sábado, 14 de septiembre de 2019

ELISABETTA GENNARI DE ROCCA, PIONERA DEL PSICOANÁLISIS EN QUILMES, SU PARTIDA.


El Centro de Estudios Psicoanalíticos de Quilmes, una institución orientada a la forma­ción profesional de psicoanalistas en la ciudad.
Las mujeres en Quilmes, no solo descollaron en el ámbito educativo y artístico cultural, también tuvieron una frondosa participación profesional en todas las ramas de las ciencias en general. En la medicina, algunas de ellas, fueron: las doctoras Ruth Lauers, Romilda Bragio, Catalina M. Amato, Ana María Coppola, Élida Bancanera, Elisa Mazzora, Mabel Ruiz de Galarreta, María Luisa Scheffer, María Josefina Senna, Graciela Sacchiero de Scabuzzo, María Julia Tarquini de Brizzio, Dora Stoyanchaqui, Norma Varela de Sackewitz, Teresa Zaro de Caldas, Lidia Zarza Villa de Diez, Eda Damiani de Poli y Elisabetta Gennari de Rocca.

La Dra. Elisabetta Gennari de Rocca adquirió relieve profesional en el ámbito de la psicología. Egresó de la Facultad de Medicina de la UBA en 1965 y en 1980 se graduó en el campo psicoanalítico. Además de médica y psiquiatra, fue psicoanalista y psicoanalista didáctica y llegó obtener un nutrido currículum que incluye su paso como paciente del doctor Celes Ernesto Cárcamo, [1] el primer psicoanalista del país, y fundador de la Fundación Psicoanalíti­ca Argentina.
Dr. Celes Ernesto Cárcamo
 Cuando se recibió, decidió junto a su esposo el psiquiatra y psicoanalista Roberto Rocca, traer esa disciplina a Quilmes, en momentos en que tenía su epicen­tro en la ciudad de Buenos Aires.
El 3 de octubre de 1994, nació el Centro de Estudios Psicoanalíticos de Quilmes con sede en Sarmiento 566. Fue la primera institución de la zona destinada a la formación de profesionales en esa discipli­na.
Y no fue fácil. Al principio todos desconfiaban de esa técnica: “que no usaba medicación, y que proponía que la gente se sentara en un diván y empezara a hablar para ir al fondo de sus problemas” […] “Inicialmente nos derivaban los casos más extremos, todos aquellos que los psiquiatras y los médicos daban como imposible de solución”; recordaba en una entrevista que le hiciera el 5 de marzo de 2004 el periódico Perspectiva Sur, “pero quiso la suerte, y el entusiasmo que me impulsaba, porque en ese entonces tenía mucha menos experiencia que ahora, que los pacientes salieran adelante. Enton­ces empezaron a mirarnos de otra mane­ra”.
Elizabetta, con la amplitud de sus conocimientos y su pasión para ponerlos en práctica, fue el alma y del Centro. A lo largo de los primeros años de traba­jo fue recibiendo pacientes de la zona, y también de los distritos que componen este gransurbonaerense, “e incluso algunos de la zona norte, como San Isidro”, y fue necesario incorporar nuevos miembros al equipo de trabajo.
El 3 de octubre de l998, respondiendo a una propuesta de las autoridades de Asociación Psicoanalítica Argentina, un grupo de ocho egresados del Centro de Estudios Psicoanalíticos de Quilmes, liderados por Elisabetta y otros miembros de APA, que estaban colaborando en las actividades del Centro; fundaron el Centro Psicoanalítico “Dr. Celes Ernesto Cárcamo”, filial de dicha la Asociación. Una institución que desde entonces realizó, en la zona, parte de los seminarios y las supervisiones del Instituto de Psicoanálisis. El Centro de Estudios Psicoanalíticos de Quilmes es también sede del “Centro Dr. C. E. Cárcamo”.


EN CRECIMIENTO CONSTANTE
“Somos en Quilmes un lugar donde pueden formarse psicoanalistas, sin necesi­dad de tener que viajar hasta Buenos Ai­res”.
Con el tiempo, los egresados de los cursos fueron incorporándose a las acti­vidades del Centro de Estudios Psicoanalíticos de Quilmes y las actividades se fueron diversificando. Se realizaron ci­clos de conferencias y cursos de profundización acerca de diversos temas y autores, ateneos clínicos mensuales y grupos de su­pervisión.
 Elisabetta nació en Turín, Italia. Hija de Carlos Lino Gennari, nacido en Occhiobello, el Veneto, y de Giustina Piombo, genovesa. Llegó con sus padres a la Argentina y a Quilmes contando 10 años e hizo los estudios primarios en la Escuela Primaria N° 9 “Dalmacio Vélez Sarfield” (Moreno 932), del que eran vecinos, habitaban una propiedad en 25 de Mayo y Moreno. Sus padres convencidos de la preeminencia de la educación para la realización individual promovieron el estudio, tanto en ella como en su hermano Juan María.  
En el mes de abril pasado, la Dra. Elisabetta Gennari, falleció tras una penosa enfermedad.
Era una mujer entusiasta, positiva, de espíritu noble, leal compañera de su esposo el Dr. Roca y de sus dos hijos y cuatro nietos: Enrique (1969) casado con Natalia Mattera, padres de Tiziana y Carlos Javier (1976), casado con María Laura Echauri, padres de Clara, Lucía y Mariana.
Cierro esta reseña de una vida dedicada a la salud mental con uno de sus pensamientos: “La tarea del psicoanalista implica una lucha lúcida contra el eterno atractivo demoníaco de la omnipotencia y un cuestionamiento atento que nos permita acceder más plenamente a la práctica eficaz de nuestra estimulante “profesión imposible», como la calificara Freud, tal vez para advertirnos de las dificultades que habrá de encontrar quien desee ejercerla.”
Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli
FUENTES
Agnelli, Chalo. “Migraciones – Cuatro familias para una historia social” (2006) Ed. Jarmat. Bernal
Perspectiva Sur. Viernes 5/3/2004


NOTA

[1] (La Plata, 1903 - Buenos Aires, 1990) Pionero del psicoanálisis en la Argentina, fundador de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Procedente de una familia vinculada por siete generaciones con las Ciencias Médicas, se doctoró en Medicina en 1930. En los comienzos de su práctica se orientó hacia la Clínica Médica, en la cátedra del Profesor Mariano Castex, en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Hombre de una vasta cultura humanística, interesado en la filosofía y la historia, incursionó también en la homeopatía, atraído por una disciplina que buscaba comprender al hombre en su totalidad.

miércoles, 28 de agosto de 2019

BLANCA H. COTTA, UN NOMBRE DE QUILMES AL PAÍS


El miércoles 28 de agosto de 2019, falleció una querida amiga de la Biblioteca Goyena y de los Quilmeros, Blanca Helena Cotta, a sus maravillosos 94 años. Tuvo una vida magnífica y hasta último momento conservó una envidiable alegría de vivir y sobrellevó con inclaudicable entereza los imponderables.
Nuestro acompañamiento a Graciela y Patricia Skilton, a sus nietos y a todos sus familiares, parientes, amigos, vecinos, admiradores y seguidores de sus páginas gastronómicas de VIVA “De aquí, de allá y de mi abuela también”, en las que nunca faltaba el humor, sus dibujos ni dejaba de mencionar a su pueblo natal y su gente. Ocupa y ocupará en la historia de Quilmes un lugar relevante de nuestro PATRIMONIO HUMANO. Fue una novedosa intérprete y divulgadora de la cocina, a la que supo darle un toque y estilo propios. Nació en Quilmes, “abrazada a su hermano mellizo Roberto Ignacio" (como ella decía) el 14 de marzo de 1925, hija de Ángela Zara y Juan Manuel Cotta, un hombre de dio a la educación su vida, fue el segundo director de la Escuela Normal de Quilmes y a quien Blanca adoró como a sus hermanos mayores, Laura y Juan Ángel.
 Ejerció el magisterio en las Escuelas Normal N° 4 y 7 de la Capital Federal. En 1953 formó parte de la Secretaría de Redacción de la revista Mucho gusto Entre 1960 y 1978, se hizo cargo de la conducción y autoría del guión del programa "Buenas tardes, mucho gusto”, guionista e ilustradora de los programas infantiles "Juguemos en el patio" y "Juguemos en el 13". También escribió y colaboró en Clarín Revista y en el suplemento “Para todos” Escribió letras de canciones para los discos “Canela canta las reglas de ortografía” y “Canción para mamá”. Escribió recetas de cocina (para las cuales hizo las ilustraciones) para la revista “Anteojito” y sobre todo para “VIVA” en su página “De aquí, de allá y e mi abuela también”. Publicó además una gran cantidad de libros de cocina, ilustrados por ella. Blanca Cotta. Todas las recetas. El libro definitivo; La cocina casera de Blanca Cotta; Cocina argentina por Blanca Cotta; Libro de cocina al vino blanco; Cocinar con el corazón (en co-autoría con Graciela Skilton Cotta); Manual de cocina argentina; El gran libro Clarín de las tortas, etc. Fueron numerosas las distinciones que recibió en su larga carrera, Quilmes la distinguió como "Ciudadana Ilustre", "El Candil Quilmes", "El Kilmes de Honor" y el diario El Sol con el "Sol de Oro".
 Premio recibido por Blanca en 1940, en un certamen literario, organizado por la Biblioteca Pública Municipal Domingo Fasutino Sarmiento. 
               Caricatura de Juan Ángel Cotta por su hermana Blanca
 
Compilación Prof. Chalo Agnelli


 ¡Chau Blanca, hasta siempre!
Y para cerrar esta escueta biografía una página de Blanca:
DE AQUÍ, DE ALLÁ Y DE MI ABUELA TAMBIÉN
¡Al fin cayó “el muro de Bernal”!
Blanca Cotta - 1993


La democracia es un estado de dere­cho que nos permite públicamente pro­testar - ¡y con razón!- cuando alrededor nuestro algo funciona mal. Y no porque seamos “rezongones envasados en ori­gen”, sino porque esa es una de las for­mas que tenemos para que nos escuchen quienes tienen poder de decisión. ¿Re­cuerda cuando desde esta columna le co­menté los problemas que ocasionaba “la barrera de la calle Avellaneda, de Bernal”, casi siempre cerrada, razón por la cual la ciudad quedaba práctica­mente incomunicada, de este a oeste, al tránsito vehicular, con los consiguientes inconvenientes para el comercio y la población de la zona? ¡Ya se hizo realidad el sueño de la barrera automática pro­metida! Nobleza obliga: ¡Gracias, señor intendente, por habernos escu­chado y ser sensible a una necesidad tan urgente! “Son pocos los gobernantes que se dan cuenta de lo mucho que hace un poco” (aunque en este caso no sea “poco” lo hecho) […]
  Volvieron a otorgarse los “Kilme” de honor. Perdóneme que hoy esté tan localis­ta, pero no puedo frenar mi “manía” de subrayar las cosas positivas que ocurren a mí alrededor. “Kilme” es el nombre de los aborígenes que fueron traídos a esta ciudad (Quilmes) a través de una peno­sa peregrinación desde los valles calchaquíes. Llamar así: “KILME de Honor” al máximo galardón con que nos distin­guió el 14 de diciembre la Municipa­lidad de Quilmes a través de la Secre­taría de Cultura y Medio Ambiente (gracias profesor Ariel Bucich, por sus cálidas palabras) fue rendir un ho­menaje silencioso y emotivo a quienes la “conquista” un día despojó de sus tie­rras y de sus sueños hasta que el tiempo -que nunca miente, aunque a veces lle­ga tarde - hizo de este sacrificio un he­roico recuerdo. El premio consistió en la hermosa imagen de un indio kilme realizada de bronce sobre caldén por el destacado escultor señor Félix Ruiz. Tal distinción se otorgó... “por consenso efectuado entre distintos secto­res idóneos de la comunidad, a quie­nes de una u otra manera con su tra­bajo enaltecen el quehacer cultural” (sic). Estas fueron las personas distin­guidas ese día con el máximo galardón (aparte de los diplomas y menciones que se otorgaron a destacados valores del ar­te, la plástica, la danza, la literatura y el canto): profesor Juan E. Romero (¿cuándo volveré a ver “S.O.S. VIDA” en un canal de “tele”?); profesor Juan Carlos Lomban; licenciado Luis Autalán; profesor Juan Arrestía; profesor Ludovico Pérez; profesor Julio Urruty; Julio Lacarra (una de las mejores y más queridas voces de nuestro folclore); señor Dardo Insaurralde; señor Gar­los Corral (h); Gabriel Soria; Biblio­teca y Complejo Cultural “Mariano Moreno”; y ¡mi adorado padre Luis Farinello! (¿fanática yo?) Bueno... ¡bah!... Debo decirlo: ese día también recibí un hermoso premio por mi trayec­toria en periodismo. ¡Si usted supiera lo importante que es, a esta altura de la vi­da, volver a sentir una palmadita en el hombro para seguir andando el camino! ...Como siempre trabajo pensando en dar y no en recibir, las distinciones que me otorgan me sorprenden. ¡Y claro que me halagan! Pero esta vez saber que me lo había concedido la ciudad que tanto amo, testigo de mi infancia feliz y de los sueños de mi adolescencia (algunos de los cuales aún sigo madurando...) fue como tocar el cielo con las manos: “¡Quilmes me quiere!”.
Las palabras del intendente, señor Aníbal Fernán­dez, con ese estilo informal y sencillo que atrapa, fueron muy significativas. Dijo algo así como: “Cuando me en­tregaron la lista con las personas propuestas para ser distinguidas con el ‘Kilme de Honor 1993’, a alguien se le ocurrió observar: ‘¿Se dio cuenta de que la mayoría de estas personas no son peronistas?’... Mi respuesta fue: en una comunidad sensible, todas las ideologías son importantes en cuanto sumen hechos positivos para el bien de todos”. Me dieron ganas de aplaudir­lo con esta frase: “El líder que ve cla­ro, ilumina a los demás” (J. Heider) ¡Gracias!
 Entrega del "Sol de Oro"
 Inauguración del Centro Cultural Hilda Perata
en cuyo Museo Bibliográfico-Documental "Bibl. Carlos Córdoba" se exponían obras de su padre el Maestro Juan Manuel Cotta y de su hermano Juan Ángel.

De revista VIVA, Clarín, 1993

VER MÁS EN EL QUILMERO Y 
LAS LETRAS DEL QUILMERO
Ver en EL QUILMERO del viernes, 7 de septiembre de 2012 JUAN MANUEL COTTA - EVOCACIÓN A UN MAESTRO “JUAN MANUEL COTTA, MI PADRE...”

Ver en EL QUILMERO del sábado, 1 de junio de 2013, UN PADRE TODOS LOS PADRES - UN DÍA TODOS LOS DÍA - DE BLANCA COTTA A SU PADRE

Ver en LAS LETRAS DEL QUILMERO del miércoles, 12 de octubre de 2016, A LOS 350 AÑOS, OTRA PÁGINA PARA EL RECUERDO POR BLANCA COTTA “EL RECUERDO ES EL ÚNICO PARAÍSO DEL CUAL NO PODEMOS SER EXPULSADOS…”