viernes, 12 de diciembre de 2014

RODOLFO ALBERTO LÓPEZ, UNA SIMIENTE



por Chalo Agnelli
Nació en Quilmes el 4 de setiembre de 1891. Un año después del levantamiento popular del Parque, que dio forma orgánica a la Unión Cívica Radical. En el año1889, la crisis económica se agudizó, producto de las políticas implementadas en materia económica, lo que trajo como lógica consecuencia se desarrolló una espiral inflacionaria, la restricción del crédito, la caída de las exportaciones, todo esto, en el marco de una crisis mundial. El espíritu de transformación popular que hervía en esos años lo marcó toda su corta vida.
Rodolfo Alberto López Faggiano
VIDA DE MILITANTE 
Rodolfo fue el menor de los hijos de José Andrés y de Rita Faggiano. En un hogar con compromiso político, su padre fue intendente en 1904/1905, cuando Rodolfo tenía 15 años, militó en el radicalismo con su hermano José Eduardo. Hizo la carrera de abogado en la Universidad de Buenos Aires, graduándose en 1916; año en que el pueblo de Quilmes fue designado Ciudad.
Su alto carisma y espíritu de lucha lo hizo muy popular, sobre todo entre los jóvenes. Llegó a diputado provincial.
Fue un entusiasta deportista en el Club Atlético Argentino de Quilmes del que fue socio fundador. Tenía gran carisma entre los jóvenes por su personalidad avasalladora.
Fue presidente y cofundador del Club de la Juventud un Centro Cívico Social fundado el 18 de junio de 1909. Desde allí comienza una lucha firme contra la corrupción política emprendida por el conservadorismo. 
LA UNIÓN VECINAL 
En 1910 encabeza la lista de candidatos de la Unión Vecinal que se opondría al partido oficialista, pero un nuevo escándalo electoral con urnas volcadas, electores y fiscales expulsados y tergiversación de los resultados los deja al margen de los resultados amañados.
El fraude electoral no lo amilana y en 1911, con el Club de la Juventud adhieren a la Liga Cívica que presidía su padre, gestada con la meta de recuperar la dignidad democrática, La reorganización del radicalismo en 1915 incorporó a sus filas al Comité Popular de la Juventud (8/9/1915) presidido por José Eduardo, su hermano, y él mismo como Secretario General.
La nueva entidad pasó a denominarse Comité Popular de la Juventud de la U.C.R. En la que don Rodolfo actuó como vocal y presidente de la Comisión Especial de Propaganda. Según estos acontecimientos, en el escrutinio de los comicios nacionales del 2 de abril de 1916 se consagró ganadora a nivel nacional la U.C.R, que llevó a la presidencia a don Hipólito Yrigoyen.
El 23 de setiembre de 1917, López resultó vencedor en las elecciones internas que lo consagraron presidente del Comité de la Juventud Radical, teniendo como oponentes a Manuel S. Romá y a Manuel Huisi, [1] luego senador. Pero cuando este Comité quiso formar subcomisiones el sector oficialista de la U.C.R. decretó su disolución. 
LA LIBERTAD DE ELEGIR 
El Comité el 9 de marzo de 1918, pidió que se reconsiderara la medida a lo que no se hizo lugar. Rodolfo López presentó una carta donde dejaba expreso que así como había luchado contra el fraude conservador del mismo modo enfrentaría a las camarillas antidemocráticas, recuperando “la libertad de elegir”.
El Comité reunido en la confitería-hotel Spelzini, [2] de la calle Gaboto resolvió convocar a una asamblea de afiliados el domingo 24 de marzo, en la Sociedad Española, de la que surgió el Comité Juventud Radical para intervenir en las elecciones municipales del
14 de abril. Rodolfo ocupaba la secretaría general de la Mesa Directiva de dicho Comité, presidido por David Canova y en la vicepresidencia José Eduardo López (foto)
La lista de candidatos se proclamó el 5 de abril de 1918 en la Soc. Italiana Cristoforo Colombo. De los comicios del 14 de abril de 1918, la U.C.R. obtuvo seis bancas, al C.J.R. le correspondieron tres y una a los conservadores. Siendo la primera representación surgida bajo el voto secreto universal y obligatorio.
Rodolfo ocupó una de dichas bancas. Continuando en este cargo hasta 1921. El Concejo eligió intendente por el período 1818-1919 a Pedro Elustondo primer intendente radical que tuvo Quilmes. Rodolfo López fue concejal desde 1918 hasta 1922.
En las elecciones del 28 de noviembre de 1920, López encabezó la lista del C.J.R. resultando ganador de una banca. La U.C.R. oficial, presidida desde 1915 por José Augusto Otamendi, consagrado diputado de la Nación y al Dr. Isidoro Iriarte senador de la Provincia, mientras que los núcleos disidentes del radicalismo ungieron diputado provincial al Dr. Rodolfo Alberto López, por el período 1923 – 1926. Acabándose la falta de garantías para emitir el voto por parte del ciudadano y el escamoteo posterior en el escrutinio, los conservadores vieron desbaratado su feudo hasta el golpe de estado del 6 de setiembre de 1930.
David Canova y a su derecha Floricel Pérez, detrés parados a la izquierda José Eduardo López y Andrés Marabotto, durante la prisión en la isla Martin García.

LA CASA FAMILIAR 
La casa de sus padres en Alem y Moreno era, para Rodolfo y José Eduardo, el enclave donde se gestaban estrategias de lucha política. Allí se reunían asiduamente con sus amigos y correligionarios más cercanos como los Maderal, Dumont, Benedetto, los Binda, Pedro Pablo y Jesús María Oliveri, sobre todo el primero que luego fue intendente, David Canova y su hijo José, Armando Della Valle, León Belou, Pedro Rotelo, Pedro Poloniolli, Juan Miguel Bazterrica (1879-1952), [3] Enrique Soneyra y otros jóvenes que procuraban un país con mayor equidad y justicia.
Desde su cargo de diputado fue uno de los que propicio la ley orgánica que establecía la elección directa de intendente. Resultando en Quilmes el primer Intendente electo en esas condiciones José Eduardo López por el período 1° de enero de 1927 al 31 de diciembre de 1928.
Como concejal primero y diputado después fue uno de los principales propulsores de la instalación de la primera red cloacal, el agua corriente y el pavimento. Su propuesta de ordenanza fue rechazada por el Dr Iriarte que militaba en otra facción del radicalismo enfrentada con la que lideraba Rodolfo.
Después del golpe dictatorial de Uriburu, la U.C.R. en Quilmes comenzó a reorganizarse concitando a unirse a todas las tendencias en que estaba dividida y reconociendo su lucha tesonera, a lo largo de 12 años, eligieron presidente del Comité Oficial al Dr. Rodolfo A. López, para actuar en los comicios del 5 de abril de 1931. Comicios en los que la U.C.R. salió triunfadora con el binomio Pueyrredón – Guido, que asustó al gobierno de facto e ignorante de la voluntad popular anuló las elecciones.
LA VERDAD 
Siguiendo la trayectoria periodística de su padre el 9 de julio de 1910 fundó “La Verdad”: “En 1910, el ambiente político quilmeño exigía la aparición de una publicación periodística que reflejara las aspiraciones colectivas. Un órgano de prensa que fuera acicate constante en a lucha contra la prepotencia e indignidad política de un régimen oprobioso para el sano civismo lugareño; un periódico que fuera portavoz de las sanas inquietudes que se incubaban en los corazones nobles de este pueblo, para contrarrestar la acción nefasta de la política venal y corrupta que tanto incremento había tomado en él.” 

Así justifica esta fundación en su número extraordinario de 1945. Aparecía como semanario los días sábados. En la dirección figuraba José Andrés López, acompañado por los Oliveri, León Belou, Fariolli, Pedro J. Poloniolli, Carlos V. Dumont, Benedetto, pero el timón era Rodolfo. Fue el primer periódico radical de Quilmes, el segundo fue “El Tribuno” de Pedro Rotelo fundado en junio de 1915 en su casa de la calle Brandsen casi Lavalle. La Verdad tuvo un enfrentamiento periodístico con "El Sol" inclinado hacia el partido Demócrata Nacional, una división del Partido Conservador. "El Sol" estaba dirigido por el De. Emilio Mauri Casabal hasta que en junio de 1932, la empresa pasó a manos de José Antonio Blanco que fue atenunando las diferencia y cobrando cierta objetividad.
Rodolfo Alberto dirigió "La Verdad" hasta su muerte el 31 de agosto de 1936, después de una penosa y cruenta dolencia que lo mantuvo recluido en su domicilio, lo que no le impidió guiar desde allí los destinos de la Juventud Radical y su periódico. Tenía tan sólo 45 años. Luego ocupó la dirección del periódico F.J.Fariolli hasta que en 1945 la asumió Rodolfo Adalberto López (hijo) [4]

Los componentes de la fórmula victoriosa en los comicios el 5 de abril de 1931: Dres. Honorio Pueyrredón, Tomás Guido, con el presidente del Comité de la U.C.R., Dr. Rodolfo Alberto López y otros dirigentes del radicalismo quilmeño. Se aprecia en la foto que el Dr. López ya se hallaba delicado de salud.

Su fallecimiento conmovió a toda la comunidad quilmeña, aliados y contrarios. El ex presidente Marcelo Torcuato de Alvear se trasladó a Quilmes, asistió al velatorio y a la ceremonia que se realizó en la Iglesia Matriz. También el ex vicepresidente Elpidio González y muchos otros personajes de fuste que habían compartido la militancia del difunto.  La capilla ardiente fue escoltada por una guardia de honor de la Compañía de Boy Scouts “Almirante Brown” a la que Rodolfo había apoyado activamente. El Intendente Victoriano Huisi decretó un día de duelo.
Espontáneamente el pueblo de Quilmes acompañó caminando el carruaje fúnebre hasta el cementerio de Ezpeleta en una columna que se extendió por casi seis cuadras.[5] A un lado de la fila de hombres se formó una columna de señoras que encabezaban tres docentes prestigiosas, vecinas quilmeñas, las hermanas Tomasa, Vicenta y María Elena Peña. Un hecho de tal relevancia afectiva, hacia un hombre del nivel de convocatoria que tuvo Rodolfo López, fue el cortejo que se formó a la muerte del Dr. Edmundo Fierro en 1886. [6] En la inhumación de los restos de López, en nombre del H.C.D. presidido por el Sr. Daniel Lean, habló el Dr. Ernesto A. Garibotti; en nombre del Círculo de Periodistas de Quilmes habló Juan Cassiau. En el cementerio fueron cerca de diez personas las que tomaron la palabra, “… al punto que cuando la ceremonia concluyó ya era noche cerrada,” considerando que el funeral en la iglesia había comenzado a las 15 hs. y terminó a las 17. La Federación de Bibliotecas de Quilmes colocó en la bóveda familiar una placa en homenaje.
David Cánova en un artículo póstumo de El Plata [7] expresaba: “Con Rodolfo A. López no enterramos un cadáver, hemos enterrado una simiente.”
El ex Int. Rodolfo Adalberto "Robín" López (U.C.R.I.), detrás el historiador y funcionario público José Goldar

Fue su esposa  María Angélica Piccinini (19/12/1892 – 18/3/1972), fueron padres de Rodolfo Adalberto, quien también sería intendente de Quilmes.
La antigua calle Santa Fe, continuación de Conesa al oeste, que nace en las vías del ferrocarril Roca, lleva su nombre.
Caricatura de Rodolfo López realizada para La Verdad por don Luis Otamendi
FUENTES
Agnelli, Chalo. "Cuaderno de Identidad 1" Ed Tiempo Sur. Quilmes, 2009.

REFERENCIAS

[1] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 6 de marzo de 2013, “AVELINA HUISI DE SEGUÍ - 8 DE MARZO DÍA DE LA MUJER" 
Ver en EL QUILMERO del miércoles, 17 de julio de 2013, “LOS HUISI, EL CONSERVADORISMO Y LOS AÑOS DE LA DÉCADA INFAME - OTRA PÁGINA DE LA HISTORIA QUILMEÑA”
Ver en EL QUILMERO del martes, 6 de agosto de 2013, “EL INTENDENTE VICTORIANO HUISI Y AVELINA TOBAL DE HUSI - VICTORIANO HUISI Y BELANZARÁN” (Intendente en 1901)
[2] Luego Colón y por último Oriente 
[3] Nacido en quilmas; ladero de Rodolfo López; en 1901 fundó con sus hermanos Pedro y Antonio la Eusakalechea, Asociación Vasca de Quilmas, en la esquina NE de 25 de Mayo y Brown; institución que se disgrega a partir de 1960. 
[4] “Prensa Barrial”. N° 13, octubre de 1992.
[5] Entrevista al Dr. Eduardo López, hijo de José Eduardo López. 
[6] Edmundo Fierro fue médico y militar. Nació el 14 de marzo de 1857. Cuenta José Andrés López en su “Quilmes de antaño”, que sucedió al médico polaco Ricardo Sudnik  que había llegado en noviembre de 1879 a acompañar en la pesada tarea a los dos médicos tradicionales del pueblo, el Dr Cueli y el Dr. Wilde. Edmundo estaba recién recibido cuando llegó a estas costas. Tenía 25 años y su juventud, su don de gentes, su maneras afables, correctas y seductoras, en muy poco tiempo, le granjearon el afecto de todo el pueblo y la Campaña vecina: “su ciencia curaba los males físicos, su corazón curaba los morales...” El 11 de noviembre de 1886 integró la comisión encargada de velar por la higiene en el municipio ante el peligro de otra epidemia de cólera pues se habían dado casos aislados de enfermos. Tanto fue el afecto que el
pueblo cobró al joven médico durante los cuatro años que atendió a los enfermos de Quilmes, que su muerte repentina, acaecida el 21 de febrero de 1886, practicando el juego de pelota en el establecimiento de la calle Mitre y 25 de mayo, primero desconcertó y luego apenó por mucho tiempo a todo Quilmes. Tenía tan solo 29 años lo que incrementó el pesar por la perdida, la juventud, el conocimiento y la bonhomía. A esta pena se sumaba la pérdida del Dr. Wilde, el año anterior, que a lo largo de más de 30 años había cobrado la fisonomía de prócer y patriarca para los quilmeños. Tanto duró el duelo por la muerte de Fierro que en el 50ª aniversario de su muerte el 21 de febrero de 1936 la comunidad de Quilmes le levantó un nuevo monumento fúnebre en forma de una columna trunca similar a la que se colocó en fecha de su fallecimiento con las leyendas. “El pueblo de Quilmes a su médico” (que estaba en el monolito original) Y en cada un de las restantes tres caras del pie sobre el que se levanta se gravo: Médico abnegado – Soldado de la patria.// Juventud. Ciencia. Corazón. Vaso colmado de bondad y consuelo. Se prodigó solícito al enfermo, al desvalido, al atribulado. Quilmes le consagra fidelísima conmovida memoria.// Médico aventajado, filántropo convencido. Con su muerte prematura la ciencia vio tronchada una robusta esperanza, los desgraciados perdieron un eficaz consuelo. Su tumba se halla junto a la de otra figura principal de la historia quilmeña, la de Carlos Morel. 
[7] Nota del 27 de agosto de 1939 – Año XVII, N° 757.-

jueves, 11 de diciembre de 2014

JOSÉ EDUARDO LÓPEZ - INTENDENTE RADICAL 1927-1928

José Eduardo López
Chalo Agnelli


José A, López y Rita Faggiano
Nació en Quilmes en 1883. Fue el primer hijo varón del benemérito don José Andrés López de quien se dijo
: “Dio a Quilmes sus energías y desvelos, a la sociedad el ejemplo de sus virtudes”, [1] y de doña Rita Faggiano, mujer también extraordinaria por susdotes intelectuales y sociales. Fueron sus hermanos: César Augusto, escribano a partir de 1914, quien se casó con Edith Ofelia Camera y el menor, Rodolfo Alberto quien fue diputado provincial y se casó con María Angélica Piccinini; padres de Rodolfo Adalberto quien sería el tercer intendente de esta familia. 
ESTUDIOS Y MILITANCIA 
José Eduardo creció en las lodosas calles quilmeñas, en una importante propiedad que abarcaba media manzana de las calles Alem, Moreno y Garibaldi, centro de una vida social incesante pues su padre, quien fue intendente en 1904 y periodista y escritor y autor dramático y referente de su comunidad, junto con su mujer, reunían todos los domingos por la mañana en sus salones y jardines a cuanto vecino gustase visitarlos sin pre aviso ni distinción de clases. 
Tras cursar la enseñanza secundaria en el Colegio Nacional de la Capital Federal, se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires.
Desde muy joven militó en el radicalismo junto a su hermano Rodolfo. Con este fue cofundador el 18 de junio de 1909, del Club de la Juventud un Centro Cívico Social, de orientación radical. Fue concejal en el período  1920/1926 e intendente por el Comité de la Juventud Radical, del que había sido fundador, desde 1927 hasta 1928 en que lo sucede el Dr. Emilio Torre de su misma línea política. En ese período fueron concejales, entre otros: Arturo Bacciadone, Carlos Criscuolo, Isidoro Iriarte, Pedro P. Oliveri, Agustín L. Rocca, Manuel Huisi, Carlos A. Perli, Emilio Torre, Plácido Zito, etc.
Como se señaló, López ganó la intendencia por el Comité Juventud Radical que obtuvo 3032 votos contra los 2712 de la Unión Cívica Radical liderada por el Dr. Isidoro Iriarte. El Partido Provincial obtuvo 207 votos, los socialistas 424, los comunistas 18, en blanco 74, o sea que en total sumaban 6467. La diferencia entre el Comité de la Juventud y la Unión Cívica era local únicamente. Los primeros estaban más a la izquierda dentro del partido nacional que los liderados por Iriarte.
Dice el acta de reconocimiento del la Junta Electora de la Provincia de Buenos Aires: “Diciembre, 16 de 1926. Corresponde al Comité Juventud radical, el intendente, cinco concejales y un consejero escolar; a la Unión Cívica Radical, cuatro concejales, un consejero escolar. Corresponde atenta a la mayoría obtenida el cargo de intendente municipal la primer candidato que corresponde a la lista Comité Juventud Radical. En consecuencia la Junta Departamental en conformidad con los resultados de las elecciones de acuerdo con las disposiciones legales invocadas declara electo Intendente Municipal de Quilmes al Sr. José Eduardo López para el año 1927 – 1928. Electos concejales titulares por el Comité Juventud Radical al los señores Emilio Torre, David J. Cánova, Idelfonso Jáuregui, Pedro Berbeni y Carlos Agustín Perli y suplentes de la misma lista Luis Alberto Bick, Rodolfo Seifert, Brigido Pozzoni y Andrés Comio, por su orden de colocación. Y electos concejales titulares por la Unión Cívica Radical; a los señores Clemente Baggiani, Manuel Salas, Isidoro Iriarte y Domingo Lombardo, suplentes de la misma lista los señores Plácido Zito, José Matamoros, Febo Conca, Ramón Caluni y Dionisio Gómez, por su orden de colocación y electo consejero escolar por el C.J.R., señor Alfredo G. Schierff  y electo consejero escolar por la UCR al señor Manuel Roma...” 
INCIDENTE
 La administración de José Eduardo López comenzó con un incidente que incrementó la discordia en las distintas agrupaciones que conformaban el radicalismo. En ocasión que el Dr. Iriarte y el concejal Carlos Bo, (padre del cineasta Armando Bo) que se hallaba delicadamente enfermo y murió ese año, concurrían a una actividad pública en Bernal fueron interceptados y agredidos de palabra por una “turba” del “partido contrario”. Esto motivó para que en la sesión del H.C.D. del 30 de diciembre de 1926, el Dr. Iriarte pidió que se envíe a los dirigentes de la C. J. R. un telegrama repudiando ese comportamiento. Rocca rechazó la moción considerando que esos individuos no eran dirigentes, aunque
Dr. Isidoro G. Iriarte
aceptaba que había sido “un acto de incultura” reprobable. El telegrama se envió, pero ahí no quedó la cosa. En la sesión del 12 de enero el concejal Poloniolli protestó por la calificación de “turba”, empleada por Iriarte. López, presente en la sesión, intentó atemperar los ánimos, inútilmente.
El concejal Torre se adhirió a la protesta diciendo que no lo tomaba por sorpresa las expresiones de Iriarte que en diversas oportunidades se refirió indecorosamente a los miembros del Comité de la Juventud Radical. [2] Y que en una entrevista que tuvo con el Comisario de Policía, con respecto al supuesto asalto que sufrieron Iriarte y Bo, resultaba que el hecho sólo había ocurrido en la imaginación del primero. 
El conflicto se centró en la aprobación o no del acta de la sesión del 30 de diciembre. Se realizaron dos votaciones sin solución. El presidente del H.C.D. Guillermo Jordán (U.C.R.) consultó con López en un cuarto intermedio y se acordó poner paños fríos al choque.
Siguieron sesiones donde los concejales de la UCR no concurrieron entorpeciendo la marcha de la corporación. En realidad fue un cobro de deuda pues el año anterior siendo Intendente Levanti los del CJR no habían asistido a las sesiones durante los primeros meses hasta que se resolvieron cuestiones legales.
 El 16 de febrero, Emilio Torre pide se multe con $100 a los
Dr. Emilio Torre
concejales Bacciadone, Baggiano, Criscuolo, Iriarte, Lombardo, Rocca, Rodríguez Jáuregui y Salas (que era diputado provincial) por las inasistencias sin aviso a las sesiones de los días 2; 5; 8; 9; 12; 19 y 26 de enero. Además se debía obligar por la fuerza pública a los rebeldes a asistir a las reuniones.
Esto no hizo reaccionar a los mencionados y en la sesión del 9 de marzo se reitera el pedido de sanción. De modo que el 16 de ese mismo mes el HCD resolvió declararse en sesión permanente hasta resolver la situación, porque sin la presencia de la mayoría no se podía sesionar en forma ordinaria ni promulgar nuevas ordenanzas, sobre todo era necesario aprobar el presupuesto. Para salir del paso se declaró en vigencia el presupuesto que rigiera para 1926, sancionado en 5 de julio y promulgado el 10.
La inasistencia de los concejales de la oposición continuó todo el mes de marzo. El 30 se realizó una sesión especial en minoría con la presencia de los mayores contribuyentes. La presencia de estos señores si hizo reaccionar a los opositores considerando que muchos de ellos apoyaban las obras propiciadas por algunos de estos concejales como el caso del Dr. Isidoro Iriarte que estaba impulsando su obra máxima el Hospital. Solo no asistieron los concejales Bacciadone y Baggiani. Pero esto duró poco y volvieron a declararse en rebeldía. El 8 de agosto se reincorporó el concejal Lombardo, en al del 24, Rodríguez Jáuregui y el 31 Iriarte y Zito.
Como si esto fuera poco surgió otro conflicto. Los de la contra estaban atentos a cualquier paso en falso para saltar sobre los oficialistas. Resulta que en la sesión del 24 López informó que se ausentaría por una semana de la ciudad. El 31 fue interpelado pues esa ausencia exigían que delegara en cargo en el presidente del H.C.D. López respondió que el presidente Sr. Jordán, no concurría a las sesiones cargo que ocupaba el vicepresidente en quien la normativa vigente no permite que el intendente delegue su cargo. Así transcurrió una larguísima sesión sin ponerse de acuerdo como estaba siendo costumbre.[3]
En el centro José Eduardo López al asumir la intendencia de Quilmes con correligionarios. El Plata enero 16 de 1927 (colaboración Mora Camarero)
 OBRAS DE GOBIERNO
 Durante su intendencia se concretaron acciones para la
Registro Civil de La Colonia
instalación de obras sanitarias, agua corriente. Se abocó a saldar el déficit considerable que tenía la municipalidad. Se dispuso por la ordenanza Nº 353/27 la instalación de un Registro Civil en La Colonia, o sea, en el cuartel primero sección segunda. Dependencia que estuvo en la calle Pellegrini entre Vicente López y Sáenz Peña, vereda norte. [4]

   Otra obra significativa que se promovió fue el adoquinado del camino de Quilmes a Berazategui, la calle Mitre y se dispuso la apertura de esa calle desde Conchitas a La Plata.
LA COLONIA
 Por la Ordenanza Nº 323 de 1927 se dispuso llamar "Santiago Valerga" a una calle de la Colonia. La prolongación de Brandsen del otro lado de las vías. Este vecino fundador de dicho barrio, muy querido en la zona, había fallecido ese mismo año. En 1972, un comisionado de facto le cambió el nombre sin compulsa pública.
 López inauguró redes de consulta directa con los vecinos a través de las sociedades de fomento, mediante asambleas, que luego formaron el Congreso Vecinal de Quilmes al que se sumaron las cooperadoras de varias escuelas del distrito, Nº 7; 28 y 36, en primer término. Las Sociedades de Fomento eran en esos años núcleos vecinales enérgicamente transformadores, fundaban escuelas, jardines de infantes, lograban extender el agua corriente y las redes cloacales, así como el asfalto, etc. Además de brindar espacios sociales y culturales. Muchas de estas estaban conducidas por inmigrantes con gran espíritu de lucha y fuerza laboral.
El Congreso, el 2 de mayo de 1931, devino en el Congreso de Asociaciones de Fomento del Partido de Quilmes que tuvo la función de realizar una tercera asamblea el 19 de marzo de 1932 para conformar el estatuto orgánico. 
En 1927 integró la comisión pro obras de la iglesia de la Inmaculada (hoy catedral) de la que era párroco el Pbro. Manuel Bruzzone.
 LA PRISIÓN
 Volvió a ser concejal en 1929 y 1930, año del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen. La dictadura de Uriburu, que se instaló a partir del golpe devino en una dictablanda oligárquica y conservadura, encabezada por el Gral. Justo. Período que los historiadores
bautizaron merecidamente “la década infame”.
A partir del 1º de enero de 1934, José Eduardo López, junto con otro radical quilmeño David J. Canova y 112 presos políticos más, fue detenido y confinado en la isla Martín García, donde llegaron en el aviso de la armada “Golondrina”. Allí permaneció hasta marzo de ese año. [5]
De todos modos en 1936, volvió al HCD de Quilmes y en enero de 1940 se lo designó candidato a senador provincial.
 También se interesó en la historia local e hizo trabajos de investigación que se publicaron en el
Boletín de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes en 1944, de la que fue cofundador y tesorero de su Comisión Directiva. [6] El trabajo se tituló “Cuarteles, Alcaldes y Tenientes, Quilmes, cien años atrás".
EL CLUB ARGENTINO DE QUILMES 
Fue un deportista entusiasta, practicó fútbol cuando ese deporte parecía ser exclusividad de los ingleses. En 1899 fundó junto a Isidoro Iriarte (con quien después tuvo implacables diferencias políticas), Ramón de Udaeta, Antonio Oddone, Juan Escobar, Mariano, Julio y Manuel Castellanos, Hilario Giménez Wilde (nieto del Dr. José Antonio Wilde), Antonio Barrera Nicholson etc., todos jóvenes estudiantes del Colegio Nacional, el Club Argentino de Quilmes. Como respuesta al más anglosajón, en ese entonces, Club Quilmes. Fue secretario de la institución “Mate” durante su primera época e integró el equipo fundador junto con su hermano César Augusto, los hermanos Werner y Juan Baenninger, quienes trabajan en la Cervecería, y un noble amigo de los López, don Enrique Mezzadra, entre otros jóvenes de la reducida vecindad quilmeña. 
VIDA FAMILIAR
 José Eduardo López se casó con Ernestina de la Paz Sánchez Basualdo, sanjuanina. Fueron sus hijos Delia Elvira, Elsa Ernestina, Mirta Paz y Eduardo. La mayor se caso con el Ing. Julio Osella, vinculado con un elevado cargo en la empresa Ducilo. La segunda se casó con el Sr. Piascentini, cuyo padre fue jefe de la estación Quilmes hasta el año 1930. Mirta se casó con el Sr. Jordan, de origen británico. Y Eduardo nacido el 4 de diciembre de 1923 fue escribano y abogado, desde 1958 hasta 1980 fue administrador de una importante finca agrícola-ganadera, con viñedos y olivares en la provincia de San Juan, luego residió en Quilmes hasta avanzada edad.
 FALLECIMIENTO
 José Eduardo López, el segundo intendente de esta dinastía de políticos quilmeños falleció en Quilmes el 23 de marzo de 1958. La calle que en Bernal nace en la calle Uriburu y pasa por la escuela Nº 47, lleva el nombre del Intendente José Eduardo López.

 FUENTE 
Agnelli, Chalo "Cuaderno de Identidad 1", Ed Tiempo Sur. Quilmes, 2009.
Periódico "El Plata", colaboración Mora Camarero Deprati de Barati.

REFERENCIAS

[1] Ver en EL QUILMERO del lunes, 8 de junio de 2009, “EL INTENDENTE JOSE ANDRÉS LOPEZ - EL QUILMES DE ANTAÑO” http://elquilmero.blogspot.com.ar/2009/06/el-intendente-jose-andres-lopez.html 
[2] Libro de actas Nº 11 del HCD 
[3] Idem ant. folios 150 a 156.
[4] Idem ant. folio 158.
[5] De Cánova, David, J. “Recuerdos anecdóticos inéditos de la estada en Martín García de los confinados radicales”. Artículo de “La Verdad”, Julio 1935. En diciembre de 1933 un grupo de militantes radicales enardecidos por la entrega que representa el tratado Roca-Ruciman que entregaba a la Argentina atada de pies y manos al imperio inglés, tras la Convención Nacional del Radicalismo, se levantan en Rosario y Santa Fe
contra el gobierno oligárquico de Justo. Hay muertos y heridos. La conspiración fracasa, como había sucedido con las anteriores de Pomar y Cattaneo, y el ex presidente Alvear con cerca de 200 dirigentes radicales de todo el país son recluidos en la isla Martín García por orden del poder ejecutivo.
[6] La Junta de Estudios Históricos de Quilmes se creó el 12 de julio de 1940 por el Decreto Nº 1670, siendo comisionado municipal el Dr. Fernando Pozzo.  Fueron sus miembros fundadores, además de José Eduardo López, César Barrera Nicholson, Ana María Boris, Juan Manuel Cotta, José A. Craviotto, Oscar Echelini, Antonio Iglesias, Juan B. Lertora, Juan Domingo Pozzo y Lilia B. de Raris.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

EL SALÓN DE ACTOS DE LA ESCUELA NORMAL Y UN PAR DE INCENDIOS



Chalo Agnelli
En ese impenitente redundar por el pasado con el profesor Alfredo Améndola, dador de historias curiosas sobre nuestra Escuela Normal, - tan querida para él a pesar de que enredos burocráticos no le permitieron cursar el magisterio en sus aulas - nos contaba sobre el salón de actos que tuvo la Escuela y se quemó
íntegramente para nunca más contar con uno. 
Era una construcción de madera, amplia, confortable, con escenario, telones, bambalinas, 150 butacas y un piano. Estaba ubicado hacia la esquina de las calles Sarmiento y Conesa, en parte del terreno que hoy ocupa el Colegio Nacional.
Desconocedores de la existencia de tal salón y de su malogrado fin, recurrimos a la fuente indiscutible de la profesora Raquel Gail, albacea de la Escuela en la custodia y coordinación de su Archivo, y nos puso al tanto que hubo en ese establecimiento dos incendios: el primero el 27 de setiembre de 1950 y el segundo el 8 de diciembre de 1968.
PRIMER INCENDIO
Fue en el primero que se quemó ese gran salón que restó a la Escuela de un ámbito donde desarrollar actos escolares y todo tipo de acontecimiento cultural; en cambio tuvimos que soportar los actos patrios en el frío y, la llovizna a veces en el amplio patio. 
Dice El diario “El Sol” del jueves 28 de setiembre de 1950 (“AÑO DEL LIBERTADOR GENERAL SAN MARTIN” como se debía inicializar todos los documentos públicos por ley), [1]que el día anterior un incendio se había “registrado en el más importante establecimiento educacional de nuestro medio. En efecto, por causas que aún no han sido establecidas, estalló un violento incendio en el salón de actor de la Escuela Normal Mixta de esta ciudad, que lo destruyó totalmente, Según lo declarado por el cuida­dor del establecimiento, a la hora indicada (¿?) oyó ruidos extra­ños que provenían de aquel lo­cal y al acudir, comprobó que ya estaba envuelto en llamas. Requeridos los, servicios de los bomberos, se hicieron presentes 4 dotaciones del cuerpo local y posteriormente los de Bernal, cuyos integrantes lograron extinguir el fuego al cabo de dos horas de intensa labor, impidiendo que propagara a otras dependencias. A pesar de los esfuerzos realizados no se pudo evitar la destrucción total del local en cuyo interior había 150 butacas, un piano, carpetas, documentos y libros, todo lo cual también quedó reducido a cenizas.”
SEGUNDO INCENDIO
Fatalmente, pero con menos consecuencias, 18 años después se produjo el segundo incendio. Fue el 8 de diciembre de 1968, día de la Patrona de Quilmes y el mismo que tenía a toda la comunidad cristiana ocupada armando el árbol navideño. El país, con un general de opereta como primer mandatario, estaba bastante quemado, por cierto, sobre todo por las primeras chispas que se avizoraban en Córdoba y recrudecieron con el ventarrón el Cordobazo del 29 de mayo del año siguiente.
Dice el diario “El Sol” del 9 de diciembre de 1968, bajo el título: “INCENDIO EN UNA ESCUELA” Un incendio cuyo origen se investiga, causó la destrucción de muebles y documentos de alumnos y profesores en la Escuela Normal de Quilmes.
El siniestro se inició a la 1:10 en una secretaría de 5 por 4 metros del edificio, sito en Mitre y Conesa, propagándose rápidamente a un anexo de igual medida. Las llamas crecieron rápidamente, ya que entraron en combustión muebles, documentos, libros y papeles amenazando propagarse por el cielorraso a otras dependencias. De inmediato se hicieron presentes tres dotaciones de Bomberos Voluntarios de Quilmes al mando del jefe interino Juan Varela, los que luego de tres horas de agotadores esfuerzos lograron dominar el siniestro sin que se produjeran lesiones y evitando daños mayores. Con todo, presúmese que es importante la cantidad de documentos pertenecientes a alumnos y profesores que han sido destruidos por el fuego, como así muebles y otros efectos que no han sido valuados.” 
CONCLUSIÓN
La casona que albergaba en tres turnos instituciones educativas no era apropiada para ese fin. Había sido una residencia familiar, de las más suntuosas de Quilmes de aquellos años de 1850, con una exuberante vegetación en torno, Con el correr de los años, al edificio se le hicieron numerosas refacciones, modificaciones, ampliaciones, se instaló la electricidad, que originalmente no existía, y seguramente no fue con personal idóneo.
De todas maneras el “incendio” más grande ya tiene 36 años. Como en una época decían los jóvenes, expresión que se quedó en el tiempo: ¡es un “quemo” que a lo largo de tantos años la Escuela Normal no se haya terminado de construir!


Investigación Chalo Agnelli
Colaboración profesores Alfredo Améndola y Raquel Gail
FUENTE
Diario “El Sol” de Quilmes.
REFERENCIAS

[1] El 6 octubre de1949, por Ley 13.661 se declara "Año del Libertador General San Martín" al año 1950, en conmemoración del primer centenario de su fallecimiento.