viernes, 19 de noviembre de 2010

LA CEVECERÍA QUILMES, A LOS 120 AÑOS - MAS SOBRE LA HISTORIA DE LA INDUSTRIA EN QUILMES - I


NUEVAS INDUSTRIAS
Extracto tomado de "Cuadernos de Identidad 1"
de Chalo Agnelli

Es en 1886, la firma Bemberg y Cía. fundó una destilería de alcohol de grano en el villorrio de Conchitas (Hudson), la Destilería Franco Argentina” que luego sería la Maltería. El 21 de octubre de 1887 comienzan las gestiones para levantar la fábrica que emplearía 200 trabajadores.
La sociedad la integraban Carlos y Roberto Sepp, ambos de origen alemán.
Ocupaba un espacio construido de 26.795 metros cuadrados.
En 1916 cambió su nombre por Primera Maltería Argentina. S.A. y con una nueva infraestructura abre en 1918, para el procesamiento de la cebada malteada. Esta empresa llegó a ser la más importante de su tipo en Sud América. Poseía 179 silos, de los cuales 94 para cebada y el resto para malta.
Hacia 1960, la Maltería contaba, aproximadamente, con 600 trabajadores.
En la actual Berazategui, ese mismo año se instala un establecimiento productor de carnes saladas a orillas del arroyo Giménez, bajo el nombre, England Scott Canning Company Limited. 
En 1894, en el Barrio San Francisco, se funda la industria de Tomás Liberti, productora de cestos de paja para botellas y damajuanas.
En 1907 se crea el Banco Popular de Quilmes que favorece y estimula las inversiones; del mismo modo sucede cuando en 1910 se instala en Quilmes la primera sucursal del Banco Provincia.
Desde poco antes de 1920 la población en Quilmes creció notablemente por la cantidad de industrias que se afincaron en la zona, además de la Cervecería Quilmes se sumaron: Papelería Argentina (1904); la Cartuchería Orbea S.A.(1906); la fábrica de dulces Brougham; Compañía de Fósforos; fábrica de Aguas Gaseosas Sucesión Elissalt; La empresa de Específicos Medicinales Williams; La Cristalería “La Estrella; S.A. Tranvías Eléctricos y Balneario Quilmes de Fiorito Hnos.; La compañía Máquinas de Coser “Singer”; de Aguas Gaseosas Vezzulla de Bernal; de Medias de Scavuzzo Hnos.; de Mosaicos de H. Dallasta; de fideos de J. Marenzi; fábrica de sombreros “El Sombrerero” (Rivadavia 265); de tejidos de Z. Salomón (luego Bernalesa, 1935); empresa de Obras Sanitarias de Gerardo Van Kooten; en Ezpeleta las industrias de vidrios “La Constancia” y “El Progreso”; la matricería “Girón S.A.”;  etc, etc... Y con ellas el comercio adquirió una relevancia inusitada.”[1] 
Para entender el auge poblacional que transformó el barrio La Colonia, a partir de 1920 hasta 1960, es necesario mencionar los grandes cambios sociales, económicos y culturales que se produjeron en el país.
Además de los grupos migratorios (períodos 1850-1880 y 1880–1930) [2] que arribaron al puerto de Buenos Aires y decidieron transitar sus vidas, formar familias y hacerse un futuro en Quilmes, años posteriores cruentos avatares atrajeron a nuevos pobladores hasta este cercano sur.
Entre los años 1905 – 1907, una huelga de habitantes de conventillos de porteños, donde se hacinaban numerosas familias de trabajadores, provocó que algunos buscaran en Quilmes mejor destino y adquirieron lotes con extraordinarias facilidades. Si bien sacrificaban la proximidad con el trabajo, contaban con el ferrocarril y una red tranviaria, sumamente económica.
En enero de 1919, se produjo la Semana Trágica, donde la clase obrera formada por inmigrantes rusos, judíos, italianas, españolas, etc. se soliviantaron contra la injusticia de la burguesía capitalista. Concluido el conflicto muchos optaron por un lugar donde los hijos pudieran criarse con la tranquilidad que esta tierra les había prometido en sus países de origen.
En 1930 comienza el éxodo rural a los centros urbanos. Impulsado por una correlación de hechos económicas, históricas, políticas y sociales. [3] 
No se mencionan las migraciones producidas por el cólera entre 1866 y 1868 y la fiebre amarilla en 1871, pues en su mayoría eran porteños pertenecientes a las clases más acomodadas. Algunos se volvieron pasados los riesgos, otros destinaron sus casas para los fines de semana y el veraneo. De entre estos, pocos se radicaron definitivamente.
LA CERVECERIA  
(LA HISTORIA DE ESTA EMPRESA SE PRESENTARÁ EN TODA SU EXTENSION EN EL LIBRO DE PRÓXIMA EDICIÓN "LA COLONIA DE VALERGA" DEL AUTOR DE ESTE BLOG) 
El 27 de setiembre de 1888, en Francia, Otto Peter Bemberg, su hijo Otto Santiago y otros inversores, establecen la empresa “Brasserie Argentine Quilmes”, con un capital de tres millones de francos.
    El 25 de octubre de ese mismo año, Otto Santiago Bemberg comienza a levantar en La Colonia, la Cervecería Argentina Quilmes S.A.
   Con la primera partida de cerveza lanzada al consumo público, el 1° de octubre de 1890 se inició el primer capítulo de la historia industrial de Quilmes, quedando atrás para siempre la etapa pastoril del Pago de la Magdalena, con sus saladeros, sus campos de ganado vacuno y ovino, chacras, quintas, viñedos y sembradíos. El chopp inaugural se escancia el 31 de octubre de ese año. El primer maestro cervecero fue Hellmuth Roempler que puso en marcha la producción y dirigió la fábrica hasta 1905. 
   En 1882, en el país no había fábrica de frascos y la importación era difícil. Advertido el empresario León Rigolleau remedia en parte la carencia comprando todas las existencias, galpones, máquinas y útiles de la fábrica de envases “La Nacional” de Capital Federal, que no funcionaba y la pone nuevamente en marcha.
Gastón Fourvel Rigolleau, sobrino del fundador, se incorpora a la firma y, tres años más tarde, contrata artesanos vidrieros de Francia y Bélgica.
Los Rigolleau compran 270.000 m2 de terreno, a José Clemente Berazategui y a la familia Aldasoro. Y en 1906 se instala en la localidad quilmeña de Berazategui la planta de Cristalerías Rigolleau.
Los terrenos se fueron cubriéndo de edificios, galpones y chimeneas. Berazategui y Rigolleau crecieron juntos.
   En un principio, la empresa procuró el abastecimiento y aprovisionamiento propio; y con el correr de los años propició una importante industria menor subsidiaria en los rubros de matricería, fundición, tornería, grabado, etc., multiplicándose las fuentes de trabajo y la población del pueblo.
Fábrica y trabajadores juntos lograron el desarrollo de la “Ciudad del Vidrio”, mote que tomó esa localidad e ingresó en la historia del progreso argentino.
     En 1891, Natalio Pini y Cía. adquiere la patente y fondo de comercio de la firma Giussani y Cía e instala en la calle Nicolás Videla entre San Martín e Hipólito Irigoyen, vereda norte, propiedad que había sido de Carlos Giussani, la fabrica de gaseosas y deposito de cerveza “El Pino”. [4]

BIBLIOGRAFÍA

[1] Agnelli, Chalo. “Maestros y Escuelas de Quilmes”. Ed. Jarmat. 2004. Quilmes Pág.
[2] Agnelli Chalo. Migraciones
[3] Reboratti, Carlos Eduardo. “El país de los argentinos” 168 Primera Historia Integral 40. CEAL. Pág. 229. Bs.As. junio de 1980 y Levoratti, Jorge H. “Reseña histórica de la industria quilmeña (1810-1935) Apuntes de la Junta. Lomas. 1987
[4]Quilmes a través de los años” Pag. 255.

"Cuadernos de identidad I" se obtiene en las Librerías quilmeñas: "Ramos", Mitre 531, "El Monje" Alsina 285 y "El Alejado" Mitre 741. En Bernal en la sucursal de la librería "Ramos" que se halla en la Biblioteca Mariano Moreno

1 comentario:

jazmin dijo...

Interesantisima historia!!! No veo la hora de volver del viaje de hoteles baratos en venecia en donde estoy parando, para tomarme una cerveza bien fría!!!