lunes, 30 de marzo de 2020

OFELIA DE TEMPERLEY, MAESTRA DE DANZAS EN QUILMES

TRECIENTOS CINCUENTA años no pasaron en vano, en tres siglos y medio. Quilmes ha atesorado un patrimonio cultural que la distingue entre las poblaciones bonaerenses. Patrimonio cultural y capital social que se han desarrollado con esplendor en todas las manifestaciones del arte como, en el caso que nos ocupa, la danza clásica. 
 Desde la última extraordinaria revelación, Nadia Muzyca, yendo hacia atrás en el tiempo, Quilmes dio notables figuras en la danza, algunas que se formaron en las escuelas de danza que tuvieron Dora Barrera Nicholson [1] en Mitre y Alsina; la de danzas folklóricas “Rinconada Pampa” de Lía Mancedo, el “Quilmes Ballet” que fundó en La Colonia José Stankaitis, desde donde saltó a los escenarios su hija Vera, quien fuera primera bailarina del teatro Colón [2] y otros bailarines que se lucieron en el “Máximo Coliseo” como Roberto Monicat. [3]
OFELIA DE TEMPERLEY
Ofelia Vidal Amat de Temperley nació el 10 de abril de 1915. Bailarina clásica de larga trayectoria docente en esa disciplina en Quilmes. Egresó del Conser­vatorio Nacional de Música y Arte Escénico con el título de profesora de danza, y po­seía también el titulo de pro­fesora de piano otorgado por el conservatorio Thibeau Piazzini. Integró el “Quilmes Ballet” que fundara José Stankaitis.
Profundamente compene­trada con su arte, fue una caracterizada profesora de danzas en la Escuela Municipal de Mú­sica y Arte Escénico de Quil­mes. Realizó amplios es­tudies de estas disciplinas, que se tradujeron en diversos trabajos. Entre otras de sus obras de, citaremos la “Historia de la dan­za” publicada en el diario "La Verdad”; “La danza y el silencio”, que salió en el dia­rio “El Sol”; “Danzas en las rutas de América”; “Pinocho en la isla Calandrajo”; tea­tro infantil “El Grillo”. Asi­mismo, ha pronunciado numerosas conferencias en di­versas localidades del país y del exterior, como en Buenos Aires (Facultad de Derecho); en Asunción del Paraguay (Escuela Municipal de Danza) Con su ballet ofreció numerosos conciertos en varias ciudades del país.
Tuvo su escuela de danza, en la calle Alvear 630, 2° piso donde en la madurez, se abocó a la academia de baile y a la formación artística.
Hoy en la calle Humberto Primo 331 se halla el Estudio Superior de Arte Coreográfico lleva el nombre de “Ofelia de Temperley”, en su honor. 
Revista "Urraca" Año III - Diciembre 1939 - N°30 -Pág.15
G. Degas
Por Chalo Agnelli/2015
FUENTE
Diario El Sol, sábado 27 de agosto de 1966
NOTAS

[1] Ver en el Blog EL QUILMERO del jueves, 4 de agosto de 2011 “Historia del teatro quilmeño” – 3ª parte – “Dora Barrera Nicholson de Ricagno”.
“Migraciones” (2007) de Chalo Agnelli, Ed. Jarmat. Pág. 
[2] Agnelli, Chalo (2010) “La Colonia de Valerga – Historia social del segundo barrio de Quilmes” Ed. Tiempo Sur. Pp. 187 y 188
Ver en EL QUILMERO del jueves 26 de marzo de 2020, “Olga Vera Stankaitis, bailarina”
[3] Ver en EL QUILMERO del martes, 16 de junio de 2015 - Retratos en la Ciudad – “Roberto Monicat, Bailarín clásico, Maestro de danza” - Julio 2003

sábado, 28 de marzo de 2020

GOLDAR, JOSÉ ABEL – MISCELÁNEA – DÍA DEL HISTORIADOR


Como parte de los festejos por Tricentenario del nacimiento de Quilmes y las fiestas Patronales de Nuestra Señora de la Guardia, el sábado 27 de agosto de 1966, la Biblioteca Popular José Manuel Estrada organizó, en su local social sito (en aquellos años) en la esquina de las calles 25 de Mayo y Belgrano de Bernal, un acto en el que disertó el Sr. José Abel Goldar [1] sobe “Quilmes de ayer, en el Quilmes de hoy”, donde se explayó sobre los residuos de pasado que aún se preservaban en aquel Quilmes de los ’60, a poco que “se acabara el pueblo”, [2] vestigios de un ayer que se escapó entre los vericuetos de la modernidad y el “progreso”. Provechosos los más, lamentables los menos, pero dolorosa la pérdida de mucho patrimonio; pérdida que nunca se detuvo a lo largo de las décadas siguientes y hasta hoy sigue diluyéndose desde el olvido algún patrimonio, tradición, costumbre.
La charla se vio rodeada de una muestra de fotos de Alcibíades Rodríguez “Historia de Quilmes a través de la fotografía” y una muestra de obras del historiador José Craviotto y otros historiadores quilmeños.
El presentador decía en la ocasión:
Juan Agustín Isetto[3]
“Solíamos reunimos para comer en la Cantina del Griego o en El Moderno.[4] Comer era la excusa. Otra necesidad, no precisamente gastronómica, nos llevaba allí: la de estar juntos para conversar de historia, de nuestra historia. Entre los puntuales concurrentes estaban Craviotto, Antonio Igle­sias, don Ricardo Piccirilli, Kelsey — a quien, por una ocu­rrencia de Craviotto, apodábamos el General Paz —, Rosa Bucich y (su marido) Von Schoultz, (Mario) Scigliano, Mirita Bollo, (el juez) Tomás y Luis Otamendi, Lomban, (José Abel) Goldar y tantos otros amigos que en este momento se me escapan de la memoria. Por supuesto — y este "por supuesto" lo subrayo — también estaba firme don Pancho Romay. Sí, don Pancho, como le decimos respetuosamente al distinguido historiador don Francisco Luis Romay, nosotros, los que tanto lo queremos. En aquellas noches para la historia de la historia, Craviotto, Piccirilli, Antonio Iglesias y don Pancho ejercían la enorme fuerza centrípeta de su personalidad. Los más pollos callábamos discretamente. Goldar no es de los de mucho hablar, tiene la virtud de los que saben escuchar. Pero por allí, un dato retenido en algún vericueto de la memoria o la existencia de un hecho desconocido, reclamaba la urgente interven­ción de un atento asistente, portador de la información precisa. Entonces, nuestras miradas convergían hacia Goldar, porque todos estábamos seguros que este extraordinario sabedor de cosas, conocía hasta el más insignificante detalle de cuanto se hablaba. Y él, con esa modestia que es lujo de pocos y la sonrisa que le brota espontánea a flor de labios, no se hacía esperar con su comentario ponderado y riguroso.
Antonio Iglesias marchó antes que ninguno y seguro que andará por el cielo enseñando historia argentina a los bien­aventurados. Kelsey y Craviotto le siguieron después y casi al mismo tiempo. ¡Ay, el profesor de química que sabía más historia, no pensó cuán solos nos quedábamos! Y dejamos de reunimos, acaso para no sentirnos aplastados por la presencia de tantas sillas vacías. Pero hoy, algo, algo que viene de más allá y de más arriba, me dice que volvemos a estar juntos todos, otra vez, para escuchar a este consa­grado periodista, a este maestro, enjundioso y vital, que es Goldar, quien nos va a hablar de un Quilmes que vive albo­rozado el jubileo de su tercera centuria.
¡Cuánto bueno, Goldar! Volver a reunirnos como en aquellas noches, cuando el pretexto de comer, nos encon­trábamos en la Cantina del Griego o en El Moderno.” Juan Agustín Isetto
Goldar como presidente de la Soc. de Bomberos Voluntarios de Quilmes entregando condecoraciones a bomberos destacados.
 Algunas obras históricas del José Abel Goldar
Compilación Prof. Chalo Agnelli
FUENTE EN EL
Museo Bibliográfico Documental “Bibliotecario Carlos Córdoba” de la Biblioteca Popular Pedro Goyena.
NOTAS
[1] Ver en EL QUILMERO del lunes, 31 de agosto de 2015, “José Abel Goldar, albacea de la memoria”.
[2] Ver en EL QUILMERO del sábado, 14 de enero de 2012, “Cuando se acabó el pueblo” - Miscelánea quilmeña - 1963[1]
[3] Presidente de la Comisión de Cultura.
[4] El Moderno era un hotel en la esquina NO de San Martín y Alem. Tenía un restaurante donde se brindaban comidas tanto a los huéspedes como a cualquier vecino que lo deseara. Se solían reunir en él grupos para festejos y reuniones sociales y fue sede original de varias instituciones que iniciaron allí sus trayectorias.

jueves, 26 de marzo de 2020

OLGA VERA STANKAITIS, BAILARINA


Por Chalo Agnelli/2019
CON EL DUENDE DE LA DANZA EN LOS PIES

INMIGRACIÓN 
El conglomerado de pueblos que se derramó sobre el país al comenzar el siglo XX fue de una heterogeneidad generosa. En 1910 llegaron de Ucrania don Casiano Jamenuchco y Ágata Dubenski que, a su vez, vino con dos hermanas Alejandra y Tecla.
José y Ágata se instalaron en una casa en Pueyrredón y Lavalle en la Capital donde, en 1914, nació Olga, pero poco después se afincan definitivamente en Quilmes, en la Colonia, calle Córdoba 522; y en torno a este barrio y a la Cervecería, donde todos trabajaron, trascurrió la vida de esta familia y sus descendientes. 
JOSÉ STANKAITIS 
De Lituania, país eslavo, que hace pocos años la “Perestroika” le devolvió la autonomía de la ex URSS, vino en 1917, José Stankaitis.
En la Primera Guerra Mundial, Lituania había sido invadida por Alemania. El ejército alemán tomó el mando del país. En Rusia se había producido la Revolución de Octubre cambiando el rumbo de la historia. Con la experiencia pasada, de poco más de un siglo de ocupación rusa, fuerte era el desánimo por recuperar la patria y la nacionalidad. Muchos jóvenes escaparon de las insidiosas consecuencias de la guerra y la ocupación y emigraron hacia distintos puntos del mundo, hacia América y José a la Argentina.
José se afinca con su familia en Quilmes para trabajar en la Cervecería, se casa con Olga Jamenuchco y de este matrimonio nace Olga Vera, en Bernal, el 30 de septiembre de 1939, con el duende de la danza en los pies. Encantos que su padre había traído de su tierra natal, donde había estudiado danzas regionales eslavas. 
QUILMES BALLET 
José Stankaitis funda el “Quilmes Ballet” con bailarines de nota, entre ellos Ofelia de Temperley. Luego el grupo original se disgrega, pero en ocasión que un grupo de niñas como Gladys Cintioni y la misma Olga Vera, entre otras, realizan una coreografía en la escuela Nº 83, un grupo de madres piden a José Sankaitis que diera clases de ballet a sus hijas. Así nació la escuela de danzas, que en un primer momento estuve en Marcelo T. de Alvear 657, luego pasó a La Colonia, Azcuénaga y Entre Ríos, donde en un pequeño espacio se representó “Las Sílfides”, completa. Más tarde ya a cargo de Olga Vera, la escuela se instaló en Azcuénaga y 12 de Octubre, de donde pasó a Vicente López, una vieja casona que fuera propiedad de la familia Azpiolea.
El “Quilmes Ballet” adquirió notoriedad pues no existía en todo el partido de Quilmes otra institución similar con sus objetivos ni con su nivel. Muchos de los jóvenes que se reflejaron en los espejos de sus salones hoy residen en Europa donde son nombres significativos en los grandes escenarios. 
OLGA VERA 
Olga transcurre su escuela primaria en la actual Nº 83, cuando aún era la 36 Láinez, donde también habían concurrido su madre y sus tíos. En la “Pedro de Mendoza” tuvo inolvidables maestras como la Srta. Pascuali, Elba Piccioti, Dora de Cascino, la directora Luisa Fitón de Montalti y la Sra. Zurita. Se inició en la danza a los 5 años con su padre y luego con Pilar Ferrer profesora de danza clásica española.
A los 8 años, y notablemente dotada, comienza a estudiar con Estela Deporte, profesora y primera bailarina solista del Teatro Colón y al año siguiente ingresa a la escuela de ballet del Colón donde completa su preparación.
Simultáneamente en 1953, entra en la Escuela Nacional de Danzas dando en tan sólo dos, seis años libres. Y en 1955 comienza a cursar el primer año del Profesora Nacional de Danzas, recibiéndose en 1957. Olga Vera tuvo entre sus compañeros a notables bailarines como: a Eliseo Pinto, Roberto Monicat,[1] Raúl Franco, Gabriel Alberti, etc. 
EL TEATRO COLÓN 
Con el bagaje de sus estudios en el Colón y su título de profesora, concursa por el puesto estable en el cuerpo de baile de nuestro Máximo Coliseo y lo gana. Durante toda esta etapa de formación, además de su padre, y las nombradas maestras, fueron sus formadores: Gema González Castillo, Aída Mastrazzi, María Ruanova, Michel Vorotsky, Jorge Tomín, Ekaterina De Galanta, Amalia Lozano y en danzas españolas. Pedro Mendoza Alvarado y Paco Pérez Fernández.
A partir de 1966 comienza a concursar por el puesto de bailarina solista reemplazante de primera bailarina, cada dos años, ganándolo siempre hasta su retiro. La Sra. Stankaitis entre escuela y cuerpo de baile transcurre en el Teatro Colón 35 años.
Desde la posición de primera bailarina actuó con figuras internacionales de la talla de Rudolf Nureyev, Margot Fontein, Igor Yusquevith, Ekaterina Maximova, Maia Plisetskaya, Wadimir Vassiliev, Mijail Barysnikov, Tamara Toumanova, Eva Eudokinova, Olga Ferri, Wasil Tupin. También integró el cuerpo de baile durante los comienzos de los dos grandes genios de la danza argentina Julio Bocca y Maximiliano Guerra. Intervino en el ballet de grupo de Jorge Tomín.
Al casarse, para estar cerca del Colón se instala en la Capital Federal, donde en 1970 nace su hijo Pablo. 
ACCIDENTE FATAL 
El 10 de octubre de 1971 un avión bimotor Cesna a poco de despegar se precipitó a las aguas del Río de la Plata. El accidente cobró diez víctimas, todas ellas miembros del cuerpo de baile del Teatro Colón y compañeros de Olga Vera Stankaitis. Los bailarines principales, Norma Fontela y José Neglia murieron aquella noche, junto a los otros bailarines: Rubén Satanga, Sara Bockowsky Margarita Fernández, Marta Raspanti, Carlos Santamarina, Carlos Schiafino y Héctor Zambrana. Se dirigían a la ciudad de Trelew, allí se presentarían en el Teatro Español. Olga dedicada a la atención de su hijo aún muy pequeño no estuvo incluida en ese viaje fatal.
La noticia conmocionó especialmente al ambiente artístico; el trágico accidente había truncado la vida de dos de los mejores bailarines argentinos; cercenando brillantes carreras. Y también conmocionó el ánimo de Olga que perdió, de esa trágica manera, no sólo compañeros del arte, sino amigos de la vida. Luego realizó una extensa gira por Europa con el ballet cubano de Alicia Alonso.  
GIRAS 
En 1968 intervino en el Festival de Danzas de Paris y 1974 realizó una gira por Latinoamérica. En sus trabajos más destacados tuvo importantes coreógrafos como Leonid Massine, “Choreartun” y “Fedra”; Vassili Lambrinos, “Daphnes y Chloe”; Alicia Alonso, “Giselle” y “Coopelia”; Jak Carter en “El Lago de los Cisnes” y “El Niño Brujo”; Rudolf Nureyev en “Cascanueces”; Vitorio Biagi en “Pulsaciones” y “La Séptima Sinfonía”; Los hermanos Pericet en “El sombrero de tres picos” y “Doña Francisquita”; Oscar Arais en “Sueño de una noche de verano” y “Consagración de la Primavera”; Antonio Truyol: “Pavana Real”, “Medea”, etc. Plisetky en “Carmen”; Jorge Skivin en “Pájaro de Fuego” y “La Cenicienta”; Sergio Plebill en “Don Quijote”. Para los neófitos en las danzas clásicas muchos de sus coreógrafos nos son extraños, pero no tanto las obras en la que se destacó por su resonancia en los medios populares.
Junto al maestro Néstor Roy y coreografía propia realizó giras por todo el país, con grupos integrados entre otros, por Olga Ferri, Enrique Lommi, Liliana Belfiore. Hizo apariciones en televisión bajo la dirección del maestro Otto Weber y en “Veladas de Gala” (canal 9) junto con el maestro Ricardo Novich. 
DISTINCIONES 
En 1990 le otorgaron por su trayectoria el Kilmes de Honor. Con su escuela participa en 1994 en los Torneos Bonaerenses recibiendo una mención especial. Reiterando esta participación en 1998, pero esta vez obtiene el Primer Premio que consistía en un viaje a Italia. Por su calidad como maestra de bailarines fue contratada por la escuela de Ballet de Tandil en 1997. Aunque sólo tenía que ir dos veces por mes para los ensayos, Olga Vera iba cuatro días antes de la clase que le correspondía.
En 1999 con grupos de su escuela pone en escena la obra “La Bella Durmiente” con la participación como invitados de bailarines del Colón como la que fuera su alumna Miriam Barroso y Martín Miranda.
En el 2001 pone en escena la obra “Estancia” de Roberto Ginastera. Pero para toda esta tarea contó con la participación de maestros y profesores de distintas disciplinas y jerarquía como actriz Beatriz Eleta, profesora de teatro; María Ponce, profesora de danzas del Teatro Colón; Héctor Mhor, ex bailarín de nivel internacional y Gustavo García profesor de danzas folklóricas.
El 12 de septiembre de este mismo año concurre al Salón Dorado del Teatro Colón, donde, por primera vez en su historia de 76 años, se festejó el cumpleaños del Ballet Estable Al menos cuatro generaciones de bailarines colmaron el recinto. Asistieron directores de distintas épocas; bailarines, quienes, luego de dejar el escenario, prosiguieron en la carrera como maestros y creadores; tal el caso de Vera.
En el 2002, con el mismo grupo de talentosos maestros y alumnos con quienes hizo la puesta “Estancia”, se presentó con “Gaite parisiense” en Tandil, el 17 de agosto, repitiéndose la presentación en el Teatro Podestá de la Capital Federal y en La Plata. 
 JUBILEO 
De su hijo Pablo, Olga Vera tiene dos nietos Iván y Martina. Don José Stankaitis se jubiló como cervecera en 1960, falleció en 1994 a los 84 años, en Atlántida, Uruguay, donde se había establecido.
La docencia en el arte del ballet, presente en ella desde que su padre, aquel inmigrante lituano que se le ocurrió crear en un barrio de arrabal de una ciudad reciente, el “Quilmes Ballet”, perdura en Olga Vera Stankaitis y hoy le dedica todo su tiempo y su vida en su amplia casa-estudio de la calle 12 de octubre donde se instaló hace 14 años, 82 formando una camada de jóvenes bailarines de notable prestigio como Myriam Barroso.[2] 
El 30 de septiembre 2019, Vera cumplió lucidos 80 años con el duende de la danza en los pies.
Vera Stankaitis con la señora María Elena Barragán de Pechora y el autor de esta nota Chalo Agnelli en la presentación del libro "La Colonia la Valerga", del mismo, que contiene la biografía de esta prestigiosa bailarina de nuestro Quilmes. Esta presentación se realizó en el Club Alsina, el más viejo de La Colonia. Sábado 19 de noviembre de 2011.
FUENTE
Agnelli Chalo (2010) “La Colonia de Valerga – Historia social del segundo barrio de Quilmes” Ed. Tiempo Sur. Quilmes. Pp. 187 a 189.
NOTA

[1] Ver en EL QUILMERO del martes, 16 de junio de 2015 - Retratos en la Ciudad – “Roberto Monicat, Bailarín clásico, Maestro de danza” - Julio 2003 
[2] Myriam Barroso nació en Buenos Aires Argentina. Comenzó sus estudios de danza clásica y española con las maestras Vera Stankaitis y Lucia Silva quienes le otorgan los títulos de profesora de danza. Pasando por la etapa de refuerzo del Ballet Estable del Teatro Colón en 1990, ingresa como contratada hasta 1992. Integrante y ex codirectora de dicho Ballet junto a Maximiliano Guerra.