miércoles, 21 de octubre de 2015

CREACIÓN DEL CURATO Y PARROQUIA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN - 285 AÑOS - 23 DE OCTUBRE DE 1730 POR ORESTE C. ALES

"La identidad no es una pieza de museo
quietecita en la vitrina,
sino la siempre asombrosa síntesis
de las contradicciones nuestras de cada día" 
Eduardo Galeano 
Gracias a la insigne historiadora , sobre todo Maestra, Lila A. Giordano de Campelo (1918-2006) y la colaboración de sus hijas Susana y Laura, recibimos este documento que hallamos entre el profuso archivo que nos legaron; es la reseña de una conferencia que don Oreste C. Ales brindó el 23 de octubre de 1980, con
motivo de los 250 años de la creación del curato que luego fue la parroquia de la Inmaculada Concepción, el 23 de octubre de 1730.
Es deber a la difusión histórica que EL QUILMERO transcriba en forma total - a pesar de lo dilatado - este documento que se  incorpora a Internet para ser accesible a nuevos investigadores, historiadores o interesados de su propia identidad y pertenencia.
Don Oreste Ales, fue militar, perteneció a una longeva familia quilmeña y acompañó, en el entusiasmo por lo la historia local, a su hermano Manuel que ha dejado tantas páginas en la pródiga bibliografía del Pago de la Magdalena, particularmente de Quilmes y su zona de influencia, que son todos los partidos circundantes.
Inicia Ales su conferencia en forma autorreferencial, agradeciendo y particularizando a algunas personalidades y vecinos notorios, cuyos descendientes estaban presentes aquel día, que presentó este trabajo, en la Casa de la Cultura. Vale también transcribir estos párrafos iniciales para apreciar los vínculos del autor con la comunidad, que le había dado una fuerte identidad y sentido de pertenencia. 
PREÁMBULO 
A la Comisión Organizadora de los festejos conmemorativos de los 250 años de la erección como Parroquia (23 de octubre de 1730),
de lo que primitivamente se co­nociera como Curato de los Indios Quilmes, y a la que se le asignó a “…dicho Curato por Parroquia interina la Iglesia de Santa Cruz de los Quilmes (Pueblo de Indios que también se agrega a dicho Curato), hasta en tanto que la hacen aparte - se está refiriendo a la construcción de un nuevo templo, entendemos, fuera e los límites de la Reducción -, los vecinos y habitantes de dicho Pago"; tal expresaba el Cabildo Eclesiástico en su Acuerdo de la fecha antes citada; Parroquia que con el correr del tiempo, se la pone bajo la advocación de la "Inmaculada Concepción", con la que llega hasta nuestras días; aspecto este, el del nombre o patronazgo que comentaremos mas adelante.
Decía que expresaba a los integrantes de la Comisión Organizadora, mi renovado agradecimiento, por haberme distinguido, designándome para mantener esta charla ya que conferencia no será, con Uds., mis queridos amigos, que, con su presencia, traen hacia mí, tantos y tantos hermosos recuerdos de mi niñez y
juventud, pasada en este Quilmes, donde nací, donde espero reposar y que esta tierra me reciba en su seno, cual madre amorosa, junto a mis seres mas queridos; perdonen Uds. esta disquisición emotiva. 
Y ahora, un pedido de disculpas; se me pidió esta charla, este conversar con Uds.; puse mis reparos, ya que, y convencido estoy de ello, que otros con mas condicio­nes, con más conocimientos del tema, debían ocupar esta tribuna - expreso esto
América Gregorini
sin falsa modestia -, pero, ante la disyuntiva, acepté este honor y esta alegría, que me proporciona, el ver tantas rostros amigas, compañeros, muchos de ellos de ayer de la escuela Nº 19 de la Sta. AMIGO, de la Nº 1 de la Sra. GREGORINI, del San Luis Gonzaga de YOLDI y su esposa NATALIA, de la tertulia del cine Sarmiento de los Hnos. PALLA, de las tardes inolvidables del caminar por Rivadavia, de aquellos jueves en la rambla y de tantos y tantos recuerdos que, a esta edad, atesoro y custodio algunos de ellos con avaricia, en el cofre de los queridos y caros recuerdos. Pero... Uds. no han venido a escuchar estas cuitas; la presencia de todos Uds. obedece a otras motivaciones, por lo tanto, entraremos en materia, recordando aquellas estrofas del inmortal LOPE de VEGA, quien, ante el requerimiento o desafío de construir de inmediato un soneto, lo inicia expresando:

Un soneto me manda hacer Violante
Y en mi vida me he visto en tal aprieto
etc. etc.
A mí también, los integrantes de la Comisión, me han colocado, por cierto que con la mayor buena voluntad, en un grande aprieto y, además, con la enorme diferencia de que no soy LOPE de VEGA; trataremos de salir adelante, Dios mediante y, contando también con la benevolencia y comprensión de todos Uds., mis amigos; desde ya, les anticipo mi agradecimiento por ello y por la presencia y, a fuer de sincero diré también, para que no se me tilde de plagiario, que no han de escuchar nada nuevo, sino la repetición de
acontecimientos, anécdotas, etc., contenidas en la bibliografía que muchos de Uds. tienen en sus manos; es decir, que escucharán a CRAVIOTTO (foto derecha), JOSÉ ANDRÉS LÓPEZ, LUIS OTAMENDI, GUILLERMINA SORS, a los viejos CABILDANTES, a LERTORA, BERRAZ, BARRERA NICHOLSON, TRAVERSI, MANUEL ALES, etc. etc., así también deseo agradecer al señor Rodolfo A. López (Robín) por haberme facilitado la consulta de la co­lección de "La Verdad", así como al señor ALFONSO, su colaboración. 
SEÑORAS, SEÑORES: 
(Seguimos el texto de aquella conferencia de 1980, que se publicó en la separata del Tomo XVI de ARCHIVUM, Revista de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina, Buenos Aires 1984) 
LOS 250 AÑOS DEL EMPLAZAMIENTO COMO SEDE PARROQUIAL DE LA IGLESIA DE LA SANTA CRUZ DE LOS QUILMES, [1] HOY CATEDRAL DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN [2] 
 Dibujo de la primera capilla realizado por la Sra. Lila Giordano de Campelo para su libro, recreado desde las descripciones dejadas en documentos.
En octubre de 1980, se conmemoraron los 250 años de la erección de nuevas parroquias en la diócesis de Buenos Aires, según acuerdo del Cabildo Ecle­siástico bonaerense de fecha 23 de octubre de 1730. Entre ellas se contaba el Curato del Pago de la Magdalena, al que se le asignó como sede parroquial interina la “iglesia de Santa Cruz de los Quilmes, pueblo de indios que tam­bién se agrega a
dicho curato, hasta en tanto que la hacen aparte los vecinos y habitadores de dicho pago.”

Tal como se ha expresado por más de un historiador, los españoles lle­garon a estas tierras con la espada en una mano y la cruz en la otra. Lo afirmado tiene concreta veracidad histórica cuando se afirma que, conjunta­mente con el asentamiento de los indios quilmes (o kilmes) en la reducción de la Exal­tación de la Santa Cruz, se construyó la primitiva capilla, modesto rancho de paja y barro y techo de juncos.
Para 1685, ya no sería, según Otamendi, "de paja y barro la capilla, sino de adobe, pues el corregidor Zeballos ordena edificar con este material; lógicamente, una de las primeras obras fue la
igle­sia, con su altar y sagrario que hasta entonces no tenía.”
En cuanto a los servicios espirituales de la reducción, fueron atendidos en un primer momento por curas doctrineros y a partir de 1667, por curas perma­nentes, entre los que citaremos a los padres Pintos (1667-70), Fuentes (1670- 72), Izarra (1678-90) y Rivadaneira (1700-22). Así fue hasta que el Cabildo Eclesiástico, en acuerdo de 6 de octubre de 1730, y teniendo en cuenta la difi­cultad existente para la atención espiritual, ya que la feligresía de esta ve­cindad dependía de los curas rectores de españoles y naturales de Buenos Aires, dispuso la división de parroquias. Y el 23 de octubre siguiente, "se erige en primer curato en el Pago de la Magdalena, que empieza desde la otra banda del
Riachuelo (sur) y todo el territorio que comprende dicho pago.” Y más adelante se agrega: “Y se le asigna a dicho curato por parroquia interna la iglesia de Santa Cruz de los Quilmes (pueblo de indios que también se agrega a dicho curato) hasta en tanto los vecinos habitadores de dicho pago la hacen aparte.” Esto de “la hacen aparte” no se concretó; la modesta capilla funcionó como parroquia hasta 1812, año en que el impedimento desapareció por declararse a la reduc­ción como pueblo libre. 
PRIMERA JURISDICCIÓN 
La definición territorial del nuevo curato resulta un tanto vaga, lo que es aclarado por Craviotto en su trabajo “La atención religiosa del Pago de la Magdalena hasta la creación de parroquias de 1780”, cuando dice: “Se llamaba Pago de la Magdalena al territorio situado al sud del Riachuelo hasta el río Samborombón y más adelante el Salado; entre la costa del Plata y un límite oeste impreciso, en territorio en poder del indígena; el Cabildo de Buenos Aires,, en acuerdo del 20 de junio de 1747, estableció como frontera oeste del Pago el arroyo del Siasgo - afluente del Salado - y las nacientes del Matanza en las Cañuelas”. 
  Óleo de Víctor Roverano, 1926. Tapa del libro de la Sra de Campelo (Ver bibliografía)
SEGUNDA JURISDICCIÓN 
Esta jurisdicción se modifica en 1779 con motivo de la visita que efectúa el obispo Malvar y Pinto. Al observar el prelado lo dilatado que era el Pago de la Magdalena, lo que no sólo hacía dificultoso, sino impo­sible, realizar atención espiritual por parte del párroco de Quilmes, indica al presbítero San Martín y Cabral (en ese momento
al frente de la Parroquia) que le señale la jurisdicción eclesiástica que estima más apropiada para el cumplimiento de su ministerio. Según Craviotto en su "Quilmes a través de los años", queda limitada a los actuales partidos bonaerenses de Avellaneda, Lanús, Quilmes, Lomas de Zamora, Almirante Brown y parte de los de Ensenada y La Plata.

Con relación a este tema, Guillermina Sors, en su “Quilmes Colonial” y to­mando como fundamento el auto del 28 de setiembre de 1780, da como límites escogidos por el presbítero San Martín y Cabral los siguientes: “...desde la otra banda del Riachuelo hasta el arroyo del Gato (hoy partido de La Plata) y desde la casa de don Ramón Rodríguez hasta la de don José Antonio de la Cruz inclusive y de allí excluía la casa de Blas García tirando la línea hasta el arroyo Grande.” La fijación de límites hecha por el Cabildo es hasta al presente un tanto difícil de determinar.
Con motivo de esta división territorial nacieron dos nuevas parroquias: la de la Laguna de la Reducción, hoy San Vicente, y la de La Isla, en el futuro pueblo de Magdalena. 
EL TEMPLO PARROQUIAL 
Volvamos a Ï730, al momento de la creación parroquial. Desde 1666, año de la edificación de la primera y modesta capilla, muchos fueron los avatares sufridos. Con relación al aspecto
Foto Ítalo Nonna
edilicio, resulta de in­terés seguir a Otamendi en su “Historia de la Reducción 1668-1812”. Según él, después de la remodelación (llamémosla así) dispuesta por el corregidor Zeballos, “… hubo que reedificarla por el estado decadente en que se encontraba luego de 45 años.” Y agrega, como para dar mayor fuerza y fundamento a su expresión: “En la forma precaria en que se construía el templo, no obstante utilizarse adobes, asentados en barro, sin revoque, la duración era efímera, no duraba más de 30 años y había que rehacer de nuevo casi toda la obra.” Así es como consta en los libros parroquiales que en 1763, se hace un entierro en la Iglesia caída.
En 1789, un ciclón da por tierra con el edificio del templo y muchas casas más y en 1787, en tiempos del Pbro. San Martín y Cabral, se construye un nuevo templo, pero esta vez con adobes cocidos, o sea ladri­llos del Horno de la Virgen, también conocido como de la Iglesia o del Cura. 
LA QUINTA DE FARAMIÑÁN 
Con respecto a este hecho, dice Craviotto: [3] “En 1935, al construirse obras sanitarias de la red general en esa zona, en la vieja quinta de Faramiñán, entre las calles Brandsen, Guido, Libertad y Derqui, aparecieron restos de aquel horno juntamente con leña quemada y material óseo proveniente del combustible
que se em­pleaba para tener fuego vivo (huesos frescos), de cuyo empleo como com­bustible abundan las constancias en actas del Cabildo.” Y agrega después: “Sobre el hallazgo circularon versiones inexactas, entre ellas, que allí se que­maban indios o víctimas de la fiebre amarilla de 1871, todo ello a pesar de que los huesos encontrados eran típicos de los ovinos.”

Agregaremos que en 1873, se procedió al remate de la chacra El horno de la Virgen, cuyo producto se destinó a edificar una nueva casa parroquial; remate que, según información dada por Manuel J. Ales en sus Remembranzas Quilmeñas, arrojó un total de $ 212.000.
+Continuando con nuestro templo parroquial, en 1810 encontramos que el padre Rivas dice que “su estado es de ruina.” Y por ello inicia trámites para levantar un nuevo templo. Pasará tiempo hasta que se coloque la piedra fun­damental, lo que recién se hará el 5 de abril de 1835, siendo padrino don Mar­celino Galíndez, según anotación que figura en el segundo libro de bautismos, iniciado en 1820. 
WILLIAM MAC CANN
 En 1847, el viajero inglés William Mac Cann describe así nuestra iglesia y el cementerio vecino: “En Quilmes hay una iglesia construida de ladrillos y junto a ella un cementerio que en otro tiempo ha estado cercado con una pared.” 
ROBUSTIANO PÉREZ 
Las penurias de este templo continuaron. En noviembre de 1856, [4]el techo de la iglesia amenaza desplomarse”, haciéndose cargo la Municipalidad de su reparación, así como a posteriori, y por moción del municipal Robustiano Pérez, [5] la corporación
aprobará “tratar de aumentar el tamaño de la iglesia y mandar pintar las puertas del templo, veteadas color caramelo.” 
Con respecto al estilo también existían inquietudes para que tuviera ma­yor lucimiento. Así encontramos que el mismo municipal Pérez propone qué “se mandasen hacer, por lo menos, seis vestidos para seis vigilantes o auxi­liares pagos, por decoro de la Municipalidad, para restablecerlos en el templo y hacer conservar el respeto de un pueblo culto a las imágenes que se colocan fuera”; o aquella otra de que “… para los días festivos, al primer repique de la misa, o antes, se pusiese una cadena a la media cuadra de la iglesia, en las cuatro calles que conducen a ella, de poste a poste, atravesando la calle, con el fin de evitar la porción de caballos que allí se atan, privando a la gente el paso para la iglesia y exponiéndolas a una desgracia, sirviendo estas mismas cadenas para que en la Semana Santa se aten a una cuadra de dis­tancia y se eviten escándalos en la puerta del templo, delante de las imá­genes.” 
Esta previsión por el orden y el respeto nos hace recordar lo narrado por José Andrés López, [6] en su “Quilmes de antaño”,
cuando trata la permanencia al frente de la Parroquia del padre Pueyo (1872-75), a quien le preocupaba la presencia y comportamiento de un grupo de jóvenes. “En la nave izquierda de la iglesia y no lejos del púlpito - dice López -, veía regocijado un grupo de jóvenes conocidos, que era la pesadilla del cura don Ángel Pueyo y el tor­mento del sacristán”. Por mi parte, aclaro que la causa del regocijo de algunos de los presentes era la irrupción de un gato que los jóvenes habían soltado, así como en otra ocasión arrojaron diminutos petardos en el atrio, todo lo que producía el revuelo y la molestia de la concurrencia a los actos parroquiales.” 
Lamentablemente, para nosotros los quilmeños, estas actitudes persistieron, según lo que escribe Martín A. Drake Durañona con
referencia a la época del presbítero Suárez Salgado: “La juventud elegante [7] - dice -, que, ciertamente, no se había señalado hasta entonces por su compostura en el templo, pronto se volvió asidua, respetuosa y digna en el asistir a las ceremonias del culto, haciéndose olvidar por ese camino ciertas irreverencias habidas durante el curato del padre Fanego” (1880-87) Por lo comentado, podemos observar que, en todas las épocas y sin diferenciación de clases sociales, han existido espíritus que no han sabido hacer distinción de lugares u ocasiones para dar rienda suelta a sus instintos. 
PROYECCIONES 
Volvamos al templo parroquial. A pocos años de su construcción, se hacía necesario reemplazar el modesto edificio, cuyas medidas eran 23 varas de largo por 7 y 3/4 varas de ancho. 
La iglesia, que el padre Rivas había iniciado en 1835, y que había merecido posteriores reparaciones, no llenaba las necesidades de la población. Según recordaba un antiguo vecino nacido en 1847, don Francisco Soto, Don Pancho para los vecinos, este templo era “... una construcción de material sobre la calle Mitre, casi a mitad de cuadra, con techo a media agua. Sobre uno de los muros se elevaban dos pilares que ser­vían de soporte de una viga, de la que pendían dos campanas cuyas sogas caían hasta el suelo." La descripción coincide con lo que se expresa y certi­fica en un inventario levantado en 1842, donde se lee: “dos campanas, una de regular tamaño de buen tañido, la otra más chica y rajada, en medie de dos pilares de material.” En cuanto al templo en sí, se lo describe de la siguiente forma: “Iglesia. — Esta se compone de un edificio de adobe cocido de 25 varas de largo y 8 de ancho y 15 de alto de azotea, con 3 puertas y 9 ventanas vidrieras y su coro con su baranda de hierro, dicha iglesia tiene tres altares...” 
ERECCIÓN DEL NUEVO TEMPLO 
Como antes se dijo, era necesario reemplazar el primitivo edificio. Quilmes reclamaba algo más acorde con su evolución, “en
consonancia con la grandeza de este pueblo”, según palabras del municipal Tomás Flores. [8] Por esto, precisamente, el municipal José Antonio Wilde [9] presenta a la corporación comunal un proyecto para comenzar la obra de inmediato. Se lo aprueba y se nombran comi­siones para solicitar donaciones. 
El nuevo templo proyectado tendrá las siguientes características: “...tres naves de 40 varas de largo, siendo la central de 9 varas de ancho y las late­rales de 5 varas de ancho, dos sacristías y el coro.” Se levantaría con frente a la actual calle Rivadavia. 
La piedra fundamental del nuevo templo se colocó el 1 de noviembre de 1863, siendo párroco el Pbro. Vadones y padrino de
la ceremonia don Francisco Molina. En un principio se ofreció el padrinazgo a don Leonardo Pereyra, quien declinó el ofrecimiento por motivos particulares y contribuyó con $ 10.000 para las obras por realizarse. 
El 14 de agosto de 1864 hube misa “en la mitad terminada, nave lateral derecha” y el 8 de diciembre de 1865 se ofició la primera misa. Señalemos que Manuel J. Ales dice que la inauguración del templo se realizó el 8 de diciembre de 1866, siendo párroco el Pbro. Pardo, en lo que también coincide José A. Craviotto. Parece disentir de esto don Luis E. Otamendi, quien expresa en el diario El Sol, del 27 de agosto de 1965: “Creemos que la fecha de inauguración oficial fue el 8 de diciembre de 1865, o sea que estamos en el centenario.” 
EL ÓRGANO 
Agreguemos algunas informaciones complementarias sobre el templo. El órgano fue inaugurado el 8 de diciembre de 1888, siendo párroco el padre Suárez Salgado; se lo cambió por el actual en tiempos del inolvidable párroco Bruzzone. 
Domingo de Ramos. Se ve detrás la base del púlpito de mármol colocado en la remodelación y reconstrucción del Ing. Juan Pollak.
EL PÚLPITO Y EL ALTAR MAYOR 
El pulpito se trajo de Europa y costó $ 700. El altar mayor, de madera y guindo, ahora reemplazado por uno de mármol, fue construido por los artistas Clusellas y García, ascendiendo su costo a $ 45.000. Por los decorados, en los que se utilizaron oro y pintura de la mejor calidad, los señores Avilés y Puyadas per­cibieron por sus servicios la suma de $ 15.000. 
LA CONSTRUCCIÓN 
El edificio de la iglesia, según planos del arquitecto Pedro Petrocchi, se adjudicó al señor Francisco Laurnaga y su socio Santiago Goñi, ambos vascos,  [10] en la suma de $ 400.000, cantidad ésta que sufrió variación por diversas extras. Las torres, en la suma de $ 105.000, quedaron a cargo de José Cagnoni. 
EL RELOJ [11] 
En 1881 se contrató con Víctor Chiabrando, en la suma de $ 50.000, “la compra y colocación de un reloj público en la torre oeste de la iglesia parro­quial. Chiabrando colocaría El reloj Nº 5
de su catálogo y presupuesto, con fuerza para una campana de 800 a 1000 libras, la que está comprendida en el reloj, el que tendrá cuatro cuadrantes, cubiertos con cristales transparentes y de espesor proporcionado. La esfera del cuadrante tendrá un diámetro en relación con las aberturas de la torre que, si lo permiten, será de 1,60 m. El expresado reloj será de primera clase, siendo de cuenta de Chiabrando su colocación en la torre y cuantos gastos al respecto se originen”, según se lee en el acta de la corporación municipal.
Como nota curiosa sobre el reloj, Otamendi, en la edición del diario El Sol del 7 de diciembre de 1965, expresa que “en un principio fue criticado que fuera de cuatro esferas, aunque no creemos que esa crítica haya sido compar­tida por todo el vecindario”; en un editorial de “El Quilmero” del 27 de marzo de 1881, se dice, entre otros conceptos reprobatorios: “¿Para qué quiere Quilmes un reloj de cuatro esferas? ¿Será para mostrar la hora al bañado del río la que da al Este, al cementerio nuevo la que da al Sud y las de Norte y Oeste a los vecinos del pueblo que quieran subir a las azoteas de sus casas o techos de sus ranchos para ver la hora por sobre los techos vecinos?” 
LAS FIESTAS PATRONALES [12]
 En cuanto a la celebración de las fiestas patronales, tanto por su conte­nido como por su descripción haremos referencia a lo dicho por José A. López en su Quilmes de antaño y por José A. Craviotto
en el artículo “Las fiestas patronales en el pasado Quilmes”, que publicó en La Lectura. Aquél, que es­cribe en 1917, expresa que “… desde dos meses antes del 8 de diciembre, la preocupación, y de ella participaban chicos y grandes, hombres y mujeres, sin distinción de clases sociales, era el programa de festejos que se abría de par en par, sin distingos ni reticencias.” Dice después que “las modistas y costureras y aquellas que una y otra cosa eran de sí mismas, no daban reposo a sus manos ni a sus lenguas...”, agregando esto: “Las tiendas de Ithuralde y Silva y González, en su sección sastrería, donde lo mismo se cortaba y cosían blusas y bombachas, que se confeccionaban irreprochables pantalones y correc­tísimas levitas...” Muchos son los datos y referencias que
Estado en 1866
contiene la crónica de López, quien con ágiles y apropiada pinceladas muestra cómo se esperaba primero y se celebraba después la fiesta patronal, que mucho tenía de celebra­ción religiosa, social, escolar y popular.

La fiesta religiosa, llena del esplendor litúrgico propio de la época, con­taba siempre con la asistencia de un orador sagrado de reconocida calidad, así como con los coros que dirigía el siempre recordado don Antonio Barrera, por años organista de la iglesia parroquial. Agréguense a esto la entrega de pre­mios a los escolares; los festejos populares con carreras de sortijas, fueros arti­ficiales, cine al aire libre y retreta popular y, finalmente, el gran aconteci­miento social: el baile en el salón municipal, engalanado para la ocasión.
1976
José A. Craviotto en su crónica antes mencionada dedica más de una página a la descripción de los festejos patronales, a señalar el proceso que culmina con la designación de la Inmaculada Concepción como patrona del pueblo de Quilmes y de su templo parroquial, y a formular algunas consideraciones de gran interés.

Respecto de la denominación parroquial, dice Craviotto: "Tal como consta en las actas del Archivo Parroquial, los nombres sucesivos de la parroquia de Quilmes han sido: Parroquia de la Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes hasta el año 1806. Desde este año hasta el 6 de diciembre de 1864, el término Exaltación de la Cruz queda suprimido y reemplazado por Partido de Quilmes. A partir del 6 de diciembre señalado, se da a la parroquia el título de Inmacu­lada Concepción de Quilmes.” A propósito del cambio de título se ha escrito lo siguiente: 
Más tarde, por razones que no ha sido posible dilucidar debidamente por falta absoluta de antecedentes - un incendio ocurrido hace años destruyó una buena parte el riquísimo archivo
de la parroquia -, el título correspondiente a aquella fue cambiado por el de Inmaculada Concepción. Pocos días antes de la fecha en que se efectuó en los libros de actas la primera anotación ‘Inmaculada Concepción’, el Pbro. Pablo María Pardo había tomado el gobierno de la parroquia; el 18 de noviembre reemplazaba al P. Carlos Vadones, en ejercicio desde el 4 de octubre de 1856. Podía creerse que la advocación a la Inmaculada se hubiera debido, precisamente, al cambio de cura vicario y que el Pbro. Pardo podía haber influenciado en ello. No es así, sin embargo; veremos a
continuación que el P. Vadones la emplea en sus notas, de modo categórico y definitivo, que señala claramente que la Inmaculada Concepción era patrona del pueblo en años anteriores a la llegada del Pbro. Pardo, en 1864. Daremos copia de partes de las notas que el Pbro. Vadones dirigió a los presidentes de la Municipalidad de Quilmes en los años 1858, 59, 60, 61, 62 y 63, con motivo, precisamente, de los festejos patronales. La primera, en 18 de octubre de 1858, a D. Paulino González: ‘… a las solemnes y fervorosas demostraciones que deben practicarse en el día aniversario de la fundación de este pueblo, que será el 8 próximo diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María Santísima bajo del cuyo auspicio y patro­cinio se fundó. En el año
Construcción del altar mayor
siguiente, a 23 de octubre, dirigida a D. Andrés Baranda: ‘El sagrado culto que tanto califica el amor prestado a Dios Nuestro Señor, que siempre le debemos, y con especialidad de pompa en el día] del aniversario de la fundación de este pueblo, que fue fundado bajo los auspicios augustos de la Inmaculada Concepción de la Virgen Santísima Madre de Dios, que será el día ocho del venidero diciembre. En 31 de octubre de 1860, a D. Andrés Baranda: ‘la solemne demostra­ción del sagrado culto, que siempre se ha celebrado en el día de la fundación de este pueblo, que fue fundado bajo los auspicios de la Inmaculada Concep­ción de la Virgen Santísima, que se solemniza siempre el 8 de diciembre de cada año’.
El 1 de noviembre de 1861 a D. Tomás Flores: ‘El infrascripto cura de la parroquia considerando que el día ocho del próximo diciembre es el aniversario de la fundación de este pueblo, que se hizo bajo los auspicios de la In­maculada Concepción de María Santísima, aniversario que siempre se ha solem­nizado con funciones distinguidas en obsequio de la patrona áuspice’. En el año siguiente, con fecha 1 de noviembre, a D. Francisco Lozano: ‘Bajo los auspicios de la Inmaculada Concepción de María Santísima fue for­mado este pueblo de Quilmes, cuyo aniversario será el ocho del venidero diciembre próximo, aniversario que siempre fue celebrado con solemnes y religiosas demostraciones’. En el año siguiente, 1863, el P. Vadones celebró los últimos festejos patro­nales. en el ejercicio de su curato. Por nota de noviembre 20 se dirigió a D. Andrés Baranda: ‘El gran día, señor, por este pueblo es el ocho del venidero diciembre, día de la festividad de la Inmaculada Concepción de María Santí­sima bajo cuyos auspicios fue fundado, y aniversariamente solemnizado con pompas religiosas.’


Las seis transcripciones de las notas del Pbro. Vadones prueban elocuente­mente que:
l.) La Inmaculada Concepción era patrona del pueblo de Quilmes en años anteriores al 1864.
2.) Que su aniversario fue solemnizado siempre, tanto como festividad religiosa como por ser la fecha correspondiente a la patrona del pueble.
3.) Que el pueblo de Quilmes fue fundado el 8 de diciembre y que desde su fundación tuvo por patrona a la Inmaculada Concepción.
Con respecto a la afirmación que hace Craviotto acerca dé que “el pueblo de Quilmes fue fundado el 8 de diciembre”, tenemos por otra parte la opinión o teoría de Otamendi, que la vuelca en su documentado trabajo “Historia la Reducción, 1666-1812.”
Modestamente, pensamos que la tesis de Otamendi, que compartimos, es la más ajustada a la verdad histórica. Mas continuemos, con Craviotto y su comentario sobre las fiestas patronales, de las que nos dice: “Pero no son éstas las únicas pruebas de la antigüedad de los festejos patronales en la fecha indicada. Pasemos unos años hacia atrás, hasta el año 1841 en plena tiranía. [13] En noviembre de aquel año el juez de Paz D. Manuel Gervasio López y los vecinos federales del partido acordaron se celebre en la iglesia de este pueblo una misa con Tedeum en acción de gracias al Ser Su­perno el día de la patrona tutora de este pueblo, la Inmaculada María Nuestra Señora de la Concepción, en el día 8 del entrante mes de diciembre.” 
Y más adelante agrega Craviotto: “En el siglo XVIII, año de 1769, al frente de la parroquia de Quilmes está el Pbro. Nicolás Fernández Escandón; el viejo edificio, refaccionado en 1770 - quizá reconstruido - con paredes de adobe crudo y techo de paja, sufre el mal de los años, El Pbro. Escandón inicia los trámites para su reedificación, con motivo de haberse derrumbado el techo de la iglesia de la Inmaculada Concepción’”. El expediente se encuentra en el archivo del Obispado de La Plata. Y por último, seis años antes, en 1763, un documento existente en el archivo de la Notaría del Arzobispado de Buenos Aires, legajo 36, expediente Nº 20, señala a Nuestra Señora de la Concepción como titular de la iglesia de la Reducción. La prueba más antigua del nombre de la Inmaculada Concep­ción en la parroquia de Quilmes data, como se ve, de 176 años atrás; el padre Vadones tenía mucho en su favor.Es lógico suponer que el día 8 de diciembre fue celebrado, como festi­vidad religiosa, desde el año 1666 y que, a partir de la fecha en la cual la iglesia de Quilmes fue dedicada a la Inmaculada - que bien puede ser en aquel año - , los festejos tuvieron mayor trascendencia y solemnidad." 
En cuanto a las sucesivas denominaciones parroquiales hasta llegar a la actual, escribe el P. Lertora: “...hasta 1806 se la conoció por Parroquia de la Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes; de 1806 hasta el 6 de diciembre de 1864 por Parroquia del Partido de Quilmes, y desde esta última fecha hasta hoy por Parroquia de la Inmaculada Concepción de Quilmes.”[14]
Fotos de Alcibíades Rodríguez del libro de la Sra. de Campelo

EL SOLAR HISTÓRICO 
Con relación al antiguo templo parroquial, ahora elevado a la categoría catedralicia, cabe recordar que en 1970, se realizaron gestiones ante la Comisión Nacional de Museos y Monumentos Históricos a efectos de que se declarara lagar histórico el solar que ocupa la actual Iglesia Catedral y que otrora fue el asentamiento del primer templo construido en la Reducción de la Exalta­ción de la Santa Cruz de los Quilmes. Como la Comisión Nacional, luego de realizar prolijos y exhaustivos estudios, llegó a la conclusión de que correspondía históricamente declararlo así, lo aconsejó favorablemente al Poder Eje­cutivo de la Nación. Este dictó el decreto 2884, de fecha 21 de diciembre de 1970, con la declaratoria correspondiente.
Pero si bien se había concretado esta antigua aspiración de los
Altar San Francisco donde estuvo la puerta a la calle Mitre
quílmeños, no estaba, digamos así, materializado el acto de reconocimiento de tal lanera como para que cuantos pasasen por el lugar y contemplaran nuestro templo tomaran conocimiento de que se encontraban en un lugar histórico. Para corregir este olvido, quien esto escribe presentó al Congreso Nacional de His­toria Sanmartiniano y Moreniano, realizado en Quilmes, en 1978, una ponencia sobre colocación de una placa recordativa. Como la proposición se aprobó y posteriormente se concretó, debajo de las arcadas existentes en el atrio está la placa alusiva.
 
EL CLERO PARROQUIAL 
Muchos fueron los sacerdotes que pasaron y dejaron su recuerdo desde aquel lejano 1666. Todos ellos merecen el recuerdo filial de la feligresía por lo mucho que hicieron en favor de la vida sacramental, la caritativa atención del prójimo y la actividad litúrgica.
Memoremos a aquellos padres doctrineros todo sacrificio, toda pobreza, toda entrega. Desde el licenciado Bartolomé de Pintos, que actuó a partir de 1667 hasta 1670, quien según Craviotto era descendiente de Juan de Garay; pasando por el Dr. José B. de Islas (1729-31) que - al decir de Otamendi -, fue tío bisabuelo del Gral. Belgrano y del Dr. Castelli; el Dr. Francisco Javier Navarro (1731-39), primer párroco, propuesto por el Cabildo Eclesiástico el 16 de febrero de 1731, y posteriormente confirmado en su elección por el gober­nador Bruno Mauricio de Zabala en virtud de ejercer también el empleo de vicepatrón de la Iglesia Catedral; hasta llegar al Pbro. Manuel Fernández Escandón (1764-73), tío carnal del Dr. Paso y que mucho luchó por su nuevo tem­plo. Y, como él, el Pbro. San Martín y Cabral (1773-1803); [15] el Pbro. Santiago Rivas [16] (1806-35), cayos restos descansan en el atrio de la actual Catedral y que fue relevado por el unitario; [17] el Pbro. José Quesada (1843-1844), más tarde elevado en España su patria a la dignidad episcopal (obispo); el Pbro. Carlos Vadones (1856-64), que inicia las obras del nuevo templo en 1861; el Pbro. Felipe A. Fonticelli (1878-80), más tarde cura rector de Monserrat, sacerdote de elevado prestigio y eximias virtudes; el Pbro. Francisco Suárez Salgado (1887-90), elocuente orador sagrado; el Pbro. Bartolomé Ayrolo (1899-903), posteriormente vicario foráneo de Avella­neda y fundador del periódico parroquial La Lectura; el Pbro. Felipe de Jesús Echeverría (1903-10), siempre en mi recuerdo porque fue quien me bautizó. Y como los nombrados, muchos, muchos otros.
Pero me permito, eso sí, detenerme unos instantes en la evocación de quien es inolvidable para casi todos, que por ya peinar canas, lo conocimos y tratamos. Me refiero al querido e inolvidable padre Manuel Bruzzoneel Señor nos ha llevado un sacerdote santo”. (1910-29), modelo de sacerdote y pastor de almas, capaz de dar a los pobres sus zapatos, su colchón o sus pantalones. Siempre estuvo listo para brindar tanto su ayuda espiritual hasta morir en medio de una total pobreza, casi diría en la miseria, porque todo lo había dado. Dios nos dio por guía durante veinte años a tan
grande varón, quien como soldado desconocido de la Providencia, todo lo dio y nada pidió. Como bien dijo tras su deceso monseñor Alberti, “La antigua iglesia, la vieja parroquia da la Inmaculada Concepción, ahora con la dignidad catedralicia, yergue su hermosa y magnífica estructura en medio de una población siempre en aumento, dando de alguna manera razón a Bernardino Rivadavia cuando éste dijo “Un templo y una escuela en cada aldea deben ser los monumentos que la Provincia levante a la libertad”.
 Foto de Lautaro Servente (alumno del Inst. Enrico Fermi), primer premio Sub16 del Concurso de Fotografías "La historia a la vuelta de casa" organizado por la Biblioteca Popular P. Goyena. 

Firma de Oreste Carlos Ales en la copia mecanografiada de la investigación que se halla en la biblioteca popular pedro goyena.
Oreste Carlos  Ales – Quilmes 1984.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA POR EL AUTOR

Actis, Francisco C., Actas y documentos del Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires, Buenos Aires, 1943/44.
Ales, Manuel- J., “Quilmes de fin de siglo”, Quilmes, 1965. “Índice
de El Quilmero” (1875- 1889), “Quilmes”, 1966. “Síntesis histórica de Quilmes”, Quilmes, 1968. “Remembranzas quilmeñas”, Quilmes, 1970.
Bruno. Cayetano, “Historia de la Iglesia en la Argentina”, Buenos Aires, 1968.
Comisión Popular de Homenaje, Recuerdo del padre Manuel Bruzzone Quilmes, 1964
Craviotto, José A., “Reseña histórica de la parroquia de Quilmes”, en “La Lectura” 10-X- 1945. “El reloj de la iglesia parroquial”, id., id. “Las fiestas patronales en el pasado de Quilmes”, id., sin fecha. “Tres cuartos de siglo atrás fue inaugurado el altar mayor recientemente reemplazado”, id., id., “La atención religiosa del pago de la Magdalena  hasta la creación de parroquias de 1780”, Buenos Aires, 1964. “Historia de Quilmes desde sus orígenes hasta 1941”, La Plata, 1967. “Quilmes a través de los años”, Quil­mes, 1969.
Drake Durañona, Martín A-, “Evocando la solemne celebración de las fiestas patronales del año 1889”, en “La Verdad”, 9-VII-1935.
Lértora, Juan B., “Orígenes y antecedentes de la parroquia de la Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes, hoy de la Inmaculada Concepción”, en “La Verdad", 9-VII-1935.
Lopez. José Andrés, “Quilmes de antaño”, Quilmes, sin fecha (circa 1934)
Mac Cann, William, “Viaje a caballo por las provincias argentinas”, Buenos Aires, 1969.
Otamendi, Luis E., “El primer centenario de la iglesia parroquial de la Inmaculada Concep­ción”, en “El Sol”, 14 al 27-VIII-1965. “Historia de Reducción (1666-1812)”. Quil­mes, 1968. “Origen de Quilmes. La Reducción de Exaltación de la Cruz”, Quilmes. 1978.
Sors, Guillermina, “Quilmes colonial”, La Plata, 1937.

Traversi, Marcelo, “Estampas de antaño”, Buenos Aires, 1949. 
BIBLIOGRAFÍA DE COMPILACIÓN 
Giordano de Campelo, Lila A. "Reseña histórica de la parroquia de la Inmaculada Concpeción, hoy Catedfral de Quilmes".  ( 330 años de su fundación y en el 20 anivesario de la creación del obispado de Quilmes. 1666-1996)Ed. de autor. Quilmes, 1996.
Compilación y diagramación Chalo Agnelli (2004-2015)

Fotos: Alcibíades Rodríguez, Rodolfo Malaver, Carlos Scott,
Fernando San Martin y Lautaro Servente.
Documentación: Archivo "Campelo" del Museo Bibliográfico 
de la Biblioteca Goyena


NOTAS DEL COMPILADOR


[1] Hay una bibliografía referente de la historiadora y maestra Lila A. Giordano de Campelo. “Reseña histórica de la parroquia de Inmaculada Concepción hoy Catedral de Quilmes”, editado en Quilmes en 1996, cuando Quilmes cumplía 330 y el curato, 266 años.
[2] El dogma de la Inmaculada Concepción, también conocido como Purísima Concepción, es una creencia de la iglesia católica romana que sostiene que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción por santa Ana, estuvo libre de todo pecado. El dogma fue definido en la bula Ineffabilis Deus, del 8 de diciembre de 1854, por el papa Pío IX (1846 – 1878) para combatir en “naturalismo” que estaba cundiendo por Europa. Así influyó el cardenal Luigi Lambruschini para que dictara este dogma: 'Beatísimo Padre, Usted no podrá curar el mundo sino con la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Sólo esta definición dogmática podrá restablecer el sentido de las verdades cristianas y retraer las inteligencias de las sendas del naturalismo en las que se pierden”
[3]Historia de Quilmes desde sus orígenes hasta 1941 
[4] Ver en EL QUILMERO del sábado, 18 de septiembre de 2010, ADMINISTRACIÓN MUNICIPAL DEL PARTIDO DE QUILMES 1856 - 1882 - DESDE 1856 HASTA 1882 http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/09/administracion-municipal-del-partido-de.html/ 
[5] Ver en EL QUILMERO del lunes, 5 de abril de 2010, ROBUSTIANO PÉREZ - MAESTRO FUNDADOR DE LA ESCUELA Nº 1 - PRECURSOR DE LA PRIMERA ESCUELA OFICIAL QUILMEÑA http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/04/robuestiano-perez.html/ 
[6] Ver en EL QUILMERO del lunes, 8 de junio de 2009, JOSÉ ANDRÉS LÓPEZ - INTENDENTE 1904-1905 - EL QUILMES DE ANTAÑO http://elquilmero.blogspot.com.ar/2009/06/el-intendente-jose-andres-lopez-el.html/ 
[7] Eufemismo de 'pequeña burguesía'.
[8] Primer juez de paz electo.
[9] Ver en EL QUILMERO del lunes, 28 de septiembre de 2009 DR. JOSÉ ANTONIO WILDE - BICENTENARIO DE SU NACIMIENTO (1814/2014) LA TERCERA FUNDACIÓN DE QUILMES http://elquilmero.blogspot.com.ar/2009/09/dr-jose-antonio-wilde-bicentenario-de.html/
lunes, 6 de abril de 2015 JOSE ANTONIO WILDE - CRONOLOGÍA BIOGRÁFICA // 6 DE ABRIL DE 1814 - 14 DE ENERO DE 1885 http://elquilmero.blogspot.com.ar/2015/04/jose-antonio-wilde-cronologia.html/
[10] Ver en EL QUILMERO del viernes, 18 de septiembre de 2015. SANTIAGO GOÑI – UNA NUEVA ENTREVISTA TRANSMIGRATORIA (1936/2015) RETROSPECTIVA AL PASADO. http://elquilmero.blogspot.com.ar/2015/09/santiago-goni-una-nueva-entrevista.html/ 
[11] Ver en EL QUILMERO del jueves, 23 de junio de 2011, UN RELOJ PARA LA CATEDRAL DE QUILMES
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2011/06/un-reloj-para-la-catedral-de-quilmes.html/ 
[12] martes, 6 de diciembre de 2011, LOS FESTEJOS PATRONALES ANTES DE ESTABLECERSE LA FECHA DE LA FUNDACIÒN DE QUILMES.
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2011/12/los-festejos-patronales-antes-de.html
[13] Es necesario reconocer desde una visión actual que Craviotto, nuestro máximo investigador de lo local, era un antirrosista furibundo y estaba claramente enrolado en los parámetros de la Historia Oficial.
[14] Si bien en el siglo V existía una fiesta a la concepción de Santa Ana, madre de María, que se inicia en el oriente griego, se difunde  por Italia meridional en el siglo VII, por Irlanda en el  siglo VII, por Irlanda en el IX e Inglaterra desde el siglo XI, la doctrina fue establecida como dogma de fe el día 8 de diciembre de 1854, en la bula Ineffabilis Deus del papa Pío IX. Desde ese año el día 8 de diciembre quedó como fecha de la fiesta de la Inmaculada Concepción en toda la iglesia romana. Hasta 1806, según el Dr. José A. Craviotto, la parroquia de Quilmes se denominó de la Exaltación de la Cruz, pero la historiadora Guillermina Sors afirmó que en un documento de 1763 la iglesia de la Reducción llevaba el título de Nuestra Señora de la Concepción. Otro documento del año 1769 en el que el párroco Nicolás Fernández Escandón pide reconstruir la iglesia de la Quilmes, dice. “… inicia trámites para su reedificación, con motivo de haberse derrumbado el techo de la iglesia de la Inmaculada Concepción”. Quizá invocando la advocación de origen griego o por un error en el titulado, ya que el dogma aún no se había establecido (1854) martes, 6 de diciembre de 2011 
LOS FESTEJOS PATRONALES ANTES DE ESTABLECERSE LA FECHA DE LA FUNDACIÒN DE QUILMES. http://elquilmero.blogspot.com.ar/2011/12/los-festejos-patronales-antes-de.html/ 
[15] Ver en EL QUILMERO del lunes, 6 de julio de 2015 ENTERRATORIOS INDIOS DENTRO DEL TEMPLO PARROQUIAL – 1773 http://elquilmero.blogspot.com.ar/2015/07/enterratorios-indios-dentro-del-templo.html/ 
[16] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 25 de agosto de 2010, EL CONTROVERTIDO CURA RIVAS http://elquilmero.blogspot.com.ar/ 
[17] En una única nota al pié, Ales amplía la información: “El gobierno de la Provincia de Buenos Aires lo denunció por tal en una comunicación hecha al obispo diocesano, agregando que ha ‘...desmerecido la confianza del Gobierno y se lo excita a que lo remueva y proponga otro’. Así lo hizo el prelado, mon­señor Mediano” Como compilador agrego que se aprecia, al hacer esta acotación, el ilustre autor de estas páginas, como el Dr. Craviotto, también estaba imbuido de la “cultura” parcial del antirrosismo que se propagaba con férrea convicción de los docentes en las escuelas públicas y privadas hasta la década del `60 del siglo XX; al hacer esta aclaración obvia que hubo párrocos “federales”. De todos modos es un dato histórico cierto y válido para el conocimiento general.

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