miércoles, 9 de noviembre de 2016

JORGE RODRÍGUEZ, “EL VIEJITO DE LA AUTOMOTO” 1938-2008

por Héctor Chalo Agnelli

A fines de 2007, trabajando en la hemeroteca del diario El Sol, ese hombre imperecedero don Mario Guarneri, me recordó la aventura de
aquel ciclista que una vez, allá por los `30, cruzó los Andes en bicicleta. Al año siguiente se cumplían los 70 años de su gesta ciclista y resolví entrar en esa historia, que hoy reedito. Ese hombre fue Jorge Rodríguez, un inmigrante, que además dejó para Quilmes no sólo una hombrada histórica en lo deportivo, sino también en las imágenes, pues fue su hijo el ilustre don Alcibíades Rodríguez. [1] 
Cuando don Jorge llegó a la Argentina había grupos sociales de derecha como luego fue la "liga patriótica" que despreciaban a los inmigantes. Esos inmigrantes que llegaron a hacer los trabajos que los de la 'liga" no hacían. Esta es una lección de vida para los hijos y nietos de inmigrantes de hoy, xenófobos con poca memoria, que no harían los trabajos que los actuales inmigrantes de nuestro maravilloso país con puertas abiertas para todos, hacen. 
COMIENZA EL ‘RAID’ 
En 1938, un ciclista aficionado, llevó a cabo un largo, dificultoso y brillante expedición hasta Santiago de Chile. En aquel entonces con caminos tortuosos y sin los avances tecnológicos que tiene el ciclismo hoy en día, fue una proeza que asombró a todo el país. Don Jorge Rodríguez, de 52, con la camiseta del Club Alsina, donde desarrollaba su vida social y deportiva, partió en su “automoto”, como llamaba a la bicicleta, el 13 enero, de las puertas de ese Club barrial; el más antiguo de entre los que aún prevalecen en La Colonia - se fundó en 1927 -. Cumplió matemáticamente las numerosas etapas de la extensa ruta hasta llegar a la capital chilena. 
EL CÓNDOR CICLISTA 
Lo llamaron “El Cóndor Ciclista”. En su época fue una extraordinaria hazaña deportiva su doble raid a Santiago de Chile. Ya había cosechado varios triunfos cuando se transformó en una figura de singular popularidad en los círculos del ciclismo sudamericano.
Había salido de Quilmes en la madrugada del 17 de enero de 1938.
Su paso fue controlado el mismo día por: la vecina Sarandí, Capital Federal y San Andrés de Giles. Al siguiente arribó a Junín. Y continuó el circuito que había estudiado previamente con sus colegas amigos.
El 19, pernoctó en el partido de Alberdi, tras registrarse su paso por Leandro Alem y otras locali­dades.
El 20, se internó en la provincia de Santa Fe, dejando atrás la localidad de Rufino, para seguir hasta Laboulaye en la provincia de Córdoba. Cumpliendo etapas que oscilaban entre los 170 y los 220 kilómetros diarios, pasó por Daract (Córdoba), San Luis y
Telegrama de arribo a Junín.
Desaguadero, de la provincia puntana, para seguir recorriendo sin perder un solo día, en territorio mendocino: La Paz, la ciudad de Mendoza, Villavicencio, Uspallata, Punta de Vacas, Puente del Inca, Las Cuevas, Cristo Redentor y después de bajar por “Los Caracoles”, donde lo aguardaban algunos afamados ciclistas vecinos… ¡Al fin... Chile! Llegó a Santiago el 1 de febrero ¡Poco más de 1600 Km en 15 días!
 

CHILE 
Entidades deportivas chilenas, avisadas de la extraordinaria prueba, lo agasajaron y la pren­sa en general destacó su récord deportiva. 
“La Unión Española” de Santiago de Chile lo declaró huésped de honor durante su perma­nencia en el país limítrofe. Siempre sobre sus
Telegrama de arribo a Santiago
dos ruedas, circundado por entusiastas ‘pedaleros’ que le hicieron de cortejo, visitó algunas ciudades chile­nas, entre otras, Peñaflor una comuna y ciudad de la provincia de Talagante, ubicada en la Región Metropolitana de Santiago, zona central del país, distante 37 kilómetros en dirección suroeste de Santiago Centro
. El tropel de ciclistas encabezado por dos afamados chilenos en ese deporte, de aquellos años: Francisco Torremocha y Fidel Ayarza, partieron de la Alameda esquina de San Diego, de la capital chilena, a las 8 de la mañana en esa ciudad los recibieron con

grande algarabía y un almuerzo organizado por las autoridades locales.
Luego se dispuso para el retorno a su país. Desandó la cordillera y buscó nuevas rutas: San Juan, el norte de Córdoba, desde donde tomó rumbo a la Capital Fe­deral y de allí a Quilmes, donde llegó el 3 de marzo de 1938, sobre la “automoto” de sus triunfos escoltado durante varios kilómetros por una extraordinaria cantidad de ciclistas, entre los que se encontraban sus hijos Alcibíades y Carlos, sus grandes amigos Santiago Piazzardi, Guerrero y otros compañeros de raid. 
TROPIEZOS 
Pinchaduras, rutas pedregosas, pendientes empinadas, vientos tormentosos y soles inclementes no lo amedrentaron. En una oportunidad se le perdió una mariposa de la rueda trasera. A pesar de ello, sin advertir el extravío, avanzó dos kilómetros. No llevaba repuesto y debió desandar, máquina al hombro, ese trecho, en procura de la pieza perdida, que felizmente fue encontrada con la ayuda de personal caminero que estaba de tareas en la zona. Todo fue superado por el temple de aquel fuer­te asturiano, criollo por adopción y quilmero-ezpeletense sin apelaciones. 
ENTRE EL RÍO DE LA PLATA Y EL OCÉANO PACÍFICO 
En el Club Alsina lo esperaba una multitud. El presidente de ese
entonces, don Ricardo Martín Baccaro, en nombre de la institución, le obsequió una plaqueta, un trofeo y un grupo de jóvenes que integraban el ciclismo femenino del club, entre las que figuraron: Gemma Penazzo, Norma Cuesta, Clotilde Prieto, Norma Bergamasco, Hermelinda Rivas, Aída Bonavita, etc. le cruzaron el pecho con una palma de laureles.
Grandes festejos
Traía curtido el rostro, marcado por los saludables efectos de los vientos y los soles cordilleranos, cansado, pero sonriente, no había perdido su acostumbrada cordialidad. Feliz. Ya había pasado largamente los 50 años de edad.
También se hallaban aguardándolo periodistas porteños, lo­cales y no faltó la revista “El Gráfico” representada por Ricardo Lorenzo Borocotó. [2] Desde el Club Alsina, seguido por una manifestación po­pular que seguía y lo ovacionaba desde las veredas, los balcones y los techos de las casas, atravesó sobre su bicicleta la calle Rivadavia hasta la Municipalidad, donde lo agasaja­
ron las autoridades: el intendente Victoriano M. Huisi, junto con el secretario municipal Mariano R. Castellano y el presidente del H. Concejo Deliberante Dr. Ernesto A. Garibotti también le entregaron una copa de plata que tenía el grabado de su “automoto”. 
HOMENAJE DE RECORDACION 
Don Jorge Rodríguez como se mencionó en el primer párrafo fue el padre de uno de nuestros más renombrados y queridos fotógrafos quilmeños, que dejó una obra en imágenes descomunal, don Alcibíades. Había nacido en Oviedo, capital del principado de Asturias, España en 1888. Llegó muy joven a la Argentina. Se estableció primero en Avellaneda donde nacieron sus hijos Alcibíades y Carlos
y luego buscando ‘aires salutíferos’ en 1930, se radicó en Ezpeleta. Tenía 40 años cuando se compró la primera “automoto”. Integró la Unión Ciclista Quilmeña, fundada en 1930.

En 1953, falleció don Jorge Rodríguez. Todo el barrio La Colonia, todo Quilmes estuvo de duelo. El club de sus amores, Alsina, colocó una placa en la tumba que guarda sus restos.

Con ese título, Ricardo L. Borocotó (padre) mencionó la proeza en la revista El Gráfico en 1938: 
“Se había prodigado mucho en su juventud. Por eso, lle­gó un momento en que se en­contró con su salud muy que­brantada. Fue cuando decidió vivir en Ezpeleta. La tranqui­lidad del lugar, el aire, todo le devolvería sus perdidas energías. Y así fue.
Un día se acercó al camino a La Plata (Av. Calchaquí) y vio pasar
a Cosme Saavedra luchando con el fla­co De Meyer. Conocía, a estos hombres por las crónicas de El Gráfico que coleccionaba. Su decisión de comprar nues­tra revista fue la de orientar a sus hijos en las prácticas de­portivas para evitarles los errores que había cometido él y que habían determinado su traslado a Ezpeleta. Pero gus­tó de la revista y eso lo em­pujó al camino adoquinado en aquella mañana de 1927.
Se quedó extrañado. No po­día admitir que un flaco como De Meyer pudiera cubrirse cien kilómetros a 34 por hora. Ante el espectáculo, se sintió rejuvenecido, esperanzado. Si ese flaco podía hacer eso, ¿no podría él andar en bicicleta? ¿Andar, por lo menos? Por eso al comprar una de rueda 25 para el mayor de sus pi­bes, que compite en carreras, decidió aprender a guardar el equilibrio sobre las dos ruedas. Y tenía ya cuarenta años de edad.
Se enamoró de la bicicleta. Se compró una Automoto, y comenzamos a verlo por los caminos. El día en que hicimos la primera a Mar del Plata en 1933, éste hombre nacido en Oviedo en 1888 se fue has­ta ese balneario pedaleando. Salió un día antes que la ca­rrera. Cuando se verificó la Pirelli a Córdoba, allá encon­tramos a Jorge Rodríguez; cuando se efectuó la Flexil, en Santa Fe vimos al viejito. Así lo fuimos encontrando por to­das las rutas de las grandes pruebas. Siempre saliendo ho­ras antes de la largada, llegó a los puebla como un heraldo anunciando que detrás suyo venia la caravana de compe­tidores.
Con sus cinco metros de multiplicación, su posición co­rrecta sobre la maquina, un día nos asombró bajo la llu­via en el camino de Luján al regreso de una Doble Chivilcoy. Caía la lluvia torrencial­mente. Jorge Rodríguez iba acompañado de dos jóvenes. Tiraba el viejo. Lo saludamos al pasar. Luego nos detuvimos en Moreno a tomar diferencias de tiempos entre los competi­dores de aquella prueba. Se­guía cayendo el agua. Pasó Rodríguez con sus dos acom­pañantes. Volvimos nosotros a la marcha y vimos a poco de andar a los dos muchachos. “Largaron al viejo", pensa­mos. Quizás Rodríguez se ha­bía guarecido en algún lado. Pero más adelante lo encon­tramos tirando sus cinco metros bajo la tormenta. Había largado a los jóvenes.
Ahora tiene 50 años y aca­ba de cumplir una hazaña su­perior a las que hemos relata­do fugazmente. Ha llegado a Santiago de Chile pedaleando en su Automoto. Un promedio de cien kilómetros por día cumplió este hombre sobre cu­yas piernas ha desfilado me­dio siglo. Llegó a Mendoza, cruzó los Andes, bajó al valle en la soledad de las monta­ñas, tirando una multiplica baja, fue escalando metro a metro, ascendiendo hacia los picachos nevados, impulsando a su máquina. Nada le arre­dró. Su entusiasmo, la con­fianza en sí mismo, lo llevó o esa conquista.
Sus excursiones a Mar del Plata. Córdoba, Santa Fe, etc., están empequeñecidas. Jorge Rodríguez escaló la cordillera, venció la distancia, la altura y hasta sus cincuenta años.”
 Jorge Rodríguez, con su clásica boina asturiana, sentado en el estribo del automóvil, a las puertas de su casa en Ezpeleta.

Jorge Rodríguez con su hijo Alcibíades (circa 1940)
Chalo Agnelli
Quilmes, 1992 - 2008 - 2016
FUENTES 
Diario “El Sol” de Quilmes.
Diario “El Mundo” 1938
Diario Ilustrado de Santiago de Chile
Fotos: Diario "El Sol", Mario Guarneri, Claudio Schbib y Fernando San Martín.
NOTAS

[1] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 3 de julio de 2013, “EL CICLISMO EN QUILMES” http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/07/el-ciclismo-en-quilmes.html/

 [2] Borocotó, seudónimo de Ricardo Lorenzo Rodríguez fue un periodista deportivo, escritor y guionista uruguayo, radicado en la Argentina, que se destacó por la influencia de sus opiniones sobre fútbol, en especial desde la revista ‘El Gráfico’ 2 de enero de 1902 - 19 de junio de 1964.

 


EZPELETA COBRA IDENTIDAD

INICIO DE LA OBRA DEL MONOLITO DONDE SE COLOCARÁN LAS PLACAS REFERENTES AL NÚCLEO FUNDACIONAL DE EZPELETA
El trabajo minucioso y constante del historiador Claudio Schbib, miembro de la Junta de Estudios Históricos de Quilmes - recientemente reconstituida - vicepresidente de la Agrupación de
Historiadores Los Quilmeros y ex comandante de Bomberos Voluntarios de Quilmes - que NO son meros títulos pues cada uno lo ganó con trabajó consecuente, honesto y altruista; sin freno ni veleidades pequeñoburguesas - está adquiriendo sustento tangible. 
Después de su primer libro sobre la historia de Ezpeleta y el segundo que esperamos con revelaciones documentadas sin discusión sobre su fundación, tanto de la estación, como del pueblo, está impulsando el señalamiento de los puntos fundacionales de esa ciudad quilmeña, largamente postergada en el reconocimiento administrativo y orgánico municipal. Y pronto irá por el Museo y un Centro Cultural que la represente como lo merece. Quien suscribe se unió al impulso hacedor de Schbib, como bombero él, como director de escuela yo y tuve el insuperable honor de acompañarlo en forma concreta en la creación del Cuartel de la Ribera (que no es barrio... es Paraje) que le dio otra potencia a los riesgos de las sudestadas y la asistencia a los residentes. 
En este momento se está levantando el monolito en la plaza 25 de Mayo, el histórico Centro Fundacional de Ezpeleta, donde se colocarán placas referentes, tanto del Municipio como de la Junta de Estudios Históricos.
RESPUESTAS DIRECTAS Y CONCRETAS
La Junta de Estudios Históricos y las instituciones que la componen como: la Agrupación de Historiadores Los Quilmeros, las Bibliotecas Populares de Don Bosco y la Pedro Goyena, el Instituto Domingo F. Sarmiento de Sociología e Historia, la Dirección de Patrimonio, el Instituto Belgraniano Quilmes/Berazategui, la Asociación Cultural Sanmartiniana "Sable de la Gloria", el Proyecto Arqueológico Quilmes, la Comisión de Amigos de Santa Coloma y el Archivo Histórico de la Escuela Normal de Quilmes "Silvia Manuela Gorleri", adhieren a este demorado reconocimiento.


Crónica Chalo Agnelli
 

lunes, 7 de noviembre de 2016

MISCELÁNEAS QUILMEÑAS, 1928



por Héctor Chalo Agnelli
Los periódicos son albaceas de las microhistorias, recuperarlas de sus páginas amarillentas, cuarteadas, quebradizas, nos permite proyectarnos hacia la otra Historia. Las siguientes noticias, notas e informaciones son de 1928; transcurren en un Quilmes muy distinto al que, después de 88 años, vivimos hoy. De todas maneras se pueden establecer comparaciones, paralelismos y hasta asombrarnos por lo que, irremediablemente, ‘vuelve a repetirse’.
En 2008, escribí este artículo recopilado de un suplemento de diario 'El Sol'. Habían pasado 60 años de aquellos acontecimientos.  Se publicó en una revista con escasa trascendencia y todavía no había brotado el afán de la identidad que se desarrolló en los últimos años, o recién se estaba anunciando. 
PERLAS AMARILLAS 
Primer día del mes de noviembre de 1928, por los calles de Quilmes los canillitas vocean “¡¡El Sol!!”. Y no se refieren al astro estelar, sino al periódico; que tras ocho décadas sería el patriarca del periodismo quilmeño. 
FÚTBOL 
La noticia produce jolgorio y bronca entre los obreros en las fábricas
y los contertulios en los cafés fue: “Quilmes venció su clásico con Ar­gentino 5 a 1”. Los hinchas del segundo soportaban con enteraza (en algunos casos no tanta pues hubo algunos trompis) las pullas de los hinchas del primero.

Sportivo Berazategui campeón de la tempo­rada 1928 al vencer a Progresista por 2-0.
TELÉFONOS 
Ya existían problemas con las empresas de servicios, como las que
hoy padecemos, en aque­llos años era la Unión Tele­fónica a la que habían bautizado como “la octava plaga” y calificado de “empresa abusadora”... 
COMICIOS 
El doc­tor Emilio Torre fue designado por la Juventud Radical, candidato a intendente y 10.000 personas están habilitadas ya para participar de los comicios del 25 de noviembre. Los binomios “Castro o Planes” (conservadores), “González o Torre" (radicales) reunieron 20.000 pesos en apues­tas. En estos años el negocio del juego lo comprende todo y dos grandes tahúres se reparten territorios. En diciembre la gran incóg­nita se devela, Torre, nuevo Intendente. 
Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen, tras derrotar a una coalición de conservadores y radicales
antipersonalistas, es electo nuevamente presidente de la República por el período (que debió ser) 1928-1934. 
El doctor Valentín Vergara, goberna­dor bonaerense, nacido en Entre Ríos, radical, visita la fábrica Rigolleau de Berazategui cons­tituyéndose esto en un aconte­cimiento de gran importancia para la zona; con los años una avenida llevará su nombre. 
SERVICIOS PÚBLICOS 
Mientras que el ministro de Obras Públicas de la Nación, doctor Ábalos visita Quilmes, interesado por el progreso de la ciudad, Bernal padece un grave pro­blema de agua, que produce manifestaciones populares que llegan al Honorable Concejo Deliberante, enfrentando a los legisladores en un conflicto que cae sobre las espaldas del nuevo Intendente. 
El HCD define “el asunto del alumbrado en una interesante sesión decidiendo la firma del contrato con la compañía sin modificaciones”. 
Fue colocado un semáforo en el kilómetro 13 del Ferrocarril Sur para ordenar el intenso tránsito por la zona. 
Se decide multar a varios lecheros de la zo­na de Bernal por la comercialización de leche en malas condiciones. 
El Servicio Postal de la ciudad ve la necesidad de la colocación de buzones en distintas zonas de Quilmes para mejorar el funcionamiento. 
RIBERA 
Lle­ga el calor y la Ribera se ve invadida por 20.000 perso­nas convirtiéndose en el principal centro de atracción de las clases
populares y símbolo de la futura grandeza quilmeña. 
En noviembre, los paseantes de las playas quilmeñas se ven sorprendidos por el paseo de una mujer desnuda. Esto provocó la reacción de la sociedad de la época que reclamaba a las autoridades locales que ac­tuara con energía para “evitar estos hechos ingratos".  Además se solicitaba que los bañistas en paños meno­res desaparecieran de la playa, tratando de que la ribe­ra no sea un “amplio escenario de actos inmorales". La mencionada dama proveniente de una distinguida familia es apresuradamente cubierta con una salida de baño por otras señoras que la increpan duramente, la suben en un automóvil y la trasladan a su domicilio. Por “desnuda” en la época se entendía que ella iba con calzones y un corpiño empapados que traslucía su entera figura. 
Automóvil Club Argentino construye un local social en las inmediaciones de la Ribera.INDUSTRIA Grandeza que no se hace es­perar ya que, con grandes titula­res se anuncia que “pasa de 100 millones el capital invertido en industrias en Quilmes”. El partido (que incluye a Berazategui) cuenta con 77.887 habitantes. 
OTRAS 
Debe construirse el aeropuerto en Quilmes porque el partido “puede ser la prolongación de Europa unidos por la línea aérea con Sevilla”.
Una compañía de Boys Scouts se instala en la ciudad, alentada por el Dr. Rodolfo Alberto López.
El Sol anuncia con alarma las “proporciones aberrantes" que alcanza la mendicidad en la ciudad de Bue­nos Aires, cosa que a Quilmes no aflige.

 MISS QUILMES

En los campeonatos regionales de belleza organizados por la revista Magaziné ABC, constituye­ la nota destacada, es elegida por los vecinos Miss Quilmes la señorita Dora Marchisotti. La Suprema Belleza del partido de Quilmes, sería luego elegida por un jurado entre las bellas triunfadoras de esta ciudad, Bernal, Berazategui y Conchitas (Hudson). Como se puede apreciar belle­zas femeninas en Quilmes descolló en todas las épocas (Los concursos los organizaban los medios y los vecinos iban a los mismos y votaban sin necesidad que las postulantes se presentaran, por el contrario a algunas niñas no les gustaba nada que sus nombres figuraran en los periódicos, pero, en esas épocas con tan pocas actividades de entretenimiento, estos concursos gozaban de la simpatía y el seguimiento de gran parte de la población) La familia Marchisotti poseía una importante mueblería en la calle Rivadavia, principal competidora de Muebles Deyá. 
CAMINO 
La intendencia de Avellaneda, licitará el camino entre Wilde y la Capital, para unirlo al ya existente entre Bernal y Avellaneda, como una forma de acelerar el trán­sito entre las localidades del sur de la capital y ahorrar tiempo a los trabajadores que se dirigen a sus ocupa­ciones.
 INCIDENTES 
Debido a la mala actuación del árbitro en el partido en­tre Quilmes y Ríver por el campeonato de primera divi­sión se produjeron serios incidentes entre los espectadores se agredieron, rompieron instalaciones y hubo detenidos. No era la primera vez que esto ocurría ni la última por cierto, ya que, dice el periódico, la "Asociación debe tomar medi­das para que estos hechos vergonzosos no se repitan". 
ACCIDENTE 
La crónica da cuenta de un choque de automóviles en la transitada esquina de Rivadavia y Mitre. Afortuna­damente ambos conductores, don Guillermo Klidesdale y don Gregorio Pumar, resultaron sin conse­cuencia, y sólo leves daños para ambas máquinas.

GRAN PELEA 
Se confirma la fecha del 20 de diciembre para el gran combate a realizarse en Quilmes entre nuestro conve­cino Victorio Campolo y el australiano Cook. Gran ex­pectativa produjo el combate ya que Victorio Campolo, es uno de los primeros ídolos deportivos de la ciudad y sus peleas son seguidas por gran número de afi­cionados en los distintos escenarios donde se presen­ta. 
ESCUELA NORMAL 
Organizado por la Asociación Cooperadora y la Comisión de ex
alumnos se realizó un evento en la Escuela Normal de Quilmes donde la señora Ana S. de Cabrera, consagrada folklorista ofrece un recital en las instalacio­nes de esa Institución. 
Oscar Edgardo Mauri es distinguido como el alumno sobresaliente del año entre todas las escuelas de Quilmes.
Intensa es la actividad en los distintos establecimientos escolares de la zona con motivo de la realización de los festivales de fin de curso. 
GUERRA FRATRICIDA 
Se desata el conflicto entre Paraguay y Boli­via por la zona del Chaco Boreal, lo que obli­ga a una gran movilización de fuerza por par­te del gobierno paraguayo, adquiriendo el conflicto con Bolivia caracteres de hondo dra­matismo. Debido a esto se reúne la Conferen­cia Panamericana de Arbitraje donde llama la atención !a ausencia de la Argentina. 
ESTO TAMBIÉN OCURRIÓ 
* EI suscriptor 1374 de El Sol se hizo acreedor al billete de lotería que obsequiaba la editorial ABC con motivo de los sorteos de fin de año.
* Las pocas radios capilla que se oyen en el pueblo anuncian la tras­cendental visita a Argentina, la del presidente electo de los Es­tados Unidos, Mr. Hoover.
* Se daba cuenta del fallecimiento del Maris­cal de Campo Luigi Cadorna, militar italiano, de actuación destacada en la Primera
Guerra Mundial, designado comandante en jefe de las tropas italianas en campaña entre los años 1915 y 1917; destituido del mando tras la grave derrota sufrida por sus fuerzas en la batalla de Caporetto, ocurrida el 24 de octubre de 1917, cuando nueve divisiones austríacas y seis alemanas lanzaron un ataque sobre una posición italiana ligeramente defendida. Oculto en la niebla, el ejército austro-alemán tomó a sus enemigos totalmente por sorpresa, penetró rápidamente las defensas italianas con el uso de tropas altamente móviles e inició una vigorosa ofensiva que expulsó a los italianos de sus posiciones en pocos días. El mariscal Cadorna dio origen en el lunfardo porteño de los años ’20, entre la comunidad italiana - cuyos dialectos influyeron mucha en la conformación del lunfardo porteño - que el vocablo cadorna que en lunfardo se le diera una connotación de ‘mala calidad’ o a alguien que ‘mejor ignorar’; serían sinónimos: magoya, montoto, mongo o mongo aurelio
Compilador Chalo Agnelli
FUENTE
Suplemento de “El Sol” de noviembre de 1992, “El Sol inicia su camino...