viernes, 24 de mayo de 2019

LLEGÓ EL FERROCARRIL A QUILMES, “THE STANDARD” POR ALEJANDRO GIBAUT


Por Alejandro Gibaut
Un 18 de abril de 1872, hace hoy 147 años, se inaugura el ferrocarril hasta Quilmes. Es imposible cuantificar lo que significó el arribo del tren para la pequeña población. Dos días después el diario de la comunidad inglesa "The Standard" publicó el artículo "The Quilmes Inauguration", una descripción pormenorizada del viaje y las celebraciones. Es largo, muy largo, pero vale la pena leerlo. Aquí lo transcribo en traducción propia. 
LA INAUGURACION EN QUILMES
Al mediodía del jueves la nueva Estación Central en el Paseo de Julio estaba llena con una multitud de caballeros invitados por el Sr. Wheelwright [1] a asistir a la inauguración de la segunda sección del ferrocarril a la Ensenada, que llega hasta Quilmes. La estación estaba decorada con mucho gusto, con las banderas argentinas, norteamericanas y británicas entremezcladas con las de otras naciones. En el inmenso hall de espera el Sr. Wheelwright recibía a sus invitados sentado junto al Obispo y al Gobernador. Se repartieron más de 400 invitaciones y los asistentes cumplieron con puntualidad. Fue muy agradable ver tantas caras familiares reunidas para celebrar este evento, la primera de este tipo desde el penoso año de 1871,[2] y a
medida que los extranjeros y argentinos intercambiaban saludos se sentía como estar en una reunión de viejos amigos que se juntan luego de una larga separación.
Mientras esperábamos que el tren especial estuviera listo nos enteramos que el nuevo puente de hierro para el Riachuelo acababa de llegar al puerto. Un feliz augurio para la definitiva desaparición de tantos obstáculos que han impedido el progreso de esta línea, especialmente en Barracas. Recordamos entonces otra coincidencia, que justamente hoy hace dos años el Sr. Wheelwright y el Dr. Vélez Sarsfield inauguraban el ferrocarril Central Argentino, teniendo la satisfacción de ver el primer tren entrar a la ciudad de Córdoba. La línea a la Ensenada siempre ha sido el proyecto preferido del Sr. Wheelwright, y tiene sobradas razones para estar feliz de haberlo podido completar; el país, asimismo, estará en deuda de gratitud con él, posiblemente mayor que la ya tiene por el Central Argentino.
Veinte minutos pasados la hora señalada los invitados subieron al tren. Eran ellos:
Su Excelencia el gobernador Emilio Castro, su Señoría el Obispo Aneiros, el Dr. Vélez Sarsfield, ministro del Interior, don Luis Domínguez, ministro de Finanzas, el general Nazar, el Jefe de Correos general Posadas, el juez Areco, el conde D’Amelot, ministro francés, el Sr. Clapp, encargado de negocios de Estados Unidos, el Sr. Pecher, cónsul general de Bélgica, el Sr. Baudrix, cónsul chileno, los ingenieros Coghlan, Cooper, Denton, Dawney, Elliot, Huergo, Wells Hood, Jacob Hood (Londres), Lloyd (Córdoba), Lindmark, Robertson, Rumball, Simpson y Whittle; el Sr. Drabble, director del Ferrocarril del Gran Sur, el Sr. Crabtree,[3] manager del ferrocarril del Norte, el Sr. Stuart, contratista del ferrocarril a Rio Cuarto, el Sr. Ringuelet, ingeniero del ferrocarril del Oeste, el Sr. Forde, manager de la Compañía de Tranvías de la ciudad de Buenos Aires., el Sr. Young, manager de la Compañía Nacional de Tranvías, el profesor Burmeister del museo, los profesores Murray y Lewis, el coronel Somellera, los doctores Estévez Seguí, Terrero, Torrent, Quesada, Cristiani, González (ferrocarril Central Argentino), Rayces, Mena Bareto, Elizalde; los coroneles Guido y Muratori; los Sres. Anchorena, Atkins, Armstrong, Arditi, Arenales, Bean, Bowers, Bate, Bertram, Best, Bunge, Bullrich, Billinghurst (de la Compañía Argentina de Tranvías), Balcarce, Bianchi, P. Browne, G.F. Brown, Carrega, Calzadilla, Cranwell, John Clark, Carmen, Coffin, Carlyle, Cantilo, Cazón, John Davidson, Elortondo, Eastman, Ferreyra, Frías, Fusoni, Foley (del ferrocarril al Río Luján), Glover, Getting, Green, Gimenez, Gowland, Hibbert, Hansen, Hopkins (de la Compañía del Muelle de San Fernando), Iternert (del ‘Comercio’), Isaac, Jocelyn, Jones, Jacobs, Krutisch, Koch, Lotero (Corrientes), Lumb, Livingston, Latham Jr., Leguizamón (de ‘La Prensa’), Maschwitz (banco de Londres), Matti, Meyer, McLean, Martínez de Hoz, Moores, Maveroft, Mutiño (inspector de tranvías), Molina, M.G. Mulhall (de ‘The Standard’), Geary (del ‘River Plate Times’), Naylor (banco de Londres), Nuttall, Navarro (de ‘La República’), Nash, Oyuela, Plowes, Runciman, Roncoroni, Russell, Rubio, Saavedra, Sassemberg, Slator (Rio Cuarto), Urban Smith, Tagliabue, Trant (Telégrafos del Gobierno), Urioste, Webb (Rosario), Walker, José Antonio Wilde, Woodgate, Wilson, Younger, Thompson, Gandara, Greenfield y Zimmermann.
El gobernador y el Obispo asistieron con sus respectivos séquitos, el cual en el caso del Obispo incluía a varios sacerdotes. El día estaba especialmente hermoso, refrescaba la brisa agradable proveniente del río. Nos deslizamos sobre el viaducto de hierro, comprobando su solidez, pasamos los nuevos depósitos aduaneros del Sr. Lanús, la encantadora quinta de Lezama y vimos la que fuera residencia de nuestro galante compatriota el Almirante Brown. Luego cruzamos los terrenos de la Boca, bordeamos el Riachuelo y bajamos al puente de Barracas, pasando por la estructura provisoria de madera y tomando el tren en la otra orilla. Digamos al pasar que 700 habitantes de Barracas peticionaron al gobernador y durante años frenaron el progreso de la línea. En esta ocasión parecían celebrarla, pues encontramos una cantidad de personas del común que habían tomado asiento, probablemente sin ser invitadas, dejando poco espacio. Evidentemente Barracas al Sud está haciendo grandes progresos desde que el ferrocarril y los tranvías la conectaron con la ciudad. Emergiendo entre los verdes prados cruzamos la fértil campiña hacia Puente Chico, pasamos la taberna del alemán donde las diligencias del correo se refugiaban antiguamente del mal tiempo en la estación húmeda, y pronto divisamos la Quinta de los Dominicos la cual, según la tradición fue vendida o dada en pago por la cofradía, por velas de cera para el convento y la iglesia. Un poco más allá hay un torreón donde flamean la bandera argentina y la norteamericana coronando la hermosa villa del Sr. Bagley, creador de la Hesperidina.[4] Y ahora aparecen a nuestra vista las quintas que rodean Quilmes: la del Sr. Bate, antes propiedad del Sr. Carmen [Carman], donde se desplegaba la bandera de barras y estrellas; la del Sr. Walker, también bellamente engalanada con banderas; y otras más con banderas extranjeras y argentinas flameando codo a codo. La gente vitoreaba al tren, a medida que pasábamos, y a la 1 y 15 horas llegamos a la estación Quilmes, habiendo recorrido 13 millas en 55 minutos (incluyendo la parada de 10 minutos en Barracas). La vista del Río de la Plata al aproximarnos a Quilmes fue la parte más hermosa del recorrido.
El andén de Quilmes era una galaxia de ojos brillantes, pertenecientes a cientos de jovencitas del pueblo y el campo circundante, quienes nos dieron una cordial bienvenida, mientras el Dr. José Antonio Wilde y el Juez de Paz [5] presentaban sus saludos, de parte de la población, al Sr. Wheelwright, el gobernador y el obispo. Las bandas de música y los cohetes brindaron el habitual acompañamiento y la escena se fue animando a medida que nos acercábamos al pueblo, estando el camino decorado a ambos lados con banderas de todas las naciones y una guardia de honor, formada por paisanos en atuendo de fiesta, montados en caballos con adornos de plata, que daban mayor efecto a los ponchos de vivos colores y al blanco nieve de los calzoncillos de los jinetes.
En el Hotel de Agapito, [6] una docena de niñas encabezadas por la hija de Boniface, le obsequió al Sr. Wheelwright una guirnalda y el cortejo triunfal continuó su marcha. Debemos decir que Agapito y su hotel son bien renombrados, y el apreciado Boniface se autotitula el "Cónsul Inglés de Quilmes". Este hizo circular una proclama impresa, con su firma, agradeciendo al gobernador y al Sr. Wheelwright.
La plaza y la iglesia de Quilmes ofrecen la vista más bella en la provincia. La primera tiene la fachada casi idéntica a la iglesia Matriz de Montevideo, y la plaza, que está esmeradamente arbolada con paraísos y eucaliptus, tiene una hermosa fuente de mármol adonde confluyen los cuatro caminos, trazados en diagonal; el chorro de agua se eleva a 20 pies, estando colocado su depósito en una de las torres de la iglesia, adonde llega impulsado por una bomba. Las obras hidráulicas, fuente, etc. fueron realizadas por el Sr. Dawney en 1869; el tanque tiene una capacidad de 20.000 galones.
La plaza fue diseñada por don Tomás Giráldez, un valioso ciudadano recientemente desaparecido. Durante nuestra breve estada en la iglesia nos asombró que muchos de sus habitantes parecían tener un aspecto indígena, proveniente de los fundadores originales del lugar. Cuando subimos a las torres, tuvimos una vista espléndida de la región circundante. Mirando al sur, la punta llamada de Santiago penetra en las aguas del Plata; su monte es famoso por sus duraznos. A la distancia vimos Ensenada y la estancia del Sr. Bell. Hacia el oeste el ojo se deleita con los bosques de la propiedad del Sr. Clark en Bella Vista, con las Lomas de Zamora a la distancia. Hacia el norte seguimos la ruta de la nueva línea, con los cientos de campanarios y torres de Buenos Aires como telón de fondo; girando nuestra vista hacia el este, observamos el atestado puerto de Buenos Aires, con su bosque de mástiles, y luego el anchuroso y plácido estuario del Río de la Plata. Mirando hacia abajo vemos el pueblo rebosante de paseantes, banderas, etc. y aquí y allá casas de campo rodeadas de exuberante vegetación. Un ancho camino de media legua de largo, llamado el Camino de los Pescadores, conduce directamente a la orilla del río; los bañados a lo largo de la costa ofrecen excelente caza y más cerca de la ciudad está la isla de Pescadores, famosa hace unos años por ser refugio de contrabandistas y fugitivos.
El pueblo de Quilmes, a vuelo de pájaro, tiene un trazado muy irregular pero bellísimo. En el atrio de la iglesia hay dos lápidas de mármol, una de Marcelino Galíndez, uno de los fundadores y residente durante 45 años, quien murió en 1847, a los 72 años de edad; la otra es la del Reverendo Santiago Rivas, [7] bajo cuyos auspicios se construyó la primera capilla en 1832; murió en 1855, a los 78 años. La nueva iglesia está en el mismo sitio que la vieja capilla y fue terminada recientemente.
Contigua a la iglesia se encuentra la escuela estatal, un pulcro edificio, y en la esquina de la plaza está el juzgado, donde el Sr. Wheelwright había organizado un espléndido almuerzo en honor a sus invitados, con una mesa tendida para 200 personas.
EL GOBERNADOR EMILIO CASTRO
El patio, convertido en comedor, estaba adornado con las banderas usuales y los símbolos nacionales. El gobernador Castro ocupó el sillón principal, siendo rodeado a cada uno de sus lados por los más distinguidos funcionarios, ministros del extranjero, cónsules, etc. Nada resulta más ameno que una buena comida servida con añejos vinos, y cuando el Champagne comenzó a correr…
Su Excelencia el gobernador se incorporó y dijo:
“Caballeros. Hoy estamos reunidos para una feliz ocasión, plena de beneficios para esta parte de la provincia, pero doblemente importante en mi forma de ver porque este es el primer ferrocarril que se ha hecho en el país sin garantía o entrega de tierras. Esto nos muestra que los ferrocarriles tienen un gran futuro en Buenos Aires, que los capitalistas estarán deseosos de invertir su dinero en estas empresas sin subsidio ni prebendas del Estado. Esta línea está siendo realizada por capitalistas extranjeros, que han adquirido la tierra sobre la que se están tendiendo los rieles, y esto, repito, es un fuerte reaseguro que esta provincia ofrece un prometedor futuro para este tipo de empresas. Pero, mis amigos, nuestros proyectos y ventajas de poco servirían si no existieran hombres con empuje y generosos impulsos como el Sr. Wheelwright, que se establezcan entre nosotros para traernos el intelecto, el capital y los medios para el desarrollo de este país (aplausos). No puedo alcanzar a decirles cuánto le debemos a este hombre, a este maravilloso apóstol del progreso, al que me gustaría llamar mi coterráneo (aplausos). Les pido ahora que con todo vuestro corazón y entusiamos brindemos a la salud del William Wheelwright”.
WHEELWRIGHT DIJO:
El Sr. Wheelwright, cuando acallaron los aplausos, se levantó y respondió: “Estoy satisfecho por la llegada de este día, que será un día muy importante en los anales de Quilmes. Pero aunque agradezco a ustedes y al gobernador por las palabras que ha tenido para conmigo, no creo ser merecedor de este halago. Soy un hombre humilde, mi único vicio es el trabajo. Luego de 9 años puedo ver finalmente la línea extendida hasta este lugar, a pesar de los muchos obstáculos. Medio siglo atrás naufragué en esta costa (cerca de Cabo Corrientes), y luego de un fatigoso viaje a pie, con mis compañeros llegamos a esta ciudad de Quilmes, descalzos, desnudos y hambrientos. La gente me recibió con gran cariño; eran los padres o abuelos de muchos de los aquí presentes, y nunca olvidé el trato que me dieron. Hoy estoy muy feliz de poder saldar mi deuda de gratitud trayendo el ferrocarril a esta ciudad y ayudando a su progreso. Creerán entonces mi sinceridad al brindar por la prosperidad para Quilmes”.
Siguieron las palabras del Sr. Rodríguez, uno de los habitantes del pueblo: “Los Padres Peregrinos que desembarcaron en Massachussets fueron los fundadores de una gran nación, y sus palabras están inscriptas en bronce en las páginas de la Historia. El Sr. Wheelwright, presente aquí en el día de hoy, es un valioso descendiente de esos hombres, y con honor lo reconocemos como un benefactor. Los pobladores de Quilmes me han designado para darle todo nuestro agradecimiento.”
El Dr. Vélez Sarsfield dijo: “Los ferrocarriles son como la prensa, de gran utilidad para el público y destinados a cambiar por completo la forma y condición en que las cosas estaban antes de su llegada. Este ferrocarril, por ejemplo, no solo llevará sus productos al mercado, también traerá una nueva era para Quilmes y su gente. ¿Cómo sería el mundo sin ferrocarriles, telégrafos y periódicos? Son estos los pioneros del progreso, y me uno estrechamente a los deseos de un glorioso futuro para Quilmes.”
Habló a continuación el ministro de Finanzas: “El Ferrocarril a la Ensenada es un trabajo de inédita importancia ya que es el camino hasta el puerto natural de Buenos Aires. Ese lugar, que por 300 años ha sido conocido para los españoles y para nosotros como ‘El Puerto’, y que sin embargo nunca lo ha sido realmente, está a punto ingresar, de la mano del Sr. Wheelwright, al comercio del mundo, y es fácil predecir que los beneficios serán de inmensa magnitud no solo para las naciones de ultramar sino para nuestro propio país y sus habitantes. Este empresario, al que tengo delante de mí, va a dotar a Buenos Aires de lo mas necesario para su desarrollo comercial. De allí entonces que este ferrocarril tiene mucha mayor importancia que ser el camino a Quilmes: es la línea que conectará a nuestra ciudad con el nuevo puerto”. (grandes aplausos).
El reverendo Dr. Aneiros dijo: “No me estoy saliendo de mi ámbito particular al saludar el acontecimiento de hoy como una vista placentera para mi corazón y de una ganancia moral inmensa para la causa de la Virtud. Un ferrocarril es un símbolo de unión, industria y velocidad, todas virtuosas cualidades; porque el vicio significa la desunión de las personas, la pereza y haraganería. El vicio no sugiere velocidad, excepto la de sus devotos en el camino a la perdición. Es oportuno y razonable suponer que este ferrocarril será un poderoso promotor de la unión, la industria y el progreso, los tres grandes elementos necesarios, desde el punto de vista temporal, para el desarrollo y la riqueza de las comunidades”. (aplausos)
Luego fue el turno del Dr. Lucas González: “Esta línea une ahora Buenos Aires con Quilmes y para agosto tenemos razones para suponer estará terminada hasta Ensenada. Podremos entonces juzgar qué página abre para el futuro de la provincia, al establecerse un nuevo y amplio puerto para los barcos que navegan en la inmensidad del río. Debe resultar gratificante para el gobernador Castro asistir a esta inauguración en vísperas de dejar la Primera Magistratura de la provincia. Espero y confío que nuestro nuevo gobernador (Acosta) seguirá en la misma línea y adoptará como política, en cuanto asuma el gobierno, la idea que el mejor gobernador de Buenos Aires es aquel que tienda el mayor número de líneas ferroviarias”. (aplausos).
El Dr. Leguizamón dijo: “Este símbolo de la civilización, que hoy arriba por primera vez, es un claro presagio de tiempos mejores, luego de años de sacrificios. El horizonte está aclarando, y la estrella del amor fraterno se levanta en el cenit, señalando la marcha del progreso. Observen los logros de la era en que vivimos: el Istmo de Suez atravesado para unir dos mares; el Monte Cenis perforado para unir dos países; el cable del Atlántico para construir un puente de pensamiento del Viejo Mundo al Nuevo. Estas son pruebas elocuentes de la próxima unión entre naciones. Y aquí en nuestra propia tierra, el caballo de hierro está despertando a la silenciosa y desolada Pampas, al ser cruzada en todas direcciones por el tren de la industria y la actividad. Es éste un hermoso espectáculo que podemos ofrecer a los extranjeros, como también la pacífica conquista de la opinión pública, instigando a nuestros gobernantes a buscar con anhelo la promoción de estos trabajos. Estoy feliz de poder participar de esta inauguración, ya que éste primer tren es el mensajero que trae el triunfo sobre la ignorancia, la pobreza y el aislamiento, indicativo de una nueva y más feliz era.
El Juez Areco dijo: “El mundo avanza gracias a los ferrocarriles, que hacen que los hombres fraternicen con sus semejantes y adopten sentimientos cosmopolitas. El genio de la industria también está en ascenso y cada nueva empresa de este tipo es un triunfo sobre la naturaleza. Hace no muchos meses Quilmes era un lugar desconocido debido a los malos caminos, pero en un par de años será un pueblo importante. Tenemos que regocijarnos de tener gobernadores tales que fomenten estas progresistas obras”. (aplausos)
El Sr. Posadas dijo: “Les debemos a nuestros amigos ingleses un copioso brindis por las ventajas que nos traen, y también a todos los extranjeros que vienen aquí. Que continúe su prosperidad”. (aplausos)
El Dr. González brindó también por los ‘Gringos de Media Lengua’, significando aquellos que hablan malamente el español, un cumplido que pocos entendieron ya que la mayoría de nosotros creemos hablar el castellano bastante bien.
El profesor Lewis propuso también un brindis a la salud de los Sres. Simpson & Cía, los infatigables contratistas que tan rápidamente llevaron a cabo los trabajos desde Barracas a Quilmes y que ya se encuentran a medio camino entre ésta y Ensenada.
Se produjo luego el retiro del gobernador, obispo, etc. y la segunda mesa de invitados, habiendo tomado parte del almuerzo, nos dividimos en pequeños grupos para recorrer el pueblo. La gente fue muy amigable, ofreciéndonos mate e invitándonos a sus casas. El boticario [8] sirvió refrescos gratis a todos los visitantes; el hotel también estaba repleto. Las calles estaban animadas con jinetes en coloridas cabalgaduras, distinguiéndose la de cuatro caballos del Sr. Latham.[9]
El tren de regreso estaba pautado para las 16.30, pero muchos de nosotros decidimos esperar la reunión que se haría a la tardecita en el Juzgado. No hay palabras para agradecer a las autoridades locales y a todos los que participaron de los arreglos. Hubo un piquete de policía pero fue totalmente innecesario; no presenciamos ni un solo disturbio, aunque eso nos hace recordar que alguien en el Paseo de Julio quitó del bolsillo del Sr. John Davidson una caja de tabaco de oro que había sido suya por 30 años. Los ingenieros del ferrocarril, especialmente el Sr. Coghlan y su asistente el Sr. Whittle, merecen una mención especial: la línea fue conducida (por primera vez) muy suavemente en 45 minutos y no ocurrió ni el más mínimo inconveniente que pudiera empañar la celebración; también debemos agregar a nuestras felicitaciones al Sr. Edward Simpson, gerente de tráfico.
En el viaje de regreso tuvimos ocasión de examinar los pilares de concreto donde se apoyarán las vigas del nuevo puente sobre el Riachuelo. El puente será de un solo tramo de 185 pies, la calzada de 20 pies de ancho para permitir una doble línea, y el peso del hierro utilizado será de alrededor de 1000 toneladas.
A las 17.30 llegamos a la ciudad, muy contentos con el viaje, y pensando cuánto debe Sudamérica al hombre que tendió el primer ferrocarril del continente, introdujo la navegación a vapor en el Pacífico, alumbró con gas a las ciudades de la costa oeste, llevó adelante el Ferrocarril Central Argentino y ahora a sus 75 años comienza a concretar el sueño de su juventud, la más preciada de sus metas en su larguísima carrera – el puerto y ferrocarril de Ensenada.
Traducción de Alejandro Gibaut
Integrante de la Asociación Historiadores Los Quilmeros
Facebook: "Bernal, su historia y su gente"
NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del
[2] En 1971, la fiebre amarilla asoló Buenos Aires.

[3] Tuvo antes que Wheelwright la concisión para tender la línea Buenos Aires-Ensenada. Ver en EL QUILMERO del lunes, 26 de septiembre de 2011, La larga travesía del ferrocarril a Quilmes. Un periplo tragicómico (1857 – 1872)

[4] Zapiola y Dorrego, Bernal
[5] Era juez de paz Agustín Armesto y municipales don Andrés Baranda, Francisco Casares, Juan Ithuralde, Alejandro Lassalle, Juan (de Guerra) López, Manuel Doroteo Soto, y el Dr. José Antonio Wilde.

[6] Se refiere al hotel “La Amistad” de Agapito Echagüe en la esquina de Mitre y Rivadavia, la primera casa de dos plantas del pueblo. Ver en EL QUILMERO del lunes, 21 de enero de 2019, “LOS ECHAGÜE – CUITIÑO”

[7] Rivas no construyó la primera capilla, la reconstruyó, pues estaba en estado lamentable. La primera capilla la levantaron los quilmes a instancias del cura doctrinero Bartolomé de Pintos, luego tuvo varias reconstrucciones. Ver en EL QUILMERO del miércoles, 25 de agosto de 2010 “El Controvertido Cura Rivas”.

[8] José Agustín Matienzo

[9] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 2 de marzo de 2016, Wilfrid C. D. Latham – pionero agro-ganadero en Quilmes


miércoles, 22 de mayo de 2019

CLUBES QUE PASARON EN EL BARRIO "LA COLONIA"

La preservación de la memoria colectiva
por un grupo, aunque sea pequeño, es una
verdadera tabla de salvación para la 
comunidad entera."
OCTAVIO PAZ




Al crecimiento rápido que tuvo La Colonia, después del flujo genovés y canario de fines del siglo XIX, siguió hasta medidos del XX una aluvión inmigratoria de diverso origen.
Muchas fueron las instituciones que nacieron de la tendencia gregaria de esa gran inmigración. Instituciones sociales, culturales, educativas, deportivas, religiosas, comerciales, que colaboraron en el crecimiento del barrio. Unas desaparecidas, pero memorables, otras pasando por diversas etapas hasta hoy, cada una con su impronta.
 La historia de estas instituciones, de sus fundadores y seguidores es la historia del barrio porque fueron esos italianos, españoles, vascos, alemanes, franceses, polacos, lituanos, sirios, libaneses, armenios, judíos, griegos, sefardíes, que lo poblaron, los que sincretisaron sus costumbres y les imprimieron sello distintivo.
Por los desafortunados resquebrajamientos sociales que se dieron en las últimas décadas; la desaparición o empequeñecimiento de las redes de confianza y solidaridad; más la situación de jóvenes y adultos que dejaron de creer en la posibilidad de cambio, viejo motor de reivindicaciones; desde que se desperdigaron conceptos como ‘utopía’, ‘idealismo’, ‘compromiso’, ‘responsabilidad’; se impulsó a optar por el individualismo, el escepticismo, la tevecracia chavacana, que de últimas le da al pueblo trabajador el aliciente de una licuadora o un viaje a Disneyworld. La vida social y los espacios de su desarrollo fueron desfalleciendo y agonizando como tan vívidamente se pinta en la película “Luna de Avellaneda” del director Campanella.
JUVENTUD ALEGRE y LOS TREINTA QUILMEÑOS UNIDOS 
La Juventud Alegre formada por opositores de los Artesanos de la Colonia, poco después de 1895. Fue su presidente el ex comisario Santiago F. Lanatta. [1] No tuvo mucha duración. Más tarde, en las postrimerías del siglo XIX y amaneciendo el XX, algunos integrantes de la anterior, crearon la sociedad Los Treinta Quilmeños Unidos. Nada tenía que ver con los objetivos y fines de los Artesanos, en realidad era una agrupación de farristas. Una pintura exacta de la jocosidad de sus integrantes es una esquela que junto a una invitación se envió a las familias con motivo de una fiesta que pretendían hacer. Todas las copias de la nota como de la invitación estaban escritas con una elegante letra inglesa y, curiosamente, con tinta dorada:

“Señora:
La Comisión que suscribe al honrarse remitiendo a usted adjunta una invitación para la primera tertulia de ‘gala' que con la ayuda recíproca de los adherentes nos atrevemos a dar una explicación, para desvirtuar juicios erróneos sobre la palabra gala que estampamos en nuestra invitación.
Ella, señora, no quiere decir que las familias que nos enaltezcan con su presencia deban presentarse de guante blanco y demás distintivos de la alta aristocracia, pues considerándonos todos pobres, queremos divertirnos dentro de la cultura social y jamás aparentar lo que nuestras fuerzas no nos darían para ello.
Gala para nosotros equivale a esto: nuestra sociedad es hija del acaso, de las circunstancias y sobre todo de nuestro deseo. En este concepto la etiqueta desaparece y por lo tanto todo traje es adecuado.
Como sociedad no estamos constituidos, así es que para nosotros es estar de gala cuando podemos dar una tertulia. No quiere decir esto que no sepamos lo que quiere decir la palabra “gala”.
Con tal motivo nos es altamente satisfactorio presentar a usted nuestros respetos. S.S.S.”
Firman al pie: Osvaldo S. Castro, presidente; José Gaspar Cousillas, vicepresidente; Celestino Margni, Santiago T. Lanatta, Juan Díaz y Guillermo Roumieu.[2]
En el entrevero de las frases e ideas  se intenta disimular el humor sardónico de sus autores; advirtiendo de su distintivo, divertirse.
SDAD. COLOMBÓFILA QUILMES-BERNAL
Algunas sociedades se formaban por la afición común de sus promotores. La creación del Círculo Colombófilo de Berazategui, producida el 8 de febrero de 1923, marca el comienzo de las actividades de este deporte o afición en el Partido de Quilmes. Los fundadores fueron don Luis Lambruschini, Humberto y José Varino, Pedro Martiná y el Sr Castagnetto. Propietarios de los palomares “El Yacaré”, “Los inseparables” y “Santa Teresa”. Luego se sumaron los palomares “La Golondrina” de Jorge Ribeyrol; “El Competidor” de Nucíforo Rodríguez; “El Milagro” de Dante Corinberto; “Sol de Mayo” de Agustín Esteban; “Pluma de Oro” de Félix Pagano; “El Universal” de Horacio Calvete y otros.
El 1° de setiembre de 1930 se fundó en Bernal, con el nombre Sociedad Colombófila Bernalense una nueva entidad dedicada al mejoramiento de la paloma mensajera. La primera comisión directiva estaba integrada por los señores: A Reynaud, A.L. Morelli, A. Miguel; H. B. Boero, J. Schuvetti, C. Tirone, O. Bellot, O. Guillermón y S. Curelli.
Poco después el campo de acción de la nueva sociedad creció notablemente y se instaló en la calle Santiago Valerga, con el nombre Sociedad Colombófila “Quilmes – Bernal”, representando oficialmente a la Federación Colombófila Argentina dependiente del Ministerio de Guerra.
En 1935 componían la C. D.: el Dr. Federico M. Sívori, Luis Lafón, Helvio E. Patiño, Juan Manuel Durañona, Ángel Chirarandini, Aníbal Núñez, Fernando Zaiocco, Carlos Scotti, Mario Cosoli, José Santana y América Miguel.
QUILMES DE INVIERNO,
EL ESCUDO ARGENTINO
EL CLUB 21 DE FEBRERO
Desde 1925, existió una sociedad recreativa denominada “Quilmes de invierno”. Su objetivo era procurarse distracciones sociales en los meses invernales, cuando la escarcha se quebraba en las veredas por la mañana, el lodo y la oscuridad de la noche eran avatares a superar. El nombre se tomó de un tipo de cerveza que la Cervecería había lanzado al mercado en esos años.
Se realizaban tertulias literarias, representaciones teatrales, juegos de mesa en las viviendas con salones amplios; conciertos de guitarra, violín y piano en las pocas casas donde los había, o en el salón del cine La Paz, donde, también  realizaban té danzantes.
Constituían la comisión directiva en setiembre de 1927: presidente, Esteban Rangoño; vicepresidente, Dante Corimbeto, secretario, Emilio Cerruti; prosecretario, Juan Manini; tesorero, Ricardo Salas; protesorero, José F. Indarramendi; vocales, Pascual Brandi, Bartolomé Loggioco, Augusto Macchia; revisores de cuentas, José Góez [4] y Aurelio Domínguez.
Hubo también en el barrio otras instituciones denominadas El Escudo Argentino y el Club 21 de Febrero. En noviembre de 1927 la primera realizó un baile en el cine La Paz para obtener fondos para su caja social. Del mismo modo hizo en el mismo salón la segunda el 22 de marzo de 1928.[5]
Estas entidades sin bien tuvieron breve duración fueron campo de prueba para la creación de otras que perduraron hasta hoy.
EL SOCORRO DE QUILMES
En octubre de 1927 se creó la Sociedad Mutua El Socorro de Quilmes. Esta entidad fue un gran aliciente y estímulo económico para muchos trabajadores que obtuvieron de ella créditos para hacerse su casa. Estaba integrada por empleados y capataces de la Cervecería. Fue su presidente, Cánido García; vice, Antonio Torrado; secretario, Arturo Pérez; prosecretario, Miguel Gutiérrez; tesorero, Juan Carlos Pérez; protesorero, Antonio Formentelli; vocales: José Góez, Cristóbal Hernández, Ángel Montalvo, Manuel Iglesias; vocales suplente: Carlos Tocco, Fernando Díaz; revisores de cuentas: Marco A. Narizzano, César Benedetti y Julio Bessio. Como casi todas las instituciones que se iniciaban en el barrio, las primeras reuniones se realizaron en el salón del cine “La Paz”, gracias a la generosidad de su propietario Pedro Mergazzi.
SOCIEDAD RECREATIVA LA CENTRAL [6]
Desde diciembre de 1932 existió una sociedad recreativa así denominada. La comisión directiva estaba dirigida por Lorenzo Masnata, secundado por Juan Burger, Benjamín Gold, Juan Sosa, Manuel Pérez, Héctor Travieso, Abel Mesher, Dalmiro Rodríguez, Juan Di Nucci, Benito Masnata, Pablo Cardozo, Alfredo Messina. Contaba con una comisión de señoritas que encabezaba Germina Diez, acompañada por Elsa Achával, Elena Del Campo, Ma. Luisa López, Holanda y  Ana Messina, Rosa Rodríguez, Eusebia y Clotilde Sosa, María Luisa Travieso, Haydee Yori-Baunelle y otras. Las reuniones se alternaban entre las casas de las familias Masnata, Messina y Sosa; también realizaron té-danzantes en el cine “La Paz”.
LUZ EN LAS TINIEBLAS
En la calle Torcuato de Alvear 729 (v. n. casi 12 de Octubre) existió a partir de 1939, la Biblioteca Espiritualista y Centro de Estudios Psíquicos Luz de las Tinieblas. Se dedicaba al estudio de los fenómenos supranormales y al espiritismo. Fue su presidente a partir de 1940, don Armando Reyes y la integraban: Dolores P. de Reyes, Enrique y Rodolfo Moggio, Ramón Val, Roque, Raquel y Natividad D´Alessandro, M. I. de Pampinella, Adelina Larraudé, Juan Ruano, José Mella  y otros.

CLUB "ROY ROGERS"
A la vuelta don Raúl Ithursarry, andaba tintineando su caja 'repelente' de jeringas y agujas; el enfermero del barrio que daba inyecciones sin dolor y con un humor imperecedero.  Los fondos de la casa de don Raúl y su esposa Rosa Uribarri daban al club. Allí había un galpón de chapas donde un día sus hijos, Rubén y Estela, y otros chicos de la cuadra le hicieron la competencia al “21” y crearon el Club Roy Rogers: Agnelli, Alonso, Arias, Babbicola, Dicorrado, Delgado, Denisiesko, Fiore, Grifa, Gago, Jambrina, Narizzano, Leonardi, Alonso, Oldani, De Toro, Unterstein; eran los apellidos que cargaban los hijos de los fundadores de una barriada asombrosa, apellidos de la imprevista  heterogeneidad de argentinos mixturados.
Desde esos fondos los chicos oían desentonar tangos a Anyulín en las noches de bailongo, acompañado por las risotadas de la muchachada, hasta que su hermana, Nuncia, lo increpaba desde la puerta del Club: “caminá pa´la casa”. Y ese era el momento esperado. Indefectiblemente cuando Anyulín se escabullía de su hermana y se lanzaba a gorgoritear imposibles hasta que ella lo interrumpía impiadosa arrojándole uno de sus increíbles zapatos abotinados número 45. 
CLUB S. Y D. AMOEDO
Surge alrededor de 1942. Se ubicaba en una propiedad de la calle Sáenz Peña 973 (numeración vieja) Tuvo poca existencia. Entre las reuniones bailables realizadas, en setiembre de 1943, se realizó un baile de primavera animado por la orquesta Los Quilmes con el vocalista Héctor Roberts. 
CLUB LA ESPUMITA 

Estaba ubicado en la calle Corrientes casi Urquiza estaba abocada a apoyar y estimular el turismo de carretera. Fue iniciativa de un grupo  de entusiastas que acompañaban los éxitos y aventuras de Baltasar Alaimo en ese deporte, el chueco de Quilmes, como lo llamaban, remedando el apodo de Fangio mantenía tensos a los quilmeños en cada una de esas proezas de velocidad que realizaba por el mundo. El club surge alrededor de los años 50 y desaparece después de los 60. 
PROLIFERACIÓN DE CLUBES
En un artículo de setiembre de 1943 del diario El Sol se reflexionaba de siguiente manera con respecto a la proliferación de clubes barriales que nacían como hongos y como tales era el tiempo de subsistencia.
Es harto reconocido que en Quilmes, como ha de ocurrir en tantas otras partes, existe un marcado espíritu de asociación, así como un no menos evidente sentido individualista. Lo cual parece porque entre nosotros, y muy especialmente en el último decenio, han aparecido y se han multiplicado los clubes en forma notable.
Se funda un club con sinceros fines de asociarse para fomentar la cultura espiritual y física, la amistad, el arte, etc.; y apenas surge una desinteligencia, entre sus socios o dirigentes el club se divide y los separatistas forman otro repitiéndose luego el caso hasta el infinito.
Es como lo decimos al iniciar estas líneas, el pujar constante entre el espíritu de asociación y el individualismo, ambos se hallan presentes siempre y ambos predominan indisolublemente...
Esto ha sido una constante hasta nuestros días.
LAS INSTITUCIONES MÁS CERCANAS EN EL TIEMPO.
 Otras entidades tuvieron un único carácter de reunión. Unas cultural, algunas de servicio, otras fomentistas, frentes de defensa contra los riesgos del progreso o la desidia de los funcionarios responsables. 
GRUPO DE ARTE JOVEN
El Grupo de Arte Joven (GAJ) nace el 1 de septiembre de 1974 con la propuesta de difundir el arte, la cultura y a sus noveles exponentes. En momentos de plena ebullición política e ideológica, se definió en tal sentido como pluralista, integrador e imparcial, como así también ajeno a todo fin de lucro.
Durante sus cuatro años de vida promovió y actuó en eventos abiertos y participativos manteniendo siempre su independencia institucional respecto de estructuras políticas o ideológicas constituidas. Fueron sus fundadores Marta Alicia Armella, Alicia Beatriz Gatti, Mario Magú Antonio Gutiérrez, Jorge Eduardo Padula Perkins, y Cristian Andrés Viera (canario, hijo del mecánico don Juan Viera Díaz)
Su primera organización consistió en una coordinación general a cargo de Padula Perkins y cuatro secretarías bajo la responsabilidad de los restantes integrantes. Posteriormente, en marzo de 1975 y tras la aprobación de sus estatutos, fue elegida la primera comisión directiva que habría de presidir Padula Perkins. La práctica demostró que los sostenedores del grupo debieron asumir en forma rotativa distintas funciones directivas. De este modo, más tarde, Marta Alicia Armella también ejercería la presidencia.
La primera sede funcionó formalmente en el domicilio particular de Beatriz Gatti, entonces en el N° 1253 de la calle Larrea. Más tarde lo haría en el N° 342 de la misma calle y en Manuel Quintana 314, esquina San Luis. A poco de su nacimiento el GAJ fue reconocido como miembro pleno de la Federación de Entidades de Bien Público del Partido de Quilmes "Gral. José de San Martín" y más tarde el grupo se integró a la Coordinadora de Actividades Culturales del mismo distrito. En 1976 se integra como socio activo Chalo Agnelli y presidió el grupo en 1977.
Entre las actuaciones más destacadas de su corta pero prolífica trayectoria cuentan la Primera Muestra Juvenil del Poema Ilustrado (en sede de la Sociedad de Escritores de la Provincia, filial Quilmes), la muestra pictórica de Gatti, Gutiérrez, González y Ferrer (en sede el periódico Visión Sur), el Concurso Anual de Poesía (en reiteradas y consecutivas versiones), el libro "Imágenes y Palabras", en octubre de 1976, poesías ilustradas de los escritores y plásticos del grupo a los que se sumaron María Mercedes Di Benedetto y Roberto Messina. Coordinaron talleres literarios y, además, organizaron y participaron del ciclo de descentralización cultural en los barrios con recitales poéticos y poemas ilustrados, en esfuerzo conjunto con la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Quilmes, al frente de la cual se hallaba el Prof. Juan Carlos Lombán.
El 20 de octubre de 1978 y tras cuatro años de intensa labor, el grupo se fusiona con el Centro de Intelectuales de la Provincia, escisión de la Sociedad de Escritores de la Provincia que lideraba otro vecino de La Colonia, el Prof. Francisco Míguez.
ASOCIACIÓN BARRIO PARQUE LA COLONIA
Hoy los problemas ambientales causados por las napas freáticas y la falta de seguridad en la zona movilizaron a un grupo de vecinos que crearon esta asociación civil sin fines de lucro con el Registro N° 138.538. También se discute la solución de temas como barrido, iluminación, pluviales, etc. Son sus motivadores y propulsores, Graciela Rodríguez y Santiago Lionti. En un principio contaron con el ámbito del Club Alsina como sede para concretar sus reuniones que generalmente se realizaban los jueves o domingos. Hoy tienen un local propio frente a la plaza en Vicente López 1165 bis, en una propiedad de la Flia. Angeletti. Una de sus actividades es convocar a las autoridades policiales y municipales para buscar solución a todos los inconvenientes que se producen en un ámbito urbano en constante crecimiento.
Del libro “La Colonia de Valerga, historia social del segundo barrio de Quilmes” (2010) de Chalo Agnelli.
El “Tiempo Sur” Quilmes
NOTAS

[1] Hijo de Juan Lanatta, uno de los fundadores de la Sdad. Italiana Cristoforo Colombo y jefe de la estación de Quilmes, donde Santiago, siendo niño, cayó bajo las ruedas del tren y perdió una pierna lo que no lo privó de hacer una carrera policial notable. Cuando se jubiló se le hizo un homenaje en el cine La Paz. Fue uno de los primeros comisarios de la tercera de Quilmes. Lamentablemente la falta de colaboración del responsable de Relaciones con la Comunidad de dicha delegación no se pudo completar la nómina de comisarios que pasaron por el barrio.
[2] Trascripto de El antiguo barrio de la Colonia,  periódico El Plata. Número aniversario; julio de 1924
[3] El Plata. Pág. 59
[4] A lo  largo de este documento se repiten estos nombres y otros que fueron personalidades fundacionales desde sus humildes funciones sociales.
[5] “El Plata” de marzo de 1928.
[6]El Sol” miércoles 25 de marzo de 1953, en “Crónicas del viejo Quilmes” de Juan C. Buceta Basigalup.