viernes, 5 de agosto de 2011

PANORAMA DEL TEATRO QUILMEÑO - JOSÉ ABEL GOLDAR - 4º PARTE

Tomado de “Panorama de las artes quilmeñas
de José Abel Goldar
Ed. de la Municipalidad de Quilmes.
Biblioteca P. Municipal “Domingo Faustino Sarmiento”
Serie Divulgaciones Artes, Letras y Ciencias
Quilmes, agosto 1970.

Bien vale en esta reseña teatral quilmeña que presentamos en PAROLE “por entregas” - como los viejos folletines - recuperar alguna página de aquel primer libro de historia de la cultura local que realizó el museólogo, periodista, educador, poeta, funcionario e historiador José Abel Goldar Piñeiro, titulado “Panorama de las artes quilmeñas”. Esta trascripción corresponde al capítulo sobre el teatro que figura con el título “Resultado económicos de las primeras funciones” (Pág. 67 a 69) Vemos en estas notas el trasfondo económico y los entretelones de aquel primer teatro. La transcripción es textual.
El periódico "El Quilmero", de don Pedro Giménez, estaba disgustado con José Andrés López y los aficionados al teatro que le hacían la competencia periodísti­ca desde "El Independiente", apenas da información de la actividad teatral, pero nos permite saber que las entradas para la primera función se vendieron al precio de 30 pesos m/n. El producido total de ambas fue de algo más de 6.390 pesos, con la que cabría suponer que si a la primera asistieron 200 personas a la segunda no fueron 20 […]  En "El Independiente" del domingo 22 de abril de 1877 se da a publicidad el balance de estas funciones: "Producido de la función […] ps. 6.390. Gastos según recibos números 1 al 8: A Jaime March y Cía, por la construcción del escenario según recibos num. 1 ps. 2.800; A Ithuralde y Martínez, según recibo núm. 3 127; A  José H. Navarro, por e! alquiler de pelucas […] según recibo núm. 3, 750; A Silva y Cía, según recibo núm. 4, 8; A José Fidel y hermanos, por la construcción del telón, según recibo núm. 5, 450; A Juan Laserre, por el alquiler de una túnica, según recibo núm. 6, 70; Por la impresión de tarjetas y circulares, según recibo núm. 7, 350; Por cien sobres, según recibo núm. 8, 15; (total de gastos) ps. 4.550; Entregado a la Biblioteca ps. 1.840 (en realidad 1.768, se salva el error en el número siguiente). Igual a ps. 6.390".
En el número siguiente de "El Independiente" (29 de abril de 1877) se publica el agradecimiento de la entidad benefi­ciada […]: "Quilmes, abril 28 de 1877. A los seño­res Manuel Casavalle, Victorio Silva, José A. López, Inda­lecio Sánchez y Antonio Barrera (hijo).
Estimados señores: La […] Biblioteca Popular de Quilmes […] cumple el grato deber de dar a Uds. las gracias por la importante y desinteresada cooperación conque han contribuido en obsequio de esta institución […] A. A. S. S. S. S. Fernando J. Otamendi, J. S. Carbone, Secretario Sustituto".
El entusiasmo que despertó en los jóvenes organizadores de la primera función el éxito de la misma puede medirse en el hecho de qué don José Andrés López anuncia el 8 de abril que está escribiendo un juguete cómico "Los amores de un barbe­ro" […] y que desde el jueves 26de abril se reinician los ensayos para una función que esta vez será a beneficio del Consejo Escolar. Participan de ellos los jóvenes Casavalle, Amoedo, López, Silva y Sánchez. "Las piezas escogidas para esa noche son cuatro preciosos dramitas en un acto". La función se prepara para el 25 de mayo siguiente, pero los habituales inconvenientes obligan a poster­garla para el domingo 3 de junio de 1877. […] Nos enteramos por una crónica aparecida en "El Independiente" del 22 de abril que Casavalle y Silva hablan participado de la función de beneficio del joven actor Alejan­dro Almada argentino que partiría en breve para Europa, en el teatro de la Alegría de la ciudad de Buenos Aires.
Para la tercera función teatral realizada en nuestra ciudad, el Consejo Escolar […] había nombrado representantes y organizadores a su presidente el Dr. Salomé Luque y al flamante subinspector de Escuelas del dis­trito, don José Andrés López. El anuncio de la función en “El Independiente” (27 de mayo de 1877) dice así: “Diversiones Públicas. Gran función Dramática para el Domingo 3 del próximo junio a beneficio de las Escuelas Públicas de este Distrito. En la que tomarán parte los señores aficionados Silva, Casavalle, Amoedo, López y Sánchez. El precioso drama en un acto y en verso de Don Luis M. Lara “La Agonía de Calón”; 2° El proverbio en un acto y en prosa “De gustos no hay nada escrito”; 3o El boceto dramático en un acto y en y en verso “Una lágrima” 4o y último, El chistoso juguete cómico en un acto y en prosa “Las dos joyas de la casa”. Entrada general 10 pesos. A las ocho en punto”.
Transcripción y compilación Chalo Agnelli


jueves, 4 de agosto de 2011

HISTORIA DEL TEATRO QUILMEÑO – 3ª PARTE - DORA BARRERA NICHOLSON DE RICAGNO

Elenco "Los Mirasoles"
Prof. Chalo Agnelli
para "Parole", folleto de
"Casa de Arte Doña Rosa"


Hubo en Quilmes una mujer que durante las primeras décadas del siglo XX fue notable promotora del arte dramático, como actriz, como formadora de actores, como promotora de causas nobles a las que alcanzar a través del teatro. Esa mujer fue Dora Barrera Nicholson. Por nacimiento pertenecía a una familia de arraigo y fortuna. Era la menor de los 5 hijos de Antonio Barrera y de Águeda Nicholson.
Era una mujer robusta de rasgos finos, muy alegre, de risa fácil, empeñosa y emprendedora; expeditiva y altruista siempre dispuesta a ayudar a todos. Su esposo era uno de los hombres más buen mozos del plantel de jóvenes quilmeños, el profesor Luis Ricagno. Ya casada, Dora, logró vencer ciertos prejuicios familiares y sus condiciones humanas y actorales la hicieron sumamente querida, no sólo en su medio. Su formación, además de la oferta bibliográfica, se inspiró en su padre - que además de la música, tuvo su incursión en el teatro - y en su abuelo, el primer maestro de música que tuvo Quilmes.
El 1 de diciembre de 1918, con el elenco "Los Mirasoles", formado con 14 actores improvisados de familiares y amigos, Dora, actriz, autora de la adaptación y directora, puso el cuadro artístico "Los de Barranco", remedando la famosa obra de Gregorio de Laferrére, "Las de Barranco", que había sido estrenada 10 años antes. Los jóvenes además hacían la escenografía, utilería, iluminación, sonido, el vestuario y se encargaban del maquillaje, es decir, de toda la producción escénica. En esta adaptación se conservó el grotesco, pero en lugar de ser una viuda y tres hijas las protagonistas según la compuso el dramaturgo argentino, eran un viudo don Mario y sus tres hijos varones: Carmelo, Manuel y Pepe. Una 'irreverencia', dijeron algunos críticos... hoy resultaría una reivindicación de género.
En agosto de 1925, en el cine-teatro Cristóforo Colombo puso la obra “El rayo” en beneficio del anhelado hospital de Quilmes; la acompañaron: Jorge Otamendi, Eduardo Elordi, Leonardo Durante y Agustín Canessa. En agosto de 1927, con el mismo fin pone. “Las grandes fortunas” de Carlos Arniches, acompañada por Araceli Maturana, Otilia Marenzi, Agustín Canessa, Aquiles Cichero, Eduardo Elordi, Nardo Fornabaio, Roberto Fossati, Luis Fedeli, Miguel Hadad, Raúl Pallá, Sabino Ventura, su esposo Luis Ricagno y ella como doña Rosaura. Obra que se repitió el 18 de junio de 1937 con los mismos actores más Elba Sosa del Valle. Siguieron una infinidad de otras puestas. Los ensayos se hacían en su casa, estimulados con pasteles, brioche, buñuelos y jugosas empanadas que salían de las manos de Dorita, virtuosa pâtissier.
En la entrevista que le hizo periódico “El Plata” del 27 de agosto de 1939, cuenta que sus inquietudes artísticas fueron tempranas y se hicieron realidad a partir de una función de beneficencia realizada en 1915, para obras del templo parroquial.
Las empresas pensadas para dar progreso a Quilmes era el destino que daba a su teatro: la Biblioteca, la Escuela Normal, la Liga Antituberculosa, el Club Náutico; con las representaciones de su elenco se compró la primera ambulancia que contó el Hospital de Quilmes. Cuenta en esa nota que su género preferido era la comedia y uno de los roles que amaba era el de “Doña María” en la obra “Las de Barranco”, que logró poner en escena en su libreto original, después de aquel osado que compuso en 1918. También escribió algunas piezas de escasa difusión.
Cuadro artístico "Los de Barranco" con el elenco Hijos Artificiales "Los Mirasoles" del 1 de diciembre de 1918. La primera a la derecha Dora Barrera. Parado en el centro con moño Luis Ricagno. Entre los demás figuran: Blanca Méndez, María Elena Llull Risso, Elena Mendiguibel, Jorge R. Otamendi, Celina R. S. de Manzo, Agustín R. Canessa, Carlos Alonso y R. Otamendi (Foto F. E. Finino de Rivadavia 178)

"Faustina" obra puesta el 7 de julio de 1926.
 Elenco de Dora Barrera (la primera a la derecha) en la obra "Claridad", patrocinada por la Biblioteca E. D´Amicis
"¡Qué viene mi marido!" obra de Dora Barrera, sentada en el centro con el chall al cuello.
Pero no sólo las tablas quilmeñas la tuvieron en escena, también actuó en La Plata, colaborando con la Cruz Roja y en Buenos Aires a beneficio del Colegio de San Nicolás de Bari. Cuando el Concejo Deliberante discutía crear una Comisión Municipal de Cultura, planteó la necesidad de que esa institución: “utilice el teatro para su programa de acción” y para ello se debía incorporar un elenco municipal; como luego fue el “Luz y Sombra”. También promovió la creación de un teatro infantil con el apoyo oficial, objetivo que alcanzado más tarde por Claudia Dessy.
Su esposo fue profesor del colegio Nacional de Quilmes y director de colegio San Jorge. Tuvieron 6 hijos - Dora tuvo tiempo para todo -. Su esposo, amigo y compañero  falleció el 23 de octubre de 1945. Esta ausencia la alejó del teatro, aunque siguió estimulándolo desde su escuelita de arte y “kindergarten”.
Actriz, dramaturga, directora, escenógrafa, maquilladora, vestuarista, el 12 de agosto de 1963 - año coyuntural para Quilmes y el mundo - Dora Barrera Nicholson de Ricagno partió hacia otros escenarios donde la esperaban muchos compañeros de su elenco.
Hoy raramente alguien la recuerda, pensar en un reconocimiento popular o por lo menos de la gente del teatro sería extraño, por eso bien vale esta reseña desde la revista "PAROLE" de Casa de Arte Doña Rosa.
Familia Barrera Nicholson (Foto, tapa de "Migraciones")
CHALO AGNELLI
De “Migraciones” Ed. Jarmat. Quilmes 2006
La aventura teatral quilmeña
de Oscar Rodríguez Carabelli/2008
FOTOS
Gentileza de la familia Arbert-Canessa
Entrevista a la señora Dora Ricagno Barrera de Raggio.

martes, 2 de agosto de 2011

EL TEATRO EN QUILMES AYER Y HOY - 2ª PARTE

Teatro Cristóforo Colombo, primera sala de teatro de Quilmes
Prof. Chalo Agnelli

Decía en la nota anterior que con la velada "dramático-literaria" realizada en la Biblioteca Popular el 31 de marzo de 1877, se inauguró el Teatro quilmeño. Hace 134 años.
La segunda velada fue la noche siguiente a beneficio de las escuelas locales. Se reiteraron algunas de las piezas ofrecidas y se agregó el drama "Don Sancho y Crispín" con los mismos actores. La tercera representación teatral quilmeña se ofreció un gélido día de julio y tuvo la siguiente programación: "La agonía de Colón" (genovés que aún tenía buena prensa) actuada por Victorio Silva (el actor obligatoriamente travestido), Manuel Casavalle, José Andrés López (el que cuenta todo esto) y Felipe A. Amoedo. La segunda pieza que se presentó fue: "De gustos no hay nada escrito", con: Casavalle, Silva, López e Indalecio Sánchez. A esta siguió "Una lágrima", de género llamado "boceto dramático", que era una especie de "Los de la mesa 10"; con Silva en el papel de la condesa y Casavalle como galán. Por último hubo un "juguete cómico": "Las dos joyas de la casa" de Antonio Corso y Barrera, donde Silva era Pepita y lo/la acompañaban Sánchez, López y Casavalle.
Estas veladas eran largas, densas, con las alteraciones que representaba reponer las "bujías lumínicas" (velas); alimentar la salamandra, intentando paliar el frío que acicateaba duro en aquel desolado pueblito a merced del viento del sudeste; tolerar los vapores nauseabundos que venían del fondo donde desbordaban las letrinas; más los ronquidos del abuelo, la impertinencia de los niños y el cuchicheo de las muchachas que no perdían ocasión de coquetear con lo6 jóvenes varones, considerando que no eran muchas las oportunidades de conseguir marido a no ser que los padres resuelvan el ayuntamiento por ellas, según costumbre generalizada; aún no se realizaban las "cédulas de San Juan".
El tercer espectáculo teatral fue el 9 y 10 de setiembre de 1877. Por cierto tuvo mayor éxito pues lo realizó la "Compañía de Niños Berenguer". Integrada por cuatro niños, María, Juana y Pedro Berenguer y Arturo Amey, todos niños de entre 7 y 12 años, tres hermanos y un primo, dirigidos por su padre y tío Francisco Berenguer. Esta Compañía infantil actuaba con bastante éxito en el teatro "La Alegría" de la Capital. Un pequeño teatro que se inauguró en 1870 hasta su cierre en 1885. En 1909 fue demolido para edificar en su lugar la sede de Caras y Caretas. Interpretaron arias de zarzuelas, romanzas y declamaciones. Fue un éxito indiscutible. Concurrió todo el pueblo y llegaron de los tres puntos cardinales de la campaña (el tercero estaba es el río) Los párvulos encogieron de ternura el corazón de las señoras. Victoria Wilde de Wilde ofreció a María Berenguer como admiración por su talento un ramo de flores.
Dice José A. López con su proverbial sarcasmo. "Es evidente que nuestra sociedad, inclinada a aislarse y dejarse escurrir en su propio aburrimiento, se animaba ahora rompiendo la cristalización de hurañería, y ese prodigio lo realizaba ese modestísimo tablado, que juveniles entusiasmos convirtieron en teatro."

(Continuará)