lunes, 26 de marzo de 2018

UN DÍA PARA IR AL CINE “MONUMENTAL” POR ALEJANDRO GIBAUT


El "Monumental" fue el último cine que tuvo Bernal. Ubicado en el salón de actos del viejo cuartel de los Bomberos Voluntarios inaugurado en 1939, y situado en la calle Nueve de Julio 252.
El cine abrió sus puertas el 17 de diciembre de 1958, regenteado por la firma Vilaseca, Carbonel y Cía.
Frente del cine Monumental, 1968
En esos años el pueblo llegó a tener tres cines, aparte del nuevo "Monumental", también continuaban en funcionamiento: el "Ideal" (viejo salón La Amistad y cine-teatro Regina, primer biógrafo del pueblo ubicado en 9 de Julio 64) y el "Gran Rocha" en Dardo Rocha 472.
En 1962, cerró el cine ‘Rocha’ y a fines de 1964 el ‘Ideal’, dejando sólo al "Monumental". 
 Programa de junio de 1963
Hacia 1968, luego de cerrar unos meses por "reformas", el cine tenía una capacidad para 1000 espectadores en su sala de 35 por 16 metros, pantalla panorámica de 13 metros y "moderno sistema de sonido estereofónico", que sería el mismo que en los ‘80  que rompía los oídos del público por su "nitidez".

Programa de octubre de 1970
Corrido por los videos-clubes y los cambios en las costumbres, cerró sus puertas entre fines de julio y principios del mes de agosto de 1983.
 Programa de setiembre de 1978

Las fotos de programas las han subido a Bernal, su historia y su gente”, algunos colaboradores. La foto del frente del cine en 1968, es del diario "El Sol".

Alejandro Gibaut

miembro de la Asociación Historiadores Los Quilmeros

de "Bernal, su historia y su gente"

28 de junio de 2015


domingo, 25 de marzo de 2018

HACE UN SIGLO, HABÍA EN FLORENCIO VARELA UNA ESCUELA DE MAESTROS (COLABORACIÓN)


Un año después de fundarse el 23 de octubre de 1912,  en el partido de Quilmes la Escuela Normal Nacional, se crea en Florencio Varela una Escuela Normal Popular de Maestros a instancias, como pasó con la Normal Nacional de Quilmes, de los mismos vecinos del Partido. 

La creación fue el 25 de junio de 1911, en la ciudad de Mercedes, donde inició sus clases regularmente el 1 de abril de 1912. La de Varela fue la duodécima de las 40 que se crearon en la Provincia.
Escribió el Prof. Luis Martínez Urrutia [1] en su libro “La escuela Normal Popular. Reseña histórica” (1955): “La carencia de maestros con título habilitante para desempeñar en la Provincia de Buenos Aires los cargos docentes de las escuelas públicas que se iban creando en su territorio, planteó a las autoridades escolares un problema urgente de difícil solución. Los diez y siete establecimientos nacionales que en la Provincia de Buenos Aires formaban maestros, apenas si daban en sus promociones los profesionales necesarios para llenar los claros por vacantes o los puestos de las nuevas escuelas creadas en las ciudades y en campaña”[]  El Consejo General de Educación de la provincia implantó, entonces, un sistema de exámenes libres para aspirantes al título de maestro infantil, exámenes que se recibían anualmente en períodos establecidos por tribunales examinadores integrados por inspectores seccionales […] La Escuela Normal Popular inició sus clases regularmente el 1º de abril de 1912 […]  y durante todo el ciclo escolar desarrolló su benéfica acción docente preparando en sus aulas a los aspirantes a maestros infantiles […] Ese mismo año, las autoridades elevaron a la Dirección General de Escuelas una petición de reconocimiento fundada en el reglamento de creación de la Escuela Normal Popular. El Honorable Consejo de Educación resolvió dar validez y reconocimiento a los títulos que allí se expidieran, con igual reconocimiento que los expedidos por el propio consejo, nombró los tribunales examinadores y acordó las fechas para la celebración de exámenes.[2] (Chalo Agnelli) 
LA ESCUELA NORMAL POPULAR DE MAESTROS DE FLORENCIO VARELA

Por Graciela Linari 
Poco más de veinte años después de lograda su autonomía (1891), Florencio Varela tenía una población estimada en aproximadamente cinco mil habi­tantes preocupados, entre otros temas, por dar solución a la propuesta de instalar una usina para brindar alumbrado eléctrico al pueblo. La iglesia, en plan de remodelación, había recibido desde Francia por generosidad de la señora Esther Urdaquiola de Vázquez, sendas imágenes del San Juan Bautista y del Sagrado Corazón. Al frente del Municipio se hallaba Francisco López Romero y como presidente del Concejo Deliberante, Bartolomé Oliver.[3] 
LOS VECINOS, POR LA ESCUELA

Apenas iniciado 1913, la Revista “Rivadavia”, órgano editado por el Con­sejo Escolar del Distrito, informaba que se había constituido una comisión de vecinos que trabajaba “con encomiable y patriótico entusiasmo” para crear, en la localidad, una Escuela Normal Popular de Maestros. 
Anunciaba la publicación que ya se habían efectuado varios nombramien­tos de profesores quienes, mayoritariamente, habían ofrecido su colaboración para llevar adelante la em­presa. Entre los nombres que cita figura­ban los doctores Salvador Sallares y Luis Bravo Zamora, para dictar ciencias físicas y naturales; las señoritas Virginia Vermeire, María Danilovich, Teresa Chimento y Celina Morando, para ense­ñar geografía, pedagogía, aritmética y la bores y economía doméstica respectiva­mente; la señora M. A. E. de Arbe, para música y los señores Oscar V. Caminos, Pedro R Monroy y Miguel Chimento, para historia, geometría y dibujo, instrucción cívica y educación física.
El establecimiento comenzó fun­cionando en el edificio de la Escuela N° 1 con una matrícula de 85 alumnos, bajo la dirección provisoria de la comisión orga­nizadora pero, lamentablemente, se des­conocen otros datos.
La denominación de “Popular” permite suponer que no estaba reconoci­da a nivel nacional, suposición que tam­bién avalan las materias a dictarse, ya que no figuran en el listado otras asignaturas que sí están citadas en el plan de cuatro años de estudios de las escuelas normales nacionales.
Antigua imagen de la Escuela N° 1, donde funcionó antaño la Escuela Normal Popular de Maestros (Periódico «Nueva Era», enero 1941)
VEINTE VECINOS 
En su número especial de enero de 1941, el periódico “Nueva Era”, dirigi­do por Vittorio Emmanuelle Robertazzi, inserta una foto en la que se ve a una veintena de caballeros al frente de lo que podría ser la Escuela N° 1, y señala que se trata de los vecinos que, junto a otros, apoyaron el nacimiento de la Escuela Po­pular de Maestros. Incluye la nómina a Agustín Añorga, Carlos S. Borsani, Oscar V. Caminos, Rafael Catenaccio, Godofredo D. Coca, Severo y Juan Ramón Estévez, Eleuterio Fernández, Guillermo Gras, José Gustinelli, Agustín Irusta, Enrique Llanos, Ramón López, Ernesto J. Lozano, Inge­niero Mataloni, Pedro F. Monroy, Anto­nio L. Otero, Francisco Rolandelli, Jacin­to R. Sosa y Juan Terzaghi
Acto Inaugural De La Escuela Normal Popular. Comisión Directiva Profesorado, y Autoridades Escolares de la Provincia y del Partido de Florencio Varela. Vista tomada en el año 1913, en la que apa­recen los vecinos de este pueblo, señores. Agustín Añorga, Eleuterio Fernández, Oscar Caminos, Severo S. Esteves, Antonio L. Otero, Ing. Mataloni, Ernesto J. Lozano, Enrique Lla­nos, Ramón López, Carlos S. Borsani, Juan Terzaghi, José Gustinelli, Rafael Catenaccio, Francisco Rolandelli, Agustín Irusta, Juan Ramón Esteves, Guillermo Gras, Godofredo D. Coca, Pedro F. Monroy, Jacinto R. Sosa, y otros, que resulta imposible individualizar.
CUATRO AÑOS Y QUINCE MATERIAS 
Los aspirantes a la docencia, en la provincia de Buenos Aires, iniciaban la carrera cursando once materias: Matemá­tica, Historia, Geografía, Idioma nacional, Historia nacional, Francés, Pedagogía, Ejercicios físicos, Música, Labor y Tra­bajo manual. Como los establecimientos eran mixtos, los varones reemplazaban las labores por tareas de Agricultura.
En el segundo año las materias eran trece porque a las ya citadas se agre­gaban Práctica y Dibujo y caligrafía y, en el tercero, se sumaban otras dos: Litera­tura y Físico-química.
En el último año las materias a dictarse eran: Matemática, Historia, Geo­grafía, Idioma nacional, Historia nacional, Francés, Psicología, Música, Labor, Prác­tica, Dibujo, Física, Química e Instrucción Cívica.
Hasta el año 1915, la docencia era ejercida por preceptores o personas no diplomadas que, por lo mismo, no podían acceder a los cargos superiores e iban siendo desplazados paulatinamente por quienes ingresaban al sistema luego de haber cursado los estudios correspon­dientes en una escuela normal.
De la “Escuela Normal Popular de Maestras de Florencio Varela” egresaron numerosas maestras, pertenecientes a este pueblo y a otras localidades vecinas.
La escuela dejó de funcionar algún tiempo después, debiendo lamentarse la medida que privó al pue­blo de tan importante institución de enseñanza.

Colaboración de Graciela Linari
Compilación y compaginación Chalo Agnelli
Biblioteca Popular Pedro Goyena 
En el diario digital  varelense “Varela al Día”, editado por “Punto y Aparte Editora SRL”  que dirige el señor Mario Lettiere en la nota “Historia de Florencio Varela en pocas líneas y en el día de su 115 Aniversario” del 14 de  febrero de 2012, dice “En 1913 en el edificio de la escuela N°1, comienzan a funcionar la Escuela normal de maestros con una inscripción de 85 alumnos, desgraciadamente como las cosas que suceden en nuestro país, esta escuela cierra a los dos años. (http://varelaaldia.com.ar) Dato aportado por la profesora Raquel Gail, coordinadora del Archivo de la Escuela Normal de Quilmes "Silvia Manuela Gorleri". (http://archivo104.blogspot.com.ar/) 
FUENTE 
Martínez Urrutia, Luis.  “La escuela Normal Popular. Reseña histórica”.
 Mercedes, 1955 (Biblioteca Nacional del Maestro)
“Palabras con Historia” de Graciela Linari
NOTA

[1] Luis Martínez Urrutia, escribano y profesor de enseñanza secundaria, fue presidente, director y profesor de la Escuela Normal Popular, rector y profesor del Colegio Nacional Florentino Ameghino, profesor de la Escuela Normal Justo José de Urquiza y comisionado escolar en la Ciudad de Mercedes. 
[2]La escuela Normal Popular. Reseña histórica publicación realizada en Mercedes, Provincia de Buenos Aires en 1955. http://www.bnm.me.gov.ar Este libro puede consultarse en la Sala Americana de la BNM – SA 37 – 8 – 66 Puede ampliarse la información aquí presentada, consultando el proyecto de Plan de Estudios y Programas Sintéticos editado en Mercedes en 1915 –SA 39-10- y los planes de enseñanza publicados en 1916 –SA 39 – 2 –15. 
[3] Bartolomé Oliver fue intendente de Florencio Varela. A fines de noviembre de 1909 por iniciativa se decidió el cambio de nombre de la calle Juan de la Cruz Contreras, que honraba la memoria del promotor de la creación del pueblo de San Juan (hoy F. Varela) por el del coronel Ramón L. Falcón. Luego como senador, fue uno de los que elaboró el proyecto de ley para declarar a Quilmes Ciudad y tuvo a su cargo la redacción y lectura del mismo ante la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires el 13 de julio de 1915.

sábado, 24 de marzo de 2018

GUILLERMO ENRIQUE HUDSON, NATURALISTA – FUNDACIÓN AZARA


(COLABORACIÓN)

La Fundación Azara es una institución no gubernamental y sin fines de lucro, al servicio de la sociedad, con la misión de contribuir al estudio y la conservación del patrimonio natural y cultural del país. Investigación Científica, Conservación de la Naturaleza, Educación Ambiental y Divulgación de la Ciencia. 17 años apoyando la investigación y divulgación científica. www.fundacionazara.org.ar

PERSONALIDADES DESTACADAS DE LAS CIENCIAS NATURALES DE LA ARGENTINA
WILLIAM HENRY HUDSON
(1841-1922)
NATURALISTA
William Henry Hudson, hijo de padres norteamericanos, nació en 1841, en la finca Los Veinticinco Ombúes, por entonces partido de Quilmes (actualmente perteneciente a Florencio Varela), provincia de Buenos Aires.
A los cinco años de edad se trasladó con su familia a Chascomús, donde su padre instaló una pulpería en la finca Las Acacias. Allí vivió durante 10 años en un contacto directo con la naturaleza.
Con la caída de Rosas, los propietarios de Las Acacias regresaron del exilio y los Hudson volvieron a 'Los Veinticinco Ombúes'. Poco después murió su madre y comenzaron tiempos difíciles para su entorno familiar. William enfermó de fiebre reumática y aunque logró vencer a la muerte, la enfermedad le dejó secuelas de por vida en su corazón.
A los 24 años, gracias a Carlos Germán Conrado Burmeister, se relacionó con Spencer Fullerton Baird y Philip Lutley Sclater (por entonces secretario de la Zoological Society de Londres).
Hudson envió más de 600 pieles de estudio de 143 especies diferentes de aves al Instituto Smithsoniano de Washington, el cual se las transfirió a la Zoological Society (entre 1868 y 1869). Por su contribución se le dedicaron dos especies: Granioleuca hudsoni y Cnipolegus hudsoni.
Observó los comportamientos de distintas aves en el valle del río Negro y en la provincia de Buenos Aires, y en uno de los últimos trabajos que realizó en la Argentina, 'On the pipits of the Argentine Republic', se ocupó de varias especies.
A los 32 años, viajó a Inglaterra. En forma incansable recorrió Londres y las campiñas circundantes, a las cuales encontró totalmente diferentes de aquellas añoradas pampas que lo vieron crecer.
En 1876, se casó con Emily Wingrave, quince años mayor que él y dueña de la pensión en la que él vivía.
A duras penas y con gran sacrificio logró publicar en 1885, su trabajo: 'The Purple Land, al cual le siguieron: 'A Crystal Age', Ralph Herne y Argentine Ornithology'.
En 1891, Hudson ingresó a la Sociedad Protectora de Pájaros (creada para combatir la matanza de aves), y al año siguiente apareció su obra titulada: 'The Naturalist in La Plata'.
Pese a las dificultades que se le presentaron logró realizar: 'Idle Days in Patagonia', 'Birds in London' y 'Nature in Downland'.
En los comienzos del siglo XX, fue recibido por prestigiosas instituciones y comenzó a percibir buena paga por sus trabajos. Publicó entre otras obras: 'Birds and Man', 'El ombú', 'A foot in England' y su obra cumbre 'Far away and long ago.
William Henry Hudson murió en Londres en agosto de 1922. Sus restos y los de su amada esposa Emily Wingrave descansan en el cementerio de Worthing, al norte de Londres.
A.G. (1993)
4 de febrero de 2018
Colaboración del Lic. Aníbal Rubén Ravera

Director del Museo Histórico Provincial Guillermo Enrique Hudson, “Los veinticinco ombúes” Florencio Varela