martes, 7 de septiembre de 2010

DON MANUEL ALES, HISTORIADOR E INVESTIGADOR - SEMANA DEL MAESTRO

 MANUEL ALES,
LA INVESTIGACION POR EXCELENCIA

Entre los historiadores de Quilmes don Manuel Ales transitó la historia desde la miscelánea a la rigurosa heurística; la recreó desde la oralidad, recogiendo de sus padres, familiares, vecinos y amigos, datos, sucesos y anécdotas. Trabajos que motivaron, luego, a muchos cronistas, como quien suscribe, para emprender nuevas investigaciones. [1]
Pero adentrémonos en su origen. Mariano del Corazón de Jesús Ales, de origen inglés, y su mujer Eloisa Gómez se establecieron en Quilmes después de 1870, aquí nació en 1876, Manuel Florentino Ales que se casó con Elisa Giussani, italiana de Milán, de su misma edad, que vino de muy chica al país con su familia y se radicaron en el pueblo donde residían parientes que habían establecido la primera destilería de licores en la calle Garibaldi entre Lavalle y Brown. Tuvieron tres hijos, nuestro historiador nació el 19 de marzo de 1902 y le siguieron dos hermanos, Oreste Carlos y  Armando, el menor. 
Manuel creció lleno de curiosidades e inquietudes, que desbordarían en múltiples logros, en un Quilmes, que aún era un pueblo en formación, que iba perfilando lentamente algunos cambios. Cursó las primeras letras en la escuela Nº 1. Luego ingresó a Escuela Normal de Quilmes, pero los estudios se demoraron por una pleuresía; enfermedad de riesgo agudo en esos años en los que aún no existía la penicilina. Egresó en 1924; la 8º promoción de esa señera institución.
Ejerció como profesor de castellano en el Colegio San Jorge desde 1938 hasta 1950 y en la escuela Pedro de Mendoza Nº 14 de La Boca, la imperecedera escuela y museo de Quinquela Martín; [2] en ambas instituciones fue compañero del benemérito profesor Orlando Cella. [3]
Fue 2º jefe de laboratorio de la Unión Telefónica, maestro a bordo del Crucero General Belgrano.
Se casó con Estela Healy de origen irlandés, diversificando el híbrido vernáculo propio de los argentinos; tuvieron dos hijos Armando Néstor nacido en 1936 y Hugo Raúl en 1938.
Se fue impregnando del Quilmes de antaño junto a sus padres, que lo habían vivido desde la primera infancia.
Con el oído atento y registró cuidadosamente cada uno de esas remembranzas que fueron base para las investigaciones históricas que volcó en “Quilmes de fin de siglo” (1966) edición de autor, realizada con motivo del tricentenario de la creación de la Reducción de los Quilmes. Siguieron: “Índice de El Quilmero, 1875-1889 (1966), “Síntesis histórica de Quilmes, 1856 – 1966 (1968) y “Remembranzas quilmeñas”; tres libros de la Serie de Archivos y Fuentes de Información, proyecto de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Quilmes a través de la Biblioteca Pública Municipal Domingo F. Sarmiento, que dirigía con precisa mano el Prof. Carlos Guillermo Maier, único director de la esa biblioteca que legó, con el apoyo de las autoridades municipales, irrepetibles documentos históricos al pueblo de Quilmes, convocando a los intelectuales más rigurosos e imprescindibles para reconocer nuestras tradiciones y nuestra identidad.
Como base para el plano topográfico del ejido urbano de 1856, actualizado para 1890 por don Pedro Etchevetz, que acompaña el libro “Quilmes de fin de siglo”, Ales tomó poco más de 1000 fotografías de antiguas viviendas, los ranchos que quedaban, ruinas de viejas casonas, perspectivas, todo en áreas sistematizadas y en un período acotado, la década del 60’.  Indagó sobre el primer hospital que tuvo Quilmes en 1885 y describió su desarrollo cuando era su directora la benemérita Juana Gauna. El último trabajo histórico fue un índice de ordenanzas y decretos que le había facilitado el intendente del gobierno de facto que irrumpió en 1966, el Ing. Jorge Cichero, tarea que no alcanzó a concluir.
Pero su afán investigativo no se limitó a la historia, estudió sobre el desarrollo de la literatura argentina y realizó un trabajo especializado, titulado “Interpretación del Martín Fierro” (1968); también editado por la Municipalidad, el primer libro de la serie Divulgación, Artes, Letras y Ciencias. Se interesó por la lingüística y la sociología, que divulgó en conferencias sobre “Costumbres y supersticiones criollas” y “Términos indígenas y su significado”. Este último tema fue expuesto en la Cultural Británica en setiembre de 1969, luego trascripto en el diario Enfoques por el escultor y periodista Antonio V. M. Rocca (23/9/69)
Fue constante colaborador de varios periódicos locales, entre ellos, “El Censor”; una de sus muchas notas impresas fue la biografía del maestro Manuel Borman, eminente músico quilmeño.
Distinguía sus publicaciones con un ex libris que representaba el escudo de los Ales, con el lema “vis unita fortiore”, que aproximadamente significa “la fuerza en unidad es más fuerza” o “la unión hace la fuerza”.
Un día escuchó del ceramista y escultor Luciano Panier que próxima a la ribera quilmeña, hacia el arroyo Giménez, había un área donde existió un horno primario, probablemente del pueblo originario que pobló estas costas en 1666, y que, al parecer, aprovechaban la arcilla gris que hay debajo de la arena para hacer vasijas y cuencos. Ales movido por su naturaleza de investigador, con sus hijos y Panier recorrieron la zona y después de varias excavaciones encontraron este “parador” con restos de cacharros con algunos trazos y dibujos antropomórficos. Hecho confirmado por el historiador Luis E. Otamendi, en su libro “Historia de la Reducción – 1666/1812”; en base al análisis de los restos de alfarería encontrados,
Pero eso no era todo, elastizaba su tiempo y, a la educación, la historia local, la literatura gauchesca, las conferencias, notas y publicaciones en el periodismo escrito, sumó otra pasión, las radiocomunicaciones.
El paso de Guillermo Marconi en 1910 por Bernal, dejó a algunos quilmeños una motivación que los llevó a adentrarse en  las experiencias radiotelegráficas: Moulié, Borella, Parenti, Rella, Carlos Braggio y Manuel Ales.
Cuenta su hijo Armando, en el libro “La radio en sus comienzos- Los pioneros quilmeños” [5] que entre fines de 1919 y principios de 1920, Manuel Ales, como aficionado, realizó en su casa, con un equipo construido por él mismo, la primera experiencia en recepción de señales telegráficas en Quilmes. Y continúa: A fines de 1921 Manuel Ales construye e instala en el gabinete de física de la escuela Normal Mixta de Quilmes un receptor para señales radioeléctricas.”
El 26 de abril de 1922, Ales y el Ing. Oreste Hércules Roverano, en el domicilio de este último, captan, en radiorreceptores  hechos por ellos, con los que habían comenzado a experimentar el 31 de enero de ese mismo año, la ópera que se estaba transmitiendo por Radio Argentina desde el Teatro Coliseo de Buenos Aires. [6]
Luego, el 2 de noviembre, logran la recepción de Radio General Eléctric de Montevideo, Uruguay. [7] A su vez Ales hace otro equipo similar para uso particular en su casa paterna de Matienzo 417.
El 13 de diciembre de 1924 concreta la primera transmisión, ahora con un equipo de baja potencia intentando reducir el costo de los transmisores.
La muerte de su hermano Armando, a los 24 años, de una enfermedad pulmonar y la pleuresía que él había sufrido en la adolescencia, movilizó íntimamente a Manuel, que en 1932, comenzó a experimentar con un generador de radiofrecuencia, acordando con la teoría de la “oscilación celular” de Jorge Lakhovsky.
Luego con el Dr. Craviotto experimentó con cultivos in Vitro de bacilos de Koch, hasta el 15 de enero de 1933 y a partir de setiembre de 1933 en colaboración con la doctora María Julia Tarquini de Brizzio comienza una segunda fase experimental sobre cobayos inoculados con el bacilo que se extendieron hasta abril de 1935 y finalmente el 23 de agosto de 1935 instala el equipo en el laboratorio del Hospital de Quilmes, ya aplicado con control médico, sobre pacientes con distintas afecciones no solo las pulmonares. Con estas experiencias quedó demostrada la eficacia del método para las dolencias musculares y óseas. Armando Ales explica estas investigaciones con más detalles en el libro mencionado. [8]
Manuel Ales fue designado integrante de la Sub-comisión de Efemérides, en 1966, con motivo del Tricentenario de la creación de la Reducción de la Santa Cruz de los Quilmes, junto al Prof. Carlos G. Maier, Lorenzo W. Tellería, Aníbal Vidal, Luis Otamendi y José Abel Goldar.
El 6 de abril de 1968 participó del homenaje realizado en la Plaza Dr. José Antonio Wilde a este ilustre prócer local, acompañado por las Sras. Amalia Wilde de Grassi y Angélica Wilde de Giacchino, nietas del médico, periodista y educador, quilmeño, en el frente de la que fue su casa, en 25 de Mayo 465, se descubrió una placa.
Ales fue Miembro Correspondiente de la Junta de Estudios Históricos de San José de Flores desde el 10 de julio de 1968; Miembro del 1º Congreso de Historia de los Barrios Porteños (setiembre de 1968) el 16 de agosto de 1973 fue co-fundador de la Sociedad de Escritores de la provincia de Buenos Aires – Filial Quilmes junto con el Prof. Francisco Míguez, Luís Otamendi, Tomás Giráldez, Isaías Grosman, Morales Gorleri, Julia Rosignol de Girón, Carmen Arjonilla de Arqueros, y otros prestigiosos intelectuales quilmeños.
Algunos de sus trabajos de carácter técnico, pensados para beneficiar la vida cotidiana, publicados en la revista “Ciencia Popular” se pueden recordar: “La simpatía y las radicaciones cerebrales” (junio, 1940 - Nº 143), “Indicador de fallas y exceso de tensión” (mayo de 1941), “Un indicador de cruce de vehículos” (junio de 1941) "Repetidor de señales para neblina” (enero de 1942 – nº 162), etc. Todos trabajos teóricos prácticos pues, además de la experimentación reiterada, construía y ponía a prueba estos instrumentos antes de realizar el informe teórico.
Su hermano, Oreste Carlos, militar - alcanzó el grado administrativo de general de intendencia - como él, fue un exhaustivo historiador, entre sus obras se refieren a Quilmes. “Índice – resumen del periódico “Progreso de Quilmes (1873-1875)”: “Elecciones de antaño y… de hogaño” de la revista “Administración militar y logística” (1976); “Primer templo de la congregación presbiteriana escocesa”; “A 150 de la elección como sede parroquial de la Iglesia de Santa Cruz de los Quilmes – Catedral de la Inmaculada concepción” (1984). Tuvo un hijo, Jorge, ministro de cancillería, que le dio una nieta María de las Mercedes.
Armando, el mayor de los hijos del profesor Manuel Ales, además de sus estudios en electrónica, como su padre se consustanció con el pueblo de sus predecesores y redactó el “Plan integrador del partido de Quilmes” (2004) y además del libro sobre la radiofonía local, hoy, escribe artículos de carácter técnico para una revista de electrónica. 
Para Manuel Ales, la educación, la historia, las comunicaciones, la ciencia, la antropología, eran instrumentos para la auténtica vocación o misión de vida, que era la investigación. Él era por sobre todo un investigador, un buscador. Uno de esos hombres que impulsados por un afán superior sondean en las cosas para descubrir fuerzas, esencias, potencialidades escondidas. 
Y no solo se quedó en lo meramente intelectual, experimentó sistemáticamente sobre las propuestas que lo impulsaban a incrementar los conocimientos sobre cuestiones y materias humanas. El historiador Manuel Ales falleció en su casa de Libertad 888, el 17 de marzo de 1974 a dos días de cumplir 72 años. Su ilustración iba pareja con su humildad y eso le valió el reconocimiento y la amistad de sus vecinos y conciudadanos, así como el orgullo de sus nietos: Marina Verónica y Lucas Federico, hijos de Armando.
Investigación Chalo Agnelli / 1975-2009
Con la colaboración de don Armando Ales
En el folleto de la conferencia dicatada el 25 de marzo de 2010 en el Colegio de Abogados con motivo de inaugurar las charlas de la Comisión Bicentenario 1810-2010 de Quilmes. Repetida el 18 de junio de 2010 en el Museo Alte Brown de Bernal.

(Ver en el blog: "Maestros quilmeños", 10-06-09; "Maestras de Quilmes", 24-07-09; "Elena Risso de Llull y Martín Cristoforetti", 23-09-09)

NOTAS 

[1] Trabajo realizado con el apoyo del Sr. Armando Ales.
[2] En 1933, Benito Quinquela Martín donó un terreno para construir una escuela primaria, un museo de arte argentino y su propia vivienda y taller. El pintor mismo decoró las aulas con pinturas murales. La colección del museo, que funciona en el tercer piso, fue iniciada por Quinquela Martín e incluye mucha de su obra y la de otros artistas argentinos.
[3] Ver “Maestros y Escuelas de Quilmes” 2º edición.
[5] Ed. Tiempo Sur. Nuestra historia. Quilmes, 2006. Pág. 36.
[6] Craviotto, J. “Quilmes a través de los años”
[7] Este equipo fue donado por Manuel Ales al Museo Alte. Brown.
[8] Armando Ales, "La radio en sus comienzos- Los pioneros quilmeños." Ed. Tiempo Sur, Quilmes 2006

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