lunes, 3 de junio de 2013

EXTRACTO DE LA HISTORIA TEATRAL EN LA COLONIA


                         EL TEATRO 
Chalo Agnelli
Después de aquella primera puesta en escena fundacional, un 31 de marzo de 1877, en que un grupo de jóvenes del pueblo de campaña, que era Quilmes, donde se empezaban a generar fuerzas de progreso, mucha fue la actividad teatral que se produjo, aquí en nuestro sur.
Vieja municipalidad, primera sala de teatro que tuvo Quilmes
Al primer grupo lo integraban: el músico Antonio Barrera, Manuel Casavalle (hijo del renombrado librero), el escribano José Andrés López (luego Intendente), Indalecio Sánchez, Victorio Silva (en papeles femeninos), muchos les siguieron con el entusiasmo del teatro y todos los imponderables que lo rodean.
No es un hecho comprobado, pero debe haber pocos pueblos y ciudades de la provincia de Buenos Aires y del país, (excluyendo la Capital Federal, por supuesto) que han puesto tanta energía creadora en la producción teatral como lo hizo Quilmes durante 130 años.
José Andrés López
Desde muy temprano la producción literaria del género dramático tuvo su precursor, José Andrés López, polifacética personalidad de la historia local que hizo mucho para Quilmes, cuando entre enero y abril de 1879 en su periódico El Eco de Quilmes publicó su drama en verso Un calavera y en agosto de ese mismo año en el salón de la municipalidad vieja, que estaba donde hoy se halla la Casa de la Cultura, puso en escena "La Pomada Blanca".
Viejo Teatro Colón
También llevaron la actuación al público quilmeño en las primeras décadas del siglo XX, el elenco dirigido por Dora Barrera Nicholson y grupo llamado “El Círculo”, promovido por el odontólogo Emilio Muari Casabal, director a su vez de el periódico “El Plata”. 
Dora Barrera Nicholson de Ricagno
Hicieron escuela en la actuación en Quilmes Roberto Amigo y Carlos Canesa junto con Seti y Aspitia. Amigo era vecino de La Colonia vivía en una casa frente a la calle Pellegrini casi las vías además era cantor en algunas orquestas típicas de la zona. “Aclaro que soy quilmeño / de cuando Roberto Amigo / cantaba Tomo y Obligo / o algún estilo sureño / Quilmes del viejo diseño / de Seti, Aspitia, Canesa, / que nos dieron las bellezas / de aquellas obras teatrales, / versos, prosas inmortales / de inconfundible pureza.”.
Cine Teatro Empire de la Soc. Española
La historia es amplia y extensa. La Colonia tuvo un extenso movimiento teatral que, como aquellos del siglo XIX, impulsaron un grupo de jóvenes que lo diseminaron por todo el Partido y vecinos.
Las reuniones fundacionales se venían realizando desde 1947 en la confitería Colón de los Revolé, frente a la estación, cuando: “... nuestra querida ciudad, baja por entonces, pero muy limpia, muy tradicional, comenzaba a desperezarse de un sueño de siesta de aldea, de jazmín criollo, de tosca, de olor a lúpulo importado, de pitos de 7, de 11, de 1 y de 5, de chapoteos de playa, y de rambla con olor a chorizo...” Describe Antonio Di Noto, uno de aquellos veinteañeros fundadores, vecinos del barrio.
Empezaron con Di Noto: Ernesto Comesaña, Obdulio Manini, Armando Salvo y Norberto Martín, su director desde el comienzo Con tenacidad llevaron adelante su sueño.
Elenco Luz y Sombra
 La primera obra la pusieron en los altos del cine Moderno, "La honra de los hombres" de Jacinto de Benavente, el 11 de octubre de 1947. 
Elenco teatral de La Verdi, Bernal (circa 1960)
"Nace el Luz y Sombra"
La segunda pieza fue "El hombre que yo maté" del dramaturgo en ciernes, Norberto Martín presentada en el Club 12 de Octubre con escenografía de Francisco Fernández Melo, Gerónimo Narizzano, Enrique Martinotti y Ludovico Pérez.
El grupo había adoptado el nombre Tiempo y Espacio. Y el 15 de abril de 1949 nació el Elenco de Teatro Luz y Sombra. El nombre, fue ocurrencia de Antonio Di Noto y el bautismo se festejó con otra obra de Martín "Cadenas de siempre".
  Norberto Martín, apuntando, Ninoto, María Rosa Peters y Victoria Rey
En 1951 el teatro llegó a La Colonia, cuando se abrió al público una sala teatral en Bernardo de Irigoyen 741, propiedad de la familia de Norberto Martín. Su padre le permitió adecuar unas habitaciones que se fueron haciendo sala, primero de ensayos y en julio de 1955 se inauguró oficialmente el primer micro teatro de la zona, de reducidas dimensiones. Tenía platea y pullman con capacidad para 60 personas, escenario, cabina de luces y telón de boca. Hasta se contaba con una somera marquesina. Las sala se inauguró con Ha llegado un inspector” de Priestley.
Muchas obras se representaron allí y recitales poéticos, funciones de títeres organizadas por las hermanas Leticia, Alba y Beatriz Corsiforti, conferencias por parte de Antonio V. M. Rocca y conciertos de piano, violín y guitarra a cargo de José María Molinari, Francisco Caparelli, Carlos Palla, Ricardo Agara y Carmelo Trápani, integrantes del "Quinteto Armonía".
El público llegaba de todos los rincones del Partido, en tranvía, en coche, el sulkys y carros de las chacras que circundaban el barrio.
En 1958 se estrenó "La zorra y las uvas" de Figueiredo que contó con la creatividad de Aldo Severi para la escenografía. Siguieron: "Los hijos grandes" de Geraldy, "El espárrago" de Duverbois, "Los de la mesa" 10 de Dragún; Yerma de García Lorca.  En 1959, "El baile de los ladrones" de Anouilh, con escenografía de Manuel Oliveira, realizada por sus alumnos de la Carlos Morel.
La mano diestra de nuestros más representativos creadores se reunían en empresas de notable repercusión social. Vinieron "Un amante en a ciudad" de Ezio D´Errico y la trayectoria del microteatro de Bernardo de Irigoyen se cerró con Tovarich de Deval, en 1961.
 La sala fue quedando chica y en mayo de 1961, dejaron el barrio y se trasladaron 'al otro lado de las vías', Moreno 635; un lugar especialmente adaptado como teatro. Con el correr de las puestas en escena, Luz y Sombra llegó a ser el Grupo de Teatro Estable de la  Municipalidad, el 16 de setiembre de 1967; inaugurando su nuevo período con la obra "La Celda" de Norberto Martín; puesta en el Salón de Actos de la Casa dela Cultura.
Hoy a 64 años de aquel 15 de abril, ese grupo de voluntariosos actores que gestaron el Luz y Sombra en La Colonia, son parte de la historia cultural quilmeña: Ramón Abal, Alfredo Álvarez Santomé, Olga Amelié, Enrique Andreu, Mario y Roberto Arias, Zulema Barrabino, Carlo Bassi Bruno, Luis Bayón, Leonor Brigo, A. Bugatto, Antonio Cabado, Antonio Caltabiano, Luis Capponi, Ramón Carrascal, Alberto Casal Taján, Ernesto Comesaña, Ricardo Cornaglia (h), Leticia Corsiforti, Alfredo Cortés, Antonio Di Noto, José Drago, Chiquita Duró, Irma Edreira, Alfredo Faces, Marta Ferrer, Ángel Fetsis, Héctor de la Fuente, Mauricio Falsetti, Jorge Feresín, Miguel A. Gil, Aída Giménez, José Abel Goldar, Delia Grasso, Alba Grazioli, Ricardo Hollman, Rubén Horgenberger, María Jordán, José Jové, Inés Kessler, Oscar Krasevich, Enrique Lanzillotta, Horacio y Norberto Martín, Lilia Maserdotti, Carola Mecossi, Héctor Montalvo, Jorge Novoa, Hugo Patiño, Mircia Paz, Pilar Pérez, Ma. Rosa Peters, María Elena Pucciano, Marta Ravagnán, Vitoria Rey, Cacho Romano, Raúl Rotelo, José Salort, Armando Salvo, Concepción Seijo, Inés Sersel, Juan Silva, Héctor Tarrié, Enrique Tavella, Helena Trytek,  Estela Urcelay, Julio Vaccaro, Pura Villaverde, Luis Vidal, Norma Zoppi... 
Club Alsina
Los clubes del barrio tuvieron su espacio teatral. En el Alsina el elenco dirigido por Romeo Gomareschi brindó en 1952 varias obras como: "Poncho serrano", "En un burro tres baturros", Retazos. El conjunto teatral Argentino, que dirigía Carlos Duval y Juan C. Cetala, inauguró sus actuaciones con la obra "El vasco de Olavarría" en esas instalaciones.
El Luz y Sombra, en 1952 representó entre otras El pescador de sombras de Sarment, El rey Caudaules de Gide, bajo la dirección de Norberto Martín y Ernesto Comesaña y luego "Todos eran mis hijos". 
El 15 de mayo de 1954 en el Alsina se creó la Agrupación teatral Romeo Gomareschi debutando con el drama La Santa También fue sala teatral el cine Avenida de Sáenz Peña y 12 de Octubre, donde en 1952 se presentó Simulacro de Réquiem de Norberto Martín.
El Club 12 de Octubre tuvo en el Sr. Manini su director de teatro. En 1960 fue sede del tercer concurso de teatros independientes del partido de Quilmes, donde ganó "Antígona" puesta por el elenco del barrio, Luz y Sombra y con el coro de la Sdad. Italiana. 
Numerosos fueron los elencos que proliferaron en el partido de Quilmes. Casi todos los clubes tenían sus elencos de entusiastas novatos. Hasta hubo elencos operísticos en la Soc. Italiana. La historia del teatro en Quilmes es sumamente extensa, siempre incompleta e injusta por el olvido a tantos nombres que la enriquecieron generosamente.


"Panorama de las Artes Quilmeñas" del historiador José Abel Goldar y "Teatro Municipal Luz y Sombra - en su 25 aniversario 1949-1974" y "La Aventura Teatral Quilmeña" de Oscar Rodríguez Carabelli, dan un pormenorizado estudio de la dramaturgia quilmeña. [1]
 Compilación, Chalo Agnelli
VCER EN ESTE BLOG

EL TEATRO EN QUILMES - AYER Y HOY – 1ª PARTE del domingo, 31 de julio de 2011 en http://elquilmero.blogspot.com.ar/2011/07/el-teatro-en-quilmes-ayer-y-hoy-1-parte.html


EL TEATRO EN QUILMES AYER Y HOY - 2ª PARTE del martes, 2 de agosto de 2011 en http://elquilmero.blogspot.com.ar/2011/08/el-teatro-en-quilmes-ayer-y-hoy-2-parte.html

HISTORIA DEL TEATRO QUILMEÑO – 3ª PARTE del jueves, 4 de agosto de 2011 en http://elquilmero.blogspot.com.ar/2011/08/historia-del-teatro-quilmeno-3-parte.html


NOTA
1.- Libros que se pueden hallar en la Biblioteca Popular Pedro Goyena de San Luis 948.


domingo, 2 de junio de 2013

CINCO NUEVOS BAJO VÍAS Y UN OLVIDO CENTENARIO

Días pasados de este mayo que fenece el periódico PERSPECTIVA SUR nos da una feliz noticia que acercará a los quilmeños de ambos puntos cardinales del distrito, la especie dice que: " El Intendente de Quilmes, Francisco Gutiérrez, firmó este miércoles junto al ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, los contratos para el inicio de la obra para la construcción de 5 nuevos bajo vías en el partido de Quilmes.
Estos 5 bajo vías se construirán uniendo las calles Los Andes y José Ingenieros de Don Bosco, Avellaneda y Espora de Bernal, Lamadrid y Las Heras y Triunvirato y Primera Junta en Quilmes, y Smith y José Hernández en Ezpeleta."
Mucho nos regocija esta buena nueva, mucho hace este proyecto para el progreso de Quilmes y sobre todo para el descongestionamiento del agobiante tránsito que sufre el centro de la ciudad.
Pero... y sí, siempre hay un pero... Este se debe al ya centenario olvido que padece el cruce de Alsina-Pellegrini, que une La Colonia con la plaza William Wheelwright o de la estación o también conocida como "la mini Saladita", por el zaquizamí que adorna una de las puertas de entrada a la ciudad. Pero el olvido que esta intersección entre Quilmes Centro y La Colonia viene de lejos, hagamos un poco de historia, para ello tomamos unos párrafos del Capítulo III: “Calles, Numeración, Pasos, Plazas Y Servicios Públicos” del libro “La Colonia de Valerga – Historia social del segundo barrio de Quilmes”
 
 Foto que muestra el cierre que fue definitivo del cruce Alsina Pellegrini, detrás la única calesita que tuvo Quilmes durante muchos años la del señor Campana sobre la plazoleta Carlos Morel.
EL PASO A NIVEL DE ALSINA – PELLEGRINI 
Un conflicto incontinente en La Colonia fue el paso a nivel entre las calles Alsina y Carlos Pellegrini, junto a la estación del ferrocarril, centro de concentración del tránsito peatonal. Aún hoy gran parte de los habitantes del partido y transeúntes ocasionales se ven obligados a cruzar por ese sector.
La cuestión viene de lejos, desde que se empezaron a cerrar calles en torno a la estación para que el ferrocarril actualice sus instalaciones. El 15 de marzo de 1912 en la sesión del Honorable Concejo Deliberante [1] se trató un pedido de la Empresa de Ferro-Carril del Sud para que se cierre el paso de las calles Alem – Corrientes, para ampliar la estación prolongando los andenes. El intendente era Pablo Castro y representante de la empresa ferroviaria Guillermo White.
El concejal Víctor Fornabaio mocionó para que se aprobara el contrato. De esta manera la municipalidad cedía 3750 metros cuadrados. En compensación la empresa entregaría a la municipalidad la cantidad de 17.000 toneladas de piedra bruta (para adoquines) El petitorio se aprueba por unanimidad el 3 de octubre de 1912.
En la sesión del H.C.D. del 10 de diciembre de 1927 se dicta una ordenanza dirigida a empresa ferroviaria, señalando que era indispensable mantener expedito el cruce de la calle Alsina, que constituía el mayor obstáculo para el tránsito normal [2] a la ciudad desde el oeste. Al efecto el HCD solicita que se debía construir un pasaje subterráneo para vehículos y peatones. 
En el mismo documento se hace saber a la Dirección General de Ferrocarriles que no era posible clausurar la calle Humberto Primo en su intersección con las vías, como lo solicitaba la empresa y el intendente, que no consintiera en esa clausura que provocaría mayores inconvenientes al tránsito. Del mismo modo en el artículo tercero se pedía la habilitación de pasos a alto o bajo nivel para peatones en los cruces de las calles Garibaldi y Olavarría.
En 1934, el 18 de agosto, en la sesión ordinaria del HCD se estableció la ordenanza 731 que sancionó: “Art.1º, Declarase necesaria por razones de utilidad publica la habilitación de un paso bajo nivel para el cruce de las vías del ferrocarril del Sud por la calle Carlos Pellegrini y su prolongación Alsina por tratarse de una obra indispensable para dejar expedito el tráfico por dicha calle, dentro del principio general que consagra el artículo 5º inciso 9 de la ley nacional 2873 por cuanto las barreras existentes mantienen impedido el tránsito de vehículos en razón de la frecuencia con que permanecen cerradas.”[3] 
En el número de julio de 1941, la revista “La Urraca” anunciaba que estaban en condiciones de afirmar que se concretaría a la brevedad el cruce bajo nivel destinado a unir las calles Conesa y Santa Fe (hoy Rodolfo López) atravesando las vías.
Considerando la cantidad de población que se agrupaba, en ese entonces, en torno a las dos arterias más pobladas del barrio que eran Carlos Pellegrini y Andrés Baranda hasta Urquiza, comparándolas con la más escasa dispersa en el cuadrilátero formado por las calles Rodolfo López  (Santa Fe) hasta Rep. del Líbano (San Juan) y de las vías a A. Baranda, se hubiera preferido que el cruce se hiciera entre las calles Alsina y Pellegrini. Pero no se logró este propósito.
El convenio para el paso bajo nivel se realizó entre las autoridades municipales y el presidente del directorio del ferrocarril Sud, Dr. Guillermo Leguizamón. Dice “La Urraca”: “El Ferro Carril Sud, como todas las empresas de capital británico atraviesan un período  de “vacas flacas” en los tiempos que corren. Como si dijéramos que hoy día, “el horno no está para bollos”. No obstante esta triste realidad, la suma de $ 80.000 será invertida por la compañía para que el viejo problema que constituyó hasta aquí una rémora para nuestro progreso, quede resuelto en forma favorable...” Gran Bretaña estaba en guerra.
Los documentos inherentes a este puente estaban en estudio en poder de la municipalidad, que la única erogación que le correspondía era para los desagües y el pavimento. Todo lo demás correspondía al ferrocarril. El jefe del departamento de obras públicas de la municipalidad era el Ing. Carlos España secundado por el Ing. Luis A. Casabona Aranda y el arquitecto Lario A. Lagos.
Cabe recordar que desde el 30 de abril de 1940, Quilmes tenía como comisionado al Dr. Alberto Valdez que lo fue desde el 15 de abril de 1941. Durante su gestión se trabajó este proyecto, coincidente con las bodas de plata de la ciudad. Al asumir el 20 de mayo de 1942 como intendente el Dr. Manuel J. Cruz, paradójicamente pareciera que Valdez se llevó el proyecto pues nunca se concretó.
En noviembre de 1944, “El Sol” informa que el Ing. Yol Gutiérrez presentó un proyecto para un paso bajo nivel en la calle Santa Fe – Conesa para acabar con el “anticuado sistema de barreras que conspira con el desarrollo de La Colonia". El proyecto es muy similar al presentado anteriormente. Tampoco progresó. Otro sueño fallido.
El Sol del viernes 9 de octubre de 1948 a instancias del concejal Siomar Lara, integrante del bloque justicialista del H.C.D. recupera la imperiosa necesidad y el demorado y olvidado proyecto de unir las dos zonas de Quilmes divididas por las vías del ferrocarril desde 1872. Dice el periódico resumiendo los pormenores antedichos: “Una obra de progreso para nuestra ciudad la construcción de un puente sobre las vías del Ferrocarril de Sur. Las vías del ferrocarril dividen prácticamente nuestra ciudad en dos zonas y ello crea diversos problemas y serios prejuicios inciden contra un mejor desenvolvimiento progresista. Varias veces se realizaron gestiones diversas y largos trámites ante el directorio del Ferrocarril del Sur y la Dirección General de Ferrocarriles, pero por no encararse  el asunto en sus justos términos nunca llegó a obtenerse el éxito deseado.
 La mayoría de nuestros gobernantes optó por la realización de esta obra en la calle Alsina y las vías, indudablemente el mejor lugar, pero con ésto nunca tranzó en ferrocarril., El ex Intendente Victoriano M. Huisi estuvo a punto de concretar una perspectiva interesante con la ejecución de un paso bajo nivel a la altura de la calle Saavedra, pero situaciones de orden político que provocaron el fin de su gestión lo malograron. Mas tarde el ex comisionado municipal Dr. Albero Valdez se preocupó por lograr una solución al problema pero tampoco alcanzó éxito por abreviarse el término de  su mandato. A continuación de su gobierno el ex Int. Manuel J. Cruz incluyó en su plan de acción la realización de la obra. Sobre un plan del Ing. Yol Gutiérrez, fue proyectada y financiada, debiéndose construir en la intersección de las vías de la calle Conesa. El Director del Ferrocarril del Sur y la Dirección Gral. de Ferrocarriles prestaron su aprobación y la empresa destinó para la misma el único puente que en ese momento tenían disponible. Cuando en junio de 1943 el HCD iba a autorizar la inversión de los fondos necesarios que se tomaban del remanente del empréstito municipal de $ 800.000, concedido por la Cervecería Argentina a la Municipalidad sobrevino el golpe de estado del 4 de junio y el asunto volvió a quedar paralizado.” 
Por la ordenanza N° 3261 de 1965 se resuelve construir un viaducto sobre las vías del ahora F.C.Roca sin definir el lugar. 
El viernes 11 de noviembre de 1977 el diario “El Sol” en el suplemento “Esquema de nuestro tiempo”, dirigido por la Sra. Lona H. S. de Blanco en su nota editorial titulada “Hoy más que nunca”, afirmaba: “La donación a la municipalidad (por la Flía García) de la franja de tierra lindera a las vías del ferrocarril, comprendida entre la acera sur de la avenida Carlos Pellegrini y la acera norte de la calle Entre Ríos y que permitiría la prolongación de la calle Gaboto Oeste hasta el túnel subterráneo, ha tenido la virtud de hacer renacer en ese vecindario de Quilmes sus antiguas esperanzas de que habrá de practicarse por fin la apertura de un túnel o la construcción de un puente que una ambos sectores de la ciudad. 
Por muchos años el progreso de La Colonia... se ha visto frustrado por el hasta ahora insalvable impedimento que significa la clausura del paso a nivel de la calle Alsina. Incesantes gestiones efectuadas en las más altas esferas gubernamentales nacionales y provinciales, entrevistas, reuniones, proyectos y, en una palabra, la motorización del periodismo, de las instituciones, de la industria y del comercio para conseguir ese objetivo, se han estrellado siempre contra la negativa terminante de las autoridades de la empresa ferroviaria, la que por ocultas razones le han negado reiteradamente a Quilmes lo que sin tantos preámbulos le autorizaron a otros peticionantes con el feliz resultado de la construcción del viaducto de Sarandi y de los pasos a bajo nivel de Lomas de Zamora, Lanús y Temperley, todos ellos de extraordinaria importancia para el progreso y para la seguridad física de los vecinos de esos pueblos. 
El auge que se le dio oportunamente a la avenida 12 de Octubre, y la construcción del puente 14 de Agosto en detrimento del incuestionable derecho de la avenida Carlos Pellegrini a comunicarse sin trabas con el centro por fundamentales razones como lo son su conexión directa con la estación del  ferrocarril y su indiscutible condición de avenida con cuatro carriles y su vinculación con las dos grandes vías de acceso a Buenos Aires y La Plata – el Camino General Belgrano y la avenida Calchaquí -, no han decrecido el entusiasmo y las esperanzas de ese sector de población, que piensa que hoy más que nunca se van dando las condiciones para que las autoridades municipales intenten nuevamente la obtención de la autorización de la administración del Ferrocarril General Roca para que se construya en este punto la vía de comunicación tanto tiempo esperada...”
   El paso peatonal de Alsina-Pellegrini como tampoco el  sub-vial de la calle Entre Ríos pueden ser utilizados por discapacitados que se trasladen en silla de ruedas u otros que utilicen muletas. A la irregularidad de los pasos se suman quioscos, volanteros y puestos de venta de la más inesperada mercadería; sumado a la riesgosa proximidad de las vías para el peatón distraído.
Pasaron 28 años. Actualmente la empresa concesionaria del ferrocarril es privada. Si bien se hicieron algunos arreglos la dificultad para el transporte y los peatones persiste. Los pasos bajo nivel de San Luis e Int. Oliveri están a cuatro y cinco cuadras. El puente 14 de Agosto, a tres cuadras. Hay un nuevo paso bajo nivel en la calle Amoedo que conecta directamente con la autopista Buenos Aires-La Plata, pero aún parece poco para los insatisfechos habitantes de La Colonia que quieren tener un paso (peatonal por lo menos) directo, cómodo y apropiado en la intersección Pellegrini-Alsina.
Investigación, compilación y notas Prof. Chalo Agnelli
Director del Blog
2010

NOTAS

[1] El Sol 9 de octubre de 1948.
[2] Libro de Actas N° 8, folio 132 y 133. Existente en la Biblioteca Sarmiento 
[3] Cuando se habla de tránsito en 1927 se entienden pasaje, paso de peatones, carros a tracción a sangre y algunos pocos vehículos de motor, nada que ver con la concepción del término actual.

sábado, 1 de junio de 2013

UN PADRE TODOS LOS PADRES - UN DÍA TODOS LOS DÍA - DE BLANCA COTTA A SU PADRE


"A mi padre con quien
me hubiera gustado charlar 
sobre la vida..."
En octubre de 1992, con motivo de celebrar la Escuela Normal 80 años, la señora Blanca Cotta hizo esta evocación, como ex alumna y como hija de Juan Manuel Cotta, uno de sus directivos más preclaros que dio lustre a esa Casa de Estudios, hombre que honró a la docencia con su compromiso profesional y su calidad humana. 
En oportunidad que hicimos la biografía del maestro Cotta para el libro “Maestros y Escuelas de Quilmes”, [1] su nieta Graciela Skilton Cotta aportó, entre otros escritos e informes, este texto que EL QUILMERO reproduce como tributo a todos los padres en su día. 
La escuela es formadora, pero hoy no es suficiente. Mucho se reclama sobre la ausencia de valores. Los valores son competencia de la familia, quien debe poner en orden y en equilibrio las influencias negativas del afuera, de la intemperie de esta globalización. Hoy, quizá más que nunca, se necesita padres educadores y no es necesario grandes conocimientos para educar a los hijos solo vasta con la conducta, con el ejemplo. Padres espejos donde recuperarse cuando el individuo cree que se difumina la propia imagen.

Compilación Chalo Agnelli

JUAN MANUEL COTTA: MI PADRE...

Sra. Blanca Cotta

Me siento ante ustedes una persona realmente privilegiada al poder com­partir una celebración tan importante y tener la oportunidad de rendir un homenaje a la memoria de mi padre. 
Estoy en la escuela nueva que él no llego a conocer... Dicen que "con  ma­deros de recuerdos armamos las esperanzas". Me parece verlo en medio del patio grande, la cabellera muy blanca, las cejas pobladas y renegridas, la corbata moñito despeluzada y torcida, el sobretodo gris aclarado por el tiempo... con un brazo sujetando papeles y libros, siempre rodeado de alumnos. La escuela era para él un semillero de esperan­zas. Y sus alumnos, una promesa hecha al futuro...

Tuve la suerte de tener un "papá Maestro" y “papá Poeta"... 
Un ser especial que nos enseñó desde chicos a valorar aún las cosas pe­queñísimas de nuestro mundo cotidiano, contemplar la naturaleza, amar la lectura, disfrutar de nuestra infancia y también aprender a mirar el cielo y conmovernos ante lo infinito e indescifrable. 
Quizás muchos de ustedes lo habrán tenido como Profesor o conocido como Director de esta Escuela. Entonces sabrán del amor que sentía por sus alumnos, la moral y rectitud que imponía, la fe que depositaba siempre en ellos y el orgullo que sentía cuando los veía progresar. Lejos del reproche, él siempre estaba dispuesto a estimular a todos, aún al más rezagado. Quien lo haya tenido como Profesor
seguramente sonreirá al recordar, en alguna prueba escrita floja, haber descubierto al pie de la calificación, bajo la letra estiradita de papá, alentándolo con esta frase:  "PERSEVERA Y TRIUNFARÁS”... Consejo que reiteradas veces veremos asomar en su obra poética: “Piensa que todo, si te afanas, puedes; / ve que es útil la brizna y la montaña; / y recuerda que el odio no redime / sino el que lleno de idealismos, ama...” 
La docencia fue, para él, una auténtica vocación. Había nacido en Chivilcoy un 4 de diciembre de 1887. A los 5 años perdió a su padre. A tan corta edad entendió que abrirse camino no en la vida le seria muy difícil...
Creció en el campo, trabajando a la par de los peones. Allí aprendió a amar la tierra y sus labores: arar, sembrar, recoger la cosecha, tender alambrados... y, por supuesto: mirar el cielo, contemplar las puestas de sol, amar los árboles, maravillarse contemplando la naturaleza... Pero era consciente, de que, aunque el campo le acercara sabiduría, para llegar era necesario instruirse.
Desde muy chico hacía versos. El soñaba así su futuro: Quiero ser, nada más. Y para ello / unzo mí yunta de ideal y marcho /  y hundo la reja y piso las cizañas, / y con las aves de mi surco, canto.” 
Un día llegó al campo un diario de Chivilcoy y por él se enteró de que en dicha ciudad se fundaría una ESCUELA NORMAL. Por un momento su alegría se empañó pensando, avergonzado, que sus 17 años eran demasiados para inscri­birse en primer año... Pero su vocación fue tal que igualmente se presentó y tuvo la suerte que el director de entonces, el Profesor Mathus, lo estimulara e inscribirse. En esa escuela cristaliza su sueño anhelado y se recibe de MAESTRO. 
En la docencia se inicia con unas pocas horas de cátedra en la Escuela Normal de Dolores. Hasta que un día un amigo le ofrece la posibilidad de fundar una escuela primaria nacional regida por la
Ley Lainez y ocuparse él sólo de la misma. Por supuesto que aceptó. Recién casado con mi madre, su amada Angelita, compañera inseparable, ambos comienzan un largo y sacrificado itinerario docente. 
El 16 de julio de 1911, se inaugura oficialmente en Dolores la Escuelita Nº 92. [2] Tenía que comenzar desde cero... Había que construir desde los bancos hasta los guardapolvos para los chicos; desde los pizarrones y borradores hasta ingeniarse para cortarle el pelo o las uñas a los alumnos más desprolijos. 
Próximo a la escuela alquiló un terreno para que los alumnos practicaran “huerta” y disfrutaran de la cosecha que recogían. 
Con medios sumamente precarios también se les enseñaba canto, trabajos manuales, labores, hasta se compró un telar. E1 primer trabajo que hicieron fue une bandera argentina. La escuelita creció, se le pidió al Ministerio una casa más grande y llegó el momento de bautizarla. Mi padre propuso el nombre de otro gran Maestro que lo había alentado en su voca­ción docente, el profesor José Benjamín Zubiaur.[3] 
En 1923 lo trasladan a papá a Tandil para hacerse cargo de la Dirección de la Escuela Normal. Allí se entera de que a "su" escuelita le han cambiado el nombre por el de “Misiones”. Cosas oscuras de la política... Él degraciadamente no puede hacer nada. Pero los lugareños, casi como una lírica venganza, desde entonces comienzan a llamarla "la escuela de Cotta”... En la actualidad por resolución ministerial lleva su nombre oficialmente. 
Lo mismo que el Jardincito de la Ribera de Quilmes [4]... como la escuela Nº 27 [5]... En fin: “Dicen que el recuerdo es un poco de identidad”... [6] 
De Tandil lo trasladan a La Pampa, para hacerse cargo de la dirección de la Escuela Normal de Santa Rosa. Para allá parte toda la familia: mamá, papá, Laura y Juan Ángel - mis hermanos mayores - y Roberto y yo, los mellizos que entonces tendríamos 2 años... 
De La Pampa  lo trasladan a Quilmes para asumir la Dirección de la Escuela Normal, vacante por haberse acogido a los beneficios de la jubilación el director fundador, don José Sosa del Valle.
Podría pasarme la tarde entera evocando las horas pasadas en esta querida escuela, estudiando más que nunca por ser la hija del Director. A veces pienso que me recibí con medalla de oro (“dorada”... bah!) no por amor al estudio sino, simplemente, por amor a Papá; para hacerlo quedar bien y regalarle así una dosis de felicidad encubierta... Pero nadie se alarme. No voy a hablar más de mí. Voy a respetar celosa­mente los 10 minutos que me han acordado para esta evocación... Papá fue también un notable conferencista. Cierta vez, ese gran Maes­tro argentino que fuera don Pablo Pizzurno, leyendo una conferencia que había dado Papá en un centro educativo, le escribió estas concep­tuosas líneas: “Leyendo su eficiente disertación, se me ocurrió preguntarme, ¿Dónde, en qué institución, con qué profesor, en qué ambiente se ha formado este maestro? Y me di la respuesta, casi seguro de no equivocarme: Este hombre es autodidacta. ¡Hijo de sí mismo!”... La familia, la infancia y los jóvenes fueron siempre para él prioridad. Pero como ciudadano también le importaban los problemas que aquejaban a su país. Así lo expresa en este soneto escrito en 1955 y que nunca fue publicado - según él decía irónicamente: “por falta de espacio"... Se titula: ¡ARRIBA JUVENTUD! Y dice así: 
Es izquierdista el corazón y manda: / ¡arriba juventud, lozana y fuerte! / Que es mejor irse en brazos de la muerte / que ser el brazo de una acción nefanda. / ¡Libertad! ¡Libertad! es la demanda del que a la libertad jamás pervierte. / Moreno, Rivadavia o Almafuerte / junto a Jesús, exhortan:  !YERGUETE!... ¡ANDA! / Está la Patria enferma de cinismo, / lucro, lujo y - ¡lo peor! - oscurantismo: / ayer como hoy sacrílego botín. / ¡Avanza, juventud, noble y serena / hacia el surco, la cátedra o la arena... /  ¡Nos concitan Sarmiento y San Martín! 
¿Comprenden ahora mi orgullo? Papá poeta... papá Maestro... papá escritor... papá soñador... ¡para mí el mejor Papá del mundo!
Amaba la vida de hogar sencilla, sustentada por el amor de todos, sin estridencias ni ostentaciones. Si como Maestro fue luz que ayudó a alumbrar muchos caminos y alentó siempre a la juventud... como Padre fue ejemplo excepcional de honestidad, rectitud, comprensión, desinterés, sabiduría y amor sin límites. Nunca silenció sus sentimientos. Padre visionario. Padre luchador, Padre valiente, Padre ternura, que supo eternizar en esta poesía que me van a permitir leer, el culto que rindió siempre a la familia y al hogar; ese hogar donde crecimos en libertad y fuimos tan felices, quizás sin darnos cuenta entonces... 
¡DIOS TE LIBRE; 
Dios te libre, mujer
de la casa sin ruidos,
de la mesa sin manchas,
del patio arregladito,
de la sala en que yacen
los juguetes dormidos!
¡Dios te libre! Cuando eso
se consigue, no hay niños;
la vejez ha llegado,
el ensueño ha partido,
y en loa bronces que brillan
y en los zócalos limpios,
se pasea el recuerdo
hecho sombra.¡Bendito
el desorden que es Vida!...
Ah, si un día, en silencio
se quedara este nido
y yo viera todo eso,
clamaría al Altísimo:
¿Para qué tener oro?
¿Para qué haber vivido?
¿Para qué el sol y el aire?
¿Para qué tú, Dios mismo?...

                              Juan Manuel Cotta


NOTAS

[1] Ed Jarmat, Quilmes, 2004. Este texto además se repoduce en el libro "Historia para un Centenario" publicado por EXANQUI, la comisión de ex alumnos de la Escuela Normal de Quilmes, en octubre de 2012 con motivo del Centenario de este establecimiento formador de educadores, donde Juan Manuel Pedro Cotta fue director varios años. 
[2] Hoy es la Escuela Nº 30 “Juan Manuel Cotta” que el año pasado cumplió 100 años. Hipolito Yrigoyen e/ Alem y Vucetich 152, Dolores. Pcia. de Buenos Aires. 
[3] José Benjamín Zubiaur (1856 -1921) fue un educador. Promotor del deporte, la educación física, y el olimpismo moderno. Fue uno de los trece integrantes originales del Comité Olímpico Internacional (COI). Fue rector del Colegio de Concepción del Uruguay y Director General de Escuelas de la Provincia de Corrientes. Luego de 1915 fue Director de Instrucción Pública del Ministerio de Educación. Se caracterizó por sus ideas pedagógicas renovadoras orientadas a ampliar la enseñanza a todos los sectores sociales, incorporando contenidos como la educación física, la educación industrial, las actividades prácticas, etc., así como modalidades como la escuela nocturna, las escuelas rurales, la educación conjunta de ambos sexos, etc. (http://es.wikipedia.org) 
[4] Jardín Nº 917, Marinero López 575, La Ribera. 
[5]  E. P. Nº 27 San Luis 4016, Quilmes. 
[6] La Escuela Nº 24 de José C Paz también lleva el nombre Pedro Juan Manuel Cotta, esta ubicada en Matheu y Fragata Sarmiento de esa localidad de la provincia de Buenos Aires.