martes, 31 de diciembre de 2013

14 DE ENERO, 129 AÑOS DEL DECESO DEL DR WILDE



EN EL AÑO DEL BICENTENARIO DE SU NACIMIENTO
de “José Antonio Wilde, médico periodista y educador quilmeño
por Chalo Agnelli

CONTEXTUALIZACIÓN
Faltan dos años para que concluyera el período presidencial de Julio A. Roca. El pueblo está desengañado de su liderazgo. Con la vertiginosa inmigración el país llegó a los tres millones de habitantes. Los fines de semana los porteños y los quilmeños toman el tren a la Ensenada a fin de conocer la novísima capital de la provincia, La Plata, que ya cuenta con cerca de 1000 casas y poco más de 10.500 pobladores. Se sanciona la ley 1420 de educación común, laica, gratuita y obligatoria y por la ley 1565 se establecen los registros civiles en la Capital Federal.
El teniente coronel Pablo Belisle derrota al cacique Manuel Namuncurá, definitivamente. Se siguen inaugurando líneas ferroviarias, ahora entre Saladillo y Lobos y la línea telegráfica entre Buenos Aires y Asunción del Paraguay. El gobierno rompe relaciones diplomáticas con el Vaticano expulsando del país al nuncio apostólico que se opone a la ley de matrimonio civil. Aparecen tres obras básicas de la literatura argentina. Juan Moreira, Juvenilia y La Gran Aldea. Y el estadounidense Waterman inventa la pluma estilográfica. 
QUILMES
Es flamante presidente de la Municipalidad de Quilmes Alberto Oteiza y municipales: Julio Daubas, Fermín Rodríguez, Luis Rodríguez, Alejandro Villabrile y Roque Villa, secretario. Es titular de la parroquia el polémico Pbro. Rafael Fanego. 
Promovida por Wilde, a través de la acción constante y directa de las señoras Juana Gauna y Federica Dorman de Quijarro, [1] comienza a fraguarse  insistentemente la imperiosa idea de abrir un hospital en el pueblo. Se establece que la construcción de la cloaca máxima, dentro del ejido urbano, se haga bajo tierra. Se funda en el pueblo un nuevo periódico llamado La Provincia. 
Con esos acontecimientos terminó el año 1884 y a poco de nacer el nuevo año, en su casona de Quilmes, fallece el Dr. José Antonio Wilde, era el 14 de Enero de 1885, tenía 72 años. [2]
 

Dice Groussac: “Su muerte fue tan sinceramente sentida como había sido respetada la existencia de ese hombre de bien, que, además de un educacionista ilustrado, era un escritor lleno de soltura y amenidad. “ [3] 
No dejó fortuna, salvo la chacra donde, en parte, hoy se levanta la Cervecería Argentina Quilmes y la manzana donde se hallaba "La Victoria", casona familiar. A manera de testamento escrito pocos días antes de morir, como si previera su desenlace, escribió: “Dejo a mis hijos esta pluma, con ella escribí desde la primera a la última palabra de mi libro Buenos Aires, setenta años atrás”. 
La vida pública y privada de mujeres y hombres nunca va por igual camino, si bien hay una ética y una moral intrínseca que prevalecen en todo momento y ante todas las circunstancias. Por la dedicación y entrega absoluta a una idea, una obra, una lucha indefectiblemente se descuidan los aspectos privados y esto redunda en perjuicios para los afectos próximos.
Quizá la vida pública del Dr. Wilde, el tiempo y el esfuerzo que le demandaba su obra humana, intelectual, su ideología, no le permitieron vislumbrar, cuando su salud comenzó a deteriorarse temprana e irremediablemente, en la indefensión en que quedarían sus hijos después de su muerte.
Estos aún eran pequeños cuando fallece el matrimonio Wilde en poco lapso de tiempo. Les sucede lo mismo que a Victoria con sus padres. El mayor José Antonio tenía 17 años y el menor apenas 12, las muchachas entre 13 y 16 años. Si bien sus tíos Jaime, Alfredo y Enrique, sobre todo el primero, los ayudaron en su crecimiento, no era fácil sustituir la hondura intelectual y la presencia de ánimo del Dr. Wilde ni la fuerza de carácter de Victoria.  La contundencia del desamparo, que los golpeó en breve tiempo – menos de 6 meses -  debe haber sido desequilibrante. Esto suscitó problemas tanto en el manejo de la fortuna - que si bien no era cuantiosa era más que suficiente como para que los cinco inicien una vida provechosa y activa - como en el desarrollo de la voluntad, la conducta y en el manejo oportuno y apropiado de las diversas situaciones de la vida. 



EL QUILMERO - Jueves 15 de enero de 1885.
DR. JOSÉ ANTONIO WILDE.- Ayer a las 6 de la mañana falleció el que fue el Dr. Don José A. Wilde, víctima de una violenta enfermedad que lo postró en cuatro días. Una congestión cerebral lo ha llevado a la tumba siendo impotentes los esfuerzos de la ciencia y los cuidados de su familia para sustraerlos al desenlace fatal. El Dr. Wilde era un vecino muy estimado y respetado por toda la sociedad quilmeña que deplora su muerte con sinceridad. Entre las gentes pobres particularmente sobresalían sus sentimientos filantrópicos y nunca se llamó a su caridad sin obtener el óvolo de su mano tan largo como las circunstancias se lo permitían. Como médico y como vecino gozaba de la más elevada estimación  y su muerte es sentida por todos. Paz en la tumba del que fue el Dr. Wilde y que la resignación mitigue el dolor de sus deudos. 

EL QUILMERO Año X – Nº 252 domingo 18 de enero de 1885. ENTIERRO DEL DR. WILDE.- Tuvo lugar el jueves a las 9 de la mañana el entierro del Dr. don José Antonio Wilde. La caja mortuoria conteniendo el cadáver fue conducida a pulso desde su casa hasta la iglesia en cuyo atrio debió ser sepultado. Se colocó en el local que se le había preparado estando la iglesia toda enlutada y se celebró la misa de difuntos. Después fue sacado de la iglesia y conducido a la sepultura que se había cavado allí. Antes de depositarlo el Dr. Varela [4] pronunció algunas palabras encomiando los méritos y virtudes del finado y la gran manifestación del vecindario de Quilmes allí presente que demostraba el dolor sincero que le causara la muerte de aquel vecino tan querido. Le siguió el Dr. Cantilo [5] que se expresó en términos conmovedores, recordando las bondades del Dr. Wilde, su bello carácter y las prendas que le distinguían como un ciudadano digno, padre cariñoso y buen amigo. A más de las muchas personas que concurrieron desde la Capital con el Dr. Eduardo Wilde, Ministro de Cultura e Instrucción Pública y sobrino del finado, se hallaron presentes todos los vecinos de Quilmes y la mayoría de las familias vecinas de la localidad.
Busto de José Antonio Wilde, colocado en la plaza homónima o "de la Cruz" (Humberto Primo, Paz, Olavarría y Pringles) el 2 de diciembre de 1928, por la Asociación Amigos de la Plaza Wilde. Esta nota corresponde al periódico El Plata. Denuncia la nota que ya trabajaban en esos años las simples mentes estúpidas que se repiten en todas las épocas y tanto daño hicieron en estatuas y monumentos como el del Libertador en la plaza San Martín, vándalos con un fuerte complejo de inferioridad.
 Chalo Agnelli
14 de enero de 2013

FUENTE

Agnelli, Chalo. “José Antonio Wilde- médico, periodista y educador quilmeño. Biografía // 1814-1885”. Ed. Jarmat. Quilmes. 2008.

NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO. http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/03/juana-gauna-federica-dorman-de-quijarro.html 
[2] En mucha documentación, libros de autores rigurosos e incluso en la biografía que posee la Biblioteca Nacional de quien fue su primer Director, le dan dos años más de vida. El Quilmero, único diario de la zona, y el mármol sobre sus restos en la Catedral quilmeña señalan la fecha real. 
[3] Historia de la Biblioteca Nacional. Groussac, P. Pág. 47 
[4] Se refiere al hijo de  Florencio Varela,  Luis, periodista e integrante  del círculo de intelectuales al que pertenecía Wilde. Luis Varela en 1881 integró con el Dr. Carlos Spegazzini, la comisión que tuvo a su cargo la elaboración de un informe que justifique las ventajas de establecer la capital de la provincia en Quilmes. Suya es la leyenda que se colocó en la lápida del Dr Wilde. Ver Craviotto J. A. Pág. 241. 
[5] Se refiere a Gabriel Cantilo (1840-1891) poeta, periodista y abogado. Editor de la revista literaria El correo del domingo (1864-1867).

VIOLETA SHINYA, SEMBLANZA - A LOS 103 AÑOS DE SU NACIMIENTO (1910-2003) POR ANA MARÍA DE MENA


El sábado 3 de agosto de 2013, fue el 10º aniversario de la partida de Violeta y el día 10 se cumplen los 103 años de su nacimiento. Como su tío-abuelo nació y murió en agosto.
Efectivamente, el 10 de agosto de 1910 nació en Buenos Aires Violeta Gladys Shinya, hija de Laura Denholm Hudson, sobrina del gran Guillermo Enrique Hudson y de Georges Yoshio Shinya, un joven japonés que había llegado a nuestro país embarcado en la Fragata Sarmiento en setiembre de 1900, y que en ese comienzo del Siglo XX fue el primer inmigrante de ese origen en pisar suelo argentino.
Laura Denholm Hudson, Violeta niña, su padre y su abuela materna
A los cinco años, la pequeña Violeta perdió a su mamá quedando al cuidado de su padre y de su abuela, Mary Hellen Hudson, hermana menor del escritor. Ella había permanecido durante algún tiempo en el ranchito que había sido propiedad familiar, donde había nacido el escritor, y conservó algunos animales embalsamados por él, que se pueden ver en la actualidad en el museo que lleva su nombre.

       La abuela Mary Hellen Hudson, de notable parecido con su hermano G.E. Hudson, y su nieta.
Se trata del Museo y Parque Ecológico Cultural que depende de la Provincia de Buenos Aires y está en Florencio Varela.

Violeta recibió una educación esmerada y solía contar la lectura y comentarios que su abuela le hacía de las cartas que el autor de “Allá lejos y hace tiempo” le enviaba desde Inglaterra.
 Su padre no tuvo nunca un cargo diplomático, pero divulgó incontables artículos sobre las relaciones argentino-japonesas en los diarios más importantes de Argentina, Chile, Uruguay y Japón. De esa forma fomentó los vínculos de nuestro país con los del suyo y contribuyó a las relaciones comerciales. Se ocupó de brindar a su hija de una orientación profundamente humanista que ella ponderó siempre. Violeta solía comentar que el padre descendía de samuráis.
Con el Embajador de Japón en Argentina y Rubén Ravera, director del Museo
Vivió mucho tiempo en Colegiales y estudió en el Colegio Normal Nº 10 de Buenos Aires de donde egresó como maestra en 1929. En la Universidad de Buenos Aires obtuvo el título de Profesora en Letras, convirtiéndose así en la primera docente nikkei (descendiente directa de padres japoneses nacida en América) y la primera universitaria nikkei en nuestro país. Durante treinta y cinco años ejerció la docencia.

Con Taro Takano en el Festival de Cosquín, con sus típicos anteojos a lo Victoria Ocampo.
 Brindó conferencias, charlas radiales y colaboró con su padre en las publicaciones del “Argentin Djijo” y en “La Plata Hochi”, dos medios orientados a la comunidad japonesa. También tradujo libros escritos por él.
Recibiendo parte del techito del rancho natal de Hudson. Lo entrega Gregorio Serventi y la acompaña el Presidente de la Asociación Amigos del Museo
Como contrapartida de una estatura menuda, Violeta estaba dotada de un gran temperamento. Trabajó afanosamente en la divulgación de la obra literaria de su tío-abuelo ornitólogo, escritor, naturalista y fino observador de aves y vegetación que describió detalladamente. También tradujo “El ombú”, “Un naturalista en el Plata”, “La edad de cristal”, “Un niño perdido”, “Días de ocio en la Patagonia” y “Páginas luminosas”, obras de Hudson que fueron publicadas por prestigiosas editoriales.
Violeta saluda a Adolfo Bioy Casares
Dirigió el Museo y Parque Evocativo G.E. Hudson desde que se fundó en 1964 hasta 1991, cuando se hizo cargo el. Prof Juan Carlos Lombán. Durante esos años contribuyó a su crecimiento, fomentó visitas, enriqueció el patrimonio institucional y fue vínculo permanente entre las autoridades de la Embajada Japonesa en Argentina y el Museo.
Violeta fundó la Asociación Amigos del Museo Hudson que presidió durante mucho tiempo. Siempre siguió atentamente el desarrollo de sus actividades, fue amiga de María del Carmen Pereyra, bibliotecaria de la entidad durante muchos años; y en ella sigue siendo referente, ya que dejó discípulos y su impronta de trabajo.
 En la postguerra, el país oriental fomentó la enseñanza de la lengua inglesa para incentivar el intercambio tecnológico y comercial y esto favoreció el conocimiento y aprecio por la obra de Hudson, en armonía con el amor y respeto a la Naturaleza que traducen sus textos, dos rasgos de la cosmovisión nipona. Violeta viajó tres veces a Japón - en una oportunidad en compañía del actual Director del complejo - para promover subsidios de fundaciones niponas que permitieran extender los límites del solar natal del escritor e incentivar el intercambio cultural.
Viajó a Estados Unidos e Inglaterra para gestionar contribuciones que permitieran introducir mejoras en esa institución tan cara a sus sentimientos. Su trabajo posibilitó aportes del Lloyds Bank, la Municipalidad local y la Fundación Suntory. Se recuerdan también la divulgación de la obra hudsoniana del ex embajador Masao Tsuda y del artista Taro Takano - cultor del folklore argentino y admirador de Atahualpa Yupanqui - con quienes ella mantuvo intercambios. A Takano lo acompañó a una edición del Festival de Cosquín.
Cada 4 de agosto, fecha de nacimiento del escritor, concurría a la recordación que ella había promovido desde la fundación del Museo y se convirtió en una celebración tradicional. Tan fuerte ha sido su accionar que en el medio regional se la mencionaba por su nombre y no hacía falta agregar más, porque su figura se imponía inconfundiblemente con solo decir “Violeta”.
En 1998 fue declarada Ciudadana Ilustre de Florencio Varela; entonces las personalidades del quehacer cultural del lugar y distritos vecinos se acercaron para acompañarla. Dos años más tarde fue agasajada en Buenos Aires con motivo de su cumpleaños número noventa.
Buenos Aires, Varela, Quilmes, donde cultivó amistades y Berazategui, donde siempre recordó a Don Gerónimo Narizzano - el hudsoniano que llevaba a sus alumnos al solar natal del escritor para poner en libertad pajaritos que compraba enjaulados, en memoria del naturalista - contaron con su presencia en distintas actividades culturales.
En 2000 tuvo la última intervención pública cuando se presentó la biografía de Narizzano en el Centro Cultural Rigolleau, a la que accedió gustosa por los gratos recuerdos que tenía del recordado maestro.
Un año después la Fundación Cultural Argentino - Japonesa la incorporó a su Consejo de Notables.
En 2002 concurrió al Museo de Florencio Varela por el que tanto había hecho, para el aniversario de su ilustre tío-abuelo. Temperamental y coqueta, comentaba su fastidio por permanecer sentada durante el acto…mientras lucía elegante, calzando tacones altos, cuando orillaba los noventa años! Esa sería su última visita.
Un año más tarde, el 3 de agosto de 2003 se detuvo su corazón. Hubo conmoción porque los allegados al ranchito de Hudson nos preparábamos para asistir al día siguiente al aniversario del escritor, cuando nos enteramos. Telefónicamente nos fuimos avisando unos a otros la novedad. Por esa vez la conmemoración se trasladó al 18 de agosto, la fecha de partida del autor de “Días de ocio en la Patagonia”.
En 2005 se realizó en el Museo Hudson una Jornada de homenaje a la cultura de Japón y el grupo Linautas integrado por Adriana González, Jorge Patalogna y Gerardo Mauderli Winkel pintó un mural en una pared del Centro Cultural Violeta Shinya.
En 2010 cuando se cumplió el centenario del nacimiento de Violeta se realizaron actividades para recordarla. Entre ellas, la Lic. Graciela Linari - quien le ha dedicado varias páginas en su publicación “Palabras con historia”- y María del Carmen Pereyra, una de sus fieles amigas, presentaron el trabajo “Sumi… mujer en flor” una compilación gráfica digital realizada con sentido poético. Sumi era el apelativo que Violeta había recibido de su padre y así la llamaban sus familiares.
Las grullas pintadas para homenajearla, en el Centro Cultural que lleva su nombre 
Próximos a cumplirse 103 años de su nacimiento, esta evocación concluye aquí, con agradecimiento a su persona que tanto y tan bien ha sembrado.
                                                 Ana María de Mena
Periodista, historiadora, docente, hudsoniana.
Miembro Honoraria de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes

lunes, 30 de diciembre de 2013

“FARMACIA INGLESA” (COLABORACIÓN) Y ALGO MÁS...




FARMACIA y DROGUERÍA
 Colaboración: Juan Carlos Grassi

El 18 de diciembre de 1919, Don Atilio Comin, de 49 años de edad, italiano, comerciante, casado en primeras nupcias con Josefa Labourt, hija de una familia patricia de Quilmes, vendió el negocio de Farmacia y Droguería denominado “Farmacia Inglesa”, ubicada en la calle General Mitre n° 613, entre las actuales Rivadavia y Alem.

Antigua calle del Comercio (hoy Mitre) aún de tierra. A la izquierda el templo parroquial ya sin la puert que daba a esta arteria. Se ve un terreno badío antes de la Biblioteca Municipla D. F. Sarmiento, parte del mismo sirvió para ampliar la iglesia y en el resto se levantó el Registo Civil que se prendió fuego en la década del `60. Hoy forma un todo con la Biblioteca. A la derecha la Farmacia Inglesa. Foto cedida gentilmente por el Prof. Fernando San Martín.
Su comprador fue don Garibaldi Cubelli, de nacionalidad argentina, de tan solo 23 años de edad, soltero y de profesión farmacéutico, quien abonó la suma de pesos 18.000 moneda nacional, pagaderos en la siguiente forma: en el acto abonó ocho mil pesos en dinero efectivo, y los restantes diez mil pesos en cuotas de ochocientos pesos, en pagarés escalonados. 
Salida de misa un domingo de ramos (circa 1915) Detrás se ve en la pared medianera de la propiedad con ánforas corridas el anuncio de "Farmacia Inglesa". Colección Alcibíades Rodríguez, en "Nueva Historia de Quilmes" de J. C. Lombán 3ª edición. El Monje.  

Atilio Comin, quien ocupaba el negocio que transfería y cuyo contrato tenía fecha de vencimiento el 30 de Junio de 1920, cedió a Cubelli el contrato de arrendamiento que tenía celebrado con el propietario de la casa, don Juan P. Pérez, tomando Cubelli a su cargo el pago del arrendamiento. Quedó establecido que para el caso que Cubelli no pudiese obtener de Pérez una ampliación del expresado contrato ni tampoco la recesión del mismo para celebrar otro bajo condiciones que le sean convenientes, Atilio Comin, dueño de la casa situada al sudeste de la que ocupaba la farmacia, se obligaba a reformar y a ampliar dicho edificio, conforme al plano que habían suscripto, para que Cubelli trasladara su farmacia a la vivienda de Atilio Comin, una vez terminadas las obras.
Cubelli, su obligaba a tomar en alquiler la citada casa con las modificaciones establecidas en el plano y por el término de tres años, a contar desde el 1° de Julio de 1920, y abonar un alquiler mensual de $130, corriendo a cuenta de él los impuestos municipales. Todo esto, si Cubelli no lograba una solución con Juan P. Pérez.


    Años mas tarde, la “Guía Comercial, Industrial y Profesional de Quilmes” del año 1927, publicó una foto de la Antigua Farmacia Inglesa, en la que decía que la misma contaba con “servicio nocturno” y era “atendida personalmente por su propietario, Victoriano Martinez”. Esto nos indica que la farmacia había dejado de pertenecer a Cubelli y, otro dato, se hallaba ubicada en calle Mitre 625, “frente a la Iglesia” (aún no era Catedral). El teléfono era “U.T.33”, siglas correspondiente a la antigua Unión Telefónica. Y aún hoy mantiene dicho número la actual Farmacia Mariani, situada en el mismo sitio. Podemos apreciar que el local ya no esta en la vivienda de Pérez, dado que se trasladó de Mitre 613 a Mitre 625 [posiblemente Cubelli no llegó a un acuerdo con Don Juan P. Perez], pero continuó con la denominación de “Farmacia Inglesa”.
A partir de ese momento [1927], el local es adquirido por Victoriano Martinez  y le cambió el nombre por “Antigua Farmacia Inglesa”. Pocos años después el predio pasó a Esteban Enero y la denominó “Farmacia Enero”, hasta que en el año 1974 lo adquiere Estanislao Karpinski, quien al fallecer [1990], por herencia queda en poder de sus descendientes. Toda una historia: Una farmacia que perduró en el tiempo y siempre ubicada en la misma cuadra: Mitre entre Rivadavia y Além.
Una breve cronología nos revela que, con anterioridad al año 1919, la “Farmacia Inglesa” funcionó en Mitre 613, momento en que Comin la vende a Cubelli; luego, Cubelli la trasladó a Mitre 625. Seguidamente, cambia de propietario: Victoriano Martinez.

Al fallecimieto de Atilio Comin, la propiedad pasa a Esteban Enero y descendientes, quienes por un tiempo la siguieron explotando bajo el nombre de “Farmacia Inglesa” (rótulo foto 2). Más adelante cambiaron la denominación por “Antigua Farmacia Inglesa” (rótulo foto 1) y, ulteriormente la designan “Farmacia Enero”. El motivo de este último cambio se debió, al decir de antiguos pobladores de Quilmes, a la guerra por Malvinas, dado que las Fuerzas Armadas Argentinas decidieron prohibir el uso de todo nombre que hiciera referencia a Inglaterra.
En 1974 la propiedad es adquirida por Estanislao Karpinski, pero la farmacia continua siendo atendida por Enero.
Finalmente, Enero se retira y, en 1995, la farmaceútica Sonia Ethel Mariani alquila el local e inaugura como “Farmacia Mariani”. 




Algo muy pocas veces visto es que los actuales propietarios conservan, como un tesoro, los muebles, frascos, frasquitos y material de trabajo que usaban y comercializaban Victoriano Martinez y Esteban Enero.

Investigación, entrevistas y recopilación Juan Carlos Grassi.
Año 2013
  ... y más farmacias quilmeñas (Guía Comercial de Quilmes, 1926, del periódico "El Plata" ) Chalo Agnelli
 En un primer momento estuvo en Alsina (hoy Carlos Pellegrini) y M. Quintana, al frente de farmacéutico Pedro Laplaza, con la firma comercial, "La Colonia", luego la adquirió Ricardo G. Pérez y tras pasar algunos años en esa misma esquina se trasladó como "Farmacia Pérez"a la avenida Andrés Baranda Nº 1177 (actual numeración) casi esquina C. Pellegrini (vereda Oeste) en sociedad con don Eduardo N. Fortier. Hasta el año 2011, en que cerró definitivamente, fue propietario Eduardo Fortier (h.) asesinado en un intento de robo ese mismo año. Chalo Agnelli
FUENTES: 
Escribano Enrique E. Soneyra, protocolo año 1919. 
Farmacéutica Sonia Ethel Mariani (entrevista y fotos)