martes, 11 de marzo de 2014

APERTURA ANIVERSARIO DEL DR. WILDE - IMÁGENES DE LA CONFERENCIA - 6 DE MARZO DE 2014

Continuando con la misión de dar perdurabilidad y actualidad a nuestra microhistoria, el pasado jueves 6 de marzo comenzó con especial éxito el homenaje por el Bicentenario del Nacimiento del Dr. José Antonio Wilde en la Casa de la Cultura con una conferencia audiovisual por parte del Prof. Agnelli, coordinador de los actos que recuperan para la memoria al personalidad del doctor Wilde, su época fundacional y de quienes lo acompañaron en transformar lo que era una aldea olvidada al sur de la Ciudad - sustantivo con el que se designaba a Buenos Aires, por ser aún en 1852, la única de la provincia - en un pueblo creciente.
Fotos gentileza de los quilmeros Rodolfo Cabral y Claudio Schbib
Días previos al acto en el programa radial de la 91.5 "El Tranvía de María Elena" que conduce la señora María Elena Barragán de Pechora. A la izq. María Rizzo y Chalo Agnelli
Puntual apertura del acto por parte de la cálida voz de Cristina Oller
“Si hoy olvidamos los cimientos y si se olvida a quienes hicieron los cimientos, el futuro nos lo reclamará. Muchos se habrán equivocado nuestros maestros, pero a ellos debemos que nos enseñaran a reconocer a nuestros fundadores. Un pueblo sin identidad, sin sentido de pertenencia es un pueblo sin conciencia ciudadana.” Chalo Agnelli
Culmina la disertación.
 Al frente la señora Mora Camarero Deprati, detrás el Arq. Luis Fidanza. Chalo Agnelli conversando con la directora de la Esc. Nº 10 "José Antonio Wilde", señora Laura Vega y la vicedirectora Sandra Paillole.
Cristina Oller
De izq. a der.: Patricia de La Llosa, tataranieta del Dr. Wilde, Cristina Oller, Raquel Grassi Wilde y María Mercedes Di Benedetto, bisnieta y tataranieta, respectivamente del recordado prohombre quilmeño y el Prof. Agnelli.
 De izq. a der.: Raquel Grassi Wilde, Mercedes Di Benedetto, Patricia de La Llosa y Melina Storgato, descendientes.
De izq. a der.: Alicia Moyano, ex directora de la Esc. Nº 10, Sandra Paillole y Laura Vega, vicedirectora y directora respectivamente, actuales de la misma escuela, Agnelli, María Sansotta, Norma Cistaro directora del Museo de Artes Visuales "Víctor Roverano" y América A. Trgovcie de la Asociación Cultural Sanmartiniana.
Con Sonia Pérsico y el maestro Ludovico Pérez.
El ex comandante de los Bomberos Voluntarios de Quilmes Claudio Schbib, Agnelli y María Sansotta.



Máximas del Dr. Wilde en su libro "Silabario Argentino" (1845)
 
Compilación Sol Agnelli









domingo, 9 de marzo de 2014

ACTO ANIVERSARIO VIERNES 4 DE ABRIL - ESCUELA Nº 10 “DR. JOSÉ ANTONIO WILDE” - HUMBERTO PRIMO 867, QUILMES. - RESEÑA HISTÓRICA

Después de la exitosa apertura del mes aniversario del Bicentenario del nacimiento del Dr. José Antonio Wilde, realizada el pasado jueves 6 de marzo en la Casa de la Cultura, el viernes 4 de abril a las 9:30, dos días antes del día del BICENTENARIO, se homenajeará en la Escuela Nº 10 a su patrono, el segundo médico y el de mayor trascendencia que tuvo Quilmes, periodista, escritor y educador. Dirigirán la palabra en el mismo, la directora señora Laura María Vega, el Prof. Agnelli - coordinador de los actos que conmemoran este aniversario - en nombre de la Biblioteca Popular Pedro Goyena y la Agrupación Los Quilmeros. Luego la artista plástica María Rizzo hará donación de un retrato del Dr. Wilde que se colocará en el SUM del establecimiento. Asistirán al acto alumnos de la E.E.S.T. "Reino de España" con bandera de ceremonia y ex alumnos, entre otros: las docentes Laura Morelli y Noemí Burtoli, el muralista Juan Bauk y Mónica Soria, entre tantos otros. También se hará la donación de libros.
Bien merece esta Centenaria Institución del Distrito Quilmes conocer su historia al servicio de la educación pública.
de Chalo Agnelli
de "Maestros y Escuelas de Quilmes". Ed Jarmat, Quilmes, 2008
ANTECEDENTES PREVIOS
Se crea el 1° de julio de 1885 con la categoría de INFANTIL-RURAL en el paraje denominado “Puente de Conchitas (Sourigues) a 12 km del pueblo de Quilmes. En una propiedad de Bernardo Larrouyet, panadero de la zona.
Su primer director-preceptor fue Alberto Doyere (n.1844) francés, casado, diplomado en 1882 con un sueldo de 54 $. Su mujer Zoé M. de Doyere (n.1861) también francesa figura como Ayudante. Pero a partir de octubre de ese mismo año se hace cargo Leonardo Presas (n. 1848) español que se hallaba cumpliendo funciones en la escuela N° 1. En 1889 lo acompaña como ayudante su esposa, también española, Carolina R. de Presas. En octubre de 1891 los sustituyen el 4 de noviembre Celestina Marty de Mac Kay y su hija Agnes Mac Kay. Los Presas se trasladan a la N° 5.
La N° 10, en 1894 pasa a ser la N° 8  del “Puente de Conchitas”. Bien vale una aclaración que aporta el historiador e investigador Ing. R. Cabral de “Orígenes” de Berazategui: “...fue poco después de 1891 cuando la N° 5 quedó en Varela y la N° 6 queda con la numeración 5. Al quedar en Varela, la N° 9 de Quilmes, la N° 10 quedó como N° 8 de Quilmes, pues se transfirieron a Varela las dos escuelas mencionadas, que ya funcionaban en el distrito recién creado.”
En 1961, se denomino finalmente N°3 de Berazategui, bautizada “José Manuel de Estrada”.

HISTORIA
En marzo de 1897 abre una Escuela N° 10 en Quilmes en Mitre
825 entre Olavarría y 25 de Mayo con 15 alumnos de 1° grado a cargo de Mercedes Fernández de Ansó (n.23/9/62) y como maestra ayudante Vicenta Maqueda.
Un destino andariego por cierto, tuvo esta escuela, como ninguna otra del partido de Quilmes.
En 1899 se traslada a la quinta de Pedro Risso en la calle Mitre y Primera Junta. En junio de 1900 ingresa Vicenta Maqueda, perteneciente a una familia de educadores y fundadores de escuelas en el distrito.  Entre las primeras maestras se recuerdan: Magdalena Hermelinda Giussani, Justa Amigo (que en 1906 se traslada para fundar la N° 19) Juana Sbano,  María Adela Invernizzi, Rosa Bloise.
En 1° de junio de 1912 asume la dirección la Sra. Magdalena Curell de Arroyo. En 1915 se traslada a Mitre 1238, con 125 alumnos de 1° a 3° grados. Fueron maestras: Ana J. Corral, Serafina Berbeni y Julia Felisa de Ansó. Les siguieron: Hermelinda Cutella, Celia M. M. de Orezzio, Ana María O de Colombo, Inés Caparelli, Electra Tomassetti; estas últimas pertenecientes a familias quilmeñas abocadas a la docencia hasta la actualidad.
En 1922, bajo la gestión de la Sra. Magdalena Curell de Arroyo, la escuela contaba con 150 alumnos hasta 3° grado.
En 1926 se muda a la calle Centenario (H. Yrigoyen) 1240 entre Primera Junta y Morgan. Nuevamente se debe trasladar, en 1929, a Mitre 1165 entre Garay y Primera Junta. Es su directora Adelina Rolleri y docentes Genoveva B. de Romagnoli y Josefina Llense.
En 1931 se halla en Alem 644 esquina Cevallos, en el barrio llamado Villa Luján propiedad del señor Marchisotti. Tenía 3 secciones en dos turnos y su directora era Elena L. de Fullone con María Zulema Canessa como maestra; ambas ingresaron ese año.
En 1933 la dirige Dominga Subelet también a cargo de 1° grado. Fue portera casera, con domicilio en el establecimiento, desde este año Petrona Baute y en 1935 ocupa esa función Isabel Martínez.

NUEVO DESTINO
En 1937 ocupa la propiedad de la calle Olavarría 591 entre Belgrano y Libertad, con 102 alumnos en 8 grados, siendo directora a partir del mes de mayo María Zulema Canessa y maestras Teresa V. de Armesto e Irene J. M. de Murúa. El 14 de noviembre de este mismo año se inaugura un mástil donado por el Sr. Mario Vogogna.
El 11 de mayo de 1942 se bautiza a la Asociación Cooperadora “José Manuel Estrada”. Y en 1944 se inicia el comedor escolar.
Sucede a la Sra. Canessa, Catalina H. de Saravia y es secretaria Elisa C. Voss de Lassalle. En 1950 poseía 8 secciones con 190 alumnos en dos turnos de 1° inferior, 1° superior hasta 6° grados.
La niña Laura Morelli alumna de la Esc. Nº 10
Estaba como directora Teresa de Armesto. El 11 de abril de 1951 se hace cargo Leonor Ortega de Ibáñez, hasta 1953 en que asume Electra T. de Zurita, pero en setiembre la sigue como interina Emilia Bonfante.
Ya la escuela tiene 10 secciones. Se suceden en el cargo: Teresa M. de Mórtola y Clara René Lemos de Áldaz. Cuenta con 16 secciones en dos turnos y pasa a 1° categoría; es vicedirectora la señora Noemí A. de Wallace y secretaria Raquel García.
 
EL BAUTISMO PATRONAL
Imágenes del acto de imposición del nombre del Dr. José Antonio Wilde a la Escuela Nº 10 en su ubicación sobre la calle Olavarría y Belgrano. Tomadas del el diario El Sol de Quilmes del 18 de octubre de 1960. Arriba de izq. a der. la directora Sra. Clara L. Lemos de Aldaz, el concejal Lucas Acuña, el Sr. Antonio Polín de los "Amigos de la Plaza Wilde", el Sr. Héctor Wilde, nieto del prócer, las docentes Florentino Sáenz y Zulema Canessa. Abajo Estela Wilde de Landalde, hija del Dr. Wilde y el párroco Ovidio Merolla.
En 1960 un grupo de vecinos e integrantes de la Sociedad de Fomento “Amigos de la Plaza Wilde”, entre quienes estaban los señores: Burtoli, Delfino, Boner, Alba, Menghi, Giacheto, Torrado, Matos, Reyes, Hernán Barrera Nicholson, Casabona, Max Cattaneo, Néstor Gury y la señora María Elena Pollini de Orengo; solicitaron a la dirección de la escuela que realizara un justo homenaje a un quilmeño, paradigma de la dignidad humana, médico, periodista y educador, el Dr. José Antonio Wilde,  y previos trámites de rigor se bautiza con su nombre a la Escuela N° 10. Merecido homenaje para un Educador que su nombre se distinguido en una escuela de enseñanza primaria.
El acto fue un acontecimiento de gran convocatoria, al que asistieron los hijos de este benefactor, Estela Wilde de Landalde y Jaime Wilde y un nieto, Héctor Wilde. Quienes hicieron donativos de libros y dinero a la institución. Se realizó el 12 de octubre de 1960,  a las 9:30 en su ubicación de la calle Olavarría. Fueron madrinas de la ceremonia las docentes Florentina Sáenz y María Zulema Canessa que había sido maestra desde 1931 y directora durante nueve años respectivamente. La directora Clara R. Lemos de Áldaz presidió el acto junto con el presidente de la Soc. de Fomento don Antonio Polin.
Mural en el SUM realizado por el ex alumno y muralista Juan Bauk
LA PROPIEDAD DE LA CALLE OLAVARRÍA
La propiedad donde se halla la escuela se alquilaba a la familia Miriardo – Badaracco; una casa antigua con grandes deterioros. En 1965 la A. Cooperadora cambió toda la instalación eléctrica, trabajo que realizaron padres y alumnos, con materiales donados por la “Casa Constantino” de electricidad. Las dificultades edilicias obligaron, a partir de 1965, que los alumnos almuercen en el Club “El Porteño”, Mitre 76, hasta donde los  trasladaba gratuitamente un colectivo de la línea 13. Vuelve el servicio a la escuela en 1967.
En 1970 se hicieron otras reparaciones con materiales donados por los señores van Kooten y Vezzato. Fueron miembros de la A. Cooperadora: Juan Mantovani, Saturnina S. de Alanís, Martha Moulié, Ángela Sarriés de Borro, Teresa Vogogna, Martha y Martina Arraztoa, Inés Caparelli, Juana H. de Grigera, Piedad Veytía de Romero, Teresa Bonfante, Clelia Gamondi, Enriqueta C. A. de Armesto, Cora Persichini, Helmut Hinckeldeyn, Celsa A. de Armesto, Julia Straub, Juan Montovani. Elena C. P. de Hansen, Dora E.O. de Mayol, Beatriz L.V. de Torre, Cristina D. de Vidal, Dora M. Prieto de Barher, Alicia Strassera de Sarrecchia, Santiago G. Martinotti, Susana E. Tagnochetti, Aldo H. Reyes, la docente Ana María López de Hollmann, Max Julio Cattáneo, Julia Castellanelli, Graciela Patitucci. Susana Belgrado de Silva. Estos nombres se repiten en la Comisión Directiva hasta 1980.
En 1966 comenzó el funcionamiento del “Grado “A”. Tras la jubilación de la Sra. de Áldaz  asumió en 1969, interinamente, Magdalena Sciaini de Poncato, como vicedirectora titular. En 1970 se hizo cargo de la dirección María de  la Concepción Muñoz de Machelett; con 10 maestras. Ya poseía asistente social, educacional, tres porteras y cocinera.

EXPROPIACIÓN FRUSTRADA
Ese año comienzan los trámites de expropiación de la casa-habitación en que funciona la escuela, interviniendo en la misma el inspector Darío E. Salvatierra ante su propietaria Sra. Teresa Miriardo de Salvatti, que percibía por la propiedad un alquiler de $ 2,75 hasta que por juicio en 1968 recibió $ 393,75. Los propietarios se niegan a la venta, pero en caso de ser expropiados piden 150.000 pesos ley 18.188. Ni la venta ni la expropiación se concretan.
Sucede a la Sra. de Machelett en 1972, Celia Jufín de Ahmed que fallece dos años después y asume Matilde Acosta de Barretta.
En 1975 era directora Rosa L. Ramallo de Cicciarelli. Vice, María Mercedes de Hendriksen. Era una escuela pequeña, que funcionaba en un solo turno. Fueron  maestras entre otras: Laura Quevedo, Zulma Borrás de Mercante y la noble luchadora por los derechos humanos en Quilmes Lucrecia Lombán.

DESTINO DEFINITIVO
El 14 de marzo de 1983, se instalan en el actual edificio del Plan Sarmiento, ubicado en Humberto Primo 867. Durante la gestión de la Sra. Elisa Bustamante, desde 1987 a 1993, inclusive,  se realizó un proyecto experimental de escuela no graduada; con la participación de la vicedirectora Amanda Bravo, la O. S. Mónica Martino y bajo la supervisión de la inspectora María Jesús Rodríguez Peña. Fue el primer proyecto de este tipo que se concretó en el Distrito Quilmes.
Condujeron el establecimiento luego: Norma Portillo, María Elena Perata, María Isabel Fuentes Alfaro, como vicedirectora.  Las siguieron en la dirección, Alicia Moyano, como vicedirectora Silvia De La Canal, secretaria María Cristina González y coordinador  de 3° Ciclo con la Escuela Técnica N° 5 “Reino de España”, el Sr. Edelcio A. Aguiló.
Poseía hasta el 2004, 26 secciones con 684 alumnos y un servicio alimentario para 370. Asistían a sus aulas los hijos de los vecinos que habitan el barrio llamado Villa Luján, algunos de la Ribera cercana y de los nuevos asentamientos junto a la autopista Buenos Aires-La Plata.
Después de soportar serios problemas edilicios de larga data y sin solución definitiva la escuela fue totalmente reconstruida en los últimos años. Es padrino de la institución el Círculo Médico de Quilmes.
De izq. a der. Laura María Vega y Sandra Paillole, directora y vice de la Escuela Nº 10 respectivamente, Ana Aispurú presidenta de la Biblioteca Popular Pedro Goyena por la Comisión de Adhesión al Bicentenario del Nacimiento del Dr. Wilde y la artista plástica María Rizzo.
El 6 de abril del 2009 el autor de estas páginas, biógrafo del Dr.
Wilde donó a la escuela, siendo su directora la señora Alicia Moyano, libros de su autor y un retrato del Dr. Wilde para presidir sus instalaciones, en su nombre y el de sus descendientes: Antonia Grassi Wilde, Raquel Grassi Wilde, Lidia Grassi Wilde de De La Llosa, Brenylda Jones Wilde, Mercedes Andrade Wilde y María Mercedes Di Benedetto.
Hoy, año del Bicentenario del nacimiento del patrono, dirigen los destinos de la institución las señoras Laura M. Vega y Sandra Paillole, directora y vice, respectivamente, acompañadas por un notable platel docente: Héctor Castrellón,
Acto en la Esc. Nº 10, la ex-directora Sra. Alicia Moyano y el Prof. Agnelli
Carmen Contreras, Lorena Ebrard, Paola Zuleta, Patricia Jáuregui, Vanina González, María Silvia Senesi, Carolina Comolo, Patricia Cairo, Mercedes Ojeda, Ana Flora Ahmed, María del Carmen Blois, Silvina Cardoso, María Fernanda Barrera, Virgina Perales, Luciano Fedele, Santiago Bianchetti, Verónica Reitano, María del Carmen Castro, Norma Castro, Liliana Rodríguez, Gabriel Giardina, Nidia Fariña, Cinthia Ramos, Laura Martínez, Claudia De Luca, Alejandra De La Serna, Germán Zambrano, Floriana Arena, Cristina Vela, Mirta Quaini y los auxiliares: Karina Ruiz Díaz, Mónica Maggi, Mónica Vangioni, Pedro Nicoloso, Gisella Rojas, Adelaida Duete, Mirta Iglesias, Juana Castillo, Adriana López y Mónica Romero.
En el establecimiento funciona la Escuela de E. Secundaria Nº 34.

“Si hoy olvidamos los cimientos y si se olvida a quienes hicieron los cimientos, el futuro nos lo reclamará. Muchos se habrán equivocado nuestros maestros, pero a ellos debemos que nos enseñaran a reconocer a nuestros fundadores. Un pueblo sin identidad, sin sentido de pertenencia es un pueblo sin conciencia ciudadana.” Chalo Agnelli
Quilmes, 9 de marzo de 2014

viernes, 7 de marzo de 2014

CORSOS Y COMPARSAS DEL QUILMES DE ANTAÑO – CAPÍTULO 40


En 1934 don José Andrés López [1] publicó un libro de misceláneas que develó el tanscurrir del Quilmes de la tercera fundación. Sus tradiciones, sus constumbres, su gente. Se titula "El Quilmes de antaño". Este es el capítulo donde describe los carnavales de esos años en que todo estaba por hacerse. Eran los años de su juventud, una juventud llena de inquitudes que diseñaron el perfil de un pueblo que supimos ser y se transformó irremediablemente después de la década de 1960.
CORSOS Y COMPARSAS
ANTES de 1877, Quilmes no festejaba el carnaval en forma peor ni mejor que lo hacía la mayor parte de los pueblos de la provincia. Este año pudo señalarse como punto de partida de una reacción dirigida a desplazar el ya decadente carnaval del agua a balde y jarro, con variaciones de cáscaras de huevos y otros proyectiles.
La novedad del corso, que en la Capital vecina de­salojara al viejo carnaval, traspuso al fin el Riachue­lo de Barracas y llegó hasta nosotros.
Todos convenían en la necesidad de adoptarlo, pero sin decidirse — ¡hacía tanta fuerza la tradición!— hasta que un pequeño grupo de espíritus atrevidos, cerrando los oídos a las voces del pesimismo, se em­peñó en que Quilmes había de tener corso.
Para dar aliento a los atrevidos, otros, que no lo eran menos, organizaron con tanto entusiasmo co­mo rapidez una estudiantina, denominada "El Trueno", presidida por un cordobés y médico distinguido, el doctor Salomé Luque. Sus elementos, empero, eran en su gran mayoría españoles, circunstancia auspiciosa SINDO como es la estudiantina manifestación feliz del espíritu jocundo de la raza.
Un versificador local escribió la marcha, que puso en música el profesor señor Barrera, y muchas de sus oportunas coplas eran fruto de la facundia poética de su vice-presidente, el señor Máximo Garay, cuya sangre bullía, así como su numen, al entusiasta calor de la trilogía de la alegría española: jota, pandereta y castañuelas.
Hecha con espíritu optimista, la estadística de carruajes y carros de lodo género que adornados (ad libitum) formarían el corso, el resultado fue satisfactorio.
Si por ese lado se clareaban las perspectivas del corso, por el de la luz aquello no podía ser más obscuro, y no había forma de clarearlo con los tres faroles a petróleo que en cada cuadra había para el alumbrado público.
El socorrido recurso de los faroles de colores, si por su policromía podía dar encanto a la vista, no daba luz.
Era necesario conformarse con la única que se tenía, la del sol, y el corso que se iniciaría a las cin­co da la tarde, terminaría con las últimas claridades de aquél.
Y como era esta la única solución posible, con ella se conformó la comisión, formada por los señores Carlos Casavalle, Mariano Solía, Pedro Risso, Salo­mé Luque, Máximo Garay, Jorge Bate, Roberto Muir y Francisco Younger, estos tres de la colectividad británica, y con ella todo el mundo.
No había comparsas, como el carnaval en acción no las improvisara, fuera de la estudiantina "El True­no"; pero, por la muestra del entusiasmo que a la calle salía, tampoco eran necesarias otras.
La comisión hizo adornar carnavalescamente la calle Rivadavia, de la Plaza a la Estación, que era el recorrido asignado al corso, y varios vecinos hi­cieron otro tanto con los frentes de sus fincas.
Desde algunas horas antes de la oficial para que empezara el corso, había en la calle una anima­ción que crecía a medida que la esperada hora se aproximaba.
El corso empezó oficialmente a las cinco y terminó a las ocho, disuelto por la obscuridad. La estudiantina fue objeto de las más entusiastas manifestaciones populares y de amables agasajos sociales.
Para recibirla, se abrieron por la noche el salón municipal y los de los vecinos señores, Carlos Casavalle, Maldonado de Marull, Udaeta, Wilde, Baranda de Risso, Rodríguez, etc.
Pero, si durante el carnaval brilló este en el cielo de la alegría del vivir como magnífico planeta, su vida, fue la de fugaz meteoro, y se extinguió pa­sado aquel.
Se diría que aquel ensayo de torso había agotado todas las energías sociales y al año siguiente no bufeo ni corso ni comparsas, como no demos ese nombre a lo que un grupo de conocidos jóvenes: Indalecio Sánchez, José María Rubio, José A. López, Carlos Rubio, Rodolfo Luís Vega, Dalmiro Rubio, Miguel R. Machado, Celestino H. Risso, etc., organizó, simulando un ferrocarril en marcha, dirigido a satirizar por el ridículo al nuestro.
Estaba representada la tal parodia por una fila de esqueléticas cabalgaduras, unidas entre sí a guisa de coches de ferrocarril, tirados por una locomotora (el más escuálido de los jamelgos), que apenas arran­caba, y cuando lo hacía, era para descarrilar al poco trecho. Esto, y las interminables pavadas en cada una de las muchas estaciones, provocaba la protesta airada de los pasajeros, con excepción de los ingleses, une soportaban aquello resignados, como si por ser el capital inglés, lo demás tuviera sus propias excelencias.
Aquella comparsa, analizada en su satírica intención, lo mismo comprendía la marcha de nuestro ferrocarril, que la de nuestra administración y progreso.
El ferrocarril era solo parte de un todo ataca lo de raquitismo.
Al año siguiente, desde varias semanas antes del carnaval, se observaron sintonías favorables de esfuerzos, en el sentido de salir de la depresión producida en la curva de los tradicionales festejos. Un grupo de jovencitos, casi niños aún, presididos por el hoy conocido martillero Publio C. Massini, y que llevaban los conocidos apellidos de Massini, Otamendi. Labourt Matienzo. Ithuralde, Rodríguez, Garay, etc… habían organizado una comparsa juvenil que llamaron “Los Negros Bonitos”.
De sus canciones haremos aquí una muestra, reproduciendo el coro y una de las estrofas.

CORO
Abran las puertas
bellas quilmeñas,
blancas, morenas,
rubias, trigueñas,
que los negritos
van a cantar
estos versitos
de carnaval.
¡Somos los Negros Bonitos
que venimos a cantar.
Todos, a cual más chiquitos,
en obsequio al Carnaval.
Si acaso nuestras canciones
del agrado vuestro son,
por un beso las ponemos
a vuestra disposición!
La iniciativa de ellos encontró eco simpático entre ellas, y bajo la presidencia de la niña Ercilia Matallana se organizó otra comparsa, igualmente juvenil, con personitas que llevaban los más calificados apellidos.
La llamaron "El Porvenir de Quilmes", y sus versos, letra del versificador que escribiera los an­teriores, y música del entones joven Barrera, decían así:
Unamos nuestras voces,
y en coro angelical
unísonas, cantemos
al loco carnaval.

CORO
¡Tiernos pimpollos
de ese vergel
somos, y un día
seremos de él
fragantes flores
de suave aroma,
de donde el nardo
el suyo toma.
Del porvenir de Quilmes
somos la imagen fiel;
en nosotras entraña
el mañana de aquél.
Que escrito está en el libro
del mundo, que ha de ser,
de sus destinos dueña
la que fué niña ayer.
Para honrar dignamente a estas simpáticas comparsas, se organizó el segundo corso, por el patrón del primero, y ellas, como antes "La Estudiantina", le dieron brillo, animación y encanto, arrancando a su paso cálidos aplausos, y siendo objeto de las más delicadas atenciones de parte de las familias, que solicitaban su visita, o que la recibían por deferente iniciativa de los visitantes.
Para mejor obsequiarlas se dieron en su honor recepciones y bailes en casa de los señores Francisco Rodríguez y Carlos Casavalle y doctor José A. Wilde.
Para despedir dignamente al carnaval, la víspera de su entierro tuvo lugar en los salones de la Municipalidad un baile, que fue sin duda, el mejor de los muchos buenos de que guarda memoria la crónica socia! de la época.
La sociedad carnavalesca "La Africana" y "Los Turcos de Barracas" se disputaban entonces en los corsos de la Capital los laureles de Momo, con los que iban cargados sus respectivos estandartes, con evidente orgullo de aquellos que los ganaran.
Especialmente invitada, "La Africana" concurrió al bailé en número no inferior de ochenta socios, música, estandarte y banderas.
Concurrieron también "El Porvenir de Quilmes" y "Los Negros Bonitos", todo lo cual dio a la reunión, de suyo hermosa, pintoresco realce.
Una comisión formada por las señoritas Carmen y Lola García y Carmen y Rita Faggiano, por medio de una colecta, reunió los fondos necesarios para ad­quirir una artística corona, con que obsequiar a "La Africana", y otra de flores naturales destinada a su presidente, el joven Juan Gianetti.
En uno de los intervalos de la danza, tuvo lugar la entrega de las coronas, acto no despojado de emo­ción y simpático colorido.
Las dos juveniles comparsas y este final, salva­ron la memoria del corso y carnaval, que tampoco tu­vo otra cosa digna de ser recordada.
Pasado aquél, se disolvieron las dos comparsas que lo animaron, como lo hiciera "la estudiantina" dos años atrás, sin que vinieran otras a sustituirlas, y durante varios años el carnaval se distinguió por su insípida vulgaridad. Es que al corso, como a todos los espectáculos de ficción, la luz solar los perjudica. Y un corso de carnaval a la luz del sol, sin máscaras ni comparsas, ni es corso ni es carnaval.
Una comisión hubo que creyó haber resuelto el problema de la luz, con el empleo de unos grandes antorchones a petróleo denominados "sol", pero que si se llamaban así no era, sin duda, por lo que alumbraban.
En los ensayos preliminares llegó a creerse pudieran ser eficaces; pero con la práctica vino el des­encanto, y el fracaso de las antorchas trajo, como natural corolario, el del corso.
Por fin Cassels y Beaucire establecieron la usi­na productora de corriente eléctrica.
Desde entonces, si el carnaval decae, si el corso carece de lucimiento y originalidad, la culpa no es la falta de luz como sucedía antaño.
DON JOSÉ ANDRÉS LÓPEZ
VER: http://elquilmero.blogspot.com.ar/2009/06/el-intendente-jose-andres-lopez.html