sábado, 15 de julio de 2017

LOS MERGASSI, TANGO Y CINE LA PAZ

JUAN PEDRO MERGASSI
Por Chalo Agnelli
Juan Pedro Mergassi “Tito” nació en Quilmes el 28 de marzo de 1914, en una casa de la calle Córdoba (hoy Pte. Perón) y Manuel Quintana en La Colonia. Su padre fue don Pedro José Mergassi, nativo de La Plata, quien en 1890, llegó a Quilmes, a casa de los Colombo, parientes suyos, que vivían en Guido y las vías del ferrocarril. Se casó con Ernesta Piazzardi, de vieja familia quilmeña. A poco de llegar entró a trabajar en la CAQ,  como el 70 % de los inmigrantes o hijos de inmigrantes que se establecían en el pueblo. 
1914 
Ese año ’14, fue coyuntural para la historia de la Humanidad. En Sarajevo un príncipe fue asesinado por otro Princip y comenzó la
primera gran guerra. Siete países se lanzaron a la mayor carnicería humana conocida hasta entonces. La guerra repercutió en la economía de los argentinos que entra en una grave crisis económica que producirá una crisis social; en un país con ocho millones de habitantes de los cuales el 34 % eran analfabetos. Pero esa guerra hace experimentar a la Argentina un período de independencia económica, cobrando auge las industrias locales, al punto que el gobierno creó la Dirección de Industrias. En la cultura Quinquela Martín da a conocer a todo color la vida portuaria y Manuel Gálvez publica “La maestra normal”. 
EL CINE “LA PAZ” (1)Mientras tanto don Pedro que llegó a capataz general, fue cesanteado, después de la primera huelga masiva que vivió la empresa en el año 1921, ya se habían plegado parcialmente a la que
se realizó en 1913 en Rigolleau. Si bien él participó apoyando a sus compañeros no lo hizo con mucha pasión pues sus intereses eran otros.
Esto no amilanó a Pedro que a sus 31 años, poseía un inclaudicable afán de progreso, mucha iniciativa, fuerza de lucha y amor al trabajo. Así surgió la idea de adquirir y administrar el cine ‘La Paz’, había abierto por el
señor Marrero quien por cuestiones familiares debía trasladar sus negocios y su domicilio a la Capital Federal. El cine funcionaba irregularmente desde julio de 1919. Los sucesos del 11 de noviembre de 1918, en que Alemania aceptó las condiciones del armisticio y finalizó la esa gran conflagración mundial, habían dado nombre a la sala de espectáculos; que anteriormente había sido un depósito de harina de don Mariano Giaimo [2] en la calle Córdoba N° 314, entre Manuel Quintana y Andrés Baranda, en el barrio La Colonia. A ambos lados de lo que había sido depósito, Giaimo había hecho construir departamentos de alquiler, cuatro de cada lado. Don Pedro, doña Ernesta y el pequeño Juancito o “Tito”, como lo apodaron los amigos, fueron a habitar el primero de los departamentos del flanco derecho. [3] Juan Pedro fue el único hijo del matrimonio. 
EDUCACIÓN 
“Tito” Mergassi cursó parte de la enseñanza primaria en la Escuela Láinez N° 36 - hoy Escuela Primaria N° 83, de Urquiza y Pellegrini - luego la esposa del Dr. Perli, que vivían en 12 de Octubre y Urquiza, advertida de su capacidad convenció a sus padres para que
lo enviaran al departamento de aplicación de la Escuela Normal. Los Perli lo pasaban a buscar con su coche y luego lo traían.
Cuando sus padres notaron que tenía una predisposición nata para la música lo enviaron a estudiar piano con la profesora Neblie Imperiale. Dotes estimulada pues varios de los familiares de su madre hacían música: un tío, José Piazzardi, tocaba el violín y otro el bandoneón y don Pedro entonaba estilos y décimas que acompañaba con su guitarra y conocía de memoria ‘El Fausto Criollo’. [4] 
Asimiló con rapidez los primeros conocimientos musicales, de modo que fue enviado a estudiar al Conservatorio ‘Santa Cecilia’ de la Sociedad Española, ubicado en la sede de la calle Moreno 730 entre Humberto Primo y Garibaldi, donde estuvo el cine Empire.
[5] 
CONSERVATORIO ‘SANTA CECILIA’ 
El conservatorio conducido por el genio musical del Maestro Leonardo Gay. Con él en violín y con un excelente profesor de piano que venía de Buenos Aires, sistematizó su condición natural.
Juan Pedro, Tito, fue uno de los pocos que leía música en una época donde gran parte de los intérpretes tangueros tocaban de oído. En los conciertos que organizaba el maestro Gay, el joven Tito, daba vuelta las hojas de las partituras de la pianista Águeda Fernández de Baluja, una intérprete de nivel profesional que en otras circunstancias hubiera parangonado a concertistas como Martha Argerich, así como también lo fueron en distinta medida Neblie Imperiale y, en violín, Luis Lorente, este último falleció trágicamente siendo muy joven, en ocasión que una formación del Ferrocarril del Sud (hoy Roca) atropelló el colectivo de la línea Nº 1 (hoy 219) en que viajaba, en el cruce vial entre las calles Rodolfo López (en esos años Santa Fe) y Conesa. 
MÚSICO DE CINE 
Su primera maestra, la señorita Imperiale, era la pianista del cine, acompañando la proyección de los films, mudos todavía.
Se interpretaba música clásica o de cámara. Pero en esos años el tango hacía furor y cualquiera que sabía dos o tres tangos era un dotado por los dioses del arrabal. Sucedió que un día de mal tiempo en que las calles de La Colonia se hacían intransitables - todavía el asfalto se extendía en las elucubraciones de la fantasía - la señorita Imperiale no pudo llegar a su trabajo y ante la impaciencia del público que pataleaba reclamando la proyección con su interpretación musical, don Pedro Mergassi, apremiado, le pidió a su hijo que sustituyera a su maestra, Tito lo hizo con agrado y cuando se le acabaron los diez o quince temas clásicos que conocía, tocó tangos. Tenía 13 años.
A partir de ese día el público pedía al joven Mergassi. Este entusiasmo lo motivó a incorporar a su repertorio nuevas composiciones y cuando la profesora Imperiale renunció, Tito ocupó definitivamente su lugar a un lado de la pantalla improvisando la música que congeniara con cada escena de la película.
Pero un mal día el cine perdió público, seducido por la novedad del sonido que había alcanzado la cinematografía y otras salas de Quilmes, como el cine-teatro Colón de la Sociedad Italiana, ya contaban con los equipos necesarios para ese adelanto de la técnica de la imagen, pero don Pedro no pudo incorporarlos  pues los costos para adquirirlos superaba los ingresos. 
EL NACIONAL 
Ahora tampoco don Pedro Mergassi se amilanó y abrió con un primo el Sr. Banchero (que a su vez era cuñado pues estaba casado con su hermana Sara Mergassi) el renombrado “Café El Nacional”, en Rivadavia 222, junto al Club Social, en una propiedad que alquilaba al Dr. Emilio Torre.
La familia Mergassi dejó La Colonia y se mudó a una propiedad en la esquina de Belgrano y Alsina.
El Nacional fue un ámbito convocante de políticos de todos los sectores ideológicos de la época: radicales, conservadores, socialistas, comunistas y toda la juventud local que comentaban los éxitos deportivos del Club Náutico, el Argentino de Quilmes, el Club Quilmes; y pispeaban a las muchachas que daban ‘la vuelta al perro’ por las veredas calle Rivadavia, que aún no era peatonal; así como la Confitería Colón en Rivadavia y Gaboto, frente a la estación, era el punto de encuentro de artistas plásticos, actores, poetas.
Aproximadamente, en 1935, don Pedro se retiró de la sociedad dejando El Nacional a su pariente. 
EL MARTILLERO 
El obrero y capataz cervecero, empresario de sala cinematográfica, propietario gastronómico devino en martillero y contratista de obras. Instaló una de las primeras inmobiliarias que tuvo Quilmes abriendo paso a las Bertana y Revón. Y la primera propiedad que construyó fue la propia para comprobar que podía hacerlo bien y no perjudicar a nadie si se equivocaba en algo. Falleció en su casa de la calle Vicente López 276, entre Int. Oliveri y San Luis, vereda SE. 
TANGO 
Tito cuando terminaba su trabajo en el café, volvía con frecuencia a La Colonia, el barrio de su infancia, aún gestándose pues en esa época el área urbana terminaba en la calle Urquiza. Y es en ese barrio que se embebe de tango. Este ritmo musical entusiasmaba a los jóvenes de la época y en La Colonia se formaron varias orquestas: la de Blanco y Vicente Dentaro, que compusieron la primera marcha que tuvo el Club Quilmes - los Dentaro vivían próximos al cine – el sexteto de bandoneones de Eliseo Pressón, la orquesta de ‘Francisquín´ (Francisco Abbatantuono), la de Caffiero-Tesei y en otras que, cuando tenían que presentarse en algún bailable, convocaban a Tito Mergassi  para que los acompañara al piano por su facultad de leer música a primera vista. Esto lo hizo conocido y le permitió recorrer el mundo tanguero más allá de los límites quilmeños.
 Juan Pedro Mergassi "Tito", el primero de pie a la izquierda, orquesta Cafiero-Tesei, ambos con los bandoneones (Circa 1932)

Recorrió la provincia con esas orquestas. Tuvo entre sus grandes amigos a uno de los máximos poetas del tango nacido en Quilmes, Florián Francisco Gorrindo, [6] que no cantaba ni tocaba instrumentos, le tarareaba sus tangos a Tito y él los ejecutaba en piano. 
TERTULIAS TANGUERAS 
Mergassi también tuvo numerosos alumnos y en casi todas las casas o locales públicos donde había un piano se invocaba su presencia. Uno de los más entusiastas cultores locales del tango era el Dr. Benjamín Redondo. En su casa de la calle Brandsen solía realizar todos los meses tertulias a las que asistían colegas, amigos, colaboradores y vecinos. Se proyectaban diapositivas de paisajes argentinos con el acompañamiento musical de don Tito. Un día se les ocurrió hacer esas proyecciones musicales, pero con letras de tango que todos los presentes entonaban produciéndose un clima alegre donde todos eran protagonistas. Estas reuniones se hicieron tan renombradas que el presidente de la Academia del Lunfardo, José Gobello solía concurrir a ellas. Otro de los contertulios, el Dr. Rodríguez, un prestigioso abogado no vidente que tuvo Quilmes, estimuló a Juan Pedro a patentar la genial idea en la Dirección del Derecho de Autor. Mergassi lo concretó en marzo de 1980. Llegó a reunir 130 diapositivas con letras de tango. Fue un antecedente del ‘karaoke’ actual. Lamentablemente el tiempo se llevó los amigos, cambiaron los gustos, se renovó la tecnología de las proyecciones y tertulia y tertulianos se disgregaron. 
EL DON DE LA MEMORIA 
Juan Pedro Mergassi, aunque en la escuela no fue un alumno brillante, disperso por la fascinación de la música, siempre gozó hasta su muerte de una memoria extraordinaria, al punto que aún a los 94 años recordaba al dedillo letra y música de 311 tangos, 40 valses, 4 zambas, 3 milongas, 2 rancheras, 1 marcha, 1 canción, en total 362 piezas musicales. Junto a uno de sus amigos, Alfredo Torrisi, recopiló en discos de pasta las voces de los más importantes cantores de tango de Quilmes, a veces lo acompañaba uno de ellos don Héctor Tiscornia, quien con el seudónimo ‘Héctor Robert’ actuó desde los 17 años en la orquesta de Francisquín.
A su virtud musical se le sumó a Juan Pedro Mergassi un notable talento matemático. Por la vinculación que hay entre esas dos disciplinas la matemática y la música. 
LOCUTOR ALEMÁN 
Su memoria brilló, cuando sin conocer el idioma conduzco por radio durante todo un año un programa en lengua alemana.
Después de la primera guerra mundial llegaron muchos alemanes al país, a Quilmes unos cuantos. Muchos de los cuales entraron a trabajar en la Cervecería. Pocos conocían el castellano, consecuencia de que esta carencia produjera ciertos abusos por parte de terceros hacia los germanos. Bernardo Maier, alemán, socialista, vecino de La Colonia, domiciliado en la calle Sáenz Peña, casi Santiago Valerga, integrante del Club Vörwaerts de alemanes linotipistas de orientación socialista, se dirigió al político Alfredo Palacios [7] para plantearle la situación de desventaja que vivían sus paisanos y le sugirió gestionar ante las autoridades correspondientes para realizar a través de la radio de la Universidad de La Plata, LS 11, un programa de educación a distancia. El proyecto se concretó en 1935,  hasta 1938.
En los primeros minutos del espacio radial se hablaba alemán y explicaba las actividades a seguir, en la restante media hora, se traducía al castellano. A los inscriptos les enviaban a domicilios cuadernillos de ejercitación. Obtenida la aprobación oficial don Bernardo Maier buscó un locutor para el programa. Como asiduo concurrente al cine La Paz, conocía la cualidad memorística de Tito, que también le permitía asimilar idiomas con facilidad y celeridad; sumado el caudal sonoro de su vos y su ductilidad, de modo que le propuso la locución de la primera parte del programa. Aceptó y leyó por fonética los textos durante poco más de un año, viajando diariamente a La Plata. 
TRANSPORTISTA
Multifacético y entusiasta como su padre con todo lo que se le presentara, trabajó en el Sindicato Cóndor, que el 1° de noviembre de 1936, instaló en el bañado de la Ribera una compañía de transporte de pasajeros, carga y correspondencia con vuelos
regulares a Mendoza, Chile, Brasil y, en combinación desde Río de Janeiro con el dirigible “Graff Zeppelín”, a Europa. Para adecuar la pista a los dictados de la ingeniería de la época, protegiendo al aeródromo de las periódicas e inevitables inundaciones producidas por las sudestadas y permitir que en el decolaje como en el aterrizaje, los trimotores de la empresa evolucionaran con facilidad, se cavaron zanjas dentro de las que se colocaron cañerías que conducían las aguas, que superaban el talud perimetral, hacia el río. Tito Mergassi se empleó en la tarea de conducir los camiones cargados con la tierra extraída hacia la costa. (8) 
Cada dos o tres días  iba con el camión a buscar caños y otros materiales para esas tareas al depósito que existía en el tanque de Bernal (Calle Don Bosco y Yapeyú), y quiso la causalidad que allí conociera a Mirta Inés, única hija del administrador de ese predio, un siciliano de apellido Sessa. La joven de 14 años era entrerriana, había nacido el 12 de octubre de 1925, en la ciudad de Victoria. Cinco años después, cuando los Sessa consideraron que su hija ya tenía una edad adecuada para hacerlo, en 1945, se casaron. De este matrimonio nació en 1946, Nora, su única hija. 
PATRIMONIO HUMANO 
Reseñamos aquí la biografía de dos personalidades de nuestro Quilmes, padre e hijo, una familia que enriqueció el acervo cultural
de esta ciudad y partido; patrimonio humano de Quilmes.
 En 1971, don Tito, su esposa y su única hija Nora, que llegó a ser una notable concertista de piano y docente, se trasladaron al barrio Los Álamos de Quilmes Oeste. Allí vivió, rodeado de palomas, gatos intrusos, un perro celoso y muchos tangos, hasta una tarde del 24 de abril de 2008 en que dejó para siempre su Quilmes querido.

Su memoria está preservada en la Biblioteca Popular Pedro Goyena a la cual su hijo donó, además de un piano, una antigua victrola a manivela que fue de su abuelo, una gran cantidad de discos de pasta de los imperecederos tangos que llenaron la vida de Juan Pedro Mergassi, don Tito. 
Por Chalo Agnelli
Entrevistas a Tito Mergassi, Josefina Haydee Yori Bazterrica de Tiscornia, Héctor Tiscornia (2002).
FUENTE 
Agnelli, Txalo, “Las Colonia de Valerga - el segundo barrio de Quilmes – historia social (1874-1974)” Ed. Tiempo Sur, Quilmes 2010.
Hemeroteca del diario “El Sol” de Quilmes.
Biblioteca Popular Pedro Goyena.
NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del viernes, 28 de mayo de 2010 “El Cine La Paz - Del Arcón De La Abuela” 

[2] Ver en EL QUILMERO del lunes, 26 de septiembre de 2011Mariano Giaimo - El Comercio en Quilmes 

[3] En los portones, de entrada de hierro forjado, ingreso a los departamentos de cada flanco del viejo cine, luego salón de fiestas, hoy semiderruido, aún están las iniciales de su propietario original. 

[4] Fausto, Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo en la representación de esta ópera (1866) Es la obra más conocida del poeta Estanislao del Campo. 

[5] Fundado en 1925 por la empresa Martínez & Corral. 

[6] Gorrindo 5/10/1908 – 2/1/1963,  una calle de la ciudad lleva su nombre. 

[7] Palacios, Alfredo Lorenzo (10/8/1878 – 20/4/1965) Fue profesor en la facultad de ciencias económicas en la que inauguró la cátedra de legislación del trabajo y de la facultad de ciencias jurídicas y sociales de La Plata de la cual que decano en 1925. Fue presidente de la Universidad Nacional de La Plata hasta 1944. Su tarea, ya sea como diputado o senador siempre estuvo orientada a los trabajadores. 

[8] De todas maneras el Río de La Plata venció la obra humana y después de la catastrófica inundación del 15 de abril de 1940, el Sindicato “Cóndor” después de haber realizado poco más de 300 travesías oceánicas finalizó sus vuelos y la empresa pasó a la Industria Metalúrgica y Plástica Argentina (I.M.P.A.)


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