viernes, 3 de julio de 2009

PEATONAL RIVADAVIA - CENTRO COMERCIAL DE QUILMES

Investigación Chalo Agnelli
El vertiginoso crecimiento industrial que comenzó en Quilmes con la instalación en 1890, de la Cervecería Argentina, movilizó el 20 de mayo de 1933, a las autoridades municipales mediante la ordenanza Nº 652, a eximir de impuestos a las empresas que se instalaran en el Partido.
Con la industria llegó el comercio y se extendió por la actual peatonal Rivadavia; las siete cuadras que van desde la estación ferroviaria hasta la calle Mitre, conocida también como calle del Comercio, cuando era esa la arteria comercial del pueblo y alguna vez, antes de que llegará el ferrocarril fue la calle Real.
Se debe al Dr. José Antonio Wilde que esa calle adquiriera la significancia que tiene. En 1871, próximo el convoy ferroviario Buenos Aires-Ensenada, estaba detenido en la actual estación Bernal, esperando que los municipales se pusieran de acuerdo, dónde ubicar la estación. Siguiendo la línea de demarcación del Ing. Wheelwright, debería haberse ubicado a la altura del cruce de las actuales avenidas Carlos Pellegrini y Vicente López, aproximadamente donde se halla la plaza Aristóbulo del Valle. Pero esa era zona deshabitada, alejada del casco urbano y anegable. Otros la querían frente a la plaza Mayor, actual San Martín. Y otros "en la puerta de sus domicilios". Wilde, municipal y personalidad de mucho valimiento, dirimió las diferencias y señaló el sitio, tras pedir la colaboración del propietarios de esas tierras, el maestro y farmacéutico don Martín Cristoforetti. Así fue cobrando hegemonía peatonal la arteria a la que refiere esta nota. 
NACIMIENTO
En la calle Rivadavia, la Nº 12 - que también se llamó Principal, Municipal y Pascual Miralles - habían hasta fines del siglo XIX y primeras décadas del XX, quintas y casonas de familias principales. Era una calle de tierra. En los días de fiestas nacionales y los corsos de los carnavales se extendía desde Sarmiento hasta San Martín una alfombra de hinojos salvajes y biznagas para emparejarla y evitar la polvareda.
Rivadavia y Alvear (luego Hotel Astrid), esquina del Almacén Don Pánfilo, de don Ramón Dapena; se se ve el alto poste de luz eléctrica en el centro de la calle y asoman las torres de la actual Catedral, por esos años tan solo iglesia parroquial.
Hacia 1890, fue colocado el empedrado "bruto", nunca más exacto este calificativo para un criterio actual, pero en su momento fue índice de progreso. Luego en 1914, fue la primera calle del Partido que se pavimentó con macadam. Los adoquines que se quitaron de allí se usaron para empedrar la calle Mitre, desde Brandsen hasta el Cementerio.
A fines de 1898, el alumbrado eléctrico sustituyó al de kerosene. Unos postes de unos seis o siete metros de altura estaban ubicados en cada esquina sobre Rivadavia.
Calle Rivadavia desde H. Yrigoyen (circa) 1940
A fines del siglo XIX, primeros años del XX, en la primera cuadra, en la esquina NE, sobre la plaza William Wheelwright (hoy Hipólito Yrigoyen), aún estaba la confitería de "La estación", muy elegante, toda de madera con el estilo de las construcciones ribereñas, amplias galerías circundándola y elevada casi un metro sobre el suelo. Luego enfrente, en la esquina SE de Gaboto y Rivadavia, frente a la estación se levantó la confitería Colón, que aventajó en comodidad, lujo y atención a la anterior. Estaba gerenciada, después de los años `20, por la familia Rebolé, era un lugar de encuentros obligados en el Quilmes de esos años, donde confraternizaban todos los vecinos sin diferencias de clases y era sala de espera de los que aguardaban viajeros que traía el Ferrocarril del Sud.
Seguía a la Colón, frente a la plaza W. Wheelwright, donde hoy hay una casa de electrodomésticos, estaba la quinta del escocés Daniel

Bradley, con una verja sostenida por columnas de mampostería de poca altura, tras la cual se alzaban varias especies de árboles sobre todo “pezuñas de vaca”, con sus grandes flores blancas, supuestos atributos medicinales. Allí había estado el hotel La Sirena de Antonio Bellati (apodado Tuñuela), que anteriormente había sido levantado por el preceptor Martín Cristoforetti en 1873, el parmesano que fuera el primer maestro de adultos que tuvo el pueblo. La verja seguía hasta la esquina, donde hoy hay un restaurante-confitería. En el hotel La Sirena, 38 italianos hicieron las primeras reuniones que crearon la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos Cristoforo Colombo en 1878.
 Luego, ya a mediados del siglo XX fue sede alternativa del Quilmes Altético Club.
Entre la avenida Hipólito Yrigoyen – también llamada: Real, Once de Setiembre, Centenario, Uriburo – y la calle San Martín, “… a la izquierda, el almacen de Durante y la 'Canastería Lombarda', de Castellanelli, luego el jardín del escocés Guillermo Reid hasta la esquina; volviendo atrás a la derecha – donde después estuvo la farmacia Dorado – la librería de la viuda de Cottet, la relojería de Llense; una quinta con altas palmeras y verja al frente y, hasta la esquina, jardín también de mister Reid, donde luego estuvo el supermercado Llaneza.” William Reid era maquinista del ferrocarril; cuentan los diarios de la época, que cuando se casó en 1910, hizo una fiesta en la calle que ocupó toda la cuadra y concurrió gran parte de la población. Luego la empresa del Ferrocarril del Sud lo trasladó a Tandil, donde murió. Así lo cuenta el escritor, historiador y periodista José Abel Goldar.
El Almacen de Durante - en la esquina donde hoy hay un exitoso quiosco y el Bar Sport - tenía adosada lo que se podría llamar bar-confitería, pero en esa época le cuadraba mejor el nombre de "boliche".
Almacén del Centro de don Antonio Silva en la esquina NO de Rivadavia y Mitre, por esta arteria avanzaba el tranvía, aquí se ve con acoplado o "cucaracha".
Y el paseo sigue: en frente, la vieja casona de los Casares (allí estuvo en 1919 el Centro Comercial e Industrial de Quilmes, la Soc. de Socorros Mutuos Española “La Unión” y una imprenta que hizo el periódico El Plata” y “A.B.C.")
En la esquina NE de San Martín y Rivadavia, el corralón de Mariano Martiniano Otamendi casado con su prima María Ana Otamendi Nadal, corralón que luego adquirió Manuel Elesgaray & Hijos, como sucesores de Cristóbal Galli, e instaló el "Corralón, Aserradero y Carpintería Mecánica - Rivadavia"; la casa del doctor Emilio Planes - uno de los hacedores del Hospital de Quilmes y líder conservador -; desde Moreno a Lavalle la verja de la quinta "Los Mirtos", de Miguel Smith y su casa hasta la esquina de Moreno. Smith era propietario del almacén de la Figura de Rivadavia esquina Lavalle, esquina NO, estaba casado con Juana Francisca Otamendi (los Otamendi desparramaron su ADN por todo Quilmes) Relataba la maestra María Eulalia Orezzio de Estevarena que el señor Smith, hombre de gran fortuna, en una oportunidad que fue atendido de urgencia en su domicilio por el joven Dr. Iriarte, una vez curado, le preguntó cuáles eran los honorarios, a lo que el médico no quiso cobrarle. Días después, el paciente le envió a su casa de Alsina y Alvear un auto con el que Isidoro Iriarte recorrió durante año todo Quilmes atendiendo a sus enfermos. Smith tenía importantes campos en el partido de general Alvarado.
En la esquina de Moreno y Rivadavia estaba, allá por la década del 40, la zapatería Primorun día vino a ella a firmar autógrafos Alberto Marino cantor de Aníbal Troilo. Lo habían traído Sartorio y Juan Manuel González, productores de la audición radial “Mañanitas Quilmeñas”. 
En la esquina SE del cruce con Moreno la panadería y casa de la familia Lardou, Rivadavia 165, que luego fue La Francesa de la sociedad Varela & Monzo (circa 1925) y por último Deprati & Rodiles; vendía "El mejore pan... la factura exquisita, procúreselo VD en el afamado establecimiento de panificación La Francesa" [...] En la esquina NE de Lavalle y Rivadavia, el jardín de Istueta, con su paraguas y su canasta de metal, revestidos de una planta muy común entonces, hoy casi desaparecida, la salvia; a continuación del mismo la residencia de la familia que luego ocuparía el Club Social…” 
En Rivadavia Nº 135 estaba El Palacio de la Luz la primera galería de Quilmes, con 14 stands. En el número 166, el bazar “0,95”, que vendía todo tipo de productos: bazar y ramos generales, hasta los más insólitos como tramperas para comadrejas. En el cruce con Lavalle, esquina NO, el almacén La Figura, enfrente Rivadavia 187/199 el almacén de don Carlos Merediz, “… desde un alfiler a un arado”, era el lema de su propaganda.
Almacén que luego adquirió Muebles Deyá, agregando otro local al de la calle San Martín, entre Rivadavia y Alem, comerciante establecido en Quilmes desde 1913. En el cruce con Brown, en la esquina NO, la botica de José Agustín Matienzo, donde murió el precursor de la pintura argentina Carlos Morel, luego sede del Banco Quilmes; enfrente el almacén de Juan Ithuralde, hasta que se instaló el Banco Provincia y en la esquina SE la farmacia y oficina química de Agustín L. Rocca, también hombre de la política local: fue concejal municipal e intendente en los años 1920, 1921 y 1922.

Enfrente se estableció la farmacia Moyano, el primer fotógrafo panorámico de Quilmes. En el número 279/81 entre Alvear y Brown se instaló luego la empresa periodística A.B.C., editorial y luego fundadora del diario El Sol, de don José Antonio Blanco.
Junto al actual Banco Provincia, donde luego estuvo la casa de pastas de los hermanos Percivalle, La Genovesa, había un taller de bicicletas, motocicletas y fonógrafos, el primero en su tipo en Quilmes. El propietario era don Antonio Llopart, de origen catalán-mallorquí; un hombre apasionado por la mecánica vehícular. Este
vecino vivía en la calle Lavalle entre Brandsen y Matienzo en una casa de inquilinato que aún, a duras penas, se mantiene en pie con su frente sin revoque. Allí, en un galpón del fondo transformaba las bicicletas en motocicletas agregándoles un motorcito a gasoil. Un buen día un bidón de nafta estalló y acabó con el taller hogareño de don Antonio, y casi toda su mercadería. Este infortunio lo llevó a la quiebra y debió cerrar el taller de la calle Rivadavia para abrir uno más modesto en Lanús. Sin embargo, sus motocicletas siguieron circulando por las calles quilmeñas durante años.
"Bazar Dos Mundos", Rivadavia y Alvear
En Rivadavia y Alvear estuvo el bazar "Dos Mundos", sucursal de otro de gran movimiento comercial en la Capital Federal. Y seguían: productos “La Superiora” de Benjamín García, la confitería La Perla” de Cantelli Hnos., La sastrería El Arte”, la tienda “La Princesa de Quilmes” (Rivadavia 165), la sombrerería Casa
Camicia, con sombreros Windsor, Noelis y Nottinghan, la óptica Nina & Cía, la bombonería Nima”, la lechería La Martona, la casa de lanas Len-Ben - de la familia Piraña Lenguas - , la Casa Cañás, la librería Sarmiento de Hernán Barrera Nicholson. En Rivadavia 269, allá por el 1927, cuenta periódico "El Plata", estaba "La Brasileña", "casa esclusiva en cafés finos", así decía la propaganda. Hacían reparto a domicilio y era representante la señora Juana S. Campos y para mayores datos el aviso decía "No se equivoque: Frente al consultorio del Dr. Iriarte"...¿¡Quién no iba a saber en Quilmes dónde estaba el consultorio de ese renombrado facultativo!?
En la esquina NO de Rivadavia y Mitre estaba el almacén de Silva (como ya se mencionó en otras notas de este blog) era propietario de un cuarto de la manzana. Se llamaba "Almacén del Centro".
 En 1923, enfrente de dicho almacén, sobre la esquina NE de la plaza San Martín, se instaló el primer surtidor de nafta. 
Junto a Silva, la tienda de Figueredo. Este último más tarde levantó un gran edificio en el solar SE de Alvear y Rivadavia, para abrir su comercio. Pero no fue afortunado en los negocios (en el amor no sabemos) y tuvo que cerrar. Más tarde la sociedad Díaz & Llerena abrieron allí mismo otra tienda llamada "Don Pánfilo", Tras desaparecida la tienda, ocuparon el local los hermanos Angeletti con un gran almacén que explotaron hasta que fue demolido para constuir el actual edificio Astrid.
En Rivadavia 500, esquina Pringles, desde 1911, estaba la firma Parody & Letamendi, exposición, venta y talleres de “FORD”, la primera agencia automovilística de Quilmes. Agencia que luego pasó a José M. Mujica y hoy es el Museo Municipal de Artes Visuales "Víctor Roverano". 
Esta arteria fue hasta los años 70 el centro comercial y cultural del pueblo, allí estaban señeros centros de reunión como el Munich y el café El Nacional, junto al Club Social, donde se encontraban políticos, deportistas, intelectuales, tangueros y tahúres... Junto al Nacional un viejo llamado Vallardo solía dar discursos a los gritos parado sobre un cajón de manzanas, mientras que desde la vereda opuesta el gallego Marino desde su puesto de diarios lo aplaudía entre carcajadas. 
Y tantos comercios que los lectores de más de 60 años recordarán, si no es por propia experiencia, por nombrarlos sus padres o abuelos.
LA MOVIDA
La salida de los cines Cervantes y Rivadavia volcaba sobre la calle el entusiasmo de un público que venía de todos los rincones del extenso Partido: Berazategui, Hudson, Gutiérrez, Solano, Don Bosco, Bernal, el barrio Los
Hornos… A la mañana se agitaba con el movimiento bancario y comercial: los Bancos Avellaneda, Popular de Quilmes, Provincia, Nación. Y al mediodía y después de las 17 hs. una barahúnda juvenil la atravesaba, eran estudiantes que salían de la Normal, del Nacional, del Comercial - que en esos años estaba en Alsina entre Sarmiento y Mitre -, la Escuela Nº 1, el High School, la Morel, el San José, la Inmaculada…
Todas las manifestaciones políticas y sociales siempre se realizaron allí, cuando ganaban las elecciones unos o caía el gobierno de otros, los triunfos deportivos, el corso que llegó a ser uno de los más entusiastas de toda la zona sur compitiendo con el de la avenida 12 de Octubre y apagándose luego irrecuperablemente. 
Como lo cuenta la revista “El Plata del 6 de enero de 1924, desde principios de la década del 20´ los días domingos y feriados de 18:45 a 20:45 hs. la calle estaba vedada al transito automotor para que los quilmeños hicieran la retreta.
Ese años 1924, el comisionado municipal Dr. Héctor J. Terrile dispuso se modificara la resolución, porque sin respeto por los paseantes los pocos automovilistas irrumpían abruptamente en la arteria ni bien se cumplía ese horario, y la extendió las 24 horas. 
El 20 de junio de 1960 se inauguró la "luz blanca", en un acto que condujo la voz estentórea voz de Omar "Clavelito" Andragñez. Este periodista y locutor la bautizóLa Gran Vía Blanca del Sur”, y allí se hacía la “retreta”, sábados y domingos. Durante ese horario por altoparlantes instalados en las esquinas, Andragnez transmitía música, noticias locales y propagandas de los comercios de esa calle y laterales. 
Fue declarada Peatonal mediante una ordenanza, el 5 de diciembre de 1973Tiempo después, cuando se instalaron los faroles de neón, el periodista y locutor.
Qué ironías de la historia que la principal calle de Quilmes lleve el nombre de quien, el presidente Mitre llamó: “el más grande hombre civil de la tierra de los argentinos” y corte a las calles San Martín. Considerando que San Martín opinaba de Rivadavia de otra 
manera, como lo revela una carta a Tomás Guido: “Los autores del movimiento del 1º de diciembre son Rivadavia y sus satélites, y a usted le consta los inmensos males que estos hombres han hecho, no sólo a este país, sino a toda América, con su infernal conducta” Y agregó: “Si mi alma fuera tan despreciable como la suya, yo aprovecharía esta ocasión para vengarme de las persecuciones que mi honor ha sufrido de estos hombres, pero es necesario enseñarles la diferencia que hay entre un hombre de bien y un malvado”. 
Me permito esta digresión histórica e irónica, porque al margen de su certeza, la peatonal Rivadavia conmueve a los quilmeños, pero no por su topónimo, sino por lo que significa en nuestra historia, por la gente que la pobló y la puebla cotidianamente, que es nuestra gente.
Investigación Prof. Chalo Agnelli
Quilmes 1983, 2009, actualizado 21/3/1013
chaloagnelli@yahoo.com.ar
FUENTES
Diarios El Plata, 
Goldar José, “Rivadavia de antaño” Número extraordinario del diario El Sol 1/11/77 Págs. 6 y 7

1 comentario:

Ernesto J. Reid dijo...

Disculpe mi atrevimiento. Quizá exista una conexión entre alguien que usted menciona en su fascinante recuento histórico y mi abuelo, "el escocés Guillermo Reid". Si es la misma persona, era maquinista del Ferrocarril del Sud, y su verdadero nombre era William. Nació el 13 de mayo de 1877 en Ythan Wells, Aberdeenshire, Escocia, y murió en Tandil, entiendo que en un acidente, el 31 de mayo de 1926. Le ofrezco copia de toda la documentación que tengo. En su libreta de familia dice que él, cuando se casó, dió como domicilio "Cuartel 5º, Talleres". Ignoro dónde queda. Mi abuelo debe haber amado a su nueva tierra, porque se casó el día del Centenario de la Patria (9 de julio de 1910).
Le envío un cordial saludo.
Ernesto Reid.