martes, 1 de junio de 2010

DEL ARCON DE LA ABUELA - UN HECHO POLICIAL

TRAGEDIA EN LA PAZ 

 Compilación e investigación Chalo Agnelli
El jueves 15 de diciembre de 1933 un hecho policial en las puertas del cine La Paz conmovió al barrio. Como se mencionó en el título anterior, en los fondos del cine había departamentos con entrada a cada lado del salón cinematográfico. Cuatro de un lado y cuatro del otro. En uno de los que estaban a la derecha de la sala vivía la familia Yori, calle Córdoba 314.
José Viega Meelse, (apodado Yuyé) portugués de 24 años, soltero, domiciliado en Berazategui todos los jueves a las 21 cenaba en casa de su novia, Haydee Yori argentina de 22 años, con quien en tres meses se casaría. Indefectiblemente a las 23 hs. se marchaba.
Ese jueves la joven había visitado a sus suegros en Berazategui y Viega la acompañó de regreso a su casa y se quedó con la familia a escuchar el desenlace de un radioteatro que en esos años captaba el interés de los radioescuchas. A las 24 saludó a sus suegros y cuñados y se marchó. Los novios se despidieron en la puerta y José se dirigió hacia la estación, pero en la esquina de Córdoba (Hoy Perón) y Bernardo de Irigoyen, unos individuos lo balearon. En esos años en que el silencio por la noche era contundente, los cinco disparos lanzaron a la calle a todo el barrio. Incluso Haydee que aún atravesaba el pasillo hacia su casa se volvió sobre sus pasos y se asomó a la vereda sin imaginar quién era la víctima.
El oficial de policía Riera que hacía la ronda auxilió al herido que con tres disparos en la caja toráxico aún estaba consciente. Yuyé dijo tener sed y otro vecino de apellido Sofía entró en su hogar y le trajo un vaso con agua. El oficial le preguntó por el atacante, pero el joven agonizando admitió conocer al victimario, pero que no lo delataría y se desmayó. Un vecino declaró que había visto correr a tres individuos. En un momento de lucidez en el hospital el herida confió la identidad a un cuñado bajo la promesa de no revelarlo para evitar venganzas. Murió cinco horas después en el hospital.
La justicia nunca descubrió al asesino ni las causas del crimen. Pero el barrio lo supo siempre, como sucede en las comunidades chicas; y Quilmes, y más aún La Colonia, lo eran en ese entonces. El criminal fue un conocido matón de la zona que incluso operaba como ladero de algunos punteros conservadores y la causa fue un conflicto entre tahúres, pero lo trágico es que esas balas no eran para José Viega Meelse, estaban destinadas a otro individuo que solía visitar el hogar de los Yori como novio de otra de las hijas de esa familia.
El cine La Paz suspendió sus funciones del siguiente fin de semana en señal de duelo. El vaso del vecino Sofía quedó en la vereda y un niño pensando que era de la novia del occiso se lo llevó. Ella lo conservó 74 años, el resto de su vida.
Chalo Agnelli
chaloagnelli@yahoo.com.ar

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