domingo, 5 de septiembre de 2021

ALFONSINA STORNI EN QUILMES - 1926

Chalo Agnelli

El sábado 24 de septiembre de 1926, invitada por los directivos y ex alumnos de la Escuela Normal Nacional y patrocinado por la Institución se realizó en el teatro de la Sociedad Italiana Cristoforo Colombo un recital poético de la educadora y afamada poeta Alfonsina Storni.

La acompañaba Adela García Salaberry, con quien según habían acordado, subió al tren en Bernal, donde vivía, y juntas, a las 16 hs., llegaron a Quilmes. La esperaban en la estación con un gran ramo de flores la esposa del intendente Ángel Levanti, la regente de la Escuela Normal Crescencia López Oliveros de Molina con una delegación de alumnas, entre las que se hallaban: María Indamira Arbert, Julia Astier, Celia Burmester, Alina Canessa, María Antonia Casabona, Matilde Geronés, Elisa Grosman, Catalina Hollman, María Amalia Morales Gorleri, Delia Salas, Ana María Tropeano, entre otras. quienes en emotivo cortejo cruzaron en diagonal la plaza Wheelwright (hoy Hipólito Yrigoyen) rumbo al teatro.

En la escalinata la recibió el director José Sosa del Valle, la presidenta de la Asociación Cooperador Silvia Cristy de Cella, que le ofreció un ramo de rosas rojas, y un gentío que acompañó entre aplausos su ingreso.

La sala estaba rebosante de público, la mayoría mujeres de todas las edades: los palcos desbordaban, en los pasillos laterales de la platea muchos permanecieron todo el recital de pie (entre ellos mi abuela y mi madre de 14 años). Numerosas personas no pudieron entrar, pero la esperaron durante toda la duración del recital en la puerta del teatro.

Desde el escenario, adornado en el centro con un sillón de tres cuerpos, un atril y canastas de flores; presentó a la poeta la señora de Molina, destacando que el año anterior se había publicado su libro “Ocre” y que desde dos años atrás era profesora de Lectura y Declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas, y otros conceptos de su trayectoria, finalizada la un poco extensa apertura, inmediatamente Alfonsina apartó el atril e inició, con voz suave, pero contundente, con elocuente entonación dramática, de memoria el recitado con un poema de su primer libro: “La inquietud del rosal”, y siguió con otros poemas de “Ocre” y con uno, aun inédito de “Poemas de amor”, el poemario que se acababa de publicar ese año. Dos veces intentó culminar, pero la intensidad de los aplausos la obligaron a repetir algunos poemas como “Uno”, que se publicó en el periódico local “El Plata” y 1934 formará parte de “Mundo de siete pozos”, o sea que en Quilmes fue una primicia.

A la salida, Alfonsina fue ovacionada por el público que la esperaba, aunque ya había anochecido, se la notaba verdaderamente emocionada, pidió que acallaran los aplausos y recitó, desde las escalinatas, dos breves poemas que fueron escuchados en solemne quietud. 

La emoción creada por la fuerza y la sustancia de sus versos persistió durante varios meses en la ciudad y motivó a muchos jóvenes a incursionar en la poesía.


                               Compilador de memorias orales: Prof. Chalo Agnelli / 2006-2016

"Magazine Social A.B.S." de Dr. Emilio Mauri Casabal - 1926

Periódico "El Plata". 1926

Memorias: Adela García Salaberry - Filomena María de Baunelle y Martel de Yori (1881-1962) - Josefina H. B. Yori de Tiscornia (ex Vda. de Agnelli / 1912-2008) - Ana Hutchison (1898-1989)  


jueves, 2 de septiembre de 2021

ARCHIVISTA HISTORIADOR ARCHIVISTA

 

El punto de vista del archivista no es el mismo que el del historiador. Mientras el archivista aparentemente está exento de pasiones históricas y acepta que su oficio es el de acopiar papeles suspendiendo el juicio sobre su significación, pertenencia o inclinación, el historiador debe interpretarlos con una desesperación que le es propia. El archivista mantiene una mirada neutra sobre sus tesoros, el historiador debe encarnizarse con ellos, preguntarles como quien los toma con urgencia de la solapa y considerar que son rebeldes a querer significar, que guardan un secreto imposible de saberse y que incluso son sus enemigos.

Horacio González

SUR 5/10/2008








Chalo Agnelli - Museo Bibliográfico Documental Bibliotecario Carlos Córdoba
Centro Cultural Hilda Perata - 27 de marzo de 2021

LIDIA CASTELLINI, PRESENCIA VIVA DEL ARTE Y LA LITERATURA

"Puede ser que haya perdido en masividad, pero no en prestigio. La palabra poética es cada vez más prestigiosa, todos aquellos que la enfrentan y se sumergen en ella sienten que amplían su universo, que son mejores personas, que se comunican mejor."

Antonio Skarmeta

Lidia Castellini es licenciada en filosofía, profesora de literatura de la Universidad Nacional de La Plata, docente en la EMBA, crítica de arte e integrante de Instituto de Estudios Pedagógicos, Sociales y Culturales "Aníbal Ponce"; ha publicado en­sayos sobre artes plásticas en co­laboración con otros autores: Arte y recepción; Artes visuales y psi­cología; Morel, presencia de un olvido. 

MOREL, PRESENCIA DE UN OLVIDO
Un libro revelador de la vida y la obra de este plástico argentino, quizá el más auténticamente "artista de pueblo" por la elección de sus representaciones y también el más olvidado, ocultado por los prejuicios de una época, de una clase y de una posteridad esquiva. Quizá desde otra forma de expresión, con la obra y la vida de Morel se puede pensar un paralelismo con la obra y la vida de Hudson, otro quilmeño, que por haber escrito sobre nuestra pampa en inglés y en Inglaterra, también fue relegado tanto de los enjundiosos libros de Historia de la Literatura Universal, de la Literatura Argentina como de la Literatura Anglosajona. Bien explicó ese olvido el profesor Lombán en "Guillermo Enrique Hudson, o el legado inmerecido", del que la editorial 'Buenos Aires Books', próximamente realizará un edición.
En "Morel, presencia de un olvido" de Lidia Castellini y Daniel Salvanescki, están todas las respuestas que nos podríamos hacer sobre Morel que murió en Quilmes el 10 de septiembre de 1894, hará 120 años.
Carlos Morel un hombre de buena cepa criolla, nacido el año en que la histórica Asamblea que le dio a las provincias unidas del Río de la Plata el prólogo de una legislación civil que luego capitulará Vélez Sarsfield, lanzó también los originales trazos en las artes plásticas sin ataduras con el clasicismo académico y sus motivos fueron la vida de la época, la prestancia de los hombres y mujeres que la transitaron, los quehaceres y costumbres y la aliviada naturaleza. Sin pertenecer a ninguna escuela del arte fue el primer romántico, sin quererlo ni saberlo, mucho antes que Echeverría que fue de origen Europeo, pues el de Morel, por su liberación y amplitud no mojó pincel en esa fuente. 

“Artes Visuales y Psicología - Una aproximación a los fundamentos del arte” es una publicación de Lidia Castellini realizada en conjunto con Luis Ablático y Antonio Manceñido en 1996, quienes se conectaron con las artes en la Escuela de Bellas Artes Carlos Morel.


DOS NOVELAS
 Al ensayo Lidia Castellini sumó trabajos literarios que revelan otras facetas de esta educadora del arte y las letras: "La revista de Julio" y "Con los ojos bajos".

"LA REVISTA DE JULIO" es una novela de iniciación cuyo protagonista, un adolescente pueblerino, se va formando impulsado por una pasión amorosa que supera prejuicios, tabúes y convenciones. El amor, la lite­ratura y la amistad son las brújulas que le marcan una ruta en la que se descubre a sí mismo en su interacción con el universo femenino y sus miste­rios, el mundo literario y sus miserias, la amistad y sus incertidumbres no resueltas.



"CON LOS OJOS BAJOS" 
Probablemente una de las marcas de nuestra época sea el señalamiento de la circularidad del tránsito de la humanidad en la historia. A pesar de los siglos transcurridos desde que los pueblos gestaron sus mi­tos, la existencia humana se desenvuelve girando alrededor de los grandes temas que esos relatos na­rran. Amor, muerte, locura, secreto, pasión, ambi­ción, poder. Los personajes de Con los ojos bajos se inscriben en algunas de esas trayectorias y trazan su parábola vital siguiendo el itinerario de esas rutas.
Ambas novelas, además de experiencias contundentes de la condición humana (la más asombrosa, rutilante, frondosa, multiexplicable...) guardan precisas argumentaciones sobre la literatura, el arte y el amor. En "Con los ojos bajos", escribió la autora: "Leer una obra literaria en la que el autor hila sus palabras con geométrica exactitud, enfría los sentimientos, nos deslumbra y nos aleja. En cambio, cierto toque de imperfección, un vacío, un desequilibrio, una línea no esperada, una palabra ripiosa, un sonido que arranca del sueño del éxtasis, son vivificadores del contacto con la obra, la aproximan al espectador hasta penetrarlo"(Pág. 19)
Y sobre otras emociones dice Lidia Castellini en esa misma obra: "El dolor del amor existe, no es una fantasía poética, es una incandescencia que abrasa el vientre y sube como una serpiente de llamas hasta ahogar".
Septiembre 2009, presentación de "Con los ojos bajos" de Lidia Castellini, en la foto con Marta Farías y Claudio Mangifesta (Foto Lilia Pereira)
Hay un fuego erótico en ambos libros, sobre todo en  "Con los ojos bajos" y volvemos a dichos de Skarmeta al respecto: "La palabra es hasta más atractiva eróticamente que una imagen. Cuando se usa la lengua para hacer algo más que pegar estampillas, esa persona es una persona seductora. La palabra es erótica cuando se comunica a niveles emocionales que a veces las ideas o conceptos no tienen." (Pág. 128)

Y cierro con la respuesta de Skarmeta inquirido sobre su palabra preferida: - Es muy difícil, siempre hay encuestas en las que se pregunta esto y no es fácil definirse porque hay palabras que te cautivan por el sonido y otras, por lo que expresan. Pero si tuviera que elegir una sería amistad. Me gusta el sonido, me gusta la cantidad de vocales que tiene y me gusta que contenga la palabra mi y me gusta lo que significa. 
Chalo Agnelli