lunes, 10 de julio de 2017

EZPELETA: ENTRE SALADEROS, FUNDACIONES Y ERRORES (22/8/1892)



Por Chalo Agnelli
En 1892, siendo intendente don José Augusto Otamendi, la publicación "Handbow of River Plate", informa que "... en
Ezpeleta, situada a 15 millas de la Capital, está ubicada la fábrica de carne envasada de Nelson que se supone la mayor del mundo, puede faenar 60.000 cabezas de ganado vacuno y 100 ovejas mensualmente". Se refiere a la empresa británica "Higland Scot Caning Company" (textual) o el "Saladero de Nelson", como lo llamaba el común. Efectivamente la empresa realizó una prolongación vial hacia sus instalaciones. 
SALVANDO ERRORES
 En el año 1800, no había población en dicha zona salvo la peonado y esclavos de la estancia “El Corbatón” de la familia Gaete - Izarra. Hacemos esta aclaración pues cuando se inauguró en 2014, la
escultura en homenaje al “Gaucho Carrero”, obra de la escultora Norma Cistaro, tras la ordenanza que establece el 5 de abril como el “Día del Gaucho Carrero Quilmeño”, el presidente del H. Concejo Deliberante señaló esa fecha como la correspondiente a la instalación del mentado frigorífico. La estación de Ezpeleta se inauguró el 1º de octubre de 1890, según consta en la documentación de la línea “Ferrocarril Buenos Aires puerto de La Ensenada”. Con el fin de transportar la producción de dicha empresa tanto al puerto de la Ensenada como a la Capital Federal. Y es allí que por la necesidad de mano de obra que requería la “Handbow of River Plate”, se hicieron los primeros loteos y se comenzó a poblar la zona. El primer trazado del pueblo se realiza en 1891. 
FUNDACIÓN DE EZPELETA 
El 19 de diciembre de 1904, según la mensura N° 194 de la dirección de Geodesia, del Ministerio de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires, se funda el pueblo de Ezpeleta
(textual): “El 19 de diciembre el Superior Gobierno de la Provincia de Buenos Aires decreta la fundación de un pueblo en el partido de Quilmes frente a la estación Ezpeleta, solicitado por don Carlos Aue por sí y en representación de los señores José Kobliz, Julio Deutch, Emilio Hahn y de la señora Juana Fehling de Kaiser, con calles de 12 metros de ancho aceptando los lotes cedidos para municipalidad, escuela e iglesia, con la ampliación referida a mérito de lo observado por el departamento de ingenieros. 
DEFUNCIÓN 
El Saladero de Nelson tuvo poca vida, pues por un informe del Dr. Ildelfonso Salas, del 22 de agosto de 1892, director del Salud Pública de la Municipalidad fue clausurado por las pésimas condiciones de higiene en que trabajaban los obreros de la empresa y las condiciones insalubres de la producción, a pesar de la promoción de la publicación “Handbow of River Plate” que intentó refutar el informe del Dr Salas.”
 Monolito que indica el hito fundacional de la localidad de Ezpeleta, emplazado el 19 de diciembre de 2016, a instancias del historiador Claudio Schbib miembro de la Asociación de Historiadores Los Quilmeros y de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes con el acompañamiento de las autoridades municipales
 Integrantes de la Junta de Estudios Históricos en la inauguración del monolito.
Compilación y argumentación Chalo Agnelli
Fotos. Claudio Schbib y Juan Carlos Grassi
de la Asociación Orígenes de Berazategui
FUENTES 
Schbib, Claudio. "Ezpeleta - Aportes para su historia" El Tiempo Sur. Quilmes, 2011, Pp. 37 y 38)
EL QUILMERO del  lunes, 14 de abril de 2014, “Monumento al Gaucho Carrero y Algunas Aportes Históricas”




CAMINO A MONTE CHINGOLO – 7 DE JULIO DE 1866

RECUPERANDO HISTORIAS
por Chalo Agnelli

La apertura de caminos es un gigantesco paso para el crecimiento y el progreso de los pueblos. Durante la administración de don Augusto Otamendi [1]se dio preferencia a esta variable. El 7 de julio de 1866, los municipales resolvieron construir un puente en el paso del arroyo de "Las Piedras", a la altura de la calle 844. Específicamente, en el camino que había fraccionado la propiedad del importante ovejero don Wilfrid Latham. Para ello se debía abrir el campo, que cortaba la prolongación de ese camino con el que va a Monte Chingolo, propiedad de la señora Juana Tejedor de Obligado, quien se negó rotundamente y para dar fortaleza a su decisión recurrió a su pariente don Pastor Obligado, primer gobernador constitucional del Estado de Buenos Aires entre 1854 y 1858, quien (por supuesto) avala la negativa de doña Juana. A su pesar el puente se terminó el 8 de julio de 1867. 
 Tumba de Wilfrid Latham en el Cemeneterio de Ezpeleta
Chalo Agnelli
Pte. A.H.Los Quilmeros
NOTA

[1] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 1 de abril de 2015 “AUGUSTO FELIPE OTAMENDI, JUEZ DE PAZ Y PRESIDENTE DE LA MUNICIPALIDAD”


jueves, 29 de junio de 2017

LA HISTORIA

La historia debe ser militante de la historia. Pues de otro modo caemos en el peligro de considerar una única versión, una única interpretación de la historia; como ya nos pasó a los argentinos con la “historia oficial”, diseñada por don Bartolo para la preeminencia de un país liberal, oligárquico y dependiente. Esa historia con la que nos educamos numerosas generaciones hasta que surgieron los pensamientos preclaros de Busaniche, de Scarabrini Ortiz, de Jauretche, de Bayer, Galasso, de Pigna, que abrieron una posibilidad al disenso y el debate que engrandece el pensamiento de los pueblos y los hace libres, inquisitivos y críticos… condiciones que deberían ser intrínsecas de las Instituciones Históricas y sobre todo de las Academias: tal como lo viene intentando la revista “Todo es Historia”, como para aproximarse a un modelo deseado.
Dicen los fundamentalistas de ciertos partidos políticos o de ciertas poses historiográficas: "la historia debe ser...", la historia NO DEBE SER, la historia ES un cúmulo de situaciones de las que cada uno es parte y contraparte. De lo que luego, en el fondo de la taza de té o de café, cada uno puede leer. Así como tampoco la única verdad es la realidad, pues hay tantas reralidades como seres humnaos hay en el planeta. Lo que ayer fueron verdades incuestionables después se tansformaron en medias verdades y hoy, no digamos que son mentiras, pero perdieron contundencia. Nosotros, cada uno, somos la historia, nadie  queda afuera. Las galimatías de los culturosos que se creen dueños de la verdad pues alguna vez blandieron una banderita revolucionaria, mas luego se sentaron en confortables escritorios con aire acondicionado y nunca se jugaron por la vulnerabilidad de quienes necesitaban de reivindicaciones que "contradictoriamente" promovía publicitariamente sus 'partidos'. Cuando una sola de esas personas me muestra su hilo en el orillo ya no creo más en ellos. Se movilizan con la historia de la revacha, sea contra quien sea, siempre que no den con la talla de sus dimensiones preconcebidas... Pero todo es discutible...
Escribió Juan Jacobo Bajarlía:“El historiador debe aproximarse a la verdad. No siendo así se convierte en político de la historia, porque siempre ha menester de la parcialidad para defender su partidismo. Y desgra­ciadamente, en nuestro país no abunda el historiador imparcial. Existe todavía el caudillo de prensa de que nos hablara Alberdi (1) en sus 'Cartas quillotanas'.
Él es, muchas veces, quien dirige la opinión y nos da una semblanza desfigurada de los hechos. ‘La prensa suda­mericana — nos dice despechado el contendor de Sar­miento —, tiene sus caudillos, sus gauchos malos, como los tiene la vida pública en los otros ramos. Y no por ser rivales de los caudillos de sable dejan de serlo de la pluma’.
Pero si alguno no reconociera hoy la existencia de caudillos de la prensa, no pueden negar se ha originado una serie funambulesca de caudillejos que tratan de enjuiciar a nuestras pro-hombres sin otra razón que la lectura de libros escritos tendenciosamente o el poco tino de quien nunca frecuentó los problemas del pasado.
Quisiéramos saber — permítaseme el pleonasmo — si a quienes podríamos llamar 'gacetilleros', ya que les queda grande el título de caudillos, han abierto a veces algún libro fecundo. Estoy seguro que su bibliografía se reduce siempre a una obra intrascendente y a uno que otro dato lanzado como brulote para desorientar […]
En vano será cuanto escriba. Seré uno de los tantos cuyas palabras han de perderse, porque además de todo lo dicho, hay un odio exacerbado con infinitas raíces que arrancan desde el más profundo légamo de nuestra historia. Es el odio que siempre caracterizó nuestras luchas. El odio que no hemos depuesto todavía, conver­tido ahora en un resentimiento imbatible. Ricardo Sáenz Hayes, citando a Joaquín V. González en un libro lleno de buen juicio, nos dice que el odio ha  sido el agente generador de los acontecimientos más significativos de nuestra primera centuria.
Nosotros agregamos que el odio predomina a despecho de los grandes espíritus, y predominará – ya lo estamos viendo – en esta segunda centuria (s. XX)
Y no quisiera terminar este párrafo sin hacer míos estos pensamientos de Sáenz Hayes: ‘Adonde quiera que se mire hallaremos lucha, ojeriza, rencores, venganzas despiadadas. No es menester que corra sangre para destruirse entre sí. Odia el grande al pequeño, por pequeño, y el pequeño al gran­de, por grande. Se odian los iguales en el mismo juicio; los que van de jornada por el mismo camino. El joven procura desalojar al viejo y el viejo cierra hermética­mente las puertas al joven. Existen, además, odios o an­tipatías de carácter psicológico: los violentos detestan a los apacibles, los audaces a los tímidos, los respetuosos y solemnes a los sarcásticos y cínicos’.
Donde hay tanto odio no puede haber imparcialidad. Y así como el odio fue el agente generador de nuestros más grandes acontecimientos, el odio es también el agente inspirador de nuestros libros, cuyas descripciones necesitan ser escorzadas de acuerdo con una perspectiva que encuentre en el espíritu el juicio sereno de la historia. Cuando esto haya acontecido, desaparecerá el caudillo de la cizaña y el sentimiento retrospectivo de federalis­mo y unitarismo.
Nosotros hemos tratado de ser imparciales. Y decimos con Alberdi: ‘Aunque opuesto a Rosas..., he dicho que escribo esto con colores argentinos’.
Hemos analizado serenamente la tan discutida época de Rosas, y al terminar el manuscrito que hoy se publica nos vino a la memoria la frase con que Tácito comenzó sus Anales (‘sin ira ni fervor’) y la hemos usado para po­ner esta obra bajo su égida: Sine ira et studio.” [de Bajarlía, Juan Jacobo. “Sables, historias y crímenes”, Pp. 145 a 147 Bruguera-Libro blanco. Diciembre de 1983. Buenos Aires]
Chalo Agnelli 
Quilmes, 1 de julio de 2010
NOTA
1.-  Personaje contradictorio de nuestra historia... pero, bueno, sacando al Gral. San Martín, Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Martín Miguel de Güemes, Gervasio de Artigas, si se rasca un poco en las acciones de los que conocemos como nuestros 'Próceres' siempre se encuentra un cadáver en el ropero...