sábado, 16 de junio de 2018

CRESCENCIA LÓPEZ OLIVEROS DE MOLINA, MAESTRA

                                                                                                    a quienes olvidaron sus cimientos
Esta educadora nació en España. Se recibió de Maestra Normal en la localidad de Azul en el año 1907. Inició su carrera docente en abril de 1908, nombrada por el Honorable Consejo Nacional de Educación para desempeñar el puesto de maestra de grado en la Escuela Nicolás Avellaneda, Consejo Escolar N° 2º. En mayo del mismo año fue nombrada por la Dirección General de Escuelas de la provincia de Buenos Aires maestra de grado en la ciudad de Azul.
En marzo de 1909, fue destinada por la Dirección General de Escuelas de la provincia de Buenos Aires, al cargo de la dirección  de la Escuela Nº 25 de la ciudad de Azul y el 3 de junio, del mismo año, el Ministerio de Instrucción Pública la nombró maestra de grado y profesora de Educación Doméstica y Labores de la Escuela Normal Mixta de 25 de Mayo. Es posible que esta experiencia en el normalismo le valió el siguiente nombramiento que la instaló en Quilmes.
QUILMES
El 22 de enero de 1912, la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados solicita un aumento en la partida para la fundación de cuatro Escuelas Normales: en Quilmes, Lomas de Zamora, San Fernando y San Francisco, provincia de Córdoba. Por ley de Presupuesto de la Nación del año 1912, anexo E, inciso 11, ítem 34 se crea la Escuela Normal Nacional de Quilmes.
Crescencia López Olivero de Molina en la Escuela Normal entre sus colegas, la única con guardapolvo blanco, como símbolo de igualdad y humildad.
El 23 de abril de 1912, el Consejo Nacional de Educación por expediente 4380, letra "L" nombra al personal docente, entre los que se designa a la señora de Molina, Regente y profesora de Geografía, cuantro años despuésde iniciar tu carrera.
Lo expuesto anteriormente es parte de su legajo que se preserva en el Archivo de la Escuela Normal de Quilmes "Silvia Manuela Gorleri". 
Sigue en dicho documentos su firma: Crescencia López Oliveros de Molina y una nota (aparentemente de puño y letra de la interesada): “Omisión – Durante una licencia que obtuve desde el 1 de Abril de 1910 al 1 de septiembre del mismo año, desempeñé un puesto de maestra de grado durante 1 mes y ½ desde julio al 31 de agosto de 1910”. Continúa con su firma y un sello oval que dice: 'Escuela Normal Mixta Quilmes. Dirección'.
Ejerció como profesora de pedagogía y didáctica y la primra regente del Departamento de Aplicación. En ocasión de tener que tomar otra licencia fue suplantada por la maestra Josefa Lombán de Casado hasta el 2 de mayo de 1938.

 Crescencia junto a José Sosa del Valle y Juan Manuel Cotta a su izquierda. Bajo su abrigo asoma el gauradapolvo.

 TRAYECTORIA 
Crescencia López Oliveros de Molina fue autora de numerosos textos de carácter educativo, entre otros, en 1934, el referido a la enseñanza global. Fue cofundadora de la primera Universidad Femenina en Quilmes en la Biblioteca Pública Manuel Belgrano de Berazategui (1). Solía dar conferencias didáctico-pedagógicas en el Ateneo de Quilmes, creando por un gru­po de estudiantes secundarios el 7 de agosto de 1935. Introdujo el uso del guardapolvo blanco y fue modelo en su uso, a manera de igualar las diferencias económicas de los alumnos e incluso por consideración hacia ellos, a diferencia de otras docentes que concurrían a sus funciones notoriamente peripuestas.  [2]
 Promoción de alumnos de la Escuela Normal. A la derecha la señora de Molina tomada del brazo de Josefa Lombán de Casado junto al director Juan Manuel Cotta.
1932. Se hace cargo de la Escuela el Sr. Juan Manuel Cotta y se despide al Sr. Sosa del Valle, la tercera de la izquierda Crescencia López Oliveros de Molina
 Aquí la vemos en el centro, sin guardapolvo entre el director José Sosa del Valle y el vice Olivio Acosta. También se halla en foto el Maestro Cotta de modo que es una foto del retiro de Sosa del valle el director-fundador.
 
(1932) Tapa del periódico "El Plata": "Crescencia López Oliveros de Molina - Distinguida dama de nuestra sociedad que integra la dirección de la Escuela Normal habiendo cumplido recientemente sus bodas de plata con el magisterio." (la publicación omite la "S" final de su segundo apellido)- Foto "Art Finino Hnos. Especial para el Plata.


EL SOL, Viernes 19 de noviembre de 1976
EVOCACIÓN DE UNA MAESTRA QUE FUE IDEAL DE DOCENCIA
Al acogerse a su retiro jubilatorio la profesora y regente de la Escuela Normal Mixta de Quilmes, doña Crescencia López de Molina, uno de sus alumnos tomaba de su cuaderno de clase una semblanza sobre su personalidad para hacerla pública desde estas mis­mas columnas.

Decía en ella inicial­mente: “Su dinamismo llena toda la Escuela. Y es como si la Escuela, toda, estuviera llena del espíritu lúcido, bon­dadoso y ecuánime que supone el ejer­cicio de la enseñanza.
Hoy al brindarle nuestro adiós defi­nitivo a esta profesora, volvemos a ree­ditar esas líneas, no sólo porque sabe­mos que ellas resultaron gratas a su espíritu, sino porque también, se re­fleja en las mismas el cariño v la ad­miración que le profesaran y profesan cientos de alumno que en el curso de una larga actuación docente admira­ron tanto su sólida preparación como la magia y el brillo de su palabra. Pa­labra que a modo de influjo levitatorio elevaba al alumnado sobre el plano del simple conocimiento hasta niveles su­periores en los que la gracia, el inge­nio y la belleza parecían confundidas en armoniosa conjunción. Signo reve­lador, por otra parte, de aptitudes do­centes que permiten revestir los cono­cimientos librescos de valores humanís­ticos por la más rica revelación de los propios valores espirituales…
Esta unanimidad admirativa que acompañó sus tareas en el ámbito de la Escuela Normal de Quilmes, volvimos a comprobarla a nuestro paso por Azul, su ciudad natal. Allí en su Escuela Normal volvimos a reencontramos con la personalidad de esta querida profe­sora cuya actuación docente juvenil perduraba no sólo en una placa de bronce que en sala de profesores, aún envida de la señora de Molina, recordaba su labor, sino en las impresiones que recogimos de su personal  di­rectivo: era la proverbial admiración que rodeó su actuación también aquí, en Quilmes.
Hoy queremos evocar su paso por el patio del Colegio cubierta con ese blanco guardapolvo que algunas vez exaltó como  símbolo de nuestra escuela que en su ámbito, repugna las disparidades económicas y sociales; hallarla de nuevo en el aula  enmarcando su agracia­do rostro con su blanca cabellera; verlo iluminarse en su amplia sonrisa que una única vez vimos se desdibujaba en mueca de dolor, en tanto su voz de metal inolvidable, se quebraba en llanto al despedirse de nuestra división, que culminaba sus estudios...
Hemos nombrado al Azul, ciudad de su juventud, en la cual conoció su es­poso y fundó hogar. Con esta evoca­ción queremos cerrar este confuso adiós que mutila gran parte de su persona­lidad al olvidar su obra escrita y su larga trayectoria profesional, pues en aquel lejano Azul podemos asociar su presencia y la de su esposo a la de nuestros familiares Un reencuentro en el gran hogar común cuyo rescoldo da vida y calor a nuestras almas.
Promoción 1938
Secretario de la Comisión de Amigos
formada en 1962, celebrándose el 50° aniversario de la Escuela
HUELLAS DE UN PASADO   

Tratemos de Imaginar, desde el parco confort de que gozamos durante el ejercicio de nuestra docencia, las penurias que debieron vivir las y los docentes de aquellos tiempos, cuando la educación en la Argentina aún estaba en pleno desarrollo; cuando se creaban escuelas en lugares donde, muchas veces, no existía el agua corriente y había que recurrir a la bomba, donde, por lo general en las casas - y siempre en las escuelas -, existían esas casetas toscas llamadas letrinas; aulas sin electricidad y mucho menos calefacción; eran escasas las que tenían una rústica salamandra para templar el ambiente en las gélidas mañanas de invierno y, de todos modos, tampoco había dinero como para aprovisionarse del combustible necesario. Los trayectos en el campo y los pueblos se hacían por calles de tierra, lodosas tras las lluviosas jornadas bonaerenses y en verano humeantes a causa de la calina, que a veces se levantaba en frenéticas tolvaneras.
Y los largos - a veces inesperados - viajes de un punto a otro de la provincia, del país con nuevos destinos. Llegar y a buscar un alojamiento, medianamente digno, pues los sueldos no eran - igual que en la actualidad - los que merecían por tanta entrega y compromiso. Es verdad que el ferrocarril era el medio de locomoción más apto y seguro, pero no todos los docentes de la educación pública podían viajar en primera, menos en pullman. Era la época de las escuelas rancho, donde en verano era más benigno dar clases bajo un árbol frondoso que bajo la chapa candente, como cuenta Jorge Ábalos en "Shunko".
Sin embargo, cuánto olvido soterró estas vidas que dieron al país: presidentes de la Nación, gobernadores de provincias, legisladores, médicos como Favaloro y Milstein, ingenieros, jueces, físicos, escritores como Cortazar, Adela García Salaberry, Leopoldo Marecha, Alfonsina Storni, historiadores como José A. Craviotto, Juan Carlos Lombán, Norberto Galasso, músicos como Martha Argerich, artistas plásticos como Pío Collivadino, Aldo Severi, Manuel Oliveira,  arquitectos como Alejandro Bustillo quien terminó sus estudios secundarios en el Instituto Politécnico Superior Otto Krause, etc., etc…
Pocos recuerdan, cuando están en el pináculo de sus vidas, con varios logros alcanzados, que una vez estuvieron en un aula iniciándose en la formación integral con un maestro, una maestra, un profesor, una profesora...
Compilación e investigación Prof. Chalo Agnelli
Colaboración Mora Camarero Deprati de Barati
FUENTES
Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes "Silvia Manuela Gorleri" 
http://archivo104.blogspot.com
EXANQUI. "Historia para un centenario" Ed. Jarmat. Quilmes, 2012
Periódico "El Plata" 1932.
Biblioteca Popular Pedro Goyena



NOTAS

(2) Ver en EL QUILMERO del viernes, 3 de diciembre de 2010, LA UNIVERSIDAD FEMENINA DE QUILMES Y LA UNIVERSIDAD POPULAR

[1] Comentario del profesor Juan Carlos Lombán, ex alumno de la Normal.

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