viernes, 6 de febrero de 2015

JUAN CARLOS LOMBÁN - DOCENTE, HISTORIADOR Y HUDSONIANO

Hay vidas que nos dejan una impronta contundente y sobre todo si esas personas reunieron condiciones que los superaron en esencia: humanidad, generosidad, sabiduría, don de gentes, docencia, decencia y pasión por la tarea que emprendieron a lo largo de toda su existencia.
El 27 de agosto de 2014, por la noche, falleció el último de la pléyade de los grandes historiadores y educadores quilmeños, el profesor Juan Carlos Lombán, tenía 87 años. Tras una penosa enfermedad se fue con dignidad, tomado de la mano de su compañera en los últimos 14 años, Beatriz Pugliesi. Quienes tuvimos la oportunidad de acompañarlo en sus últimos días, no fuimos tan sólo testigos del dolor físico y de su integridad de ánimo, también lo habíamos sido de su trayectoria, de su generosidad y de su amor por la educación y por Quilmes. El decoro ante el sufrimiento también es una condición de los grandes.
SU VIDA 
Docente, historiador y ensayista, el profesor Lombán nació el 20 de febrero de 1927, en Avellaneda donde su padre Joaquín trasladó a su madre María Luisa Benini para evitar los riesgos del parto, desde La Colina; [1] un mínimo poblado bonaerensedistante a 28 km al oeste de la ciudad de General La Madrid, en la provincia de Buenos Aires; a 452 kilómetros al sudoeste de la estación Constitución, de la actual línea Roca, que se instaló allí en el año 1884. Luego la familia volvió al pueblo con el nuevo vástago, donde los esperaba Luis, el primogénito y luego vendría la hija menor Graciela. 
LA COLINA
El pueblo, según el censo del 2001, contaba con una población de 713 habitantes, de modo que durante la niñez de Juan Carlos los habitantes eran escasos. Su primer paisaje fue la pampa llana y la cultura bonaerense que quizá luego, con otras concomitancias, fue lo que lo aproximó al autor Guillermo Enrique Hudson, nacido en Quilmes en 1841; y le dedicó valiosos trabajos y estudios a su obra.
Josefa Lombán de Casado

Concluida la escuela primaria en General La Madrid y a falta de un establecimiento secundario, a los 14 años, fue enviado a Quilmesdonde vivían familiares de su padre e ingresó en la Escuela Normal. Era vicedirectora de esa institución docente su tía, la profesora Josefa Lombán de Casado, quien lo acompañó en el estudio y lo estimuló a establecerse definitivamente junto a estas costas del Plata y al ejercicio de la docencia; mujer por la que guardó siempre un profundo afecto filial; afecto extensivo a otro benemérito educador quilmeños el Dr. Carlos E. Ocampo, de quien también fue alumno.
LA HISTORIA LOCAL
Dr. Fernando Pozzo
En 1941, era comisionado municipal el Dr. Fernando Pozzo, entrerriano, médico pediatraquien en su breve administración, desde el 15 de mayo de 1940, hasta el 15 de abril de 1941, le dio un trascendente impulso a la cultura y especialmente a la divulgación de la historia quilmeña y de la obra de Guillermo Enrique Hudson. Entre otros aportes impulsó la creación e institucionalización de la Junta de Estudios Históricos por el decreto Nº 1640 del 12 de julio de 1940; presidida por el Dr. Craviotto. Pozzo fijó las pautas definitivas que conforman hasta hoy el escudo oficial del Partido; formó la Comisión Pro-Monumento al Gral. San Martín por el decreto Nº 1685 del 18 de agosto de 1940; estableció la Comisión Municipal de Cultura y el Museo Histórico Regional Alte. Brown sobre las bases del antiguo Museo "Quilmes de antaño" de 1937. Esta administración que supo rodearse de figuras prominentes fue motivadora para muchos jóvenes como el adolescente Juan Carlos, quien a pesar de la diferencia de edad, tuvo el privilegio de contar con el estímulo y la amistad de estas grandes figuras. 
Aunque nacido en Avellaneda y criado en el interior pampeano de la provincia de Buenos Aires, conocer la historia local y su incalculable riqueza humanas desde el pueblo originario, que nos dio toponimia y gentilicio, lo enamoraron de estas costas bonaerenses y entendió que ya no podría irse nunca más. Reiteraba: “… esta Argentina rica y plural que tenemos no existiría sin Quilmes, existiría un país más pobre.”
EDUCACIÓN SUPERIOR 
Cuando terminó el cuarto año secundario, tuvo la oportunidad de ingresar como internado al Instituto Superior de Educación Física “Manuel Belgrano” de San Fernando (Av. del Libertador y Alte. Brown), de modo que el último año del magisterio lo hizo en la Escuela Normal de esa localidad. Luego continuó sus estudios en la Facultad de Humanidades de La Plata.
La historia había sido su primera pasión. Contaba que esa vehemencia comenzó antes de aprender a leer y a escribir. Cuando tenía cinco años pasaba horas recorriendo las imágenes de un texto de historia con ilustraciones, propiedad de su hermano, cuatro años mayor que él. Así, como todos los amantes de los libros, conoció personalidades, sucesos, lugares a través de esas imágenes.
Su capacidad y apego al estudio le permitieron obtener sendas becas en Gran Bretaña y los Estados Unidos, países en los que se perfeccionó en la lengua inglesa.
RUGBIER
El trabajo intelectual no le quitó ser un entusiasta deportista, a quien se debe, entre otros, la práctica del rugby en la localidad. En 1949 integró la primera subcomisión de rugby del Círculo Universitario de Quilmes, junto con sus amigos Carlos Raris y como delegado de la comisión directiva Amílcar Ibarra.
La primera experiencia en ese deporte la vivió en Mar del Plata, donde cumplía con el servicio militar junto a Raris, compañeros en el Instituto Nacional de Educación Física. En esa ciudad deciden convocar otros jóvenes de su amistad para la práctica del rugby. El proyecto tomó cuerpo en el colegio San Jorge donde Lombán ejercía como profesor de Historia, Raris de Educación Física, Ibarra de Química y el cuarto precursor, el profesor Rubén Morgado, dictaba Lógica.
Rápidamente el interés por este deporte creció en Quilmes y el 23 de agosto de 1952 el profesor Lombán fue vocal de la comisión directiva de Los Quilmes Rugby Club”; sociedad civil, cultural y deportiva creada en la casa del Sr. Naboulet Ypselos (calle Alvear 776)
En 1952, se casa con quien fue su primera esposa Lucrecia Lombán, también apasionada educadora y humanista; prima además, cuyo padre Alejandro Lombán era funcionario del Banco Nación. Tienen tres hijos: Alejandra, Victoria y Ariel. El profesor Lombán hace definitivamente de esta ciudad y partido sudbonaerense su lugar en el mundo, pero nunca olvidó al pueblo de su infancia ni a su abuela italiana... ese horizonte pampeano, lineal que se extendía libre de obstáculos más allá de la ventana de su casa. 
SOCIALISMO 
Desde sus años juveniles fue adherente del Partido Socialista que tenía la Casa del Pueblo en la calle Humberto Primo entre Lavalle y Moreno, frente a la plaza Gral. Manuel Guillermo Pinto (hoy ocupada por un complejo comercial y de cines)
Artículos suyos fueron publicados en periódico “El Ariete”, órgano de esa parcialidad. En 1974, intervino en la reaparición de ese medio de prensa del que fue director. 
Durante estos años mantuvo una estrecha y rica amistad con el periodista José López Comendador, quien fuera uno de los primeros colaboradores de "El Ariete" en su primera época y director del diario "La Palabra" de Berazategui y integrante del Círculo de la Prensa de Quilmes.
 El Prof. Lombán - en el centro de perfil - con un grupo de militantes socialistas en la reapertura del periódico local "El Ariete" en 1974, del que fue director (foto A. Rodríguez).
EL SAN JORGE
Su actividad docente se concentró como profesor del Colegio San Jorge, donde ingresó a instancias del Prof. Antonio Iglesias y permaneció desde 1947, hasta su jubilación en 1982, treinta y cinco años, entre los cuales veintiocho fue Rector de la Sección Nacional.
LAS INSTITUCIONES
En 1949, fue el miembro más joven de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes, en su primera época, como secretario de actas, a la que siguió perteneciendo hasta su extinción a mediados de la década del cincuenta.
Fue uno de los fundadores en 1955, del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia, al que presidió desde 1965 hasta 1972 y desde 1988 hasta poco años antes de su fallecimiento. Durante su actuación en la Comisión Directiva del Instituto Sarmiento se logró que por decreto municipal Nº 2777 de 1960, se bautizara “Evaristo Iglesias” la calle 403 de Ezpeleta, desde Río Iguazú hasta las vías del ferrocarril.
Integró y fue cofundador con otras personalidades del quehacer cultural de Quilmes la Asociación Cultural Kilme.
Dictó Historia del Arte desde 1968, hasta su jubilación en 1982, en la Escuela de Bellas Artes Carlos Morel de Quilmes. Dirigió el Complejo Cultural Mariano Moreno de Bernal. Fue Director de Cultura de la Municipalidad de Quilmes durante un muy breve, pero fecundo período; en el que promovió la Coordinadora de Actividades Culturales del Partido de Quilmes; pero su oposición ante la censura y las listas negras que impuso el comisionado de la dictadura, renunció en forma indeclinable y con un manifiesto dirigido a la población que los medios no publicaron por presión de las autoridades municipales de facto.
 (De Izq. a Der.) Chalo Agnelli, Nancy Castagnini, Juan Carlos Lombán, Guillermo Arbert y María del Carmen Destefano, integrantes de la Comisión del Bicentenario "1810-2010" de Quilmes.
En 1981, un ensayo de su autoría obtuvo la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Asimismo recibió, entre otros galardones, el “Kilme de Honor” (1993), el “Candil Kilmes" (1998 y El Sol de Oro” (1999)
Dio más de 500 conferencias en todo el país y el exterior sobre historia de la arte occidental, plástica latinoamericana y argentina, pensamiento nacional y sobre Quilmes su historia y su gente. Varias de estas charlas fueron el resultado de sus viajes por diversos lugares del mundo de donde trajo aportes culturales siempre con el afán de compartirlos y divulgarlos. Efectivamente, divulgar sus conocimientos, sus investigaciones fue su firme vocación; con generosidad y sin distinciones de ningún tipo, además de motivar a jóvenes inclinados hacia la historia.
LA HISTORIA DE QUILMES
Como el miembro más joven de la Junta de Estudios Históricos contó con la confianza y la amistad de quienes fueron precursores en los estudios históricos de Quilmes, la segunda localidad en antigüedad de la provincia de Buenos Aires (la primera fue Baradero). El Dr. Fernando Pozzo, el Dr. José A. Craviotto, los profesores Antonio y Evaristo Iglesias, don Luis Otamendi, don César Barrera Nicholson, José Goldar, de los cuales de alguna manera fue albacea y muy amigo del profesor Carlos Guillermo Maier, uno de los más idóneos y fructíferos directores de la Biblioteca Pública Municipal "Domingo Faustino Sarmiento".
Durante diez años dicató los notorios y multitudinarios los cursos de la historia de Quilmes y su gente: don Andrés Baranda, el Dr. José Antonio Wilde, el educador Robustiano Pérez, Juana Manso y los primeros maestros del partido de Quilmes, etc. (el último fue en octubre de 2008); así como sobre la vida y la obra de Manuel Belgrano, de Domingo Faustino Sarmiento, Guillermo Enrique Hudson y muchas otras personalidades del ayer. Estas jornadas se presentaron  en la Biblioteca Pública Municipal Domingo Faustino Sarmiento y en la Mariano Moreno de Bernal. 
Además de la hondura de sus conocimientos, el éxito de sus charlas, conferencias públicas y cursos se debían a la precisión en la presentación de cada hecho, situación y análisis, la claridad llana y accesible de los temas y su tono elocuente y afable. 
Durante varios años le insistió a quien suscribe que retomara el curso de Historia de Quilmes, de modo que en 2014, lo recuperé junto al Lic. Alejandro Re, resultando un homenaje a la persona del Prof. Lombán y en ocasión del Bicentenario del nacimiento del Dr. José Antonio Wilde en el Museo Municipal de Artes Visuales Víctor Roverano. 
Supo reunir en su torno a jóvenes con aspiraciones a la divulgación histórica, a quienes alentaba en el estudio y profundización de determinados temas, corregir otros y defender medidas arbitrarias, tomadas por algunos funcionarios contra el patrimonio histórico y cultural de Quilmes como lo hizo desde 1972, por la reposición del nombre Santiago Valerga a una calle del barrio La Colonia, que en esa fecha le había sido arrebatado por un comisionado de facto; y por la devolución a la comunidad de la plaza Gral. Manuel Guillermo Pinto, entregada con falsos argumentos a una  empresa comercial multinacional.
 El profesor Juan Carlos Lombán, en el centro, como presidente honorario de la Comisión del Bicentenario 1810-2010, Quilmes (de Izq. a Der.) Guillermo Arbert, Chalo Agnelli, María del Carmen Destefano, Ely Fontana, el Prof. Lombán, el profesor Félix Luna, Silvia Scarinci y Nancy Castagnini (Foto Carlos Scott)
OBRAS. 
Más de treinta trabajos del profesor Lombán fueron publicados en el suplemento literario de “La Prensa” entre 1962 y 1978, algunos de ellos especialmente referidos a Hudson. Numerosas colaboraciones aparecieron en otras publicaciones locales, del país y del extranjero.

Algunos de sus documentos históricos y de investigación publicados son: Itinerario de una bandera (1961), en el Boletín del Instituto Bonaerense de Antigüedades y Numismática; “Don Andrés Baranda, un Patriarca del viejo Quilmes (1965); “Dr. José A, Craviotto, El Historiador de Quilmes (1966); “Antiguos Maestros de Quilmes  (1966), ediciones de la Municipalidad  de Quilmes; “El Ochenta, Reflexiones sobre su contexto sociocultural” Edición Ántropo, Bs.As. 1980 (Faja de Honor de la SADE)
En 1986, el librero Néstor Arias le propone publicar un libro sobre la historia de Quilmes. En un primer momento al Prof. Lombán no le pareció viable, pero Arias logró convencerlo y los últimos meses de 1988, 1500 ejemplares de Nueva Historia de Quilmes, estaba al alcance de los quilmeños, decía el autor: "Evidentemente había un sensible vacío, existía la necesidad de un libro con estas características porque la repercusión superó totalmente mis expectativas [...] Lo más lindo del ida y vuelta con la gente es que los jóvenes no estuvieron ausentes, a veces me sorprende que adolescentes se me acerquen para hablarme del libro". Efectivamente, tal fue el éxito que en 1992, la Ed. El Monje sacó una segunda edición. En este trabajo Lombán aplica el método histórico de la contextualización. "es decir, de la permanente vinculación de temas, hechos, ideas y consideraciones en general, con los grandes panoramas de la historia nacional e incluso mundial." La Municipalidad de Quilmes adquirió 250 ejemplares que se distribuyeron en forma gratuita en las escuelas y bibliotecas públicas. 
Siguió a este libro el que fue su gran orgullo,“Historia del arte latinoamericano", edición de la Asociación Cultural Kilmes, 1994, seleccionado por el Fondo Nacional de las Artes con apoyo económico y por la Comisión Nacional de Bibliotecas para ser enviado a 500 bibliotecas populares de todo el país. “Historia del arte latinoamericanos” fue el resultado de tres décadas de estudio, reflexión e investigación; es una obra fundamental para alcanzar una comprensión global, desde los inicios, alcances y perspectivas, del arte de nuestro continente. Del mismo tenor en el 2000 publica Esquema Histórico de la Plástica Argentina” auspiciado por la Asociación Amigos de las Bellas Artes “Prof. José Eduardo Pardo”.  En lo referente a la historia del arte, participó como asesor y redactor en las enciclopedias de El Ateneo y Jackson.
Son elocuentes los numerosísimos  prólogos que realizó para libros de autores argentinos que recurren a su criterio actualizado, inquisitivo y libre.
Fue director del Complejo Cultural Mariano Moreno de Bernal. En 1986, tuvo un papel relevante acompañando a quien fuera su esposa la educadora Lucrecia Lombán en la fundación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, filial Quilmes”.
En el 2001, fue declarado por la Intendencia y el H. Concejo Deliberante de Quilmes “Ciudadano Ilustre”. 
En el año 2008 la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Quilmes realizó un homenaje y reconocimiento a su trayectoria cultural y docente en la Casa de la Cultura. Merecido tributo a sus aportes para el engrandecimiento de la historia de la localidad que hizo suya. Fue presidente honorario de la Comisión del Bicentenario 1810-2010 de Quilmes; siendo también miembro fundador, desde el 22 de mayo de 2007.
Amante de los viajes, en 2008, partió para Nueva York, una ciudad que era materia pendiente en su incesante deambular. A su retorno dictó un curso de Historia local en el Complejo Cultural y Biblioteca Mariano Moreno de Bernal.
Fue presidente honorario de la “Comisión del Bicentenario Quilmes 1910-2010”.
GUILLERMO ENRIQUE HUDSON
Como se mencionó al principio fue un apasionado de la obra y la vida de Guillermo Enrique Hudson, nacido en Quilmes en 1841.
La historia de Quilmes, las artes plásticas y Hudson fueron las variables que resumen su vida intelectual. En forma constante y permanente dictó sobre Hudson cursos, charlas, conferencias, participó de paneles y certámenes y uno de sus más relevantes aportes fue deducir, y luego comprobar, que "Las Acacias", propiedad que arrendó el padre de Hudson en 1846, donde abrió una pulpería, no estaba en Chascomús como afirmó otro ilustre hudsoniano don Jorge Casares. Así lo manifestó Lombán en una nota para el diario La Prensa de abril de 1975, bajo el título "El enigma de Las Acacias"[2] 
Formó parte de la Comisión Ejecutiva del Museo Histórico Provincial Guillermo Enrique Hudson, ubicado en lo que fue la estanzuela "Los Veinticinco Ombúes", donde nació el insigne naturalista y ornitólogo, hoy partido de Florencio Varela, acompañando la ímproba tarea de Violeta G. Shinya, sobrina nieta del escritor, directora del Museo Parque Educativo G. E. Hudson y presidenta de la Comisión Nacional de Homenajes y del Lic. Rubén A. Ravera, actual director del
Museo. Hasta los últimos años de su vida fue un activo colaborador de dicha institución. Entre los trabajos sobre Hudson publicados en La Nación, "Itinerario de Hudson en la provincia de Buenos Aires" (24/11/1963); diario La Prensa sobre Hudson y su obra figuran: ”Los Veinticinco ombúes” (23/3/1969); “Nuestra pampa reflejada en idioma inglés” (11/5/1969); “La Patria de Guillermo Enrique Hudson” (13/7/1969); “Hudson o la imposibilidad del retorno” (14/12/1969); “En torno del escritor y su idioma” (28/12/1969); "El biógrafo de la pampa" (19/11/72).En 1971, concluyó el ensayo Guillermo Enrique Hudson o el legado inmerecido, una trabajo esclarecedor que reponde todas las preguntas que puedan generar la vida y la obra de nuestro escritor pampeano. En un primer momento utilizó un seudónimo "El niño diablo" y luego con su nombre y apellido reales, cuando fue editado por la Subsecretaría de Cultura de la Pcia. de Buenos Aires, con una segunda edición de 1986, y una tercera de la Ed. Buenos Aires Books en 2014, prologada por quien suscribe.
HUDSON EN EL CINE
Fue en 1977 que el cinematografista Manuel Antín lo convocó para que lo acompañe como asesor histórico y documental del proyecto de filmación de Allá lejos y hace tiempo, evocación autobiográfica de la infancia del autor en la pampa argentina. Un libro que desgrana los recuerdos físicos y espirituales de su contacto directo con la naturaleza. La película llegó a los espectadores en 1978.
En 1983, prologó Allá lejos y hace tiempo” de la editorial Rueda y en 2001, la edición realizada por EDIBER, editora de la Municipalidad de Berazategui e ilustrado por el artista Ludovico Pérez. 
REFERENTE DE LA CULTURA
 fue un buscado prologuista de múltiples publicaciones tanto de autores locales como de otros distritos y la Capital Federal.


El profesor Lombán fue, en los últimos años, el referente intelectual de mayor peso en Quilmes; requerido desde todos los puntos del Partido y la región de influencia, donde su palabra era apertura, estímulo, conocimiento, reflexión, sustancia crítica, fuente de espacios de educación. Generosamente, sin reparos, concurría a donde lo convocaran. 
Con la señora Leonor Lezcano ex presidenta de la Biblioteca Popular Pedro Goyena y la escritora Prof. Stella Maris Bertinelli (Foto Carlos Scott)
LEGADO MERECIDO
Últimamente, renuente a la intensa actividad cultural y educativa que realizó hasta pocos años atrás, prefirió la vida serena de su hogar, sus libros, compartida con sus hijos y los nietos que le aportó su esposa la artista plástica Beatriz Pugliesi; parte del verano se establecía en Mar del Plata y hacía esporádicas visitas a la Oriental ciudad de Montevideo.
 Además de en esta página divulgué la historia de vida de Juan Carlos Lombán, a quien considero maestro y mentor en “Maestros y Escuelas de Quilmes” (1666 – 2004) y en el homenaje a los “Historiadores de Quilmes - Los Precursores” que se realizó el 24 de marzo de 2010 como primera conferencia de la Comisión del Bicentenario 1810-2010, repetida el 18 de junio del mismo año, en el Museo Regional Alte. Guillermo Brown de Bernal. A fines de 2012, proyectamos, junto con el editor Roberto Tassano, la reedición de "Guillermo Enrique Hudson o el legado inmerecido", por ser un trabajo fundamental para entender ámpliamente la obra de aquel argentino que escribió en inglés sobre su Argentina. Este ensayo había sido publicado por la Dirección de Museos, Homenajes y Lugares Históricos de la Subsecretaría de Cultura del Ministerio de Educación de la provincia de Buenos Aires en 1971. Roberto Tassano de "Buenos Aires Books", asumió la edición que tuve el honor de prologar. Afortunadamente, estando el profesor Lombán ya muy delicado de salud, pudo ver este libro ya publicado; homenaje en vida a su obra. 
En el largo tiempo que vivió en Quilmes no le fue suficiente para olvidar el horizaonte de La Colina y en una entrevista que le realizaron en 1992 en el diario El Sol, contó que cuando vivió en el piso 17 del departamento de Sarmiento y Rivadavia le parecía extraño permanecer largo tiempo contemplando el horizonte del río que se veía claramente desde esa altura, hasta que un día advirtió la causa, le remitía al horizonte que de niño contemplaba desde la ventana de su casa de La Colina. El horizonte como una línea recta sin interrupciones que solo se manifiesta en la pampa y en el Río de la Plata. Tras el deceso sus familiares respetaron sus últimos deseos: exequias sencillas, con la sola asistencia de íntimos y sus cenizas fueron arrojadas en el Río de La Plata en la Ribera de Quilmes, que fue su lugar en el mundo. 
En octubre de 2014 se realizó en el Museo Histórico Regional Guillermo Enrique Hudson un homenaje en su memoria y se presentó la nueva edición de su libro "Guillermo Enrique Hudson o el legado inmerecido". En esa ocasión se plantó un tala, árbol predilecto del Prof. Lombán y la nueva sala que se agregará a la Biblioteca Popular de dicha Institución llevará su nombre.
LEGADO
En enero de 2015, los hijos del profesor Lombán, Alejandra, Victoria y Ariel, me hicieron depositario y albacea de toda la documentación y archivo histórico de Juan Carlos Lombán. Documentos que permanecerán en custodia en la Biblioteca Popular Pedro Goyena, donde serán clasificados y puestos en valor para luego ponerlos al alcance de estudiantes e historiadores.
REFLEXIÓN FINAL
Juan Carlos Lombán no era nacido en Quilmes; si bien parte de su familia paterna ya estaba afincada. Llegó aquí a los 14 años; no era quilmeño, pero era un quilmeRo, pues como gran parte de los máximos referentes locales le dio y le dejó a Quilmes, tanto y más que muchos nativos.
Conocí a Juan Carlos hace mucho años en su casa de Garibaldi 115, esquina San Martín, a través de su primera esposa, Lucrecia, colega docente. Su condición y calidad intelectual, despertaron en mi conciencia intereses y objetivos que concreté y seguí hasta hoy en día y este es mi tributo a su vida y su obra. 
Así se cierra esta breve biografía, con la certeza de que el Prof. Lombán fue un hombre de la estirpe directa de los: Andrés Baranda, José Rosende, Robustiano Pérez, Félix Meals, José Antonio Wilde, Carlos Morel, Martín Cristoforetti, Agustín Matienzo, José Andrés López, Atanasio A. Lanz, Antonio y Evaristo Iglesias, Isidoro Iriarte, José Sosa del Valle, Fernando Pozzo, Juan Manuel Cotta, José A. Craviotto, Manuel Ales, Agustín Bottaro, Rodolfo Merediz, César Barrera Nicholson, José Abel Goldar, Luis Otamendi, Juan Pollak ...  Juan Carlos Lombán.
Prof. Chalo Agnelli
Quilmes, 20/02/2011 - 27 de agosto de 2014 - febrero, 2015
colaboración, Alejandra, Vicky y Ariel Lombán, Lic. Juan José Corvalán
Alejandro Re y Néstor Arias.
FUENTES
Archivo personal del Prof. Lombán en la Bibl. P. Pedro Goyena
Diarios: La Prensa, La Nación, El Sol de Quilmes
Fotos. Alcibíades Rodríguez, Carlos Scott, Fernando San Martín, Néstor Arias, archivo Chalo Agnelli
REFERENCIAS
[1] En el lugar donde está la estación de tren de La Colina, se instala en la década de 1860, un francés, proveniente de Avignon de nombre Jean Pierre Alliaud, con un almacén de Ramos Generales. Comercia con los indios y transporta mercadería con las carretas de fletes de la familia Santamarína. Casado con Maria Bertrand, mantiene dicho local hasta fines de siglo, cuando regresa a Europa. Cuando Alsina fue Ministro de Guerra y encomendó la construcción de la llamada "zanja de Alsina" y, dado que este poblador mantenía estas instalaciones próximas a su paso, el gobierno le otorga en propiedad un número de leguas cuadradas cercana al centenar. Con la habilitación de la estación ferroviaria en el año 1884, el lugar comenzó a poblarse gradualmente. El 29 de abril de 1911, los señores Krabbe, King y Cía, vendieron el campo La Colina, a don Enrique Santamarina. Este último, realizó en el mes de abril, activas gestiones tendientes a la fundación de un pueblo. El proyecto del nuevo pueblo La
Colina, era un ensanche del pueblo de la misma denominación que se encontraba frente a los servicios ferroviarios. El proyecto y replanteo del ejido urbano fue realizado por el ingeniero Santiago A. Ferreri. El Departamento de Ingenieros lo aprobó el 18 de julio de 1911. El 22 de septiembre de 1911, el Poder Ejecutivo aprobó la traza del pueblo, donde comenzó a nuclearse gran cantidad de vecinos. Entre los lugares de interés merece citarse la plaza principal que posee amplias arboledas y excelente ornamentación. Se erige en una intersección de sus esquinas, el monumento al Dr. Eliseo Mañay, uno de los primeros médicos de la localidad. Cuenta con el Jardín de Infantes Nº 903 Rosario Vera Peñalosa y la EGB Nº 3 "Mariano Moreno". Los deportes se canalizan en los clubes Independiente y Atlanta Colina Club. El nombre La Colina proviene del establecimiento homónimo, que fue propiedad de los señores Krabbe, King y Cía. (http://es.wikipedia.org)
[2] Agnelli, Héctor Chalo. "Migraciones - cuatro colectividades quilmeñas - cinco familias para una historia social". Ed Jarmat. Quilmes 2006. Pp. 29 y 30

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