jueves, 6 de abril de 2017

JOSÉ MARÍA MOLINARI, EL MAGNETISMO DE LA GUITARRA



Por Chalo Agnelli
En Quilmes la música llegó en 1873, con el inmigrante español don Antonio Barrera, primer maestro de música que tuvo el pueblo y luego siguió su hijo Antonio Barrera y Picart, también hispano, fundador de una familia de prestigioso arraigo en la Región, quien en 1888, formó el cuarteto “Quilmes” con Rodolfo Labourt y Juan
Ithuralde en violines, Julio Fernández Villanueva (el médico y artista plástico quilmeño muerto en la revolución de 1890) en violonchelo y Barrera en viola.
Si bien antes de 1873,  hubo criollos, extranjeros, algunas niñas y damas de pocas familias pudientes que hacían música. Los primeros con guitarras las segundas con alguna pianola como la que poseía doña Victoria Wilde de Wilde y tocaba también su hermano Alfredo. Fue un célebre bandurrista (1) el español don Francisco Navarro y su hermano José, barbero y flebótomo, el maestro Emiliano Reina, los hermanos Eusebio y Mariano
Rodríguez (el primero maestro de escuela también) y Pedro Moranchel y fueron reconocidos músicos, por nombrar a algunos que los periódicos de la época rescatan. Pero el incentivo creador orgánico y gestor de las actividades musicales en general lo dieron los Barrera. [2] 
A partir de allí, como lo dejó impreso el Prof. José Abel Goldar en su libro “Panorama de las Artes Quilmeñas”, [3]  se sucedieron una infinidad de músicos, compositores, cantautores, intérpretes y entre todos, puso un broche de distinción, no sólo local sino internacional el Maestro don José María Molinari, de quien el próximo 11 de abril se cumplen 16 años desde que calló su guitarra, pero no nuestra memoria.  

SEMBLANZA DE UN MAESTRO [4] 
En General Sarmiento, Provincia de Buenos Aires, nace, un primero de marzo de 1913, Don José María Molinari, ocupando el quinto lugar de siete hermanos en el humilde hogar de Don José y Doña Ángela.
Huérfanos de padre y madre desde muy temprana edad, los hermanos son separados “hacia diferentes e inciertos destinos” - como él recordará en su autobiografía titulada: “Una vida con bemoles” -, dando lugar así a una existencia llena de privaciones y sufrimientos. 
Pasa un tiempo en Capital con una familia española, pero pronto regresa a Sarmiento donde trabaja como peón de albañil siendo aún un niño y aprendiendo a leer y escribir por cuenta propia.
A los trece años regresa a Capital y esta vez un feliz encuentro cambiará su destino: el por entonces gerente del Jockey Club, lugar donde José María había comenzado a trabajar, le brindará su apoyo para estudiar y realizar sus planes de progreso, constituyéndose como un verdadero padre para él.
La mano del destino lo llevará años más tarde a conocer al Maestro. Carmelo Rizzuti, y bajo su tutela, con un instrumento usado, se inicia en la que será la vocación y pasión de su vida: el arte de la guitarra. 
Pasan los años, en 1930, es elegido para representar al instituto D'Andrea en un recital de estímulo para alumnos y allí recibirá los primeros aplausos de los tantos porvenir...
Seguirán el Teatro Lasalle, La Asociación Guitarrística Argentina, presidida entonces por el maestro Sagreras, y la compra de su primera guitarra de concierto, de la cual jamás se desprenderá.
En 1931, el maestro Rizzuti le presentará a su sobrina Teresita residente en Quilmes iniciándose de este modo, con la que fuera su primera alumna, un idilio que duraría toda la vida.
Se casa con Teresita en el año 1934, y el hogar se ve bendecido por los hijos, Marta, Jorge y José María. Durante esos años entabla amistad con la destacada pianista Amelia Agrelo, y la actriz Sabina Olmos, obteniendo en 1935 su título de profesor de guitarra e iniciando su “Academia de Guitarra”. 
En otro de esos encuentros que marcarán rumbo en su vida, conoce a los guitarristas Francisco Caparelli, Carlos Palla, Carmela Trápani y Ricardo Agara con quienes funda el “Quinteto Armonía” que recorrerá a lo largo de los años una exitosa trayectoria con presentaciones en el Teatro Presidente Alvear, SADAIC, Café Tortoni, Radio El Mundo y Radio Excelsior entre tantas otras.
Terminado el ciclo del ‘Quinteto’ fundará años después con sus mejores alumnos el “Cuarteto Alhambra”. 
Luego tendrá lugar su vasta trayectoria docente en la Escuela de Bellas Artes “Carlos Morel”, galardonada por el amor a la música que supo despertar en tantos corazones. 
Uno de sus mayores orgullos fue el haber legado su vocación y su amor por la guitarra a su hijo Jorge, a su nieto Ariel y ahora desde el cielo a su bisnieto Román.
Es así como la historia de un niño desamparado da lugar a cuatro generaciones de guitarristas - algo no muy conocido en el mundo musical -; a cuatro generaciones de artistas que honran a nuestra querida ciudad de Quilmes.
Vaya nuestro homenaje para este ser excepcional, verdadero ejemplo de generosa entrega, para las generaciones venideras y orgullo de esta ciudad de Quilmes, quien falleció el 11 de abril de 2001. [5]
UNA VIDA CON BEMOLES
El magnetismo de la guitarra – una vida con bemoles” es un libro autobiográfico que escribió José María Molinari sobre su vida personal y artística. Fue prologado por José Narosky, quien escribió sobre este genio de la guitarra: “No es usual que un hombre, pasados los 70 años se decida a escribir un libro. Pero leyendo ‘El magnetismo de la guitarra’ se encuentra lógico que José María Molinari lo haya intentado. Porque a él parece no importarle tener años, lo que le dolería sería no tener ilusiones […] Es sabido que todo artista encuentra precipicios y montañas, pero no olvidemos que como compensación la vida le ha dado alas.”
Andrés Segovia el genio de la guitarra con el concertista Jorge Molinari - hijo de don José María - de trayectoria internacional.

REFLEXIONES

En su libro “Reflexiones” [6] el Maestro Molinari, dejó plasmados algunos de sus pensamientos que son sustancias formadores de las que vale repetir algunas:


“Por lo general pensamos que los cambios de vida tienen que hacerlos los otros.”
“Dos cosas deberían estar siempre presentes en la vida: primero, el reconocimiento hacia todas las personas que nos ayudan y segundo, perdonar a los que sin quererlo nos hicieron algún daño.”
“Cuando decimos ‘todo tiempo pasado fue mejor’, es porque no conocimos el peor”.
“Es fácil ponerse de acuerdo cuando no hay nada que repartir”.
“Cuando no aguantamos más, debemos soltar la carga”.
“La decadencia de los pueblos es la pérdida de su fuerza moral”.
… … …
A la izquierda el catálogo del homenaje realizado en el Club Social el viernes 11 de abril de 2008, en ocasión del 7° aniversario del fallecimiento del Maestro José María Molinari, coincidiendo con con la creación de la Fundación para las Artes, Quilmes "Cuna de Cultura". En la misma se proyectaron imágenes sobre la guitarra y la vida del Maestro, habló en la oportunidad el profesor Juan Carlos Lombán, seguido por recuerdos de quienes fueron sus alumnos. Su nieto Ariel Osuna brindó con recital de guitarra y cerró el acto el hijo del Gran Maestro su émulo y seguidor el Maestro Jorge Molinari.

Compilación Prof. Chalo Agnelli

Colaboración Maestro Jorge Molinari

NOTAS




(1)Instrumento parecido a la guitarra pero de menor tamaño, con la caja en forma de gota de agua y con seis pares de cuerdas que se tocan con púa. Pertenece a la familia del laúd español-bandurrias. Data este del siglo 400 d. c. deriva de la pandura romana. En Europa sólo se desarrolló en España, Aragón, Castilla, Navarra y también tuvo difusión en las Islas Canarias. 
[2] Agnelli, Chalo “Migraciones – cuatro colectividades quilmeñas – cinco familias para una historia social” Ed. Jarmat, Bernal 2006. Pp. 43 a 57.
 [3] Serie divulgación, artes, letras y ciencias dirigida por Carlos Guillermo Maier, director de la Biblioteca Pública Municipal Domingo Faustino Sarmiento, Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Quilmes, agosto de 1970. 
[4] Reseña incluida en el opúsculo realizado por la Fundación para las Artes Quilmes “Cuna de Cultura” en el homenaje que se le realizó al Maestro Molinari en el 7° aniversario de su fallecimiento. Acto que se realizó en el Club Social de Quilmes el viernes 11 de abril de 2008. 
[5] Reseña tomada del opúsculo por el homenaje al maestro Molinari en el 7° aniversario de su fallecimiento realizado en el Club Social de Quilmes el viernes 11 de abril de 2008. 
[6] Se pueden hallar ejemplares en la Biblioteca Popular Pedro Goyena

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