lunes, 5 de octubre de 2020

ERIKA VILLARRUEL Y SU TEMPRANA PARTIDA POR MARÍA ROSA MARIANI

La muerte es ese trayecto democrático que en forma fortuita nos hace a todos detener la marcha. La muerte de los seres queridos, cercanos, con quienes atravesamos la vida también nos despoja de pedazos nuestros, porciones de vida irrecuperables. Sólo la memoria y la consecuente misión de divulgar su existencia los devuelve. Chalo Agnelli

Lo suyo fue “Honrar la Vida”, una vida en la que desde muy joven abrazó con pasión “La Aventura de Educar”, logrando marcar la diferencia en cada lugar o función que le tocara desempeñar.

Aventurera, transitó diferentes caminos de la docencia. La cátedra en el ISFD y T Nº 24, donde en el Profesorado de Inglés por ejemplo, su solvencia supo jerarquizar la formación pedagógica, como así también la de Investigadores en el marco de la Licenciatura en Lengua Inglesa en UTN.

“Militante” de la educación, desde la gestión comunitaria promovió Talleres Barriales, e intervino en la implementación de “Patios Abiertos”, una propuesta orientada a promover variedad de actividades para los fines de semana en comunidades educativas en situación de vulnerabilidad.

La función directiva, como Vice Directora y Directora de la Escuela Normal de Quilmes, con sus diferentes niveles (Inicial, Primaria, Media y Superior) la vieron brillar con todo su empuje y su entusiasmo, con los que logró construir un clima de trabajo que condujo a importantes logros. El funcionamiento eficaz del Consejo Consultivo Institucional que permitió la articulación de contenidos, y el Consejo Académico que posibilitó aumentar la oferta educativa del Nivel Superior con nuevas carreras: el Tramo Pedagógico y el Profesorado de Educación Especial. La relación con actores institucionales como Cooperadora y Asociación de Ex Alumnos, y el trabajo colaborativo con otras instituciones educativas y comunitarias fortalecieron la biblioteca y laboratorio de Ciencias Naturales, aportaron materiales para los alumnos de Arte Diseño y Comunicación. Las Jornadas de Creatividad, con la producción de la Revista “El Provocador”, presentaciones de investigaciones de docentes y alumnos de la institución, presentaciones de libros (como Inglaterra de a Pie, de Guillermo Enrique Hudson); Talleres como el de Leonardo Tusam, para dejar de fumar; y el masivo curso de RCP a cargo del destacado equipo del Hospital Iriarte; le demostraron que los logros el trabajo y el esfuerzo VALÍAN LA PENA.

Nunca bajó los brazos. Ni siquiera cuando tras un año sin percibir su salario, fue a reclamar por salarios de docentes y entonces se enteró que por una licencia que no le habían otorgado ni denegado, y sin notificarla; la habían cesado en su cargo, mientras continuaba trabajando con normalidad. Aunque con gestión se resolvió esta injusticia generada por la jurisdicción, como con muchos otros docentes; no fue la única ni la última. Pero hoy, ya es historia.

Ayer partió, dejando tras de sí su recuerdo y su legado, pero su llama no se apagó. Permanecerá encendida en quienes fueron sus alumnos en la Formación Docente, en el respeto de sus compañeros, que destacan la seriedad en el desempeño de sus tareas; sus pares del Consejo Regional de Directores, que recordarán la calidez y la claridad de sus aportes; como sus superiores que siempre reconocieron el compromiso con sus funciones, las carreras de los docentes a su cargo a quienes impulsó a investigar, producir conocimiento y difundirlo; y en cientos de alumnos de todos las niveles de la Unidad Académica cuyas trayectorias formativas se enriquecieron gracias a sus iniciativas.

TODO ESTÁ GRABADO EN LA MEMORIA de los que la recordaremos con su mejor sonrisa.

Mg. María Rosa Mariani

Ex Inspectora Educación Superior

https://www.agenciasuburbana.com.ar/

 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

"HISTORIA DE EZPELETA II" NUEVO LIBRO DE CLAUDIO SCHBIB

Llega a Ezpeleta, a Quilmes y a la historia de los pueblos de la provincia de Buenos Aires un nuevo libro de Claudio Schbib, un investigador Quilmero, militante de la cultura, hombre de bien sobre todas las cosas, que a lo largo de su vida afianzó un sólido sentimiento de arraigo con Quilmes y con el pueblo donde se crió y vive, Ezpeleta. “El compromiso y la responsabilidad que cada uno pone en las cosas que emprende, se resume en compromiso con la vida. Y la recuperación de la memoria también refiere al tipo de compromiso con la vida que asume cada uno…”

Comienza el libro con prólogo del imperecedero Alejandro Re, que hizo para su amigo Claudio poco antes de su fortuita partida el 23 de noviembre de 2015. Alejandro Re fue otro Quilmero, aborigenista, que nos dejó una huella honda en la memoria y en el corazón.  

La investigación realizada por el autor no tuvo interrupción desde 2011 en que publicó su libro “Ezpeleta, aportes para su historia”, con prólogo de quien suscribe, donde comenzó a ahondar y desentrañar mitos, tras un riguroso trabajo en archivos, reservorios y bibliotecas como el Museo Mitre, la Fundación Vasco-Argentina “Juan de Garay”, el A.G.N., etc. la figura de Severo Antíoco Ezpeleta, quien dio nombre a la localidad. Recorremos nuevamente las calles de esa ciudad y ahora con una visión más abarcativa.

TÍTULOS: Estación Ferroviaria De Ezpeleta – Prólogo de Alejandro Re – A Modo De Introducción - Agradecimiento Especial – Efemérides - Capítulo 1 Ezpeleta - Para Tener En Cuenta - Severo Antíoco Ezpeleta - Algunos Conceptos Previos - Capítulo 2 Cartas y Manuscritos - Capitulo 3 Tradición Oral - Ezpeleta y Sus Barrios - Barrio Ferroviario - Capitulo 4 Miscelánea - Severo Antíoco Ezpeleta - Último Capítulo Estación Ferroviaria - Revoltijo De Recuerdos - Ceremonial Y Significado De La Bandera - Adhesión De La Junta De Estudios Históricos De Quilmes – Bibliografía - Currículum Del Autor - ¿Qué Significa Ex Libris? - Homenaje Y Agradecimiento - A La Artista Plástica Quilmeña María Rizzo.

El libro fue publicado por la Editorial Jarmat.

Recientemente el H. C. Deliberante de Quilmes por la Ordenanza N° 13349/2020 declaró el libro de Interés Cultural.

CLAUDIO D. SCHBIB nació en Bahía Blanca el 28 de febrero de 1959. Tenía dos años cuando su familia se estableció en Quilmes. En 1969 se radicó en Ezpeleta, donde vivió su infancia, su adolescencia, su juventud y aún vive con su esposa e hijos.

Se realizó en muchos oficios y profesiones: fue bombero, secundó a su hermano Hugo César Schbib y como él fue Comandante Mayor (R) – Ex Jefe del Cuerpo Activo de la Sociedad Bomberos Voluntarios de Quilmes 1999 – 2003; Técnico en Minería y Petróleo.

Siempre tuvo un gran espíritu de superación personal. Realizó cursos de Ceremonial en la UBA, de Formación “Bíblico-Teológico”, sobre Relaciones Públicas. Fue uno de los promotores y acompañó la creación del Museo Fotográfico Municipal de Quilmes “Gerónima I. Giles y Gaete de Mayol”. Realizó cursos sobre fotografía y obtuvo premios nacionales e internacionales con notables tomas fotográficas.

Por el afán y la responsabilidad puesta en su labor comunitaria, obtuvo numerosas distinciones; varias veces nominado al “Candil de Kilmes”, distinguido con el “Sol de Oro 2001”, recibió el  premio “Reino de España” y el “Cervantes” de la Soc. Española de Quilmes. Fue nombrado “Huésped de Honor” por la Alcaldía de la municipalidad de Guatemala. Es el Creador del proyecto de la Bandera Municipal del Partido de Quilmes, bandera que hoy es el emblema de la Asociación Los Quilmeros.

 Cofundador y creador del símbolo distintivo de la Asociación Historiadores Los Quilmeros que sustenta con entrega, apasionamiento y generosidad sin límites así como para la Biblioteca Popular Pedro Goyena y su Museo Bibliográfico-Documental. Instituciones a las que representó impulsando la reconstitución en 2016 de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes de la que fue Coordinador General en el período 2017-2018. Proyecto que la Asociación venía promoviendo desde 2012, año del Bicentenario del Decreto que dio por extinta la Reducción de la Santa Cruz de los Quilmes. Autor de: “Fuego y Agua – Historia de la Sociedad Bomberos Voluntarios de Quilmes”, Ed. Tiempo Sur (2000); “Técnicas de Ceremonial y Protocolo en Instituciones Bomberiles”; “Ezpeleta – Aportes para su Historia”, Ed. Tiempo Sur (2011)

Emblema símbolo de la A. Los Quilmeros ideado por Claudio Schbib para para el proyecto bandera Municipal del Partido de Quilmes.

Coautor en “Quilmes, 346 años y un Bicentenario de Villa Juanita, la Historia de un Barrio Quilmeño” Agrupación Los Quilmeros. Ed. Buenos Aires Books (2012); “Un Territorio, Tres Historias - Breve Cronología Histórica de Ezpeleta, Los Principales Hechos”, Asociación Los Quilmeros. Ed. Jarmat (2014); “Introducción a la Industria Textil - Seguridad e Higiene en el Trabajo - La Historia de la Vida”. Ed. Buenos Aires Books; coautor en “Quilmes, 350 años, un Bicentenario y un Centenario – 14 autores para 3 homenajes” de “Ezpeleta, historia de mi pueblo – Barrio Arrieta” Agrupación Los Quilmeros. Ed. Buenos Aires Books (2016); coautor de “Quilmes, 14 miradas que hacen historia” con “Historia de los barrios Ferroviario y Naval de Ezpeleta - 50 años -1968/2018”. Agrupación Los Quilmeros. Ed. Buenos Aires Books (2020) Tiene trabajos en preparación de próxima edición.

                                                                                                               
Los Quilmeros
                                                                                                           Prof.  Chalo Agnelli

martes, 29 de septiembre de 2020

SER QUILMEÑO POR ALFREDO SAN JOSÉ - 2006

Por Alfredo San José

Dicen que ser quilmeño no es necesariamente una herencia catastral, es bastante más que eso, es un estado de ánimo, un paisaje del alma, ciudad profunda que con sus necesidades y urgencias, y los protege maternamente tras su inmensa espalda junto al río, ser quilmeño es una complicidad, una contraseña, un sonrojo compartido, una emoción disparada por un gol de los Mates de Quilmes en la barranca, o Guido y Sarmiento, algún sábado de otra época, tras la máscara en el espejo hay siempre, un amigo, presente o evocado, con la barra del café, permanentemente instalada en algún rincón de la memoria, o los versos tristes de Sanders o Gorrindo, saliendo de una máquina musical del “Bar Eléctrico”, frente a la estación.

 
 También ser quilmeño, es recorrer vanamente costumbres y lugares que ya no existen, la vuelta por Rivadavia o la vieja cancha de Quilmes, el Parque de los Cerveceros, o aquellas calles de empedrado desparejo donde pasamos nuestra infancia y donde luego más tarde despertamos al amor en algún baile de carnaval del club del barrio.
 Ser quilmeños es reconocer a los ídolos de nuestra ciudad en todos los campos, como fueron: el Dr. Iriarte, los profesores Rodolfo Merediz, Agustín Bottaro, Robín López, Vicente Zito, Campolo, Bottaso, José Ramos Delgado; a los que contaron la historia de nuestro pueblo, como Otamendi, Craviotto, José Andrés López, don Manuel Ales o a los que la siguen contando, como: Guillermina Sors, Juan Carlos Lombán o Chalo Agnelli, pues a través de ellos, nosotros nos creemos por un momento, dueños de sus victorias.

Ciudad cantada por las serenatas de César Consi o Teofilo Ibáñez, inspirados en los versos de Sandalio Gómez, Juan Arrestía, Julio Lacarra o Tacho Soto; ser quilmeño es todavía recordar el pito de la Cervecería y su olor a cebada, los telares de Bernalesa, Catya, Textilia e Intela, el tranvía que llegaba al río y la rambla con su cine y sus juegos. Por eso, nosotros, Quilmes, nos sentimos orgullosos de ser aunque sea una pequeña parte de tu identidad edificada durante 340 años.


Alfredo San José - Agosto 2006