lunes, 23 de abril de 2018

JUANA PAULA MANSO (1819/1875), PATRICIA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA, EN QUILMES (1866)


“La historia de todo pueblo o comunidad, es la resultante de un proceso evolutivo que se puede llegar a percibir, cuando tenemos, a través del tiempo, una noción más o menos clara, de las transformaciones y cambios operados”

Mercedes Martínez Vázquez
 
Por Chalo Agnelli/2016
Recuperamos unos párrafos del libro “Quilmes a través de los años” del Dr. Craviotto [1] donde destaca la figura de la polifacética educadora Juana Paula Manso el 150° aniversario de su paso por Quilmes y las secuelas de este acontecimiento.
 
A fines de noviembre de 1866, visitó Quilmes y sus dos escue­las [2]  la inspectora y colaboradora de Sarmiento Juana Paula Manso, que llevaba el progreso a su paso. Con normas muy modernas, dejó de ser una inspectora terror de las maestras, así decía Sarmiento, para convertirse en una verdadera asesora y co­laboradora de las docentes. En Anales de la Educación Común (Revista de Educación) fundada por Sarmiento, [3] sobre todo en los cuatro números del año 1867, hay mucho material y an­tecedentes. Fue enemiga declarada de ciertas escuelas, que, ante la necesidad de enseñanza, habían instalado algunas personas, no ya sin títulos habilitantes, sino sin los más ele­mentales conocimientos, pero con muchas influencias. Así, en localidades cercanas a Quilmes, debió clausurar dos escuelas dirigidas, una, por una señora que no sabía leer ni escribir, a quien ayudaba en la tarea su hija de once años; otra, por una señora que ante la necesidad de mantener su hogar y con la base de su hija que habla cursado hasta ter­cer grado, había instalado escuela. Este tipo de docencia particular no pudo ser encaminado sino hasta la sanción de la ley de educación común. [4] Entre los conceptos que Jua­na Manso leyó en Quilmes, se encuentran los siguientes:
"La colonia no pensaba en escuelas, ni pensamos nosotros tampoco, porque eso que llamamos escuela, está lejos, pero muy lejos de parecerse a la escuela moderna, que tiene por misión educar al Soberano, que entre nosotros es el pueblo. Hemos hablado mucho y hemos hecho muy poco. Sin em­bargo, esos males tienen remedio fácil y seguro. La educación común, aplicada en todos los municipios de la cam­paña, haría en breves años desaparecer la diferencia tan sensible hoy, de ilustrados e ignorantes y los conocimien­tos adquiridos en la Escuela, mejorando la condición moral e intelectual de las masas, les abriría las sendas de la in­dustria propia, aplicada a las mejoras de las condiciones usuales de vida”.

Pidió la colaboración del vecindario: "Un municipio es una reunión de familias, por consecuencia, pesa sobre esos padres y madres la responsabilidad del des­tino de sus hijos" y estimuló la organización de comisiones vecinales. Y formuló un vaticinio: "estamos en Quilmes, a poca distancia del pueblo de la Ensenada y su puerto, que ya no puede soportar por más tiempo que nuestra pereza tradicional la deje inoficiosa en inútil, cuando ella ansia por población mercantil, por muelle y ferrocarril, que en diez o veinte años la hagan una gran ciudad comercial; para ello, em­prender la educación de todos los niños del partido, cons­truyendo nuevos edificios para escuelas, estableciendo es­cuelas agrícolas que prevengan las necesidades del porvenir.”
Recuerda que en las escuelas de esa época: [5] "ni el corazón ni la mente se cultivan. A esta clase de escuelas no se re­fería Rivadavia,  sino a la escuela dignificada, a la es­cuela que forma el corazón del niño; modela el carácter na­cional, abre las puertas de la ciencia, eleva la mente. La Escuela Común, costeada por todos para todos, sin dis­tinciones odiosas" (textual)
En su charla, en su lectura, como las llamaba, que tuvo lugar en la escuela de varones, pidió la colaboración del vecindario y trató de fomentar la instrucción pública, así como preparó las bases para establecer una biblioteca mu­nicipal. Desde los Estados Unidos, Sarmiento la felicitó por su charla y por la noticia de haber conversado aquí en Quilmes con el doctor José Antonio Wilde acerca del "Silabario Argen­tino", libro de lectura para la escuela primaria del que era autor nuestro médico.

UNA MUJER DE IDEAS

Juana Paula Manso fue pensadora, escritora, traductora, periodista, maestra y precursora del feminismo en Argentina, Uruguay y Brasil. 
Fue una mujer de férreas convicciones. No estaba dispuesta al apoltronamiento en que permanecían sus congéneres de las clases medias y más acomodadas, encerradas en los aposentos de una vida holgada y en los de la mera procreación, sin destino propio, sino el que les signaban los varones de sus familias - salvo las que poseían grandes fortunas como María Sánchez de Velasco y Trillo de Mendeville (ex viuda de Thompson), 'Mariquita' (1786-1868) -;  mujeres supeditadas a designios ajenos. Ella era curiosa, estudió, supo escuchar, reflexionar y razonar; se trataba con hombres de los que sacaría réditos intelectuales más que económicos, en contradicción con otras recurrían a los 'buenos partidos'. 
Nació el 26 de junio de 1819, fueron sus padres José María Manso, inmigrante andaluz, ingeniero y agrimensor y Teodora Cuenca, porteña, emparentada con Guadalupe Cuenca, esposa de Mariano Moreno. Su padre que había llegado al país en 1799, era partidario del gobierno unitario de Bernardino Rivadavia.
MONTEVIDEO
En 1839, Juana Manso, con 20 años, emigra a Montevideo, donde, en 1841, en dos habitaciones de su casa funda el 'Ateneo de Señoritas'. Su idea era que la educación era la clave de la emancipación. Escribió: “Vosotros, ricos, ¿por qué no las educáis ilustradas, en vez de criarla para el goce brutal? Y vosotros, pobres ¿por qué le cerráis torpemente la vereda de la industria y el trabajo, y la colocáis entre la alternativa de la prostitución y la miseria?”.
BRASIL Y EL PERIODISMO
Nuevamente debió emigrar al Brasil, donde entre 1852 y 1854, dirigió "O Journal das Senhoras", el primer periódico de Latinoamérica destinado al público femenino. En 1854, fundó, en Buenos Aires, 'Álbum de Señoritas', muy similar a su contrapartida brasileña. En ambos, la temática se centraba en la literatura, el teatro y reflexiones sobre la condición de la mujer.
Fue en Brasil que comenzó a tratar a Francisco de Saá Noronha, un violinista portugués del que se enamoró y con quien se casó a los tres meses de conocerse.
 ESTADOS UNIDOS 
Viajaron a Filadelfia, Estados Unidos, donde tuvo la primer hija, Eulalia. La gira de su marido fue un fracaso. Este puso sus frustraciones en su brillante mujer y la sometía cotidianamente a malos tratos. Mientras Noronha malgastaba el poco dinero ahorrado, Juana volvió a la escritura.
CUBA
Vivieron en Cuba durante un corto período, pero suficiente para enamorarse de la maravilla de su paisaje y de la pasión de su gente por la vida. Llegó a creer que ese era su lugar en el mundo, sin embargo, hacia 1848, regresaron al Brasil, en el trayecto nacHerminia, su segunda hija. Poco tiempo después, él la abandonará y partirá a Portugal con otra mujer, dejándola sin posibilidades económicas ni para ella ni para su progenie; quedó totalmente sin recursos, pero esto no la amilanó y puso en escena las obras teatrales que había escrito junto a su esposo: "La Familia Morel", "A Saloia", "A Esmeralda" y "Rosas", obteniendo gran éxito en Brasil. Las ganancias obtenidas y tras el fallecimiento de su padre resuelve volver a Buenos Aires.
OBRA LITERARIA 
Escribió el primer compendio de historia argentina, es autora de novelas históricas donde denunciaba la situación de los más postergados de la época: la infancia y las mujeres; exigía la libertad religiosa, el matrimonio civil y la protección para los pueblos originarios. Esos fueron sus objetivos de reivindicación, la toma de conciencia.
Fue poeta, pero no puso en ello mucha pasión ni continuidad, sus poesías se publicaron con seudónimo, en los diarios 'El Nacional' y 'El Constitucional'. En 1843, publicó las poesías “Una Tumba” y “Una lágrima para ella”, y un manual para la "Educación inicial de niñas". 
En Brasil había presentado un conjunto de coplas y análisis filosóficos que tituló: “Fragmento sobre una momia egipcia que se halla en Río de Janeiro”. 
En su novela "La familia del comendador" se explica su postura contra la esclavitud. 
En 1852, había publicado la novela "Los misterios del Plata", donde denunciaba las persecuciones del gobierno Federal. 
En 1862, redactó el "Compendio de historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata", un manual para difundir en las escuelas. 
Durante 1864, escribió en la sección a su cargo titulada “Mujeres Ilustres de la América del Sud” en la  publicación "La Flor del Aire". Siguió el drama teatral "La Revolución de Mayo de 1810", y el relato "Margarita", en donde refleja la hipocresía de las relaciones de pareja en el siglo XIX. 
Se destacó como gran oradora; en reuniones callejeras con una voz tonante denunciaba las opresiones de la época, pero no faltaron las ocasiones que la agredían con piedras y gritos y apostrofándola, “Juana la loca”.
 LA FUNCIÓN PÚBLICA
Según cuenta Felipe Pigna en un artículo publicado en la revista Viva, Manso conoce a Domingo Faustino Sarmiento en 1859, gracias al escritor José Mármol, quien se lo presenta y el sanjuanino la promueve como directora de la Escuela Normal Mixta Nº1, en el barrio de Monserrat. 
Juana en 1867, atraída por los postualdos sobre la educación de Sarmiento, colabora activamente en la campaña pora su elección a la presidencia. 
Será después, en 1868, con la llegada de Sarmiento a la primera magistratura,  que ella amplía su actividad pública. Promueve la fundación de bibliotecas, distribuye 'Los Anales'. En 1869, se convirtió en la primera mujer en integrar, como vocal, el Departamento de Escuelas, y dos años después, Nicolás Avellaneda la incorpora en la Comisión Nacional de Escuelas. Sus principales contrincantes fueron las señoras de la Sociedad de Beneficencia, a pesar de que ella había estudiado en la Escuela de Monserrat fundada por aquella Institución. 
SUS ÚLTIMOS AÑOS 
Hasta sus últimos días siguió enseñando a leer y a escribir a los niños y a mujeres analfabetas. Abjuró de la iglesia católica e ingresó al culto anglicano. Antes de morir, le pidieron que renegase de su fe para poder ser enterrada en el cementerio local que sólo admitía a católicos, pero no lo hizo. Murió a los 55 años, el 24 de abril de 1875, en condiciones muy humildes. Sus restos fueron exhumados en el cementerio inglés, con la siguiente leyenda:

Aquí yace una argentina que, en medio de la noche de la indiferencia que envolvía a la patria, prefirió ser enterrada entre extranjeros antes que profanar el santuario de su conciencia”.

En 1915, fueron trasladada al Panteón del Magisterio, en el cementerio de la Chacarita.
 DIJO JUANA


“Quiero probar que la inteligencia de la mujer, lejos de ser un absurdo o un defecto, un crimen o un desatino, es su mejor adorno, es la verdadera fuente de su virtud y de la felicidad doméstica. La sociedad es el hombre: él solo ha escrito las leyes de los pueblos,  sus códigos; por consiguiente, ha reservado toda la supremacía para sí; el círculo que traza en derredor de la mujer es estrecho inultrapasable (sic), lo que en ella clasifica de crimen, en él lo atribuye a la debilidad humana; de manera que, aislada la mujer en medio de su propia familia, de aquella de que dios la hizo parte integrante, segregada de todas las cuestiones vitales de la  humanidad por considerarse la fracción más débil, son con todo obligadas a ser ellas las fuertes y ellos en punto a tentaciones, son la fragilidad individualizada en el hombre."
HOMENAJE A JUANA MANSO EN LA ESCUELA N° 1

EL SOL, VIERNES 17 DE SETIEMBRE DE 1965.

“Hoy a las 15, el personal directivo y docente de la Escueta l, rendirá homenaje a la educadora Juana Paula Manso en el local escolar de la calle Rivadavia y Sarmiento. Desarrollándose los actos conmemorativos conforme al siguiente progra­ma: 1) Himno Nacional Argentino, interpretado por el coro de la Institución; 2) Himno a Sarmiento (coro); 3) palabras por la rectora del col­egio Nacional y miembro del Instituto Sarmiento de Sociología e Historia, señora Rosa Bucich de Von Schultz; 4) entrega de un retrato de Juana Manso, obra del artista local René von Schultz van Esse, por el presidente del Instituto y rector del Colegio San Jorge, profesor Juan Carlos Lombán; 5) recepción del retrato y presentación del artista por la directora de la Escuela y miembro del instituto, señora Lila A. Giordano de Campelo; 6) “Rimas dedicadas a Sarmiento”, autoría de Juana Manso, recitadas por alumnos de 1° inferior; 7) dramatización a cargo de alumnos de 6°grado; 8) “Una Escuela”, poesía por  una alumna de 6° grado y finalmente 9) “Adiós a la maestra”, canción. (coro)

Compilación Chalo Agnelli
Quilmes, 24 de abril 2015
Biblioteca Popular Pedro Goyena
BIBLIOGRAFÍA
Agenda de las Mujeres, el portal de las mujeres argentinas, iberoamericanas y del mercosur.
http://agendadelasmujeres.com.arLewkowicz, Lidia F. “Juana Paula Manso (1819–1875): Una mujer del Siglo XXI”. Corregidor, Buenos Aires 2000.
Miguens, Silvia. “¡Como se Atreve!”, Ed. El Ateneo. 18 de agosto de 2011.

Mizraje, María Gabriela, “Argentinas de Rosas a Perón”, Biblos, Buenos Aires, Año 1999. 
Ocampo, Irene, Fernández, Elizabeth, para RIMAweb 
Pigna, Felipe. Mujeres tenían que ser”, Buenos Aires, Editorial Planeta, 2011.
NOTAS

[1] Capítulo IX - Título 16. Pp. 216 a 218
[2] El 25 de mayo de 1863 se había inaugurado la Escuela Pública N° 1 para varones que también albergaba a la Escuela N° 2 de niñas. Todavía la enseñanza no era mixta pues no se había dictado la Ley 1420.
[3] Escribió su creador Domingo F. Sarmiento el 1 de noviembre de 1858.“El objeto especial de esta publicación es tener al público al corriente de los esfuerzos que se hacen para introducir, organizar y generalizar un vasto sistema de educación.”
[4] El 8 de julio de 1884 fue promulgada por el Gobierno del Gral. Roca, la ley 1420 de educación universal, gratuita, obligatoria, gradual y neutra, con el objetivo de formar un espíritu hegemónico nacional conforme a los ideales del laicismo positivista.” (Mario César Giordán)
[5] Recordamos que hasta ese entonces la mayor parte de las escuelas de primeras letras estaban pajo la égida de la Sociedad de Beneficencia y esta institución designaba a los maestros.

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