jueves, 3 de agosto de 2017

MISCELÁNEAS PARA EL ANIVERSARIO DE UN QUILMES QUE SE FUE…



QUILMES DE FIN DE SIGLO
RECUERDOS
EL PUEBLO DE LOS MOLINOS
LA TORRE DE BELGRANO
INCENDIOS
CIRCOS
LOS PALENQUES
EL MATADERO 
LA PESCA
LAS QUINTAS
EL MONTE DE EUCALIPTUS
EL CAN­TÓN DE OURRACARRIET
TRAGEDIA
LATHAM Y BENAVENTE 
LA CANCHA DE PELOTA
LA RADIOTELEGRAFÍA
LA CASONA DE WILDE
El Prof. Manuel Ales [1] amó este suelo como a su vida. Él era todo Quilmes. Su arraigo fue rayano con el fanatismo y le dedicó a la historia de nuestro Partido una obra invaluable, no sólo en lo estrictamente historiográfico, como sí hicieron el Dr. Craviotto y don César Barrera Nicholson, sus contemporáneos, sino que matizó adecuadamente con la miscelánea, que tanto atrae al lector de
historias (que no es lo mismo que lector de la Historia), hoy en día. En este 14 de agosto, nuevo aniversario de la primera fundación (1666) tomamos algunos párrafos de su libro “Quilmes de fin de siglo” (XIX); una edición propia, de pocos ejemplares, con la que festejó los 300 años (1966) desde que quilmes y acalianos fueron establecidos por el conquistador en nuestras costas del Plata. Festejar (1666) el hecho histórico no es grato, por las connotaciones compulsivas de aquel acontecimiento que terminó en el exterminio de una cultura, pero recuperarlos en la memoria, reconocerlos como los que nos dieron toponimia y gentilicio, algo que nos envanece por sobre otros pueblos y ciudades de nuestra Patria, y nos hace sentirnos amalgamados con este suelo, aunque nuestros apellidos sean italianos, españoles, polacos, rusos, alemanes, sirios, armenios… esto es para festejarnos a nosotros mismos, quilmeños y Quilmeros.
 RECUERDOS
 Por Prof. Manuel Ales
Allá por 1890, cuando los viajeros de Ferrocarril del Sud, atravesaban el pueblo rumbo a la flamante Capital de la Provincia, se admiraban que Quilmes tuviera tantos molinos de viento. Era un bosque  de molinos todo el radio urbano fundacional. Cada casa o grupos de vecinos tenían el suyo. Y el agua era excelente, nada que ver con la que los porteños tomaban del Río de La Plata. La ventaja de la zona era (y es pues aún persiste) que a escasos metros de la superficie el subsuelo quilmeño está atravesado por el acuífero Puelche que fue uno de los factores que entusiasmó don Otto Bemberg para instalar su empresa cervecera en este. Esta particularidad hizo que los viajeros y turistas de nuestra Ribera, crearan el apodo ‘El Pueblo de los Molinos’. Pero atendamos los recuerdos de don Manuel Ales que son más precisos. 
EL PUEBLO DE LOS MOLINOS 
Entre los primeros molinos que hubo, para bombear agua, recordamos los de don Francisco Younger [2] y de Badaracco, por su rara construcción. 

El de Badaracco estaba en la manzana de su quinta, próximo a la esquina NO de Hipólito Yrigoyen y Humberto Primo. Consistía en una torre de material, de unos seis metros de alto, sobre la que giraba, en el plano horizontal, una gran rueda en cuya periferia llevaba una serie de grandes embudos de metal, semejando un ‘anemómetro’.[3] 
El de Francisco Younger estaba cerca de Alem (N), en dirección a la calle Allison Bell. Lo for­maban cuatro pilares de unos cuatro metros de alto, sobre los cuales giraba una rueda con eje vertical, formada por gran cantidad de tablas, también vertica­les, en la periferia, constituyendo así una especie de rueda de turbina. Estaba todo cubierto por una especie de ‘sombrero chino’.
Los molinos que se instalaron posteriormente, ya fueron más parecidos a los de hoy (1966), con la principal diferencia que tanto la torre como la rueda y paletas eran de madera.
Una originalidad que presentaban estos molinos era que en su paleta decía: “El viento es barato”. 
LA TORRE DE BELGRANO 
Junto a la vereda oeste de Belgrano, como a mitad de cuadra entre Rivadavia y Alem, ex quinta de Smars (o Smart), hubo hasta años después de 1900, una torre re­donda, de mampostería de unos dos metros de diámetro por ocho o diez me­tros de altura, con puerta hacia Rivadavia, escalera interior y baranda de hierro en su coronamiento. Según mis informes, se construyó cuando se estaba haciendo la llamada ‘cloa­ca máxima’ entre Buenos Aires y Berazategui, siendo utilizada por los inge­nieros para sus cálculos de dirección.
Una vez terminada la obra, quedó abandonada, convirtiéndose en un criade­ro de lechuzas y murciélagos. No hallé la fecha de su demolición. 
INCENDIOS 
El primer gran incendio que se recuerda, se produjo en el almacén de Ismael Suárez (a) Clemente, ubicado en la esquina NO de Rivadavia y Pringles. El siniestro se produjo por la imprudencia de su dependiente, Eudosio González, quien bajó al subsuelo y encendió un fósforo para despachar alcohol a un cliente. Felizmente Eudosio tan solo se chamuscó un poco.
Otro incendio importante fue el de la canastería de Castelanelli, situada en Rivadavia (S) entre Alvear y Brown.
En el libro “Agua y Fuego” del historiador Quilmero, Claudio Schbib, se señala como primer incendio, el producido en octubre de 1912 en la fideera de Marenzi, ubicada en la calle Alem (antes Tres de Febrero) entre Alvear y Brown. Extinguido con baldes que facilitó don Ramón Dapena y donde el bombero Vicente Baldi fue atajado al caer por su compañero don Mariano Giaimo.

CIRCOS 
Los circos se instalaban en los baldíos que habla en Mitre casi Rivadavia (fon­do de González) En el solar SE de Rivadavia y Alvear; en el NO de Mitre y Alsina; en el NE de Garibaldi y Brown y en el SE de Alem y Alvear, que fue de los últimos utilizados en el centro del pueblo. 
LOS PALENQUES 
Frente a casi todos los negocios, en especial los almacenes, habla lo
que se llamaba "palenque", para atar los caballos, Consistía en un barrote horizon­tal, sostenido entre postes. Hasta después de 1910, hubo uno de ellos al borde de la comisarla, por Alem y otro en la orilla de la plaza principal, por la calle Sarmiento casi Rivadavia. En algunas partes, en vez del palenque se aseguraban argollas de hierro junto al cordón de la vereda (En la foto de la izquierda se ve la esquina de la comisaría, Sarmiento y Alem, con el caballo atado al palenque. Foto Pedro F. Rotelo)


EL MATADERO 
Donde ahora está el Corralón Municipal, funcionaba el Matadero, y los que allí trabajaban, "gente de a caballo", se reunían los domingos en la calle Alberdi entre Brown y Lavalle para realizar las ‘cinchadas’ para las cuales se hablan desafiado en la semana. Fue famoso para ellas el ‘picaso’ [4] de Francisco Tejeda, matarife que vivía en la chacra de Fornaguera, en Alberdi (N), don­de hoy está la escuela N° 7. 
LA PESCA 
Como ya dije en otra parte, el bañado era buen campo de caza y de ella vi­vían: Manuel Leiva, Pedro Iriarte (tío del médico) y Martín
Maestre y Pedro  (a) “el vasco”. A lo largo de la costa tenían sus redes de pesca Rudecinda Vallejos (a) la tucumana, quien primero estaba por Bernal y luego se trasladó al Arroyo de las cañas, donde se ahogó junto con el ‘negro Pluma’ en una gran creciente del rio.
Segundo Cabral y Lucero, pescaban por Bernal. En las proximidades del Arro­yo Colorado, estaba Viviano Suárez; entre los Arroyos Colorado y de Las Ca­ñas se encontraba Clodomiro Acuña, y por ‘los barros’ (fin sur del monte), lo hacía Villegas. 
LAS QUINTAS 
En plena planta urbana y hasta después de 1910, existían quintas residencia­les que, en la misma calle Rivadavia, ocupaban desde un
cuarto hasta toda una manzana: Casares (una manzana); Otamendi (tres cuartos); Smith (una); Istueta (media); Risso (media); Davidson (una); Campero (tres cuartos); Smars (media)
Fuera de la calle Rivadavia, estaban las quintas de Badaracco, Cichero, [5] Pesenti, Uriburu, Kier, [6] Girald, Clark, Páez, Zorrilla, Videla, Wilde, Dobraniche, Álvarez de Toledo, etc., La mayoría de las cuales ocupaban toda la manzana y algunas, aún más. 
EL MONTE DE EUCALIPTUS 
Limitado por las calles Liniers, La Rioja, vías del F. C. del Sud y Vicente López, había un tupido monte de grandes árboles, especialmente eucaliptos, que fue causa indirecta de muchas desgracias, pues ya desde aquel entonces, en ese mismo lugar la vía tiene una curva, razón por la cual no se ve avanzar el tren ni se oye, lo que hace que sorprenda de repente a los que cru­zan desprevenidos. (Esa extensión del límite entre Quilmes y Bernal circundada por las actuales calles La Rioja-San Lorenzo, H. Yrigoyena-Lebensohn, Liniers-Reconquista y V. López-San Martín, perteneció al mazorquero Ciríaco Cuitiño) 
Contigua a dicho monte, hasta Lamadrid, había otra fracción de terreno, pe­ro ésta libre de plantas, siendo utilizado por ‘los ingleses’ para jugar al polo (Esta propiedad era de Juana Dorotea María Magdalnea d'Hertault de Beaufort de Bagneux, se comenzó a lotear en 1927 - Libro de Actas del H.C.D.) 
CAN­TÓN DE OURRACARRIET 
Entre las calles Alberdi, Las Heras, Mitre y Cevallos, estaba el llamado ‘can­tón de Ourracarriet’. Según datos que me proporcionó el Dr. Craviotto, tal nombre le venía del hecho que allí hubo una batería que se instaló después de la primera invasión inglesa, al mando de Ramón Acuensa (o Acuenza)
En la época de Rosas y aún algunos años después, fue cuartel de milicias, o sea, un ‘acantonamiento’ y de allí lo de ‘cantón’. 
Santiago Segura iba todos los días con su carro al rio, llevando a su mujer Leopoldina y a sus hijos: Eulogia, Santiago, Floro, Luisa, Gerónimo y Cleto. Dejaba a su familia y, mientras su mujer e hija mayor lavaban la ropa, él se iba a los boliches de Cuitiño (hijo del mazorquero) o de Risso. 
TRAGEDIA 
El lunes 25 de enero de 1886, al mediodía, Santiago y Floro fueron a bañarse mientras los demás quedaban junto a la madre y la hermana lavando. El rio estaba crecido y ocultaba un lugar profundo y arremolinado que habla en el lugar (más o menos por el actual canal del Club Náutico)
Los dos muchachos cayeron al pozo, desapareciendo Floro y
logrando salir Santiago. La madre, al ver lo que ocurría, se arrojó en procura del hijo, corriendo su misma suerte. Fue entonces Eulogia quien trató de ir en ayuda de ambos, siendo también tragada por el pozo traicionero.
Entre esa tarde y la siguiente mañana, fueron rescatados los tres cadáveres y, como en el rancho de Segura (solar NE de Sarmiento y Videla) no había lugar para el velatorio, se hizo en la casa de Petrona Maestre, esquina NE de Paz y Videla. 
LATHAN Y BENAVENTE 
En el libro del Dr. Wilde "Buenos Aires de setenta años atrás", dice que Wilfredo Lathan fue un criador de ovejas, que en su
cabaña "Los álamos", ubica­da en el Partido de Quilmes, fundó su establecimiento con un plantel de "negretes" provenientes de la famosa cabaña de Manuel Benavente (o Venavente), tam­bién de Quilmes.
Respecto de este último, se lee en "Un poblador de las pampas" de Seymour: "The Standard" del 21 de septiembre de 1869, ofrece un marcado tono pesi­mista con respecto a este importante renglón (la lana) de nuestra economía, ya que no concurrió comprador alguno al remate de la cabaña del finado Benavente, que cuenta con los mejores ovinos del país. 
LA CANCHA DE PELOTA 
En el solar SE de Mitre y 25 de mayo, estuvo la "Cancha vieja", con su frontón para jugar a la pelota vasca. En esta cancha, durante el desarrollo de una partida, falleció muy joven el Dr. Edmundo Fierro. [7] 
LA RADIOTELEGRAFÍA 
Entre las vías del F.C. y las calles Las Heras y Directorio, frente a la ex usi­na del gas, Marconi instaló más o menos por 1902, dos torres de planchuelas de hierro, de unos treinta metros de alto, las que sostenían una antena, con la cual se logró la primera comunicación radiotelegráfica con Europa. La casa para el personal y los aparatos, se hallaba entre am­bas torres, que hace unos veinte años fueron desarmadas. 
LA CASONA DE WILDE [8] 
El Dr. Wilde fue dueño de la manzana comprendida entre las calles
25 de Ma­yo, Paz, Brandsen y Pringles. En ella construyó, a mitad de cuadra de la ca­lle 25 de Mayo, una gran casa en forma de ‘U’, con portones de hierro en los extremos y pared con reja entre ellos.
Allá por el 900, comenzó a funcionar en ella, la escuela N° 19, que era co­nocida por ‘la escuela de Amigo’, por ser ese el apellido de su directora fundadora la señorita Justa Amigo. [9]
Compaginación, argumentación y compilación
Prof. Chalo Agnelli. Dibujos de Hugo Yori, fotos Museo Foográfico y archivo del autor. 2007/2017

NOTAS


[1] Ver en EL QUILMERO del martes, 7 de septiembre de 2010, “Don Manuel Ales, Historiador e Investigador”.
[2] Nacido en Inglaterra en 1827. Fue quien junto con en sociedad instalaron el tranvía a caballo en Quilmes en 1873, que iba desde la estación, atravesaba la calle Rivadavia y llegaba a la Ribera, ida y vuelta. 
[3] Instrumento para medir la velocidad de circulación de un fluido gaseoso, en especial del viento. 
[4] Blanco y negro mezclados en forma irregular y manchas grandes.
[5] Había dos de familias de apellido Cichero, parientes entre sí. La de la manzana Brandsen, Hipólito Yirigoyen, 25 de Mayo y las vías del Ferrocarril y la quinta la Regina que luego fue el Hogar Sanford. 
[6] La casa del jurisconsulto Sabiniano Kier, a pesar de las reformas y ampliaciones, era una casona compacta de dos niveles con las habitaciones distribuidas en torno al hall central de doble altura. Estaba ubicada en la calle Libertad, Alem, Garibaldi hasta Cevallos, después fue propiedad de Mr. Morgan. Era quintero de la propiedad don Benito Mezadra. 
[7] Ver en EL QUILMERO del jueves, 18 de febrero de 2010, Edmundo Florentino Fierro, Médico Aventajado, Filántropo Convencido".
[8] Ver en EL QUILMERO del sábado, 1 de marzo de 2014 “La Casona Del Dr. Wilde y su Destino” (COLABORACIÓN)
[9] Ver de Agnelli, Chalo: “Maestros y Escuela de Quilmes” Ed. Jarmat. Bernal, 2004 y “Dr. José Antonio Wilde – médico, periodista y educador quilmeño” Ed. Jarmat. Bernal 2008, PP 106 a 108. Justa Amigo era tía del reconocido actor Roberto Amigo que formó el duo actoral Amigo-Canessa.

No hay comentarios: