lunes, 22 de noviembre de 2010

“BUENOS AIRES DESDE SETENTA AÑOS ATRÁS” DE JOSÉ ANTONIO WILDE


JOSE ANTONIO WILDE, 
AUTOR DE
“BUENOS AIRES DESDE SETENTA AÑOS ATRÁS”

Tomado de “Dr. José Antoinio Wilde – médico, periodista y educador quilmeño”
Biografía de Chalo Agnelli editada por Ed Jarmat en Quilmes 2008

RESEÑA DE LA OBRA Y EL ENTORNO [1]
    El género autobiográfico tuvo asiduos cultores entre los hombres públicos argentinos del siglo XIX: Santiago Calzadilla (nombrado varias veces en este texto) Cané, José María Cantilo, Vicente Fidel López, Mansilla, Mitre, Saavedra, Sarmiento, Varela, etc. Y el mismo Alberdi, a pesar que lo repudia en sus Cartas quillotanas contra Sarmiento, que más que una convicción de valor crítico literario, la suya es producto de su rivalidad acérrima de base ideológica con el sanjuanino, a quien acusa, no siempre equivocado, de su propensión ególatra, pero ignorando que el carácter autobiográfico de Recuerdos de Provincia es el aporte sustentable que, en este género, Sarmiento dio a la Literatura Argentina.
   Lo autobiográfico enriqueció la crónica política y militar matizada
por las referencias a la vida privada, las costumbres y tradiciones imprescindibles para diseñar un perfil sociológico del pueblo argentino de las primeras décadas de vida independiente. Cómo en las últimas décadas  del siglo XX sucede con la novela histórica que promueve la curiosidad del público por la Historia y lo mueve a incursionar en ella con textos específicos.
   Leyendo Buenos Aires, desde setenta años atrás, se imagina al muchacho José Antonio recorriendo las terrosas calles de su ciudad porteña, atento al bullir de la vida a su alrededor, pertinaz en los detalles, dispuesto al asombro, demorándose ante los hechos y las circunstancias: camina a su escuela; hace una diligencia, un mandado a su madre; se demora viendo entrar y salir a compatriotas de su padre del hotel de Faunch o el de Keen; llega a la  adolescencia y enseña inglés a domicilio y en el andar, graba, fija, registra detalles, personas, sucesos.
   Avanzando en el libro, se nos aparece el hombre maduro recorriendo los lodosos caminos de Quilmes, primero a caballo luego en su cabriolé, rumbo a la atención de los enfermos, distancias improcedentes durante las que va ordenando esa multitud abigarrada de recuerdos, rescatándolos y acomodándolos para volcarlos luego en el papel; cuando regrese a la casa de la calle 25 de Mayo.
   Allí se lo ve, con una sonrisa en la comisura de los labios,
derramando en la hoja su humor inglés que le viene de sangre, raspando el papel con una letra redonda, pareja, precisa, a la luz de una lámpara de kerosén y con Victoria a su lado zurciendo el guardapolvo que el médico usa en el consultorio.
    Dice en Una palabra de introducción con que inicia el libro: “[...] preferimos hacer el bosquejo a grandes rasgos de la fisonomía de la época que recordamos, sin orden escrupuloso de fechas, cosa que nos daría muchísimo trabajo, sin producir gran ventaja para el fin que hemos tenido en vista: salvar del olvido algunos de los hábitos, usos y costumbres de los tiempos ya pasado.”
    Los primeros pasos en la historia social, en nuestro país, no los dieron profusos historiadores, sino personas del común que pusieron su fervor local y literario al servicio de la memoria con el realismo costumbrista.
  Y continúa : “[...] No nos proponemos, pues, trazar en este libro la historia propiamente dicha, ni seguir los pasos de la política en nuestro país. Sólo tocaremos incidentalmente algunos acontecimientos que vienen encadenándose con estas reminiscencias ocupándonos menos de los más recientes, por ser más generalmente conocidos.”
   El Dr. José Antonio Wilde en “Buenos Aires desde sesenta años atrás” sumó a los avatares por lo que pasó la Gran Capital Austral el mientras tanto, lo cotidiano, la tradición, las costumbres y los personajes, sin descuidar a las figuras que dieron e hicieron por el bien común sin ganar o perder batallas ni blandir la batuta del poder político. Los que sirvieron la mesa de los próceres.
   Y lo hizo con amenidad, humor, sarcasmo y precisión lingüística; sin caer en retóricas ni en descripciones frondosas.
   Así como, a pesar de haber nacido en Tupiza, Bolivia, “Eduardo Wilde fue una figura eminentemente porteña…” según Florencio Escardó; el Dr. José Antonio Wilde, porteño de nacimiento, fue una figura eminentemente quilmeña; y como ningún otro autor pudo pintar la Gran Aldea y sus avatares.
    La primera edición de Buenos Aires desde sesenta años atrás” aparece en 1881 cuando tenía 68 años. El trabajo se venía esbozando desde varios años atrás.  Según Ernesto Morales aparece el 31 de octubre de 1880, pero seguramente en esa fecha se haya terminado de imprimir, llegando al público recién en enero de 1881, demora lógica si se tienen en cuanta los enfrentamiento que el año anterior convirtieron en Capital definitiva de la República a la ciudad de Buenos Aires.
   En el periódico El Quilmero del jueves 2 de diciembre de 1880, bajo el título Error; dice. “Ocupándose La Libertad (el periódico), del viernes, de la interesante obra del Dr. Wilde que va a publicarse con el título ‘Buenos Aires setenta años antes’ dice que es producción del Dr. D. Eduardo Wilde, eso es un error pues dicha obra es producción del Dr. Don José Antonio Wilde, tío de aquel” De modo que en Quilmas ya se sabía que iba a salir esa obra pues ya estaba editada. La apreciación de Morales es exacta. En el mismo periódico quilmeño del domingo 5 de diciembre siguiente, bajo el título Biblioteca, se informa: “Se reunió la Comisión Directiva el jueves por al noche con el objeto de dar cuenta de la invitación pasada por la municipalidad para que asista en corporación a la fiesta del miércoles. Se trataron algunos otros asuntos y entre ellos se resolvió suscribirse a la obra del Dr. Wilde Buenos Aires, 70 años atrás, por dos ejemplares, reconociéndose el deber de esa institución de fomentar toda publicación de la localidad.”
    La primera edición de 500 ejemplares se agota en tres meses y a poco sale la segunda corregida y aumentada. Fue su editor, otro vecino de Quilmes, Carlos Casavalle, [2]el Librero de la Patria” como se lo llamó, emparentado con varias familias de la localidad.
    El Quilmero del domingo 17 de abril de 1881 (N° 559), con el título Buenos Aires desde setenta años atrás, se comunica. “Está impresa la segunda edición de esta obra, la que tan favorable acogida ha merecido, como lo prueba la extraordinaria rapidez con que se ha agotado la primera.   Deseosos de ponerla al alcance de todos, se ha resuelto hacer una edición (económica) en nuevo formato, sin alteración fundamental, pero con aumento de algunas páginas. Su precio 30 pesos m/n. Las personas que quieran suscribirse podrán hacerlo en las principales librerías de la ciudad o en esta imprenta.”
   El libro llegó al público porteño en un momento coyuntural para la cultura local. Buenos Aires se transformaba vertiginosamente, tanto en lo edilicio como en las costumbres, más el aluvión inmigratorio que daba una fisonomía nueva y ajena para muchos, con nuevos tipos humanos, idiomas extraños, modas, adelantos… La gran aldea que recupera Wilde en su libro desaparecía inexorablemente y motivaba la nostalgia de los que la habían conocido y recorrido (como pasa hoy a los quilmeños que vivieron ese pueblo que aún era Quilmes antes de la década del 60) y entre los jóvenes la curiosidad por reconocer en el aval de otros las historias de sus padres y abuelos.
  En ese recorrido por la ciudad porteña, desde que era un villorrio colonial hasta poco después que Wilde la deja para establecerse definitivamente en Quilmes, aparecen todo tipo de pintoresquismos, ricos en colorido sin excesos poéticos ni retóricos que se le podrían justificar en esos años de remanentes románticos.
    Cuarenta y seis capítulos en los que recorremos los pantanos que se hacían en lo que hoy es el radio céntrico, las casas de familias, el muelle antiguo; vivimos los inconvenientes de embarcar y desembarcar; nos horrorizamos con las ejecuciones, los callejones infectos; asistimos al teatro y conocemos a  sus protagonistas; y conocemos todo sobre: las plazas, la comunidad  británica y las otras, su padre, los censos, las escuelas, las barberías, el alumbrado, las tertulias y los salones de la damas copetudas, la fabricación de cigarros, la mendicidad; el asalto con toma de rehenes a la quinta de Mr. Bevans [3] y el de Misereti, el agua para el consumo, los cafés y los hoteles, los velorios, los incendios, el carnaval, la ropa hecha, los diplomáticos extranjeros, el baño en el río, la moda, la religión, los carruajes, la academia de música, la primera sociedad literaria, los braseros, la lotería, las pulperías, nacimientos, lomillerías, fiestas en la Recoleta, el pampero...
   544 títulos, 544 temas, 544 fotografías que ilustran sin pesadez  las páginas y dejan un regusto a más. El lector se siente oyente y tiene ante sí a un abuelo, a la tía vieja que rememora el ayer con la palabra fácil y chispeante. Es veraz y no descuida la rigurosidad histórica recurriendo a documentos o a expresiones de otro autor, pero como al pasar.
El género podría bautizarse miscelánea social que entre las letras argentinas hay impostergables autores. Muchos historiadores para sus investigaciones, frecuentemente, han partió de obras como la de Wilde – o se motivaron en ella - para luego ahondar en la rigurosidad heurística.
        Consciente de su tarea, en el último párrafo de Una palabra de introducción confirma. “[...] Nos  concretamos casi exclusivamente a la vida social; punto que no hemos visto casi tratado por nuestros bibliófilos; a lo que fuimos desde hace setenta años; a los que fue nuestra ciudad y campaña.
     Un año después de la aparición de Buenos Aires… Lucia V.
López (1848-1894) presenta en forma de folletín la novela La gran aldea y Vicente C. Quesada (1830-1913) las Memorias de un viejo, notas periodísticas que se reúnen en libro en 1889. En 1884, la evocación autobiográfica se continúa con Juvenilia de Miguel Cané. Santiago Calzadilla (1806-1896), edita en 1891 “... libro chacotón, alegre, optimista. Las beldades de mi tiempo, de puro sabor porteño.” [4] Estos, como Buenos Aires desde… son documentos imprescindibles y pinturas de época incalculables para conocer el pasado desde lo social, para acceder en su totalidad a la Historia Nacional. Seguirá la manifestación del género con La familia Quillango de José María Cantilo y en 1988, con las obras del sobrino, Eduardo Wilde, Prometeo & Cía y la póstuma e inconclusa Aguas Abajo.
    Otro libro que recupera el aspecto de la vida cotidiana de una sociedad tradicional que el pulso vertiginoso del progreso cambió para siempre y recupera el pasado de Buenos Aires fue La Sociedad de Antaño de Octavio Battolla que publicaron los Editores Moloney & De Martino en 1908, con fotograbados de Weiss & Preusche y Vidal & Cortada. Obra con abundante ilustraciones, grabados y dibujos de la época. Fue un esfuerzo notable de rescate de los usos y costumbres del pasado porteño.
     En Quilmes recogió el género misceláneo José Andrés López, que sin duda conoció la obra de Wilde, su contemporáneo y vecino. Quilmes de antaño, quizá preferentemente anecdótica, con menor precisión en la caracterización de elementos, pero con idéntica riqueza lingüística y sentido del humor.
  Dice Alberto Palcos en el prólogo de la edición de 1953 de W. M. Jackson editores:[5] “...dos clases de escritores acometen empresas como la de Wilde: los viajeros, ávidos de entrar en contacto con ciudades y paisajes, y los que retornan por la áurea puerta de los recuerdos, a los sitios donde transcurrió su infancia, su juventud o toda la vida [...] Prevalece en los primeros la calidad del dibujo y la precisión del matiz cromático y, en los últimos, esa poesía del recuerdo, que es como el aroma de los instantes hondamente sentidos y vividos en el pasado. Singulariza a Wilde la circunstancia de que, integrando la segunda categoría de escritores, se aproxima bastante a la primera...”
  Para completar estas referencias apuntemos lo que agrega Morales en su nota de La Prensa, antes mencionada: “ En su libro don José Antonio Wilde hace con Buenos Aires lo que Mesoneros Romanos hizo con Madrid en sus Memorias de un sesentón,[6] recordando entre humorística y melancólicamente [...] Es un libro que tiene el buen gusto de ocultar las vigilias que le costó informarse para lograr el dato preciso la fecha exacta en el documento casi olvidado. Wilde ahorra a su lector la cita...”
    Paul Groussac escribió: “El libro de recuerdos que dio a luz en 1881 con el título de ‘Buenos Aires desde setenta años atrás,’ es excelente en su fondo y forma, por la sinceridad del acento, la exactitud de los bosquejos y la ausencia de pretensión en el estilo. Lástima grande que el autor no lo haya completado, con otra serie de recuerdos más precisos y minuciosos aún.” [7]
   En 1881, se realizó una segunda edición de Buenos Aires desde... en la Imprenta y Librería de Mayo, de 350 páginas. [8] En 1908, La
Biblioteca de la Nación realizó una nueva impresión. En 1948, la editorial Espasa-Calpe lo reeditó en su económica Colección Austral para estudiantes. Hay una edición sin fecha del Fondo Nacional de las Artes. En 1953, fue publicado por  W. M. Jackson Inc. Editores, en la colección “Grandes escritores argentinos” con prólogo de Alberto Palcos. Esta editorial tenía puestos de venta en New York, México, Habana, Caracas, Bogotá, Lima, Santiago de Chile y Montevideo. Sus oficinas se hallaban en la calle Perú 1186 de Buenos Aires. En 1961, EUDEBA, la Editorial de la Universidad de Buenos Aires, en la Serie del siglo y medio, vuelve a editarlo con apéndice de Ricardo M. Llanes; reeditándolo en mayo de 1971, el año del sesquicentenario de la fundación de esa  Universidad.
    En 2006, CM editores realizó una nueva edición con el apoyo del Fondo Cultural BA, programa metropolitano de fomento de la cultura, las artes y las ciencias, de la secretaría de cultura del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Pertenece a la Colección del Bicentenario que dirigida por el Prof. Fernando Sánchez Zinny.
    La lectura de Buenos Aires, desde setenta años atrás, nos hace presumir lo significativo que hubiera sido para nuestra historia local y la de los pueblos de la provincia, un: Quilmes, los últimos 30 años; escrito por el Dr. Wilde. Las calles, las casas, la gente del pueblo y la de la campaña, los trabajos, entretenimientos, paisajes irrecuperables, sucesos determinantes, la vida durante los 30 años que vivió en esta ciudad y partido de la Exaltación de la Santa Cruz de los Quilmes. Y todo impregnado de su sutil humor. Pero no hubo tiempo. Wilde se lo llevó y los pocos papeles donde esbozó el proyecto se volaron con el viento del desconcierto en que se sumieron los hijos ante la orfandad tan temprana.

De “Dr. José Antonio Wilde – médico, periodista y educador quilmeño” biografía de Chalo Agnelli, Ed. Jarmat. Quilmes 2008.-

NOTAS


[1] Primera parte pág. 97 a 103
[2] Carlos Casavalle. Impresor, librero, bibliófilo. Nació en Montevideo el 24 de setiembre de 1826. Instaló la Librería Mayo, en la calle Perú y luego en la de Moreno. Su esposa, Josefa López, era hija de Manuel Gervasio López, Juez de Paz de Quilmes desde 1840. Murió en Buenos Aires el 9 de noviembre de 1905.
[3] Abuelo del presidente Carlos Pellegrini
[4] Según Carlos Alberto Leumann en el estudio preliminar de la edición de la Editorial Estrada, Buenos Aires, 13 de setiembre de 1944.
[5] De la que se toma la que realiza EUDEBA en 1961 más un apéndice de notas aclaratorias, muy útil, de Ricardo M Llanes
[6] Ramón de Mesonero Romanos, escritor español (1803 – 1882)
[7] Historia de la Biblioteca Nacional, Groussac, P. Pág. 47
[8] En la Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia hay un único ejemplar .


viernes, 19 de noviembre de 2010

LA CEVECERÍA QUILMES, A LOS 120 AÑOS - MAS SOBRE LA HISTORIA DE LA INDUSTRIA EN QUILMES - III - CENSO

CENSO INDUSTRIAL DE QUILMES 
1945 - 1947

Extracto tomado del libro "Cuadernos de Identidad 1"
de Chalo Agnelli

En una nota de poco más de dos carillas del diario “El Sol” de 1947 [1] da cuenta del estado de situación económica de Quilmes en esos años. 
El capital de las industrias quilmeñas era de $ 463 millones (monto del capital en giro) Había 773 industrias que ocupaban a 35.000 trabajadores sobre una población de 134.400 habitantes, y 1.800 establecimientos comerciales.
    La Cervecería de Quilmes empleaba 300 personas entre jefes y empleados y 3000 obreros; Ducilo, 2500 obreros y empleados; Rigoleau (Berazategui aún era parte del Partido de Quilmes) 2000 obreros y empleados; la Papelera Argentina, 1500 obreros y empleados; Cía. Gral. de Fósforos e Hilanderías de Bernal 1500 obreros y empleados; la Textilia (1931) tenía en marcha 200 telares…
    Las empresas textiles eran muchas, como: Rothiaseta (producía seda); Cía. Argentina de Tintorerías y Aprestos; La Bernalesa; Algoseda SRL; Atlatex; Libanesa, Coop. La Defensas Fassoniers; Stange Diez & Cía.; La Suizo Argentina (1934) y otras cuarenta pequeñas industrias de ese mismo ramo.
 También abundaban las empresas del vidrio, además de Rigoleau; la Cristaltes; Vidriart, La Estrella (fabricante de botellas de 1924) La Ideal, etc. Y toda la producción que podían darle a este Partido características de auto subsistencia. Empresas de vinos y licores; conservas; dulces, aceites; metalúrgicas como Coroplast (subsidiaria de la Cervecería Quilmes), la metalúrgica Auto-York de la sociedad Ostry & Agnelli; “Carrocería Tronador” instalaciones de cúpulas y casas rodantes; “Bobi Grasas”, de grasas para la industria  de la alimentación; piletas, toboganes y chapas plásticas; “Ceras Séller”, “Richi”, instalación industrial de calefacción y refrigeración y fabricantes de espejos; cartoneras y papeleras; químicos; fundiciones; cerámicas; carpinterías; calzados; industria de la construcción; carbonería; productos medicinales, etcétera, etcétera, etcétera...
Hacia 1935 se crea un establecimiento productor de dulces y conservas; Fábrica de Productos Alimenticios de Cabezón, Gazzolo y Cía. en las actuales calles 14 y 137 de Berazategui. Empresa adquirida por Miguel Miranda para su corporación empresarial, quien amplía la planta fabril, ocupando a más de 600 trabajadores. Esta fábrica comienza a declinar a partir de 1950, hasta su desaparición después de 1960.
En el mismo ramo, en Ezpeleta, estaba “La Primitiva” de Agustín Fernández y Cía, sucesores de Marcelino Gutiérrez.
En 1944 nace en la Ribera, en una extensión de 12.000 m2 la Industria Metalúrgica y Plástica Argentina, la I.M.P.A. Nombre indeleble pues cuando desaparece la empresa, con su razón social pasó a designarse a la escuela técnica y al Área Material Quilmes de la Fuerza Aérea.
    En el año 1947 inicia sus actividades la empresa, Textil Alpesa, ubicada en el Camino General Belgrano.
   En 1949 en la localidad de Plátanos se instala SNIAFA SAICF e I (Sociedad Nuevas Industrias Argentinas de Fibras Artificiales, Sociedad Anónima Industrial, Comercial, Financiera e Inmobiliaria), una empresa de la industria italiana SNIA VISCOSA. En 1952 comienza la producción de rayón (fibrana) y en 1960 la producción de papel transparente (Sniafan). En la década del ‘70 trabajan cerca de 1200 personas que gozaban de importantes servicios sociales.
   En 1950, se instala, Industrias R.A.B., en un establecimiento próximo a la planta de Miranda, productora de acero y laminados de acero y cobre, dando trabajo a más de 200 operarios. [2]
   Ese mismo año se instalan también en Berazategui: la fábrica de lozas Vogt en la calle 145 entre 23 y 24 y en la calle Nicolás Videla, cercano al camino General Belgrano dos establecimientos faenadores de carnes: uno perteneciente a la Cooperativa de Carniceros Quilmes, luego Consignaciones Rurales y el S.U.B.G.A dedicado al faenamiento para exportación con instalaciones adecuadas a las exigencias técnicas internacionales.
   En 1953 se emplaza en la localidad de J. M. Gutiérrez, en el linde con la estación ferroviaria, la firma Parafina del Plata, dedicada a los derivados de hidrocarburos y en Av. Rocha y Antártida Argentina la Papelera Zucamor, productora de envases de cartón corrugado, papel en bobinas para usos industriales, entre otros productos del ramo
    En 1958 se instala la localidad de El Pato, sobre la Ruta 2, la Empresa Peugeot S.A., mas tarde Safrar S.A. Esta industria automotriz llega a ocupar más de4.000 operarios y desarrolla una enorme capacidad de producción (200 autos diarios).
   En 1959, se abre, a la altura del Camino General Belgrano y el cruce con el arroyo Conchitas, la planta de Reginal Lee SAIC, embotelladora de Coca Cola. Y próximas a las rutas nacionales se abren varias industrias medianas: Kartonsec, Acrow, Pneumatic, Italpapelera, entre otras, que junto a varios otros establecimientos pequeños diseminados en la amplia extensión del Partido, trazan el mapa de una comunidad que crecía y se desarrollaba gracias a la actividad industrial.
   El Partido de Berazategui con una extensión de 221,01 km2, fue creado por Ley Provincial 6317 sancionada el 27 de octubre del año 1960, y promulgada el 4 de Noviembre del mismo año, por el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Dr. Oscar Alende. Se produjo así la separación del partido de Quilmes, como culminación del movimiento autonomista impulsado por la comunidad y gestionado por el Diputado Provincial Rodolfo Harsich y el Senador Provincial Esteban Tomero. Inmediatamente se sanciona la Ley 6318 declarando ciudad al entonces pueblo de Berazategui.
    La inexistencia de una política de reinversión tecnológica y desfavorable para la industria nacional, impuesta por la dictadura militar que se instaló en 1976, dirigida por su nefasto ministro de economía, numen de un liberalismo salvaje, determinó, en la década del ’80, el cierre de la mayor parte de estas empresas que crecieron con el empuje social y político quilmeño.[3] 
Fábrica de Tapas Corona - 1925 - SAFAC
Situación social, comercial e industrial de Ezpeleta- 1936
Colaboración del historiador de esa localidad Claudio Schbib
(para ampliar la imagen cliquear dos veces sobre la misma)

BIBLIOGRAFIA

[1] “El Sol” 1947. Hemeroteca de dicho periódico.
[2] Como SNIAFA y Peugeot, cierra en 1981.
[3] Conferencia dada: 1°,  en el Banco Credicoop el 11 de abril de 2008; 2°,  en el Círculo Médico de Quilmes el 14 de agosto de 2008; 3°,  en  las 7° Jornada Históricas Fotográficas realizada el 13 de setiembre de 2008, editado en la publicación de dicha Jornada. 
"Cuadernos de identidad I" se obtiene en las Librerías quilmeñas: "Ramos", Mitre 531, "El Monje" Alsina 285 y "El Alejado" Mitre 741. En Bernal en la sucursal de la librería "Ramos" que se halla en la Biblioteca Mariano Moreno

LA CEVECERÍA QUILMES, A LOS 120 AÑOS - MAS SOBRE LA HISTORIA DE LA INDUSTRIA EN QUILMES - II - LOS IMPUESTOS

EXENCIÓN IMPOSITIVA PARA LAS INDUSTRIAL QUILMEÑAS EN 1933.

Extracto tomado del libro "Cuadernos de Identidad 1"
de Chalo Agnelli

Gas, aguas corrientes, cloacas, medios de transportes, crecimiento de la población movilizaron a la clase dirigente local en pos de un mayor crecimiento económico. 
 Cava de la bodega Rosso en Ezpeleta
El 20 de mayo de 1933 con la ordenanza Nº 652 se eximió de impuestos a las industrias que se radicasen en el Partido. No tuvieron esa franquicia las que elaboraban bebidas alcohólicas, naipes y explosivos. [1]

TITULO XIV - ORDENANZA Nº 652
El H. Concejo Deliberante, sanciona:
Art. 1°.- Todo establecimiento de carácter industrial que se radique dentro del Municipio desde la promulgación de la presente, queda eximido del pago de cualquier Impuesto o derecho Municipal creado o a crearse, por un período de cinco (5) años, siempre que se dedique a la elaboración o trasformación de productos bajo formas o sistemas distintos a los existentes con anterioridad en la Comuna.
Art. 2°.- Transcurrido el período de cinco (5) años dichos establecimientos satisfarán los Impuestos que le sean aplicable, con una quita del 50% durante los dos (2) años subsiguientes.
Art. 3°.- Los beneficios de esta liberación impositiva no comprenden el pago de las obras de pavimentación, ni al Impuesto General por retribución de servicios de alumbrado, limpieza, riego y barrido, Aguas Corrientes y Cloacas.
Art. 4°.- No gozarán de esta franquicia los establecimientos que elaboren bebidas alcohólicas, naipes, explosivos y otras substancias nocivas a la salud pública y los establecimientos clasificados de peligrosos para el vecindario...
Art. 5°.- Comuníquese, etc. Quilmes, Mayo 20 de 1933.-
Esta sanción detonó en un progreso vertiginoso para el Partido de Quilmes.
Así, en 1937 se instala Ducilo S.A Productora de Rayón., para la fabricación de fibras textiles artificiales (primera industria que produjo rayón en la Argentina) diversificándose luego: 1948 con celofán y nylon textil; en 1949, hilados de alta tenacidad Ducordura; en 1957, gas freón; en 1960, polímeros de nylon; 1963, nylon de alta tenacidad; en 1965 polímero de nylon y expansiones en la planta de celofán.

BIBLIOGRAFÍA

[1] Mabel Rodríguez de Contardo (ver bibliografía general quilmeña en este blog)
"Cuadernos de identidad I" se obtiene en las Librerías quilmeñas: "Ramos", Mitre 531, "El Monje" Alsina 285 y "El Alejado" Mitre 741. En Bernal en la sucursal de la librería "Ramos" que se halla en la Biblioteca Mariano Moreno