martes, 28 de enero de 2014

LA PARROQUIA DE BERNAL EN SU CENTENARIO (1914-2014) GOTARDO C. PEDEMONTE



El 14 de diciembre de 2014 se celebrará el Centenario de la Parroquia de Bernal. [1] Que mejor para conocer una historia que recurrir a las fuentes; y en este caso las fuentes son los testigos que vivieron esa fundación. Don Gotardo C. Pedemonte [2] era uno de los seis hijos de don Agustín Pedemonte (n. Italia 18/5/1849-m. Bernal 13/12/1916) y doña María Solari. [3] Fue el primero que preservó la memoria de su Bernal natal y la difundió en “Breve reseña de hechos y acontecimientos que hace a la historia de Bernal”, libro publicado por la Municipalidad de Quilmes en 1970, a través de la dirección de la Biblioteca Municipal Domingo Faustino Sarmiento que en ese entonces dirigía con mano de maestro el Prof. Carlos G. Maier, quien realizó el prólogo; era director de cultura el Prof. Armando B. González [4]
La microhistoria de don Gotardo Pedemonte consta de XXI capítulos donde rigurosamente a lo largo de sus 317 página, se atiene a una genuina documentación para desarrollar todos los aspectos de la historia bernalense; se terminó de imprimir en los talleres gráficos Tipo en diciembre de 1970, a los 75 años de la creación de la primera capilla de esa localidad. Además es autor de: "Primer monumento a Colón en la República Argentina", folleto también publicado por la Muncipaldiad de Quilmes en 1969.

XIII. LA PRIMERA CAPILLA DE BERNAL Y LA ESCUELA ANEXA
Los antecedentes de la primera Capilla y de la Escue­la anexa de
Don Agustín Pedemonte
Bernal,
son paralelos y tienen un mismo punto de partida. Por ello ambos deben comentarse en forma si­multánea en estos apuntes. Para mayor fidelidad de las re­ferencias que siguen, es útil añadir que han sido tomadas sumariamente de las Memorias de Don Agustín Pedemonte, escritas de su puño y letra, agregando que todas ellas es­tán, además, consignadas en los Archivos de la Pía Sociedad Salesiana de la Obra de Don Bosco, y ratificados en va­rios libros que se citarán, refiriéndose a estos mismos episodios, por distintos motivos y por diferentes autores.
De este modo, pues, estos Apuntes ofrecen un testi­monio de primera mano, y en todo caso son los años y los acontecimientos pasados los que robustecen también su contenido.
La familia Pedemonte en su casa solariega La Polcevera, en Bernal. En el centro: don Agustín, Doña María (sentada) y sus hijos: el padre Luis, Palmiro, Arturo (sentado), Rosa, Catalina y Gotardo, de 6 ó 7 años, el autor de estas páginas. (circa 1900)
EN EL AÑO 1880, DON AGUSTÍN PEDEMONTE que había ad­quirido una importante fracción de tierra en Bernal, con frente al antiguo Camino Colonial, hoy Avenida San Martín, que sé extendía en su fondo hasta las cercanías del enton­ces llamado "pequeño Tropezón" - hoy Avenida Mitre y su prolongación - pidió al Presbítero salesiano R.P. Esteban Bourlot que era párroco de San Juan Evangelista en la Capital Federal, contemplara la posibilidad de mandar un sacerdote para que celebrara Misa los días festivos y todos los domingos del año, pues tenía la intención de levantar una capilla con una escuela anexa en Bernal.
La Polcevera. A la derecha se ve el monumento a Colón.
El P. Bourlot le manifestó que si le donaba el terreno él se encargaría de levantarla, por lo cual el señor Pedemonte se interesó en saber que superficie sería necesaria. Después de un cambio de ideas se convino la donación de una parcela de cincuenta metros de frente por unos cien de fondo. Pero cual no fuera la sorpresa del señor Pedemonte, cuando a los pocos días fue imprevistamente visitado por el obispo don Juan Cagliero - que sería más tarde cardenal - para rogarle le enseñara el terreno ofreci­do, a fin de estudiar mejor su propuesta. Después de verlo y pensar unos momentos, el obispo Cagliero le expresó su reconocimiento, agregando sin embargo, que para los pro­yectos que tenía la Obra de Don Bosco, esa fracción era muy pequeña e insuficiente.
-         Y cuánto le haría falta…? - interrogó el señor Pedemonte.
-         Yo se lo voy a enseñar. Venga Ud. detrás de mí, sí­game. - A largos pasos Cagliero llegó hasta un deter­minado lugar que a él le pareció suficiente y fue entonces que le dijo:
-         Don Agustín: esto es lo que nosotros necesitamos, pues hemos de hacer aquí grandes cosas, por lo cual este fondo por todo el ancho de este terreno, nos alcanzará.
El señor Pedemonte quedó pensativo y vacilante. Pe­ro luego de algunos instantes, acaso impulsado por su ve­hemente deseo de tener Capilla y Escuela en las cercanías de su casa quinta, y debido también al gran aprecio que te­nía por monseñor Cagliero, accedió y con un fuer­te apretón de manos quedó sellado el pacto, con la expresa condición que tanto la Capilla como la Escuela llevarían el nombre de ’”Nuestra Señora de la Guardia” (Belza: Op. cit. pág. 184).
Corresponde aclarar que Don Agustín Pedemonte no conocía aquellos proyectos a que aludió monseñor Cagliero, y por esa circunstancia se limitó a ofrecer lo indispensable para una modesta capilla y una pequeña escuela, ya que en la época no se necesitaba más. Para cooperar en esta obra el Sr. Pedemonte promovió en su casa quinta “La Polcevera”, una reunión de vecinos caracterizados, la que se rea­lizó en un ambiente de entusiasmo y franca cordialidad.
A esta reunión concurrieron don Félix Bernal, el Dr. Da­vid de Tezanos Pinto y su hermano el Dr. Jacobo Tezanos Pinto, don Enrique Belchor, don José Cichero, el Dr. Francisco Suárez Aguirre, don Antonio Tasso, don Angel Mórtola, don Atilio Massone, don Enrique Meinke, don Ricardo Torres Agüero, don Spiro M. Ungaro, don Adolfo Crámer, don Santiago Marengo, don Carlos Molina Salas, don José Valladares y don De­metrio Migliorini, con otros caballeros más que no con­signan las aludidas Memorias. En esta reunión don Agustín Pedemonte expuso su propósito, de erigir una capilla a fin de que los vecinos pudieran tener un servicio religioso, y a la vez levantar algunas aulas anexas para que pudiera funcionar una pequeña Escuela, agregando que existían proyectos que significarían un progreso muy grande para Bernal, y que a su juicio el tiempo haría lo restante. Pidió finalmente la colaboración de todos, prefirien­do el suministro de los materiales de construcción más ne­cesarios, a título de contribución a la obra, y fue así como de inmediato hubo aportes en cal, arena y ladrillos por un valor aproximado de $ 4.000(cuatro mil) comprometiéndose los donantes a enviarlos oportunamente. Se proyectó la forma de solventar la mano de obra y a su vez el nombrado P. Bourlot que ayudó muchísimo en todo, se dio a las tareas, de hacer confeccionar los planos respectivos, todo lo cual demandó más tiempo que el previsto.
El 5 de Abril de 1891 quedó constituida una Comisión Especial que presidió don Félix Bernal y ese mismo día se colocó la piedra fundamental de la proyectada Capilla y Es­cuela. La mayoría de los vecinos que se han nombrado no vivía en Bernal: algunos eran solamente veraneantes y otros habían adquirido fracciones de tierra; varios de estos últi­mos, empero, luego se radicaron en forma estable. Fueron menester cuatro años para que aquellos cimientos se vieran totalmente cargados de paredes y para que esas paredes pudieran sostenes el artesonado de la obra, con las respec­tivas aulas. Los esfuerzos realizados debieron interrumpirse con prudentes y sucesivas demoras derivadas en parte por la ampliación del plan de conjunto y también por la fal­ta de personal que pudiera atender la nueva capilla, escuela y seminario que se proyectó ya en aquel entonces. Demás está decir que más de una vez los recursos escasearon y hubo necesidad de juntarlos con pacientes esperas y la bue­na Voluntad de los contribuyentes.
Altar mayor de la vieja capilla de Bernal, luego iglesia parroquial, hoy teatro Don Bosco.
INAUGURACIÓN DE LA CAPILLA
El conjunto de la obra, capilla, escuela y seminario, debió inaugurarse el 25 de marzo de 1895 con gran solem­nidad y con la asistencia del presidente de la Nación Dr. José Evaristo Uriburu, pero la lluvia torren­cial caída precisamente ese día y durante la noche anterior, aconsejó postergar el acto. De común acuerdo con las au­toridades fue luego fijado para el domingo 28 de abril de 1895, con cuyo motivo una numerosa concurrencia se llegó a Bernal desde Buenos Aires y La Plata, en trenes especiales con­tratados al efecto.
El presidente Uriburu por razones imprevistas no pudo disponer de esa fecha y se hizo representar por el Dr. Benjamín Zorrilla, entonces Ministro del Interior, apadrinando este acto inaugural conjuntamente con el Gobernador de Buenos Aires Dr. Guillermo Udaondo. El discurso de circunstancias estuvo a cargo del obispo de La Plata monseñor Dr. Juan Nepomuceno Terrero que según las crónicas “tuvo bellos conceptos en su forma y mesura­dos en su fondo, relativos a la Obra de Don Bosco, causando una verdadera satisfacción general”. (Massa L: "Vida de Don José Vespignani", pág. 176); “Terminada la cere­monia, la concurrencia se dividió, pasando unos a la quinta de don Félix Bernal donde se hallaba preparado un lunch, con cuyo motivo se escucharon numerosos brindis; y otros a una sala adyacente al templo, a participar de un certamen literario y musical en el que se escuchó buena música, declamaciones y algunos recitados. Los invitados hacían elogios de la delicadeza con que fueron atendidos por el se­ñor Bernal y su distinguida esposa. El R. P. Marcolino Benavente y una delegación del Colegio Lacordaire, asis­tieron a la ceremonia religiosa. Llegaron los invitados a la Estación Central en el tren de las 5.45 p.m.” (La Pren­sa. 29 de abril de 1895).
Concurrieron también delegaciones de otros colegios y la Banda de Música del Pío IX, que contribuyó a un ma­yor brillo del acto. La cruz de hierro todavía existente en la antigua Capilla - hoy convertida en Salón de Actos y teatro Don Bosco - fue personalmente colocada por monseñor San­tiago Costamagna, obispo salesiano, cuyos restos descan­san en Bernal. El primer Director de la novel escuela fue el R. P. Juan Gasparoli, aunque con carácter interino, acompañándolo en las tareas de organización
Pbro. Nicolás Esandi
el entonces clérigo don Nicolás Esandi, quien años más tarde sería su reemplazante durante varias décadas consecutivas, y que como ya lo dejamos dicho, habría de ser el primer obispo argentino de la Patagonia. También ha sido director el R. P. Bartolomé Molinari, aproximadamente hacia el año 1900, y el número de alumnos internos y externos creció rápida­mente, pues concurrían al mismo muchos niños en edad escolar que vivían en pueblos vecinos como Quilmes, Wilde y Berazategui.
El primitivo edificio fue sucesivamente ampliado con modernas instalaciones y, en 1907, se comenzó la construc­ción del actual edificio de tres plantas y subsuelo, debido al gran impulso del inolvidable inspector salesiano don Jo­sé Vespignani, que realizó en nuestro país una obra educa­cional estupenda con la base del personal formado en Bernal.
Desde este punto de vista, Bernal tiene el mérito de haber sido el punto de apoyo para una obra cultural de ex­traordinaria envergadura que llegó a todos los ámbitos del país, pero tiene al mismo tiempo una enorme deuda de gra­titud que espera reparación, porque don Vespignani ha sido un positivo factor de su progreso material y del arraigo de muchísimos pobladores.
Quince años después de haberse inaugurado la Capilla y las referidas aulas escolares que funcionaron en Bernal, don Agustín Pedemonte habría de facilitar a don Vespigna­ni, la forma para adquirir los terrenos colindantes al que había donado él, con una gran visión del futuro que en nues­tros días es una maravillosa realidad. Aquella semilla arrojada por monseñor Cagliero en Bernal, con sus pro­yectos en la mente, fructificó de manera admirable, por­que en aquel pequeño solar de 1891 se modelaron durante varias décadas, centenares de maestros, profesores y es­critores; se formaron centenares de sacerdotes, coadjuto­res y misioneros; e inclusive egresaron de aquellas pri­mitivas aulas un selecto número de arzobispos y obispos argentinos. Y por si esto fuera poco, agregaremos que en el ex­ternado de aquel establecimiento se han educado millares y millares de niños, que con el andar del tiempo llegaron a todas las profesiones liberales y oficios diversos, mari­nos y militares; altos funcionarios en las distintas jurisdic­ciones de la administración pública, en el comercio y en la industria, como igualmente otros que se distinguieron en las artes y en las letras.
El cardenal don Juan Cagliero y don Agustín Pedemonte, fueron los gestores de cuanto antecede, los visionarios, que el tiempo y el trabajo se han encargado de realizar lo que ellos soñaron con extraordina­ria clarividencia.
Del nuevo Santuario que reemplazaría a la antigua Capilla y de la creación de la Parroquia de Bernal en 1914, haremos capítulo aparte en razón de los abundantes antece­dentes que existen […] Mien­tras tanto resta aún por añadir que de la Capilla y Escuela anexa para varones que la Obra de Don Bosco acababa de organizar en Bernal, surgía otra necesidad para comple­mentarla, a saber, un colegio similar para niñas. Fue así que se echaron las bases para la instalación de una nue­va Casa que sería dirigida por Hermanas de María Auxiliadora, y que ya tenía entonces varios establecimientos que funcionaban en la Capital Federal y en el interior del país, dedicados todos a la educación y enseñanza primaria.
Con modestos comienzos y sucesivos progresos, el  nuevo colegio se instaló en la calle Espora (hoy Avellaneda) esquina Belgrano, con aulas pequeñas que habrían de agrandarse bien pronto, pues inaugurada la Casa el 29 de mayo de 1898, (Pedemonte no lo dice, pero la escuela se creó sobre la base de la casa de formación y primer noviciado de América de la orden de las hermanas de María Auxiliadora, fundador por la Rda. madre Luisa Vaschetti) de inmediato se pobló de numerosas alumnas que pertenecían a familias ya arraigadas en Bernal. Su primera directora ha sido Sor Josefa Bolzoni. Muchas generaciones, desde entonces hasta hoy […] se han educado y aprendido las primeras letras en las primitivas aulas del Colegio de María Auxiliadora de Bernal…(Chalo Agnelli)
El tranvía 22 pasa a las puertas de la primera iglesia de Bernal, hoy teatro Don Bosco (circa 1920) 
XIX. LA PARROQUIA DE BERNAL
Con anterioridad se dejaron esbozados los antecedentes que permitieron erigir la primera Capilla que hubo en Bernal, la que fue inaugurada con la debida solemnidad en marzo de 1895. En aquel entonces atendía las necesidades reli­giosas de una muy pequeña población; pero los años fue­ron pasando y la población de Bernal iba creciendo en pro­porciones muy significativas y sólidas.
Empero eclesiásticamente, la Capilla de Bernal co­rrespondía a la jurisdicción parroquial de Quilmes. Era cu­ra párroco un brillante sacerdote español don Felipe de Jesús Echevarría gran “causseur”,[5] ameno y elocuente y era obispo de La Plata monseñor Dr. Juan Nepomuceno Te­rrero, hombre finísimo, de porte señorial, que pertenecía a la más rancia aristocracia porteña de la cual provenía, su auxiliar era monseñor don Francisco Alberti, el más joven obispo de entonces, también de gran talento, pero de mucha más virtud.
En 1910, con motivo de una visita a Bernal de monseñor Terrero, que solía frecuentar “La Polcevera”, casa quinta ya nombrada, don Agustín Pedemonte le formuló la primera insinuación en el sentido de que Bernal ya merecía ser Parroquia: fue un globo de ensayo. Al año siguiente en 1911, se presentó al obispo una solicitud firmada por varios vecinos, expresándola gran necesidad de que Bernal tuviera Parroquia, lo cual pareció ser que no llegó en mo­mento oportuno. Pero en 1912 se formó una comisión presidida por el señor Pedemonte e integrada por los señores Francisco Arancedo, Santiago Carraro y Mauricio Zubieta, los cuales visitaron a monseñor Terrero para insistir en el pe­titorio, del año anterior, recibiendo la formal promesa que al viajar a Roma próximamente con motivo de su visita canónica, haría propicia la oportunidad para realizar las ges­tiones del caso ante la Santa Sede, llevando al efecto una copiosa información. En vísperas de partir se estimó opor­tuno ampliar con mayores fundamentos el pedido, y esta vez lo subscribieron, además de los miembros de la Comisión ya nombrados, la señora Magdalena Mac Nab de Bernal, el R. P.
Doña Magdalena Mac Nab de Bernal
Félix Mac Nab, la señora Martina Bernal de Torres, don Alberto Bosch
y otros vecinos caracterizados.
En mayo de 1914 el señor Agustín Pedemonte reci­bió un despacho de la Curia de La Plata, en el cual se le comunicaba la erección canónica de la nueva Parroquia, de suerte que esta quedó decretada, realizándose después los trámites ordinarios que son de rigor. (dichas gestiones concluyeron a fines de noviembre inaugurándose oficialmente la parroquia e iglesia parroquial el 14 de diciembre)
Se desprende de las fechas que anteceden que los trámites para dotar a Bernal de Parroquia propia, duraron cuatro años y su éxito final se debe a la insistente atención que don Agustín Pedemonte prestó a este anhelo, que sin duda alguna dio mayor prestigio y robusteció la personalidad del pueblo en constante  progreso”. (La Unión: 29 de Septiembre de 1915)
Misa en el patio del colegio durante una fiesta patronal. En primer plano se ve la estatua de santo Domingo Savio. La construcción de arriba al fondo, es la que da a la calle Belgrano.
El cargo de cura párroco fue confiado al muy estima­do R. P. Nicolás Esandi (1914 hasta 1923), [6] quien agregaría un mérito más a su ya larga labor educativa que realizó en Bernal, durante más de 25 años. Le sucedió en el cargo el R. P. Luis Correa Llano, profesor normal y sacerdote ta­lentoso como emprendedor, falleció en plena madurez, cuando mucho era lo que se podía
Pbro. don Luis Pedemonte
esperar de su experiencia como educador y pastor de almas. (1923-1927) En su reemplazo fue designado el R. P. Angel Crecini (1927-1930) benemérito sacerdote que llevaba en su haber una larga trayectoria en el campo doctrinal. En 1930-1931 ocupó el curato el R. P. Esteban Punto, cuya salud ya resen­tida no le permitió continuar en el cargo, siendo entonces reemplazado por el R. P. José Spadavecchia, músico notable, con gran sentido del arte y que ha sido una figura queridí­sima en Bernal por su extraordinaria bondad y acrisolada virtud (1931-1934) Sucedióle después el R. P. José Ochoa (1934-1945) sa­cerdote dinámico, trabajador y luchador incansable por sus ideales, dejando una gran obra realizada que recordará su nombre en Bernal. Al Padre Ochoa le sucedió el R .P. Fran­cisco Dimodugno, a quien le cupo una doble satisfacción ha­ber sido alumno de la primera Escuela de Bernal y, con los años, ser el párroco que durante mayor número de años desempeñó el curato (1945-1960), en el mismo lugar. En el periodo 1961-1962 la Parroquia estuvo a cargo del R. P, Emilio Orlando, sacerdote de las nuevas generación, y desde 1962 hasta 1964, la responsabilidad parroquial la desempeño el R. P. Isidoro Vaccaro, durante cuyo curato la Parroquia de Bernal cumplió su cincuentenario (1914-1964) con cuyo motivo fue celebrado el acontecimiento con diversos actos […]
Anualmente se rea­lizan a este templo las ya tradicionales peregrinaciones de los genoveses a Bernal, acerca de las cuales corresponde hacer una especial referencia, por los antecedentes histó­ricos y religiosos de "Nuestra Señora de la Guardia", bajo cuya advocación ha crecido y se ha desarrollado la actual ciudad de Bernal. 
GOTARDO C. PEDEMONTE
Vista aérea del colegio salesiano. A la izquierda abajo la vieja iglesia, a la derecha la capilla interna. En la esquina de Belgrano y Zapiola todavía no estaba el actual templo. Arriba a la izquierda el descampado del actual Barrio Parque. (circa 1935)


 Compilación, compaginación y notas Chalo Agnelli
Fotos: Felipe Jorge Firpo y Néstor Arias
BIBLIOGRAFÍA
Firpo, Felipe J. "Recuerdos del viejo Bernal". El Monje Editor. Lanús. Noviembre de 1992
Pedemonte, Gotardo. "Primer monumento a Colón en la República Argentina." Muncipaldiad de Quilmes.Talleres Gráficos Tipo, Quilmes, 23 de enero de 1969.

NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO “Historia de Bernalhttp://elquilmero.blogspot.com.ar/2009/09/historia-de-bernal.html
[3] Una biografía breve de don Agustín Pedemonte se puede hallar en el segundo libro de historia de Bernal: “Recuerdos del viejo Bernal” de don Felipe Jorge Firpo. Pp. 16 a 18; en “Nuevo Diccionario Biográfico Argentino” de Vicente Cutolo, Tomo Pp. 363 y 364.
[5] Conversador
[6] Ver biografía en el libro “Recuerdos del viejo Bernal” Pág. 27

lunes, 27 de enero de 2014

QUILMES - LIC. VICTOR GULLOTA - VIDEO DE ALEJANDRO RE



Publicado el 21/12/2013
Víctor Gabriel Gullotta nació el 27 de Junio de 1956. Investigador e Historiador. Es Profesor de Filosofía y Pedagogía. Es autor del libro "San Francisco Solano , una historia para contar" entre otras publicaciones. Pertenece al grupo Los Quilmeros, y participó del libro " Quilmes, 346 años y un Bicentenario". Fue asesor del Documental de TELEFE "Los Quilmes, la última resistencia". Video del Lic. Alejandro Re, también integrante de Los Quilmeros.
















DOCTOR EDUARDO MARIO CIGLIANO - LOS ORÍGENES

AMPAJANGO

A todos quienes hurgan en el pasado de la tierra y del hombre para conocer el futuro. 
Chalo Agnelli


Informa el diario La Prensa del 27 de diciembre de 1977, del fallecimiento del Dr. Eduardo Mario Cigliano. En Quilmes la noticia fue transmitida por el diario El Sol del miércoles 28 de diciembre. Había fallecido el lunes 26, tras una larga enfermedad en pleno ejercicio de su profesión y con una carrera exitosa en logros científicos.
Hoy comprobando que en algunos medios reproducen errores en que incurren páginas de Internet, donde se mencionan como figuras destacadas de nuestra localidad a funcionarios y personajes de la “farándula” [1] que tan sólo pasaron fugazmente por nuestra ciudad en un momento de sus vidas u otras personalidades que tan solo nacieron circunstancialmente en nuestro distrito, pero nunca lo habitaron luego, a lo largo de sus vidas ni tuvieron significación ni dieron nada perdurable a Quilmes; sin dejar por esto último ser destacados en lo suyo.
En cambio hay otras personalidades que son absolutamente ignoradas o desconocidas, por carencia de rigor informativo - falta de investigación, la primera movida que debe realizar un profesional de los medios de comunicación masiva -; hombres y mujeres de nuestra localidad, “nacidos o por opción” que dieron - no únicamente a Quilmes y su zona de influencia, sino que trascendieron a lo nacional e internacionalmente - imprescindible aportes al desarrollo científico, artístico y cultural, en su amplio espectro.


PATRIMONIO HUMANO 
La palabra patrimonio viene del latín: es aquello que proviene de los padres, son los bienes que poseemos o los bienes que hemos heredado de nuestros ascendientes, es también todo lo que traspasamos en herencia y que incluyen objetos materiales y cosas menos tangibles. La noción de patrimonio comprende todo aquello que una sociedad considera que debe ser conservado por diversos motivos más allá de su utilidad. En 1989, la UNESCO incorporó el concepto de Tesoros Humanos  como patrimonio cultural, en su recomendación para la Salvaguarda de Culturas Tradicionales y el Folklore. Considera que los "Tesoros Humanos son personas que encarnan en un grado elevado las habilidades y técnicas necesarias para la producción de los aspectos más importantes de la vida cultural de un pueblo y para la existencia continuada de su patrimonio cultural y material.”  Estos conceptos son suficientes para ubicar en la historia local la figura del Dr. Eduardo Mario Cigliano.


ARQUEÓLOGO Y ANTROPÓLOGO 
Salvador Cigliano, hijo de italianos - quizá oriundos de la localidad italiana de la provincia de Vercelli en el Piamonte que les dio ese apellido [2] - casado con Avelina Rosa Martina Galli, de añeja familia quilmeña, tuvieron tres hijos: Beatriz Alicia, Susana Raquel y Eduardo Mario, quien nació en Quilmes el 28 de diciembre de 1926.
Eduardo Mario, “Pibe”, como lo llamaban afectuosamente sus amigos, cursó la enseñanza primaria en la Escuela Nº 1 y la secundaria en el Colegio Nacional. Desde la adolescencia, además de riguroso estudiante fue un entusiasta deportista: como excelente nadador fue guardavidas en le Pejerrey Club; practicó hockey sobre patines, tenis; su equipo era “Los Mates”; luego también lo atrajo el golf.
ESTUDIOS 
Se graduó Licenciado en Ciencias Biológicas y, luego, como Doctor en Ciencias Naturales en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata, en septiembre de 1955; Universidad donde desarrolló una importante actividad científica y docente. Luego completó su formación en Europa, México, Chile, Bolivia y Perú.
En Quilmes se inició como profesor titular de Ciencias Biológicas en el mismo colegio donde egresó como bachiller, en el cual ya se desempeñaba como preceptor; también ejerció en la Escuela Normal, en la Escuela Nacional de Comercio - donde dejó una presencia permanente en muchos de sus alumnos - y en el colegio San Jorge, donde cultivo una fecunda amistad con el profesor Juan Carlos Lombán y el profesor Manuel Ales.
Su trabajo de tesis fue: “Arqueología de la zona de Famabalastro, departamento de Santamaría, provincia de Catamarca”, [3] que obtuvo la calificación de sobresaliente. Alberto Rex González [4] dirigió la tesis de Cigliano, pero se trató de una dirección formal, dado que este último se reconocía discípulo de Fernando Márquez Miranda.[5] 
Las concepciones teóricas y la metodología de trabajo de campo de Márquez Miranda y Rex González eran diferentes: histórico-culturales uno y evolucionista el otro; centrado en la observación en terreno de las construcciones (preferentemente en superficie) y excavaciones producidas en forma  a-sistemática en busca de objetos en uno, y un activo difusor y ejecutante práctico del método estratigráfico y de la datación por carbono 14 en el otro. Según la antropóloga Valeria Palamarczuk [6]“… hasta que
Eduardo M. Cigliano le diera entidad propia a fines de los años ´50, la alfarería Famabalasto Negro Grabado del área valliserrana había pasado prácticamente desapercibida en la literatura; ilustraciones o alusiones a piezas de este estilo se perdían en obras de amplio alcance, sin que se reparara en sus particularidades.”.
Especializado en antropología y arqueología, publicó más de 60 trabajos entre técnicos y de divulgación. Entre estos cabe mencionar: “Investigaciones antropológicas de Juella, provincia de Jujuy[7] - donde dio a conocer los estudios iniciados en 1967 por Fernando Márquez Miranda -; en 1962, en Rosario, el Instituto de Antropología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional del Litoral dirigió la publicación de “El Ampajangüense[8] con la colaboración de Susana Bereterbide, Blanca Carnevali, Ana María Lorandi y Myriam Tarrago; obra con la cual  obtuvo en 1971, el primer premio a la Producción Científica de la Secretaría de Cultura de la Nación. 
Las experiencias sobre el ampajangüense son las que permitieron elaborar al profesor Juan Carlos Lombán la hipótesis donde postula que el origen remoto de los pueblos que evolucionaron entre Catamarca y Tucumán a las orillas del río Yocavil, en la sierra del Cajón, entre ellos los quilmes y acalianos, se remonta a 9000 años a.d.C. a fines del pleitoceno, geológicamente el las postrimerías del glacial tardío. Refutando, como lo hace en su libro "Nueva historia de Quilmes", la teoría del Pbro. Lozano, que los quilmes provenían de la región de Atracama en Chile, sin examen crítico alguno, ni pruebas de ningún tipo.
 En 1973, Cigliano publicó, “Tastil, una ciudad preincaica argentina”, [9] investigación prehistórica de la división antropológica de la Fac. de C. N. y Museo de la U. N. de La Plata (Ediciones Cabargón); libro que se encuentra profusamente ilustrado con imágenes y además de las 694 páginas, contiene 12 páginas con ilustraciones a color.
Fue editor de la revista  “Relaciones”  de la Sociedad Argentina de Antropología. También realizó publicaciones especiales para la sección ilustrada (rotograbado) del diario La Prensa, una de ellas del domingo 26 de febrero de 1967: “Palo Blanco. Un sitio con cerámica temprana”. [10]


JERARQUÍAS 
Entre otras muchas distinciones fue miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires e integraba la carrera de investigador científico del Consejo Nacional e Investigación Científica y Técnica – CONICET -. Asimismo, fue miembro de la Comisión Asesora de Ciencias Antropológicas e Históricos y jefe de las divisiones de Antropología y Arqueología de la Fac. de C.N. de La Plata. Perteneció a la junta directiva de la Sociedad Argentina de Antropología.
Mantuvo estrechos vínculos intelectuales y personales con Márquez Miranda. Su ascendente trayectoria institucional estuvo ligada desde 1955, al regreso de este último como decano interventor de la Facultad. Cigliano reemplazó al desplazado Milcíades Alejo Vignati como Jefe de la División de Antropología durante el decanato de Márquez Miranda quien, a su vez, retuvo para sí la Jefatura de la División Arqueología y Etnografía hasta su muerte. Simultáneamente Cigliano se hizo cargo de la Dirección del Instituto de Antropología en Rosario en 1958, tras el alejamiento de Alberto Rex González. 
UNIVERSIDAD DEL LITORAL 
En la Universidad Nacional del Litoral consolidó un equipo de colaboradores y estudiantes que lo acompañó en sus investigaciones en el Valle de Santa María en la provincia de Catamarca. Al igual que Márquez Miranda y Rex González, sus investigaciones en terreno y área de especialización fue el Noroeste Argentino.
Desde 1966 dictó varias materias hasta que se completó la planta docente de la FCNyM: “Prehistoria General” en 1966, “Prehistoria del Viejo Mundo” en 1966-1967 y “Arqueología Argentina” en 1967 y estuvo al frente desde 1966 hasta 1976, en forma permanente en “Técnica de la investigación arqueológica”. Fundamentalmente Cigliano fue un innovador riguroso en cuanto a las técnicas de investigación.
La enseñanza de la arqueología en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata tuvo en Eduardo Mario Cigliano (1958-1977) y en Alberto Rex González  dos líderes académicos protagonistas de un proceso de renovación en las concepciones y prácticas de la arqueología argentina, que compitieron en la formación de jóvenes arqueólogos y en la consagración de nuevas perspectivas antropológicas en esos años. 
DIRECTOR DE TESIS
Así como las tesis de doctorado orientadas en temas de arqueología defendidas hasta 1977, tuvieron en Cigliano un actor institucionalmente relevante; entre otras muchas se destacan: "Un yacimiento arquelógico en la provincia de Misiones, la gruta Tres de Mayo" de la Prof. Antonio Rizzo de la Fac. de Filosofía de la Universidad del Litoral. En la Universidad de La Plata dirigió las tesis: "Sitios del Toro, provincia de Salta" del Lic. Rodolfo A. Raffino; "Investigaciones prehistóricas en el Dto. de Chadileo, Prov. de La Pampa. Aportes para la prehistoria de la Pampa Seca" del Prof. Antonio Austral; "Los textiles de Santa Rosa de Tastil" de la Lic. Diana Rolandi de Perrot...
MUSEO ARQUELÓGICO DE SALTA
Las primeras colecciones que albergó Museo Arqueológico de Salta [11] provinieron del Instituto de Antropología y Ciencias Afines; del sitio arqueológico de Tastil, rescatadas por el equipo que dirigió el doctor Cigliano.
En la evolución de sus investigaciones tuvo contactos internacionales con científicos de fuste y realizó experiencias en otros países como Paraguay y España. En la completa biografía curricular que realizó la profesora Palmira S. Bollo Cabrios para el segundo boletín de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes editado en 1988, hay un completo desarrollo de la metodología de estudio del Dr. Cigliano y las actividades de campo que realizó, distinciones, congresos a los que asistió, además de una reseña sobre dos de sus 75 publicaciones: "Tastil, una ciudad preincaica argentina" y "El Ampajangüense", que EL QUILMERO publicará en una próxima nota. [12]


EL HOMBRE 
Además de un eximio científico, fue un hombre muy apreciado en todos los círculos en que actuó, tanto en el ámbito científico como
entre la vecindad quilmeña. En el primer caso por la auténtica actitud de maestro que le guió en el trato con sus alumnos, por el desinterés con que los apoyó y la generosidad con que brindó sus conocimientos, sin retaceos, a muchas generaciones de estudiantes del país. Su proficuo trabajo cultural le significó un sitio destacado entre los científicos argentinos que dedicaron sus vidas al esclarecimiento de la prehistoria argentina. En el segundo, por su bonhomía, humor, don de gentes y espíritu franco. No solía en el seno familiar como entre sus amigos redundar en temas profesionales. Estuvo siempre bien dispuesto a recuperar nuestras tradiciones folklóricas.
Eduardo Mario Cigliano estaba casado con Marta Sordelli, oriunda de Avellaneda, notable poeta, con quien tuvo dos hijas: María Marta, doctora en Ciencias Naturales con especialidad en Zoología (entomóloga), y María Andrea, profesora de Lengua Inglesa.

Eduardo Mario Cigliano está entre los hombres y las mujeres considerados Tesoros Humanos del patrimonio cultural quilmeño, quienes nos hacen sentir orgullosos de nuestro origen. Su muerte temprana fue una pérdida irrecuperable para la ciencia y sobre todo para su familia que perdía un compañero y un padre en la plenitud de la vida. Sus restos yacen en el Río de la Plata y su obra perdura en sus discípulos y en quienes hurgan en el pasado de la tierra y del hombre para conocer el futuro.




El 17 de junio de 1988, se creó la Biblioteca de la Escuela Primaria N° 56 (Int. Fernando Otamendi - calle 390 - N° 603; esq. C. Pellegrini - Quilmes Oeste) y se la bautizó con el nombre, "Eduardo M. Cigliano" en su memoria y en honor a la obra que legó a los quilmeños. Se contó con la colaboración de la A. Cooperadora y el Club de Leones.
PARA QUE SIRVEN LA ANTROPOLOGÍA Y LA ARQUEOLOGÍA 
La antropología es el estudio de la humanidad, de los pueblos antiguos y modernos y sus estilos de vida, combinando en una sola disciplina los enfoques de las ciencias naturales, sociales y humanas; es una forma de reflexionar sobre el ser humano, la sociedad en la que vive y su forma de relacionarse con otros. 
La arqueología es la manera de hacer historia utilizando todos los vestigios materiales que ha dejado el hombre; permite  explicar y conocer aspectos referidos a sociedades. Es importante constatar que la arqueología es tan manipulable como las fuentes escritas  debido a las diversas interpretaciones que se pueden realizar. La ciencia arqueológica puede generar el mejoramiento de las condiciones de vida material y espiritual de las sociedades actuales.  Mediante la arqueología, como con la historia, se puede entender el pasado, pero también se trata de entender el presente.



Entrevistas, compilación e investigación Chalo Agnelli
chaloagnelli@yahoo.com.ar
Colaboración: Jorge Giabbanelli, Ítalo Nonna.
María Marta y María Andrea Cigliano
Biblioteca Popular Pedro Goyena
San Luis 949 e/Larrea y Azcuénaga (4224-8162)



FUENTES 
Bollo Cabrios, Palmira Sagrario. "Proyecciones de la labor científica de un arqueólogo bonaerense, vida y obra del Doctor Eduardo Mario Cigliano". Junta de Estudios Históricos de Quilmes - Apuntes y recuerdos para la historia lugareña. Universidad Nacional de Lomas de Zamora. 1988.  Pp. 75 a 88. 
“La enseñanza de la arqueología en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata. Un análisis sobre el  liderazgo académico de Alberto Rex González y Eduardo Mario Cigliano (1958-1977)”. Germán Soprano CONICET / Universidad Nacional de Quilmes - Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata. http://revistas.unc.edu.ar/index.php/antropologia/article/viewFile/5459/5906 
Delgado de Cantú, Gloria M.“Antropología, la ciencia que estudia al ser humano” México: ed. Edere Durkheim, Emile, (1976) 
Diario La Prensa 
Diario El Sol de Quilmes.
http://www.taringa.net/ 
http://pueblosoriginarios.com/sur/andina/ampajango/ampajango.htm
 Lombán, Juan Carlos. "Nueva historia de Quilmes". Ed El Monje. Lanús. Junio de 1992. 
Wilkipedia
Re, Alejandro. "Los acalianos de los Valles Calchaquíes a Quilmes - Contexto general de los Valles Calchaquíes." en Los Quilmeros: "Quilmes, 346 años y un Bicentenario" Ed. Buenos Aires Books. Buenos Aires , noviembre, 2012. Pp. 183 a 210

NOTAS


[1] La conductora de televisión Susana Giménez es una de ellas, quien tan solo estuvo - a su pesar como ella misma declaró - poco menos de dos años como pupila del High School de Quilmes, en su adolescencia. 
[2] La comuna de Cigliano es limítrofe con las de Livorno Ferraris, Mazzè, Moncrivello, Rondissone, Saluggia y Villareggia. 
[3] Santa María es uno de los 16 departamentos en los que se divide la provincia de Catamarca, posee una superficie de 5.740 km² y limita al norte con Salta, al este con Tucumán, al oeste con el departamento de Belén y al sur con el departamento de Andalgalá. 
[4] Alberto Rex González (nacido en 1918) se había graduado como Doctor en Medicina por la Universidad Nacional de Córdoba. Ingresó al Museo de La Plata a principios de 1949 (tras realizar estudios de doctorado en la Universidad de Columbia entre junio de 1946 y fines de 1948) desempeñando funciones como arqueólogo en reemplazo de Fernando Márquez Miranda, docente e investigador exonerado en 1946 Finalmente, su reincorporación full time en La Plata se produjo en 1962, tras el fallecimiento de Márquez Miranda en 1961 y con la resolución en su favor del litigio que tenía con éste último por el concurso a un cargo al que ambos aspiraron en 1959. Ya de regreso a sus actividades en La Plata, desde 1963 estuvo a cargo de la División de Arqueología del Museo hasta 1976, cuando fue cesanteado por la intervención universitaria de la dictadura cívico militar. (1976-1983) 
[5] Fernando Márquez Miranda nació en Buenos Aires el 25 de enero de 1897 y murió en esa ciudad el 13 de diciembre de 1961. Fue arqueólogo, historiador y catedrático. Ver Re, Alejandro, Pág. 197   
[6] Un estilo y su época. El caso de la cerámica famabalasto negro grabado del Noroeste Argentino, de Valeria Palamarczuk. Bar international series S2243. 2011. Archaeopress, Oxford, Reino Unido. 
[7] Juella es una localidad del departamento de Tilcara de la provincia de Jujuy. Se encuentra 2 km al oeste de la Ruta nacional 9 y 7 km al norte de Tilcara, sobre el valle del río Juella que desemboca sobre el río Grande de Jujuy. Es un poblado prehispánico con yacimientos arqueológicos, antiguamente custodiado por el Pucará de Juella. 
[8] Esta cultura de la zona de Ampajango fue así denominada por el sitio homónimo, próximo a San María, en la provincia de Catamarca, donde fue identificada por primera vez 
[9] Las Ruinas de Tastil, o simplemente Tastil fue declarado Monumento Histórico Nacional  por Decreto Nº 114 del mes de diciembre de 1997, fue la ciudad precolombina más grande ubicada en el actual territorio argentino. Se estima que en sus momentos de apogeo, a fines del siglo XV, la población de Tastil superaba los 2.000 habitantes. Se ubica a los 3.200 msnm en el departamento Rosario de Lerma, Salta; más precisamente en la quebrada del Toro por la que trascurre el río Toro, antes de la cuesta y abra de Muñano donde se entra a la puna propiamente dicha, en la zona de contacto occidental de la Puna de Atacama con los valles Calchaquíes (o zona de la pre-puna). Se ubica a la vera de la ruta nacional Nº 51, que une la ciudad de Salta con Chile por el paso de Sico.
Párrafos del libro de Cigliano: "Las primeras noticias que se tienen sobre las ruinas  de TASTIL provienen de Eric Boman, en su gran obra ‘Antiquités de la region andina de la République Argentine et du désért d´Atacama’ (1908),  que las descubriera en el año 1903.
La experiencia recogida como Miembro de la Misión Científica Francesa a la
América del Sur, dirigida  por G. de Créqui Montfort y E. Sénéchal de la Grange, le permite a Boman desarrollar  en el referido trabajo un amplio estudio etnográfico, arqueológico y folklórico de las diversas zonas del Noroeste Argentino y de la Puna de Atacama. Con mucha posterioridad Sirolli (1950), Serrano (1963 y 1967) y Madrazo y Ottonello (1966) se ocupan en trabajos parciales y con enfoques diferentes, sobre este yacimiento arqueológico. Vista la importancia de las ruinas, y en oportunidad de una invitación de las autoridades de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Tucumán (sita en la ciudad de Salta), se decidió plantear una investigación en equipo en la que colaboran instituciones nacionales y provinciales, a fin de realizar un estudio acorde con su compleja extensión. En 1965, por gestiones directas ante el Gobernador de la Provincia de Salta, señor Ricardo Durand se presentó un proyecto de estudio sobre las ruinas de TASTIL. Al año siguiente, 1966, y por intermedio del señor Jorge L. Matassi, director de Turismo de esa Provincia, se convino con el que fuera  Gobernador de la Provincia, Gral. (RE) Héctor D´Andrea, la puesta en marcha del mencionado proyecto; quien con un amplio criterio científico- cultural hizo posible dar comienzo a los estudios correspondientes, que concluyeron con la firma de un convenio, fecha 16 de mayo de 1967, entre la Dirección Provincial de Turismo de Salta y la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de la Plata, para que la División de Antropología de dicha Facultad, efectuara las excavaciones, la restauración y conservación de las ruinas
[…] Para proceder al estudio total del proyecto Tastil, se incorporaron al equipo investigadores de institutos de distintas universidades nacionales y del extranjero, con el propósito de desarrollar al máximo los diferentes temas y de ofrecer datos científicos de interés para los especialistas y para el lector afecto a estas disciplinas. Tastil, una ciudad prehispánica en ruinas, que asombra al viajero que se pone en contacto con ella, constituye, sin lugar a dudas, uno de los monumentos más importantes de la arqueología argentina." Eduardo Mario Cigliano
 

[10] Ver original en Biblioteca Popular Pedro Goyena.
[11] El Museo Arqueológico de Salta fue inaugurado el 21 de abril de 1975 y depende de la Dirección General de Patrimonio Cultural, de la Secretaría de Cultura de esa provincia.
[12] Biografía que la profesora Bollo Cabrios realizó con la colaboración de la esposa  del Dr. Cigliano, Marta Sordelli y el Dr. Horacio Calandra, investigador y profesor del Museo de La Plata. Ver ejmeplar en la Biblioteca Popular Pedro Goyena.