viernes, 12 de agosto de 2011

ELECCIONES DE ANTAÑO Y DE HOGAÑO (COLABORACIÓN)


General ORESTE CARLOS ALES
Compilación Chalo Agnelli

"A la memoria, de mi hermano MANUEL"

Muchas veces hemos leído o escuchado comentarios, no muy favora­bles, sobre la forma de seleccionar los candidatos a ocupar cargos electi­vos, sean ellos del orden nacional, provincial o municipal. Así hemos podido leer o escuchar amargas censuras sobre procedimientos adoptados en el proceso pre-electoral y también, durante el desarrollo del acto elec­cionario.
Las discusiones dentro de los mismos partidos políticos son ásperas; los candidatos o presuntos candidatos, se consideran con las condiciones y virtudes necesarias para el cargo; las diferentes tendencias se enfren­tan empleando los más distintos medios (la palabra oral o escrita, la radio y la televisión y, en algunas oportunidades, como medio más convincente, las armas); las convenciones y elecciones internas no siempre son un mo­delo en su desarrollo, máxime cuando "casi" todos los partidos no hacen otra cosa que proclamar o reclamar una "auténtica democracia"; en fin, este proceso y estos procedimientos, por demasiado conocidos, estimo no necesitan más comentarios ni mayor aporte de elementos de juicio.
En este pequeño trabajo, me voy a referir a cómo el "pueblo sobera­no", al concurrir a expresar su voluntad en actos eleccionarios "eligió li­bremente" los candidatos que habían sido "impuestos o sugeridos desde arriba", es decir, y para ser más claro y gráfico, no hizo nada más ni nada menos, que votar por el "caballo del comisario"; como vemos, mag­nífica manera de expresar y configurar la democracia. 
ELECCIONES EN LOS ATRIOS DE LAS PARROQUIAS
 Esto, cuando pudo o lo dejaron votar, ya bien sabemos cómo se desarrollaron aquellas famosas elecciones en los atrios parroquiales, el vuelco de padrones, la substitución de personas, el ya votó, etc.
Y como vamos a referirnos a hechos relacionados con QUILMES, para aquellos que al leer estas líneas esbocen una sonrisa irónica o de duda, les recomiendo la lectura del capítulo titulado "Prácticas Electora­les" del siempre recordado libro de D. José A. LOPEZ, en el que con mano maestra y felices pinceladas, describe nuestro Quilmes de ayer, me estoy refiriendo a su "QUILMES DE ANTAÑO", aclarando a mi vez que, sin ir tan lejos y sólo remontándonos al año 1937, el que esto escribe fue objeto, en principio, de un ¡Ya votó! por parte de las autoridades de la Mesa instalada en la Municipalidad de Quilmes, cosa que luego de una protesta airada pudo efectuar al darse a conocer como militar, obteniendo con sorpresa, por parte del que actuaba "como" Presidente de Mesa, la respuesta que "los militares votan"; esto tampoco merece comentario y sí sólo censura, no sólo del suscripto sino de todos aquellos ciudadanos que, por no ser militares, no pudieron ejercer su derecho de elegir libre­mente, ya que este amanuense — otro sería el adjetivo calificativo — del caudillo de la fracción gobernante, lo hacía por ellos.
Y vamos a lo nuestro que es historia y que está documentada, ya que obran en mi poder los elementos de juicio originales que avalan lo que paso a exponer.
ELECCIONES DE DIPUTADOS EN 1860
 El domingo 5 de agosto de 1860, debía procederse a la elección de un Diputado para representar a la 2ª Sección, integrada por las 3ª y 4ª sec­ciones electorales y formada por los partidos de Quilmes, San Vicente, Ca­ñuelas, Barracas al Sud, Ensenada y Magdalena, en la Convención ad-hoc que estudiaría las reformas a la Constitución de 1853, propuestas por el Estado de Buenos Aires, como consecuencia del PACTO DE UNIÓN NA­CIONAL firmado en San José de Flores el 11 de noviembre de 1859, pac­to del cual MITRE expresa:
"He bendecido y bendeciré siempre el pacto del 11 de noviembre. Ha sido un tratado de amor, de unión, en que por primera vez toda la familia argentina se vio reunida en un solo sentimien­to, con un solo gobierno y con una sola ley, y a este resultado me tocó la fortuna de contribuir" y del cual el otro protagonista, me estoy refiriendo a URQUIZA, manifiesta: "Yo quería la reunión de Buenos Aires a la fa­milia argentina a que pertenecía y a que debía y le convenía pertenecer, quería su libertad, su tranquilidad y su dicha; quería que sus hijos deja­sen de estar divididos para trabajar como verdaderos hermanos en la feli­cidad común", pacto que James R. SCOBIE en su libro "La lucha por la consolidación de la nacionalidad argentina, 1852-1862", muy bien califica como el "primer paso decisivo hacia el logro de la unidad argentina"; pacto en cuyo art. 5º se establecía que: "... en el caso que la Convención Provincial manifieste que tiene que hacer reformas a la Constitución ..." para agregar más adelante "... para que presentadas —las reformas— el Congreso federal legislativo decida en convocación de una Convención ad-hoc..."
Habiendo el Estado de Buenos Aires, en su Convención sugerido di­versas reformas a la Constitución y aceptadas, en principio, éstas por el Congreso de la Confederación, se resolvió la convocatoria de la Convención ad-hoc (art. 59 citado), a la cual concurriría la Provincia represen­tada por un número de diputados con arreglo a su población.
De acuerdo a esto, doce fueron los representantes de la Provincia: Valentín ALSINA, Domingo F. SARMIENTO, Pastor OBLIGADO, José M. GUTIERREZ, Adolfo ALSINA, Emilio CASTRO, José MARMOL, Rufino de ELIZALDE, Ireneo PORTELA, Wenceslao PAUNERO, Nica­nor ALBARELLOS y Francisco de las CARRERAS; como hemos podido ver, todos ellos ciudadanos de nota y que se habían distinguido y luchado por una unión nacional, como también por dotar a la República de un ordenamiento jurídico-legal, que le permitiera funcionar como tal.
EN QUILMES 
Largo ha sido el introito, pero pienso que ello nos ha permitido, no sólo ponernos en situación, sino también ubicarnos en el ambiente.
Fechada el 25 de julio de 1860, D. Domingo F. SARMIENTO (Mi­nistro de Gobierno de Mitre), diría "casi" a título personal, ya que se trata de una esquela sin ninguna aclaración de que procediera de minis­terio alguno, como tampoco estableciendo el cargo del firmante, escribe, como decimos, una esquela al Juez de Paz del Partido de Quilmes, D. An­drés BARANDA, haciéndole presente la circunstancia de la elección por la 2* Sección, de un diputado para la Convención y las condiciones que debía reunir el candidato, ya que era conveniente: "... de que por parte de Buenos Aires se envíen a la Convención Ciudadanos patriotas que sos­tengan las enmiendas propuestas por Buenos Aires en la Constitución de la Confederación...", ya que a juicio de SARMIENTO, el aprobarlas y, por lo tanto introducirlas, era la única forma de sellar "así la grandiosa obra de la Unión Nacional". 
A tal efecto era necesario que la representación provincial fuera ejer­cida por ciudadanos que, además de sus condiciones de idoneidad para tal función, significaran una garantía para las pretensiones de la provincia, y es por ello que SARMIENTO le expresa al Juez de Paz BARANDA: "Por eso recomendaré a Vd. haga todo esfuerzo en unión de sus amigos para que salga electo por dicha sección el Ciudadano D. Emilio Castro ...", dejando caer en la despedida "Confiando que llenará Vd. cum­plidamente este deseo del Gobierno ..." (Ver Anexo 1).
EL DR. EMILIO CASTRO 
Y así fue, CASTRO resultó electo. ¿Habrá sido porque corrió con los colores del comisario?; en cuanto a su actuación en la Convención, de lo que se desprende de la transcripción que Emilio RAVIGNANI hace de las Actas en su obra "ASAMBLEAS CONSTITUYENTES ARGENTINAS" (Tomo 49), y de los comentarios que figuran en la obra "EL PODER LE­GISLATIVO DE LA NACION ARGENTINA" (Tomo 2º), de Carlos A. SILVA, sólo fue, diríamos, de simple espectador.
 En ese mismo año de 1860, debe elegirse un Diputado Nacional: D. Juan A. GELLY Y OBES (Ministro de Mitre), también escribe el 11 de diciembre, una esquela al Juez de Paz BARANDA, pero en esta oca­sión lo hace en términos un tanto distintos a los de SARMIENTO, ya que expresa "se dirige a Vd. en nombre del Gobierno, recomendándole como candidato al señor D. Francisco J. MUÑIZ".
A efectos de que el pedido u orden no fuera tan dura, se hace primero el panegírico del candidato, pero, no se puede con el genio, ya que hecho el elogio, se agrega a renglón seguido "En tal virtud el infrascripto espe­ra que Vd. hará de su parte todo lo posible, a fin de que el recomendado merezca la aceptación de los vecinos de ese Partido". (Ver Anexo 2).
“LAS AYUDITAS” 
Esto y una orden resulta lo mismo; para tranquilidad de todos, el recomendado resultó electo y aquí no pasó nada, pero sí en cuanto al posterior rechazo de los diputados electos por la Provincia de Buenos Aires, que efectuó el Congreso Nacional reunido en Paraná —capital proviso­ria— siendo este procedimiento, en muchos aspectos, influenciado por la ejecución de ABERASTAIN y la muerte de VIRASORO, calificado como un acto indecoroso e inamistoso para con la Provincia de Buenos Aires, lo que trajo como consecuencia el nuevo enfrentamiento entre esta última y la Confederación, culminando en los campos de Pavón, donde triunfante MITRE, podemos expresar que este acontecimiento señala el momento en que se hace efectiva la unión nacional.
Vayamos a otro episodio; también en las épocas de D. Juan Manuel se apli­caban 'las ayuditas', las que por cierto se aceptaban, obedecían y respetaban.
El 26 de noviembre de 1849, D. Pedro RODRIGUEZ, Capitán Es­cribiente de la Secretaría de S.E. por fallecimiento del señor General 1er. Edecán y por orden y autorización de su S.E., dirige una nota al Juez de Paz de Quilmes (Manuel Gervasio LOPEZ), donde le expresa que '... ha recibido orden del Exmo. Señor Gobernador de la Provincia, Brigadier D. Juan Manuel de ROSAS, para decir a Vd. que las adjuntas listas son las que corresponden a la opinión del Gobierno en la próxima elección para un Representante por la 3ª Sección de Campaña, en la Vigésima Séptima Legislatura".
Los términos son más suaves, ya que sólo se expresa que las listas "son las que corresponden a la opinión del Gobierno", las que por supues­to fueron consagradas por la ciudadanía. (Ver Anexo 3).
Carta del escribiente Pedro Rodríguez remitida por orden de Rosas al juez de paz de Quilmes Manuel Gervasio López
UN TIPO DE ELECCIONES 
José A. CRAVIOTO, en su "HISTORIA DE QUILMES DESDE SUS ORIGENES HASTA 1941", señala que en oportunidad de realizarse el 3 de febrero de 1839 elecciones para reemplazar a Manuel OBLIGADO que había renunciado a su banca en la Cámara de Representantes, se reci­bieron previamente las listas de los nombres a votar "con la opinión del gobierno"; el lector podrá bien deducir lo que significaba en aquellos años "la opinión del gobierno".
Muchos son los casos que podríamos citar de este "tipo de elecciones" y por cierto de distintas épocas y lugares del país, pero, también no deseo fatigar al lector, razón ésta que hace que me refiera a algunas y, por cierto "algunas" de significación, no sólo por los personajes actuantes, sino por términos que, en épocas recientes, tuvieron significación.
Tomás de IRIARTE en sus "MEMORIAS" (Tomo 3º), escribe: "El día siguiente al de nuestra llegada tuvieron lugar muy acaloradas eleccio­nes para representantes: encontramos, cuando veníamos de presentarnos al gobernador, al coronel DORREGO en una de las calles principales de la ciudad rodeado de manolos que recorrían las parroquias para acompañar a su jefe. Recuerdo que al aproximarme a DORREGO para saludarlo,
después de los primeros cumplimientos de estilo, nos dijo a ALVEAR y a mí con una expresión sarcástica: ‘Caballeros, les aconsejo que no se acerquen mucho porque soy hombre que tizno’ y efectivamente su traje era tan popular que si no estaba verdaderamente sucio tenía todas las apariencias del más completo desaliño: excusado es decir que esto era es­tudiado para captar la multitud —los descamisados—, pero él había ha­blado en el sentido moral".
Nosotros sólo agregaremos como comentario: parece que algunos co­roneles, siempre han sentido atracción o debilidad por los "descamisados".
Jorge M. MAYER en "ALBERDI Y SU TIEMPO" (Tomo I), nos co­menta también una de "aquellas travesuras", que tenían por escenario los atrios parroquiales, y lo hace así: "En las elecciones del 4 de mayo de 1828 se libraron nuevas batallas en los atrios. Los agentes del gobierno por orden de DORREGO cortaron completamente la libertad de los ciu­dadanos, concurrieron armados a las mesas, quitaron las listas, repartie­ron las del gobierno y hasta hubieron algunas desgracias. Las turbas vo­ciferaban ¡Viva DORREGO, mueran los de casaca! ¡Indios sí, extranje­ros no!"
Esto fue en antaño, desgraciadamente hogaño nos trajo también algu­nos tufos: mate sí, whisky no, zapatillas sí, libros no, y como estos tantos otros "ginglers" que me animo a calificar de sangrientos.
¡Cuánto de sabio y prudente es aquello de NIHIM NOVUM SUB SOLE, que hallamos en El Eclesiastés! (1-1-10), libro que, tal como en alguna oportunidad escribiera, una tradición judía transmitida por SAN JERO­NIMO, atribuye este libro al rey SALOMÓN.
Esto que en rápida síntesis he comentado, son pequeñas muestras de algo que pasó "hace tiempo" pero "no tan lejos"; muchos son los que pien­san que son épocas y procedimientos superados, pero, hay también una buena proporción dentro de la ciudadanía, no sé si igual, mayor o menor, que piensan lo contrario.
LA REBELIÓN DE LAS MASAS
Para respaldar a unos o para convencer a los otros, son los partidos políticos —por supuesto sus dirigentes— los que tienen la palabra, diría más bien, los que tienen o deben predicar con el buen ejemplo, única for­ma de llegar a la democracia, a la auténtica democracia, ya que es muy común y frecuente escuchar que "vivimos en democracia" si bien y si nos atenemos a lo que expresa ORTEGA Y GASSET en "LA REBELIÓN DE LAS MASAS", pocas esperanzas nos queda de que nos aclaren el pa­norama, ya que al decir del escritor y filósofo español, cuando compara la obra o la misión del "intelectual" con la del "político", nos expresa que este último, lejos de aclarar las cosas "... suele, por el contrario, con­fundirlas más de lo que estaban..."; por lo tanto, la respuesta queda para el paciente lector de este trabajo.
Y finalmente, una aclaración; lejos está en el ánimo del que estas líneas ha escrito, el de pretender subestimar o expresarse en sentido peyorativo de figuras como la de SARMIENTO, DORREGO o GELLY Y OBES, correspondiendo idéntico comentario en cuanto a CASTRO y MUÑIZ, así como del destinatario de las esquelas, D. Andrés BARANDA, figura pa­triarcal de nuestro Quilmes de antaño y por cuyo progreso tanto luchó (ver "Don Andrés Baranda patriarca del viejo Quilmes", de Juan Carlos Lombán, entre otros).
El propósito perseguido, no sé si lo habré logrado, fue el presentar a la consideración de los lectores, cómo se realizaban las elecciones, cómo se elegían o digitaban las candidaturas y cómo intervenían las más altas autoridades para que se "arbitraran" los medios, de manera tal que salie­ra triunfante "su candidato", hechos que analizados por el inteligente y paciente lector, podrá compararlos con las elecciones "diría de ayer" y sacar sus propias conclusiones, que por cierto, para el que estas líneas es­cribe, es lo más importante. […]
Gral. Oreste Ales, 1976.
Compilación y subtítulos Chalo Agnelli
Se agradece la colaboración del señor Armando Ales
y de Valeria Agnelli
El original de este documento se puede hallar
en la Biblioteca Popular Pedro Goyena

miércoles, 10 de agosto de 2011

UN TEXTO DEL PROF. MANUEL ALES - "PASADO Y PRESENTE"


Corren los primeros meses de 1899. Son las 2 y 40 p.m. y el Intendente, don Joaquín Amoedo, hace unos momentos que llegó a su despacho en la Municipalidad, proviniendo de la casa de sus tías que viven en la esquina N.E. de las calles Colón y Lavalle.
Al pasar con el "break" por la calle Rivadavia, observó los altos postes colocados en las esquinas, que servirán para sostener los cables y los faroles para el alumbrado público, motivando que pensase: "¡Cómo progresa mi querido Quilmes! ¡Ya tiene calles empedradas, tranvía a caballos, pronto habrá alumbrado eléctrico y ya existen tres o cuatro casas de dos pisos. No puede dudarse que Quilmes es un pueblo impor­tante!".
Así pensó don Joaquín; pero ¿Habrá siquiera soñado que algún día Quilmes presentaría el aspecto que, para nosotros, hoy es grandioso y seguramente en un futuro no muy lejano resultará tan pequeño como el que, comparativamente, vio él?...
El tiempo inexorable sigue pasando, pero recién en 1920 se construyó la primera casa de tres plantas, en Moreno 776/8, propiedad del Sr. Boscato.
Luego, cuando en 1943 se levantó el "edificio Astrid", de Alvear y Rivadavia, fue considerado tan extraordinario que al publicar su foto el diario "El Sol" lo calificó de ¡Monumental!
Y llegamos a nuestra época, deslumbrándonos los muchos edificios de más de quince pisos que dan a Quilmes un aspecto completamente distinto de aquel que vio don Joaquín Amoedo, en aquella tarde de 1899.
[…]

Profesor Manuel Ales
En la revista “La Lealtad” / 1968

Muchas notas de este tipo se pierden en numerosas publicaciones locales. Lamentablemente no fueron publicadas para que los curiosos, gustosos e interesados encuentren los libros que las contengan en las biblioteca locales. La vocación de EL QUILMERO es recogerlas, copiarlas y acercarlas al lector. Con ellas traemos el reconocimiento actual a aquellas mujeres y hombres que amaron Quilmes y su historia.
Compilación Chalo Agnelli

Ver biografía de este historiador en este blog.

ETIQUETA: “Personalidades y Personajes”: SEMANA DEL MAESTRO: PROFESOR E INVESTIGADOR DON MANUEL ALES del martes 7 de septiembre de 2010



lunes, 8 de agosto de 2011

LOS FUSILADOS DEL 56 - POR JORGE MÁRQUEZ

 Los aniversarios son trascendentes aportes a la memoria de un pueblo, pero creo que cualquier momento es apropiado para reconocer los momentos de nuestra historia que revelan los avatares por los que transitamos los argentinos en el siglo XX: violaciones constitucionales, abusos de poder, crimenes de estado, movilizaciones populares, afrentas a los derechos individuales, lucha de clases, prebendas y privilegios de los poderosos por sobre los desfavorecidos, los carentes, etc, etc, etc. Quién lea cada una de estas frases hechas encontrará con que acontecimiento de la historia pasada se la pueda conectar.
El jueves 9 de junio de 2011 el periódico PERSPECTIVA SUR en la página “Aportes a la historia” publicó una nota sobre los “Fusilados del 56” por los golpistas del 55 y la incidencia que esos crímines en Quilmes del historiador Jorge Márquez, defensor adjunto del pueblo de Quilmes y autor de uno de los libros de historia política más elocuentes de la historiografía quilmeña de los últimos 10 años, “Al sur de la utopía”. EL QUILMERO solicitó a Jorge Márquez su colaboración para reeditar esa nota que prolonga la historia de Quilmes con los propios protagonistas y circunstancias en los acontecimientos de la historia grande.
He aquí ese texto que recupera para la memoria los nombres de los caídos por una causa fundada en la voluntad del pueblo y intolerancia absoluta de la llamada “revolución” - que para nada fue tal pues nada cambio sino quiso volver a la Argentina de la década infame con la hegemonía de las corporaciones internacionales y la oligarquía rural – y mucho menos “libertadora” pues la primera medida fue imponer prohibiciones que atentaban contra las libertades individuales y la libertad de prensa.
CHALO AGNELLI
**************************
En el distrito se gestó el emblemático Comando L113 que formó parte del intento del peronismo por recuperar el poder, tras el golpe militar de 1955.

El 9 de junio de 1956 un grupo de militares y civiles se sublevaron contra el gobierno del general Aramburu, quien conocía la organización de la opera­ción y ejercitó una represión impiadosa: la mayoría de los insurrectos fueron asesina­dos ilegalmente. Entre las víctimas de aque­lla acción bárbara e inclemente, hubo un grupo de quilmeños que dejó su vida como hito de dignidad en tiempos de persecución y muerte.
El sábado 9 de junio de 1956 entre las 22 y las 24, los generales Juan José Valle y Raúl Tanco encabezaron una rebelión cívico militar contra el gobierno de facto liderado por el general Pedro Eugenio Aramburu que detonó en diferentes focos en Buenos Aires. La Plata y La Pampa.
En la Escuela Técnica 5 «Salvador De Benedetti», en Alsina y Paláa, en pleno centro de Avellaneda, un grupo liderado por el coro­nel José Albino Irigoyen y por el Capitán Jorge Miguel Costales, jefe de inteligencia del Esta­do Mayor de José Valle, tenía la misión de instalar lo necesario para transmitir por radio una proclama: la idea era interferir con un comunicado en el momento que se producía el relato del enfrentamiento boxístico que se llevaría a cabo entre el argentino Eduardo Lausse y el chileno Humberto Loaysa.
La señal, teóricamente, era esperada por muchos núcleos civiles para sumarse al alza­miento, pero tanto Aramburu como Rojas, su vicepresidente, tenían información de la cons­piración, y decidieron no abortarla con el obje­tivo de dar una muestra de lo que eran capaces de hacer.
Los sublevados, entre los que había mili­tantes quilmeños de la Resistencia Peronista, fueron apresados y llevados a la Comisaría 1ª de Avellaneda por unos minutos; de ahí los trasladaron a la Unidad Regional de Lanús de la Policía Provincial, en la esquina de Córdoba y Juncal.
Dante Hipólito Lugo fue asesinado allí el 10 de junio, Aldo Emir Jofré moriría como consecuencia de la tortura. Miguel Ángel Mauriño sería ametrallado en el ACA. Román Salas, también militante de la Resistencia de Quilmes, fue apresado y liberado cuando Arturo Frondizi asumió como presidente - sin embar­go, después de permanecer 19 meses detenido en la cárcel de Olmos, murió a poco de ser liberado -. La amnistía fue tardía. Los golpes y la tortura habían sido extremos.
Fermín Jeanneret  acusado de llevar adelante acciones revolucionarias, fue detenido en la cárcel de Las Heras inicialmente y, posteriormente, transferido a Caseros; Dante Blacanera, también activo militante de la Resistencia, logró fugarse al sur.
El mensaje de los rebeldes, que incluía el compromiso de un llamado inmediato a elecciones, sólo pudo ser transmitido por el grupo de La Pampa, en donde se escuchó la proclama que establecía en uno de sus párrafos iniciales “… tomar las armas para restablecer en nuestra Patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo de la Constitución y las leyes”.

EL DESENLACE
La tragedia, que sin dudas, sería mayor, no se limitaría a los hechos mencionados; en los basurales de José León Suárez. tras ser llevados en un camión como animales al matadero, un grupo de detenidos fue fusilado.
Sin embargo, algunos sentenciados escaparían de su destino precipitado miserablemente. Uno de ellos, Juan Carlos Livraga, permitiría que Rodolfo Walsh iniciara a partir de su relato la construcción de la impresionante Operación Masacre.
El 12 de junio. Juan José Valle decidió entregarse a cambio de que detuvieran la represión y se le respetara la vida. Ese mismo día a las 22:20, fue fusilado por un pelotón, sin orden escrita ni decreto de fusilamiento.
El gobierno estableció a las 0.32 del 10 junio la Ley Marcial, mediante un decreto firmado por los dictadores que aplicaron norma con retroactividad. Poco tiempo después, mediante el decreto Nº 10.363 se ordenaba fusilar a quienes violaran aquella ley.
Juan José Valle dejó una carta como legado de dignidad, su único pecado había sido haberle pedido, tiempo atrás, un favor a Perón, cuyo beneficiario habría de ser Pedro Eugenio Aramburu. Justamente quién lo mandaría a matar sin clemencia.
Estas acciones extremas, que dejaron un saldo de 32 muertos, profundizaron las dicotomías ideológicas, ahondando el conflicto histórico en términos de peronismo-antiperonismo como guía antagónica e irreconciliable de una época.
Estaba claro que para aquella dictadura había que erradicar de la faz de la tierra todo lo que tuviera que ver con Perón y Evita, aún a costa de cualquier procedimiento, aún a costa de la violencia como discurso de la vergüenza y la miseria humana, mientras el relato histórico tejía sus propios signos, reparado por las luchas populares y el sueño de los mártires.

EL QUILMES DE JUNIO DE 1956
Aquel junio, el de los fusilamientos, go­bernaba el Partido el Capitán de Fraga­ta Rogelio Collet, quién había asumido el mando de la intervención militar el 6 de octubre de 1955.
Luego del golpe de setiembre fue crea­da una Comisión Investigadora con el fin de detectar anomalías en las administracio­nes, revisando minuciosamente lo actuado hasta ese momento. Eran días en los que muchos vecinos asistían a "lunchs por la libertad" y se festejaba la caída del tirano prófugo. El "antiguo régimen" debía ser borrado de la faz de la tierra, y consecuentemente Quilmes, como el país, se teñía de censura y persecución.
A casi un año del golpe militar, se investigaba a los últimos gobiernos locales y se pedía la prisión de quienes habían sido los intendentes peronistas: Pedro T. Bond y Armando Bucich. Se sabía que poco im­portaba lo hecho. Una sentencia teórica intentaba borrar de la faz de la tierra algu­nas pasiones.
Pero la receta no sería necesariamente exitosa. Lejos de anular ciertos sentimientos, los potenciaría.
Por eso, en el silencio y los confines de la proscripción, se generarían consecuencias exponencialmente opuestas a las buscadas.
En la oscuridad de aquellas noches sin fechas ni horas, grupos de militantes acudían al rescate de sus voces prohibidas, nunca silenciadas. Hablamos de la resistencia peronista, un fenómeno de heroísmo y lucha casi imposible, frente a quines no entendieron que la historia no se puede cambiar sin la voluntad popular. JORGE MÁRQUEZ
Fermín Jeanneret