jueves, 2 de junio de 2016

EL PERIODISMO EN LA COLONIA Y EL CÍRCULO DE LA PRENSA - 7 DE JUNIO DÍA DEL PERIODISTA

A la memoria de Mario Bonino,
periodista asesinado en  democracia el
19 de noviembre de 1993

El periodismo en Quilmes, desde El Progreso del Dr. José Antonio Wilde (1873) que llega con el ferrocarril la prensa en Quilmes tuvo un desarrollo extraordinario hasta la década del '90, por la multiplicidad en las variables de la información y la difusión de la vida social, política y cultural de todo el Partido, así como por la calidad de impresión y distribución; luego se fue acotando. La siguiente nota resalta la prensa más representativa que tuvo el barrio La Colonia cuando se hizo autosustentable, con la instalación de la Cervecería Quilmes, sus subsidiarias y numerosas otras empresas y un comercio floreciente. 

“LA COLONIA” 

El barrio tuvo su periódico propio dedicado a atender sus intereses y problemáticas. Se llamó La Colonia y se fundó en 1922. Renato Gilensich, con imprenta en Córdoba (hoy Perón) y Andrés Baranda, fue su propietario. Lo dirigían y redactaban Juan Carlos Buceta Basigalup, [1] J. Colantoni, Eloy Numa Damonte, el Prof. Francisco Migues, Luis Pérez y Antonio V. M. Rocca. El entusiasmo fue mucho, pero poca la colaboración del vecindario, de manera que en 1927 desapareció.

En los últimos años se imprimió en los talleres de Domingo Doreste, un tipógrafo y periodista oriundo de Santa Cruz de Tenerife, La Palmas, Gran Canaria, que se estableció en Quilmes en 1887 e instaló a los 19 años una imprenta en Pringles y Nicolás Videla pasando luego a la calle Garibaldi entre Gaboto y H. Yrigoyen, donde se encontraba cuando se editabaLa Colonia”. Doreste era un entusiasta integrante de la Delegación Canaria de Quilmes y de sus talleres salió el segundo período deEl Eco de Quilmes” esta vez dirigido por otro canario Manuel Cerdeña y Guzmán. 

“LA BRISA QUILMEÑA”

 Belisario García escribía e imprimía a partir de 1925, una periódico llamado La Brisa Quilmeña en su imprenta de 1° de Mayo y Bernardo de Irigoyen que oficiaba de las cuestiones barriales, propagandas de los comercios de la zona y asuntos de interés general, donde no faltaban las notas sociales y algunos chismes sabrosos sin mencionar a los protagonistas y que hacían el deleite de la vecindad. 

EL PLATA” 

Francisco Rodríguez se ocupó consecuentemente de mantener informados a los colonialeños en una sección aparte de El Plata, periódico del Dr. Emilio Mauri Cassabal y José Antonio Blanco (luego propietario de El Sol) 

En 1927, Rodríguez fue designado director de la oficina de redacción de ese periódico en La Colonia. Lo secundaban Benjamín Cold, el periodista y escultor Antonio Víctor Manuel Rocca, Ángel Mazzone y Francisco Rao. 

Se estableció una sub-agencia receptora de noticias e informaciones a cargo de Manuel Bozzo, en una casa de la Villa Argentina, recién construida, específicamente en la Avda. Otto Bemberg N.° 126. También el vecino señor Russo hacía de corresponsal en su domicilio de Torcuato de Alvear 541. 

El Plata mantenía informada a la población barrial de las novedades políticas, culturales y sociales de mayor interés; de los resultados de las asambleas de las distintas instituciones del barrio: clubes, cooperadoras, sociedad de fomento; la actividad deportiva, la evolución de las escuelas, etc.[2] 

Algunos de los reclamos que hacían los vecinos durante el año 1927, por ejemplo, eran: 

"DENUNCIA GRAVE: En la Escuela N° 17, sita en las calles Cervecería Argentina (Gran Canaria) y Alem ( 3 de febrero), el pozo que suministra agua está a 2 metros del sumidero del water-closet. En toda La Colonia este asunto de la proximidad de las bombas y fuentes de agua a los pozos ciegos es algo y común con las consecuencias que apareja." 

RECLAMO: ¡¡La sub.-comisaría de La Colonia no tiene agentes suficientes!! 

RECLAMO: Los vecinos de La Colonia se quejan porque el carro regador no pasa, especialmente por las calles 12 de Octubre y Córdoba (hoy Perón) que conducen al camino carretero y las de Vicente López que conduce a Villa Argentina y al parque de la Cervecería desde 12 de Octubre y a Bernal desde Alsina (C. Pellegrini) 

El propietario de El Plata era don Vicente Mederos y su director don Martín Gálvez García. 

“QUILMES OESTE”

 En 1932, la Sociedad de Fomento de Quilmes Oeste, editó un Boletín, que informaba al vecindario sobre las necesidades de la zona y las acciones que concretaba la Institución. En 1935 se transformó en el periódico mensual  Quilmes Oeste, dirigido por Juan Carlos Buceta Basigalup. Esta hoja cerró su ciclo en 1937

 “EL ROTATIVO CERVECERO”  [3]

 Con el subtítulo Revista Proletaria en 1932 se fundó el órgano de la federación de obreros cerveceros y afines de la República Argentina.

 “LA URRACA”

 En la calle Entre Ríos 368 desde 1939, estuvo la redacción de esta revista  quilmeña que se ocupaba de actualidades políticas, sociales,
literarias y deportivas no sólo del Partido de Quilmes, sino en el ámbito nacional e internacional. Que estuviera asentada en La Colonia no significaba que tratara sus asuntos, rara vez, lo hizo.
 

Su director y fundador fue Mordy Strugo. La Urraca salía bajo el lema:”Di lo que quieras, pero dilo bien”. Salía mensualmente y estaba en clara oposición al nazismo, el antisemitismo y la intolerancia en general, que se extendía tanto en Europa como en algunos resquicios pronazis enquistados en el conservadorismo y en Quilmes a través  de algunos redactores de la revista Vida católica. 

LA REVISTA “VIDA CATÓLICA”

 El Sr. Alberto Otamendi en diciembre de 1939 propuso al párroco Spagnolo fundar una revista confesional. Un mes bastó para cristalizarla con el apoyo de otros vecinos como el Ing. Juvenal
Toro y su esposa Elda Vacca que con un profundo espíritu altruista estuvieron en cuanta actividad y realización había que emprender a favor de su parroquia y la comunidad; Miguel Jarsún, periodista de carrera; Enrique de Kroon, Pablo Haub, Horacio Pécora y Fernando Otamendi

 El 5 de enero de 1940 salió el primer número realizado en los talleres gráficos América de los señores Luparo y Lamagni

Contenía notas de orientación religiosa, mensajes de la jerarquía católica, de servicios y salud, las actividades de la parroquia y sus instituciones anexas, textos literarios e históricos, entretenimientos para adultos y niños, notas sociales, la calificación cinematográfica, un material variado y heterogéneo. Considerando la situación por la que pasaban el mundo con la segunda guerra mundial y el sesgo germanófilo que tenía el poder conservador en la Argentina que luego resurgiría con el gobierno del presidente Castillo, y que compartía cierto sector de la jerarquía católica, varios números muestran hasta 1945 notas con dicha orientación. Se tomaban artículos e información de otra publicación católica de la época denominada El Pueblo. La revista llegó a sus 25 años con un entusiasta esfuerzo de la vecindad católica de La Colonia. [4] 

“PRENSA BARRIAL”  [5] 

En 1991 surge Prensa Barrial, un periódico zonal de carácter independiente y distribución gratuita. Fueron sus inspiradores Jorge Padula Perkins y su esposa Alicia Armella. Con una tirada de 1000 ejemplares pretendía abarcar un radio comprendido entre la Av. 12 de Octubre, Av. La Plata, Andrés Baranda y República del Líbano. El área que se conoce como Villa Armonía. Se extendía más allá de lo que en este trabajo acotamos como La Colonia según sus dimensiones originales.

El primer número salió en octubre de 1991. Su directora era la Sra. Armella y redactor, el Lic. Padula Perkins. En él se define el carácter de este tipo de periodismo: “En sus comienzos, el periodismo era básicamente regional. Nacía, actuaba y servía en el
seno de una comunidad. Posteriormente, el desarrollo de los modernos medios de comunicación social hizo de la noticia una mercadería más[...] Es por tal razón que los espacios de los grandes medios gráficos, radiales y televisivos, no incluyen material regional sino cuando éste alcanza una trascendencia global. En pocas palabras, los medios de comunicación no se ocupan generalmente de la actividad de una sociedad de fomento, de una cooperadora escolar [...]  En otra escala pero en igual proporción, se repite  lo mismo con algunos medios comunales. Al estar destinados a toda una ciudad o un partido, no pueden disponer de suficiente espacio para la comunicación de las cuestiones atinentes a los barrios en particular. Es por eso que Prensa Barrial está hoy en la calle... para que cada vecino sepa qué está sucediendo en su entorno inmediato, qué le ofrecen sus conciudadanos de unas cuantas cuadras a la redonda... y que propuestas hay para el desarrollo colectivo [...]”
Era un pequeño folleto de 17 x 22. Comenzó con dos hojas tamaño oficio con las que se completaban 8 páginas. Cómo dice en su debut atendía las cuestiones de las instituciones de su área de influencia, brindaba información general, social, histórica y publicidades de comercios de la zona. Con un diseño artesanal y sin pretensiones.
Luego fueron 12 las páginas y rica la diversidad de información barrial que legó para la historia social de este rincón del país. 
 En noviembre de 1993, con el N° 26, culminó la existencia de este periódico independiente, fruto del compromiso comunitario y la solidaridad participativa de sus creadores. 
EL CÍRCULO DE LA PRENSA DE QUILMES 
Para referirnos al Círculo de la Prensa debemos remontarnos a las entidades periodísticas primeras que hubo en Quilmes. La primera fue el Círculo de Periodistas de Quilmes, fundado el 28 de setiembre de 1933 a iniciativa de uno de los periodistas más comprometidos con su profesión y con el servicio que el periodismo podía brindar al crecimiento de una comunidad, Juan Carlos Buceta Basigalup. [6] 
Círculo de la Prensa de Quilmes. Sede de La Colonia, abandonada. Calle Manuel Quintana y Corrientes
 La primera reunión fue en el Centro Comercial, Industrial y Propietarios de Quilmes. Asistieron como representantes de diarios y periódicos de la zona los periodistas: Gerónimo H. Canessa por El
Eco; Carlos J. Baglietto como corresponsal de Última Hora; Julio E. Faggiano por el semanario Vida Quilmeña; Federico J. Fariolli por La Verdad; Egidio R. Bucich por el diario Crítica; Oscar Sanz como corresponsal de La Prensa;  Guillermo A. White por el diario La Nación y Buceta Basigalup por el semanario Tribuna. Este último fue elegido presidente y secretario el Sr. Faggiano, ambos ad hoc. Como muchas de estas entidades, que languidecen con el correr del tiempo y el desinterés de sus componentes, el Círculo tuvo su última actuación pública el 7 de junio de 1945, con motivo del día del periodista instituido por el congreso gremial reunido en Córdoba en 1938. 
El 28 de abril de 1939 se había creado una entidad análoga denominada Gente de Prensa. La primera reunión por invitación se hizo en el Club Social. El nombre propuesto fue Asociación Gente de Prensa. En la convocatoria se señalaban las proposiciones que la regirían: “... defender los postulados básicos de la ética profesional; como así los intereses de las personas vinculadas a la Prensa en el Partido, con prescindencia de banderías políticas, ideológicas y religiosas... dentro de la más amplia práctica del respeto y de amistad sincera y fraterna...” Firmaban la invitación como Junta Provisoria: Martín Ibarra Figueredo, Oscar Sanz (de La Prensa), Federico Sívori (de las publicaciones: La Estancia yLa Chacra)
Francisco A. Urrestarazu (de El Mundo y El Plata), Mariano Castellanos (de El Demócrata), Raimundo Cavagnolo (de El Ariete), Braulio Etcheverry (de La Palabra) y José Antonio Blanco (por el diario El Sol) 
Muchas fueron las actividades de alto nivel cultural que realizó en sus pocos años de vida la Asociación. En 1940 convocó al escritor Ezequiel Martínez Estrada para dar una conferencia sobre el Mensaje Póstumo de Hudson en el salón de actos de la municipalidad. Se refirió a la obra póstuma de nuestro escritor quilmeño: Una cierva en Richmond Park amenizando con algunas anécdotas. Lo presentó Francisco Urrestarazu. Asistió el comisionado municipal Dr. Fernando L. Pozzo, traductor de Hudson. [7]
 En abril de 1941, en uno de los salones del Círculo Argentino cedido a tal efecto, la Asociación designó en asamblea general ordinaria la comisión directiva constituida por: Dr. Carlos F. García como presidente; vicepresidente, Francisco Urrestarazu; secretario general, Antonio M. V. Rocca; secretario, Egidio Bucich; tesorero, Marcelo Traversi; protesorero, Tomás Serves; vocales: Juan M. Delgado, Martín Ibarra Figueredo, Alfredo Mancieri y Juan Nardi; suplentes: Juan Noell, Guillermo White y José A. Banco; revisores de cuentas: Adolfo Bazán y Luis Massa.
El 27 de agosto de 1941 con motivo de las Bodas de Plata de Quilmes ciudad, realizó una exposición de periódicos en la Biblioteca Municipal. Tuvo un carácter evocativo, donde se presentaron los primeros números de El Progreso de José Antonio Wilde, El Quilmero y los distintos periódicos editados por José Andrés López. En dicha oportunidad el presidente de la Asociación Dr. Carlos F. García, pronunció un discurso de circunstancias.
Esta entidad surge por diferencias circunstanciales con la primera, motivada principalmente por algunos personalismos que por choque de ideas. Gente de Prensa desarrolló su accionar hasta 1944.
Ninguna de estas instituciones periodísticas fue disuelta oficialmente, permaneciendo en virtual impasse hasta que en mayo de 1947 se comenzaron a hacer reuniones para crear una entidad nueva o reunificar las antecesoras. Esta nueva oportunidad también contó con la fuerza activa de los periodistas: Buceta Basigalup y Máximo Salaberry, director del semanario Crónica.[8]
 El Círculo de la Prensa de Quilmes fue fundado el 4 de julio de 1949 por Jorge Barton, Juan Carlos Buceta Basigalup, Horacio Colucchio, Alfredo Faggiano, José M. González, Antonio Víctor Manuel Roca, Jaime de La Fuente, David Tolzes, Prof. Francisco Urrestarazu, Su sede se halla en la calle Manuel Quintana 1407 (ex 709) No fue esa la primera.
En los años setenta, presidía Antonio Moglia, periodista del diario El Sol. Era secretario el Sr. Fernández Navales. Integraban la comisión, don Alcibíades Rodríguez  y Jorge García.
En 1984 la comisión estaba integrada de la siguiente manera: presidente Omar Andragnez; vicepresidente, Ángel Torrado; secretario, Jorge García; prosecretario, Ernesto Fernández Navales; tesorero, Vicente Sangiovanni; protesorera, Leticia Corsiforti; vocales titulares: Buenaventura Mansi, Horacio Colucchio; Aniceto Castaño y José M. González; suplentes: Alcibíades Rodríguez, Daniel E. Cacace, Ángel Albertazzi y Modesto B. Salazar; revisores: Domingo Costa, Rafael Arana y Fabián Moglia. También ocuparon cargos en las sucesivas comisiones directivas: José Ruzo,[9] Enrique Paiardi (1902-1983), David M. Tolzes, Pedro Colucchio, Juan Ruano, entre otros.
Las asambleas ordinarias que se hacían hacia fines de año en la sede de Manuel Quintana eran bastante concurridas. El círculo tenía asociados no solo de Quilmes sino también de Varela y Berazategui. Eran socios tanto los periodistas en relación de dependencia como los free lance, colaboradores, [10] fotógrafos, gráficos, locutores, etc., es decir todos los que de uno u otro modo estaban vinculados con ese quehacer.
Estas asambleas se realizaban los domingos a media mañana. Eran muy formales. Se hacía la presentación de la lista, que siempre era única, se escuchaban opiniones, comentarios y mociones de los asistentes sobre los temas del orden del día. Los participantes solicitaban y les eran concedido, ordenadamente, el uso de la palabra, se tomaban notas para la constancia en actas, etc.
Comenta el Lic. Jorge Padula Perkins, colaborador de este título: “Cuando yo andaba por ahí, había un buen clima de camaradería. Algunas diferencias, sí, pero clima de camaradería profesional. Eso siguió durante la gestión de Andragnez y después, me parece, comenzó la decadencia progresiva, hasta que ahora eso parece un cementerio.”
Uno de los últimos presidentes que tuvo esta institución, alrededor de 1990, fue el periodista, escritor y librero Lic. Miguel Ángel Morelli, propietario de la librería Ramos, ex coordinador de la delegación Quilmes de la SADE y luego cofundador de la Asociación de escritores, Vientos del Sur.
El Círculo de la Prensa de Quilmes tiene Personería Jurídica N° 5974 y está registrado como entidad de bien público en el ámbito provincial con el número 3333 y municipal con el 521.
por Chalo Agnelli
maestro, periodista, cronista e historiador de la historia local, bibliófilo y militante de la cultura.
FUENTE 
Agnelli, Chalo. "La Colonia de Valerga - el segundo barrio de Quilmes", Ed. Tiempo Sur, Quilmes, 2011. 

 

NOTAS


[1] Revista La Urraca N° 33, junio de 1940. Vol. 3 de la colección de la Biblioteca Municipal D. F. Sarmiento. 
[2] Recogido de la reseña histórica sobre el periodismo quilmeño publicada por don Juan Carlos Buceta Basigalup en el Número Extraordinario del El Sol de noviembre de 1947. 
[3] Periodista y locutor. En 1938 con  el Francisco Castañares crearon la audición radial La Voz del Sur, primero en L.S. 4 Radio Porteña y luego en L.S. 6 Radio del Pueblo. Fue uno de los fundadores del Círculo de la Prensa. Falleció el 21 de julio de 1983. 
[4] El autor es el asociado N° 208, con carné conferido en 1986 por su presidente el Sr. Omar Andragnez y el secretario Sr. Jorge García. 
[5] Archivo personal de la Sra. Alicia Armella y el  Lic. Jorge Padula Perkin
[6] Ver biografía en Cuaderno de Identidad Nº 5 de quien suscribe. 
[7] Revista La Urraca N° 33, junio de 1940. Vol. 3 de la colección de la Biblioteca Municipal D. F. Sarmiento. 
[8] Recogido de la reseña histórica sobre el periodismo quilmeño publicada por don Juan Carlos Buceta Basigalup en el Número Extraordinario del El Sol de noviembre de 1947. 
[9] Periodista y locutor. En 1938 con  el Francisco Castañares crearon la audición radial La Voz del Sur, primero en L.S. 4 Radio Porteña y luego en L.S. 6 Radio del Pueblo. Fue uno de los fundadores del Círculo de la Prensa. Falleció el 21 de julio de 1983. 
[10] El autor es el asociado N° 208, con carné conferido en 1986 por su presidente el Sr. Omar Andragnez y el secretario Sr. Jorge García.




miércoles, 1 de junio de 2016

JORNADAS DISTRITALES "QUILMES EN LA HISTORIA NACIONAL" EN LA UNQUI - 6; 7 Y 10 DE JUNIO


En el marco de los 350 años de la creación de la Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes (1666-2016), del Bicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional (1816-2016) y el
Centenario de la declaración de Ciudad al casco urbano del Partido de Quilmes por el gobierno de la provincia de Buenos Aires (1916 – 2016), la Jefatura Distrital de la Región 4, que dirige la Prof. Laura Bressi, inspectora jefe distrital, coordina y organiza con EL QUILMERO, tres exposiciones del Prof. Chalo Agnelli, responsable del blog, destinadas a los equipos directivos de todos los niveles y modalidades de gestión educativa estatal del Distrito Quilmes. Las mismas se desarrollarán en el Aula Magna de la Universidad Nacional de Quilmes a partir de las 9 hs., Roque Sáenz Peña 352, Bernal.

Cada nivel de enseñanza ha presentado un eje de trabajo como parte del Proyecto Distrital. Los recortes históricos centrales sobre los que expondrá el Prof. Agnelli comprenden desde 1666 a 1816, como punto de inicio al camino hacia la Independencia Nacional y desde 1816 a 1916, como desarrollo y evolución del pueblo de los Quilmes al Partido de Quilmes.
RECORTES HISTÓRICOS 
El lunes 6 a las 9 hs la jornada será para los niveles Inicial y
Primario los recortes temáticos se centrarán en: “Vida y Costumbres”, con tres líneas de trabajo: “río – agua – vida – costa” (paralelismo entre culturas); “huellas e identidad” (museos); “monumentos” (identitarios); “paisaje y cultura quilmeña” (NOA – siglos XIX y XX)
El martes 10 a partir de la misma hora, para el nivel Secundario y Educación Técnica los recortes temáticos ahondarán en: “dominación a libertad” (guerras calchaquíes – gesta emancipadora) y “desarrollo productivo de Quilmes” (tres períodos de producción)
El viernes 10, la jornada para las modalidades de Educación Especial, Educación de Adultos y Educación Física, versará sobre:
“sitios emblemáticos”; “urbanización, 1852 – 1960”; “juegos y deportes”.
Los trayectos estarán acompañados de apoyo visual. Docentes, educandos y particulares interesados en la temática histórica local pueden asistir en forma libre y gratuita.
El domicilio de la Jefatura de Inspección del Distrito Quilmes es Espora Nº 107, Bernal, teléfonos: 011-4252-8405 // 011-4252-7839 - E-mail, jefaturadistritalquilmes@yahoo.com.ar. Datos bibliográficos y documentales en Biblioteca Popular Pedro Goyena, San Luis 948 e/Larrea y Azcuénaga, La Colonia, Quilmes, teléfono 4224.8162 – E-mail, bibliotecapopularpedrogoyena@yahoo.com.ar
Crónica EL QUILMERO 

martes, 24 de mayo de 2016

QUILMES EN EL CONGRESO DE TUCUMÁN – BICENTENARIO 1816- 2016 – JOSÉ A. CRAVIOTTO


Por José A. Craviotto
Compilación Prof. Chalo Agnelli
En 2016 se cumplieron tres fechas coyunturales para la Historia Nacional y la Historia de Quilmes: el Bicentenario de la Declaración de la Independencia Nacional 1816/2016; se conmemoraron los 350 años transcurridos desde que los pueblos quilmes y acalianos fueron extrañados a estas costas del Plata desde el lejano Valle Calchaquí 1666/2016; y el Centenario de la ley 3627 que declaró al casco urbano del partido de Quilmes, Ciudad. A estas fechas se suma la creación del Obispado de la región uniendo a los tres partidos que alguna vez formaron un único territorio: Florencio Varela, Berazategui y Quilmes.
El Bicentenario de la Independencia no tuvo la relevancia que merecía, tanto en el Gobierno Nacional como en los distintos estamentos de los estados provinciales y municipales; por lo tanto EL QUILMERO intentó salvar con un mínimo homenaje (pero máximo como documento histórico) ese hecho pivote de la gesta emancipadora, que resultó la única Revolución de la Historia Nacional.
JOSÉ A. CRAVIOTTO
Por ello en mi afán de ingresar a Internet la obra del benemérito Dr. José Alcides Craviotto que se ha publicado en diarios y revistas, recuperé esta investigación de este sustancial hombre de nuestra cultura, maestro de historiadores y divulgador sin parangón de cuanto aconteció, no sólo en Quilmes y su zona de influencia, sino de la Nación entera. El siguiente trabajo del Dr. Craviotto fue publicado en el periódico “La Verdad” en su número extraordinario del 9 de julio de 1937, Pp.11; 57; 63 y 64. Algunas notas al pie fueron incluidas al texto pues son aportes que desde un punto de vista actual hacen a la figuración de Quilmes en esos años. En 1816, habían pasado tan sólo 4 años de la extinción de la Reducción, de modo que el panorama total del pueblo de los Quilmes y Acalianos no debía diferir mucho del que existió hasta 1812. Todavía no se había hecho la traza que concretaría el agrimensor Francisco Mesura en 1818, con la consiguiente concesión de propiedades a veteranos y deudos de la invasiones inglesas y la gesta emancipadora.
Gran parte de las investigaciones del Dr. Craviotto formaban parte del Archivo del “Museo Quilmes de Antaño”, predecesor del actual "Museo Regional Almirante Guillermo Brown”, documentación que se ha extraviado, de modo que el trabajo que aquí se reproduce tiene un doble valor histórico. Los subtítulos son del compilador. (Chalo Agnelli)
DIPUTADOS QUILMEÑOS PARA EL CONGRESO DE TUCUMÁN
En la penumbra del pasado del vie­jo Quilmes han quedado sepultados muchos hechos de carácter netamente histórico, esperando que la casualidad los haga vivir nuevamente para, de ese modo, cumplir con lo expresado por B. Croce: “la historia no se pue­de construir con el puro raciocinio, sino que requiere la visión del hecho acaecido, que es la única fuente histórica” Dentro de
ese orden “no bas­ta decir que una cosa ha sucedido, sino que hay que decir que las cosas, han sucedido.” El grato pretexto de la fecha patria de hoy [1] hace oportuna la exhumación de un hecho determinado, ocurrido en el antiguo Quilmes; de tal hecho o “cosa sucedida”, solamente han podido rescatarse de la penumbra a que se ha aludido antes, parte de las 'cosas’ que la formaron; otras, concurrentes al mismo fin de señalamiento del hecho, han escapado a la búsqueda minuciosa o quizá se han perdido definitivamente.
El conjunto rescatado en su mayor e importante parte por el Archivo General de la Nación (legajo qué contiene la colección de actas de la Junta Electoral fue hallado en el Archivo de los Tribunales en 1915, y publicado tal co­mo se indica en la bibliografía agre­gada) dará, no obstante la falta indicada, una idea muy cabal sobre las elecciones realizadas en Quilmes, en aquel lejano año de 1815, para designar electores de Diputados al Congreso que se reuniría en el siguiente en la ciudad de Tucumán. 
ASAMBLEA GENERAL CONS­TITUYENTE 
La revolución de Mayo “hija del de­sarrollo del espíritu humano y que tiene por fin este mismo desarrollo; es un hecho nacido para otros hechos, y que debe producir otros hechos”, decía Alberdi hace cien años al inau­gurarse el Salón Literario. A partir de ella, las disensiones entre morenistas y saavedristas, los diputados provincianos encabezados por el Dr. Deán Funes por otra parte y los descon­tentos con todo ello, fueron las causas que determinaron la asonada llamada “del 5 y 6 de Abril de 1811”.
La Logia Lautaro y la Segunda So­ciedad Patriótica, unidas al
estallido ya dicho, hicieron caer la Junta Gran­de y crearon el Primer Triunvirato. De éste, como consecuencia de la revolución del 8 de octubre de 1812, que apoyaba la organización de un Congreso Nacional de Diputados prometido por la Primera Junta, se lle­ga al Segundo Triunvirato, el que convoca a la Asamblea General Cons­tituyente de 1813, para cumplir con los propósitos fundamentales de Ma­yo: Independencia y Constitución.
Entre tanto, el “artiguismo” por una parte y la tendencia del General San Martín por la otra, con procedimien­tos diferentes, concurren al mismo y único fin: independencia y constitu­ción; ambas tendencias subordinan la política externa a la interna. La gra­vitación que sobre la Asamblea de 1813, ejercen las facciones que minan la misma, crean el Directorio, y con él la subordinación de la política in­terna a la externa. A consecuencia del choque entre esta tendencia y la con­traria en el año 1815, aparecen en esce­na de modo poco aparente como un preludio que incluye en su trama musical los temas principales de la obra que lo ha de seguir, las que ya co­mienzan a denominarse “unitarias” y “federales”. Las nuevas tendencias contribuyen a la formación paulatina de las provincias (por un artículo del Estatuto Provisional de 1815, se dejó a las provincias la facultad de nombrar sus gobernadores y de regirse por sus instituciones), destinadas a su vez a chocar, en 1820, con el federalis­mo del litoral. Pero, consecutivamente a la formación de las mismas, el Direc­torio convoca a elecciones para dipu­tados, los cuales habrán de reunirse en Tucumán. 
ESTATUTO PROVISIONAL 
Como consecuencia de la conmo­ción de 1815, el Cabildo de Buenos Aires, en su acuerdo del 15 de abril de ese año, resuelve que “ha caduca­do la autoridad soberana que ejercía la Asamblea y de consiguiente ha reasumido este Pueblo todos sus de­rechos, y no podía prescindir para precaver mayores males de ocurrir a este Excelentísimo Cuerpo para que, avocando provisoriamente el mando superior de la Provincia, adop­te las medidas que crea convenientes a mantener el orden y seguridad pú­blica”. 
Convocado nuevamente el día 18, sus componentes expidieron el auto del cual se extractan, a continuación algunas partes: “Por cuanto siendo imposible consultar en el momento el sufragio universal de las Provin­cias... ha acordado este Cabildo... nombrar una Junta de Observación compuesta del número de ciudadanos virtuosos que se hallase por conve­niente, la que dará al nuevo Gobier­no un Estatuto Provisional capaz de contener los grandes abusos que hemos experimentado, por restituir la libertad de Imprenta, la seguridad individual y demás objetos de la fe­licidad pública, reclamando la menor infracción inmediatamente”. 
El Estatuto es “el primer trabajo encomendado a la Junta de Observa­ción”, trabajo que “no nació del Ban­do (por el que se hizo público el Au­to), sino al revés”; la necesidad de tal reglamento hizo nacer el acuerdo del día 18 y el bando consiguiente.
Continúa el malogrado historiógra­fo: “El Estatuto Provisional de 1815 es una mala copia (lo confirma Ravignani casi con las mismas pala­bras) del interesante proyecto, que dos años atrás, con su autor, don Ber­nardo Monteagudo, presentaron a la Asamblea los restantes miembros de la Comisión Redactora de la Sociedad Patriótica”; y agrega: “lo más curio­so reside en el criterio con que se eli­gió el modelo, porque si había dos situaciones políticas distintas, ningu­na tan opuesta a la de la Asamblea, como la que sobrevino a la caída de Alvear”. 
PORTEÑOS Y PROVINCIANOS 
En 1815, aún no se corrían popu­larmente las palabras “unitarios y federales”. Apenas la verba jacobi­na de Monteagudo, como quieren unos o el enfático decir de Manuel Moreno, como quieren otros, enun­ciaba el problema doctrinario para impugnar la federación. La sociedad se componía de porteños y provincianos o mejor, ya que el li­toral ni la Banda opuesta (Uruguay) era estrictamente “provincianos", de porteños y el resto, como dice Rojas, de centralistas y autonomistas. El “resto”, indignado con las demasías de los ejércitos expediciona­rios de la capital, detestaba lo por­teño y Alvear era con su petu­lancia y su viveza, la encarnación acabada de ese espíritu. Correa Luna, en "Introducción a Documentos... etc.”:
Las disensiones a que se refería Darragueyra (representante por Buenos Aires al Congreso y uno de los primeros diputados llegados a Tucumán) eran cada día más en­conadas entre las provincias y la capital.". “Las provincias - obser­vaba el diputado Anchorcna - estaban en tal estado y desunión entre sí y todas juntas profesaban tal odio a Buenos Aires que era co­mo hablar de una quimera el dis­currir sobre el establecimiento de un sistema federal”. 
-“¿Dónde quieres que sea el Congre­so? - preguntaba Fray Cayetano Rodríguez a don Agustín J. Molina.
- ¿En Buenos Aires? No sabes que todos se excusan de venir a un pueblo a quien miran como opre­sor de sus derechos y que aspira a subyugarlos? ¿No sabes que el nombre de porteño está odiado en las Provincias Unidas o desunidas del Río de la Plata? (Ibarguren, “En la penumbra etc.”) 
AL BORDE DEL PRECIPICIO 
“En 1813, se quería un eje­cutivo francamente fuerte y unipersonal; en 1815, por horror a la dic­tadura, un poder decorativo, disimu­ladamente colegiado. Así, mientras el proyecto era unitario, el Estatuto re­sultaba federal”. 
A tales peligros internos, que cons­piraban en contra de la realización del Congreso, deben sumarse los exter­nos, que no eran menores. "Estamos, se decía, al borde del precipicio”. Sin embargo de ello, el acto de la reunión del Congreso y la declaración de la independencia, fueron posibles por ser “un imperativo supremo del espíritu de una Nación resuelta a vivir y a ocu­par su lugar en la historia viva del mundo”, Por ese acto que “condensa en sí todo el sentido y el valor moral, so­cial y político de la Revolución de Mayo'’ y que “es Mayo mismo llevado al terreno de la realidad irrevoca­ble ... la vida de un pueblo, recién er­guido en su conciencia toral de ser, quedaba en garantía de la suprema proclamación ante el mundo”.
Ha sido necesario dar una ligerísima explicación del “momento” de 1815, en perjuicio de la extensión, des­de que “la reunión del Congreso no puede ser estudiada como un epi­sodio escuetamente reducido a sus apariencias protocolares. Debemos acondicionarla con el ambiente polí­tico y social que va de 1815 a 1820, y desentrañar la explicación adecua­da de sus resultados”. 
EL PAGO DE QUILMES 
Los puntos generales que guiaron la elección realizada en Quilmes, son los que siguen: el artículo 30. Cap. 1 de la Sección 3 del Estatuto señala que el Director Supremo “con particular esmero y eficacia" debía invitar a las ciudades y villas interiores “pa­ra el pronto nombramiento de Dipu­tados que [...] deberán reunirse en la ciudad de Tucumán”. Para no desper­tar la emulación y celos entre las pro­vincias, quedó acordado que el Con­greso se reuniría en el territorio de alguna provincia central. 
ELECTORES 
En el cap. 3 sección 1, artículos 2 a 7, se especifica que debían votar los ciudadanos de 25 años y los ex­tranjeros, a excepción de los españo­les no naturalizados. 
Es interesante el cotejo entre el artículo 5 del Esta­tuto y el 19 del Proyecto de la Socie­dad Patriótica. Dicen así: 
Art. 5.- Ningún español europeo podrá participar del sufragio activo o pasivo, mientras los derechos de es­tas Provincias no sean reconocidos por el Gobierno Español. (estat. Provis.)
 Art. 19.- Ningún español europeo puede disfrutar del sufragio activo o pasivo que se adquiere por la ciudada­nía, mientras los derechos del Estado no sean reconocidos por el Gobierno de España. (Proyecto).
En el artículo 1 sección 5 Cap. 2 recomienda que para “las asambleas primarias que han de celebrarse para la elección”, deberá formarse un cen­so puntual de todos los habitantes de su distrito”, en el caso de no exis­tir alguno “por lo menos de ocho años a esta parte”. Al mismo tiempo indica la confección de un plano con “la respectiva separación de ciuda­des, villas y pueblos”. 
Correspondía un diputado a cada 15.000 almas (Cap. 3 Art. 8.); en previ­sión de fracciones, los Art. 9 y 10 dis­ponían que cada sección de número eligiese dos electores si ellas comprendían más de 2.500 y uno sólo en caso de no alcanzar aquella cifra. “Si en el distrito de 15.000 almas (Art. 10) que debe representar cada diputado, hubiese una fracción que excediese a siete mil y quinientas, se nombrará por ellas en la Asamblea electoral un diputado, como si llegase el número se­ñalado; pero si la fracción fuese me­nor no tendrá más representación y quedará comprendida en la que hacen los diputados por la Provincia”. 
ORGANIZACIÓN DE LOS COMICIOS 
Dice el Dr. Ravignani en su “Historia Constitucional”:“Conviene destacar el mecanismo electoral implantado en la sección quinta para las elecciones de Di­rector, de Diputados al Congreso, de Cabildantes, de Gobernadores de Provincias y de Vocales de la Junta de Observaciones. Para las de diputados, deberá procederse sobre la base del censo de la población, todo municipio se dividirá en cuatro secciones, en cada una de las cuales los sufragantes votarán por un elector cada 5000 habitantes. Si la ciudad o villa no “sufriese” las cua­tro secciones, el comicio se instala­rá en un sólo lugar. La campaña se dividirá en 5 distritos, pudiendo vo­tarse de palabra o por escrito, en sobre cerrado o abierto y en la mis­ma proporción que para la ciudad. Los electores designados se consti­tuyen en Asamblea y nombran un diputado por cada 15.000 habitantes. Es, como se ve, una elección de se­gundo grado”.
 LOS PADRO­NES DE CIUDAD 
Ya el 6 de junio, a pedido fundado por el Regidor Fiel Ejecutor don Gas­par Ugarte, se resolvió dirigir oficio “a todos los Alcaldes de Hermandad y de barrio para que en unión de los respectivos curas formaran a la ma­yor brevedad el padrón o censo de habitantes de su jurisdicción, con la expresión de la edad y sexo, pasán­dolos a este Ayuntamiento para los fines prevenidos en el Estatuto Provisional”. 
En el acuerdo celebrado el 26 de junio, el Secretario del Cabildo don Félix Ignacio Frías “hizo presente... estar ya arreglados todos los Padro­nes de Ciudad y campaña que en Acuerdo de seis del corriente se le mandaron buscar, para proceder con arreglo a ellos al nombramiento de Diputados para el próximo Congreso; y conceptuando los señores, que deben antes formalizarse las secciones para recibir los sufragios de un modo que no presenten dudas algunas que retarden las elecciones y que para el efecto debe también nombrarse un Sujeto de probidad e inteligencia, acordaron comisionar y comisionaron al Presbítero Don Bartolomé Muñoz, quien deberá consultar al Ayuntamien­to cualesquiera dudas que le ocurran”. 
Con el fin de “formalizar las seccio­nes”, el Pbro. Muñoz levantó un pla­no, el que fue terminado el día 1 de julio siguiente. El original no ha sido hallado. Correa Luna, en el prólogo de “Documentos etc.” agrega uno, co­pia del cual se incluye en este traba­jo.
El Director Supremo, Álvarez Tho­mas, el 10 de julio siguiente, recomen­dó al Cabildo “la mayor brevedad po­sible en el nombramiento de Diputa­dos para el Congreso... por parte de esta ciudad y su provincia.” 
ELECCIONES EN LOS QUILMES 
El día 18, habiéndose recibido el plano de Muñoz fue dirigida por el Cabildo una circular a todos los pueblos de la provincia, la correspondiente a Quilmes, al Alcalde de Hermandad don Juan Blas Martínez y al Cura Párroco don Santiago Rivas [2] decía así:  “Debiendo verificarse indispensablemente en el presente mes la elec­ción de Diputados que han de asistir y representar esta provincia en el Congreso General, según el número de habitantes que la componen por los padrones que se hallan formados, corresponde a ese partido, y al de Magdalena, que forman una sección, el nombramiento de los electores que deben personarse en esta Capital para proceder con los demás a la elección de los Diputados que pertenezcan a toda la Provincia. En su virtud, aso­ciados Vmds, y tres vecinos de la ma­yor probidad que deberán nombrar en fuerza de la facultad que para ello les confiere este Ayuntamiento, designarán por Bando o carteles sin pér­dida de tiempo, los días en que todos los vecinos y habitantes deben concurrir a dar su voto para los que hagan las veces de electores, arreglándose en esto los sufragantes a los artículos 7 y 8 del Cap 2 Secc. 5 del Estatuto y Vmds (vuestras mercedes) y los asociados al 6; 9, 10; 13 y 14, sin perder de vista lo demás de dicho capítulo para la debida exactitud en tan importante acto”. 
“Concluida la votación remitirán la (sic) Arca al pueblo de la Magdalena como cabeza de la Sección, para que incon­tinenti se haga la apertura y regula­ción de votos con arreglo al citado artículo 13 y se notifique a los que resultaren electos, lo que previene el 14; esperando este Ayuntamiento que desempeñarán Vmds este encargo con toda la delicadeza que demanda la gravedad e importancia, haciéndoseles responsables desde ahora por cuales­quiera omisión, o inexactitud a las dis­posiciones del Estatuto que perjudi­quen al interés y derechos públicos. Dios guarde a Vuestras Mercedes mu­chos años. Buenos Ayres, Julio 18 de 1815”. Firman Francisco Antonio de Escalada y el Secretario de Cabildo Félix Ignacio Frías. Fue dirigida “Al Alcalde y Cura Párroco de los Quil­mes”. Escalada firmó la circular en su carácter de Alcalde de Primer Voto, designado en el acerado del 1 enero de 1815.
La provincia, de acuerdo al Art. 5 del Estatuto, quedó dividida en nueve secciones de número”, las que sin otras explicaciones, pueden verse en el mapa que se agrega. A propósito del territorio provin­cial dice Correa Luna: “La línea de fronteras con los indios, en 1815, a una proximidad que espanta, zigza­gueaba de Chascomús a la Guardia del Salto, por entre Ranchos, Monte, Lobos y San Antonio de Areco; como quien dice, por el ‘centro’ de la opu­lenta primera provincia argentina...” Dentro de las secciones de número se incluían las de proporción (Art. 5) en las que cada votante sufragaba por un elector. Una idea cabal de la escasa pobla­ción provincial la da el número de electores que indica el plano. 
JUNTA ELECTORA
Siguiendo a Ravignani en el libro citado sabemos que “La Junta Electoral creada en Buenos Aires surge del sufragio cali­ficado de la Ciudad y Campaña, co­rrespondiente al Cabildo que va desde el Arroyo del Medio y la cos­ta hasta la frontera con los indios. Como se notará, estamos muy le­jos de la superficie provincial de 1830, o de 1850, cuando cae Rosas. Se procede a designar 11 electores por la campaña y 12 por la ciudad, siendo ésta la primera vez que se atenderá a la proporción de habi­tantes. Pero el número de los que sufragan resulta exiguo. Como prueba… en el Pergamino 173 indivi­duos lo hacen por un elector y 5 por otro. Compárese este hecho de votantes calificados, con el que se producirá a partir de 1821, cuando se instituya el sufragio universal, que arrastra miles de ciudadanos a las urnas. El autor de la reforma de 1821 es Rivadavia.” 
REGLAMENTACIÓN 
El sistema de recepción de votos quedaba reglamentado por los artícu­los 6 y 7. “Art. VI. El juez principal del cu­rato, y el cura con tres vecinos de probidad, nombrados por la Muni­cipalidad del distrito, se juntarán en casa del primero y recibirán los su­fragios según fueren llegando, los cuales depositarán inmediatamente en un arca pequeña de tres llaves, que se distribuirán entre el Juez, el Cura y uno de los tres vecinos aso­ciados.”… “Art. VII. El sufragio podrá darse de palabra o por escrito, abierto o cerrado, según fuere del agrado del sufragante, y en el que se nombra­rá la persona que ha de concurrir a la Asamblea electoral con la in­vestidura de Elector.” (Estatuto Provisional de 1815) 
SUFRAGISTAS
A propósito del artículo 7, por el que se autorizaba a votar “de palabra o por escrito, abierto o cerrado, se­gún fuese del agrado del sufragante”, existe un antecedente importante: “la elección deve hacerse en villetes se­cretos espresando el nombre y ape­llido del Diputado” (textual), dice la proposi­ción del Cabildo en 31 de julio de 1811, a la Segunda Junta, proposición no aceptada por esta última.
El artículo 8 señalaba que “después de entregarse el sufragio, o escrito, en una cédula el que se diese de palabra, se retirará el sufragante, cuidan­do de esto los jueces para evitar confusión y alter­cados”. El Art. 9 autorizaba a que “si alguno dedujese en aquel acto (del voto), o después, queja sobre cohecho o soborno, después deberá hacer jus­tificación verbal del hecho ante los cinco jueces de aquella sección, reu­nidos al efecto el acusado y el acusador”, pudiendo ambos, “ser priva­dos de voz activa y pasiva perpetua­mente”; de igual modo se castigaban los calumniadores. [3] 
Para la recepción de votos se em­plearían dos días; al siguiente a ellos el Alcalde con dos o tres vecinos aso­ciados, debía conducir la urna (arca) cerrada a la sección de número, “entregando entonces el Cura la llave al que corresponde”. 
En realidad no fue elevado el nú­mero de votantes; la “Gaceta” del día 25 de noviembre llamaba la atención así: “A los habitantes de Buenos Ai­res y su campaña: en las dos  úl­timas elecciones populares no habéis tomado aquel interés ni la parte acti­va que debía esperarse de vuestro en­tusiasmo”. La primera de ellas es la que se llevó a cabo para la elección del Di­rector Supremo Rondeau, del cual era suplente Álvarez Thomas. 
En Quilmes, en los últimos días de julio, en casa del Alcalde don Juan Blas Martínez, en su presencia, juntamente con el P. Rivas y tres vecinos cuyos nombres, hasta la fecha desconocidos, quizá se encuentren en las actas locales que no llegaron hasta la Junta Electoral, se llevó a cabo la elección en los términos señalados por el Estatuto.

Atendiendo a documentos del ‘Museo de Quilmes de Antaño’, los que indican una refacción impor­tante en el edificio del Juzgado de Paz, realizada en el año 1847, la casa del Alcalde de Hermandad puede situarse en la manzana municipal, sobre la calle Sarmiento casi esquina Rivadavia. Por tales documentos en 1815, aquella casa debió estar construida en adobe cocido, con techo a dos aguas en teja canaleta y comprendía dos habitaciones principales y depen­dencias.

La documentación probatoria del acto es la que sigue: “Con toda la exactitud que encarga la circular de V. E. del 18 del próxi­mo pasado se ha celebrado en esta Parroquia la Sección de número; y por la pluralidad de sufragios ha re­caído la elección de Elector en la persona del ciudadano Don León Or­tiz de Rosas a quien hemos remi­tido su correspondiente credencial. Dios guarde a V. E. mochos años. Magdalena 1 de Agosto de 1815.” Fir­man Silverio López Osornio, Domin­go González Gorostizu. Dirigida a “Señor Excelentísimo Ayuntamien­to”.

León Or­tiz de Rosas padre de Juan Manuel, el que en 1815, iniciaba sus tareas de hacen­dado en Quilmes (las Higueritas, cerca de Wilde) con un saladero de su propiedad y de la de su socio Juan Nepomuceno Terrero. La razón social Rosas y Terrero, de la que participó en un tiempo Luis Dorrego, fue próspera y se bene­fició explotando diversas faenas: ganadería, acopio de frutos del país, saladero de pescado y carne en “Las Higueritas”, próxima a la reducción de los Quilmes, y exportación de esos productos a Río de Janeiro y a La Habana. Las ga­nancias se multiplicaron enrique­ciendo a la razón social y convirtiéndola en un peligroso competi­dor del gremio de abastecedores de Buenos Aires. Se inició, entonces, una recia lucha económica contra los saladeros, acusados de haber provocado la escasez de carne. El gobierno prohibió las fae­nas de carnes saladas en todos los establecimientos de esta ciudad y su jurisdicción. Por esa causa Rosas se trasladó a la Guardia del Monte, en la costa del Salado y en plena frontera de indios. Allí fundó su célebre establecimiento “Los Cerrillos” [4]

Otro.En virtud de la Circular del Excelentísimo Cabildo del 18 de ju­lio ppdo., y de la facultad que por ella se nos confirió para el nombramiento y elección de tres Vecinos, que son los aquí firmados, se ha celebrado en es­ta Parroquia la sección de número con arreglo individual al Estatuto Provisional, como también la apertu­ra de la arca de los Quilmes que con­tenía la sección de proporción cele­brada en aquella parroquia; [5] y hecha con toda escrupulosidad la ca­lificación de los sufragios, ha recaído por pluralidad de votos, la elección de Elector en la persona de Dn. León Ortiz de Rosas; y en su consecuencia le conferimos y firmamos el presente que debe servirle de competente cre­dencial encargándola, como se lo en cargamos, se persone inmediatamente a ese Exmo. Ayuntamiento. Dado en esta parroquia de Santa María Mag­dalena a 1 de Agosto de 1815”.
Firman el cura párroco Domingo Gon­zález y Gorostizu y el Alcalde de Her­mandad Silverio López Osornio. 
Otro.Don Silverio López de Osornio, Don Francisco de Paula Lozano, Don Antonio de Herrera, capitán de voluntarios de caballería, y don Pa­blo José Rebol: Juez y socios nombrados para autorizar la sección de número que se celebró en esta Parro­quia de Santa María Magdalena para la elección de Electores: Decimos que la pluralidad de sufragios para Elec­tor recayó en la persona de Don Do­mingo González y Gorostizu después de la de Don León Ortiz de Rosas. En su virtud firmamos la presente pa­ra que sirva de suficiente y compe­tente credencial. Dado en la expresa­da Parroquia a 2 de Agosto de 1815”. Firman “Alcalde del partido Silverio López Osornio. Pablo José Rebol, Francisco de Paula Lozano, Antonio Herrera”. 
DIPUTADOS 
El 17 de Agosto, todos los electo­res de la campaña concurrieron al Ca­bildo; el día 22, reunidos con los electores de la Ciudad “en la sala del Ayuntamiento se efectuó el acto memorable de la elección
de los Diputados al Congreso que el patriotismo y los intereses del país anhelaban Cons­tituyente”, pero que sólo alcanzó a proclamar la independencia el 9 de julio del año siguiente. Los Diputados por Buenos Aires fueron, Don Pedro Medrano, Dr. Juan José Paso, Don Antonio Sáenz, Fray Cayetano Rodríguez, Don Juan José Darragueyra, Don Tomás Anchorena y Don Esteban Agustín Gazcón. Sus electores por la campaña, Don León Ortiz de Rosas y Don Domingo González y Gorostizu por la Magdalena y Quil­mes; Don Marcelino Herrera por el Pilar; Dn. José de Ubarnes por San José de Flores; Dn. Juan José Dupuy y Dn. Manuel Antonio Vicente por los Arrecifes; el Dr. Ramón Olavarrieta por Luján; Dn. Francisco Ramos Mejía por Morón; Dn. Marceli­no Legorburu por San Vicente; Dn. José E. Arevalo por San Isidro y Dn. Miguel García por San Nicolás de los Arroyos, San Pedro y Baradero. (13). 
EL CONGRESO EN TUCUMÁN

Este Congreso se reunió en momento críticos, porque en el norte se acababa de perder el Alto Perú; en el oeste, Chile estaba en poder de los realistas, que habían vencido en Rancagua; en el litoral, Artigas dejaba sentir su influencia; en Europa, la Santa Alianza prometía ayudar a los monarcas a reconquistar las posesiones insurrectas; y dentro del país, la anarquía se insinuaba amenazadora. Como sede del Congreso fue elegida la ciudad de Tucumán, lugar equidistante de todas las provincias. En los primeros días de marzo de 1816, empezaron a llegar los diputados, muchos de los cuales habían tenido que recorrer grandes distancias a caballo o en galera. Los sacerdotes se alojaron en los conventos y los restantes lo hicieron en las casas de las principales familias. Entre los representantes, se destacaban fray Cayetano Rodríguez, que fue el cronista del Congreso, doctor Pedro Medrano, doctor Juan José Paso, el sacerdote Antonio Sáenz (por Buenos Aires); Juan Martín de Pueyrredón (por San Luis); Tomás Godoy Cruz (por Mendoza); Francisco Narciso de Laprida y fray Justo Santa María de Oro (por San Juan); doctor José Mariano Serrano (por Charcas), etc. En total concurrieron siete diputados por Buenos Aires, cinco por Córdoba, cuatro por Chuquisaca, tres por Tucumán; Catamarca, Salta, Santiago del Estero y Mendoza, enviaron dos cada una; Jujuy, San Luis, La Rioja, San Juan, Cochabamba y Mizque, un diputado cada una.
Las provincias del litoral y la Banda Oriental no concurrieron por estar bajo la influencia de Artigas, que reunió un Congreso en Paysandú. El 24 de marzo de 1816, se inauguraron solemnemente las sesiones con asistencia de dos tercios de la representación total, que eran los que ya estaban en la provincia. El 28 del mismo mes “firmado por todos los diputados que se encontraban, en esa fecha, en aquella ciudad” fue dirigido un breve manifiesto a los gobiernos y pueblos de todo el país, manifiesto que se transcribe en parte: “Ha llegado, por fin, el día de complacer a las Provincias en sus votos ardientes por la ne­cesidad de instalar la representa­ción nacional. El 24 del presente mes se han reunido los represen­tantes de los pueblos y... han ve­rificado la apertura del Congreso. Es instalado legítimamente el Con­greso de las Provincias Unidas del Río de la Plata y queda en apti­tud de esgrimir la voluntad de los pueblos que lo formasen. [6]

DECRETO DE LA COMISIÓN GUBERNATIVA 
El periódico “El Censor” del 1 de setiembre de 1815, se dirigió a los Di­putados al Congreso haciéndoles no­tar “que la pluma no es capaz de aña­dir cosa alguna al convencimiento que deben tener de sus obligaciones pero que... se ve obligado a hacerles algu­nas insinuaciones: que tiene la segu­ridad de que no olvidarán, que el po­der que se les ha confiado reposa en sus electores, es decir, que la soberanía reside en el pueblo”; comenta después la igualdad de todos los hom­bres, la libertad de imprenta, etc. En el mismo número se refiere al acto electoral: “informa que resultaron electos diputados (las personas ya nombradas), que el país espera de ellos que promuevan y declaren la independencia, correspondiendo a la confianza con que se les ha distingui­do; que también espera que contribu­yan a la formación de una Constitu­ción, en que cada uno goce de sus de­rechos naturales y donde brille la prudencia, la modelación y el espíritu de unión, que son los verdaderos cimientos de la sociedad”. 
El mismo semanario, en su número aparecido el 25 de Julio del año si­guiente, 1816, publica el Decreto de la Comisión Gubernativa, por el que se anuncia la sanción declaratoria de la independencia, y continúa: “cuya no­ticia ha recibido por oficio del Direc­tor Pueyrredón; y de que, a causa de la estrechez del erario no podrá pro­ceder con toda la pompa debida, pero que se iluminará por diez días el pa­lacio de su residencia y lo mismo, ha­rá el Cabildo con su casa consisto­rial, dejando que los ciudadanos pa­tenticen su complacencia Por medio de signos que anuncien su actual satisfacción. Ínterin se preparan las fies­tas que corresponde. Firman I03 miembros de la Comisión, Miguel de Irigoyen, Francisco Antonio de Esca­lada y Manuel Obligado como secre­tario”. 
Nuevamente “El Censor”, en su nú­mero del 17 de setiembre del año de la independencia publica un canto ti­tulado “El Juramento de la Indepen­dencia”, en el que se apostrofa a los reyes y conquistadores que aterraron al mundo, y se elogia a Buenos Airea y a la libertad.
Pero, retrocediendo al 1815, nada indica la importancia del momento co­mo el soneto que apareció en “La Prensa Argentina” del 5 de setiembre. Soneto en el que la sinceridad con que se expresa el ideal deseado debe com­pensar su ramplonería literaria.
“A la margen de un río caudaloso
“una feliz matrona sollozando
“de sus hijos estaba presagiando
“el destino más triste y azaroso.
“Ellos entonces, con cuidado ansioso,
“sus parciales discordias abjurando,
“y el interés común sacrificando
“cuanto a la unión pudiese ser dañoso,
“un congreso preparan que prudente
“facilite de todos el destino.
“La noble madre consolada entona
“por este acaso su esperanza ardiente
“Y era el río caudaloso el Argentino 
“y era la Patria la infeliz matrona.” 
La importancia de la sanción de la independencia por el Congreso reuni­do en Tucumán, al que Quilmes contribuyó con el voto de sus habi­tantes, puede condensarse diciendo que las Provincias Unidas, al borde de la ruina, “se confortaban con la de­cisión y la fe del General San Martín en la victoria de su nuevo plan estra­tégico, al que daban seguridades ma­teriales de éxito la guerra de Güemes al norte, el apoyo confiado y vidente de Pueyrredón y el irrevocable vo­to de “los Pueblos” pronunciado por sus representantes en Tucumán.
Al tratarse estos temas, que giran al­rededor del Congreso de 1816, surge evidentemente la idea de que “la cé­lula vital de la patria argentina se ha­lla en ese momento crítico, en el cual se identifican las tendencias y los sen­tidos íntimos de la Revolución en una sola; y el 25 de Mayo y el 9 de julio son la cifra indestructible de un sólo símbolo. La Nación Argentina nació el 25 de Mayo y tuvo su estado civil y espiritual el 9 de Julio, por la sanción irrevocable de su personalidad histórica”.
Los tiempos eran tan sencillos, la buena fe tanta, y el honor del cargo tan inseparable de la legalidad” - di­ce un autor - que fácil resulta hoy ‘vi­vir’ aquella época en que los sucesos se desarrollaron para penetrarse de su instantánea realidad y evitar la pertur­bación que proyecta el tiempo transcurrido, como un fenómeno de perspectiva, para, de ese modo, desvanecer una parte de la penumbra del pasado de Quilmes y sacar del olvido los nombres del Alcalde de Hermandad Juan Blas Martínez y del Párroco Santiago Rivas.
Compilación, tipeado, notas y compaginación actualizada
Prof. Chalo Agnelli

Quilmes, 2015/2016/2020
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Facultad de Filosofía y Letras. Do­cumentos para la Historia Argentina. Tomo VIII. Sesiones de la Junta Elec­toral de Buenos Aires. 1815-1820. Con introducción de Carlos Correa Luna. B. Aires 1917.
Instituto de Investigaciones Histó­ricas. Boletín. Nº 1 a 63. Archivo Ge­neral de la Nación. Acuerdos del ex­tinguido Cabildo de Buenos Aires. Se­rie IV. Años 1814 y 1815. B. Aires. 1929.
Joaquín V. González. Estudios de Historia Argentina. B. Aires, 1930.
Carlos Ibarguren. En la Penumbra de la Historia Argentina. B. Aires, 1932.
Carlos Ibarguren. Juan Manuel de Rosas. B. Aires. 1931.
Ricardo Levene. La Revolución de Mayo y Mariano Moreno. B. Aires. 1921.
Emilio Ravignani. Historia Consti­tucional de la República Argentina. B. Aires. 1930.
Luis V. Varela. Historia Constitucio­nal de la República Argentina. La Pla­ta. 1910.
Museo de Quilmes de Antaño. Co­lección de Documentos.
NOTAS

[1] El trabajo como se dice en el preámbulo, se publicó el 9 de julio de 1937
[2] Documento del Museo de “Quilmes de antaño” (antecesor del actual Museo Alte. Brown)
[3] Reflexione el lector que este es un proceso de avanzada para la época. Nunca se había hecho en el Continente un hecho eleccionario de esta envergadura. Si bien hay reservas comparándolo con los derechos actuales de electorado fue un proceso enjundioso sin roces con el azar.

[4] Ibarguren, Carlos. “Juan Manuel de Rosas” Ediciones Theoría, Bs. As. 1972.

[5] No ha sido posible dar con el ac­ta correspondiente.
[6] Varela, Luis …