lunes, 19 de julio de 2010

COMBATE NAVAL EN QUILMES POR MARTÍN CRISTOFORETTI


Colaboración de don Martín Cristoforetti
In memoriam
Durante la guerra contra Brasil,  Quilmes vol­vió a tener connotación histórica  frente a  su Ribera.
En  la noche del 29 de julio de l826,  la escuadra  argentina, con barcos de poco calado,  al mando de un gran conocedor de las mareas del Río de la Plata, el Almirante Guillermo Brown, atacó a la flota enemiga fondeada en una línea entre Wilde y Quilmes en forma sorpresiva y con tal violencia que obligo a las naves largar por ojo sus anclas abandonándolas, y aligerándolas de lastre lo más posible, a fin de poder alejarse rápidamente del lugar, buscando aguas más profundas para maniobrar. 
En la mañana del día siguiente, se inició el combate más sangriento de la historia naval argentina, donde Brown, embarcado en la fragata “25 de Mayo”, derrochó coraje y audacia sin límites al atacar con ocho buques a los veintitrés enemigos. En instantes previos al combate, Brown había comunicado a los suyos “Es preferible irse a pique antes de rendir el pabellón”.
El encarnizado combate se desarrolló en plena navegación, con viento norte, entre Bernal y la desembocadura del arroyo Conchitas, y gran parte del mismo lo sostuvieron la fragata “25 de Mayo” al mando de su comandante, Coronel de Marina Tomás Espora, la que soportó un intenso cañoneo y la goleta Río de la Plata al mando de su comandante, Coronel de Marina Leonardo Rosales.   
 Al atardecer del día 30, pese a la superioridad numérica, la escuadra brasileña, totalmente vencida, y ante la amenaza de quedar las naves restantes encalladas, se retiró.  Esta acción pasó a la historia naval Argentina como “Combate de Quilmes”.

El parte de Brown decía: "Provocado a salir hemos batido pero no rendido al enemigo: permita V.E. le diga que los de la nación están libres. Me es sensible asegurar que son muchos los muertos y heridos y entre los últimos, mi bravo capitán Espora. La 25 de Mayo está completamente destrozada".

Las bajas propias fueron 18 muertos y 35 heridos graves, sin conocerse las del Brasil.

Como consecuencia del combate la fragata “25 de Mayo”, quedó seriamente averiada, por lo que, ya imposibilitada de navegar por sus propios medios, por tener su velamen destrozado, fue atoada hasta el puerto, frente a Buenos Aires, donde se la empleó como depósito naval; aunque, el 10 de agosto de 1828, contribuyó con su artillería a rechazar un ataque enemigo.
 El 22 de febrero de 1827, la escuadra argentina que volvía victoriosa del combate de Juncal con diez barcos conquistados, se encontró frente a Quilmes con una división brasileña, comandada por el contralmirante Pritz, la que fue atacada el día 24. 
Durante el combate, a unos 1500 metros de la costa, casi frente al Club Náutico Quilmes, se incendió la goleta brasileña Dous Dezembro, la que, al llegarle el fuego a su santabárbara, con una tremenda explosión, voló en pedazos.
Según asegura una muy vieja tradición local, los restos de este buque son los que se exhiben en el Museo Almirante Brown en Bernal.
El 17 de febrero de 1828 un convoy mercante que conducía un regimiento de caballería a la Banda Oriental, así como víveres y pertrechos para el ejército en operaciones, era escoltado por una escuadrilla compuesta por seis buques y cinco cañoneras con veintiséis cañones, al mando del Coronel de Marina Erézcano; al llegar a la altura de la ribera quilmeña se cruzó con el bergantín  mercante Sicily que era perseguido por nueve buques de la escuadra enemiga con setenta y siete cañones, las naves argentinas les hizo frente y los dispersó, pero lamentablemente el Sicily encalló frente a Quilmes, de tal manera que debió ser incendiado.
Colaboración de don Martín Cristoforetti
De “RECOPILACIÓN DE H I S T O R I A S QUILMEÑAS
Compilación Prof. Chalo Agnelli

LOS CLARK Y LA COLECTIVIDAD INGLESA EN QUILMES

El primer saladero para exportación en la provincia de Buenos Aires lo instaló en 1798, Agustín Wright; estaba próximo a la Ensenada de Barragán. Wright era hijo de Charles Wright (Inglaterra 1720 - Bs. As. 1793)  y de María Martina Prans.
Según el enjundioso “Diccionario de Británicos en Buenos Aires” de la historiadora Maxine Hanon, Charles había tenido la concesión de importar a América esclavos negros; al revocarse este tráfico se quedó en el país y adquirió en Entre Ríos la estancia Inbicuy, aquí se casó con María Martina, criolla, el 20 de julio de 1744 y se convirtió al catolicismo. Tuvo siete hijos entre ellos Agustín que se casó con María Estanislada Tartas y murió el 2 de agosto de 1817.
   John I. y Edwin Clark, hijos de William y Catherine Watson, llegaron al Pago de la Magdalena a comienzos del siglo XIX. Pertenecían al grupo de paisanos que Wright convocó a partir de 1789, para instalarse con fábricas de carne salada en la Ensenada de Barragán. Lo siguieron los Staples y los Mac Neal. Luego, el francés Pedro Duval se asoció con Juan Isidoro Clark con dicho fin. Este, a su vez, se asocia con Robert Nalder Taylor
    Siguiendo el diccionario de Maxine Hanon, Robert N. Taylor era hermano de Frederick Thomas Taylor, hijos ambos de Thomas y Susan Nalder, que murió en Quilmes el 12 de mayo de 1861. Frederick tuvo una importante estancia en Ensenada llamada La Paloma”. Esta propiedad fue precisamente descripta por el viajero William Mac Cann.
    Robert había llegado al país, aproximadamente en 1830 y en 1839 compró la chacra “Los veinticinco ombúes” de los Hudson, 127 hectáreas que vendió en 1841 a James Brown. Fue administrador de la chacra de Quilmes de su hermana Mary y murió el 22 de marzo de 1863.
Un hijo de Frederick, Joseph George, a quien llamaban don Pepe, que había nacido a bordo del buque Thalía cuando sus padres emigraban a la Argentina, se casó con Catalina Meals, hija de Félix Meals el segundo maestro, después de José Rosende, que ejerció en el pueblo de Quilmes. [1]
    Edwin Clark se casa con la hermana de los Taylor, Mary,  [2] inglesa, y se instala en Quilmes en una chacra de 115 hectáreas pegada a la de Juan Isidoro, que luego la adquiere en parte. Edwin ya separado de su mujer muere en Quilmes en 1850. Mary murió en 1884. Tuvieron cinco hijos: Susan, Ema, Edwin, John y Robert. Estos dos últimos residieron en Quilmes. El primero se casó en 1872 con su prima Elyzabeth Clark (viuda de Semple) y Robert Clark con otra prima, María Taylor, hija de Frederick.
    Juan Isidoro Clark nació en Yokshire,  Inglaterra en junio de 1800. Vino a la Argentina en 1825. En 1827 llegó a Quilmes y en 20 años realizó progresos asombrosos que William Mac Cann en sus memorias describe al detalle. Dio pujanza y modernidad a los establecimientos saladeriles que crearan con los Taylor: “La Materna” y “La Bella Vista”, donde él, a su vez, abrió una casa de ramos generales llamada La Banderita. Cuando desapareció la industria de la carne salada con la aparición de los barcos frigoríficos del mismo modo tuvo un exitoso cometido con las actividades agrícola-ganaderas y de granja. Además de las nombradas también fue propietario de “La Chacra vieja”, “El Azotea”, “Los Pinos”, “La Quinta Grande, una 'estanzuela' en Ensenada y otras dos en Magdalena y Melincué. Su esposa fue Ann Mary Whitaker. Fueron sus hijos. Elizabeth (*26/1/1840) casada con James Semple y en segundas nupcias con John Nadler Clark, su primo; Charles (29/3/1842), casado con Bárbara Semple, hija de un primer matrimonio de James Semple, el primer marido de su hermana Elizabeth; Ann Mary (7/11/1847) casada con Albert Barnett y establecida en Inglaterra.
Juan Clark murió el 23 de febrero de 1874 dejando una fortuna de 18.000.000 de pesos plata. Su mujer murió en Quilmes tres años después. [3]
    Es una de las primeras familias inglesas que se instala con residencia fija en el casco urbano del pueblo. Los ingleses, por lo que se conoce en estas costas, y sobre todo los que manejaban la industria saladeril, no tuvieron inconvenientes políticos durante la gobernación de don Juan Manuel de Rosas. E incluso como lo manifiesta Guillermo Hudson en “Allá lejos y hace tiempo”, lo miraban con cierta admiración. Los Clark profesaban el culto presbiteriano.
El gentilicio “inglés” en esta parte de América se refería a todos los que hablaban la lengua inglesa, ya sean escoceses, irlandeses, galeses o ingleses propiamente dichos. La inmigración británica más numerosas en el Pago de la Magdalena, el Partido de Quilmes, fue la escocesa y luego la irlandesa.     
    En la diversa documentación hallada, los nombres y apellidos sufren variadas modificaciones, cambios y la castellanización de algunos de ellos, como por ejemplo Edwin, por Eduardo; Melville Sewell por Miguel Sebastián; Yeates o Yates; Batte ó Bate, etc. La repetición exagerada de los mismos nombres en una familia se presta a confusión para identificar a cada individuo, principalmente cuando hay contemporaneidad, como sucede con los Clark: John, Robert, Mary, etc.
Don Juan Clark Watson, fue electo municipal en 1855 por sufragio. Las primeras elecciones que se realizaron con ese fin después de la supresión de los Cabildos en 1821. Dice en su nota de aceptación:
Quilmes. Diciembre de 1855
Al Sr. Juez de Paz y Comisionado del Partido de Quilmas
D. Tomás Flores.
En contestación a la nota de V. del 12 del corriente en que me transcribe el Decreto del Gobierno fecha 22 de Noviembre del presente año referente a la instalación de la Municipalidad de este Partido, enterado de su contenido digo a V. en contestación para se sirva elevarlo a conocimiento del Superior Gobierno que desde luego acepto el nombramiento del Municipio que se ha hecho en mi persona por el vecindario del Partido; y que estoy animado de los mejores deseos den contribuir a la realización de su institución.
Dios guarde a V. m.s..a.s
(firmado) Juan Clark
    Integraron este primer Concejo municipal además de Clark, el doctor don José Antonio Wilde [4], también de origen británico y el segundo médico con que contó el pueblo y la campaña de Quilmes, Rufino Fornaguera y el Preceptor don Robustiano Pérez como secretario. Le cupo a esta administración la tarea de empezar a “diseñar” el pueblo. Se encargó de la limpieza de calles y plazas, arrancando maleza y cicuta; de acondicionar los caminos especialmente el que conducía a Buenos Aires y a La Ensenada;  más otras mejoras urbanas.
El Dr. Wilde estaba casado con su sobrina Victoria Wilde, nacida en Gualeguaychú, Entre Ríos en 1845. El primer Concejo electo como consecuencia de la ley orgánica de municipalidades promulgada el 16 de octubre de 1854 lo integraban dos descendientes de británicos.
Juan Clark en 1870 formó parte de la comisión encargada de promover la inmigración al partido con Andrés Baranda, Patricio Fernández y el Dr. Wilde.
En tierras vendidas a la municipalidad por Juan Clark en 1868 se instaló el actual cementerio de Ezpeleta a partir de 1872. Junto a este, el 27 de mayo de 1888, se acuerda permitir al señor Alejandro Stewart para instalar un cementerio de disidentes.
Alrededor de 1850, Juan Clark construyó una hermosa propiedad espaciosa y confortable en una manzana de 8.640 metros cuadrados, comprendida entre las actuales calles Mitre, Conesa, Sarmiento y Colón. Estaba rodeada de una variada y frondosa arboleda; con un gran parral que iba todo a lo largo de la calle Colón. En el fondo un molino de poco más de 12 metros de altura. Tenía ambientes espaciosos, estufas de porcelana y ollas de hierro para calefaccionar las habitaciones.[5] Hasta cierta época fue la residencia más importante del pueblo, junto con la casa de Andrés Baranda (Sarmiento y Rivadavia, esquina NE), y luego la de Domingo Cichero (H. Yrigoyen y Brandsen, vereda SE)
   Roberto Clark (h) fue el último propietario de esta familia que tuvo esa casona; la vendió a una familia de inmigrantes austriacos, Ctibor. La Sra. Ctibor al quedar viuda se marcha a la Capital y  la alquila para que se instale en ella la escuela Normal de Quilmes. Años después se comparte con el Colegio Nacional. [6] La propiedad fue adquirida por el Ministerio de Educación de la Nación y se construyeron los dos edificios donde hoy están las dos instituciones educativas. Eduardo Clark hermano del anterior construyó la residencia donde hoy se halla el Colegio Ausonia.
El 12 de enero de 1890 la sesión del H.C.D. menciona a los vecinos considerados los mayores contribuyentes del partido, entre los que se hallan: Carlos Clark (hijo de Juan), Juan Ithuralde, Francisco Labourt, José Matienzo, Andrés Baungart, Juan Massa, Ángel Traverso, Manuel Basigalup, etc. [7]
Carlos Clark fue un entusiasta sportman, introdujo en Quilmes el gusto por las carreras de carruajes y auspició la de caballos.[8]
Un hijo de Edwin Clark, Eduardo, fue concejal en 1899 y 1900. Estaba casado con Brígida Neylon, irlandesa católica: el 6 de agosto de 1978 tuvieron a Eduardo bautizado católico.
Otro de los hijos de Edwin, Roberto, fue municipal en 1902. Este, en 1910, fue propuesto y designado por el H.C.D. para formar la Comisión de Caminos junto a don Victoriano Huisi, Andrés Ramella y don Santiago Borro[9]. Todos poseían predios rurales y eran vecinos de arraigo, condiciones esenciales para ocupar ese cargo según lo establecido.
Roberto Clark arrendaba desde setiembre de 1895 un extenso campo y bañados en la Ribera de Quilmes donde tenía una plantación de mimbre. Hoy esa extensión la ocupa el Área Material Quilmes de la Fuerza Aérea. El contrato cesó a fines de 1905 [10]. Fue presidente de la Sociedad Protestante de Quilmes. Esta institución tenía a su cargo el cementerio llamado “disidente”. Desde esa función, el 22 de junio de 1904,  pide, y se le concede, al H.C.D en nombre de la colectividad británica, la eximición de impuestos de ese campo santo En 1910 fue incluído en las ternas que la municipalidad presentaba al Poder Ejecutivo para que se designara Juez de Paz.
Durante más de 140 años los Clark tuvieron una actuación directa y activa en la vida social, económica y política del partido de Quilmes. Es la familia de origen británico que más se afianzó a la sociedad quilmeña no sólo por su poder económico y labor pública, sino también por vínculos matrimoniales. Sustentaron hasta las postrimerías de la industria saladeril sus empresas y realizaron la transformación necesaria de sus propiedades para no perder todo su patrimonio. Orientándose hacia la ganadería y la agricultura, así como al comercio. También tuvieron activa participación en la vida política, social y cultural de Quilmes. Los siguientes documentos muestran la participación de Roberto Clark en la vida social quilmeña y su actuación como vecino solidario.

QUINTA LA MATERNA

De Roberto N. Clark

Pavos gordos á elección á... y  4 pesos uno.
Pichones (palomas) á elección 20 centavos el par.
Leña de paraíso en rama 1,50 pesos m/n por peso a domicilio
Leña de paraíso en astilla (madura)á 4 pesos m/n
carrada a domicilio
Carbón de leña (medida liberal á 2 pesos m/n por fanega domicilio.
Leña de durazno en rama ( muy fuerte) á 1,50 pesos m/n
por peso a domicilio
Postes de paraíso garantidos, primer corte á varios precios
Ordenar á la oficina de "El Quilmero” o al señor Webe
Gefe de la Estación, será atendido con prontitud.

LECHONES - LECHONES

A las personas que gusten de comer bien, se les ofrece lechones afeitados y listos para la cocina, remitidos a domicilio en Q. 2,50; y tomado en la chacra 2,20.
Ocurrir a la chacra de Carlos Clark; y no descuidarse porque quedan pocos.

















La Materna era una chacra de 29 ha sobre la actual avenida La Plata. Roberto Clark murió el 12 de noviembre de 1909 a los 86 años.
Chalo Agnelli
Colaboración de Elizabeth Renison.
NOTAS

[1] Ver “Maestros y escuelas de Quilmes Pag. 26.
[2] Se suele confundir a esta Mary Taylor de Clark con Mary Clark de Taylor o María Clara Taylor que Charles Darwin y John Murria Forbes, en su paso por Buenos Aires mencionan en sus libros de viajes. Ver bibliografía.
[3] Ver bibliografía Hanon, Maxine.
[4] Ver bibliografía: Otamendi, Luis. “Dr. José Antonio Wilde – Homenaje”.
[5] Otero, A. Italia, S. Y Ferro M. “La Escuela Normal de Quilmes. Reconstruyendo su identidad institucional”. 13/3/97 Quilmes.
[6] El Arq. Jorge Bujan hizo recientemente una excelente reproducción de esa mansión en una muestra de residencias quilmeñas presentada en la UNQUI
[7] Libro de Actas N°1 del H.C.D. folio 227
[8] Ver colección de El Quilmero de 1876. Biblioteca Sarmiento.
[9] Libro de Actas N°7 del H.C.D. de la Municipalidad de Quilmes. Año 1910. En la Biblioteca Sarmiento.
[10] Libro de Actas N°5 del H.C.D. folio 121.

viernes, 16 de julio de 2010

AFFAIRE BEMBERG Y EL CASO SIVORI - HACE EXACTAMENTE 50 AÑOS

LA NACIONALIZACIÓN DE LA CERVECERÍA ARGENTINA QUILMES,
EL CASO DANTE SIVORI
Y LA PERSECUCIÓN A LOS OBREROS CERVECEROS

Investigación Prof. Chalo Agnelli
EL AFFAIRE BEMBERG
Luego de la sanción de la ley 14.122 de 1952 que dispuso la liquidación del grupo Bemberg el Estado adquirió la empresa Cervecería Argentina Quilmes y la puso en manos de los trabajadores en cooperativa.
El conflicto entre el grupo Bemberg y el Estado Nacional había comenzado en febrero de 1937 cuando el periodista José Luís Torres denunció ante la Justicia a los herederos de Otto Santiago Bemberg (1858-1932) y Josefina Elortondo, por evasión del impuesto a la herencia establecido por la ley 11.287 de 1921; ordenada por la ley de Educación Común Nº 1420 de 1884, que establecía como beneficiario de las tasas sucesorias al Consejo Nacional de Educación. Los cinco hermanos Bemberg-Elortondo no habían iniciado el trámite sucesorio y recién lo hacen después de radicada la denuncia, por un saldo de cuenta bancaria de 658.000 m$n.
Hasta la reforma fiscal de 1942 la ley de la herencia no obligaba a iniciar los trámites sucesorio inmediatamente después del deceso del testador; hasta ese entonces el capital sobre el que pagaba el impuesto era el del momento en que se iniciaba el trámite, así hubieran pasarado varios años. Durante los cuales, los herederos podían disponer del capital a su gusto y derivarlo a testaferros o sociedades fuera del país, disminuyendo el monto imponible. Esto había pasado con la herencia de Otto S. Bemberg y su esposa. El saldo mencionado era irrisorio considerando el tamaño de los negocios que el holding poseía en el país, donde la Cervecería Argentina Quilmes era apenas una tercera parte.
Con el golpe militar de 1943 el juicio se retoma, pasando por varias complicaciones y vericuetos que terminan con la mencionada ley 14.122 de 1952.
Pero otro golpe de estado, el de setiembre de 1955, permite a los Bemberg reclamar la empresa y tras otras muchas dilaciones jurídicas, en 1959, el gobierno desarrollista de Arturo Frondizi devuelve la industria a sus primitivos dueños.
LA EMPRESA VOLVIÓ A LOS BEMBERG Y…
Una vez que se concretó la restitución, integrantes del personal jerárquico de la época tomaron represalias con miembros del Sindicato de Obreros Cerveceros, principalmente con su secretario sindical Dante Sívori, que fue detenido y puesto a disposición del Poder Ejecutivo acusado de “terrorista” por facultades determinadas por el Plan CONINTES que se había instalado durante el gobierno de Arturo Frondizi.
El 7 de febrero de 1960, Dante Sívori había sido despedido e inmediatamente la Subsecretaría de Trabajo exigió que fuera reincorporado por resolución Nº 41 del 19 de febrero de ese mismo año.
Contrariamente, desoyendo la orden oficial, la empresa confirmó el despido el jueves 7 de abril y al día siguiente en ocasión que los integrantes del sindicato estaban tratando los últimos acontecimientos en la sede de la calle Olavarría, siendo las 23 horas, irrumpió la policía reclamando por Sívori. Este dejó la reunión en que se hallaba y se presentó ante los agentes que lo llevaron detenido con destino desconocido. Luego sus compañeros lo ubicaron en el Departamento Central de Policía en la Capital Federal.
Al día siguiente el gremio presentó un reclamo responsabilizando como instigadores de este atropello a los directores: Juan Miguel Sánz, Emilio Amadeo y Juan Evangelista Muldhorffer.
Este hecho conmovió a los trabajadores, no sólo de la CAQ, sino de todo Quilmes, pues Sívori era un hombre respetable y querido en la sociedad local. El mismo diario El Sol, que no se podía calificar de “peronista” argumenta en una editorial:
“Abril de 1960.- DESAFORTUNADA HA SIDO LA CASUALIDAD […] Nada han tenido que hacer las autoridades de la industria cervecera en la detención de Sívori, dirigente del gremio, pero insistimos en que no pudo ser más desgraciada la coincidencia, entre el despido del secretario sindical y el allanamiento de local y encarcelamiento de miembros de la mesa directiva. Conocemos a los hombres que están actuando en Quilmes y, salvo que el Presidente de este país en pleno estado de derecho haga lo que se hizo con los miembros del secretariado de la CGT de La Plata dejarlos entre rejas y a disposición del poder ejecutivo cuando las autoridades los pusieron en libertad con la aclaración que la detención sufrida no afectaba ni su ‘buen nombre y honor’, Sivori habrá de reintegrarse pronto a sus tareas sindicales porque ese hombre será un empecinado luchador gremial, pero está lejos de ser un terrorista. […] Y vamos a lo que conviene repetir acerca de todo esto. Hace poco, redactores de nuestro diario realizaron un reportaje a don Otto (Eduardo) Bemberg,[1] en esa oportunidad se hablaron muchas cosas, algunas se reprodujeron en nuestro diario, pues bien, tomando las palabras del conocido hombre de empresa volvemos a afirmar que su inquietud actual por aspectos financieros de aquella, no le apartan de las preocupaciones de lo que hace a los obreros de su fábrica. Otto (Eduardo) Bemberg, ya de regreso de muchas pasiones propias del que lucha, admira, respeta y aprecia en todo su valor lo que los trabajadores significaron para la conquista de su fortuna, no le son indiferentes sus problemas. Los obreros de la Quilmes han de saber eso, pero también han de comprenderlo quienes son colaboradores directos o indirectos de don Otto (Eduardo) Bemberg.”
El 18 de abril, Ítalo Fernández, prosecretario en ejercicio del gremio, actuando como secretario general interino, envió un telegrama a las autoridades nacionales anunciando el “pies de Huelga”. Por otra parte los representantes de la Delegación regional de la CGT se entrevistaron con el gobernador Dr. Oscar Alende. Entre tanto Sívori fue trasladado a la Penitenciaría Nacional de la calle Caseros, incomunicado.
El 31 de abril se reiteraron los reclamos de liberación mencionando la proximidad del Día del Trabajador. El intendente Rodolfo Adalberto López intercedió por Sívori ante las autoridades del gobierno provincial y las nacionales de la Unión Cívica Radical Intransigente.
LA LIBERACIÓN Y DESPUÉS…
Durante dos meses no hubo un solo día en que el gremio no hiciera una gestión en pos de la libertad del Secretario General. Finalmente, Sívori salió de prisión el 28 de junio de 1960, penosamente maltratado y sin causa alguna. Así y todo, no se entumeció su espíritu de lucha; volvió al frente del sindicato y pronto tuvo que actuar ante nuevas medidas antipopulares de la Quilmes.
Efectivamente, había crecido la alarma entre los cerveceros pues desde la detención de Sívori se venían produciendo numerosos; entre 50 a 100 trabajadores por día.
Sívori, por nota y personalmente pide explicaciones a la empresa y, simultáneamente, hace la denuncia ante los medios de comunicación. La Cervecería aduce que la medida es una necesidad que hace a la salvaguarda de la fuente de trabajo, por la crisis producida principalmente porque durante el período que la empresa estuvo en otras manos se incorporaron más trabajadores que los requeridos según la producción, que también había mermado en forma alarmante pues se había descuidado la calidad del producto.  
Sívori señala a los medios que, notoriamente, la mayor parte de los despedidos eran obreros con licencia por enfermedad o incapacidad laboral producida por las deficientes condiciones de seguridad y salubridad, como el obrero Tatarian y Telmo Carballo que estaba internado en el Hospital Iriarte donde le habían practicado una operación en una pierna. Algunos despedidos recibieron el telegrama mientras tomaban sus vacaciones anuales. No se había considerado al personal con 25 o más años de antigüedad, por el contrario. Y, por supuesto, en la lista estaban la mayoría de los gremialistas delegados y subdelegados de sección e incluso los integrantes activos de la comisión administrativa, “cuyo único delito consistió en haber defendido honradamente y con la mayor lealtad los derechos de los compañeros trabajadores”. Así lo explicaba al diario El Sol del 12 de julio de 1960; a días de recuperar la libertad.
Y remarcaban que esto se debía al regreso de Bemberg al país: “… sus propósitos inocultables son llevar la miseria a los hogares de quienes con sudor y sacrificio amasaron la inmensa fortuna de que hoy disfrutan, contando con la complicidad de los directores y jefes del establecimiento para retrotraer la situación del trabajo vigente a épocas que ya creíamos definitivamente superadas y conseguir así mano de obra barata y sumisa”.
Con estas medidas se violaban las leyes Nº 11.729 y 33.302, así como el artículo 7 y 54 del convenio colectivo de trabajo. Inmediatamente la CGT regional Quilmes, también cercenada por la persecución del plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado) que permitía declarar zonas militarizadas a los principales centros o ciudades industriales y autorizaba allanamientos y detenciones.
El periódico quilmeño es su editorial del 16 de abril intentaba tocar la moral del empresario y sus acólitos, lo que indudablemente fue en vano ya que la persecución del estado a todo intento de alterar una política liberal que impone el ministro Álvaro Alzogaray tiene como respuesta los Tribunales Militares y la cárcel. Las prisiones de todo el país se pueblan de resistentes.
Esta historia cervecera de hace 50 años, es tan sólo un capítulo más dentro del tumulto de arbitrariedades que los trabajadores y el pueblo argentino padecieron durante la segunda mitad del siglo XX, por parte de corporaciones de poder que, a través de las fuerzas armadas, de economistas cipayos y políticos infames,  impusieron teorías liberales que fracasaron siempre rotundamente.
Noviembre 1990 - Julio de 2010
Investigación Prof. Chalo Agnelli
chaloagnelli@yahoo.com.ar

REFERENCIAS

[1] Hijo de Otto Sebastián (1858-1832), nieto de Pedro Federico Otto Bemberg (1827-1895) y hermano de Federico Otto (1885-1849)