martes, 22 de septiembre de 2009

LEONARDO PRESAS, UN MAESTRO DE AYER EN QUILMES

(Primera edición, domingo 13 de septiembre de 2009)



MISCELÁNEA DE UN MAESTRO

Copilación e investigación Prof. Héctor Chalo Agnelli

Leonardo Presas, nació en España en 1848. La primera escuela de Presa fue la N° 1,donde fue maestro-director (su mujer no figura) y en 1885 lo pasan a la N° 10, con su mujer Carolina. En 1891 los pasan a la N° 6 de Quilmes que estaba en F. Varela, quizá para preparar el desmantelamiento de los elementos que correspondían al Consejo Escolar de Quilmes. Pues tengo entendido que al separarse Varela el Consejo que tenía cierta preferencia por esta escuela pues había sido íntegramente creada por ellos, se trae todo, banco, cartillas, pizarras y pizarrones, etc. En cuanto terminaron esta tarea los Presas fueron trasladados a la N° 5 de Conchitas (Hudson), que aún pertenecía al distrito de Quilmes El maestro Presas realizo el censo nacional de 1895 en Conchitas, en la parte Oeste.
En 1921, Atanasio Lanz publica en su Boletín del Consejo Escolar esa nota escrita por el maestro Leonardo Presa que para esa fecha se hallaba jubilado y contaba 73 años. Miscelánea de ese primitivo territorio que hoy es Quilmes, Berazategui y Hudson.
Boletín del Consejo Escolar – 1921 - Dirigido por don Atanasio Antonio Lanz.Documento perteneciente a la Bibl. Pública Municipal D. F. Sarmiento.
"Allá en una espléndida mañana del mes de enero de 1887, tan espléndida y tan risueña que me hizo concebir las más bellas esperanza; pisé por vez primera, en las calles del pintoresco y apacible pueblo de Quilmes, situado en la margen derecha del Río de la Plata [1]
Por aquel entonces el adoquín y el asfalto eran desconocidos, El trazado de las calles es actualmente el mismo, pero su estado era tan rudimentario, que en el invierno salvábamos los pantanos en gracia a una pasarelas que había de trecho en trecho.
En la playa no había hotel más confortable que el de Cuitiño,[2] quien con su abultada panza, sabía imponerse a la susceptible clientela que frecuentaba su negocio y a la misma naturaleza que más de una vez puso a prueba su valor, su intrepidez y hasta su pericia, luchando con las crecientes.
El pueblo de los Quilmes ha sufrido en los 34 años transcurridos una metamorfosis parecida a la que sufre la rudimentaria oruga, que por evolución natural se convierte en mariposa.
Sus calles cuidadosamente pavimentadas, sus hermosas plazas, su arrogante Palacio Municipal, el Banco de la Provincia, el tranvía que le une con la Capital Federal, el Balneario y el aumento de edificación, población y comercio, hacen de la bella ciudad de Quilmes un pueblo a la moderna, en perspectiva de hallarse muy pronto materialmente unido con al ciudad de Avellaneda.
Pues bien, terminada esta digresión y volviendo al principio, me presenté en aquel día al señor don Juan Ithuralde, fundador de las primeras escuelas fiscales y presidente, a la son, del Consejo Escolar, recibiome con la delicadeza que le distingue y una vez impuesto de lo que yo pretendía – obtener un empleo en las escuelas del distrito – hizo un tanteo superficial de mis aptitudes y me ofreció el puesto de subpreceptor de la N° 1.
Fui nombrado para este empleo con $ 42 de sueldo y casa para vivir, y el 16 de febrero empecé a dictar mis clases de 2° grado bajo la competente dirección de don Miguel S. Arella, buen colega y buen amigo.
Allí conocí al primer director de la escuela N° 4 de Berazategui, don Atanasio Lanz (se refiere al padre), de feliz memoria, por su carácter bondadoso. Compañero inseparable de mis paseos y excursiones.
En los últimos días de setiembre obtuve el nombramiento de maestro director de la última escuela que se había creado en el partido situada en el Puente de Conchitas y que llevaba el N° 10. Hoy este número se ha cuadruplicado lo que demuestra un considerable aumento de la población del distrito y un laudable cuidado en dotar de escuelas a todos los núcleos de población por pequeños que ellos sean.
El día 3 del mismo fui por primera ves a la escuela con el digno secretario señor don Antonio Barrera: y si he de decir verdad el paraje no me gustó mucho, puesto que jamás habío visto lugar tan despoblado; pero animado por este buen amigo, por el señor Ballesteros y otros vecinos, resolví por fin encargarme de la escuela. Y conviene hacer saber a mis colegas que en aquellos tiempos dichosos disfrutábamos los directores de un haber de $ 54 mensuales. Así y todo éramos felices y vivíamos con muchas comodidades...
El 10 de diciembre se celebraron por primera vez en la escuela de mi cargo los exámenes de fin de año. La Comisión examinadora estaba formada por el presidente del Consejo señor Iturralde, el secretario señor Barrera y los señores donde José Agustín Matienzo, Atanasio Lanz, Cirilo Velazco, José H. Navarro, Pedro Laville, Scarcia y Denegri.
Terminado el acto oficial se sirvió un lunch en la casa de negocios del Sr. Larrouyet.
Estas fiestas del saber se realizaban todos los años en la mentada escuela, en la de Berazategui, dirigida por el malogrado don Atanasio Lanz y en las de don Pedro Laville, don Manuel Torres, etc.
El hecho es que todos los profesionales de aquella época hemos cumplido nuestra misión educadora en ese pedazo de suelo argentino; auxiliándonos mutuamente, cambiando ideas en nuestras frecuentes reuniones, trabajando de continuo por el bien de la humanidad, preparando a los ciudadanos que han de forjar días de mayor gloria para la patria que los vio nacer y crecer.
Y así las cosas en obsequio a las leyes naturales, autoridades, maestro y discípulos hemos tomado por distintos rumbos para dar cabida a nuevas mentalidades que sabrán continuar la obra de ilustrar al pueblo argentino. Leonardo Presas - Maestro Jubilado [3]

Compilación de H. Ch. Agnelli
En el libro Maestros y Escuelas de Quilmes 2° edición del Prof. Agnelli
Tomado de Boletín del Consejo Escolar de Quilmes marzo 1921


[1] (Llega cuando integraban Quilmes, los actuales partidos de Florencio Varela y Berazategui, con todas sus extensiones)
[2] (según Otamendi, aproximadamente a la latura de la entrada del Área Material Quilmes o IMPA)
[3] Conocer la historia permite refutar el dicho que todo tiempo pasado fue mejor.

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