lunes, 2 de junio de 2014

LAS PUTAS DE LA DIGNIDAD EN EL TEATRO MUNICIPAL - BAYER EN LA CONCIENCIA DE LA HISTORIA

El sábado más de 600 espectadores fuimos testigos de una apuesta teatral que no solo se presenta como un espectáculo artístico sino como un contundente golpe a las conciencias. Y esta puesta pergeñada y concretada por el historiador Osvaldo Bayer, quien se movió en el escenario como en la sala de su casa, con la vitalidad, el razonamiento claro, el gesto que nos hace reconocer a un reformista que en la edad madura no se transformó en un apoltronado burgués que se disocia de sus ideas y caen en la nostalgia de un pasado que nunca fue mejor. En cambio Bayer nos dice "mejor es hoy porque estamos vivos" y eso nos permite cambiar hora a hora, día a día. 
"La putas de San Julián" nos presenta un momento oprobioso de nuestra historia. Una masacre concebida por una clase social que creía ser, no solo los dueños de la tierra, sino de la dignidad de los hombres, de sus vidas; y las que abrieron conciencias fueron un grupo de mujeres - las putas de San Julián - que repudiaron y enfrentaron los asesinatos del Ejército Argentino enviado por el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen a acabar con un huelga que iba en detrimento de la oligarquía agro-ganadera y las corporación agro-exportadoras británicas, sobre todo.
Bayer, tras años de investigaciones, moviliza los cimientos de la historia oficial y de otras interpretaciones que algunas parcialidades políticas y de clase construyeron un tanto acomodadas a esquemas que les favorece. Los que nos educamos en esos esquemas hoy vemos con feliz consuelo que los jóvenes actualmente pueden tener puentes que los acerquen a verdades dolorosas, pero fundamentales y fundacionales de esto que somos los argentinos con todos nuestros defectos y virtudes, que por lo general se suelen poner afuera sin involucrarse, como si no tuviéramos de alguna manera responsabilidades en diverso grado, de cuanto sucede en la historia que caminamos día a día.
Sabemos que algunos espectadores deben haber sentido algún escozor ante el juicio que cae sobre ciertos nombres y apellidos que se extienden en calles y plazas a lo largo y a lo ancho del país. Nombres y apellidos con los que cargaron hombres de un época, sostenida por una pensamiento social, filosófico y político predominante, que en poco se lo puede relacionar con el juicio social, filosófico y político que domina el quehacer intelectual de hoy en día.  Y desde sus contextos debe visualizárselos.

Osvaldo Bayer y los realizadores de la película Awka Liwen (Rebelde Amanecer) Felipe Pigna y Mariano Aiello, fueron demandados por los tataranietos del fundador de la Sociedad Rural  Martínez de Hoz por el documental que denuncia los hechos genocidas de la Campaña del Desierto. En él queda en evidencia el exterminio de los pueblos originarios que habitaban el que hoy es nuestro país, impulsado por el general Julio Argentino Roca. Donde también se menciona que el fundador de la Sociedad Rural, el José Martínez de Hoz - abuelo del ministro cómplice de la dictadura procesista - recibió grandes extensiones de tierras patagónicas y pampeanas por parte de Roca, como agradecimiento por haber sido inversionista económico de la Campaña del Desierto. En el escenario Bayer denuncia esa mordaza a la verdad, producida por una familia que se enriqueció con el sudor y la sangre de la clase obrera... y los que recordamos y padecimos esa economía entreguista y cipaya revivimos nuestros padecimientos de ayer.

El elenco (por orden de aparición) está formado por:
Osvaldo Bayer, Osvaldo Bayer
Muerte, Laura Wich
Sargento, Sergio Pascual
Consuelo, Daniela Salerno
Agente, Hilario Laffitte
Paulina, Alejandra Shanahan
Amalia,  Valeria Castro
María, Mercedes Ferrería
Ángela,  Marieta Acosta
Maud,  Maité Mosquer
Bayer 80 años, Lucio Cerda
Bayer 40 años, Pablo Palavecino
Madre / Marlene, Mónica Soruco
Producción TNC, Lucero Margulis
Producción TNC, en gira Lucía Quintana
Fotografía . G. Gorrini / M. Cáceres
Diseño gráfico, Verónica Duh
Asistencia de dirección, Michelle Saffores
Banda de sonido, Agustín Demicheli
Coreografía, Mónica Soruco
Diseño de iluminación, David Seldes
Diseño de vestuario y escenografía, Vanesa Abramovich.

Dice Rubén Mosquera director de esta asombrosa puesta: “Cuando Osvaldo Bayer me habló en el foyer del Cervantes, planteándome representar el episodio de las mujeres del prostíbulo “La Catalana” de San Julián, y luego de varias conversaciones
con él me di cuenta que tenía la posibilidad de poner en escena, a la par que un episodio ignorado y sepultado por la historiografía oficial, a un Osvaldo de carne y hueso que es uno de esos seres, con los que muy rara vez tenemos el privilegio de cruzarnos en la vida, que andan por este mundo caminando con alas en la espalda y llenando el aire de cada ensayo de pasiones y valores que por liberados resultan liberadores para todos los que estamos con él.
Con Bayer en la presentación de "Entre dichos" en la E.E.M. Nº 3
Este proyecto resultó para todos los que participamos, un espacio de militancia teatral, que hizo poner el cuerpo a las actrices hasta el límite mismo del dolor físico, a los golpeadores a padecer por enfrentar la propia anatomía a sentir como lo hace un torturador, y al conjunto a estar al borde de la sensibilidad a flor de piel pasando por el cuerpo los recuerdos y los valores íntimos y personales, para contribuirá una historia que nos interpela como sociedad. Convivir en cada encuentro con la recreación de tanto dolor y muerte hizo que cada ensayo se transformara en una misa pagana de celebración de la vida, con Osvaldo oficiando de ángel de la guarda y patriarca protector de todos los que participamos, porque su magia simplemente sucede, como el olor a tierra mojada, sin anunciarse y llenando de alegría nuestros sentidos. Recorrer este camino en cada representación nos hizo vivir al hecho teatral, en tanto un espacio de estricto orden y de imprevisible aventura, como una fiesta”.

OSVALDO BAYER nació en Santa Fe en 1927. Estudió Historia en la Universidad de Hamburgo, Alemania, de 1952 a 1956. De vuelta en la Argentina se dedicó al periodismo, a la investigación
histórica y a guiones cinema­tográficos. Trabajó en los diarios Noticias Gráficas, en el patagónico Esquel y en Clarín, del cual fue secretario de redacción, y en diversas revistas. Fue secretario general del Sindicato de Prensa de 1959 a 1962. Por el libro La Patagonia rebelde y el film del mismo nombre fue perseguido y tuvo que abandonar el país en 1975. Vivió en el exilio, en Berlín, hasta su regreso a Buenos Aires, en 1983. Colabora en varios medios nacionales y extranjeros. Ha publicado los siguientes libros: Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia (1970); La Patagonia rebelde (Los vengadores de la Patagonia trágica, 1972-76, cuatro tomos); Los anarquistas expropiadores (1974); Radoicitzky, ¿mártir o asesino? (1974); La Rosales, una tragedia argentina (1974); Exilio (1984, en colaboración con Juan Gelman). Fue el guionista de los films: La maffia (1972); La Patagonia rebelde (1974); Todo es ausencia (1983); Cuarentena: exilio y regreso (1984); Juan, como si nada hubiera pasado (1986); La amiga (1989); Amor América (1989); Elizabeth (1990); El vindicador (1991) Panteón militar (1992); los últimos seis en coproducción con Alemania. En diciembre de 2006 publicó con Fabián D’ Aloisio y Bruno Nápoli, “Ventana a la Plaza de Mayo. Las Madres y Osvaldo Bayer”, con sus columnas en el periódico de las Madres desde 1984 hasta esa fecha y un análisis de su escritura junto a las Madres de Plaza de Mayo.
EL QUILMERO, comprometido con la verdad histórica, con los historiadores que no tienen compromisos con los poderes corportivos ni económicos aprovecha la nota para insistir en la divulgación de la obra esclarecedora del Maestro Osvaldo Bayer.


LA PATAGONIA REBELDE es el testimonio histórico de la cruenta represión patagónicas de 1921 y de la consiguiente matanza de obreros. Durante mucho tiempo la expedición del teniente coronel Varela al sur argentino, que dejó un reguero de sangre, fue el tema más tabú de nuestra historia cercana: estaba de por medio el Ejército Argentino. Se intentó encuadrar esa misión dentro del problema fronterizo con Chile, se rodeó la huelga de leyendas negras sobre “infiltración extranjera” para ocultar que los regimientos al mando de Varela fusilaron a 1500 trabajadores por reclamar por sus derechos. Cuando en 1974 los dos primeros tomos de la rigurosa investigación de Osvaldo Bayer se transformaron en película, el Ministerio de Defensa vetó su exhibición. Al mismo tiempo Bayer comenzó a recibir amenazas telefónicas y visitas de diversos servicios de informaciones. Sus libros fueron sacados, de los anaqueles de las librerías por soldados, y cargados en camiones del Ejército para hacerlos desaparecer. Es el tiempo de oprobio: en esas condiciones Bayer concluyó el último tomo de La Patagonia Rebelde, que nunca pudo publicarse en la Argentina. Dieciséis años más tarde, Planeta editó la versión completa y definitiva de un clásico de la historia política nacional. Bayer revisó cientos de nuevos documentos y entrevistó decenas de nuevos testigos, y esta perspectiva ampliada permite decir que, aunque emparentada con la edición anterior, el lector tiene en sus manos una genuina novedad editorial. Con La Patagonia Rebelde, cuyos primeros tomos aparecieron con el nombre de Los vengadores de la Patagonia trágica, Bayer asume la difícil tarea de contar la historia viva, una historia que no pierde el filo de la actualidad.


¿Quién fue responsable de la masacre de obreros patagónicos en las huel­gas rurales de 1921 y 1922? ¿El gobierno de Hipólito Yrigoyen o el Ejército? ¿Qué grado de culpabilidad debe asignarse a la acción individual del teniente co­ronel Héctor Benigno Varela? A estos interrogantes tan discutidos durante más de medio siglo da respuesta el historiador Osvaldo Bayer en este tercer tomo de La Patagonia rebelde. Y para fundamentar esas respuestas presenta pruebas his­tóricas irrefutables: los documentos oficiales, los telegramas cifrados entre las autoridades, las crónicas periodísticas de época, los testimonios de los sobrevi­vientes y el debate parlamentario acerca de los hechos, en lo que fue una délas sesiones más vividas de la historia del Congreso de la Nación. La masacre de la Patagonia burló las leyes de la República y dejó profun­das dudas en el ejercicio de la democracia del gobierno constitucional. En ese clima llegaría el dramático epílogo de esos hechos, cuando los anarquistas de Buenos Aires decidieron hacer justicia por propia mano. A setenta años de aquellos hechos, las instituciones responsables siguen sin con­siderar necesaria la autocrítica de esos procederes ni la reivindicación de las vícti­mas. En ese sentido, resulta escalofriante leer las pruebas judiciales que aporta Bayer en este libro, para comprobar que el método aplicado por los oficiales del Ejército en la represión de los obreros patagónicos fue el mismo que utilizarían medio siglo después: antes déla matanza se procedía a la tortura de las víctimas y al robo de sus pertenencias. "La Patagonia Rebelde" es, por ello, un libro de lectura indispensable para to­dos aquellos interesados en la verdadera historia de nuestro país.
Crónica Prof. Chalo Agnelli
chaloagnelli@yahoo.com.ar 




jueves, 22 de mayo de 2014

FRANCISCO CÚNEO - PRIMER DIPUTADO OBRERO – FUNDADOR DE “EL ARIETE”



Cuando para entrar en política era necesario pertenecer a alguna familia acaudalada o militar, o tener un título universitario -abogado y médico en especial -, la aparición en el escenario público de Francisco Cúneo fue sorprendente. ¡Un técnico electricista, un hombre humilde, de barrio!
Eran épocas de cambio en la Argentina del nuevo siglo: épocas de inmigración, de surgimiento de la clase obrera y expansión de la clase media. El partido conservador digitaba los destinos del país. En 1904, en las únicas elecciones llevadas a cabo por el sistema de circunscripciones en la Capital Federal, ganó en el barrio de La Boca el doctor Alfredo Palacios, que así se convirtió en el primer diputado socialista. Pocos años después, en 1912, el voto secreto y obligatorio, promovido por el presidente Roque Sáenz Peña, permitió el ingreso de nueva sangre a los estrados decisorios.
El mes de noviembre de 1902, el gremio de panaderos llamó a paro bajo el reclamo de una mejora salarial, la disminución de las largas horas de trabajo y mejores condiciones laborales. La respuesta del gobierno fue una brutal represión. Acto seguido y a modo de solidaridad los obreros portuarios porteños paralizaron sus actividades, originando el cese de las operaciones en el puerto de Buenos Aires, el más importante del país. Ante este panorama, la anarquista Federación Obrera Argentina (FOA) llamó a huelga el 20 de noviembre, agregando a los reclamos el rechazo a la Ley de Residencia. Al día siguiente, la huelga se conformó en un éxito inédito para la historia del país, sorprendieron al mismo gobierno, dada la presencia de veinte mil obreros en paro y en las calles. Siguieron a esta la huelga de estibadores del puerto Ingeniero Guillermo White, en 1907 y  la Semana Roja de 1909.
El terreno estaba preparado para el salto de Francisco Cúneo que gozaba de prestigio por su sabiduría práctica en el campo de la electricidad. Curiosamente, no solo impulsó la promulgación de nuevas leyes de reivindicación obrera, sino también creó un sistema para conteo en la votación que aún se utiliza.


POLÍTICO, GREMIALISTA Y COOPERATIVISTA

En 1875, nació en Buenos Aires Francisco Cúneo. En una época en que prevalecía el analfabetismo se educó en una escuela estatal y al poco tiempo ingresó al colegio salesiano Pío IX de Artes y Oficios del barrio de Almagro, el mismo que tuvo como alumno a su futuro compañero en la Cámara de Diputados de la Nación el Dr. Nicolás Repetto. En esa institución Cúneo terminó sus estudios de mecánico electricista

Afiliado desde muy joven al Partido Socialista, se muda en 1907 a Bernal, donde construye su propia casa en la calle 9 de Julio mientras trabaja en la papelera Celulosa Argentina, cerca de su domicilio; donde desarrolló actividades sindicales. Creó el primer Centro Socialista de Bernal, fue cooperativista y en 1909, fundó en Quilmes el periódico El Ariete” [1] para difundir las ideas de su partido. Este medio de prensa fue contemporáneo de los periódicos conservadores "El Platense" o ''La Comuna". El primer número
apareció el día 5 de Julio de 1909, publicaba ediciones extraordinarias los días 1º de Mayo. En esta hoja, que es la segunda por su antigüedad en el periodismo quilmeño de comienzos del siglo XX, colaboraban: Humberto Barraza, Luis Ricagno, Anto­nio Zamora, José M. Lemos, Luchelli, Gallo y muchos otros. Fue un periódico de combate, sostenía airosamente en su redacción por Jorge Silvia y Raimundo Cavagnolo. En 1927, se habían publicado 615 números.
También se le debe la creación de la biblioteca “Agustín Álvarez”, en 1916, la primera de Bernal; que perduró hasta 1970 con varias clausuras durante los sucesivos gobiernos de facto. [2]
Cúneo asume como diputado nacional en 1914. Es el cuarto  más votado en la Capital Federal (43.094), precedido por sus colegas socialistas Nicolás Repetto, Mario Bravo y Antonio de Tomasso y superando a los también socialistas Ángel Giménez y Antonio Zaccagnini. Los últimos tres porteños en entrar a la legislatura eran los radicales Castellanos, De Veiga y Le Bretón.
Enseguida, Cúneo propone la creación de la Comisión de Legislación del Trabajo, que quedará conformada en 1920. La oportunidad de alcanzar esta posición legislativa la aprovecha al máximo proyectando ideas, como la liberación de derechos aduaneros a la importación de carne fresca y ganado en pie, el cierre de comercios a las 20 (se hará ley en 1934) y normas de seguridad e higiene en el trabajo (1917). Además suscribe el proyecto de ley de exploración y explotación de yacimientos petrolíferos situados dentro y fuera de las reservas fiscales (1914), y presenta el proyecto de ley que prohíbe a las empresas de servicios públicos o de cualquier otra naturaleza la imposición a sus obreros y empleados de constituir asociaciones o comités o firmar petitorios de apoyo o de combate de iniciativas o proyectos de cualquier naturaleza (1915).
En 1916 impulsa la idea de declarar feriado al primero de mayo, recordando que él había estado en la primera celebración de este día en la Argentina en 1890. Se discute el tema y en 1925 se lo oficializa.
Viendo que no siempre el recuento de las votaciones en el recinto se ajustaba a la realidad, propone en 1915 el uso de un procedimiento electromecánico con un letrero luminoso donde se establecía la cantidad de diputados presentes y el número de votos afirmativos y negativos. El proyecto le pertenecía ya que Cúneo era técnico electrónico, pero, no obstante, dos años más tarde promovió la apertura de un concurso y el llamado a licitación. La cámara aprobó su proyecto, pero recién en 1938 se implantó el sistema que actualmente se utiliza.


INVENTOR

El centenario de la Revolución de Mayo fue una excelente excusa para mostrar la creciente Argentina de entonces. Además de los festejos en el quinto mes de 1910, en julio de ese año se celebró la Exposición Internacional de Ferrocarriles y Transportes Terrestres. Era el momento y el lugar justo. Francisco Cúneo tenía un proyecto interesante para mostrar, el anunciador electro automático para evitar choque de trenes. No contaba con suficiente dinero para pagar los derechos de expositor, pero solicitó a la comisión organizadora que lo eximieran y así logró su cometido.
El aparato ayudaría a mermar el número de accidentes ferroviarios siempre que las empresas transportistas lo adoptaran con un costo “insignificante comparado con los perjuicios morales y materiales que se evitarían”.
Para esto, Cúneo preparó una maqueta en la que exhibía al público y al jurado de honor las bondades de su proyecto. El trabajo lo hizo en la Compañía General de Fósforos. La fábrica de cigarrillos y habanos Monterrey le facilitó el dinero para sus folletos. La labor fue ardua, no sólo en la construcción de la miniatura sino también en la preparación minuciosa de los planos, cuyos originales aún se conservan. Los periódicos siguieron de cerca la exposición y a los expositores y, por caso, La Argentina, La Nación y El Diario cuentan acerca del éxito del aparato de Cúneo en el citado encuentro.
Por medio de lámparas y campanillas eléctricas, que pueden accionarse simultáneamente, la locomotora en marcha anunciará su paso a uno o más kilómetros de las estaciones o paso a nivel. El aviso sólo se detendrá automáticamente una vez que el tren haya pasado. Cúneo remarca lo de “automáticamente”, porque esto eludía la necesidad de tener una persona atendiendo el sistema con el costo y la falibilidad que acarrea.
Además había un camino inverso: los días de niebla, cuando el conductor de la locomotora no puede ver las luces o señales de los semáforos, se le informará si la vía está ocupada, también por medio de luces y campanillas.
En las estaciones, además, se agregará un cartel luminoso que indicará de dónde viene el tren, a dónde va y en qué estaciones de ese trayecto parará. Incluso, llegando a un verdadero extremo de seguridad para la época, si dos trenes se enfrentan accidentalmente por la misma vía, no solo recibirán el anuncio del peligro, visual y sonoro, sino que las locomotoras se detendrán de inmediato sin intervención del personal de conducción.  
En la ocasión presentó al comisario general de la Exposición, ingeniero Juan Pelleschi, un petitorio con el objetivo de que el jurado presencie las operaciones en su maqueta, pues merecía un examen bien prolijo tras el enorme sacrificio que había realizado, y obtuviera así una recompensa como inventor que sirva a su vez de estímulo “para que otros obreros apliquen sus aptitudes a algo que, honrándose a sí mismos, honren también al país”. Así obtuvo la Medalla de Oro y Diploma de Honor.

EL INSTITUTO DE EXPERIMENTACIÓN OBRERA

Tiempo después fue entrevistado por la revista Caras y Caretas. En una nota sobre los inventos afirma que, además de los millares de patentes de invención (la suya era la 7740), hay muchos obreros que no podían avanzar en sus investigaciones debido a la falta de dinero y que intentaría conseguir en diputados un presupuesto para crear un instituto de experimentación. En ese momento estaba trabajando en el proyecto de un aparato para evitar accidentes de aviación.
Una carta que obra en poder de su nieto muestra que, medio año más tarde que la exposición, en junio de 1911, Cúneo se dirige al ingeniero principal de la Administración General de los Ferrocarriles del Estado enviándole los dibujos o planos de su invento más los costos de las piezas que, con los gastos de “instalación, viage (sic), estadía, etc, no excedería en mucho a la suma de 6.000 pesos”. El manuscrito termina con sus deseos de obtener el apoyo del gobierno “de mi país de acuerdo con lo expresado al Sr. Diputado Nacional Don Manuel B. Gonnet por el Excmo. Sr. Ministro de Obras Públicas de la Nación”. No se sabe si estas gestiones prosperaron.
LA LEY SÁENZ PEÑA 
Francisco Cúneo fue diputado hasta 1917. Durante ese período siguió trabajando en la fábrica de papel y donaba sus ingresos estatales al partido socialista. En marzo de 1918 integró con Nicolás Repetto la fórmula del partido Socialista que ocupó el tercer lugar en las primeras elecciones bajo la Ley Sáenz Peña para gobernador de la provincia de Buenos Aires. En octubre, ocupó una banca en el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires hasta su muerte. Sobre 28 concejales electos, el partido Socialista aportó diez, entre los que se encontraban, además del inventor, figuras de la talla de los doctores Adolfo Dickmann y Ángel Giménez. En esta función trabajó duro para la construcción de obras de saneamiento, higiene y trabajo en la capital como así también la provisión de ropas para escolares. Los detalles de su extraordinario aporte legislativo pueden verse en el libro de Juan Antonio Solari, publicado a un siglo de su nacimiento. 
DECESO TEMPRANO 
Cúneo falleció en Córdoba el 14 de noviembre de 1920, tenía sólo 45 años. Sus restos fueron trasladados en tren hasta Retiro y luego velados en el local socialista de la calle México al 2000. Si bien la compañía de tranvías Lacroze había dispuesto treinta coches para llevar su cadáver y el cortejo fúnebre hasta el cementerio de Chacarita, los socialistas cargaron el cajón a pulso hasta Rivadavia y Junín, donde estaba la sede del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Socialista, y recién allí fue cargado en la carroza mortuoria.
Pese a su corta vida, su obra política y sus inventos se perpetuaron hasta nuestros días. Así como Alfredo Palacios fue el primer diputado socialista de América, Cúneo y el ferroviario Antonio Zaccagnini fueron los primeros obreros socialistas que llegaron a diputados nacionales.
Era un orador certero, contundente, directo; no abundaba en remilgos retóricos ni en adjetivación florida; breve, pero sustancioso, sin fraseo demagógico"; escribió de él en El Ariete, el profesor Luis Ricagno en 1945, en el 25º aniversario de su muerte.  
Escribió el historiador de Bernal don Felipe Firpo, quien conoció a Luis, uno de sus hijos: “Cúneo tuvo en su vida una conducta ejemplar y de fidelidad a sus ideales.” Sus descendientes viven en Bernal y Don Bosco.

Una calle porteña del barrio de Villa Real lo recuerda desde 1933, no así en Bernal.

Compilación Chalo Agnelli
FUENTES

Firpo, Felipe Jorge. “Recuerdos del viejo Bernal”. El Monje Editor. 1992

Santillán, Diego A. de. “Gran Enciclopedia Argentina”. EDIAR Soc. Anon. Editores. Buenos Aires, 1956. Tomo II - Pág.524.

Solari, Juan Antonio. "Francisco Cúneo, un obrero socialista en el parlamento argentino." Editorial Afirmación, 1975.
NOTA

martes, 20 de mayo de 2014

UN CAMINO REAL - HISTORIA DE VILLA LA FLORIDA: AVDA. GRAL. MOSCONI (COLABORACIÓN)


VILLA LA FLORIDA

PATRIMONIO HISTÓRICO QUILMEÑO SIN RECONOCIMIENTO OFICIAL
AVENIDA GRAL. MOSCONI, UN CAMINO REAL

  por Juan Corvalán


publicado en Perspectiva Sur 
el lunes 19 de mayo de 2014

El pasado 28 de marzo, Villa La Florida cumplió 88 años como comunidad, a modo de homenaje se redactan una serie de artículos referidos a su patrimonio: testimonios del transcurso de la historia regional. En esta primera entrega se desarrolla el tema del Camino Real a Chascomús en su tramo de la Avenida Mosconi entre la Avenida 12 de Octubre hasta el límite con el Partido de Florencio Varela. Un trascendental acceso que permitió el desarrollo del Oeste de Quilmes, mereciendo un postergado reconocimiento oficial: puesta en valor y declaración de senda histórica.

INTRODUCCIÓN 
Desde tiempos inmemoriales, los caminos son elementos vitales
para el desarrollo de las poblaciones. En nuestro país, recién a mediados del Siglo XIX, las vías de un incipiente ferrocarril comenzaron a complementar la red caminera.

Aquí en el Sudoeste de Quilmes, poco factible hubiera sido el poblamiento de nuestras comunidades sin la preexistencia de las avenidas Mosconi, Monteverde, Tomás Flores (Pasco), Donato Álvarez, el Camino General Belgrano y del Ferrocarril Provincial, que posibilitaron la accesibilidad a esta región. El fortalecimiento de estos circuitos vinculantes fue condición necesaria para la transición de la etapa rural a la urbana. Recordemos que aunque gran parte del Sudoeste del Partido permaneció sin lotear hasta entrado el Siglo XX, la misma no se encontraba deshabitada.

EL TRAZADO DEL CAMINO REAL
Numerosas investigaciones mencionan que el Camino del Sur partía desde la Plaza de Mayo, comenzando su marcha rumbo Sur por la calle Defensa, luego de cruzar el Riachuelo, y ya en el vecino Partido de Avellaneda, el camino se dividía en dos: uno a la derecha sobre la actual Avenida Pavón; y el otro a la izquierda, donde comienza la Avenida Mitre. Continuando el trayecto de la Avenida Mitre el camino sigue hasta la altura del Parque de los Trabajadores (Domínico) donde se presentaba una nueva bifurcación: la primera sobre la Av. Ramón Franco, hacia la Ciudad de Quilmes; y el segundo continuaba por la Avenida Mitre. La continuación de este segmento es el que nos interesa.
 Al ingresar en el Partido de Quilmes la senda original se torna difusa, y esto se debe a la implementación del parcelamiento de la tierra, diseñado hacia el año 1818 por el Agrimensor Francisco Mesura, el cual consistía en el amanzanamiento, en mayor o menor dimensión según la proximidad al pueblo, respetando siempre el esquema "en damero”, de las propiedades de toda el área comprendida dentro de: la barranca y las avenidas Triunvirato, Donato Álvarez y Zapiola. Es decir, que el carácter “de cuadros” del ordenamiento territorial que abarcaba gran parte de la actual región Noroeste del distrito, impactó con la “diagonalidad” del Camino a Chascomús, dificultando en el presente distinguir el trayecto primitivo de este camino en ese sector. Como recién mencionamos, el fraccionamiento de Francisco Mesura abarcaba hasta la actual avenida Triunvirato. No obstante, en el trecho que dista entre esta última y la avenida 12 de octubre, pueden notarse dos niveles de rigidez en el esquema descripto, siempre hablando sobre la traza de la avenida Gral. Mosconi. Por un lado, en el segmento comprendido por las avenidas Triunvirato hasta la avenida Amoedo se observa que el trazado es prácticamente el mismo con el que se introduce al Partido de Florencio Varela. En cuanto al tramo que llega hasta la avenida 12 de octubre se nota una leve rectificación de la orientación anterior, aunque mantiene ese ancho característico.
Francisco Mesura, el mismo que diagramó el éjido de Quilmes, quizás como estudio preliminar para llevar a cabo esta tarea, elaboró un plano regional en el que se detallan los cursos de los arroyos, las propiedades de aquella época y donde también señala el trazado del Camino a Chascomús. 

DOCUMENTACIÓN RESPALDATORIA
Complementariamente al plano de Francisco Mesura, existe documentación oficial del área como: las mensuras de propiedades que mencionan el paso de esta trascendente vía de transporte.
En el documento de medición, tasación y división de tres terrenos pertenecientes a la sucesión de Doña Cristina Lucas de Latham, realizado por el Ing. Edgardo Moreno en marzo 1884, se describe al Camino de Chascomús como lindero de las chacras: “Los Álamos” y “La Segunda”, las mismas se ubicaban en el área determinada por las actuales Av. Monteverde y Mosconi hacia el Partido de Florencio Varela; y Av. Monteverde, Mosconi, José Andrés López (844) hasta el arroyo Las Piedras, respectivamente. 
En otra propiedad contigua a la anterior, cuya identificación es la N° 178 y su título dice: Mensura practicada en un terreno de propiedad de los herederos de Doña Magdalena Urracait y Doña Juana Menta, medida por Jorge E. Hall, en 1896, también cita como lindero al “Camino Real”. Asimismo da cuenta del emplazamiento, a 683 Metros de lo que hoy es la intersección de las avenidas José Andrés López (844) y Gral. Mosconi, de un mojón de hierro que indica el Camino General de Buenos Aires a Chascomús.
 Respecto a la señalización de caminos, es oportuno mencionar que en el año 1881 el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Dr. Dardo Rocha ordena la instalación de mojones en los caminos con el objeto de que se informara la: Identificación del camino, distancia a los pueblos cercanos y/o puntos de nivelación. En 1885, el Decreto del 18 de mayo aprueba el proyecto presentado por el Presidente del Departamento de Ingenieros, Ing. Jorge Coquet, mediante el cual se reemplazaba la estructura de los mojones por una estructura del mismo material pero más liviana, a fin de facilitar su transporte hasta el lugar de enclave y por otra parte, dotarlo de mayor estabilidad una vez erigido.
Entrado el Siglo XX, los mapas continuaban otorgándole una distinguida categoría a la Avenida Gral. Mosconi. Por ejemplo, del Archivo General de la Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires, se consultó el plano del Reajuste Inmobiliario Ley 5738 del año 1954 correspondiente al Partido de Quilmes, donde se lo denomina como “Camino a Chascomús” o “Barracas a Chascomús”, indistintamente. 
En tanto, diez años después el plano elaborado por la Oficina Cartográfica Bemporat en 1964 caracteriza a la avenida Gral. Mosconi como “Antiguo Camino a Mar del Plata”.

PRESENTE DEL CAMINO REAL 
En la actualidad, no hay indicación alguna respecto a la relevancia de este camino. La avenida Enrique Mosconi (Ruta Provincial Nº 53) conserva su orientación particular, como así también, un ancho considerable respecto al resto de las arterias. Cualidades evidentes de una delineación anterior a la urbanización.
 
CONCLUSIÓN 
Igual conclusión que en el libro: Quilmes, Diagnóstico sobre las Condiciones Urbanas y Ambientales, de Gaspar Vera es la que se obtiene respecto a la avenida Gral. Mosconi, al entender que este camino no escapa a la dinámica de la red vial del distrito de Quilmes, supeditada a intereses supra municipales quilmeños, en los cuales se priorizaba las comunicaciones Norte-Sur.
Cabe mencionar, que algunos historiadores consideran “caminos reales” sólo a los que eran utilizados para el transporte de caudales. Más allá de esta polémica, la importancia de este camino es incuestionable. Como resultante directo de la eficacia de su funcionalidad se señala que es el acceso esencial para el establecimiento de la “Casa de Teja”, núcleo fundacional de la cabecera del Partido de Florencio Varela.
Aunque maltrecho, por falta de mantenimiento adecuado acorde al volumen del tránsito que sobre su cinta asfáltica circula diariamente, la avenida Gral. Mosconi es un vital camino para el traslado de personas y transporte de materias primas y productos manufacturados. Vigencia que ostenta desde hace al menos dos siglos.
El rendimiento acumulado y los méritos adquiridos a través del tiempo califican para recomendar que el tramo de la Avenida Gral. Mosconi (Ruta Provincial N°53) entre la Avenida 12 de Octubre hasta la Avenida Monteverde sea declarado de interés histórico por el Concejo Deliberante de Quilmes. Asimismo, que se restituya el “Mojón Caminero” en el lugar que se encontraba erigido hacia fines del Siglo XIX. Esta reivindicación es un deber que cumplir para con el honor de la tradición historiográfica que posee el Partido de Quilmes.
Colaboración del Lic. Juan Corvalán
Integrante de la Agrupación Los Quilmeros 
Es Licenciado en Administración y Gestión Cultural, colaborador
de la Bibl. Popular Juan B. Alberdi y de la Bibl. Popular Pedro Goyena
y es uno de los más jóvenes integrantes de la generación de historiadores
de nuestra comunidad. 
Compilación Chalo Agnelli
Última foto. "Villa La Florida Quilmes..." facebook
Natalia Mansilla y Martín Guzmán