viernes, 12 de agosto de 2011

ELECCIONES DE ANTAÑO Y DE HOGAÑO (COLABORACIÓN)


General ORESTE CARLOS ALES
Compilación Chalo Agnelli

"A la memoria, de mi hermano MANUEL"

Muchas veces hemos leído o escuchado comentarios, no muy favora­bles, sobre la forma de seleccionar los candidatos a ocupar cargos electi­vos, sean ellos del orden nacional, provincial o municipal. Así hemos podido leer o escuchar amargas censuras sobre procedimientos adoptados en el proceso pre-electoral y también, durante el desarrollo del acto elec­cionario.
Las discusiones dentro de los mismos partidos políticos son ásperas; los candidatos o presuntos candidatos, se consideran con las condiciones y virtudes necesarias para el cargo; las diferentes tendencias se enfren­tan empleando los más distintos medios (la palabra oral o escrita, la radio y la televisión y, en algunas oportunidades, como medio más convincente, las armas); las convenciones y elecciones internas no siempre son un mo­delo en su desarrollo, máxime cuando "casi" todos los partidos no hacen otra cosa que proclamar o reclamar una "auténtica democracia"; en fin, este proceso y estos procedimientos, por demasiado conocidos, estimo no necesitan más comentarios ni mayor aporte de elementos de juicio.
En este pequeño trabajo, me voy a referir a cómo el "pueblo sobera­no", al concurrir a expresar su voluntad en actos eleccionarios "eligió li­bremente" los candidatos que habían sido "impuestos o sugeridos desde arriba", es decir, y para ser más claro y gráfico, no hizo nada más ni nada menos, que votar por el "caballo del comisario"; como vemos, mag­nífica manera de expresar y configurar la democracia. 
ELECCIONES EN LOS ATRIOS DE LAS PARROQUIAS.
Esto, cuando pudo o lo dejaron votar, ya bien sabemos cómo se desarrollaron aquellas famosas elecciones en los atrios parroquiales, el vuelco de padrones, la substitución de personas, el ya votó, etc.
Y como vamos a referirnos a hechos relacionados con QUILMES, para aquellos que al leer estas líneas esbocen una sonrisa irónica o de duda, les recomiendo la lectura del capítulo titulado "Prácticas Electora­les" del siempre recordado libro de D. José A. LOPEZ, en el que con mano maestra y felices pinceladas, describe nuestro Quilmes de ayer, me estoy refiriendo a su "QUILMES DE ANTAÑO", aclarando a mi vez que, sin ir tan lejos y sólo remontándonos al año 1937, el que esto escribe fue objeto, en principio, de un ¡Ya votó! por parte de las autoridades de la Mesa instalada en la Municipalidad de Quilmes, cosa que luego de una protesta airada pudo efectuar al darse a conocer como militar, obteniendo con sorpresa, por parte del que actuaba "como" Presidente de Mesa, la respuesta que "los militares votan"; esto tampoco merece comentario y sí sólo censura, no sólo del suscripto sino de todos aquellos ciudadanos que, por no ser militares, no pudieron ejercer su derecho de elegir libre­mente, ya que este amanuense — otro sería el adjetivo calificativo — del caudillo de la fracción gobernante, lo hacía por ellos.
Y vamos a lo nuestro que es historia y que está documentada, ya que obran en mi poder los elementos de juicio originales que avalan lo que paso a exponer.
ELECCIONES DE DIPUTADOS EN 1860 
El domingo 5 de agosto de 1860, debía procederse a la elección de un Diputado para representar a la 2ª Sección, integrada por las 3ª y 4ª sec­ciones electorales y formada por los partidos de Quilmes, San Vicente, Ca­ñuelas, Barracas al Sud, Ensenada y Magdalena, en la Convención ad-hoc que estudiaría las reformas a la Constitución de 1853, propuestas por el Estado de Buenos Aires, como consecuencia del PACTO DE UNION NA­CIONAL firmado en San José de Flores el 11 de noviembre de 1859, pac­to del cual MITRE expresa:
 "He bendecido y bendeciré siempre el pacto del 11 de noviembre. Ha sido un tratado de amor, de unión, en que por primera vez toda la familia argentina se vio reunida en un solo sentimien­to, con un solo gobierno y con una sola ley, y a este resultado me tocó la fortuna de contribuir" y del cual el otro protagonista, me estoy refiriendo a URQUIZA, manifiesta: "Yo quería la reunión de Buenos Aires a la fa­milia argentina a que pertenecía y a que debía y le convenía pertenecer, quería su libertad, su tranquilidad y su dicha; quería que sus hijos deja­sen de estar divididos para trabajar como verdaderos hermanos en la feli­cidad común", pacto que James R. SCOBIE en su libro "La lucha por la consolidación de la nacionalidad argentina, 1852-1862", muy bien califica como el "primer paso decisivo hacia el logro de la unidad argentina"; pacto en cuyo art. 5º se establecía que: "... en el caso que la Convención Provincial manifieste que tiene que hacer reformas a la Constitución ..." para agregar más adelante "... para que presentadas —las reformas— el Congreso federal legislativo decida en convocación de una Convención ad-hoc..."
Habiendo el Estado de Buenos Aires, en su Convención sugerido di­versas reformas a la Constitución y aceptadas, en principio, éstas por el Congreso de la Confederación, se resolvió la convocatoria de la Convención ad-hoc (art. 59 citado), a la cual concurriría la Provincia represen­tada por un número de diputados con arreglo a su población.
De acuerdo a esto, doce fueron los representantes de la Provincia: Valentín ALSINA, Domingo F. SARMIENTO, Pastor OBLIGADO, José M. GUTIERREZ, Adolfo ALSINA, Emilio CASTRO, José MARMOL, Rufino de ELIZALDE, Ireneo PORTELA, Wenceslao PAUNERO, Nica­nor ALBARELLOS y Francisco de las CARRERAS; como hemos podido ver, todos ellos ciudadanos de nota y que se habían distinguido y luchado por una unión nacional, como también por dotar a la República de un ordenamiento jurídico-legal, que le permitiera funcionar como tal.
EN QUILMES 
Largo ha sido el introito, pero pienso que ello nos ha permitido, no sólo ponernos en situación, sino también ubicarnos en el ambiente.
Fechada el 25 de julio de 1860, D. Domingo F. SARMIENTO (Mi­nistro de Gobierno de Mitre), diría "casi" a título personal, ya que se trata de una esquela sin ninguna aclaración de que procediera de minis­terio alguno, como tampoco estableciendo el cargo del firmante, escribe, como decimos, una esquela al Juez de Paz del Partido de Quilmes, D. An­drés BARANDA, haciéndole presente la circunstancia de la elección por la 2* Sección, de un diputado para la Convención y las condiciones que debía reunir el candidato, ya que era conveniente: "... de que por parte de Buenos Aires se envíen a la Convención Ciudadanos patriotas que sos­tengan las enmiendas propuestas por Buenos Aires en la Constitución de la Confederación...", ya que a juicio de SARMIENTO, el aprobarlas y, por lo tanto introducirlas, era la única forma de sellar "así la grandiosa obra de la Unión Nacional".
A tal efecto era necesario que la representación provincial fuera ejer­cida por ciudadanos que, además de sus condiciones de idoneidad para tal función, significaran una garantía para las pretensiones de la provincia, y es por ello que SARMIENTO le expresa al Juez de Paz BARANDA: "Por eso recomendaré a Vd. haga todo esfuerzo en unión de sus amigos para que salga electo por dicha sección el Ciudadano D. Emilio Castro ...", dejando caer en la despedida "Confiando que llenará Vd. cum­plidamente este deseo del Gobierno ..." (Ver Anexo 1).
EL DR EMILIO CASTRO
Y así fue, CASTRO resultó electo. ¿Habrá sido porque corrió con los colores del comisario?; en cuanto a su actuación en la Convención, de lo que se desprende de la transcripción que Emilio RAVIGNANI hace de las Actas en su obra "ASAMBLEAS CONSTITUYENTES ARGENTINAS" (Tomo 49), y de los comentarios que figuran en la obra "EL PODER LE­GISLATIVO DE LA NACION ARGENTINA" (Tomo 2º), de Carlos A. SILVA, sólo fue, diríamos, de simple espectador.
En ese mismo año de 1860, debe elegirse un Diputado Nacional: D. Juan A. GELLY Y OBES (Ministro de Mitre), también escribe el 11 de diciembre, una esquela al Juez de Paz BARANDA, pero en esta oca­sión lo hace en términos un tanto distintos a los de SARMIENTO, ya que expresa "se dirige a Vd. en nombre del Gobierno, recomendándole como candidato al señor D. Francisco J. MUÑIZ".
A efectos de que el pedido u orden no fuera tan dura, se hace primero el panegírico del candidato, pero, no se puede con el genio, ya que hecho el elogio, se agrega a renglón seguido "En tal virtud el infrascripto espe­ra que Vd. hará de su parte todo lo posible, a fin de que el recomendado merezca la aceptación de los vecinos de ese Partido". (Ver Anexo 2).
“LAS AYUDITAS”
Esto y una orden resulta lo mismo; para tranquilidad de todos, el recomendado resultó electo y aquí no pasó nada, pero sí en cuanto al posterior rechazo de los diputados electos por la Provincia de Buenos Aires, que efectuó el Congreso Nacional reunido en Paraná —capital proviso­ria— siendo este procedimiento, en muchos aspectos, influenciado por la ejecución de ABERASTAIN y la muerte de VIRASORO, calificado como un acto indecoroso e inamistoso para con la Provincia de Buenos Aires, lo que trajo como consecuencia el nuevo enfrentamiento entre esta última y la Confederación, culminando en los campos de Pavón, donde triunfante MITRE, podemos expresar que este acontecimiento señala el momento en que se hace efectiva la unión nacional.
Vayamos a otro episodio; también en las épocas de D. Juan Manuel se apli­caban 'las ayuditas', las que por cierto se aceptaban, obedecían y respetaban.
El 26 de noviembre de 1849, D. Pedro RODRIGUEZ, Capitán Es­cribiente de la Secretaría de S.E. por fallecimiento del señor General 1er. Edecán y por orden y autorización de su S.E., dirige una nota al Juez de Paz de Quilmes (Manuel Gervasio LOPEZ), donde le expresa que '... ha recibido orden del Exmo. Señor Gobernador de la Provincia, Brigadier D. Juan Manuel de ROSAS, para decir a Vd. que las adjuntas listas son las que corresponden a la opinión del Gobierno en la próxima elección para un Representante por la 3ª Sección de Campaña, en la Vigésima Sép­tima Legislatura".
Los términos son más suaves, ya que sólo se expresa que las listas "son las que corresponden a la opinión del Gobierno", las que por supues­to fueron consagradas por la ciudadanía. (Ver Anexo 3).
Carta del escribiente Pedro Rodríguez remitida por orden de Rosas al juez de paz de Quilmes Manuel Gervasio López
UN TIPO DE ELECCIONES
José A. CRAVIOTO, en su "HISTORIA DE QUILMES DESDE SUS ORIGENES HASTA 1941", señala que en oportunidad de realizarse el 3 de febrero de 1839 elecciones para reemplazar a Manuel OBLIGADO que había renunciado a su banca en la Cámara de Representantes, se reci­bieron previamente las listas de los nombres a votar "con la opinión del gobierno"; el lector podrá bien deducir lo que significaba en aquellos años "la opinión del gobierno".
Muchos son los casos que podríamos citar de este "tipo de elecciones" y por cierto de distintas épocas y lugares del país, pero, también no deseo fatigar al lector, razón ésta que hace que me refiera a algunas y, por cierto "algunas" de significación, no sólo por los personajes actuantes, sino por términos que, en épocas recientes, tuvieron significación.
Tomás de IRIARTE en sus "MEMORIAS" (Tomo 3º), escribe: "El día siguiente al de nuestra llegada tuvieron lugar muy acaloradas eleccio­nes para representantes: encontramos, cuando veníamos de presentarnos al gobernador, al coronel DORREGO en una de las calles principales de la ciudad rodeado de manólos que recorrían las parroquias para acompañar a su jefe. Recuerdo que al aproximarme a DORREGO para saludarlo,
después de los primeros cumplimientos de estilo, nos dijo a ALVEAR y a mí con una expresión sarcástica: ‘Caballeros, les aconsejo que no se acerquen mucho porque soy hombre que tizno’ y efectivamente su traje era tan popular que si no estaba verdaderamente sucio tenía todas las apariencias del más completo desaliño: excusado es decir que esto era es­tudiado para captar la multitud —los descamisados—, pero él había ha­blado en el sentido moral".
Nosotros sólo agregaremos como comentario: parece que algunos co­roneles, siempre han sentido atracción o debilidad por los "descamisados".
Jorge M. MAYER en "ALBERDI Y SU TIEMPO" (Tomo I), nos co­menta también una de "aquellas travesuras", que tenían por escenario los atrios parroquiales, y lo hace así: "En las elecciones del 4 de mayo de 1828 se libraron nuevas batallas en los atrios. Los agentes del gobierno por orden de DORREGO cortaron completamente la libertad de los ciu­dadanos, concurrieron armados a las mesas, quitaron las listas, repartie­ron las del gobierno y hasta hubieron algunas desgracias. Las turbas vo­ciferaban ¡Viva DORREGO, mueran los de casaca! ¡Indios sí, extranje­ros no!"
Esto fue en antaño, desgraciadamente hogaño nos trajo también algu­nos tufos: mate sí, whisky no, zapatillas sí, libros no, y como estos tantos otros "ginglers" que me animo a calificar de sangrientos.
¡Cuánto de sabio y prudente es aquello de NIHIM NOVUM SUB SOLE, que hallamos en El Eclesiastés! (1-1-10), libro que, tal como en alguna oportunidad escribiera, una tradición judía transmitida por SAN JERO­NIMO, atribuye este libro al rey SALOMON.
Esto que en rápida síntesis he comentado, son pequeñas muestras de algo que pasó "hace tiempo" pero "no tan lejos"; muchos son los que pien­san que son épocas y procedimientos superados, pero, hay también una buena proporción dentro de la ciudadanía, no sé si igual, mayor o menor, que piensan lo contrario.
LA REBELIÓN DE LAS MASAS
Para respaldar a unos o para convencer a los otros, son los partidos políticos —por supuesto sus dirigentes— los que tienen la palabra, diría más bien, los que tienen o deben predicar con el buen ejemplo, única for­ma de llegar a la democracia, a la auténtica democracia, ya que es muy común y frecuente escuchar que "vivimos en democracia" si bien y si nos atenemos a lo que expresa ORTEGA Y GASSET en "LA REBELION DE LAS MASAS", pocas esperanzas nos queda de que nos aclaren el pa­norama, ya que al decir del escritor y filósofo español, cuando compara la obra o la misión del "intelectual" con la del "político", nos expresa que este último, lejos de aclarar las cosas "... suele, por el contrario, con­fundirlas más de lo que estaban..."; por lo tanto, la respuesta queda para el paciente lector de este trabajo.
Y finalmente, una aclaración; lejos está en el ánimo del que estas líneas ha escrito, el de pretender subestimar o expresarse en sentido peyorativo de figuras como la de SARMIENTO, DORREGO o GELLY Y OBES, correspondiendo idéntico comentario en cuanto a CASTRO y MUÑIZ, asi como del destinatario de las esquelas, D. Andrés BARANDA, figura pa­triarcal de nuestro Quilmes de antaño y por cuyo progreso tanto luchó (ver "Don Andrés Baranda patriarca del viejo Quilmes", de Juan Carlos Lomban, entre otros).
El propósito perseguido, no sé si lo habré logrado, fue el presentar a la consideración de los lectores, cómo se realizaban las elecciones, cómo se elegían o digitaban las candidaturas y cómo intervenían las más altas autoridades para que se "arbitraran" los medios, de manera tal que salie­ra triunfante "su candidato", hechos que analizados por el inteligente y paciente lector, podrá compararlos con las elecciones "diría de ayer" y sacar sus propias conclusiones, que por cierto, para el que estas líneas es­cribe, es lo más importante. […]
Gral. Oreste Ales
Compilación y subtítulos Chalo Agnelli
Se agradece la colaboración del señor Armando Ales y de Valeria Agnelli

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