lunes, 19 de julio de 2010

COMBATES DE QUILMES de M. Cristoforetti

b) – Combates navales en Quilmes

Colaboración de don Martín Cristoforetti
De “ RECOPILACIÓN DE H I S T O R I A S QUILMEÑAS


Durante la guerra contra Brasil,  Quilmes vol­vió a tener connotación histórica  frente a  su ribera.
En  la noche del 29 de julio de l826,  la escuadra  argentina, con barcos de poco calado,  al mando de un gran conocedor de las mareas del Río de la Plata, el Almirante Guillermo Brown, atacó a la flota enemiga fondeada en una línea entre Wilde y Quilmes en forma sorpresiva y con tal violencia que obligo a las naves largar por ojo sus anclas abandonándolas, y aligerándolas de lastre lo más posible, a fin de poder alejarse rápidamente del lugar, buscando aguas más profundas para maniobrar. 
En la mañana del día siguiente, se inició el combate más sangriento de la historia naval argentina, donde Brown, embarcado en la fragata “25 de Mayo”, derrochó coraje y audacia sin límites al atacar con ocho buques a los veintitrés enemigos. En instantes previos al combate, Brown había comunicado a los suyos “Es preferible irse a pique antes de rendir el pabellón”.
El encarnizado combate se desarrolló en plena navegación, con viento norte, entre Bernal y la desembocadura del arroyo Conchitas, y gran parte del mismo lo sostuvieron la fragata “25 de Mayo” al mando de su comandante, Coronel de Marina Tomás Espora, la que soportó un intenso cañoneo y la goleta Río de la Plata al mando de su comandante, Coronel de Marina Leonardo Rosales.   
 Al atardecer del día 30, pese a la superioridad numérica, la escuadra brasileña, totalmente vencida, y ante la amenaza de quedar las naves restantes encalladas, se retiró.  Esta acción pasó a la historia naval Argentina como “Combate de Quilmes”.
Como consecuencia del combate la fragata “25 de Mayo”, quedó seriamente averiada, por lo que, ya imposibilitada de navegar por sus propios medios, por tener su velamen destrozado, fue atoada hasta el puerto, frente a Buenos Aires, donde se la empleó como depósito naval; aunque, el 10 de agosto de 1828, contribuyó con su artillería a rechazar un ataque enemigo.
 El 22 de febrero de 1827, la escuadra argentina que volvía victoriosa del combate de Juncal con diez barcos conquistados, se encontró frente a Quilmes con una división brasileña, comandada por el contralmirante Pritz, la que fue atacada el día 24. 
Durante el combate, a unos 1500 metros de la costa, casi frente al Club Náutico Quilmes, se incendió la goleta brasileña Dous Dezembro, la que, al llegarle el fuego a su santabárbara, con una tremenda explosión, voló en pedazos.
Según asegura una muy vieja tradición local, los restos de este buque son los que se exhiben en el Museo Almirante Brown en Bernal.
El 17 de febrero de 1828 un convoy mercante que conducía un regimiento de caballería a la Banda Oriental, así como víveres y pertrechos para el ejército en operaciones, era escoltado por una escuadrilla compuesta por seis buques y cinco cañoneras con veintiséis cañones, al mando del Coronel de Marina Erézcano; al llegar a la altura de la ribera quilmeña se cruzó con el bergantín  mercante Sicily que era perseguido por nueve buques de la escuadra enemiga con setenta y siete cañones, las naves argentinas les hizo frente y los dispersó, pero lamentablemente el Sicily encalló frente a Quilmes, de tal manera que debió ser incendiado.

Colaboración de don Martín Cristoforetti
De “RECOPILACIÓN DE H I S T O R I A S QUILMEÑAS

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