martes, 31 de diciembre de 2013

15 DE ENERO, 129 AÑOS DEL DECESO DEL DR WILDE



EN EL AÑO DEL BICENTENARIO DE SU NACIMIENTO

de “José Antonio Wilde, médico periodista y educador quilmeño”
por Chalo Agnelli

Faltan dos años para que concluyera el período presidencial de Julio A. Roca. El pueblo está desengañado de su liderazgo. Con la vertiginosa inmigración el país llegó a los tres millones de habitantes. Los fines de semana los porteños y los quilmeños toman el tren a la Ensenada a fin de conocer la novísima capital de la provincia, La Plata, que ya cuenta con cerca de 1000 casas y poco más de 10.500 pobladores. Se sanciona la ley 1420 de educación común, laica, gratuita y obligatoria y por la ley 1565 se establecen los registros civiles en la Capital Federal.



El teniente coronel Pablo Belisle derrota al cacique Manuel Namuncurá, definitivamente. Se siguen inaugurando líneas ferroviarias, ahora entre Saladillo y Lobos y la línea telegráfica entre Buenos Aires y Asunción del Paraguay. El gobierno rompe relaciones diplomáticas con el Vaticano expulsando del país al nuncio apostólico que se opone a la ley de matrimonio civil. Aparecen tres obras básicas de la literatura argentina. Juan Moreira, Juvenilia y La Gran Aldea. Y el estadounidense Waterman inventa la pluma estilográfica. Es flamante presidente de la Municipalidad de Quilmes Alberto Oteiza y municipales: Julio Daubas, Fermín Rodríguez, Luis Rodríguez, Alejandro Villabrile y Roque Villa, secretario. Es titular de la parroquia el polémico Pbro. Rafael Fanego.
Promovida por Wilde, a través de la acción constante y directa de las señoras Juana Gauna y Federica Dorman de Quijarro, [1] comienza a fraguarse  insistentemente la imperiosa idea de abrir un hospital en el pueblo. Se establece que la construcción de la cloaca máxima, dentro del ejido urbano, se haga bajo tierra. Se funda en el pueblo un nuevo periódico llamado La Provincia.
Con esos acontecimientos terminó el año 1884 y a poco de nacer el nuevo año, en su casona de Quilmes, fallece el Dr. José Antonio Wilde, era el 14 de Enero de 1885, tenía 72 años. [2]
 
Dice Groussac: “Su muerte fue tan sinceramente sentida como había sido respetada la existencia de ese hombre de bien, que, además de un educacionista ilustrado, era un escritor lleno de soltura y amenidad. “ [3]
No dejó fortuna, salvo la chacra donde, en parte, hoy se levanta la Cervecería y la manzana donde se hallaba la casona familiar. A manera de testamento escrito pocos días antes de morir, como si previera su desenlace, escribió: “Dejo a mis hijos esta pluma, con ella escribí desde la primera a la última palabra de mi libro Buenos Aires, setenta años atrás”.
La vida pública y privada de mujeres y hombres nunca va por igual camino, si bien hay una ética y una moral intrínseca que prevalecen en todo momento y ante todas las circunstancias. Por la dedicación y entrega absoluta a una idea, una obra, una lucha indefectiblemente se descuidan los aspectos privados y esto redunda en perjuicios para los afectos próximos.
   Quizá la vida pública del Dr. Wilde, el tiempo y el esfuerzo que le demandaba su obra humana, intelectual, su ideología, no le permitieron vislumbrar, cuando su salud comenzó a deteriorarse temprana e irremediablemente, en la indefensión en que quedarían sus hijos después de su muerte.
    Estos aún eran pequeños cuando fallece el matrimonio Wilde en poco lapso de tiempo. Les sucede lo mismo que a Victoria con sus padres. El mayor José Antonio tenía 17 años y el menor apenas 12, las muchachas entre 13 y 16 años. Si bien sus tíos Jaime, Alfredo y Enrique, sobre todo el primero, los ayudaron en su crecimiento, no era fácil sustituir la hondura intelectual y la presencia de ánimo del Dr. Wilde ni la fuerza de carácter de Victoria.  La contundencia del desamparo, que los golpeó en breve tiempo – menos de 6 meses -  debe haber sido desequilibrante. Esto suscitó problemas tanto en el manejo de la fortuna - que si bien no era cuantiosa era más que suficiente como para que los cinco inicien una vida provechosa y activa - como en el desarrollo de la voluntad, la conducta y en el manejo oportuno y apropiado de las diversas situaciones de la vida. 

EL QUILMERO - Jueves 15 de enero de 1885.
DR. JOSÉ ANTONIO WILDE.- Ayer a las 6 de la mañana falleció el que fue el Dr. Don José A. Wilde, víctima de una violenta enfermedad que lo postró en cuatro días. Una congestión cerebral lo ha llevado a la tumba siendo impotentes los esfuerzos de la ciencia y los cuidados de su familia para sustraerlos al desenlace fatal. El Dr. Wilde era un vecino muy estimado y respetado por toda la sociedad quilmeña que deplora su muerte con sinceridad. Entre las gentes pobres particularmente sobresalían sus sentimientos filantrópicos y nunca se llamó a su caridad sin obtener el óvolo de su mano tan largo como las circunstancias se lo permitían. Como médico y como vecino gozaba de la más elevada estimación  y su muerte es sentida por todos. Paz en la tumba del que fue el Dr. Wilde y que la resignación mitigue el dolor de sus deudos. 

EL QUILMERO Año X – Nº 252 domingo 18 de enero de 1885. ENTIERRO DEL DR. WILDE.- Tuvo lugar el jueves a las 9 de la mañana el entierro del Dr. don José Antonio Wilde. La caja mortuoria conteniendo el cadáver fue conducida a pulso desde su casa hasta la iglesia en cuyo atrio debió ser sepultado. Se colocó en el local que se le había preparado estando la iglesia toda enlutada y se celebró la misa de difuntos. Después fue sacado de la iglesia y conducido a la sepultura que se había cavado allí. Antes de depositarlo el Dr. Varela [4] pronunció algunas palabras encomiando los méritos y virtudes del finado y la gran manifestación del vecindario de Quilmes allí presente que demostraba el dolor sincero que le causara la muerte de aquel vecino tan querido. Le siguió el Dr. Cantilo [5] que se expresó en términos conmovedores, recordando las bondades del Dr. Wilde, su bello carácter y las prendas que le distinguían como un ciudadano digno, padre cariñoso y buen amigo. A más de las muchas personas que concurrieron desde la Capital con el Dr. Eduardo Wilde, Ministro de Cultura e Instrucción Pública y sobrino del finado, se hallaron presentes todos los vecinos de Quilmes y la mayoría de las familias vecinas de la localidad.

Busto de José Antonio Wilde, colocado en la plaza homónima o "de la Cruz" (Humberto Primo, Paz, Olavarría y Pringles) el 2 de diciembre de 1928, por la Asociación Amigos de la Plaza Wilde. Esta nota corresponde al periódico El Plata. Denuncia la nota que ya trabajaban en esos años las simples mentes estúpidas que se repiten en todas las épocas y tanto daño hicieron en estatuas y monumentos como el del Libertador en la plaza San Martín, vándalos con un fuerte complejo de inferioridad.
 Chalo Agnelli

FUENTE

Agnelli, Chalo. “José Antonio Wilde- médico, periodista y educador quilmeño. Biografía // 1814-1885”. Ed. Jarmat. Quilmes. 2008.

NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO. http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/03/juana-gauna-federica-dorman-de-quijarro.html 
[2] En mucha documentación, libros de autores rigurosos e incluso en la biografía que posee la Biblioteca Nacional de quien fue su primer Director, le dan dos años más de vida. El Quilmero, único diario de la zona, y el mármol sobre sus restos en la Catedral quilmeña señalan la fecha real. 
[3] Historia de la Biblioteca Nacional. Groussac, P. Pág. 47 
[4] Se refiere al hijo de  Florencio Varela,  Luis, periodista e integrante  del círculo de intelectuales al que pertenecía Wilde. Luis Varela en 1881 integró con el Dr. Carlos Spegazzini, la comisión que tuvo a su cargo la elaboración de un informe que justifique las ventajas de establecer la capital de la provincia en Quilmes. Suya es la leyenda que se colocó en la lápida del Dr Wilde. Ver Craviotto J. A. Pág. 241. 
[5] Se refiere a Gabriel Cantilo (1840-1891) poeta, periodista y abogado. Editor de la revista literaria El correo del domingo (1864-1867).

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