en horas quitadas al descanso para entregarlo a un proyecto en cierne, muy lejos entonces de su concreción. Y no sólo fue su tiempo, sino parte importante de su vida visto por su aplicación y esmero en sus tareas y también acompañados de una gran alegría sin olvidarnos de sus talentos y habilidades que provocó que se fuera visualizando lo que parecía nada más que una ilusión. Fue iniciar entonces un maravilloso encuentro de amigos que aún hoy, a 65 años de aquel primigenio impulso creativo, sigue funcionando.
Esta recordación es el deber genuino de un verdadero y sentido homenaje a aquel grupo de jóvenes y adultos que se sumaron y fue creciendo con el pasar de los días. A ellos, colaboradores ilustres para nuestra historia, reciban nuestro inmenso y eterno agradecimiento: sin ellos no se hubiera logrado lo que logró. Ellos estuvieron presentes siempre que se los necesitó. Quienes estuvimos en ese tiempo nos sentimos agradecidos por aquella tarea que considero heroica por su entrega inolvidable. 
UN LEJANO ACONTECER 
Y hoy, cercanos a esa fecha del 15 de Abril, creo necesario informar a la gente joven y a los adultos también en este nuevo tiempo de la modernidad, que tal vez no tengan noticias del muy su lejano acontecimiento. Por esa simple razón deseo contarles muy sucintamente una pequeña historia de lo que fueron los antecedentes y de la época en que se gestó este Teatro. 
SOCIEDAD DE AYUDA A LA REPÚBLICA ESPAÑOLA 
Históricamente, por el año 1936, se reunía una numerosa cantidad españoles en una Sociedad que llamaron S.A.R.E. (Sociedad de
Ayuda a la República Española) que funcionó desde 1936 hasta 1941 aproximadamente; era el principio de la guerra que dividió a España y a los españoles y la prosecución de la segunda conflagración mundial del siglo XX (1939 -1945) 
La Sociedad en un principio tuvo su sede en la planta baja de la calle Alem entre Moreno y San Martín sobre la vereda Sur.
Conlcuida la guerra civil en España, ésta se convirtió en el "Centro Español" que tuvo su sede en la avenida Hipólito Yrigoyen, en el primer piso y la terraza del edificio que contenía lo que fue el "Cine Moderno", hoy "Iglesia del Puente".
En ese lugar el mismo grupo de españoles republicanos, entre quienes estaba mi padre, se allegaban también los jóvenes parientes, hijos y amigos de esos hombres de bien y formábamos una alegre cofradía de "diletantes", donde nos divertíamos bailando, leyendo puesto que poseía una nutrida biblioteca con muy importantes volúmenes de muy diversos temas y otros de las bellas artes, que cuando muchos años después el Centro dejó de funcionar, nunca supe donde fue a parar.
También escuchábamos música de todo tipo y nacionalidad y ahí me aficioné a las canciones francesas de la época y a cantantes como Charles Trenet entre muchos otros. Para quienes gustaran, había una buena cantidad de música clásica y, especialmente sinfónica. También nos aficionamos a cantar pero sin nada más que ganas, y aprendimos a bailar algunos sones tradicionales de España como "muñeiras", la "jota", un poco de "baile andaluz" y algunas "danzas vascongadas". 
GRANDES VOCES 
Apoyados por miembros de la "Comisión Directiva" pudimos hacer reuniones de poesía y recitado y funciones culturales con invitados
Rafael Albereti
de la Capital, entre ellos en una oportunidad nos visitó León Felipe para recitarnos sus dramáticas poesías y sabía hacerlo muy bien. En esa oportunidad el "Centro" alquiló el salón de una peluquería de señoras que regenteaba, no recuerdo bien, pero creo que se llamaba Liberti y estaba situada en la planta alta de la calle Rivadavia, casi esquina San Martín, sobre la vereda sur frente al Corralón de Elesgaray (hoy una galería comercial)

En ese entonces ya se hablaba de teatro entre las personas mayores, conspicuos concurrentes a esos espectáculos del Buenos Aires. Hubo presencia en nuestro "Centro" de escritores españoles como el dramaturgo Jacinto Grau y otros que no recuerdo, llegados como exiliados a la Argentina huyendo de las persecuciones del franquismo. Recuerdo una hermosa mujer de edad madura, de la que no recuerdo su apellido (María Teresa León), poeta y esposa de Rafael Alberti.
En medio de aquel tropel de artistas e intelectuales sentíamos que nos aportaban como una oportunidad única y conocimientos y la sensibilidad artística que nos entusiasmaba y hasta pensábamos que podían contagiarnos de algo de lo que pensaban y decían en el bellísimo idioma que no estábamos acostumbrados a escuchar tratado con buen gusto. En ese tiempo y en la oportunidad de la terminación de una de esas reuniones culturales, un integrante de la Comisión Directiva, el señor García (de quien no recuerdo su nombre de pila), propietario del bazar "Aladino" (que aún permanece en el mismo lugar donde estaba entonces, en la calle Mitre a escasos metros de la calle Alem, frente al colegio de la Inmaculada Concepción de monjas), ex actor y cantor de "zarzuelas”, nos propuso a los que ahí estábamos "hacer teatro".  Fue el comienzo de algo que jamás nos hubiéramos imaginado. 
EL ENSAYO 
Ese señor fue "un profeta". Nos trajo una obra teatral con esa obra y de la mano de nuestro descubridor aprendimos que era un "ensayo". Con García descubrimos una nueva forma de disciplina
no impuesta en ensayos a lo largo del tiempo. Debió ser 1943 ó 1944. La obra tenía el título de "La honra de los hombres” estaba dividida en dos actos y la estrenamos en la terraza del nuestro "Centro". Su autor era el comediógrafo español don Jacinto Benavente que había obtenido el premio Nobel del 1925, compartido. Fue la primera obra de teatro que leí e interpreté en el personaje de "Cristian". La obra se desarrollaba en un ambiente de Suecia o Noruega. Pasados algunos años el autor escandinavo Enrique Ibsen fue mi primera influencia teatral, después de haber leído su drama "Epectros". 
"LA VIRGENCITA DE MADERA"
Había visto, varios años antes del período del Centro Español, un circo construido con tirantes de madera y chapas acanaladas de zinc, situado en la calle Alsina, que se llamaba "Campos" u "Ocampo", al que me llevó mi madre después del colegio.
Terminado el espectáculo circense, sobre la pista cubierta de aserrín y alfombras y sobre un escenario elevado situado detrás de la misma pista vi por primera vez representar una pieza teatral; fue "La virgencita de madera", un éxito de los hermanos Ratti. Este espectáculo y, mucho después, los del Centro Español fueron mis mejores contactos con el teatro.

Irma Pantigoso, Victoria Rey, Mircia Paz y Norberto Martín.
Del Centro Español surgieron los primeros actores y actrices del elenco estable, que sin pensarlo todavía iríamos a organizar.
La comisión del "Centro" estaba integrada por personas con sus familiares y amigos, entre ellos José Martín, Jesús Edreira, su sobrino Ángel Edreira que llegó a ser secretario del Quilmes Atlétic Club, su prima Irma Edreira, el señor Vilariño y su hija Haydee, Ramiro Pérez y sus hijas Celia y Pilar; los amigos Obdulio Manini, Armando Salvo, Cucú Naboulet hijo de don León Naboulet, destacado hombre de bien en la provincia de Misiones, como bibliotecario en Posadas, mi hermana Beba Martín y mis amigos dilectos Ernesto Comesaña y Antonio Di Notto y otros posteriores como los hermanos Acuña y tantos otros perdidos en mi memoria por la distancia del tiempo.

De izquierda a derecha: Ernesto Comesaña, Luis Caponi, Norberto Martín, José Jove, Antonio Dinoto, Irma Martín Pantigoso (sentada a la derecha)
"TIEMPO Y ESPACIO" 
Todas estas circunstancias estaban circundadas por los hechos dramáticos de un mundo que se desangraba en otra guerra monstruosa y nosotros, jóvenes, tratamos de sobrellevar los dolores que afectaban a nuestros padres y parientes, por la pérdida de vidasde los allegados que se habían quedado en Europa, aconsejados por miembros de la Comisión Directiva nos dispusimos a continuar con el proyecto de la actuación y así surgió como una tormenta la idea de formar un conjunto de teatro independiente, como los había en la Capital; lo hicimos y se llamó "Tiempo y Espacio" liderado por Ernesto Comesaña, Obdulio Manini y Ángel Edreira, que comenzamos haciendo la obra "Camino del Tabaco" propuesta por Comesaña. Era una pieza dramática, de autor estadounidense, que transcurría en el tiempo de la depresión de aquel país.


"LUZ Y SOMBRA”
De abajo hacia arriba: Norberto Martín, Irma Martín Pantigoso, Mircia Paz, Antonio Dinoto y José Martín, en el Micro Teatro de la calle Bernardo de Irigoyen (primer sala de Luz y Sombra)
 Por diferencias de apreciaciones, más de forma que de cualquier otra contingencia, nos separamos en dos grupos antes que se estrenara la obra. En consecuencia, amistosamente, se formaron dos elencos autónomos el uno del otro: "Tiempo y Espacio”, con Ángel Edreira, Obdulio Manini, Alba Grazzioli, Enrique White y otros. El otro grupo estaba formado por Antonio Di Notto (recientemente fallecido el 21 de enero), Ernesto Comesaña (fallecido a los 87), Armando Salvo (también fallecido hace algunos años) y Norberto Martín. Entonces conformamos el grupo de Teatro "Luz y Sombra", nombre que se le ocurrió a Di Notto en la confitería “Colón”, en la esquina de Gaboto y Rivadavia frente a la estación del ferrocarril. 
LOS SALONES TEATRALES 
Aquí la reseña de todas las salas teatrales que hicimos: el primero en la casa de mi padre don José Martín en la calle Bernardo de Irigoyen 741 de La Colonia.Luego el 15 de Abril de 1949, fecha de la fundación del teatro “Luz y Sombra", otra sala en una propiedad de la esquina de Alem y Moreno; una casa muy antigua con árboles delante y rodeada de verjas de hierro sobre un cerco de media pared, donde vivía la familia de René Romano; un integrante que se retiró al poco tiempo. En esa casa había vivido la familia López que dio tres intendentes a Quilmes: José Andrés (1904/1905), José Eduardo (1926) y Rodolfo Adalberto ‘Robín’ López y un diputado, Rodolfo Alberto López, padre de “Robín”. 
LA SALA DE LA COLONIA 
El teatro de Bernardo de Irigoyen 741, fue bautizado, "Micro Teatro Luz y Sombra" que podía albergar una buena cantidad de personas y tenía un palco elevado a 1,80 metro del piso, una especie de balcón interno que ocupaba todo el ancho del salón. La sala tenía una altura de 4 metros, largo 6.40 y ancho 4.40.
Habíamos armado un escenario de algo más de dos metros de profundidad por el ancho del salón, menos unos 60 centímetros de "hombros" para que los actores pudieran "aforar". En ese mínimo lugar hicimos nuestras primeras armas como escenógrafos, iluminación, dirección y aprendizaje actoral. Pusimos en escena obras cortas: Chejov, Paúl Geraldí, del argentino Osvaldo Dragón, "Los de la mesa 10", que tuvo un éxito inimaginado. Aquel éxito, nos animó a emprenderla con obras en varios actos y nos fue muy bien, desde luego convocamos a artistas de la zona para que hicieran los diseños escenográficos. Así aportaron su talento: José Eduardo Pardo, Manuel Oliveira, Aldo Severi, Ludovico Pérez.  Pardo ayudaba con los carteles de publicidad, Oliveira pinto una calle de París para la primer versión de la pieza de Jean Anohuil "El baile de los ladrones" y Severi, hizo similar tarea en la primera versión de "La zorra y las uvas" del brasileño Figueiredo. Se hizo una primera versión de la comedia "Ninotchka" de los franceses Leigen y Sauvajon y muchas obras que con el tiempo volveríamos a presentar en escenarios más amplios.
Después de casi diecinueve temporadas decidimos cambiar de sala por otra que albergara más cantidad de público, con un escenario acorde a las exigencias que presentaban "puestas" que requerían mayor espacio. Así que el señor Alfredo Santomé consiguió un galpón en la calle Moreno 635, entre Rivadavía y Alem. El alquiler no era caro y comenzamos la mudanza. El lugar había sido un depósito de lavandina. Allí, cimentamos, durante cuatro años, el prestigio que adquirido con mucho trabajo y dedicación de horas y horas incontables hasta muy entrada la noche.

Periódico "El Periodista", 4/11/1977
Nos mudamos el 1º de mayo de 1961 y permanecimos hasta el 31 de diciembre de 1965. En ese corto lapso incursionamos en casi todos los géneros del Arte Dramático, lo cual pretendíamos que fuera nuestra modalidad, por esa razón hicimos del teatro griego, clásico de Eurípides, "Medea"; de Ben Jonson, inglés de ascendencia escocesa y contemporáneo de Shakespeare de quien pusimos en escena "Volpone" o "El zorro"; incursionamos en los nuevos movimientos del teatro moderno, realizamos dos puestas de lonesco, autor rumano que tenían una particular continuidad con sus personajes vivos y otros muertos, se trató de "Jacobo o la sumisión" y "El porvenir está en los huevos", dos comedias del absurdo que nos dieron muchas satisfacciones.
Dejamos la sala porque aumentaron el alquiler de $ 450 a $ 1200, importe que no podíamos pagar. No se recaudábamos tanto como para aguantar esa suma. Los problemas estaban a punto de agotar nuestra voluntad y paciencia, así que se decidió donar el material acumulado durante esos años, a la municipalidad de Quilmes. Era intendente Rodolfo ‘Robín’ López. Fue el señor Héctor Pereiras, secretario de cultura, quien diligenció el trámite ante el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Ello significó la continuidad del teatro
por decisión y generosidad de esas autoridades, quienes admitieron que por prestigio y conducta ciudadana respetarían la formación actual del elenco, confirmando a la vez a su director. El Teatro Luz y Sombra devolvió esa generosidad, con creces, por más de 40 años. De ahí en más, los detalles históricos, sociales y políticos que tuvo que atravesar el teatro para su supervivencia a través de los cambios inusitados de la política cultural hasta la actualidad es arena de otro costal. 
"QUILMERÍADA"

Estas memorias pretenden brindar un homenaje a las personas que ayudaron a llevar a cabo lo que resultó ser en todo su amplio espectro una Institución. Se padecieron muchas postergaciones, pero al fin se halló el acceso a través de aquellos que aprobaron, valoraron, escucharon y vivieron esta historia, construida sin ningún tipo de soberbia, sino con la alegría de haber "pertenecido a esta patriada" que dimos en llamar "Quimeríada", de un grupo de idealistas que pretendía para Quilmes un teatro estable como cualquier ciudad civilizada del mundo, que despertara en sus ciudadanos ideas de bien, de buena voluntad, de trabajo… Cultura; y todo esto lo consigue el Teatro, no sólo pasatista, sino también un teatro de texto, de los grandes del Arte Universal.
Tengo el deber de mencionar a quienes fueron los arquitectos fundamentales de ese templo destruido y sin ruinas sobre las que recordar que fue el teatro en la Casa de la Cultura: Antonio Mari, Antonio Di Notto, Guillermo y Carlos Bataglia, Luis Capponi, Mircia Paz, Irma Pantigoso, Leticia Corsiforti, Alfredo Faces, Carlos Romero, Horacio Martín, Juan Vergara, Leopoldo Russo, Carlos Calzeta, Jorge Franquet, Cristina Ruberto, María Luisa Fedeli, Alejandro Martín, Horacio Carballido, los hermanos Roberto y Mario Arias y mucho, muchos más que se fueron sumando a la "Quilmeríada" y están en la memoria colectiva.

Hubo otro movimiento ‘quilmerisida’, depredatorio y ofensivo hacia la ética y la estética de nuestra sociedad; este movimiento con el pretexto de reciclar la Casa de la Cultura, inconsciente del concepto de Sociedad Civil, arrasaron con el Teatro haciéndolo desaparecer. La furia de la expresión "reciclar" dejó a Quilmes sin un Templo del Arte. Que no se llegó a reemplazar con la construcción de una costosa "nueva sala", que cuenta con una programación en donde “El Teatro” tiene escasa intervención, primando cierto tipo de espectáculos de gusto dudoso y empobrecedor, según mi sincera impresión. Esa nueva sala no ha podido hasta ahora suplantar en calidad y riqueza actoral y dramática a aquel que fue...
No quiero mencionar a los depredadores que desde tiempo atrás socavaron la función tradicional del teatro y la esencia de lo que sus fundadores representaban y terminaron cercenando uno de los organismos intelectuales más rotundos de esta Ciudad y Partido de Quilmes; reducto de vida democrática, de inclusión social y participación popular, de denuncia ante el agravio y vocero de verdades… y sobre todo, de un Arte equiparable a las grandes salas de la Capital Federal y del país todos.
La historia todo lo devela y la historia brilla con una luz incandescente sobre el Teatro Luz y Sombra.
En estas memorias está nuestro tributo a Quilmes, a su gente, y el mío personal a colegas de ayer, de hoy y de siempre, con quienes emprendí esta patriada que hoy cumple 65 años.
Norberto Martín

Quilmes, 15 de abril de 2014
Compilación y compaginación Chalo Agnelli