jueves, 23 de abril de 2020

CASA DE ARTE DOÑA ROSA EN LA CULTURA QUILMEÑA 1999 - 2019


Por Chalo Agnelli/2019
El 2 de noviembre de 2019, la Casa de Arte Doña Rosa, una de las instituciones culturales más emblemáticas de Quilmes, celebró su 20º Aniversario junto a los vecinos y a la comunidad artística.
“Cuando el siglo 20 se iba apagando, dejando atrás tantas cosas trascendentales para nuestro país y el mundo, en Nuestra Ciudad se encendía una pequeña luz de esperanza, un refugio donde hacer cultura desde abajo… desde el barrio y con los vecinos”, expresó Gustavo Castignola, sinónimo de Casa de Arte Doña Rosa y auténtico mesenas.
 Efectivamente, entre tallarines y ravioles, Gustavo Castignola fue elucubrando un sueño, amasado año a año hasta que la masa estuvo a punto y nació de sus manos Casa de Arte Dona Rosa, un espacio cultural sin fines de lucro. Fue en 1999. Gustavo y su esposa Lilián Luciano y sus hijos, Paula y Emiliano, enrolados también en los entreveros de la cultura y el arte, dos de los valores que despegaron desde esta emblemática Casa; dos voces que realzan la historia de la interpretación musical de Quilmes.
 Paula y Luciano Castignola, dos voces de Doña Rosa para Quilmes
Esta antigua casa de finales del siglo XIX comenzó como un ám­bito dedicado a las artes plásticas (salones de pintura, fotografía, escultura, gráfica, etc.), más adelante, en el año 2001, se levantó una sala de teatro que en poco tiempo cobijó a todo el espectro teatral y musical de la zona.
Teatro independiente por antonomasia y lugar abierto para ar­tistas de variada trayectoria local y nacional.
En el 2002, por iniciativa y el espíritu entusiasta de Castignola, se formó una orquesta de tango. Advertido Castignola que no podía ser que Berazategui tuviera su orquesta y Quilmes la hubiera perdido, ya que años atrás había existido un sexteto dirigido por Arturo José Penón que fue disuelto por la escasa visión de algunas administraciones de la Dirección de Cultura. Comenzaron a tocar en Casa de Arte Doña Rosa con notable aceptación de un público ávido de este tipo de expresión musical en el espacio quilmeño. Inquietud surgida de la mano del maestro bandoneonista Carlos Corrales, forma la Orquesta Típica Ciudad de Quilmes, hecho cultural que trasciende este espacio y fue declarada Orquesta Municipal a partir del 2003.
Carlos Corrales en Doña Rosa. Abajo con Emiliano Castignola. Derecha: presentación del libro de Chalo Agnelli "La Colonia de Valerga, historia social del segundo barrio de Quilmes" (2010) Presentó Crisitna Oller y Gustavo Castignola recita su milonga "De la Colonia" (2003) que acompaña el libro.
 En ese mismo año se construye en elevación un espacio especí­fico para ei Taller de Mosaico Artístico Azzurro dirigido por la profesora Lilian L. Luciano. Desde allí surgieron obras como los mosaicos del Mausoleo de Gral. Juan Domingo Perón en San Vicente, Don Bosco en Bernal, Monseñor Novak en el Parque de la Ciudad, Quilmes, las tres en donación costeadas íntegramente por Gustavo Castignola, y muchos más. Los más íntimos son testigos que la obra para el Mausoleo de San Vicente fue armada previamente en la casa de la familia Castignola-Luciano, algo que  da testimonio de la pasión que eleva a estos militantes de la cultura.
 Chalo Agnelli, Gustavo Castignola y su esposa Lilián Luciano
Entre los años 2008 y 2009 se vuelve a edificar en elevación para dar lugar a la Sala N° 2, bautizada “Leopoldo Russo”, en homenaje a ese gran actor y director de teatro que tuvo en este “gransurbonaerense” una trayectoria incomparable, gran parte de ella en Doña Rosa. Además, entre esos años se creó un nuevo espacio para el taller de mosaico en evolución permanente.
Director, actor y dramaturgo Leopoldo Russo
A partir de su inauguración esta Casa compartió de forma desin­teresada sus espacios con la Secretaría de Cultura de la Munici­palidad de Quilmes, donde por muchos años, hasta la actuali­dad, los artistas quilmeños dispusieron de un lugar alternativo para desarrollar múltiples actividades. En reconocimiento a este permanente aporte y a raíz de las dificultades de acceso para al­gunas personas a los planos superiores de la casa, la Subsecreta­ría de Cultura instala un elevador que posibilita un adecuado desplazamiento para personas mayores o con dificultades mo­trices, gesto que agradecemos eternamente.
 Desde sus comienzos la programación ha contado con artistas de trayectoria nacional e internacional como Atilio Stampone, Ricar­do Soulé, Rubén Juárez, Tito Reyes, Omar Cerasuolo, Horacio Ferrer, Gogó Andreu, Guido Gorgatti, Ricardo Passano, Nelly Paniza, Raúl Garello, Lucía Ceresani, Julio Lacarra, Chany Suárez, Gui­llermo Fernández, Rafael Amor, María Graña, Rafael Cini, Carlos Corrales (padre e hijo), formaciones míticas como el Sexteto Ma­yor y el Quinteto Real lucieron su prestigio en inolvidables vela­das tangueras.
Emblemas del teatro como Alejandra Boero, China Zorrilla y Julie­ta Díaz dejaron su recuerdo en la casa. A través de los años se pueden enumerar ciclos como Teatro por la Identidad, Torneos Bonaerenses, teatro infantil, musicales, tributo a las culturas italia­na, española y judía, noches de danza contemporánea y ballet, noches de folclore, conciertos de música clásica, el festival anual de tango, veladas líricas, encuentros corales, festivales teatrales, en­cuentros literarios, presentaciones de libros y jornadas profesionales dedicadas a la salud.
Fue excelente la labor de los artistas quilmeños, que por allí pasaron, como así también el trabajo de los profesores de los diversos ta­lleres de la casa, verdaderos formadores de artistas.
Dos figuras señeras del teatro quilmeño quienes transcurrieron sus años postreros en las tablas de Doña Rosa: Antonio Di Noto y Baby Tagnochetti, quien recintemente partió a otros escenarios.
Actrices y actores del elenco "Luz y Sombra" en "Doña Rosa". (De Izq. a Der.) Baby Tagnochetti, Elsa Juarez, Alejandro y Norberto Martín y Elvira Lamanna.
 Fueron férreos sostenes y esmerados continua­dores del espíritu inicial de este templo del arte y la cultura: Emanuel Mari, Marcelo Marcolín, Néstor Arias, Nelita Moodie, Rosa Garro, Héctor Almestro (Keko), Miguel Echegaray, Juan Gasparini, Hernán López, Picu, Lucio Pando, Ignacio Caraozo, Elido Scian, Carlos Figueredo, Mónica Cejas, Roberto Del Prado, Francisco Garro (Kiko), Oscar Miño, Juan Sánchez, Emiliano, Paula y Carlos Castignola, Pedro Pauni, Albina Galli (Negrita), Cesar Longueira, Julio Vita, Julio y Carlos Bravo, Eleonora Russo, Esther Ferrando, Vicente Murabito, Jorge Lan, Oscar Mono López, Augusto lacono, Mimmo Molluso e ‘I Nostri’, Baby Tagnochetti, Elsa Juárez, Alfredo Canesa, M C Finoli, Idelcio Ipólito, Felipe de Alba, Hugo Patitucci, Carlos Patiño, Chalo Agnelli, Yair Hilal, Alejandro Alí, Caito Withe, Daniel Sosa, Daniela Fernández López, Eduardo Ojeda, José Oreguy, Carlos Bataglia, Cecilia, Mariana, Hilda, Carlos Romero, Miguel Montalto, Adrián Mulet, Facundo Pilatti y elenco Trajearte, Lucia Ceresani, Leopoldo Russo, Patricia Santi y Grupo Babel, Raúl Luzzi, Oscar Pometti, Hernán Lucero, Pablo Fraguela, Alejandro Casagrande, Di Noto, Norberto y Alejandro Martín y varios otros actores surgidos del elenco Luz y Sombra. Son de destacar los artistas plásticos y expositores varios como Ludovico Pérez, Norma Cistaro, Ítalo Nonna, Carlos Scott, Mirta Islaz, Carlos Benavides, quienes tuvieron en cuenta esas salas para sus muestras a lo largo de los últimos 20 años. 
 Muestra "Frentes inolvidables" de Ítalo Nonna en la foto junto a Chalo Agnelli, Gustavo Castignola y a su izquierda Norberto Giallombardo
Es digno de mencionar a uno de sus grandes éxitos, que fue la obra “Picnic, un río con historia”, con libreto de Gustavo Castignola, que se representó en varias temporadas con gran éxito de público.
Sin enrolarse en el color de ningún partido político, la familia Castignola-Luciano apoyó generosamente a todas las administraciones municipales y nunca contó con ningún tipo de aporte privado ni estatal, por el contrario, muchas veces, este espacio sustituyó las carencias oficiales de un ámbito para desarrollar actividades culturales.
Compilación e investigación Prof. Chalo Agnelli/2019 
CASA DE ARTE DOÑA ROSA Colón 279, Quilmes 
casadeartedrosa@gmail.com


lunes, 20 de abril de 2020

CARLOS ALBERTO CORRALES - BARRIO, BANDONEÓN Y TANGO (1941-2021)


por Chalo Agnelli
El jueves 28 de 2021, dejó los sonidos del bandoneón de este su Quilmes el Maestro Carlos Alberto Corrales, dejando un silencio más en la ciudad, en el país y en el mundo.
La siguiente nota figura en el libro "La Colonia de Valerga" en el capítulo "Por aquí pasaron". Libro que se presentó en Casa de Arte Doña Rosa y en el Club Alsina el 24 de abril y el 21 de noviembre, respectivamente, de 2011, con la musicalización del Maestro Corrales.
 Entre los más actuales sonidos rioplatenses, el que sale del bandoneón de Carlos Alberto Corrales se dispersa por toda La Colonia, Quilmes, el país y sale a compasar los humores del mundo.
 Onelia Giachetta, nacida en Pehuajó, y Felipe Corrales vivían en Bernal, allí, un 19 de abril de 1941 nació Carlos Alberto. Al año siguiente Azucena Maizani grababa en el sello RCA Víctor el tango Malena, letra de Homero Manzi y música de Lucio Demare.
A los pocos años la familia Corrales se muda a La Colonia, Corrientes y Larrea, donde ya habitaba casi toda la parentela y donde Carlos Alberto se aúna con el barrio y su gente. Desde los 9 años, inspirado por la afición que su padre tenía por el bandoneón, se fue cubriendo de pasión por la música rioplatense acompañado por el bandoneón de su tío Lorenzo “Zito” Corrales. Primero con la impaciencia propia de los niños luego con curiosidad creciente, a medida que fue conociendo la extraña caja.
Estudió con un músico de Barracas, el maestro López, pero fue en soledad que penetró en los vericuetos y escollos de ese difícil instrumento, documento de identidad del tango.
Durante más de un año, todos los días desde la mañana a la noche y a veces más allá, veranos, otoños, inviernos y primaveras, estuvo enredando sus dedos y acompasando sus rodillas para despegar sonidos impecables; pasando por todas las escuelas de la música, clásicos, románticos, ritmos populares y por supuesto el tango. Y después como todos los profesionales el aprendizaje de todos los días. Subió por primera vez a una escenario fue en el Club Unión a los 10 años. Comenzó con la orquesta quilmeña de Alberto Moreno a los 14 años. A los 19 tocó junto a Daniel Binelli, que tenía 15, en la orquesta Lorenzo Barbero. Juntos viajaron a animar carnavales en el Chaco. La primera prueba la hizo con Cacho Giambini, primer bandoneón de la orquesta de Miguel Caló.
En los años 60 un boom musical foráneo y los aportes insustanciales promovidos por programas de televisión como el Club del Clan arrumbaron al tango hasta casi, hacerlos desaparecer de los programas de radio y de las pistas de baile. A Corrales lo tomó en plena adolescencia y sintió decepción y desánimo, no por mucho tiempo; otros grandes músicos no salieron indemnes de la coyuntura, sintieron que les cortaban las manos, como: Armando Pontier, José Franchini, Héctor Varela, José Basso.
En 1969 comienza con Osvaldo Piro llenándose de su caudal interpretativo. Siguió una constante y prolífica carrera que no abandonó nunca.
 ORQUESTA NACIONAL DE MÚSICA ARGENTINA
Desde 1984 fue solista de la Orquesta Nacional de Música Argentina, durante veinticuatro años, dirigida por Osvaldo Requena, José Luís Castiñeira de Dios, Atilio Stamponi, Néstor Marconi, Horacio Salgán, con la que se presentó en el Teatro Nacional Cervantes, en el Colón, y recorrió Chile, Paraguay, Brasil, Suecia, Francia y Japón donde volvió en seis oportunidades con orquestas distintas. Y la totalidad del país de norte a sur.
Su trayectoria estuvo fervorosamente consustanciada por la arenosa vos de Roberto Goyeneche, las dramáticas interpretaciones de Susana Rinaldi y relevantes figuras como Hugo del Carril, Libertad Lamarque, Eladia Blázquez, Amelita Baltar, Floreal Ruiz, Guillermo Fernández y Julio Iglesias en el disco “Tango” que realizó en EEUU, y los giros de bailarines como Julio Boca y Eleonora Casano.
 A Goyeneche lo acompañó en “Michelangelo”, la “catedral del tango” y a la Rinaldi en “La Bola Loca” y “Magoya” de Mar del Plata; en “Caño 14” a José Basso; en “El Viejo Almacén” y el “Café de los Angelitos” secundó a Nelly Vázquez.
Paralelamente a su tarea en la Orquesta Nacional realizó otros trabajos: con la orquesta de Osvaldo Requena visitó Venezuela, con Jorge Dragone, Colombia, Ecuador y Perú. Hizo grabaciones para televisión en Alemania, Finlandia y varias en Japón. Durante la temporada teatral del General San Martín fue solista en la obra “El patio de la moracha”. Realizó el CD “Tributo a Gardel” con Alberto Cortés, Armando Manzanero, Valeria Lynch, Patricia Sosa, Alejandro Lerner y otros. 
El Maestro Carlos Corrales en la presentación del libro "La Colonia de Valerga" en el Club Alsina (21/11/2011)
 ORQUESTA DE TANGO DE LA MUNICIPALIDAD DE QUILMES
En el 2002 por iniciativa y el espíritu entusiasta de Gustavo Castignola, director propietario de Casa de Arte Doña Rosa se formó una orquesta de tango. Advertido Castignola que no podía ser que Berazategui tuviera su orquesta y Quilmes la hubiera perdido, ya que años atrás había existido un sexteto dirigido por Arturo José Penón que fue disuelto por la escasa visión de algunas administraciones de la Dirección de Cultura. Comenzaron a tocar en Casa de Arte Doña Rosa con notable aceptación de un público ávido de este tipo de expresión musical en el espacio quilmeño.
El 2005 el intendente Villordo incorporó esta orquesta al municipio y Corrales, después de arduas preparaciones, pero con decidido entusiasmo, formó la Orquesta de Tango de la Municipalidad de Quilmes compuesta por dos bandoneones, dos violines (primero y segundo), viola, chelo, piano, contrabajo, guitarra eléctrica y la vos de Emiliano Castignola. Interpretan tango tradicional y el contemporáneo. Crear esta orquesta fue uno de los logros más satisfactorios de su vida. Muchas son las presentaciones que viene realizando este grupo instrumental. Otra de sus grandes satisfacciones es realizar bailables para los centros de jubilados. 
Con el interprete Emiliano Castignola
Sus viajes no le quitaron el barniz popular de su barrio La Colonia, donde quiere terminar sus días, dando clases, enseñando a los jóvenes para que desde su experiencia puedan forjar la propia.
En 2009, la Subsecretaría de Cultura le realizó en el ámbito de la Casa de la Cultura un reconocimiento a su trayectoria.
Corrales es un maestro de la identidad a través del bandoneón, ese sonido rioplatense que acompaña la cultura nacional. Corrió todos los riesgos por la música, por el tango, por el bandoneón; contingencias propias de la vida del artista, pero triunfó más allá de sus objetivos. Siente que hizo con el bandoneón una familia, sus dos hijos, frutos de su matrimonio con Rosa López, son músicos. Laura lo acompaña con su chelo en la Orquesta Municipal y Carlos Alberto también es un eximio bandoneonista; nacido el 17 de febrero de 1972, comenzó su aprendizaje a los 7 años y a los 9 ya había ingresado al Conjunto Juvenil de Tango. A los 14 integraba la orquesta de José Basso. Recibió el premio “Kilme de Honor” como artista quilmeño destacado en el mundo y el premio al mejor intérprete de tango “a menor de 25 años “auspiciado por el Banco Provincia de Buenos Aires. Y ya despunta visos de músico la cuarta generación de Corrales, en su nieto Mariano, hijo de su hijo.
El tango, el bandoneón tuvo en Quilmes un sonido relevante marcó huella en muchos jóvenes de varias generaciones. Por la cantidad de músicos, de orquestas, interpretes, compositores, Quilmes es una ciudad de tango. Algunos de ellos adquirieron figuración nacional e internacional y pareciera que no fueron o son de Quilmes, pero este pueblo, esta ciudad, esta localidad del "gransurbonaerense" se hace nudo, se hace carne en cada uno que aquí nació, quienes aquí vivieron y viven, quienes por aquí pasaron... 
Prof. Chalo Agnelli
FUENTE
Agenelli, Ch. (2010) "La Colonia de Valerga - Historial social del segundo barrio de Quilmes". Ed. Tiempo Sur. 

jueves, 16 de abril de 2020

ÁNGEL CAMARERO, FUTBOLISTA Y BOXEADOR



Por Chalo Agnelli
El lunes 13 de enero de 2020, en EL QUILMERO publiqué “José Camarero y el teatro quilmeño – Entrevista transmigratoria 1939”; entrevista a una figura arquetípica de la comunidad quilmeña, quien dejó una impronta firme y señera en la cultura, la tradición y especialmente en el teatro, pues descolló en los escenarios quilmeños a partir de la segunda década del siglo pasado. Ahora estoy preparado para otra analepsis, visitar a Ángel, uno de sus hermanos, porque el apellido Camarero también estuvo íntimamente vinculado al deporte en Quilmes. Y allá voy hacia el pasado con mi grabador, mi block de notas y mi estilográfica (porque si voy a ese pasado tengo que llevar un instrumento acorde)
Me encuentro con don Ángel en la placita de La Colonia, punto nodal del barrio. Con su conversación agradable, amena, nos transportamos a su pasado.
Ángel Camarero, "El Sol", 1979. Foto Alcibíades Rodríguez.RETROSPECTIVA A PERSONALIDADES DEL PASADO QUILMEÑO
- ABRIL DE 1979 -
EL Q.- Sabemos que el apellido Camarero estuvo íntimamente vinculado al deporte quilmeño ¿Verdad?
A.C.- Sí. Mis hermanos José [1] y Tibaldo, ya fallecidos, fueron apasionados deportistas. Se destacaron practicando varios deportes.
El Q.- ¿Y usted don Ángel?
A.C.- Me dediqué a la práctica del deporte por la influencia de José. Empecé de muy joven. Practicaba boxeo y jugaba al fútbol porque me gustaba más. Jugué para Maltería Conchitas y para el Club Atlético Ezpeleta. Era puntero derecho y en ese puesto me designaron para integrar el combinado de la Liga Quilmeña que enfrentó a la Federación Platense por el campeonato organizado por la Asociación Amateurs del Fútbol en 1929. Ganábamos 2 a 1, pero nos empataron faltando poquísimos minutos y formamos así: de La Fuente, Ruiz y Nicasio Moreyra (Cato); Dardo Godoy, Lazara y Maresca; Camarero, Farías, Emilio Draghi y Garbini. Con Maltería Conchitas nos clasificamos segundos en el campeonato de 1929 y al año siguiente jugamos para Ezpeleta; allí cesó la Liga.
Quilmeña.
EL Q.- Recuerdos inolvidables, por cierto. ¿Dónde y cuándo nació don Ángel?
A.C.- Nací, aquí, en el incomparable barrio de don Santiago Valerga,[1] La Colonia, el 23 de enero de 1910. Un año histórico, amigo.
EL Q.- ¿Conoció a don Santiago Valerga?
A.C.- Hasta los 6 ó 7 años solía concurrir con otros chicos a la casa y fonda-almacén de don Santiago en la esquina de Vicente López y 12 de Octubre. El comercio estaba atiborrado de todo tipo de productos, de los que se te pudieran ocurrir, allí había. Le llamábamos “Tata” o “Tiaguito”. Le encantaba jugar con nosotros, nos hacía chifles, pipas y carritos de madera de cajones. Don Santiago, era muy friolento y se cubría las orejas con una bufanda. Era alto, afable, movía mucho las manos al hablar. A mí me llamaban la atención sus manos grandes y sarmentosas. También conocí a doña Rosa Celasco, su mujer, a su hijo don Carlos Deogracia, nombre que no le hacía ‘gracia’, pobre don Carlos. Contaban que doña Rosa y don Santiago después de casado pasaron unos años sin tener hijos, hasta que tras muchos rezos y promesas de doña Rosa llegó el primero y varón y por eso le pusieron Deogracia. Después se destaparon y tuvieron varios hijos. A don Carlos lo traté mucho en el Boxing.
EL Q.- Don Ángel, simultáneamente ¿Usted practicaba boxeo, verdad?
A.C.- Sí, pero no me gustaba el entrenarme en el gimnasio. Sin embargo, concurría a todos los entrenamientos de Julio Mocoroa, Raúl Landini, Oreste Huber, Gogliardo Purcaro y Luis Rayo. A Oreste Huber [2] y a Humberto Bosso, yerno de Valerga, los traté mucho. Todos grandes estilistas del box. No me perdía entrenamiento; los miraba boxear, aprendía y después sobre el ring aplicaba los conocimientos. Realicé 16 peleas, gané 12 por puntos, 2 por abandono y las dos restantes las perdí por puntos. Debuté ganándole por abandono en el segundo round a Juan Sterli en el Quilmes Boxing Club y siempre bajo la dirección técnica de Raúl Carranza, me clasifiqué campeón de peso pluma del partido de Quilmes al ganarle en 1927, en la pelea final a Emilio Sandas y en 1929 cam­peón de la categoría liviano cuando derroté también por puntos a Enrique Leiva. Gustavo Lenevé, el famoso entrenador de no menos famosos pugilistas entre ellos Victorio Campolo, [3] viéndome pelear me invitó a entrenar con él. Fue un premio grande a esa edad, me ensoberbeció un poco. (risas) Pero agradecido por la oferta le dije que no me gustaba el box, Y él, con su voz rasposa me respondió sonriente “Menos mal que no te gusta el box, pibe, porque si te gustara serías un verdadero campeón, no dejarías títere con cabeza”. (risas)
EL Q.- La Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos Artesanos de La Colonia, [4] el cine La Paz [5]y el Boxing Club [6] eran indivisibles en la vida de La Colonia porque durante muchos años gran parte de la actividad diaria se centraba en ellos. ¿Qué recuerda del Boxing Club?
A.C.- El Quilines Boxing Club La Colonia fue fundado el 6 de noviembre de 1924. Su primera comisión directiva estuvo constituida por Carlos Valerga presidente y alma mater de la institución; vicepresidente, Elias Scarabotti; secretario Raúl Carranza; pro secretario Juan Braceo; tesorero Máximo Hernández reemplazado más tarde por Humberto Bozzo quien se desempeñó en ese cargo durante cuarenta años; vocales, E. Mallea R. Valerga, D. Camporrotondo, J. Maiorano y F. Olivencia. Nació como consecuencia del auge que tomó el boxeo cuando Luis Ángel Firpo realizó la memora­ble campaña que le llevó a disputar el título máximo del boxeo mundial en Polo Grounds el 14 de setiembre de 1923 contra Jack Dempsey.
El Q.- ¿Quiénes fueron los boxeadores que más se destacaron en el Boxing Club?
Había muy buenos valores entre ellos Oreste Huber, Raúl Carranza, Erundino Mejidez, Carlos Barreta, Ángel Dino y Ángel Dellagiovanna, pariente de Valerga.
El Q.- ¿Cómo se desarrollaban las actividades?
A. C.- Los miércoles se disputaban hasta 15 peleas por noche por el campeonato. Intervenían las categorías novicios y veteranos. El local se llenaba hasta el tope y el entusiasmo del público desbordaba por do­quier. Las peleas eran a 4 rounds, 3 de 3 minutos de duración y el último de 4’.
EL Q.- ¿Tuvieron larga duración esas actividades?
A. C.- Con el tiempo ese entusiasmo fue decayendo, el Quilmes Boxing Club se trasladó a Vicente López y 1 de Mayo, cesó sus actividades alrededor de 1946 y hoy sólo es un recuerdo.
EL Q.- ¿Tiene algún anécdota de aquellos años?
A.C.- Sí. La histórica pelea de Salman Salek Andah y Odilón Vicentela.[7]
EL Q.- La recuerdo. Escribí algo sobre esa pelea. Cuéntela.
A.C.- El tendero Salman Salek Andah, apodado “el turco Salomón” le había vendido un blusa de trabajo a Odilón Vicentela (hasta sus nombres parecían dispuestos para la chacota), un sanjuanino que trabajaba en la Cervecería. A Odilón le pareció de mala calidad la blusa. De los incesantes reclamos para que se la cambiara, surgió el enojo que los llevó desafiarse para pelear. Los muchachos del Boxing Club aprovecharon la oportunidad y or­questaron una propaganda que trascendió los lí­mites de la ciudad. El período previo al encuentro tuvo ribetes humorísticos porque am­bos contendores, se entrenaron como auténticos boxeadores. La noche, de la pelea, que fue dirigida por Victorio Campolo, hubo un lleno extraordinario. La colectividad árabe se hizo presente encabezada por Salomón Salmún, dueño de una cadena de tiendas en la calle Lima. Por cierto que abun­daron los panzasos más que las trompadas, y en medio de la hilaridad general fue declarado vencedor Vicentela.
La crónica boxística del diario El Sol de aquella memorable pelea, dijo, “Vicentela le ganó a Salo­món por un panzaso” (risas) De lo recaudado el ganador se llevó $ 289; $ 260 el perdedor y el Boxing una suma menor que permitió luego instalar unas gradas fijas de buena madera.
EL Q.- Dígame don Ángel que es de su vida ahora.
A.V.- Soy Jubilado de Telé­fonos del Estado, desde 1950, ya tengo 69 años.  Uno de mis entretenimientos predilectos es ir a la calle Rivadavia, donde me reúno con viejos amigos y nos ponemos a recordar los tiempos de deportistas.
EL Q.- Muchas gracias don Ángel. Ya lo dejo en paz. Volveré a mi futuro con este pedazo de historia barrial que me brindó tan amablemente.
Nos despedimos con un abrazo y me quedo observándolo caminar con un paso boxístico hacia Carlos Pellegrini. Miro la plaza que tanta significación tuvo y tiene para los vecinos de La Colonia. Allí donde di mis primeros pasos, sobre el brocal de la antigua fuente que en 1947, estaba en el centro mismo de la manzana y era más alta, aún no le habían robado el pináculo. Me despido de la fuente, de la plaza, de ese mi barrio y de esta mi gente que comenzaron a eclipsarse en 1963. Cierro aquí esta analepsis o entrevista retrospectiva o flashback, hasta un proximo encuentro (8)

Compilación, investigación, notas y construcción dialogal
Prof. Chalo Agnelli/2020 - cuarentena
 FUENTE
“El Sol” martes 17 de abril de 1979
Original en la Biblioteca Popular Pedro Goyena
Ver en EL QUILMERO del sábado, 21 de julio de 2018, “La Colonia en el proto-fútbol”
NOTAS


[1] Ver en EL QUILMERO del viernes, 23 de octubre de 2009, “Don Santiago Valerga - La Colonia 2º parte” y del lunes, 24 de octubre de 2011, “Santiago Valerga - Su calle, proyecto de restitución” // 1927 - 2020
[2] Ver en EL QUILMERO del viernes, 9 de febrero de 2018, “Oreste Huber Y Humberto Bozzo, vecinos ilustres de ayer”
[3] Ver en EL QUILMERO del miércoles, 19 de junio de 2013, “Victorio M. Campolo - Un gigante olvidado”
[4] Ver en EL QUILMERO del lunes, 12 de diciembre de 2016, “Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos Artesanos de La Colonia”
[5] Ver en EL QUILMERO del viernes, 28 de mayo de 2010 “El cine La Paz - Del arcón de la abuela”
[6] Ver en EL QUILMERO del domingo, 4 de febrero de 2018, “El Quilmes Boxing Club”

[7] Ver en EL QUILMERO del sábado, 5 de junio de 2010, “Encuentro pugilístico barrial - Del arcón de la abuela” y en el diario “El Sol”, revista del 50º aniversario 1/11/1977. Recuerdos de don José Jove.

[8] Ver en EL QUILMERO del 14 de enero de 2012, “Cuando se acabó el pueblo, miscelánea quilmeña”