lunes, 5 de marzo de 2018

JULIO FERNÁNDEZ VILLANUEVA, PRIMER PINTOR QUILMEÑO


“Es el viernes 7 de mayo de 1858. Un pequeño grupo de perso­nas sale del viejo templo parroquial de Quilmes, remozado el año anterior ante el peligro de su ruina total. Los acompaña el Padre Carlos Vadone, uno de los escasos sacerdotes italianos que han estado al frente de la feligresía quilmeña. Una criatu­ra de poco más de un mes es el héroe de la jornada: acaba de ingresar en la grey cristiana al recibir el bautismo. Son sus pa­dres don Patricio Fernández, porteño, de treinta y ocho años, comerciante en la calle de Santa Rosa (la actual Bolívar) de la ciudad de Buenos Aires, y doña Luisa Villanueva, también porteño y de treinta años a la sazón…” 
Así comienza el historiador José Abel Goldar la biografía del primer artista plástico nacido en Quilmes en un opúsculo publicado por la Municipalidad de Quilmes, bajo la dirección del imperecedero bibliógrafo que fue el Prof. Carlos Guillermo Maier, tomada de la conferencia organizada el 11 de octubre de 1965, por la Biblioteca Pública Municipal Domingo F. Sarmiento, con el auspicio de la Comisión de Cultura de la Municipalidad de Quilmes y la Filial Quilmes del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia.
FERNÁNDEZ VILLANUEVA UN QUILMEÑO DE ANTAÑO

Julio Fernández Villanueva nació en Quilmes el 21 de marzo de 1858. Era el menor de seis hermanos. Hacía dos años que se había establecido la primera municipalidad y seis de la creación del Partido separado de Barracas al Sur (Avellaneda)
Hizo sus estudios en el Colegio Nacional Buenos Aires y en 1878, ingresó a la Facultad de Medicina. En 1884, se desempeña como practicante interno de la Casa de Expósitos y a fines de 1885, se aprobó su tesis sobre Lactancia y Destete, que dedica a sus padres.
En 1886, instaló su consultorio en la calle Mitre entre Videla y 9 de Julio (vereda oeste), donde en noviembre de 1991, la Asociación Cultural Sanmartiniana y el Instituto Sarmiento de Sociología e Historia emplazaron una placa referente. [1]
 
Julio Fernández Villanueva con bastón y sombrero en la mano, a su lado de oscuro con abanico en sus manos Federica Dorman de Quijarro, inspectora de escuelas y fundadora del primer hospital público del pueblo junto con Juana Gauna.
EL ARTE 
Desde chico tuvo facilidad para el dibujo y la pintura; además se destacó en la ejecución del violoncello, lo que demostró integrando un cuarteto con Julio Ithuralde, Rodolfo Labourt y su profesor don Antonio Barrera. El primero grupo musical de Quilmes.
También fue inventor: en 1886 patentó un transfusor de sangre, luego un sistema para enganche automático de ferrocarriles y otro para construir bloques de mampostería, para producir viviendas económicas.
Primer cuarteto de cuerdas quilmeño: Julio Ithuralde, Rodolfo Labourt, Antonio Barrera y  Julio Fernández Villanueva interpretando el violoncello (Colección Alcibíades Rodríguez)
En 1887, integra el Cuerpo Médico de Sanidad Internacional, organización que hacía prevención del cólera, para ello viaja a Europa, estableciéndose en París, donde queda extasiado por el cuadro de la "Batalla de Rezonville" (1883) [2] pintado por Jean Baptiste Edouard Detaille[3] y Alphonse de Neuville. Fue una revelación  para el joven Julio, que lo hizo exclamar: “Esto sí he de poder pintar; jamás podré llegar a estampar la dulzura mística de una madona, pero el brío, la confusión de estos soldados, creo que sí”. [4] 
 Óleo sobre tela de Julio Fernández Villanueva “Combate de San Lorenzo" (1889 -1890) Museo Histórico Nacional. Pintado por encargo de las autoridades del Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires
LA OBRA 
En mayo de 1889, exhibe su primera obra: “La Batalla de Maipú”, pintada con el asesoramiento de Bartolomé Mitre y del general Espejo, soldado y cronista de la epopeya sanmartiniana. Se expuso en el bazar de Ruggero Bossi y fue adquirida para formar parte de la colección del Museo Histórico.
Por encargo del club Gimnasia y Esgrima, pintó las batallas de  “San Lorenzo”, “Chacabuco” y la “Capitulación de los Ingleses en 1807”, y muchas obras más, desde temas militares como la “Carga de Granaderos”, “Hospital de Sangre en la Guerra Franco Prusiana” y Oficiales del Ejército de Francia”, hasta temas históricos, como “Invasión de Indios” ó “Descubrimiento del Fuego por el Hombre”, y paisajes tales como Vista de Barracas y La Boca”, “Bajada al Río de la Calle Cerrito”, y “Claustro del Convento de San Lorenzo”, entre otros.
La precisión de su paleta, el manejo del color que adquiere la dinámica de la lucha, en la confusión de la batalla no se pierden las individualidades de los protagonistas, la imponencia de todas sus obras movilizan a cualquier espectador. Uno imagina a Julio horas y horas trabajando sobre esas telas inmensas, sobre andamios, escaleras, esquivando horas de sueño y haciendo sus comidas sin dejar la paleta ni el pincel. Las obras de Fernández Villanueva son impostergables documentos de la historia y del arte argentino.


                   Barricada durante la Revolución del '90. A.G.N.
INFORTUNIO 
El 26 de julio de 1890, se produce en Buenos Aires la "Revolución del Parque", en la que el Dr. Guillermo Udaondo, cirujano mayor, organiza con los doctores Alejandro Castro y Fernández Villanueva un hospital de sangre. Este último es muerto en la esquina de Libertad y Viamonte por una descarga policial, mientras procuraba retirar heridos del campo de batalla. Tenía 32 años. Sus restos yacen en el cementerio de La Recoleta.
 Mausoleo que recuerda a los caídos durante la Revolución del '90 donde yacen los restos de Julio Fernández Villanueva.
Sin lugar a duda se lo considera el primer pintor nacido en  Quilmes.
 En noviembre de 1991 la Asociación Cultural Sanmartiniana y el Inst. Sarmiento de Sociología e Historia colocó esta placa en el muro donde estuvo el consultorio del Dr. Julio Fernández Villanueva en Quilmes.
El coleccionista de arte quilmeños don Carlos Benavides bautizó a su pinacoteca “Julio Fernández Villanueva”.

Compilación e investigación Chalo Agnelli

FUENTE
Goldar, José A."Julio Fernández Villanueva, un quilmeño de antaño" Ed. Muncipalidad de Quilmes, 1965.
Matienzo, Agustín. “Julio Fernández Villanueva – Pintor de Historia Militar”. Editorial EMECE, 1966
NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del martes, 24 de junio de 2014, “JULIO FERNÁNDEZ VILLANUEVA (1858-1890) EMPLAZAMIENTO DE UNA PLACA EN SU MEMORIA (VIDEO DE ALEJANDRO RE - NOVIEMBRE 1991)”

[2] La obra medía originalmente 6,50 metros de alto por 120 metros de largo (el fragmento que se preserva en el Palacio Paz mide 2,50 metros de alto por 3 metros de largo)  y se trataba de un panorama de la Batalla de Rezonville, uno de los episodios más sangrientos de la Guerra Franco-Prusiana de 1870, y considerada la última en la historia de las batallas en la que la caballería cumplió un rol destacado.
[3] Detaille ayudó a Marcel Jambon en la confección de las pinturas para la bóveda del Teatro Colón de la Ciudad de Buenos Aires
[4] http://www.familiadelaserna.com.ar

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