martes, 2 de noviembre de 2010

LA NECRÓPOLIS DE EZPELETA - RECUPERACIÓN DE PATRIMONIO


TRABAJOS DE PRESERVACIÓN EN EL PATRIMONIO HISTÓRICO DE LA NECRÓPOLIS DE EZPELETA.
 Documentación y argumentación Chalo Agnelli

En ocasión de realizarse la 8º Jornada Histórica Fotográfica en Quilmes el 12 de septiembre de 2009 que organiza todos los años el Prof. Fernando San Martín, presenté la investigación: “Recorrido final - características del cementerio de Quilmes, túmulos y monumentos arquitectónicos. Bosquejo para un estudio arquitectónico del cementerio de Ezpeleta”. Por cierto que un título bastante extenso, pero el valor del patrimonio histórico de esa necrópolis lo amerita.
El trabajo se ilustra con fotografías proyectadas en un “power point” elaborado con cerca de 100 fotografías, tomadas durante más de media docena de visitas al camposanto; más el tiempo de documentación y compaginación. Empresa iniciada en setiembre de 2007.
Digo en el prólogo: “La riqueza arquitectónica y artística de los monumentos fúnebres: bóvedas o mausoleos, en sus elaboradas puertas, vitrales, esculturas alegóricas y las historias que recrean; así como los hitos como lápidas, monolitos, columnas truncas, obeliscos, etc., que recuerdan a figuras, personalidades y hombres de significativa trayectoria, son documentos historiográficos que recrean y completan cualquier investigación histórico-social […] Se intenta recoger un elemento de historia social para dejar un documento que prevalezca ante la picota del progreso […] Recorrer el cementerio de Quilmes es recuperar su historia, transcurrida con trazos precisos y otros desprolijos por los hombres y mujeres que allí yacen y con sus monumentos fúnebres nos recuerdan su existencia, sus tributos a la vida y sus deudas sin saldar, todo en monástico silencio y recogido respeto.”
Precisamente, en las sucesivas visitas descubrí el vandalismo, el abandono y la desidia que se había ensañado con algunos de los monumentos fúnebres que traducen nuestra historia social. Divulgué ampliamente este nuevo ataque a nuestro patrimonio cultural; denuncias que PERSPECTIVA SUR acompañó e hizo eco.
Cinco eran los monumentos fúnebres más deteriorados y en estado de abandono  y digo eran pues hubo algunos cambios.
El del profesor José Sosa del Valle, una figura consular de nuestra historia local, director fundador de la escuela Normal de Quilmes y del Colegio Nacional. Había nacido el 4 de marzo de 1879 y falleció el 10 de mayo de 1940.
La tumba de Wilfred Latham - junto a la bóveda de la familia Giles que guarda los restos de don Andrés Baranda - una cruz celta de granito; Latham tuvo una figuración y formó una de las fortunas más sólidas, a partir de la tercera fundación de Quilmes como partido; propietario de las estancias locales “Los Álamos y “La Palma”; primer importador de las razas de ovejas merino; fue uno de los fundadores de la Sociedad. Rural Argentina; sus emprendimientos agropecuarios fueron un hito de progreso para el pueblo. Había nacido hacia 1818 en Liverpool llegó a Buenos Aires el 24 de febrero de 1842 y murió el 21 de noviembre de 1877.
La columna trunca levantada en homenaje al de Dr. Edmundo Fierro, médico y militar, nacido el 14 de marzo de 1857; había llegado a Quilmes en noviembre de 1879 a acompañar en su tarea a los doctores Fabián Cueli y José Antonio Wilde, con su juventud y don de gentes se ganó el afecto de todo el pueblo que le levantó ese monumento cuando murió súbitamente el 21 de febrero de 1886.
Bien estas tres construcciones del patrimonio quilmeños fueron recuperadas, creemos, por las actuales autoridades del cementerio, la del Prof. Sosa del Valle gracias a las diligencias del Prof. Alfredo José Bottolo coordinador del Inst. de Cultura y Extensión Universitaria de la UCA - y ex alumno y ex maestro de la Normal - que así lo anunció en el festejo del 98º  aniversario de la Escuela Normal, cumplido el pasado 23 de octubre, ante los nietos de Sosa del Valle allí presentes.
Pero aún falta recuperar la bóveda de los Pedemonte, una familia que dio tanto a Bernal, por ende a Quilmes y, sobre todo, a la congregación salesiana y que permanece en condiciones vergonzosas;  y el monumento a Carlos Morel (1813-1894), en la alameda,; un ensamble, realizado en 1963, en ángulo sobre dos paredes, son placas de mármol negro que en la pared frontal tenía un perfil del artista en sobre relieve de bronce que fue hurtado no hace muchos años por gente que sabía muy bien qué se llevaban. Este monumento a uno de los máximos referentes y fundador del arte argentino del siglo XIX aún permanece sin solución.
Pero lamentablemente, hay un monumento que quizá ya nunca podrá ser recuperado el de la familia de Ernesto G. Bentham que data de 1915, totalmente saqueado y destruido, le cortaron a un ángel las alas y el dedo que señalaba el cielo; robaron la elaborada cerca de hierro formando ramas, que lo rodeaba, una urna de mármol desbordada de flores de metal que estaba en un extremo, una placa y la pequeña puerta de hierro y, lo más lamentable, es el hurto de la escultura que se hallaban sobre la plataforma, de muy delicada factura que representaba un bello niño yacente sobre un almohadón, como dormido. El niño era Carlos Argentino Bentham, hijo de Ernesto Bentham, que en ocasión que su padre retrocedía con el coche, la critatura estaba detrás, no lo vio, lo atropelló y mató.
Creemos que ya será harto difícil hallar entre los saqueos de algún coleccionista inmoral estas piezas.

Pero si creemos que las actuales autoridades del Cementerio de Ezpeleta están reconociendo el valor testimonial que esta necrópolis tiene en la preservación del endeble patrimonio de los quilmeños.
TUMBA DEL PROF. JOSE SOSA DEL VALLE  ANTES
TUMBA DE WILFRED LATHAM ANTES
HOY
COLUMNA QUE RECUERDA AL DR, EDMUNDO FIERRO ANTES
HOY

CUESTIONES POR PRESERVAR



BÓVEDA DE LA FAMILIA PEDEMONTE

SOBRERELIEVE DEL PERFIL DE CARLOS MOREL AYER
HOY


EL MONUMENTO BENTHAM ANTES
 CHALO AGNELLI

martes, 26 de octubre de 2010

LA ESCUELA NORMAL DE QUILMES, MADRE DE ESCUELAS, CUMPLIÓ 98 AÑOS.


Las escuelas normales – dice el Lic. Luís Jorge Zanotti en su libro “El Normalismo”  - constituyen en nuestro país uno de los pocos casos de establecimientos educacionales con tradición propia, con un conjunto de detalles, estilo, cuerpo docente, himno, etc… que le otorgan un calor afectivo de singular fuerza.” 

Y, efectivamente, esto se vivió el sábado 23 próximo pasado en nuestra Escuela Normal de Quilmes, que ya no es tal, pues hoy es una Unidad Académica integrada por varias instituciones, acogidas en el mismo seno institucional que es la sarmientina propuesta de las Escuelas Normales.
La señera Escuela Normal de la calle Mitre cumplió 98 años y como en todos los aniversarios desde que existe EXANQUI, se otorgaron medallas a los ex alumnos egresados que cumplieron 50 años, promoción 1946, y 25 años, promoción 1960.
La concurrencia fue extraordinaria y la emoción, el afecto, la calidad y la calidez humana de esos reencuentros desbordó las instalaciones de esta institución, madre de instituciones educativas; cuyos egresados formaron a lo largo de los años innumerables niños y jóvenes, no sólo de Quilmes sino también de Berazategui, Florencio Varela, Alte. Brown, Avellaneda, Lomas, Lanús y hasta de la Capital Federal y La Plata.
 El locutor y ex alumnos Juan Sala tuvo a su cargo la conducción del acto que empezó con el ingreso de las banderas de ceremonia portadas por los abanderados de la institución: Sabrina Perri, Marisel García, Cinthia Jaramillo y Florencia Vázquez; se entonaron las estrofas del Himno Nacional y luego hubo palabras alusivas del vicedirector a cargo de la dirección de la unidad académica e Instituto Superior de Formación Docente Nº 104, Prof. Eduardo Hourcade, del presidente de EXANQUI Sr. Carlos Grazioli y de la tesorera de la Asociación Cooperadora Prof. Adriana Bonavita.
Hubo homenajes a docentes que honraron con su presencia las aulas y a ex alumnos que se destacaron por su trayectoria no sólo como educadores sino en su vida pública, social y cultural. Entre los primeros, la Prof. Nelly Ángela Dodero, egresada hace 75 años, cuando la Normal contaba con 23 años de existencia; fue maestra en escuelas quilmeñas hasta 1955 en que pasó a la Secretaría de la Dirección de Inspección de Quilmes hasta 1968 fecha en que se jubiló. 
 El Sr Alejandro Dodero y la Prof. Nelly Ángela Dodero
Luego fue ovacionada, como todos los años, la Prof. Nélida Sanchini de Mortorfano, que ingresó a la Escuela en 1946 y se retiró como directora para acogerse a los merecidos beneficios de la jubilación en 1990.
 La ex directora Prof. Nélida Sanchini de Montorfano y el Prof. Agnelli
Prosiguió el homenaje a la Prof. Elisa Anadon de Lippolt, egresada en 1946, profesora de música y jefa de preceptores, una mujer que mantenía sin autoritarismos, pero decididamente el orden, la limpieza y la prolijidad que hoy tantos añoran.
 La Sra. Cristina Secco entrega recordatorio al profesor Celiar Cella
En cuarto lugar le tocó al profesor y benemérito quilmeño, egresado en 1938 don Celiar Cella - “Quenito” para amigos, colegas y alumnos - que asistió con su esposa la señora María Angélica Baldrich. Un hombre de estirpe de educadores y benefactores de la cultura local. Fue rector del Colegio Nacional de Colón, en Entre Ríos, y del Inst. Nazareth de Quilmes, notable deportista y como alguien señaló “maestro toda su vida y maestro de la vida”.
 De der. a iz. María Angélica Baldrich de Cella, Celiar Cella, La Prof. Montórfano y el Dr. Francisco Ingolotti.
En nombre de la docente y autora Stella Maris Bertinelli de la promoción 1962, recibió la distinción su esposo el Sr. Francisco Ingolotti. Profesora de Ciencias Naturales, ejerció la docencia hasta 1998. Obtuvo con su novela “Petra” la Faja de Honor de la SADE, afianzó la pertenencia a esta querida escuela con su novela “Cuatro Chicas Rubias” y acaba de presentar la novela biográfica “Roca 635 vida de la luchadora por los derechos de la mujer y vecina bernalense Adela García Salaberry.
Por último se distinguió al Prof. Chalo Agnelli, “quilmero y docente quien con sus publicaciones refresca nuestra memoria”, así reza el diploma que se le otorgó, quien además de socio activo de EXANQUI, es parte del voluntariado del Archivo de la Escuela Normal. 
 Stella Maris Martignago y el Prof. Agnelli
El festejo tuvo el honor de contar con la presencia de los señores Mario y Juan Manuel Sosa del Valle, nietos del primer rector de la escuela en 1912, prof. José Sosa del Valle; participó del evento especialmente invitado el Sr. Claudio Morales Gorleri, egresado de esta escuela y sobrino de la primera secretaria; integrante de una familia quilmeña muy vinculada a la institución y a la trayectoria educativa de Quilmes a los largo de 100 años de historia;  también se sumó el Sr. Alfredo Bottolo integrantes del departamento de Compromiso Social y Extensión de la U.C.A. que como ex alumnos, maestro del Normal y consecuente con su función, se ocupó personalmente en la reparación del monumento fúnebre que guarda los restos de don José Sosa del Valle en el cementerio de Ezpeleta; daño y olvido que el Prof. Agnelli venía denunciando desde hace 3 años.
 El Prof. Cella y los señores Sosa del Valle nietos del director fundador de la escuela don José Sosa del Valle
En nombre de las autoridades municipales se hizo presente el director de música de la Municipalidad de Quilmes cantautor y egresado en 1964, Julio Lacarra que acompañó y obsequió para engalanar el acto con la orquesta de tango municipal que dirige el riguroso don Carlos Corrales con la joven voz de reciente incorporación, Jesús Vázquez.
Entre las actuales autoridades de la Institución estuvieron presentes, además del Prof. Hourcade, la directora de la E.E.M. Nº 20 Prof. Laura Barrera y el director titular de la Unidad Académica Ernesto Prom, próximo a jubilarse.
 Prof. Eduardo Hourcade, Prof. Laura Barrera y Prof. Montorfano
Del área cultura del partido asistió el Sr. Carlos Espina, presidente de la Asociación Cultural Sanmartiniana, institución muy vinculada a la Escuela Normal a los largo de su trayectoria. Del área educativa se hicieron presentes la Prof. Marisa Ramos Delgado inspectora Educación Física del distrito e hija del prestigiosa futbolista; la secretaria de asuntos docentes de Berazategui Prof. Claudia Ghio; la Lic. Isabel Asquini, ex inspectora de la rama de psicología del distrito; la Prof. Susana Tourn, ex alumna y secretaria general de la Federación de Educadores Bonaerenses; la Prof. Marta Zerial querida docente de francés de la casa y representante de la Alianza Francesa de Bernal.
También hubo adhesiones y saludos: el del la Dra. María del Carmen Falbo, procuradora general de la Suprema Corte de Justicia y de la señora Blanca Cotta, egresada de la escuela e hija del segundo director que tuvo la institución don Juan Manuel Pedro Cotta, educador que dejó una impronta imperecedera a lo largo de los años, y de las autoridades del Centro Tradicionalista El Rodeo.
Se entregaron las medallas entre muchos aplausos, ovaciones y emoción, Saludaron y agradecieron el generoso accionar de EXANQUI en nombre de los ex alumnos de 50 años atrás, la señora Clara Lemos y en nombre de los de 25, la Lic. Raquel De Maestri y el Sr. Gustavo Sguazza.
El Sr. Carlos Grazioli presidente de EXANQUI
 Dirige la palabra la Prof. Raquel Gail coordinadora del proyecto de Recuperación del Archivo del Normal.
 Desde temprano en la tarde empezó el ajetreo en el gran salón central de la Escuela Normal, acondicionando todo para el acontecimiento, actividad que estuvo a cargo de los socios activos, fundadoras de EXANQUI: Ana María Morales, María del Carmen Marcos, Nora Tomasevich, Enrique Alejandro Dodero, el presidente Carlos Grazioli, que atento a todo y a todos, acompañado por su esposa, fue el principal impulsor del evento junto con la secretaria de la entidad, perteneciente a la promoción 1964, María Cristina Mateo y las señoras Cristina Secco, Raquel Bilbao, Raquel Gail, Stella Maris Martignago, Cristina Fernández de Campolo, Ariel Ghizzardi, Ana María Alberti, Chalo Agnelli y otros que en el agitado desarrollo de las emociones el cronista no pudo retener.
La organización y sus gastos fueron solventados íntegramente por los asociados y ex alumnos.
 La Orquesta Municipal de Tango de la Municipalidad de Quilmes que dirige el maestro Carlos Corrales con la voz del joven Jesús Hidalgo, amenizó la fiesta con estoico ánimo ante el incontrolable entusiasmo que imperaba en el recinto entre los ex compañeros que se reencontraban después de tantos años.
 Entre el numeroso público presente, la Sra. Raquel Bilbao miembro de EXANQUI y la Lic. Adela Elordi, docente y ex alumna de la institución.
El cantautor y ex alumno Julio Lacarra en representación de las autoridades municipales

lunes, 25 de octubre de 2010

BARRIO DE TANGO


“... pesadumbre de barrios que han cambiado...”  

“Las ruedas embarradas del último organito
vendrán desde la tarde buscando el arrabal...”
“El último organito” de Homero Manzi
    LA ORQUESTA TÍPICA DE GRECO Y GALVÁN
por Chalo Agnelli
La Colonia fue un barrio de tango que nada tuvo que envidiar a los muy porteños cien del otro lado del Riachuelo.
El agringamiento, la mixtura del lenguaje, la vida laburanta, los apremios de los viejos, cierta libertad y bonanza en los jóvenes, hizo que germinaran músicos, cantantes y orquestas típicas.
Después de todo, era un arrabal. Más consustanciada con el Río de la Plata que ninguna otra ciudad bonaerense, pues allá por 1666 se apoyó en el río para sostener a ese pueblo desarraigado de los valles Calchaquíes. Frente al río y no a su espalda.
Río abierto, puerta de inmigrantes, que dio dimensión a nuestra Argentina.
Arrabal y pampa al mismo tiempo. Hoy dos condiciones extraviadas de la geografía urbana. Y desde el 2 de agoto de 1916, Ciudad, ciudad de tango, porque durante la mayor parte del apogeo de ese ritmo urbano Quilmes estaba en ventaja pues contaba con tangueros como Francisco Gorrindo y Sandalio Gómez, Teófilo Ibáñez y… tantos otros.
    Sin bien todo Quilmes vibró en tango, el barrio fue el campo donde germinó una secuela de cultores que marcaron época en el 2 x 4. Y los clubes fueron bancos de sangre  tanguera que hizo su apogeo en la década del 40, cuando La Colonia era esquina de tango: Francisco Abbatantuono; [1] Juan Tesei, integrante de la orquesta típica Cafiero-Tesei que tenían como vocalistas a Derrico, Juan "Tito" Tesei; con la musicalización de Clemente Cafiero.
El punto de encuentro era la casa de Sáenz Peña 977 (antigua numeración) Algunos de sus temas están dedicados a clubes quilmeños como el tango “Alma los blancos”, himno del Quilmes Atlético Club que Juan Tesei compuso el 18 de enero de 1951; también compuso la marcha del "Argentino de Quilmes"; un paso doble llamado "Centro Gallego"; los tangos "Eva Perón", "Llegan los inmigrantes", "Nueva Orleans"; las milongas: "De punta y hacha"; "Patria Libre", "Milonga noble".
 LA ORQUESTA DE FRANCISQUÍN
Otros tangueros del barrio fueron: el letrista, Primitivo Antonio Collavitta, autor de "El matrero" y el vals "Yo soy el amor" (letra y música), José Arrestía; Agustín Bardi; Argentino Rosi; Máximo Coco Barbieri, autor de "De vuelta y medio", entre una infinidad de otros tangos, milongas y valses; Teófilo Ibáñez: "Viejo Portón", "Gólgota", "Campo afuera";  Oscar del Cerro, Vicente Dentaro de la orquesta "Blanco-Dentaro"; Alfredo “Fito” Mora, Roumieu, Sanders, Rubén Sívori, Héctor Tiscornia, Alfredo Torrisi; al violín José Glorioso, Juan Lorente, Salas, Ravanovec, en piano Juan Pedro “Tito” Mergasi, Schenone, Baumgart, en guitarra: Coco Barbieri, Luis Rey, Vicente y Luis Calona y los bandoneones de Campana, Héctor Blanco, Eliseo Pressón, que inspiró a Arrestía estos versos. “Por más que hiciste gambeta / te fuiste Eliseo Pressón, / dejando aquí el bandoneón / donde lucías tu carpeta... / en el París de Ezpeleta, / La Esperanza, la Armonía / allá tu fuelle se oía / al frente de tus muchachos, / y el alma de Maglio Pacho / ejecutando ponías.”  [2]
Estos bandoneones hicieron gala luego en la figura de Rubén Sívori junto con otros dos músicos, Vázquez y Ortega, integraban un trío que hacía milongas, música nativa y tangos. Y ya cerca de la época actual cuando el tango despuésde un duro repliegue resurge espléndido las figuras de Daniel Binelli, Carlos Alberto Corrales y su hijo homónimo.
Nelly Omar, que vivía en una casona ubicada en la calle Rodolfo López entre Larrea y Urquiza, fue la cantante popular de toda esa generación que prevaleció en la actuación hasta avanzada edad.
Los recitales de tango y los bailables contaban, para el descanso de los músicos, con animadores o 'números vivos' entre los más destacados estaban Héctor Wilde 'Bolazo', Carlos Yori 'Virola', el 'Negro' Andragnez y por supuesto el dúo cómico Buono-Striano.
Las orquestas e intérpretes porteños tenían en los clubes quilmeño hitos imprescindible de convocatoria. El  9 de julio de 1933, Carlos Gardel actuó en el teatro Cristóforo Colombo de la Sdad. Italiana. También llegaron a Quilmes por esos años a animar los bailes de la municipalidad de los clubes y salas de espectáculos las orquestas típicas de: Francisco Canaro con sus vocalistas Ernesto Famá; Nicolás D´Alesandro, el “chansonier” Abel San Martín y la cancionista Dorita Requena y sus veinte profesores; la típica Lucho y su vocalista Mario Torres; la cancionista Chola Luna; Oscar Alonso y sus conjuntos de guitarras; "Los zorros grises"; "Los Rítmicos"; la orquesta de "Feliciano Brunelli" que tenía como vocalista a Valeta y Radamé; el conjunto "Justo Pastor Trivelli";  y también numerosas orquestas de jazz: "Sebastopol"; "Sans Souci", "Williams jazz"; "American Jazz"; "Alabama Jazz", dirigida por Eddie Kay, la "Félix Melody Jazz"…
En 1944 se instaló en La Colonia, calle Santiago Valerga (hoy San Mauro) N° 193 una sucursal de la "Academia Lipersker" de bandoneón, dirigida por Félix Lipersker, bandoneonista de la orquesta típica de Osvaldo Fresedo (El Sol, 27/7/1944) Félix Lipesker, de origen judío proveniente de ucrania, nació en Rosario el 13 de enero de 1913 y murió en ese ciudad el 22 de marzo de 1970, usaba el seudónimos de Félix Villa y de Tino Lari, fue profesor de música además de bandoneonista y compositor. Era hermano del violinista y compositor Leo Lipesker.
Con los bandoneones Cafiero y Tesei, a la derecha de pie el pianista Tito Mergasi
Con los bandoneones Cafiero y Tesei, a la izquiera el pianista Tito Mergasi
Yo soy quilmeño del treinta, / de cuando Pancho Gorrindo / se deschavó de lo lindo / en su tango ‘Las Cuarenta’. / Años floridos, polentas, / de la vieja serenata, / donde sus almas desatan / Sandalio y Teófilo Ibáñez / inspirados, no se extrañen, / vaya a saber en qué ñata.” [3]
El primero en el círculo de la izquierda el animador Carlos Yori, el sexto a la derecha Tito Megasi y le sigue el chansonnier Héctor Robert (Héctor Tiscornia)
NOTAS

[1] ver Por aquí pasaron
[2] Ver Bibl. Arrestía, J. pág. 79
[3] Ibn ant.  pág. 12